20. Recuento.
Verla de nuevo fue… no sabía cómo expresarlo. Su corazón se sintió alegre en un primer momento, y luego ella se fue, ignorándolo, y Soo Kang supo que Eun Hye se comportaría de la misma manera en que él lo había hecho.
Todo aquel año no había sido fácil. Su vida giró en torno a su carrera, y él se veía a sí mismo buscando tiempo entre ensayos, en la noche cuando por fin debería dormir, durante las comidas, cualquier hora, para poder llamar a Eun Hye. Cuando estaba en Corea tampoco podían verse mucho, y debían ser discretos o la prensa los atraparía. Luego, las giras. Eun Hye fue a visitarlo una sola vez, pero él estaba tan ocupado todo el tiempo que le pidió que no fuera más, ya que se sentía peor al dejarla allí sola. Eun Hye dijo que a ella no le importaba, pero a él sí.
Fueron meses de esa forma, hasta que con el último disco que había lanzado, se inició de nuevo una gira internacional. Esta había sido diferente.
El presidente le había dicho que era su oportunidad de posicionarse como una verdadera estrella Hallyu, si trabajaba duro en el momento. Él tomó su palabra.
Cada vez estaba más agotado. Y entonces fue que dejó que todo fuera manejado por los demás: no sólo su agenda, sino lo que era mejor o no para él. Supuestamente, su relación con Eun Hye, que fue buena para su imagen al principio, ahora era mal vista por los fans, y debía terminar. ¿Por qué? Por alguna razón estúpida que él no debería escuchar.
Pero estaba tan cansado.
Cuando quiso reaccionar, era tarde. ¿Qué le explicaría a Eun Hye? Ella jamás le perdonaría, y lo peor de todo era que ella tendría toda la razón de su parte. Seguramente le odiaba.
Boong Jo le advirtió que eso podría suceder, la última vez que lo vio, un mes después de navidad. Él pensó que era imposible, que Eun Hye y él nunca serían separados.
Todavía estaba pensando en cómo podría acercarse a hablar con ella, cuando su celular sonó de nuevo, y él contestó cansado.
Pero esas fueron las noticias que más lo alegraron en meses. Sería una oportunidad para verla.
- ¿Bailas conmigo? – preguntó Yun Ho a Eun Hye.
La primera con la que había bailado, fue Hae Min, quien tenía muchas más ganas de bailar al principio. Luego, por alguna razón, había perdido un poco el ánimo.
- ¿La última canción? – preguntó Eun Hye sonriendo.
Era cierto, la fiesta estaba a punto de terminar.
- ¿Qué clase de personas seríamos si no lo hiciéramos?
La noche había sido magnífica. A pesar de que todas estaban compartiendo al mismo chico, al menos estaban compartiendo al chico más codiciado de toda Corea.
- Pero antes de bailar – agregó Yun Ho – deja que le dé mi regalo a las otras chicas.
- ¿Regalo?
- Por supuesto. El regalo de graduación.
El chasqueó los dedos y la música se detuvo, cambiando por otra de entrada. Y efectivamente, en la entrada Eun Hye pudo ver a Boong Jo, Koo Boom y Bon Hwa. Su risa alegre llegó como una nota musical hasta Yun Ho.
- En verdad, qué bueno eres haciendo regalos.
Las caras de felicidad de Ying Hee y Hae Min, y de Mi Nyu, no tenían precio.
- ¡Oppa! – exclamaron las tres al mismo tiempo, y los tres chicos se dieron por aludidos.
Y aunque Ying Hee fue la primera en abrazar a su hermano, quien se quedó a su lado el resto de la noche fue Hae Min. Koo Boom invitó a bailar a Ying Hee, y esto concedió a los otros dos la oportunidad de quedarse a solas.
De nuevo, los herederos de Corea eran el centro de atención en la pista de baile.
- ¿Cómo es que no me dijiste que vendrías? – preguntó Mi Nyu, mientras reposaba su cabeza sobre el hombro de Bon Hwa, bailando un ritmo lento.
- Quería sorprenderte. Pero, ¿en verdad creíste que me perdería este día por nada del mundo?
- Cierto. Debí haberlo supuesto.
- Además, he venido para reafirmar algo.
Bon Hwa levantó el rostro de Mi Nyu con una mano, haciendo que lo mirara. Sus ojos centellearon, y luego él juntó sus labios suavemente, y ella correspondió el beso también.
- Todavía te amo, mucho más que antes, Song Mi Nyu.
- Siempre pensé que mi hermano era un tonto, pero cada vez se va redimiendo más – dijo Hae Min, observando a la linda pareja que formaban su hermano y su mejor amiga.
- Sí, lo de ellos parece que va en serio.
- Son almas gemelas.
- ¿Almas gemelas?
- Como mi madre y mi padre, dos personas hechas una para la otra. El día en que encuentre la mía, seré muy feliz.
- ¿Y cómo piensas saber cuando la encuentres?
- Lo sabré. Lo sentiré aquí, en mi corazón – dijo llevando una mano sobre el lado izquierdo de su pecho.
- Eso, ¿en qué lugar me dejaría a mi?
Hae Min no contestó. Decir que a él nadie podría moverle del lugar que ocupaba en su corazón, era una declaración muy fuerte, y Boong Jo podría preferir alejarse de ella. Así que mejor guardó silencio.
Boong Jo no supo interpretar este silencio correctamente. Tal vez, si Hae Min encontraba a otra persona, él quedaría desplazado. Aunque sólo eran amigos, él sabía que era más cercano a ella que ninguna otra persona, excepto tal vez los F4.
La música lenta seguía sonando, para algunos era más cómodo que para otros. Ying Hee estuvo bastante animada hasta que recordó los comentarios de Hae Min y Yun Ho semanas atrás.
- ¿Has venido solo? – preguntó de repente.
- Sí, ¿por qué?
- Pensé que tal vez habrías traído a tu novia por aquí. Hae Min y Yun Ho dijeron que también es coreana.
- Sussie es coreana-americana. – dijo él – pero de todos modos, no sería posible, ya que ella y yo terminamos hace semanas.
- ¿En serio? ¿No era esa una relación de las firmes?
Koo Boom rió.
- ¿Es que no me conoces todavía?
Ying Hee frunció el ceño, pero luego se relajó y sonrió.
- Eres un picaflor. Un día, señor, la pasarás bastante mal por amor.
Ambos sabían que hubo una persona que pudo hacer diferente a Koo Boom, pero esa persona estaba en el mismo salón bailando con otro hombre. De cualquier manera, tanto tiempo después, aquello tenía poca importancia.
- ¿Qué harás ahora? – preguntó Koo Boom – Ya has acabado el instituto.
- Me convertiré en reportera – dijo Ying Hee con seguridad – he sido aceptada en Ewha's.
- Vaya, eso es prometedor. Y sin duda tú serás una gran periodista.
- Gracias.
¿Por qué se sentía así de repente? Su mano seguía firme alrededor de la cintura de Eun Hye, y sin embargo, necesitaba de todo su autocontrol. Emociones olvidadas salían a flote, al tenerla tan cerca, riendo junto a él, estando tan felices.
- Vale, dime ya. ¿Cómo hiciste para traerlos a todos sin que nos enteráramos?
- Fue fácil. Le pedía a Koo Boom que adelantara su viaje, y envié un avión privado por Boong Jo, lo que hace que Hae Min me deba una bien grande. Bon Hwa, por otra parte, pensaba venir desde hace tiempo. El problema fue mantenerlo en secreto de Hae Min, pero al final lo conseguimos.
- Esta noche está completa – dijo Eun Hye sonriendo – parece que todo cayó en el lugar que debía.
- ¿Eso crees?
- Estoy absolutamente convencida.
- Déjame ayudarte con eso – le dijo Yun Ho a Eun Hye, cuando ésta bajó de su auto e intentaba sacar la maleta.
- Gracias.
El viaje fue corto y agradable, aunque por supuesto no podía resultar de otra manera tratándose del F4. Además, ese sería probablemente el último viaje que harían juntos en un largo tiempo.
- De hecho, me alegra que hayas venido. Parecías muy preocupada por tu presentación final en el conservatorio.
- Claro que lo estoy. – dijo ella – pero esto, me parece mucho más importante y divertido. He pasado semanas practicando para los exámenes de música. Creo que me merezco pasar unos días en la playa.
Al bajar del avión, Boong Jo y Ying Hee estaban impresionados.
- Wow. – Boong Jo miró a Yun Ho – Amigo… dijiste que la isla es tuya?
Yun Ho asintió con la cabeza.
- Mi padre me la traspasó como regalo de cumpleaños. – luego sonrió – bien, ¿nos vamos o piensan quedarse allí parados el resto de la mañana?
Koo Boom le susurró a Ying Hee al oído, haciendo que ella se estremeciera un poco.
- Oí que has sido tú el que lo ha entrenado bien para ser menos amargado.
Ying Hee sonrió, cruzando los brazos.
- No ha sido tarea fácil. Aunque creo que Goo Yun Ho es a pesar de todo, un chico mucho más dócil que tú, Lee Koo Boom.
Primero fueron a instalarse en el hotel, y cuando salieron de sus habitaciones, Yun Ho propuso un paseo por la ciudad.
Boong Jo tomaba fotos por todas partes, tomando de la mano a Hae Min y llevándola detrás de él. Mi Nyu y Bon Hwa se separaron del resto del grupo al principio, abrazados y riendo como los tontos enamorados que Yun Ho decía con razón que eran.
- Es que les tienes envidia, hermano. – dijo Koo Boom.
Yun Ho no respondió.
- Está bien, yo también les tengo envidia.
El heredero de ShinHwa arqueó una ceja.
- Oh, no. No es que todavía tenga esos sentimientos por Song Mi Nyu, aunque sigue siendo una chica admirable. Siento la misma envidia de Kim Boong Jo y Hae Min-ah.
Ying Hee y Eun Hye miraban las flores, y Eun Hye compró una de un niño. Jugaba con ella entre sus dedos, cuando Boong Jo volvió con la genial idea de ir a comer.
- Hay un excelente restaurante aquí cerca – dijo Yun Ho – vayamos, entonces.
- En realidad, yo no tengo hambre. – dijo Eun Hye – creo que iré más tarde. Daré una vuelta más y les alcanzaré enseguida.
- ¿Estás segura? – preguntó Yun Ho – Quedarte sola…
- Yo iré con ella – dijo Hae Min, tomando del brazo a Eun Hye – tampoco tengo mucha hambre, y quiero caminar un rato más.
La cara de desilusión de Boong Jo fue evidente.
- Está bien, entonces estaremos esperándolas. – dijo Yun Ho, aún no del todo convencido.
- Nos veremos pronto. Diviértanse y coman bien – dijo Hae Min con una sonrisa, mientras ya llevaba a Eun Hye hacia el otro lado de la calle.
- Vale ya – dijo Eun Hye, cuando estuvieron lejos de los demás - ¿qué ha pasado?
- ¿Por qué supones que ha pasado algo? ¿Acaso no puedo venir a caminar contigo?
Eun Hye negó con la cabeza.
- No es eso. Es que estabas acompañando muy alegre a Boong Jo, y de repente querer venir conmigo ha parecido una excusa para separarte de él.
Hae Min dirigió su mirada a otro lado, evasiva. Aún así, sabía de la escrutadora mirada que Eun Hye le estaba dirigindo, por lo que se rindió.
- Tienes razón. Es que si pasamos más tiempo juntos, pareceremos algo más que amigos.
Eun Hye arqueó una ceja, imitando a Yun Ho.
- Pensé que eran algo más que amigos. ¿Qué hay de malo en eso?
Hae Min frunció el ceño.
- Es cierto cuando digo que sólo somos amigos. A veces parece… pero de cualquier forma, si yo sigo tan cerca de él, se dará cuenta de que yo…
- … de que tú estás tan enamorada de él como él de ti? – completó Eun Hye, y cuando Hae Min iba a replicar, dijo – lo siento, pero ya sabes que tengo experiencia en esto. De estar enamorada de un amigo, quiero decir. ¿En serio tu reacción se debía sólo a eso?
- Boong Jo dijo que tenía algo muy importante que decirme. ¿Qué pasa si me contaba que conoció a alguien, una admiradora o una chica europea en uno de sus viajes y se enamoró?
Eun Hye pensó que eso era ridículo. Más probablemente, le diría que estaba enamorado de ella.
- Eres una cobarde.
- ¡Mira eso! – dijo Hae Min, sin escucharla. Estaba señalando a una casa al otro lado de la calle.
- ¿Qué?
- Mira el cartel. "Un vistazo a tu futuro"
Intercambió una mirada con Eun Hye, y esta última rodó los ojos. Habían estado en la isla muchas veces, y nunca antes tuvieron interés en esa clase de cosas.
- Oh, vamos, ¿no irás a creer en esas cosas, verdad?
Sin embargo, un minuto después habían entrado a la casa, y estaban sentadas frente a una mujer mayor.
- Ah, unas lindas señoritas quieren saber más de su futuro.
- En realidad, sólo estamos de paso…- dijo Eun Hye, poniéndose de pie.
- Ustedes me recuerdan mucho a otras dos señoritas. Sí, las recuerdo muy bien. – miró a Hae Min – una de ellas era igual a ti.
-¿Igual a mi? – repitió Hae Min.
Aunque seguramente era una treta, también Eun Hye sintió un poco de curiosidad. Estaban en Nueva Caledonia, y ellos no eran los primeros en tener la idea de vacacionar allí. Los anteriores F4 iban con frecuencia, y la primera vez que ella fue, todavía era una niña acompañando a sus padres.
Y Hae Min era igual a su madre. ¿Y si se trataba de sus madres, que habían estado allí?
- ¿Fue hace mucho tiempo? – preguntó Hae Min.
- Hace más de 20 años, sí. Pero lo recuerdo muy bien. Unas señoritas sencillas, que fueron traídas por el dueño de la isla. Les dije a ambas que perderían algo muy importante ese día.
- La otra chica, ¿cómo era? – preguntó Eun Hye, volviendo a sentarse.
- Cabello corto, negro. Muy alegre. Ella tampoco creía mucho al llegar aquí, al igual que tú.
- ¿Era coreana?
- Si, las dos eran coreanas, igual que ustedes. – dijo la mujer, y Eun Hye se sintió algo desilusionada, pues ya esperaba encontrarse con una aventura de su madre cuando era joven.
- ¿Perderían algo importante? – se preguntó Hae Min - ¿Cómo conoce el futuro?
- Hay muchas maneras – dijo la mujer, con un aire de misticismo – páseme su mano.
Hae Min lo hizo.
- Ya ha encontrado su alma gemela, al igual que su madre. Ella todavía no lo sabía en ese tiempo. – la mujer le sonrió a Hae Min – la cuestión está en reconocerla y aceptarla. Usted todavía no acepta a su alma gemela, y no ha aceptado el amor. Pero no tardará, no se preocupe.
Hae Min se sintió impresionada. Eun Hye debió admitir que, incluso si hubiera sido algo ensayado, las palabras de la señora no pudieron haber sido más acertadas.
- Dame tu mano, querida.
Eun Hye estiró su brazo sobre la mesa. La mujer miró la palma de su mano, como hizo antes con Hae Min. Agrandó los ojos, y luego miró a Eun Hye asombrada.
- Igual que aquella chica, usted también se encontrará en una encrucijada. Ya ha pasado por eso antes, pero el destino se empeña en presentarle el mismo obstáculo.
- ¿A qué se refiere? ¿Qué quiere decir conque igual que aquella chica?
- Una de las chicas de las que le hablé, estaba en una encrucijada. Conoció a su alma gemela, y también al amor de su vida, sólo que se trataba de dos personas diferentes.
- ¿Es eso posible? – preguntó Hae Min.
- Que encuentres a ambos, es una rara excepción.
- ¿Qué se supone que haces cuando eso pasa? – preguntó Eun Hye.
El amor de la vida, era el amor de toda la vida. Pero el alma gemela… era una difícil elección, supuso.
- Ella habrá elegido a su alma gemela – supuso, respondiéndose a sí misma.
- No lo hizo.
- ¿Y cómo puede usted saberlo?
- Porque has nacido tú. Y la vida está dando al destino una oportunidad de redimirse, pero te está presentando el mismo desafío: debes elegir entre el amor de tu vida, y tu alma gemela.
- ¿Y si no los he encontrado?
- Ya los has encontrado.
- ¿Por qué alguien rechazaría a su alma gemela? – preguntó Hae Min, ya que aquello no tenía lógica.
- Tal vez, porque se presentó en el lugar correcto, a la hora incorrecta.
Eun Hye se sentía demasiado confundida, y las palabras de la mujer sólo se volvían más y más intrigantes.
- ¿Sabe que esa chica no eligió a su alma gemela, porque he nacido yo? ¿Cómo puede ser…
- Los dos hombres en cuestión, eran muy cercanos.
- ¿Podría ser más clara?
La mujer no dio nada más. Les deseó suerte y que volvieran pronto. Pero Eun Hye no pensaba regresar.
Las chicas se apresuraron en ir al restaurante y llegaron justo cuando los demás estaban acabando de comer. En la tarde, cuando iban a dar un paseo en el yate todos juntos, Eun Hye sonreía y trataba de quitarle importancia al asunto de ese día.
Ella realmente no quería conocer su futuro, ni creer que su vida era una encrucijada predestinada. Al final, todo se reducía a sus decisiones, y para eso, no necesitaba conocer ni el futuro ni el pasado.
Hae Min estaba escuchando música mirando a la playa. Ya era de noche, hacía un clima fresco y agradable; y el sonido de la marea era relajante.
Boong Jo se acercó y se sentó al lado de ella en silencio.
- ¿Quieres escuchar? – preguntó ella, quitándose los audífonos.
- Este lugar si que es agradable. No me he divertido y descansado tanto en mucho tiempo.
- Pensé que estar viajando debió haber sido interesante. Me sorprendió que recordaras nuestro acuerdo de dar un tour por el mediterráneo.
- ¿Olvidarlo? Ni por un segundo. Además, luego de eso estarás muy ocupada estudiando, y tal vez viajes a Suiza. Las noticias internacionales han hablado de tu primera exposición tanto como la de tu hermano.- dijo él – Estos meses han sido emocionantes. Pero allí, no siempre estabas tú. Eso lo habría hecho mucho mejor. – él tenía la vista fija en el mar, porque le daba miedo mirarla a ella.
- Boong Jo…
- Te dije que había algo que quería decirte. – Continuó él, utilizando todo el valor que le costó tanto tiempo reunir – y quería decírtelo desde hace mucho tiempo, sólo que siempre pensé… bueno, desde el primer momento que conocí, pensé que eras demasiado buena para fijarte nunca en alguien como yo. Y cuando me hablaste, aunque fuera sólo por ser amigo de Eun Hye, yo pensé que era el afortunado uno en un millón.
- Has tenido tiempo para ver que soy algo más que una chica del F4 – dijo ella.
- No es porque seas una chica del F4. No es sólo porque seas la chica más linda que yo conozco. Todo eso es sólo una parte de lo que eres, pero yo te quiero a ti. Siempre, desde el principio, te quise a ti, aunque no lo supieras, y este sentimiento no ha hecho más que crecer en mi corazón. Incluso si tú no me quieres más que como un amigo…puedo ser ese amigo, pero tú tenías que saber que te amo.
Todavía quería decir muchas cosas más, cosas que quiso decirle durante todo ese tiempo que llevaba amándola sin decirlo. Pero el abrazo de Hae Min hizo que las palabras se quedaran allí estancadas.
- Boong Jo, ¿por qué eres tan tonto? – dijo ella sonriendo, y el alma de él se cayó al suelo. Hae Min no podía burlarse de él – Hace tanto tiempo que yo también te amo.
En la misma playa donde sus padres empezaron a conocerse, donde por primera vez hablaron de las almas gemelas, en esa misma playa que guardaba tantos recuerdos de alegría como de tristezas juveniles, ellos grabaron un nuevo recuerdo. Un primer beso dulce, tierno y lleno de amor.
Bon Hwa y Mi Nyu estaban recostados en una hamaca, abrazados y en silencio desde hacía un largo tiempo.
- He sido aceptada en el ballet de París – dijo ella, rompiendo el silencio.
- Eso es genial – dijo el sonriendo – ya sabía que la compañía te querría.
- También he hablado con mis padres, y sólo debo comprar un buen departamento en la ciudad, que es lo más importante.
- Supongo que no les tomará mucho tiempo encontrarte algo adecuado. – comentó él – pero he estado pensando, que si quisieras venir conmigo, eso estaría bien también.
Mi Nyu miró a Bon Hwa. "Ir con él" al principio tenía otro significado, ir con él a París. Ahora, él sugería que vivieran juntos. Mi Nyu imaginó lo que su padre podría decir al respecto, ya bastante le había costado convencerle de enviarla donde ella estaría tan cerca de Bon Hwa, sin su constante vigilancia.
- Sabes bien que no puedo.
Eso implicaba dar otro paso más a su relación, y se sentía algo temerosa al respecto, más que a lo que su padre pudiera hacer. Se consideraba lo bastante hija de su padre como para poder enfrentarse a él.
- Tengo que preguntar, ¿no puedes o no quieres?
No había ningún tono de acusación, ni siquiera escondida, en la pregunta de Bon Hwa.
- Supongo que un poco de ambos.
- Eso está bien – dijo él, pensativo – supongo que tendré que esforzarme más.
- ¿Esforzarte en qué?
- En convencerte – dijo, atacando sus labios.
Sólo el beso, disparó los latidos del corazón de Mi Nyu. Que los brazos de él estuvieran en su cintura, y bajando un poco más a sus caderas, no ayudaba a que se sintiera menos nerviosa. A la vez, le gustaba ese beso apasionado, sin tregua, que le dejaba sin aliento. Tuvo que separarse de él porque le costaba respirar.
- ¿Entonces? – preguntó Bon Hwa con una sonrisa pícara.
- Tienes que esforzarte un poco más – contestó ella, provocativa.
En la fiesta del día siguiente, los que más bromeaban y se divertían eran Eun Hye, Yun Ho, Koo Boom y Ying Hee. El resto, había sido contagiado de, como decía Koo Boom, esa "aterradora enfermedad del amor". Todo lo que hacían era mirarse, tomarse de las manos, sonreír, mirarse, abrazarse, sonreír.
- En realidad, yo estoy muy contenta por ellos – dijo Ying Hee, refiriéndose a su hermano y Hae Min.
- Sí, ya era hora – convino Koo Boom.
Ellos anunciaron a todos esa mañana durante el desayuno, con algo de color en sus rostros, que eran novios oficialmente.
- Se supone que deba haber equilibrio en los grupos, corazones solitarios como nosotros, y enamorados como ellos. Así como estamos ahora estamos bien.
- Dudo que Koo Boom sea un corazón solitario – dijo Eun Hye, sonriendo a Yun Ho. Éste devolvió la sonrisa.
- Más bien un picaflor demasiado acompañado.
- ¿Entonces es así? Ustedes dos – dijo, apuntado con su copa a Yun Ho y Eun Hye – empiezo a creer que estaban mejor antes. Vuelven a ser amigos, y empiezan a burlarse juntos de mí, ¿qué es eso?
Ying Hee soltó una carcajada, que había estado conteniendo antes, porque todo lo que decían de Koo Boom era demasiado cierto como para que él se indignara.
Por otro lado, Eun Hye y Yun Ho sintieron algo de pena, cuando Koo Boom hizo notar que durante todo ese tiempo no se habían estado comportando como los buenos amigos que siempre habían sido.
- Sussie era bastante linda, y también parecía muy amable – dijo Yun Ho, recordando que se había cruzado con la chica alguna vez - ¿qué le encontraste de malo?
- Era demasiado buena y dulce para mí. Necesito a alguien con un carácter más fuerte, ¿sabes?
- Cierto. Te gustan las chicas duras, o que parecen duras – dijo Eun Hye.
- Lo que sucede es que Koo Boom no busca en los lugares adecuados – dijo Ying Hee – es por eso que acabará viviendo de viejo con sus demás amigos solteros, hablando del pasado y de las chicas con las que pudo haberse casado.
- No es mala idea – dijo Koo Boom sonriendo – contrataré a unas lindas enfermeras.
Al final de la semana, todos debieron volver a Seúl, a sus respectivas actividades. No tenían idea de cuánto tiempo pasarían antes de que los cuatro pudieran estar juntos de nuevo.
Mi Nyu se marchó con Bon Hwa, y cuando sus amigos fueron a despedirla, Hae Min derramó algunas lágrimas. Después de todo, más que amigas Mi Nyu y ella habían sido como hermanas. Ahora, gracias a que su hermano ya no era un tonto, tal vez serían hermanas realmente.
Koo Boom se había marchado, y Hae Min estaba en los últimos preparativos de su viaje por el Mediterráneo, que sus padres habían consentido en que fuera con Boong Jo y Ying Hee.
En medio de esa avalancha de actividades, Eun Hye no había tenido tiempo de pensar en muchas cosas que antes la estuvieron inquietando, y la presentación final en el conservatorio al día siguiente, que la ayudaría a graduarse con honores, era el centro de su atención.
Eun Hye acabó de arreglar la música y se sentó al piano para tocarla. Apenas había tocado una nota cuando dos personas irrumpieron en el salón de música.
- Aquí está nuestro asesor musical para el concierto de la fundación - dijo el profesor Kim – Como usted estuvo el fin de semana fuera, no tuvo oportunidad de trabajar con él, pero aún así, una conversación sobre el concierto de mañana podría ser productiva. Fue uno de nuestros mejores estudiantes, y creo entender que se conocen. Señorita Eun Hye, los dejo para que se pongan al día.
"¿Creo entender que se conocen?" ¿Era en serio?
Allí estaba él frente a él. Entre tantos posibles músicos que podrían ayudar, ¿tenía que ser él? Estaba muy diferente, lucía mayor pero tan guapo como siempre. Parecía que había transcurrido un periodo de tiempo indeterminado, tan largo para resultar doloroso pero no lo suficiente para que dejara de doler.
Me preguntas... como he pasado... el día
como... si no hubiera pasado el tiempo
Soo Kang no sabía qué decir, porque de cualquier modo sonaría estúpido. Pasó días pensando en ese momento, y en lo que podría decir, pero todo era inútil. Ella no había reclamado, no le había gritado, nada. Sólo le miraba en silencio.
- ¿Todo bien, Eun Hye?
- Claro - dijo ella sonriendo - ¿por qué no habría de estarlo?
yo digo
… que estoy bien
pero…
no sabes cómo me siento realmente
- Debo irme, se me hace tarde para… algo. Tendrá que ser en la próxima oportunidad - se excusó, y sin darle tiempo para despedirse salió del salón.
Caminó rápido, por si acaso él iba detrás de ella. Pero eso no sucedió.
Eso la hizo sentir peor.
Dio un largo paseo, que la llevó hasta en frente del club, pero no se atrevió a entrar. Desde que The Shadow dejó de existir, ella no iba allí. Ni siquiera el F4 siguió yendo, cambiando ese hábito por encontrarse en el bar-karaoke que tanto gustaba a Boong Jo, y cuando él se fue, ellos siguieron yendo.
Cuando llegó a casa, toda la familia había cenado y ella se negó a que le prepararan nada, fue directamente a su habitación.
¿Crees que puedo
estar realmente sin ti?
¿Acaso estás tú bien sin mi?
- ¿Quieres que te prepare algo, Soo Kang? La cena ya está fría.
Él negó con la cabeza.
- Gracias, mamá. Pero estoy cansado, prefiero ir a dormir.
Su madre suspiró.
- De acuerdo. Cariño, ¿seguro que estás bien?
- Mamá, estoy bien. Deja de preocuparte. Es sólo un asunto sin importancia - mintió.
El mundo sin ti es tan duro
que me siento culpable
De poder seguir respirando
Cerró los ojos y recordó el rostro de Eun Hye. Estaba más hermosa que nunca, y sintió con dolor el tiempo que había pasado. ¿Cuántos momentos de su vida se habría perdido?
El propósito de irse fue convertirse en un gran músico, tener éxito por su cuenta para que pudiera sentir orgullo de sí mismo. Para que pudiera ofrecerle a ella todo lo que merecía. Sin ella, no tenía sentido.
Se levantó y buscó en el cajón, hasta dar con una medalla.
¿Qué es lo que debería hacer?
Incluso aún ahora vivo
cada día doloroso
Gracias a tus palabras
Ella acarició la medalla.
"En el mismo camino"
- Esto es, Eun Hye, por lo que no te dejaré atrás y por lo que tú no me dejarás atrás. Incluso aunque no quisiéramos ayudarnos, aunque no quisiéramos ser amigos, nuestras vidas van en la misma dirección.
Era ridículo que lo recordara tan bien.
Caminos parecidos, tal vez. Pero no el mismo.
dime
si lo que hago está mal
¿vives cada día doloroso
igual que yo, al menos en algo?
- Si caminamos el mismo camino, Eun Hye... ¿en qué punto nos hemos perdido el uno del otro? - se preguntó, dejando de nuevo la medalla en el cajón, sobre un afiche de The Shadow.
Tal vez sería el mismo camino, pero a tiempos desiguales.
Tu y yo
Será..
que es demasiado tarde para… nosotros
y… ¿perdimos nuestra oportunidad?
Ella se levantó tarde al día siguiente, con los ojos hinchados por haber llorado de nuevo. Nadie le preguntó qué le sucedía, porque ya lo sabían.
Aunque nunca hubiera siquiera pronunciado su nombre.
En ese estado lamentable, cómo podría dar su concierto. Era una completa tonta.
Como si quisiera profundizar más la herida que acababa de abrirse ayer, condujo sin un rumbo fijo pero fue a dar de nuevo frente al club.
Yo… aún pienso en ti
y puede… que te des cuenta
Allí estaba él.
Ella pensó en que todo había ido a parar sólo a eso: ella, que había amado tanto, a Yun Ho y a Soo Kang, en momentos diferentes y de formas diferentes.
No parecía correcto, de ninguna forma, que ella se estuviera guardando todo ese dolor dentro.
¿Al final esto es todo?
- Eun Hye.
- ¿Por qué vienes ahora, de esta manera? – preguntó ella, intentando sonar serena.
¿Así como lo haremos terminar?
- Sé que nada de lo que diga será suficiente.
- ¿Suficiente? No contestaste mis llamadas, no llamaste, no supe nada de ti por meses, y luego tú… vienes a Corea sin decírmelo, y te atreves a llegar de esa manera…
- Todo resultó más duro y difícil de lo que yo creí. Fui un tonto, porque tú eres lo más importante para mi, incluso ahora.
Todo esto...
¿te parece bien?
Eun Hye sintió un nudo en la garganta.
- Calla. Es mentira.
No creo que pueda hacerlo…
Soo Kang cerró los ojos.
- Sabía que no ibas a perdonarme, que no podrías. Pero de todas formas, tengo que pedirte perdón, por haber sido un idiota.
Eun Hye respiró hondo.
- Tienes razón. No puedo perdonarte, o al menos no todavía. No soy tan buena como eso.
- Me quedaré en Corea durante todo el año.
- Qué bien – contestó ella fríamente, con todo el aplomo que pudo reunir.
Por dentro, se estaba rompiendo en pedazos.
- Tengo que irme. Hoy tengo un concierto, como ya sabes.
El amor que encontré contigo
no lo encontraré en ningún otro sitio
aunque muera!
Soo Kang la vio darse la vuelta y luego irse. Lágrimas comenzaron a caer, las lágrimas que lo perseguían desde ayer, cuando la vio.
La persona que él amaba, ¿la había perdido?
¿Qué debo hacer?
Eun Hye condujo hasta el conservatorio y siguió preparándose para el concierto. Aun así, no lograba concentrarse.
Cuando Yun Ho fue a verla para desearle suerte, la encontró hecha un manojo de nervios, y al preguntarle qué le pasaba, ella se echó a llorar sobre sus hombros.
Si aún…
no encuentro a alguien que pueda
abrazar mi corazón como lo hacías…
¡Por favor abrázame!
Él no podía entenderlo completamente, pero sin necesidad de que ella hablara, supo qué sucedía, y la abrazó hasta que las lágrimas fueron acabando.
Y sabes bien…
que aunque todo el mundo lo intente…
ninguno puede borrar tus recuerdos…
- Es él, que ha vuelto.
Yun Ho no supo que decir.
- Ha dicho que me ama. – continuó ella – y yo, que ni siquiera sé si puedo perdonarle, ¿seré capaz de enamorarme otra vez?
así que por favor abrázame
- Estará bien. Te lo he prometido, ¿no es así? – preguntó él - ¿Acaso alguna vez no he cumplido alguna promesa?
Eun Hye trató de sonreírle, pero no pudo.
- Ahora ve y muéstrales.
Volvió a abrazarla fuertemente.
Ella salió al escenario, sabiendo que él estaba allí. Incluso, podía sentir su mirada. Pero ella no lo buscó entre el público.
Se limitó a tocar su pieza musical magistralmente.
Tu y yo
¿Será…
Al salir, siendo seguida por los periodistas y fotógrafos, además del director musical, ella lo vio. Parado afuera, esperando por ella, y quedó estática, sin habla.
que ya es demasiado tarde?
y… ¿perdimos nuestra oportunidad?
Corrió hasta donde él estaba.
- No es suficiente- dijo – todo lo que has dicho no es suficiente para explicar por qué me dejaste como lo hiciste. Tú no sabes… no sabes cómo te he extrañado.
- Yo también te he extrañado a ti.
Los periodistas los siguieron y comenzaron a tomarles fotografías, pero a ella no le importaba, a él tampoco. Alguien los hizo subir a un auto, y Eun Hye no se percató hasta después que había sido el agente de Soo Kang.
- ¡Es diferente! ¡Tú sabías que yo seguía aquí!
- ¿Has pensado en lo que fue para mí?. No fue fácil tampoco. Cuando tú decidiste quedarte, y me dijiste que me fuera… sabes que fue la razón por la cual yo no quería ir, pero tú insististe. Cuando lo decidimos, sabíamos que cosas como ésta podían suceder.
Ella sabía que era cierto.
- Pero yo hice todo para que funcionara, en cambio… ¿cómo crees que hubiera sido si fuera al revés?
De pronto, todo pareció absurdo. Eun Hye entendió que todavía sentía muchas cosas por Soo Kang, pero… ¿era posible retomar las cosas?
No, no podría. Estar allí pareció del todo incorrecto.
- Me bajaré aquí – dijo ella – están esperándome.
- Te llevaré a casa.
- No, me bajo aquí. Puedo regresar por mí misma. – dijo, aunque sabía que estaba lejos y no enía su auto con ella.
- Eun Hye…
Él sólo pudo hacer lo que ella pedía. No iba a terminar así, porque la amaba demasiado, y sabía que ella también lo amaba a él, como para terminar las cosas de esa forma. No sería fácil, pero estarían juntos otra vez.
Apenas Eun Hye bajó del auto, se dio cuenta que ni siquiera traía el móvil consigo. Mientras decidía buscar la telefónica más cercana, apenas había dado tres pasos cuando un auto deportivo se detuvo frente a ella.
Se sorprendió al ver a Yun Ho. Él había seguido al auto de Soo Kang todo el camino, sabiendo que algo como eso sucedería.
- ¿Te llevo a casa? – preguntó.
- Sería de mucho ayuda ahora, en verdad.
Trató de mejorar su ánimo para la fiesta que la esperaba en su casa, aunque sólo lo consiguió a medias. Sabía bien que su encuentro con Soo Kang estaría en las portadas de todas las revistas.
- No te preocupes. – le dijo Yun Ho durante la fiesta, cuando ella evitó tomarse más fotos – Cosas tontas como esas no pueden contra ti.
- Es bueno que pienses eso – dijo ella, sonriendo tristemente.
- No quiero verte sufrir – dijo él.
Eun Hye quiso darse una patada a sí misma. Yun Ho era su amigo, pero… ¿iba a convertirlo en su paño de lágrimas también?
- Pero me quedaré a tu lado hasta que pase.
- Lo siento, Yun Ho – se disculpó ella – parece que sólo te causo más problemas.
- ¿Tú? No pienso que me estés causando ninguna molestia y en cualquier caso, estoy acostumbrado a eso desde hace más de diez años.
Cuando la fiesta terminó y Eun Hye fue a su habitación, sacó el póster que tenía pegada a la pared. Basta de ser masoquista.
Aun al cerrar los ojos, Soo Kang volvía a aparecer en su mente. Pero estaba decidida a olvidarlo.
Una persona que fallaba de ese modo, no merecía su amor.
