.:*Con los Ojos del Corazón por ByWillowy*:.

Capítulo 21/37

.:*Diálogo*:.

Nota de traducción: Se han hecho algunas adiciones a la narrativa a fin de mejorar la prosa en español. No se pretende infringir o irrespetar el argumento/historia original.


El dolor une, a veces, pero no enseña a vivir.

William Somerset Maugham


La mañana siguiente consiguió a Spencer en su pijama, parado frente a la estufa, y preparando huevos para el desayuno.

JJ lo estaba observando, cuando ella metía dos rebanadas de pan en la tostadora: Llevaba esas gafas gruesas y pasadas de moda que lo hacían ver adorable, el pelo alborotado por culpa de las caricias que compartieron antes de salir de la habitación… Su camiseta blanca y el pantalón de algodón que cubría con holgura sus piernas… Ella no podía resistirse a las ganas de tocarlo … Se le acercó por la espalda y lo rodeo con sus brazos por el pecho ligeramente musculoso.

Él rozó sus dedos a lo largo de los antebrazos que lo habían atrapado, volvió la cara y le asentó un rápido beso, antes de regresar su atención a los huevos revueltos. JJ pudo sentir su sonrisa cuando la estaba besando… Él siempre sonreía cuando compartían un momento cotidiano de esta naturaleza.

"No me hagas quemar los huevos, Agente Jareau", le advirtió.

"¿Vas a arrestarme, Dr. Reid?"

"No te creas que no lo haré", respondió

Las tostadas saltaron desde el aparato, interrumpiendo su coqueteo, entonces, JJ caminó al refrigerador para buscar el jugo de Henry y, como vivir con Spencer Reid implicaba café las 24 horas del día, también se sirvió una taza de café para su propio consumo.

Cuando ocupó su lugar en la mesa, suspiró con el delicioso aroma del contenido de su taza.

"Ya sabes cariño, si alguna vez sale de la UAC podrías convertirte en un cojonudo y extraordinariamente buen barista," JJ bromeó.

"Oh, ¿crees que no lo he pensado?" Spencer la miró con las cejas levantadas, lo que era una indicación de que hablaba en serio. Acercó a la mesa los platos servidos con huevo y pan tostado.

Mientras que JJ se encargaba de poner a tostar el pan, Spencer se ocupaba de untarles mantequilla, mermelada o crema… según se le antojara a ella… También preparaba con mantequilla de maní los de Henry.

Y hablando del niño.

Justo en ese momento, un pequeño tornado rubio atravesó por la puerta y se pegó a la pierna de Spencer.

"¡Oh no, oh no! Ayúdame Agente Jareau!" Gritó Reid fingiendo horror. "Hay un enorme parásito espacial devorando mi pierna, tienes que salvarme… ¡Ayuda, ayuda!"

Henry se volvió una gelatina cuando Spencer se agachó y le hizo cosquillas. Luego lo cogió en un fuerte abrazo. Spencer hizo una mueca «muy seria», teniendo el ceño fruncido y los labios apretados, hasta que Henry dio un paso atrás y alzó los brazos. Spencer lo levantó del suelo y lo metió en su silla de seguridad, diciendo "muy bien, compañero, es hora de nuestro sustento"

"¡Sustento, sustento!" Henry repitió, golpeando la cuchara sobre la mesa.

JJ miró a Spencer, sonriendo. "Lo estás convirtiendo en una caricatura."

"En un superhéroe, JJ… Hay una gran diferencia." Spencer puso los ojos con disgusto fingido. Arrojó la tostada del niño sobre la mesa, como si fuera un disco volador con un aterrizaje perfecto delante de Henry. El niño aplaudió por la proeza y de seguido, tomó el pan y le dio una mordida.

Spencer se inclinó para cortarle el banano. Utilizó la cucharilla de Henry para completar su tarea, imitando el sonido de una sierra y mirando a JJ con cara de suficiencia.

Ella lo único que pudo hacer ante tal espectáculo fue sonreír y agitar la cabeza.

"Me tiene en sus manos", dijo Spencer, en su propia defensa. "No puedes negar que es cosa de hombres."

"Lo que sea, 'mis chicos'... será mejor que me vaya a duchar ", dijo ella, poniéndose de pie y dirigiéndose hacia el baño.

Spencer se levantó y la sujetó de la mano. "Hey..." la atrajo hacia sí y plantó besos rápidos en sus labios, su cabeza... Entonces apoyó su frente con la de ella y la miró a los ojos. "Jaye me contó lo que le dijiste… Anoche cuando me llamó para decirme como se sentía, me comentó lo que le dijiste acerca de ser una de nosotros… Del equipo."

JJ jugueteó con sus dedos y lo miró. "Sí, ¿y qué?"

"Que fue un detalle… Y muy agradable, por cierto. Muy gentil de tu parte, y muy importante para mí, gracias"

"Tienes suerte que te ame con locura, Spence… No puedo hacer otra cosa sino amar a ese pedacito tuyo que crece dentro de Jaye. Y ella es, nuestra familia también, lo es: De ahora en adelante… Tendré que acostumbrarme a verla como a una hermana… Y lo creas o no, ¡la entiendo!... Una parte de mí quiere lo mismo que quisiera ella conmigo: Que no estés cerca de ella, que seas solo mío… Pero la vida nos empuja a que todo sea de otra manera… Y es allí donde no nos parecemos más…"

JJ levantó la mano para acariciar su rostro desaliñado y después de una pausa -y un suspiro- siguió hablando. "Sabes, hubiese sido estúpido que yo te hubiera puesto condiciones con la bebé… Para empezar, yo no podía pretender que fueras célibe y te guardaras esperando a ver si algún día despertaba de mi letargo y me daba cuenta de esto que siento por ti… ¡No!... Sé que es absurdo… Estabas con ella y esta era una posibilidad… Y tu hija será parte de nuestra familia, y lo será su madre si tú quieres que sea así" ella le dio un golpecito en el pecho "necesitas hacerle entender que aunque no tienen a nadie más, ellas te tienen a ti, Spence, alguien debe decírselo y estoy bastante segura de que no querrá escucharlo de mí"

Se dio la vuelta y caminó por el pasillo. Él la vio alejarse... Al cabo de unos pasos se detuvo y le dijo "… Y Dios te libre que la vuelvas a besar, Spence… ¡Nunca!... Eso sólo puedes hacerlo conmigo… No me digas después que no estabas advertido" sacudió su dedo índice en el aire, como una acusación, luego desapareció en el cuarto de baño.

"Mi hermosa", pensó él, "acaso no te das cuenta que no quiero besar a otra mujer en lo que me queda de vida?"


Jaye descansaba en su cama de hospital, pensando en los acontecimientos del día anterior y tratando de descubrir lo que iba a hacer a continuación. Sabía que debía obedecer al doctor si quería proteger a su bebé. Así que lo haría.

Pero lo que conllevaba al buen término del embarazo era lo que la desalentaba. Estaba segura que no le importaba dejar por algunos meses la práctica profesional, sus pacientes la entendería –más bien, sus dueños-… Y su personal subalterno era más que capaz de mantener abiertas las puertas de la clínica veterinaria, mientras que ella cumplía con su año sabático forzado.

Pero, ¿cómo iba a cargar con ella misma? Fue un acto de bondad el que JJ le dijera que era parte del equipo pero, a decir verdad, se sentía como una extraña… Y ni hablar de lo ocupados que se la mantenían con sus casos... Con el ritmo que ellos manejaban, pensaba que ninguno iba a tener tiempo de acordarse de su existencia o su situación y supuso que era mejor si trataba de buscarse una enfermera, por lo que quedaba de gestación.

Suspiró.

¡Y Spencer!... Dios, Spencer. Lo echaba de menos, terriblemente. Le dolía el corazón solo de pensar en que ya no estaban juntos

Nuevas lágrimas brotaron de sus ojos al recordar cuando andaba cojeando con su par de muletas por todo el departamento, o la manera en que entrecerraba los ojos cada vez que la besaba.. "¡Para ya!" se exigió en voz alta. "¡Deja de ser tan hormonal!" se volvió a reprender. "Él no quiere nada contigo"

Nunca fue completamente suyo, también se dio cuenta. El mejor momento de su relación fue cuando nadie sabía acerca de ella.

… …

Se puso de lado y encogió las piernas al pensar en el día que conoció a JJ. Notó de inmediato lo cercanos que estaban y reconoció que la rubia –al igual que ella- adoraba cada gusto y particularidad de Spencer, y de una forma sincera… Ella lo amaba aún y eso dolía… Amaba hasta la forma chillona en que a veces sonaba su voz, al principio o al final de una oración...

"¿Jaye?"

Saltó con su voz que, de repente, sonaba muy cerca. Había perdido la noción del tiempo y no se dio cuenta que estaba parado cerca de su cama, teniendo una maceta pequeña con un cactus en la mano.

Rápidamente se secó los ojos y se sentó. ¡Dios! ¿Por qué tenía que verse tan atractivo en su cárdigan negro, con su pelo largo que apenas le alcanzaba los hombros... y su arma ajustada al cinto?… A ella siempre le encantó la forma en que llevaba el revólver...

"Me asustaste, Spencer. No es nada gracioso que te acerques sigilosamente a la cama de hospital de una mujer embarazada," ella lo reprendió.

"Lo siento, lo siento... Sólo queríamos venir a verte, saber cómo sigues, antes de irnos al trabajo"

"No tienen que molestarse, ya sabes. Y… ¿Dónde está tu mujercita?" Preguntó ella, queriendo ser despectiva

"Abajo, en el coche. Y no es ninguna molestia. ¿Cómo estás?"

Jaye se encogió de hombros. "Tengo hambre"

Spencer le dio una media sonrisa. "Esa es una buena señal."

"¡Como tú digas!"

Spencer dejó el cactus en la mesa de luz al lado de la cama.

"¿Un saguaro?" murmuró Jaye

"Sí," dijo él. "¿Sabías que los saguaros no deja de crecer? Algunos pueden vivir más de 150 años. El más grande está en Arizona y tiene cerca de cincuenta pies de alto y…"

¡Dios!... Estaba tan hermoso y adorable con su diatriba, pero tuvo que cortarle el sermón. Alcanzando sus gafas, le dijo: "Muy representativo de nuestra situación actual… «espinoso», ¿no es así?"

Spencer la miró. "Ummh, no... ¡No lo compré por eso!… Sólo me gustó."

Ella lo miró por encima de los vidrios de sus gafas y dijo. "Gracias."

Spencer se aclaró la garganta. "Yo uh, anoche leí un montón de cosas acerca de tu condición y es realmente importante que te mantengas tranquila, sin estrés, acostada en la cama… A medida que el feto crezca, habrá más posibilidades de que se vuelva a desprender y…"

"Lo sé, lo se… El doctor ya habló conmigo. Y «el feto del que hablas» es tu hija, ¿entiendes? Puedes llamarla así… ¡Tu hija!"

"Lo sé, Jaye. Sé que se trata de mi hija… Por eso, quiero que sepas que JJ y yo vamos a hacer todo lo posible para cubrir por completo tus necesidades... Como ahora. ¿Hay algo más que pueda hacer por ti?" Preguntó con el entrecejo apretado, con preocupación.

Jaye se mordió la cara interna de la mejilla y contuvo su lengua. Una réplica inteligente había cruzado por su mente cuando pensó en lo que eran sus necesidades. "Tengo todo bajo control, gracias" fue todo lo que dijo.

Odiaba cómo el "nosotros" que Spencer pronunciaba se refería a él y a Jennifer.

No a ella.

No más.

"Está bien... ¡Aah!… Y te traje esto, también." Spencer sacó de su bolsillo un paquete de gominolas dulces y se los entregó. "Sé lo mucho que te gustan." él sonrió.

Jaye casi se vino abajo...

Esa pequeña bolsa de gomitas dulces era una de sus pasiones compartidas. Fue un pequeño gesto, pero la tocó profundamente. Estuvo a punto de echarse a llorar delante de él.

"Estoy cansada, Spencer." le dijo disimulando. Se recostó y le dio la espalda. "Gracias por venir."

".. Oh, por supuesto... Me marcho ahora mismo pero, te llamaré esta noche, o me llamas…"

"- Si necesitas algo..." ¿Qué te parece si te digo que necesito tus brazos alrededor de mí en este momento? ¿Qué te parece, Spencer? Ella pensó. En voz alta dijo "Si, si… Lo haré"

Spencer se fue.

Apretó el paquete de gominolas contra su pecho, encogió las piernas y empezó a llorar.

Su visita sólo había empeorado su estado de ánimo:¿Cómo se suponía que iba a seguir adelante, si hacía este tipo de cosas?... ¿Cómo iba a sacarlo de su corazón si con cada gesto sólo lo amaba más? … ¡Dios, lo amaba tanto!...

Se dio permiso de llorar por su ruptura… Llorar y llorar… Hasta que su almohada fue un verdadero mar de lágrimas…