Sorpresa sorpresa

No quiero decir nada para no adelantar para que se diviertan, pero la piscina se les salio de las mano y se pusieron bien intensos.

Cuidado con el contenido—el que avisa no es traidor—, no es "aun", pero ya me decidí que si va a tener un "aun".

jazmadi: Culpa a mi escuela por tantos días libres :)

Rosangelyta: Este te va a gusta si quieres calor.

Humpty y Sasu Love For Ever para ustedes por apoyarme tanto :')

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*Baila Gimmi More y Anaconda al mismo tiempo* , Nanami Hara


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Dio un saltó cuando le mordí el lóbulo. Le pasé la lengua por el contorno de la oreja haciéndolo apretarme contra él y gruñir por más, me sorprendió levantando las caderas, conectando su pelvis con la mía y haciéndome jadear.

¡Santo cielo!

¿Qué estábamos haciendo en un lugar tan público?

Mis manos se posicionaron contra las paredes de la alberca, ejerciendo fuerza con los brazos traté de alejarme pero Sasuke no me liberaba y por el contrario, sus labios prácticamente se adhirieron a mi cuello, sentí una deliciosa succión en el cuello que me hizo temblar los brazos y la fuerza se me escapó.

Tenía humedad en el cuerpo que nada tenía que ver con el agua de la piscina.

Volví a hacer el intento.

—Sasuke no podemos hacer esto—iba a añadir un "aquí" pero podría interpretarse como una promesa de que podría pasar en cualquier otro lado, y no era así.

Me gruñó de nuevo. Hice otro esfuerzo y logré que aflojara el abrazo, pero sus piernas se enredaron a las mías. Con la cintura libre pero las piernas cautivas.

—No te vayas—me pidió. Mi pecho se removió y estuve a punto de ceder a su petición, pero como siempre, tuvo que agregar—Tengo una erección del tamaño del Everest y no puedo salir del agua discretamente. Quédate aquí mientras se me pasa—azorada, avergonzada y poco herida por sus razones para pedirme que me quedara, zambullí la mano en el agua y con una sonrisa que prometía mucho—que él ilusamente me regresó— acaricie su vientre fuerte y bajé por su traje de baño, le di una caricia sugestiva a su "Everest", para tomarlo en la mano y darle un apretón con fuerza mayor a la necesaria.

Hizo una mueca horrible cuando lo hice.

—Encárgate tú de tu erección, debiste pedírmelo amablemente—y dejándolo retorciéndose en el agua y diciéndome hasta de qué me iba a morir, nadé hasta la orilla y salí para tomar mi bebida, grasshopper.

Entré a mi modo "Jane Collins" en cuanto me hizo enojar. Caminé meneando las caderas y moviéndome con elegancia y coqueteo. Estaba enojada y satisfecha, una extraña combinación.

El sabor a la menta, la crema de cacao y la nata liquida me hicieron soltar un gemido de gusto, recostada en la tumbona. Con el espectáculo de Sasuke, prácticamente inmóvil contra la pared y mirándome a muerte.

Levanté mi bebida en un brindis hacia él y bebí de nuevo con un gritito de gusto.

—¿Esta sola?—era un alemán alto y rubio-pelirrojo, fuerte y guapo. Bebía una cerveza oscura de un largo vaso.

—No—torció la sonrisa—pero puedes acompañarme, creo que mi hermanito tiene un pequeño problemita—señalé a Sasuke, el alemán rió.

—Eres muy hermosa

—Gracias, tú también eres atractivo—No tenía intenciones de conseguirme un ligue pero me dije que conseguiría un amigo alemán para pulir mi idioma.

—Tus ojos son divinos y tu cabello bastante peculiar—pidiendo permiso con la mirada, tomó un mecho de cabello rosa y lo acaricio son los dedos. Reí.

—Podría decir lo mismo del tuyo—con una confianza propia de Naruto, desordené su corto cabello.

—Soy Heller Lenz, soy empresario—levanté las cejas sorprendida, aceptando su mano, sacudiéndola como decía el protocolo social. Era el primer tipo que no solo me daba su primer nombre, o que solo me decía su profesión.

Dudé un momento sobre qué nombre decirle.

—¿Cómo la ley física de Lenz?—asintió riendo—Soy Sakura Haruno—dije finalmente, pues él conocía mi apariencia y parecía ser agradable.—Soy estudiante de medicina

—¿Eres una erbin?—mi alemán no estaba del todo bien, así me acerqué un poco a él para escuchar mejor.

—¿Disculpa?

Se burló en mi cara antes de contestar—Erbin, heredera. Eres una estudiante, pero aquí estas—me señaló entera antes de volver a beber de su trago.

—No. Bueno…—pregunta inteligente—Mi hermanito es el del dinero—dije señalando a Sasuke. Tenía un aura oscura y peligrosa, clavando sus ojos en los míos, y advirtiéndome con solo una mirada que estuviera quietecita y me portara bien.

Seguía con su problema entre las piernas porque estaba inmóvil y cubriéndose discretamente.

—Tu alemán es bueno—me halagó falsamente

—No tienes que mentir, sé que es terrible

—Bueno, ya que nos sinceramos, tu acento es desastroso pero puedo entenderte—se rió de mí una vez más.—Puedo hablar ingles si te facilita el idioma—se lo agradecí con la mirada.

—Gracias

Tuvimos una amena conversación sobre nada en particular, evitando sobre todo, hablar sobre mí. Intercambiamos datos, y conseguí un par de sus carcajadas con chistes tontos y trató de invitarme a pasar un rato agradable con el bebiendo un café algún día. Tuve que explicarle que era mi último día ahí pero que estaría encantada de seguir en contacto con él. Pareció igualmente feliz por poder seguir en contacto conmigo. Le expliqué que ya tenía que retirarme por mi vuelo que saldría en poco menos de hora y media, yo debia cambiarme, llegar al aeropuerto y pasar por toda la seguridad del mismo.

Estaba en las últimas de mi conversación con Heller cuando vi la fúnebre figura de Sasuke salir empapado de la piscina. Preferí ignorarlo, seguro el haría lo mismo por lo molesto que se veía.

Se levantó despidiéndose y alejándose unos pasos, iba a medio camino cuando dio la vuelta, yo imagino que para agregar algo más.

—Ni se te ocurra—escuché a Sasuke decir con la mandíbula apretada, acercándome a mi lugar de reposo.—Sakura—me habló como a su perro.

Me giré para regañarlo por eso cuando me tomó de la muñeca y tirando de mi hacia arriba, dejándome colgada como muñeca de trapo, me sujetó la cabeza y estrelló sus labios contra los míos. No fue algo tierno, ni amoroso, ni nada de nada.

Fue doloroso y bruto, vulgar. Sus dientes mordieron mis labios con rudeza exigiendo acceso a mi boca. Yo cerraba los ojos fuertemente de pura sorpresa, molestia y dolor que me producían sus mordidas. Cuando sentí un ardor caliente en el labio abrí la boca en un quejido que solo le dio la oportunidad de adentrar su lengua y llevarse todo a su paso. No me acaricio, me picoteo y recorrió con furia. Yo seguía colgada como trapo, y el hombro empezaba a dolerme.

Hice fuerza en ese brazo que antes era un simple trozo de tela y me solté de su agarré aun con los labios atrapados entre los suyos. Alejé mi rostro rápidamente del suyo y llevada por la situación, le crucé la cara con la mano. Una sonora bofetada que llamó la atención de pocos.

Me olvidé por completo de Heller.

Me llevé una mano al ardor de mi labio, encontrando sangre.

El grito que le estaba preparando se me atoro en la garganta cuando Sasuke me subió a su hombro como bulto y agarrando mi bolsa de un zarpazo, salimos de ahí pirados.

Frente a todos, pataleé, grité y amenacé a Sasuke con lo que se me ocurriera si no me bajaba. Fue hasta el ascensor que me dejó caer brutalmente contra el asiento que la noche anterior había sido testigo que un acto violento muy parecido a este.

—¡Qué mierda te pasa!—Me levanté como resorte cuando aparté mi húmedo cabello de la cara para enfrentarlo.

—¡Tú! ¡Me pasas tú!—me pasó una mano por el cabello y resolló como toro. —Que eres una irresponsable, una juguetona y fingida inocente.—me señaló histéricamente

—¡Púdrete!

—¡Muérete tú!

—¡Sasuke!

—¡Qué!

Me lancé contra él con toda la intención de golpearlo, le caí encima como una gata rabiosa, tirando de su cabello y mordiéndole el hombro hasta dejarle una marca cercana a la sangre. Mis pechos se aplastaban contra su cuello y mis piernas tensas eran mi único soporte enrolladas entre su pecho y su cintura, tan poco decorosa. Rugió como una bestia y raspándome con las uñas en la espalda me estrelló contra la puerta del elevador que se sacudió por nuestra lucha. Una vez se abrió pero ni nos giramos a voltear, porque de todos modos nadie se atrevió a subir.

Yo seguía tirando de su cabello y mordiéndolo, él aun tirando de mí para alejarme y evitarse el dolor, amoratándome con sus golpes contra las paredes.

De repente sus manos me tomaron de la cabeza, tan fuerte que pensé que me la quería reventar. Pero no fue así, su boca encontró de nuevo la mía en un beso idéntico a que tuvimos en la piscina. Furioso, yo lo mordía tan vulgarmente como él a mí. Sus dientes desgastándome los labios tan ávidos como los míos. Por increíble que pareciera me estrelló una vez más contra el pequeño asiento recubierto de alguna mierda sueva, y sus caderas se arrojaron contra las mías. Su erección rozándome ordinariamente sobre el traje de baño, yo sentir urgencia por dejar toda mi rabia en un carnal y lujurioso acto en el elevador del hotel.

Aun entre el salvaje beso su mano dejo de querer despojarme de mi cabello para rasguñar mi espalda y meterse bajo el traje de baño, rozando con las uñas mi trasero, uno de mis glúteos sintió un herida que solo me hizo gemir y tirar más fuerte de su cabello y la piel de su hombro. Nos rozábamos sugestivamente como animales en celo, pero seguíamos furiosos. Su mano exploradora de carne, se enredó en mí hasta llegar a la humedad entre mis piernas y presionarme ferozmente, la piel de su brazo presionaba contra mi espalda baja, enterrándose entre mis glúteos y con sus dedos salvajes, torturándome la entrepierna. Yo rugía entre el placer y la cólera.

Estaba por meter la mano en la única prenda que tenia y hacerle la mejor y más brutal maniobra de su vida, pero la puerta se abrió, la ignoramos de nueva cuenta y siguió embistiéndome como loco. Yo estaba tan loca como él.

Un grito no nos hizo reconsiderar nuestras condiciones y seguimos devorándonos los labios.

—¡Sakura!—la inconfundible voz de Naruto me hizo girar la cabeza 90° y verlo horrorizado junto a mi padre, mi primo Atsui y Kakashi.

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Mátenme

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Bye-bye.