Naruto y personajes propiedad de Masashi Kishimoto.

Sólo la trama de esta historia pertenece a mi autoría.

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Men´s Club

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Advertencias: Lemon

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XXI

« A veces se gana…a veces te rindes »

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"Mirándose por fin a los ojos, después de tantas noches separados, simplemente anhelándose…pensándose…rezando para estar juntos, volvían a encontrarse.

Samara camino con pasos lentos, como si creyera que el suelo se abriría a sus pies antes de alcanzarlo a él. Por su parte, Renzo apenas podía contenerse en el mismo sitio sin abalanzarse hacia ella. Sus manos ardían. Su boca, seca y sedienta, imploraba llenarse de la dulce miel de los labios de su amada.

Con tiento y torpeza, Samara se colocó delante de él. El camisón completamente empapado después de haber sido rescatada de las turbulentas aguas oscuras del inmenso mar, se pegaba gloriosamente a sus delicadas y suntuosas curvas, haciendo resaltar sus erizados pezones del color del caramelo. Su larga cabellera rubia, enmarcaba su precioso rostro de ángel, un rostro cargado de inocencia. Renzo no lo soportó más, aprisionó su cuerpo de sirena y se perdió en las profundidades de su boca, haciendo arder el fuego en su interior. Sus lenguas se batían en un duelo a muerte-…"

El sonido del teléfono la hizo pegar un salto y arrojar el libro a dos metros de su cabeza. Tenía la mala costumbre de perderse en su mundo de fantasía, sabía que estaba mal que se compenetrara tanto en sus pasionales historias, pero esta vez había una excusa. Necesitaba prepararse para su encuentro con Sasuke, y que mejor, que empapándose de la erótica sabiduría de Kakashi Hatake. Claro que ella no era una princesa virginal, ni Sasuke un despiadado pirata, aun así, de algo le valdrían las tan bien detalladas escenas de amor de sus personajes favoritos. Se levantó con prisas y corrió a descolgar el estridente aparato.

–Diga –respondió todavía alterada. Siempre que leía tormenta en altamar, sus hormonas se volvían locas.

Hola Sakura –saludó la amable voz de Hinata.

–Ah, hola Hinata –suspiró dejándose caer en la alfombra–, ¿llamas para acordar la hora de mañana?

Habían planeado salir de compras al día siguiente. Hinata necesitaba un nuevo guardarropa más a la moda, y ella quería acompañarla y aconsejarle como buena amiga que era. Esa tarde no se verían para estudiar, ya que Sakura ideó que su día libre en el bar, sería el momento ideal para su encuentro amoroso con Sasuke. Él pensaba que sólo comerían en casa, pero ella le tenía una sorpresa mejor que esa. Ya estaba todo listo para la velada, solo le faltaba documentarse un poco para no decepcionarlo en el dormitorio.

Sí. Ahm, no encontré dónde dejar a las niñas, la vecina tiene un compromiso familiar, me preguntaba si… ¿crees que sería mucha molestia llevarlas con nosotras? –cuestionó preocupada.

–Por supuesto que no. Al contrario, creo que ellas serán de mucha ayuda a la hora de escoger, mejor tres opiniones que una –comentó sonriente, quería mucho a las niñas de Hinata, eran unas pequeñas muy inteligentes y tiernas.

Gracias Sakura. Y dime, ¿ya estás lista para-para tu tarde con Sasuke? –seguro a la pelinegra estarían ardiéndole las orejas.

Sakura la conocía a la perfección, Hinata era increíblemente tímida para asuntos relacionados con temas adultos.

–En eso estoy. El estofado está en el horno, las velas aromáticas estratégicamente colocadas, las flores que compré adornan románticamente la mesa, la botella de vino enfriándose en la nevera y, el postre listo para ser servido por todo el cuerpo de Sasuke –rió traviesa ante la exclamación de su amiga.

¡Sakura!, esa es…es mucha información –rió también–. ¿Ya sabes que te vas a poner?

–Abriré la puerta ataviada simplemente con un largo abrigo oscuro y unos tacones de quince centímetros, apuesto a que eso le dará una pista de lo que pienso hacer con él toda la tarde –volvió a reír–. No, ya en serio, elegí un fino vestido de encaje negro, ya sabes, mientras unas partes permanecen cubiertas, otras quedarán delicadamente expuestas a su inspección. La lencería no entra en el paquete, he decidido ser una mujer audaz, entre menos capas de ropa, más fácil el acceso –informó entusiasmada.

La risa de Hinata era traviesa y divertida.

Esa es una buena idea, seguro te verás preciosa. Me alegra mucho que tú y Sasuke avancen más en su relación. No te olvides que la próxima semana tendremos una cita doble –le recordó animada.

–No podría, será tu celebración pre-examen.

No puedo creer que falte tan poco para mi prueba…tengo miedo…

–No tienes por qué temer Hinata, vas muy bien con los estudios, ese examen será pan comido, cuando menos lo esperes, estarás eligiendo las materias en la Universidad –su confianza en su amiga era absoluta, Hinata obtendría sin problemas su certificación de preparatoria.

Gracias Sakura, sin ti no hubiera podido comenzar a lograr mi sueño –la oyó sorber con fuerza.

–Oh no, no hay nada que agradecer. Sabes que lo hago con gusto, te mereces eso y más Hinata. Y ahora, basta ya o yo también me pondré sensible, sabes que no necesito de mucho para dejar salir mi lado blandengue.

De acuerdo –suspiro ya tranquila–. Entonces, nos vemos mañana después de la escuela de las niñas, eso te dará tiempo de recuperarte –bromeó risueña–, que todo salga bien Sakura.

–Gracias Hinata, eso espero. Hasta mañana –finalizó la llamada.

Observó la hora en su reloj de pared, en escasos setenta minutos Sasuke estaría llamando a su puerta, su tiempo para leer se había terminado. Era hora de comenzar a arreglarse, esa tarde le mostraría más de sus encantos a su jefe, sonrió autosuficiente. La primera vez logró poner el mundo de Sasuke de cabeza, esta ocasión, haría explotar su mente. Saltó motivada, después de su encuentro, nada impediría que se hicieran una pareja oficial.

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Sasuke acomodó la caja de chocolates que le traía a Sakura bajo su brazo y se dispuso a tocar. Llegaba con cinco minutos de antelación, pero probablemente ella ya estaría lista. Habían quedado de comer en el departamento, por lo que ya se esperaba una tarde amena de buena comida y película romántica sentados en el sofá. Sin embargo, aquella idea se esfumó de su cabeza cuando ella le abrió la puerta y se hizo a un lado para dejarlo pasar.

El olor a vainilla en el ambiente únicamente podía deberse a las innumerables velas que alumbraban la estancia y el comedor. Giró para encontrarse con sus ojos, apenas pudo mantener la boca cerrada. Sakura lucía preciosa, entallada en un elegante y provocativo vestido negro, sus hombros, el principio del escote y la mitad de sus muslos se dejaban ver a través del fino encaje. Su maquillaje era tenue, haciendo resaltar sus ojos y sus deliciosos labios. Le sonreía nerviosa, un brillo travieso bailando en sus enormes pupilas.

– ¿Estas tratando de arruinarme para el resto de los hombres?, si sigues llenándome de chocolates en vez de caminar en nuestros paseos tendrás que rodarme –recibió la caja de una conocidísima marca de caramelos.

–Te ves… –murmuró sin quitarle los ojos de encima.

– ¿Cómo me veo? –se olvidó de sus bromas, acercándose hasta quedar a centímetros de él. Sasuke negó con la cabeza, incapaz de articular palabra–. Te dejé sin habla –sonrió coqueta–, yo también tengo algo para ti – lo atrajo por el cuello y unió sus labios a los suyos.

Si con ese beso Sasuke no captaba el mensaje, entonces ni saltándole desnuda se daría cuenta de sus intenciones. Gimió extasiada cuando él la apretó contra sí y le hundió la lengua casi hasta la garganta. Ni siquiera supo en que momento soltó la caja de chocolates, solo sintió como su oscura cabellera se escurría entre sus dedos. Desesperada por acercarlo más a ella.

– ¿Esto significa que me dejarás llegar a segunda base? –preguntó separándose para obtener oxígeno. No dejó de abrazarla, sentirla pegada a él era maravilloso.

– ¿Segunda base? –repitió confundida, él la miraba esperanzado–, Sasuke, sé que no quieres presionarme, pero si seguimos yendo así de lento, la próxima vez que hagamos el amor tendrás que utilizar Viagra. No quiero segunda base, ¡quiero un home run!. Estoy cansada de esperar –comunicó resuelta, la expresión de felicidad de Sasuke le pareció bastante cómica, pero contuvo su carcajada ya que no quería ofenderlo–. Comeremos la rica comida que tengo preparada, y después, bueno…después –se mordió el labio, sintiéndose repentinamente avergonzada, ¿Qué estaba haciendo exigiéndole sexo de esa manera?, se suponía que todo sería sutil y perfecto.

–Meteremos un gol –completó Sasuke divertido por su sonrojo.

–Sí, ¡eso! –asintió rápidamente. Las analogías deportivas parecían una buena solución para aligerar el tema del sexo.

Recogió los chocolates del sofá donde los había arrojado y los acomodó en la mesita de centro. Invitó a Sasuke a tomar asiento a la vez que ella se dirigía a la cocina a recoger el estofado.

Sasuke tuvo que hacer un esfuerzo para mantenerse en su sitio. Saber que en menos de una hora –si es que se apuraba con la comida–, terminaría por fin la tortura de la espera, lo tenía fuera de control. Quería comprobar si la única noche que pasó con Sakura, no había sido una exageración producto de su inconsciente. Se puso de pie y se retiró la chaqueta, se sentía muy acalorado.

Sakura regresó cinco minutos después ya con los latidos de su corazón apaciguados. Fue muy sencillo colocar la mesa con ayuda de su jefe, él estaba muy dispuesto a terminar cuanto antes con aquella formalidad.

– ¿Qué tal está? –indagó expectante viéndolo dar un bocado.

–Exquisito, no sabía que cocinaras –respondió interesado.

–Es una receta que me dio Hinata, quería que esta comida fuese especial –confesó sin problema, le gustaba la manera en la que podía abrirse con Sasuke sin miedo a sentirse vulnerable o rechazada.

–Y lo será –tomó su mano por encima de la mesa.

Jamás ninguna mujer cocinó para él, mucho menos se tomó la molestia de prepararle una cita tan íntima como la que estaban teniendo en esos momentos. Se juró que la próxima vez, sería él quien sorprendiera a Sakura con una noche romántica en su departamento. La idea de una velada en la terraza a la luz de la luna, con la cama cubierta de pétalos de rosas, era un cliché que le encantaría experimentar.

–Sasuke… –bebió un sorbo de vino para aclararse la garganta– estos días que hemos pasado juntos, han sido los mejores de mi vida. Por eso tomé la decisión de llevar más allá nuestra relación, la etapa de cortejo, en la que todo es bello y nos conocemos mejor, ha sido superada. A mí me gustaría que…que…

– ¿Comenzáramos a pensar en el nombre de los niños? –preguntó risueño.

– ¡Tanto así no!, pero…

–Tranquila Sakura, sé lo que intentas decirme. Yo quiero lo mismo.

– ¿Si? –sonsacó emocionada.

–Hn. Formalizar nuestra situación –asintió acariciando su muñeca–. No he llamado novia a nadie desde que estaba en la secundaria.

–Y yo desde la universidad –rió recordando a Yahiko.

–Eres mi novia –indicó serio.

–Y tú mi novio –declaró con una amplia sonrisa.

–Me gustaría presentarte a mi hermano, es el único familiar que tengo en la ciudad. Mis padres vienen solo en vacaciones navideñas, como te comenté antes, ellos viven muy felices en el campo. Claro que…tal vez haya un inconveniente –la miró pensativo.

Convenientemente, había dejado de lado que Sakura era una de las mejores amigas de la ex de Itachi. ¿Le molestaría a Sakura conocer al hombre que abandonó a su amiga?, peor aún, ¿sería Ino un obstáculo en su relación con Sakura?. Sabía que ella no tenía por qué crear un problema con Itachi, ellos eran un asunto aparte, pero… ¿Qué tal si la lealtad de Sakura hacia su amiga, le impedía estar con el hermano del hombre que tanto daño le hizo a Ino?

–Tu hermano fue el prometido de Ino –mencionó Sakura repentinamente seria–. Cuando te conocí no quise pensar en eso –en parte era verdad, al enamorarse de Sasuke prefirió olvidarse de todos las cosas que habría en contra de su relación–. Ino amaba profundamente a tu hermano, en esos días yo no estaba cerca para conocerlo, pero ella me hablaba siempre de él…cuando Itachi la dejó, su mundo se sacudió.

–Lo siento mucho por ella, si te sirve de algo, yo no aprobé la decisión de Itachi, pero él…bueno, mi hermano es un adulto y sabe lo que hace. Antes de que algo más suceda, quiero contarte un poco de él, pero si no quieres tratarlo o si necesitas discutirlo primero con Ino…

–Ino es prácticamente mi hermana, la quiero mucho, pero lo que ella diga respecto a nosotros, no cambiará lo que siento por ti –aclaró apresurada.

Si le contaba a Ino que ella y Sasuke eran novios, la rubia se preocuparía mucho. Recordaba perfectamente la pésima impresión que su amiga poseía de Sasuke, ella intentaría hacerle cambiar de opinión. Antes de confesarle a Ino los sentimientos que tenía por su jefe, necesitaba decirle la verdad acerca de Itachi, y para ello, se sinceraría primero con Sasuke. Todo aquello la rebasaba, no quería torturarse esa noche con las mismas preocupaciones de siempre. Arreglaría las cosas, pero en ese instante únicamente anhelaba estar en los brazos del hombre que amaba.

–Entonces, ¿no te molestaría conocer a mi hermano?...él, está comprometido con otra mujer –titubeó sin dejar de mirarla–, así que, probablemente tu primer impulso al presentártelo, sea el de romperle la nariz.

– ¿Te molestaría que lo hiciera? –investigó conmovida, que él se estuviera abriendo con ella significaba mucho, si no le interesara, no sería tan sincero.

–Itachi ha pasado por situaciones difíciles, pero comprendo que quieras en cierta forma vengar a tu amiga. Me preocupa más que resultases herida tratando de dañarlo a él –rozó sus nudillos con lentitud.

–Te sorprendería lo buena que soy dando golpes –suprimió la mueca de dolor al rememorar su entrenamiento en el gimnasio–. ¿Por qué dices que Itachi ha pasado por situaciones difíciles?, ¿él no es feliz con su nueva vida? – ¿Qué tanto se animaría Sasuke a contarle?, ¿le confesaría la verdad así como hizo con Tsukumo?

–No puedo hablarte de su vida, no sería justo para ti –informó dando un suspiro.

– ¿A qué te refieres?

–A que si te cuento lo que pasa con mi hermano, tendrías que guardarme el secreto, y eso te traería complicaciones, porque lo que Itachi sufre, tiene que ver con sus sentimientos por Ino. No quiero que estés en medio de eso. Tú eres amiga de Ino, pero también mi novia, sé que puedo confiar en ti, y que no le contarás a ella lo que yo te diga. A eso me refiero, te sentirías dividida, y no deseo que te abrumes con los problemas de los demás.

– ¡Ay Sasuke!, ¿Por qué no te conocí antes? –se levantó para sentarse en su regazo y estremecerse abrazada a su pecho.

Él tenía tanta razón, ¡nunca debió meterse en aquel lío!. Ingenuamente había hecho suyos los pesares de Ino, pensando que sería fácil descubrir la verdad para correr a contársela a su amiga, sin ponerse a pensar lo que eso significaría para las personas que confiarían en ella brindándole su amistad, de la cual se aprovecharía con tanta alevosía. Reconocer que Tsukumo era una simple herramienta, para traicionar a Sasuke, le generó náuseas. No podía contar lo que sabía, ¡tenía que existir otra manera de arreglar las cosas!

"Y si me encargo de que Itachi e Ino regresen sin necesidad de traicionar a nadie", se planteó de pronto. Ellos continuaban amándose, simplemente necesitaban de un empujón para comprender que su amor podía triunfar a pesar de todo. "Si, eso será mejor que delatar a Itachi con Ino y relatar lo que Sasuke tan confiadamente me contó"

– ¿Qué pasa? –Sasuke pasaba su mano por su espalda, intentando reconfortarla.

–Nada, solo…estoy muy feliz de que las cosas nos estén resultando tan bien. Gracias por no darte por vencido conmigo –sonrió atrayéndolo por el cuello y besándolo lentamente.

Sasuke se levantó con ella todavía en sus brazos, apenas separó sus labios unos segundos para preguntarle dónde estaba su recamara. Sakura le murmuró una respuesta rápida, afianzando su agarre y besándolo nuevamente.

Esta vez, las cosas fueron un completo contraste comparadas con la noche en que se conocieron. Sasuke la colocó en el piso con sumo cuidado, no dejó de mirarla a los ojos en todo momento, asegurándole que era la mujer más hermosa de la Tierra, que no podía apartar la vista de ella aunque lo intentara. Sus dedos acariciaron con tiento las sonrojadas mejillas y los carnosos labios entreabiertos de ella. Lo invitaba, incentivándolo con suspiros entrecortados, a besarla de nuevo. Una, y otra, y otra, y mil veces más. Y lo mejor, es que él quería hacerlo.

¿De dónde surgía esa necesidad?, esa inmensa desesperación por apretarla contra sí y jamás soltarla. Temblaba con solo pensar en perderla, en imaginar lo cerca que estuvo de olvidarse de sus intentos por alcanzarla. Con la lengua, separó aún más los pliegues sedosos de su boca, ella le correspondió en seguida. Sus labios se unieron con pasión. Él la afianzó por las caderas, pegándola a él, mostrándole los estragos que causaba en su cuerpo, que ya se hallaba deseoso de poseerla.

Sakura no tenía control de sus manos, estas se paseaban por la espesa y sedosa cabellera de Sasuke, bajando por su espalda. Arañando, apretando, rozando. Quería arrancar la inútil prenda que cubría su satinada piel. Ahogarse en él, en su olor, su sabor, en las delicias de su cuerpo.

–Despacio… –pidió él cuando ella luchaba por arrancarle los botones de la camisa–, no voy a ningún lado, y tú tampoco –la tomó de la barbilla, sus verdes gemas brillaban más que las estrellas–. No hay prisa, soy tuyo Sakura –ella abrió los párpados con sorpresa.

Nada más cierto que eso. No era como la primera vez, donde sencillamente los dominaba el deseo y la lujuria, emociones intensas, pero efímeras. Ahora existían sentimientos, todos ellos con un matiz de profundidad. Creando una conexión que iba más allá del plano físico y sexual.

–Sasuke –contuvo las lágrimas de felicidad que cristalizaron sus ojos.

–Esto es real –delineó sus finos hombros a la vez que apartaba el suave encaje de ellos.

No era un cuerpo sin rostro, una mujer a la que olvidaría cuando el amanecer llegase, un nombre que se desvanecería con el pasar de las horas.

Sus palmas le escocían por marcarla, por tocarla, descubrirla. Pero había tiempo, toda una vida. No se precipitaría, ella era especial.

Sakura cerró los párpados y echó la cabeza hacia atrás. Sasuke burlaba su cuello con besos cortos y roces tiernos, que la llenaban de escalofríos. La humedad en su clavícula y el inicio de los pechos, le indicó que ahora el utilizaba su lengua. Su mundo se puso de revés cuando la recostó con delicadeza sobre la cómoda cama.

Le acunó el rostro al sentirlo a su lado, él se había retirado la camisa. Su blanco torso era una tentación insoportable. Con más calma de la que se creía capaz, acarició los surcos de cada músculo, Sasuke se tensó manteniendo a raya su deseo, permitiéndole a ella absoluta libertad para adorarlo con sus manos y su boca. No pudo abstenerse de besar esos deliciosos pectorales ni de lamer con apetito su tan trabajado abdomen.

Sasuke aprovechó que ella subía a deleitarse con la vena pulsante de su cuello, para por fin terminar de bajar el vestido hasta su cintura, ella no llevaba nada debajo. Los pezones de Sakura se irguieron y tensaron a un nivel insoportable mientras él los tanteaba y retorcía entre sus pulgares e índices. Un gemido ahogado y una mordida en su hombro después, Sakura se restregaba hacia él, aferrándose a sus antebrazos, implorándole entre murmullos que no parase. Degustó hambriento las cimas rozadas que había excitado con cuidado y, como recompensa ella lo retuvo entre su pecho, acogiéndolo deseosa y muy ansiosa.

Sakura no podía seguir resistiendo, Sasuke quería llevar las cosas despacio, pero para ella no era más que una cruel tortura. Cogió su cabeza de entre sus senos y lo besó de nuevo. La avidez de su boca parecía poca cosa comparada con la excitación de las demás zonas de su cuerpo. Él le leyó la mente, se alejó simplemente unos centímetros, mismos que le sirvieron a ella para perderse en su oscura y ardiente mirada, entonces, lo vio descender mucho más allá del límite que marcaba el vestido amontonado en su cintura.

– ¡Sasuke! –jadeó ante el primer roce despiadado de su lengua.

Se mordió los labios conteniéndose de gritar, los párpados se le cerraron por tan exquisito placer. Él era muy bueno trabajando en consonancia con su boca y sus dedos. Sakura se retorcía clavada en su sitio, mortificada por tan intensas sensaciones. Nunca creyó tener a Sasuke entre sus muslos de nuevo, por eso aquello se volvía más increíble aun. Aferrándose a la almohada que reposaba a centímetros sobre su cabeza, fue víctima de la final sacudida que la envió al más bello de los abismos.

–Sakura –su ronco aliento se cernió sobre su rostro.

–Dame un minuto para…recuperarme y…devolverte el favor –pidió con la respiración entrecortada, apenas restableciéndose.

–No puedo esperar –sus ojos sombríos y turbados por la pasión le impidieron objetar nada.

Además, de pronto tampoco se le antojaba discutir. Sus manos se posaron en sus anchos hombros, una ojeada rápida hacia abajo, le dio la seguridad de que Sasuke estaba completamente desnudo y muy preparado. Separó más sus piernas para darle cabida entre ellas, el candente beso que él le propinó, terminó por fundirle las pocas neuronas despiertas que le quedaban. Gimió extasiada al sentirlo entrar en ella. Ambos se miraban directamente mientras sus cuerpos se volvían uno.

La emoción que se transmitían era la misma. Amor.

Sasuke se recuperó al instante del desconcierto que sintió al reconocer lo que le sucedía. Apremiado por la urgencia que veía en Sakura, y en la propia exigencia de su cuerpo, comenzó a moverse, primero despacio, después, cuando las manos de Sakura en su trasero lo instaban a acelerar el ritmo, acabó de perderse por fin en el glorioso acto de hacerle el amor a la primera mujer que quería en la vida. No solo se concentraba en él, su objetivo principal era ella. En hacerla llegar de nuevo, la expresión de Sakura al estallar en la tan anhelada culminación, era un espectáculo digno de admirarse.

Los gemidos se volvieron más constantes. Sus alientos se entremezclaban con besos lascivos y fugaces. El choque de sus caderas aumentó con una rapidez casi inhumana.

–Sasuke yo…yo te…ahhh –escondió la cara en su hombro y gritó su satisfacción como nunca antes.

Sasuke la envolvió en un apretado abrazo, sus embestidas se volvieron descoordinadas, lo sintió tensarse, estremecerse, quedándose profundamente fijado en su interior. Ambos respiraban agitadamente, hasta que un tiempo después pudieron por fin relajarse. Él comenzó a acariciarle las mejillas, la barbilla y el cuello con su perfecta nariz. Ella se mantuvo inmóvil, disfrutando de sus mimos, no se animaba a mirarlo a la cara, como él hacía en ese momento.

– ¿Tú me qué Sakura? –cuestionó interesado. Se le escuchaba perezoso, deliciosamente saciado.

Lo amaba, así de sencillo, y se lo hubiera gritado minutos atrás, de no ser porque aquel desgarrador y extraordinario orgasmo se lo impidió. Sin embargo, de pronto no se hallaba tan convencida de confesar sus sentimientos, la valentía se desvaneció junto con las secuelas de su maravilloso clímax. Ahora únicamente quedaba el temor y el presentimiento de ser rechazada por Sasuke.

– ¿Sakura? –insistió él con más apuro.

¿A quién quería engañar?, no podía permanecer por más tiempo negándoselo, ni mucho menos callándolo. No era su estilo, ella no era una cobarde, al menos ya no. Había decidido meterse de lleno y de cabeza al mundo de Sasuke Uchiha, así que le diría la verdad, no creía que él corriera en dirección contraria a ella, si así fuera, él no habría aceptado formalizar su relación.

–Yo te quiero, te quiero y estoy muy enamorada de ti Sasuke –confesó en un suspiro, abriendo los ojos y enfrentándolo.

–Hn, ya lo sé –sonrió satisfecho–, pero gracias por decírmelo, espero que lo sigas haciendo, me gusta oírtelo decir –besó castamente su frente, dándole otro no tan recatado beso en los labios después.

–Ah… ¿de nada? –esperaba no haber sonado tan desanimada. ¡Gracias!, eso era todo lo que iba a recibir.

"No te pongas tan exigente, por lo menos no salió huyendo desnudo y despavorido", intentó consolarse. ¿Qué más daba que él no correspondiera a sus sentimientos?, probablemente necesitaba tiempo. Sasuke no era tan abierto y cariñoso como ella, se recordó más tranquila.

–Sakura…

– ¿Si? –se acomodó en su pecho cuando él se tendió de espalda a su lado.

–Creo que yo también –lo escuchó murmurar muy bajo.

– ¿Tú también qué? –dejó de respirar, la esperanza resurgiendo de nuevo en su pecho.

–Yo también te quiero…no sé con certeza lo que se deba de sentir. Pero me gusta estar contigo y, no me imagino alejándome, supongo que eso es querer, ¿no? –su titubeo y su sonrojo, le conferían un atractivo diferente a su tan siempre arrogante fachada.

–El hecho de que puedas pronunciar las palabras es un indicativo de ello, sí, creo que me quieres Sasuke –sonrió liberada.

No había nada mejor en el mundo que ser correspondida por el hombre que amaba. Su mente se quedó en blanco, en ese instante no existía ni importaba otra cosa que ellos. Lo abrazó con fuerza, él le respondió en seguida. La más pura felicidad la llenaba, Sasuke la quería, y ella lo amaba. ¿Qué más podía pedirle a la vida?

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Konan tomó el tramo final de escaleras, que la llevaría hasta el piso de Yahiko, nunca le habían gustado los ascensores, por lo que continuamente los evitaba. Aquellos días, eran una pesadilla interminable. Debatiéndose entre hacer lo que Itachi le pidió, o simplemente olvidarse del asunto. La segunda alternativa era más que imposible. Cualquier asunto que involucrase a Yahiko le importaba. No sería capaz de pasar por alto que el gran amor de su vida, fuese un canalla que estaba intentando dañar a Itachi por el puro placer de hacerlo. Por lo que aquel día, por fin pudo armarse de valor para confrontarlo. Necesitaba respuestas.

Al pisar el último escalón se detuvo abruptamente. La puerta del fondo se abrió, dejando ver a una impresionante rubia, ésta sonreía mientras era abrazada por el hombre que tan profundamente seguía instalado en su corazón. Yahiko.

Se hizo a un lado, ocultándose rápidamente de ser vista por ambos. La risa se extendió hasta que le taladró los oídos, eran cercanos, bastante por lo que pudo apreciar de la corta charla de despedida.

–Entonces te veo mañana, que te vaya bien en tu noche de debut con la otra banda –Ino caminaba tomada de la mano de Yahiko hacia las puertas del elevador.

–Es sólo una fiesta, no es como si se tratara del gran concierto –sonrió apretando el botón para llamar al ascensor.

–Aun así, ¡rómpete una pierna!

–Lo intentaré…

Durante largos segundos Konan no escuchó nada más, por lo que valientemente espió un poco, asomándose solo lo suficiente para ver lo que pasaba. Apretó los dientes y cerró los ojos, apartándose de inmediato. Tuvo que recargarse en la pared a su espalda para no caer de bruces, sus rodillas temblaban, sus manos se convirtieron en puños. Nunca pensó que le dolería tanto ver a Yahiko besar a otra mujer. El impacto casi la partió. ¿Entonces era cierto?, ¿ella nunca significó nada para él?.

–Adiós, cuídate guapo –el cariñoso apodo flotó melosamente de los labios de la rubia.

–Tú también hermosa.

Ino. La reconoció en seguida. Cómo no hacerlo, su fotografía permanecía en el estudio de la casa de Itachi. Un constante recordatorio, un impedimento, un obstáculo más a sortear, si es que se decidían a tomar en serio su relación ella e Itachi.

La puerta del departamento volvió a cerrarse. Sabía que debía moverse, ir y encarar a Yahiko. Sin embargo, le aterraba lo que podría descubrir. Él jugando con esa pobre mujer por venganza. Él amando a otra mujer que no fuese ella. Cualquiera de las dos opciones era igual de insoportable. Respiró para mantenerse fuerte. Había ido a buscar la verdad, no se iría sin ella.

El recorrido por el estrecho pasillo la llevó de vuelta al pasado. ¿Cuántas veces caminó el mismo sendero, con el único fin de llegar a sus brazos?, ¿Cuántas veces el abrió la puerta con una gran sonrisa, para después abrazarla y besarla desesperadamente?, nada de eso importaba ya.

Llamó al timbre, escuchó sus pasos al acercarse. La perilla giró y el apareció. La sonrisa de bienvenida se transformó rápidamente en sorpresa, para finalizar convirtiéndose en una expresión sombría, carente de emoción.

–Konan –su mirada desapasionada la rompió un poco más.

–Yahiko. ¿Puedo pasar? –dos podían jugar el mismo juego.

Decidió con voz imperturbable. No iba a mostrarle lo que causaba en ella. Su debilidad quedaría resguardada bajo la endeble capa de indiferencia que ella se esforzaba por mantener. Él vaciló, no sabiendo muy bien si encarar su petición.

–Es importante. Por favor, no tomaré mucho de tu tiempo –fue lo bastante hábil para esbozar una tirante mueca por sonrisa.

–Adelante –por fin se movió dejándola pasar.

Todo lucía exactamente igual. La sensación de familiaridad la hundió. Sus días más felices habían sucedido en ese departamento, en compañía del amor de su vida.

–No pensé volver a verte –aclaró él sin molestarse en ser amable.

– ¿No me ofreces un vaso con agua? –preguntó ella sin parecer afectada por su helada actitud.

– ¿Por qué estás aquí Konan? –esos ojos bien podrían desintegrarla.

–Estoy preocupada. Peleaste con Itachi –si él no quería guardar las apariencias, ella tampoco.

–No tiene nada que ver contigo, no fue por ti –se cruzó de brazos, creando aún más barreras entre ellos.

"Eso dolió". Admitió desviando el rostro. Le llevó unos segundos recuperarse. Giró de nuevo hacia él, Yahiko todavía la observaba, pero ninguno de los sentimientos que antes le mostrara, brillaban ya en él. No, allí no existía más amor para ella.

–La mujer que salió de tu departamento antes de que yo llegara…ella es Ino, ¿no?, la ex de Itachi.

–Lo es. Pero no es algo que te incumba, ni a ti ni a él. Lo nuestro acabó, puedo hacer lo que me plazca, así como tú e Itachi.

–¿Por eso sales con ella, porque él y yo estamos juntos?. ¿Te estás vengando de Itachi? –fue directo al punto en cuestión, él no parecía molesto, sino fastidiado, pero aquello bien podía ser un engaño. Itachi podría tener razón, ¿Yahiko quería jugar con Ino para hacerle daño a él?

–Claro. Debí imaginármelo. Ni mi vida ni la de Ino giran alrededor de ustedes. ¡Son unos arrogantes!, tú no eres más que una niña mimada, Konan, deja de creer que mis acciones están ligadas a lo que hagas. Me importa muy poco que Itachi y tú hayan decidido jugar a la casita feliz. Esto no es una venganza contra ti ni contra él. Me gusta Ino, yo le gusto a ella. No hay nada extraño en que salgamos y decidamos ver qué pasa entre nosotros –señaló implacable.

– ¿La amas? –el sollozo que escapo de su garganta los sorprendió a ambos. "Adiós a mi indiferencia", se encogió por dentro.

– ¡Maldita sea no llores!, no tienes derecho a llorar. Yo te dije que lo nuestro había acabado, no te traicioné, no te pedí que te enamoraras de mí…

–¿Quién es el arrogante ahora?. ¡Si quiero llorar lloraré!, si quiero enamorarme de un bastardo sin corazón que lo único que quería era pasar el rato conmigo, ¡entonces lo haré! –le dio la espalda, haciendo un esfuerzo fútil por poner de nuevo bajo control sus emociones.

–Konan… –sus manos la rodearon con ternura.

– ¿La amas?...sólo responde y me iré. ¿A ella si le permitiste llegar a ti…ella si es digna de permanecer a tu lado? –las lágrimas le impedían aclarar su visión. Sus palabras eran susurros cargados de sufrimiento.

– ¿Lo amas tú a él? –demandó atrayéndola más a su cuerpo y besando su cabeza.

–Yahiko… –se giró en su sitio, mirándolo directamente, confirmando lo que ella ya sospechaba, lo que supo siempre, desde que sus caminos se encontraron–. ¿Entonces por qué…por qué terminaste conmigo?

–El amor no es suficiente…

– ¡Para mí sí! –rebatió desesperada, sentía que lo perdería de nuevo. No podía permitir que él volviera a cerrarse, a alejarla como si sus sentimientos no importaran

– ¿Ah sí?, ¿y entonces por qué estás con Itachi? –ella se quedó callada, no sabiendo qué contestar. La relación de ella e Itachi no era más que un acuerdo, incluso una manera de apoyarse entre amigos–. Tú decidiste lo que querías hacer con tu vida, ahora no te queda más que vivirla –se apartó, su rostro volviéndose distante otra vez–. Ino y yo estamos juntos, si a ti y a Itachi no les parece, ese es su problema. Déjenos en paz –se dirigió a la puerta, dejándola abierta de par en par–. No regreses más aquí, no hay nada para ti Konan. Al menos, nada que valga la pena recuperar.

–Itachi no te permitirá dañar a Ino –advirtió ya afuera.

–Claro que no, él quiere ser el único con ese privilegio. Dile que si de verdad la quiso, que si es cierto que su amor por ella fue tan grande –la fulminó antes de cerrarle la puerta en la cara–, no vuelva a acercarse a ella. Ino no está sola, si la busca, si la agobia…

–He captado el mensaje –lo interrumpió abrumada.

–Jhmn. Adiós Konan, que tú e Itachi sean felices.

No supo de dónde consiguió las fuerzas para llegar al primer rellano de las escaleras. Se sentó con cuidado, cada parte de su ser gritaba en agonía. Se abrazó a sí misma, ansiando un pobre consuelo para su alma destrozada. Itachi se equivocaba, Yahiko no buscaba venganza, él simplemente quería olvidar y encontrar paz al lado de Ino. Y acaso, ¿no se lo merecían los dos?. Podía hacerlo, concederle aquello.

Rebuscó en su bolso encontrando su celular. Oprimió con resolución el número que apareció en su lista de marcación rápida.

–Itachi…yo…tengo una petición que hacerte…no quiero retrasar más las cosas. No hay porqué esperar…adelantemos la boda, casémonos en dos semanas –pidió con las lágrimas aun corriéndole por las mejillas.

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Hola!

Dándome mi vuelta mensual, bueno no, casi bimensual =(. No pude aparecer antes, ya sé, pretextos quiere la muerte. En fin, en vez de regañarme alégrense porque sigo con vida y puedo actualizar.

Capítulo por un lado bonito, por otro lado medio desgarrador. Se viene boda, ¿Quién quiere que se celebre?, Sakura cada vez más lejos de abrir la boca y contar lo que sabe XP, hehe. El lemon, pues sencillo, no tan desatado porque no a muchas les gusta, además recordemos que no es M, esta vez sí les avisé al principio, aunque no me gustan estos letreritos pero en fin, x ahí me pidieron que lo hiciera.

OK, saludos, preguntas, aclaraciones. Colóquenlas en el buzón de quejas y mi asistente personal me las hará llegar, hahaha. Ya quisiera tener para contratarme un asistente, aunque no sé para qué lo usaría ¿?, tal vez para acosarlo sexualmente =P. Ya me salí por la tangente como siempre. Bueno, gracias a los que se unan al club, me hacen el día con sus porras, sus comentarios y sus alertas. Es muy bonito saber que no estoy sola en el mundo con mi amor por el SasuSaku, y que con cada fic honro un poco a esta tan hermosa comunidad.

Un saludo bien enorme, mis mejores deseos, cuídense mucho y disfruten de la vida. Un abrazo apapachoso, ¡nos leemos pronto!

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¡SasuSaku CANON!