Disclaimer: South Park no me pertenece.
(Capítulo XXI)
-¡Tweekers!-Llamé observando como el rubio subía a la motocicleta del castaño. Ante esto, el aludido, volteó hacía mí, disculpándose con la mirada y modulando con sus finos labios la misma expresión. De igual forma, el castaño, a poco de encender el motor del ruidoso vehículo, me dedicó su despectivo semblante, acto seguido, volvió a centrar su atención en el manejo del objeto, acelerando y perdiéndose, finalmente, de vista, llevándose consigo a Tweek, quien se aferraba fuertemente a su cintura.
-Mierda...-Comentó anonadado Clyde, a mis espaldas-Tiene tanto estilo.
-Imbécil-Insulté pateando una piedra que se encontraba frente a mi, a la vez que escondías mis frías manos en los bolsillos de mi chaqueta.
-¿A dónde mierda se lo habrá llevado?-Cuestionó Marsh, observándome atentamente.
-No lo sé-Susurré empuñando fuertemente mis manos, enterrando mis uñas contra la desprotegida palma.
Mierda. Me sentía tan jodidamente frustrado. Justo en el momento en que por fin todo iba perfectamente, debía aparecer antes de tiempo y joderlo todo. ¿Y Tweek?No tenía ni puta idea de que estaba pasando por su mente. Moría por saberlo, era la única forma de recobrar el armonioso estado en el que me encontraba tan solo unos minutos atrás, disfrutando del agradable calor que me proporcionaba su inestable cuerpo, sumado a su tímida sonrisa, reflejada en su pecoso y fino rostro.
-De seguro vuelve al rato y ya será todo tuyo-Animó Clyde, posando su mano derecha sobre mi hombro.
-Supongo-Respondí, encaminándome hacía el interior de la institución, seguido por mis, ahora silenciosos, acompañantes.
Sencillamente no terminaba de entender porque se había largado de esa forma.
-¿Te contesta?-Cuestionó torpemente mi compañero de habitación, mientras cepillaba sus dientes, asomando la parte superior de su cuerpo desde el cuarto de baño.
-No-Gruñí observando la pantalla de mi celular, analizando el insistente registro de llamadas realizadas al número del rubio, todas ellas carentes de respuesta.
-¿Mensajes?-Añadió, luciendo preocupación en su rostro.
-No-Negué nuevamente- Y ya no seguiré-Dije lazando mi celular a los pies de la cama- No tiene caso.
-Todo estará bien-Aseguró el castaño tras unos minutos, sentándose en el borde de su mullida cama, quedando frente a mi-En cualquier momento te contactará y dirá que le pasó.
-Sabes-Añadí tras unos segundos del más pesado silencio- Me siento como una estúpida chica insegura. Es una mierda-Confesé observando la pared.
-Wow-Expresó el de ojos marrón, llamando mi atención ante la inesperada respuesta- No puedo creer que me estés hablando de tus sentimientos-Continuó emocionado-¡Por favor continua!-Alentó inclinándose hacía mí, acomodando sus manos sobre sus rodillas.
-Ya lo jodiste-Negué acompañado de una mueca en mi rostro, simultáneamente, tomé y estrellé, contra su boba sonrisa, el almohadón que se encontraba a mi lado.
-¿Quieres una guerra?-Amenazó levantando nuevamente el suave objeto.
-No-Dije dejando caer mi espalda contra el colchón.
-Solo quieres a tu Tweek-Bromeó tiernamente.
-Cállate-Respondí alzando mi brazo derecho, dedicándole mi habitual seña obscena.
-Hola bombón-Saludó McCormick aferrándose a mi cuello para, sucesivamente, estampar sus labios contra mi mejilla.
-Que asco-Contesté haciéndolo a un lado, a la vez que dejaba caer mi mochila sobre mi pupitre.
-Supe que tuviste un muuuuy buen fin de semana-Continuó el de ojos celestes, posándose frente a mí.
-¿Quién te dijo qué?-Cuestioné seriamente, frunciendo el ceño.
-Stan-Contestó tranquilamente, llevando mi mirada hacía la nerviosa sonrisa del pelinegro, que se encontraba a pocos pasos.
-Kenny insistió-Se excusó alzando sus manos a la altura de los hombros, mientras se acercaba.
-Detalleeeees-Aminoró el rubio cenizo- Por cierto ¿dónde está el otro involucrado?-Agregó alzando repetidas veces sus cejas.
-Ya son casi las ocho, debería estar aquí-Comentó Marsh, cruzándose de brazos a la vez que inclinaba su cabeza hacía la izquierda, pensativo.
-¿Crees que acaso no haya regresado al instituto anoche?-Pregunté tomando el brazo de Stan, alejándolo levemente del pequeño grupo que comenzaba a formarse.
-No lo sé, le he escrito y no me ha respondido ni un solo mensaje-Contestó moderando el volumen de su voz, mientras era liberado de su agarre.
-No me gusta que me guarden secretos-Irrumpió nuevamente el rubio cenizo, encaramándose sobre nuestros hombros.
-Hey-Llamó Stan al recién llegado Token, haciendo caso omiso a las palabras de McCormick.
-Buenos días-Saludó el aludido acercándose.
-¿Has visto a Tweek?-Cuestioné al instante.
-Mmmm no, pensé que se había quedado con sus padres o algo así-Contestó confundido-¿Por qué?
-Francés hijo de puta-Insulté enseguida, dando paso a que el pelinegro explicara la intrigante situación.
-Por ciiiiiieeeerto-Introdujo McCormick, sentándose a mi lado en la hora del almuerzo.
-¿Qué?-Cuestioné aún descolocado, a causa del desconocido paradero de mi pequeño rubio.
-Sé que no es el mejor momento, pero no me resisto a saber-Continuó reposando ambas mejillas sobre sus manos.
-¿Qué?-Repetí de la misma forma, sin despegar la vista de mi comida.
-¿Qué tan lejos llegaste con Tweek?-Preguntó ansioso, mordiendo su labio inferior.
-¿Por qué en este jodido instituto les gusta tanto meterse en la vida de los demás?-Evadí rememorando a mi compañero de cuarto.
-Porque estamos jodidamente encerrados cinco días por semana-Contestó tranquilamente- Y nos queremos mucho-Añadió antes de lanzarme un beso.
-Marica-Insulté enredando los espaguetis en mi tenedor. No tenía ánimos de ventilar los detalles de lo ocurrido con el rubio, estaba más que seguro que a él no le agradaría, a pesar de , esa noche, no haber llegado más lejos que interminables caricias e incontables besos. Tweek no quiso seguir aumentando la intensidad del contacto hasta haber terminado oficialmente su relación con el jodido francés y, por mi parte, ya estaba lo suficientemente feliz de tenerlo a mi lado de esa forma, como para ser capaz de controlar mis alborotadas hormonas ante su decisión.
-¡Tú ngh jodido hijo de puta!-Vociferaron a mis espaldas, llamando la atención de todos los presentes en el comedor. Apenas volteé, pude comprobar que el dueño de la colérica voz no era nada menos que el culpable de mi irritable estado de ánimo, quien ingresaba a la cafetería a pasos pesados, a la vez que apretaba fuertemente su mandíbula, empuñaba duramente sus manos y fruncía profusamente el ceño.
Tweek había regresado y no con el mejor de los ánimos.
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Creo que definitivamente volví antes de lo esperado xD no ha pasado ni siquiera un día desde la última actualización jajaja. Pero además de ser la maldita lisiada he sido motivada por un intercambio actualizaciones e.e
Muchas gracias a quienes comentan y por preocuparse de mi pierna yeta -corazones por mil-
RequeteMiau
