-No puedo creerlo, ¿Cómo es que eres tan estúpida?-
Fulminó a Kol con la mirada y se sentó a su lado en el sofá – No vine aquí a que me juzgues vine aquí a que me ayudes- le replicó.
-¿En qué quieres que te ayude? Si ya estás loquita por el Salvatore, no puedo sacarte de eso- luego se arrodilló frente a ella y la apuntó con el dedo- Te lo advertí… te dije que te mantuvieras alejada de sus pantalones-
Lo miró con una mueca un poco avergonzada. Sabía que tenía razón y sin embargo no había podido evitar caer en las redes de Damon- Lo sé… pero es que no lo pude evitar…es tan…- no hallaba forma de explicárselo.
-Tienes un problema de bragas ligeras amiga-
-¡Kol!- lo empujó y cayó hacia atrás riendo.
-¡Es cierto! No puedes llevarte a la cama a cada tipo exageradamente guapo que te cruces- la acusó.
-¡yo no hago eso!- se defendió.
-Sí lo haces, al menos sí lo hiciste después de…- se cortó al saber que estaba a punto de tocar un tema doloroso para ella.
-Sólo estaba tratando de olvidar…- bajó su cabeza triste, no le gustaba recordar lo que había sufrido por amor en el pasado- no puedes juzgarme por eso…pero esta vez es diferente…yo…- su voz descendió y pareció hundirse en sí misma.
-Hey… tranquila…- la abrazó por un momento y luego se separó alzando su barbilla- sabes que siempre te he apoyado en todo Lena, y si esta vez lo que quieres es él, también lo haré…- acomodo un mechón de cabello detrás de su oreja- Pero no puedes culparme por desconfiar un poco…me costó mucho juntar los pedazos que quedaron la última vez y realmente no quiero volver a verte así-
Lo entendía, fue gracias a él que no se hundió en un espiral de autodestrucción luego de lo de Markos, y podía ver que sinceramente se preocupaba por ella.
-Tranquilo, no tienes nada de qué preocuparte esta vez-
El suspiró y sentó a su lado- Entonces… ¿Para qué demonios necesitas mi ayuda?- su tomo confundido la hizo reír.
-Rebekah-
-¿Qué hay con la loca de mi hermana?-
-Tiene una foto nuestra en su celular- le explicó.
-¿De nosotros? ¿Y qué hay de malo en eso?-
-De nosotros no idiota, mía y de Damon- lo dio un golpe en la cabeza.
-¡Ouch! Salvaje… explica bien las cosas- se quejó.
-Bueno el punto es, que tiene una foto y me amenazó-
-¿Con hacerla pública?-
-Exacto-
-Y eso perjudicaría tu carrera-
-Exacto-
-Y sería una vergüenza para ti y la universidad-
-Muy bien Sherlock estas con todas tus luces hoy- se burló y ahora fue ella la que recibió el golpe.
-¿Cómo exactamente planeas que te ayude?-
-Hoy es viernes, cenas con tu familia…llévame contigo- le pidió.
-No hay problema con eso, sabes que mamá adora que vayas a cenar, pero… ¿Qué planeas? ¿Robarle el celular a Rebekah?-
-Pues es lo único que se me ocurre-
-Que lenta eres Gilbert- la miró como si fuera tonta o algo así- ¿No se te ha ocurrido pensar que pueda tener copias o haberla enviado ya a algún otro dispositivo?-
-No creo que tu hermana tenga tantas luces-
-Cariño, mi hermana es una auténtica perra- se lamentó.
-¿Qué propones?-
-Somos expertos en sistemas, tenemos todas las de ganar…-
-Soy todo oídos…-
Varias horas después, ambos estaban entrando de la mano a la mansión Mikaelson.
-¡Elena! Qué bueno verte- la saludó alegremente Elijah cuando les abrió la puerta.
-¿Elena?- Esther salió del comedor donde supervisaba que las mucamas pusieran todo correctamente en la mesa y se dirigió con los brazos abiertos a la chica- Cariño que bueno tenerte esta noche con nosotros-
-Es un gusto para mí también Esther- le sonrió cálidamente.
En lo alto de las escaleras que daban al salón, Rebekah se alzaba altiva y orgullosa, del brazo de su hermano Klaus, ambos comenzaron a descender, mientras la rubia procedía a soltar su veneno.
-Pero miren quien está aquí- las miradas se posaron en ella y una especialmente tensa de parte de Esther- ten cuidado hermanito está jugándote sucio-
-Silencio Rebekah- la calló su madre y la rubia cerró su boca y siguió bajando con una sonrisa divertida.
-Elena, bienvenida- saludó cordialmente Klaus.
Era de todos los hermanos al que menos conocía, ya que rara vez estaba en la casa cuando venía. Ya de por sí eran pocas las veces que Kol la invitaba, no se sentía cómodo con su familia y es por eso que tenía un apartamento bastante alejado de aquella casa. Con el único con el que parecía llevarse de maravilla era con Elijah, pero, ¿Quién no se llevaría bien con Elijah? Era un encanto.
Cenaron entre una charla amena, la ausencia de Mikael, el padre de familia, relajó bastante el ambiente y todo se desarrolló sin contratiempos.
Unas horas más tarde estaban sentados tomando café en el playroom mientras los hermanos disputaban una partida de billar. Kol y Elijah tenían clara ventaja sobre Rebekah y Klaus que no hacían más que discutir entre ellos sobre las posibles jugadas que podrían realizar.
-Se te ve radiante Elena ¿Cómo llevas el trabajo?- interrogó Esther divertida por ver pelear a sus hijos como dos niños.
-Bastante bien de hecho, espero que esto pueda darme el último empujón que necesito para viajar a Londres- le sonrió con cariño. Siempre le había caído bien la mujer.
-Me alegro mucho por eso, seguramente lo lograrás- miró a Kol y suspiró- Espero que Kol también pueda cumplir sus sueños, se lo merece más que nadie- la mirada de pesar en la mujer no pasó desapercibida para Elena.
-Sé que fue duro para usted que se fuera de la casa, pero fue lo mejor para él- luego tomó su mano y le dio un apretón de apoyo- Puede estar tranquila, su hijo la adora-
La mujer la miró con autentico cariño y agradecimiento en la mirada- Gracias hija, tus palabras son muy valiosas para mí-
Conversaron un rato más y cuando Esther se fue al baño, fue la oportunidad de Elena de estirar una mano disimuladamente a la mesita de café y guardarse el celular de Rebekah.
El plan había salido bien, Kol los distraía con una partida de billar y ella se guardaba el celular. Rebekah jamás se negaría, si había algo que la rubia no podía resistir, era un reto de su hermano menor.
Cuando la partida acabó y Kol y Elijah ganaron, sus otros dos hermanos se quedaron discutiendo acaloradamente echándose las culpas mutuamente por la derrota.
Elena y Kol aprovecharon lo distraída que estaba la rubia para despedirse rápidamente de Elijah y su madre y salir antes de que la chica notara la falta de su móvil.
Llegaron al apartamento de Kol entre risas malévolas y saltitos de diversión.
Elena se sentó en el sofá y esperó a que Kol trajera su computadora.
-¿Lista?- comentó él con una sonrisa.
Elena se frotó las manos- No puedo esperar-
-Eres maquiavélica amiga- se burló él y se sentó a su lado.
Conectaron el celular a la computadora y comenzaron a trabajar. La tecnología no tenía mucho misterio para ellos, asique no les fue difícil acceder al celular de la rubia y explorarlo por completo. En la universidad tenían un código ético que les prohibía estrictamente hackear sistemas, sin mencionar los aspectos ilegales del asunto.
Pero eran profesionales y no dejarían rastro, además de que Rebekah no era ni de lejos una experta en sistemas, su área eran las ciencias sociales.
Encontraron la foto y rastrearon todas las direcciones a las que había sido enviada, aparentemente sólo estaba archivada en un mail de la chica. Tonta, pensó Elena.
Hackearon también su cuenta de mail y de la imagen no quedó rastro. Luego se entretuvieron un poco con el aparato y encontraron algunas fotos que podrían comprometer bastante a la rubia.
-No puedo creer que a mi hermana le guste tomarse fotos sin ropa- alucinó Kol.
-¿No? Con lo egocéntrica que es me extraña que no tenga una de fondo de pantalla- Se burló Elena y ambos rieron.
Entre tanto juego y diversión para salvar a Elena y fastidiar a Rebekah les dieron las cuatro de la mañana.
-Vamos a dormir, tendremos que esperar al lunes para desenmascarar a la zorra- dijo Elena.
Kol le tendió una mano y ambos fueron a la cama de éste.
Sin siquiera quitarse la ropa se tiraron sobre las sábanas y un minuto después ya estaban dormidos.
A la mañana siguiente la alarma del celular de Kol los despertó a las 10.
-¿Por qué tienes una alarma un sábado a esta hora?- se quejó Elena.
-Tengo apartada una cancha de Tennis a las 11 ¿Vamos?- la invitó.
-¡Tennis! Siglos sin jugar, claro que vamos- se animó la chica y saltó de la cama para preparar algo de desayunar.
Miró su celular curiosa, no había recibido ni una llamada de Damon, aunque ella le había dicho que saldría con Caroline, seguramente él pensaba que estaba dormida aún. Le mandaría un mensaje más tarde.
Faltaban diez minutos para las once cuando llegaron al club. Elena rentó un traje para jugar ya que su ropa no era la apropiada. Un conocido de la empresa pasó a su lado y los saludó.
-Mucha gente de Salvatore Electronics juega aquí- comentó Kol.
Se dirigieron a los vestuarios y allí se separaron.
Elena se cambió rápido y salió a esperar a Kol. Se paró a un lado de la puerta del vestuario de hombres y aguardó.
-¡Kol apresúrate!- se quejó luego de cinco minutos. Se volteó al escuchar la puerta abrirse.
-lo siento, estoy algo dormido todavía- se defendió él- no me dejaste dormir anoche- la acusó.
-¿Yo? Si no mal recuerdo estabas bastante entretenido…- luego lo miró con desafío- Espabílate, no tendré compasión contigo- Alzó su raqueta hacía él y el chico se abalanzó sobre ella para hacerle cosquillas. Estaban entre un mar de risas cuando escucharon un carraspeo tras ellos.
-¿Se divierten?- interrogó una voz a su espalda.
Se giraron y vieron a un sonriente Ric saludándolos y a su lado un mortalmente serio Damon.
-¡Señor Saltzman, Señor Salvatore!- exclamó Kol sorprendido y enseguida le tendió la mano a Ric.
Elena y Damon no podían quitar la mirada el uno del otro. La chica tembló ante la fría ira que desprendían aquellos ojos azules ¿Qué se había perdido?
Kol tendió su mano a Damon pero al verse ignorado carraspeó y enseguida la parejita volvió al mundo real.
-¿Vienen a jugar?- interrogó Ric y luego se golpeó la cabeza- Que pregunta tonta, miren como están vestidos- Todos rieron menos Damon.- Si nos dan diez minutos para cambiarnos, les echamos un partido ¿Qué les parece?-
-Yo…- Elena estuvo a punto de negar pero Kol se le adelantó.
-Será un placer- sonrió.
-Bien- acordó Ric y le hizo un gesto a Damon- Vamos colega, demostrémosle a los niños lo que es el poder de la madurez- Esta vez ni Elena ni Damon rieron.
La chica se giró cuando pasaron a su lado mirándolo extrañada.
-¿Qué le pasa?- interrogó Kol.
-Ni idea…- lo pensó un segundo- Tal vez….-
-¿Está celoso?- la voz de su amigo sonó divertida.
-No es divertido- y lo golpeó alejándose de él.
-Salvaje…- murmuró Kol y la siguió rumbo a las pistas.
Unos minutos después bostezaba sentado en el banco mientras Elena se ataba bien sus tenis.
-Despierta del todo o van a patearnos el trasero- se burló.
-Es culpa de tus ronquidos de oso- la culpó juguetón.
-¿Roncas?- se burló Ric tras ella.
-¡Claro que no!- se defendió poniéndose roja.
Kol y Ric rieron y Damon pasó en silencio tras su amigo para ocupar su lugar en la cancha.
-Vamos a enseñarles como se juega esto- se animó Ric ajeno totalmente al aura asesina que emanaba su amigo.
Una vez que todos estuvieron en posición el partido inició. Nada más comenzar los mayores tomaron la delantera, Damon golpeaba tan fuerte la pelota que era casi imposible de atrapar.
-Si llego a devolver una de esas pelotas me agujereará la raqueta- le susurró Kol a Elena.
Estaban a punto de perder el segundo set, pero no iban a dejarse ganar.
-Vamos niños ¿Es todo lo que tienen?- se burlaba Ric visiblemente divertido.
-Ya fue suficiente- Kol giró su raqueta y volvió a agarrarla- Hora de enseñarles porque en la universidad nos conocen como el dúo de oro- Le guiñó un ojo a Elena y ésta riendo se adelantó hasta la red.
Media hora más tarde se alzaron con la victoria.
-Ya para me avergüenzas- le decía Elena a Kol que se había quedado en medio de la pista haciendo su "Danza del triunfo".
Ric se reía a más no poder y Damon resoplaba por lo bajo.
-No te quejes colega, fue tu culpa… si hubieras prestado atención a la pelota en lugar de a las piernas de Elena el resultado hubiera sido otro- Elena se puso colorada al instante y murmurando una disculpa se dirigió al vestuario para cambiarse.
-Que te den Ric- le dijo ofuscado y se fue de allí, a cambiarse también.
Elena entró al vestuario de mujeres, se metió a una ducha y abrió el agua fría. Estaba muerta de calor y necesitaba un baño refrescante.
Estaba preocupada por Damon. ¿Qué le pasaba? Estaba celoso de Kol eso era obvio, pero ¿A tal extremo de ni siquiera dirigirle la palabra? Debía arreglar las cosas cuanto antes o todo el plan para desarmar a Rebekah habría sido en vano.
Resopló consternada y apoyó su cabeza contra el frío azulejo de la ducha.
De pronto una mano le rodeó la cintura y otra tapó su boca justo al momento en que lanzó un grito ahogado de pánico.
La giraron y el alivio fue enorme al ver a Damon frente a ella. Estaba todavía vestido con su ropa deportiva y acababa de empaparse al entrar bajo la ducha. Se lo comería entero, le haría… Un momento… estaban en el vestuario de mujeres, recordó.
-¿Qué…Estas loco? ¿Qué haces aquí?¿Si alguien te ve…- ya no pudo continuar porque la feroz boca de Damon estaba sobre la suya.
El beso era furioso y a pesar de que le encantaba que Damon la besara, quería arreglar las cosas con él porque intuía que nada estaba bien. Forcejeó con él unos segundos hasta que la soltó.
-¿Qué es lo que te ocurre Damon?- se quejó algo agitada.
-¿A mí?- tomó sus brazos fuertemente y los aprisionó sobre su cabeza.- Tú eres el problema aquí- ella forcejeó pero no pudo soltarse- ¿Con que salir con Caroline eh?... Eres una mentirosa…- se acercó peligrosamente a su boca- ¿Qué me has hecho? Estoy odiándote en éste momento y sin embargo verte jugar con esa condenadamente corta falda hizo que me entraran unas abrasadoras ganas de llevarte a la cama- mordió su labio inferior sensualmente y un ronco gemido se escapó de los labios de Elena. Damon se alejó y la miró con asco- Eres una zorra…- los ojos de Elena se abrieron enormemente al escucharlo llamarla así y esta vez estaba sobrio- ¿Acaso te divierte acostarte conmigo y luego correr a la cama de Kol? ¿Qué te da el niño que no pueda darte yo? O simplemente disfrutas del sexo sin importar con quién…- la patada en la entrepierna que le dio Elena lo calló al instante, dejándolo de rodillas en el suelo agarrando su zona sensible.
-Idiota- le susurró, el agua de la ducha disimulando sus lágrimas.- Sentirte herido no te da derecho a tratarme así y más cuando no tienes idea de lo que pasó- lo miró desde lo alto y pudo ver el desconcierto en sus ojos- Es más fácil atacar y herir que preguntar y escuchar ¿Cierto?...- suspiró y empujándolo lentamente lo dejó sentado en el frío suelo de azulejos- Te lo perdoné una vez porque estabas borracho… no tendrás tanta suerte ahora- Y pasando por su lado salió de allí.
Tomó una toalla se envolvió en ella y se alejó al área de espejos para vestirse lejos de él.
Varios minutos después se encontró con Kol y Ric conversando animadamente fuera de los vestuarios.
La cara de pocos amigos que traía la delató frente a sus amigos.
-¿Pasó algo Lena?- preguntó Kol. Ella negó con la cabeza y sintió llegar a Damon a sus espaldas.
-Estaba diciéndole a Kol que podríamos salir hoy en la noche ¿Qué opinan?- les preguntó Ric.
-Yo paso, estoy cansada- se excusó.
-¿Vienes Kol?-
Su mejor amigo no le quitaba la mirada de encima, sabía que algo le pasaba y no se iría de fiesta dejándola así.
-Será otra vez Ric…Vamos Lena te llevo a casa- Le pasó un brazo por los hombros- Adiós Ric, adiós Damon- los saludo con una sonrisa.
-Adiós chicos- saludó Ric.
-Nos vemos el lunes Ric- le sonrió Elena y luego le dio un frío asentimiento de cabeza a Damon- Señor Salvatore.
Nadie dijo nada ante el frío saludo y ellos se encaminaron al auto de Kol.
-¿Qué paso allí?- interrogó su amigo cuando estaban ya rumbo a su casa.
-Es un idiota- dijo Elena y se giró hacia la ventana dando por terminada la conversación.
Su corazón dolía de sólo recordar las palabras que Damon le había dicho. Sabía que él había malinterpretado las cosas con Kol, pero eso no le daba derecho a tratarla así.
Suspiró para tragar el nudo que le atenazaba la garganta e intentó relajarse. Ya tendría tiempo de enfrentarse con él el lunes en la oficina.
¡Hola hola! ¿Cómo están? Espero que bien luego de leer el cap jajajaja... Les dije que las cosas se complicaban un poco... a ver cómo resuelven esto...Damon tiene una enorme disculpa que ofrecer ¿no creen? y tal vez Elena también... Cómo sea, no pueden quejarse fueron tres caps en menos de 4 días jajaja... Diviértanse el fin de semana :D y dejen su opinión para hacerme feliz! :) ... Saludos a todas y nos leemos pronto! :)
