Disclaimer: Digimon es propiedad de Bandai y Toei Animation, no hago esto con fines lucrativos.
Imagen 154: Chica bebiendo café, propuesta por Natsichan.
Personajes: Koushiro y Mimi.
Número de palabras: 387
Para Frey, porque sé lo que es estar en cama aburrida, sin mucho que hacer; o peor, con mucho que hacer y sin poder hacerlo. ¡Espero que te recuperes pronto!
Cuenta regresiva
Sus peores vicios
—No puedo empezar mi día sin un café —decía Koushiro.
—Hablas como si fueras una máquina y necesitaras gasolina o algo. Eso algún día va a matarte —le respondía Mimi sin ocultar su reproche.
—Probablemente. Pero más lento que alguna enfermedad o un virus a un computador. Hay cosas peores y no voy a privarme de algo que me gusta solo por la posibilidad de que un día me haga lo que de todos modos el tiempo hará.
Mimi suspiró. Por ese entonces ya añoraba la época en la que el pelirrojo no bebía nada más fuerte que té oolong. Los días de secundaria y esos pequeños momentos en los que podían permitirse ser solo adolescentes y no guerreros luchando una guerra para la que nadie los entrenó.
Ahora, años después, extrañaba más esos tiempos, desvaídos en su memoria, y empezaba a extrañar incluso al Koushiro bebedor compulsivo de café.
Justamente por eso estaba ahí, en una cafetería cercana a su departamento bebiendo uno en su honor. Quizá él ya ni siquiera bebía café, ¿quién sabe?
Sospechaba seriamente que apenas empezaba a entender el peso de sus palabras. El tiempo pasa más rápido de lo que uno cree y siempre, desde luego, termina matando a las personas o las relaciones. Nunca regresa sobre sus pasos. ¿Le estaría él advirtiendo que acabarían separados? ¿Lo habría descubierto antes que ella?
—Te extraño, Kou —susurró, aunque no hubiera nadie para oírlo.
A kilómetros y kilómetros de distancia, Koushiro se despertó con la sensación de que acababa de recibir un mensaje, sin embargo, cuando se estiró para tomar su celular, descubrió que no revelaba nada nuevo en su pantalla. Ni llamadas ni mensajes. ¿Por qué entonces sentía que había algo que se estaba perdiendo? Un llamado que no estaba escuchando. Algo que no estaba haciendo.
Decidió dejar aquella extraña ansiedad que le oprimía el pecho para algún momento muerto de su rutina, aunque bien sabía que no lo tendría, porque definitivamente no tenía tiempo para extrañar.
A él, como siempre, se le daba bien ignorar ciertas cosas. Esos seguían siendo sus tres peores vicios: ignorar sus emociones, permanecer conectado en todo momento y el café, el café que irónicamente le recordaba a ella.
Tal vez si volvía sobre sus cuentas, descubriría que en realidad sus vicios eran cuatro y no tres.
23 de agosto del 2017
¡Gracias por leer!
