Capitulo 21
Sesiones
Harry observaba a Draco desde su mesa al otro lado del comedor. Observa sus movimientos, sus gestos, sus labios, como brillan sus ojos cuando una plática es de su entera satisfacción, ese pequeño hoyuelo que se le forma al sonreír. O como frunce el ceño cuando algo le disgusta. Sabe que comportarse de esa forma casi raya en el acoso, pero es que no puede dejar de hacerlo. No puede dejar de mirarlo, y de cierta forma eso le asusta. Pero no está muy seguro del porqué, solo sabe que cuando tiene enfrente a Draco Malfoy todo su entorno desaparece.
Marzo 7
Harry
—¿Entonces esta persona te gusta mucho? — la Psicomaga lo miró analíticamente y Harry se sonrojo.
—No lo sé— suspiró pesadamente y añadió— solo sé que me siento bien en su compañía, pero sé que no puede ser.
La medimaga lo miró.
—¿Por qué no puede ser? —preguntó haciendo una nueva anotación.
—somos como el agua y el aceite— recargó su espalda en el respaldo— desde pequeños nos hemos tratado mal.
—¿Que tan mal?— cuestionó— le jalabas el cabello, la empujabas, la molestabas todo el tiempo—
Harry se quedó unos momentos en silencio observando detenidamente a la mujer, sopesando si decirle que no era un ella, sino, un él. Pero solo se limitó a sonreír.
—Es más bien del tipo mal, cuando se lanzan maldiciones el uno al otro—
La Psicomaga elevo las cejas.
—Debo decir que eso no es llevarse mal, eso ya raya en la enemistad— concluyó.
—tiene razón, así es—
—¿Desde cuando comenzaron a interesarse el uno por el otro?—
Harry se sintió incomodo por la pregunta, él sabía que su atracción hacia Malfoy había comenzado casi luego de regresar de su expulsión. Y ese casi, es lo que lo atormentaba, porque ese casi podría ser un mes antes, unos meses antes o incluso años, y la verdad no quería ponerse a analizarlo, por lo menos no aun. Además él no sabía si Draco gustaba de él antes de todo lo ocurrido o si fue hasta ahora.
— En diciembre— contestó sonrojándose.
—Justo después de que llegaras de tu expulsión— y eso no fue una pregunta. Hizo otra anotación— ¿ambos o solo de tu parte?—
—no lo sé, no hemos hablado al respecto, solo nos limitamos a…— se sonrojó ante lo que estaba por decir.
—como es, que si se llevaban mal, terminaron gustándose—
—no lo sé, solo sé que e.. — Carraspeo, estuvo a punto decir él— estuvo pasando por un mal rato, y eso nos acercó. Pero yo empecé a verla de otra manera—
—¿Cuál es el problema entonces?—
Harry se sintió frustrado.
—en que esto no puede ser, en primer lugar no debería gustarme, ni atraerme, en segundo me hizo daño durante los años anteriores, se burlaba de mí, de mis amigos, estuvo del… —a tiempo se detuvo de decir eso último. — Sencillamente esto no puede ser. No… la volveré a ver— concluyó.
Draco
—Te ves un poco distraído—cuestionó la mujer. Draco gruñó. —¿no quieres hablar de eso? —
—realmente, no—
—¿Te siguen molestando tus compañeros?—
—No—
—¿te disgustaste con tus amigos? —
—No…— iba a decir que el no tenía amigos, pero recordó a Neville y a luna.
—¿te disgustaste con Harry Potter?—
Draco la miro feo y ella supo que había dado en el clavo.
Marzo 9
—¿Como estas?— preguntó el azabache a la hora de entrar a la biblioteca y acercarse a la mesa de Draco.
Draco lo miro sin ninguna expresión. Y regresó su mirada al libro que leía
—Por lo menos contéstame— gruño
—¡Bien!— fue su escueta respuesta, y pasó la página con fuerza.
—que expresivo—
—¿qué demonios quieres? Potter, no ves que estoy estudiando—
—Que estudias— preguntó curioso, ignorando la mira fulminante que le dedico el otro. Sabía que días antes había dicho que no lo volvería a ver, pero es que no podía dejar de hacerlo. Así que se sentó junto a él. Lo más cerca que pudo.
Draco se froto los ojos con cansancio y nerviosismo. Sobre todo con nerviosismo.
Marzo 11
Draco
—¿Entonces eres un "simae"?— preguntó la mujer irguiéndose sobre su lugar para observarlo mejor—
Malfoy frunció el cejo, pero no porque la pregunta lo hubiera ofendido ni nada por el estilo, era sabido que en el mundo mágico todavía había personas que "eso" lo consideraban inmoral y anti sangre pura, y aunque los "simaes" aún eran señalados y abucheados, ya había muchas parejas que comenzaban a salir del anonimato y defendían sus derechos de amar a quien les placiera. Era más bien, que detestaba ese nombre para referirse a las personas que gustaban de su mismo sexo, "síndrome del mago errante" ¿qué demonios era eso? No era un síndrome por merlín, era algo que sucedía y ya, no era una enfermedad ni nada por el estilo. No era hereditario, ni contagioso. De verdad que a veces el mundo mágico era un retrograda sin remedio. Y ahora que tomaba clases de estudios muggle, había aprendido que ellos utilizan la palabra gay para referirse a lo mismo. Prefería esa palabra.
Además estaba en disyuntiva porque sabía que hasta ahora el único hombre que le gustaba era Potter.
Miró de nuevo a la Psicomaga y añadió.
—no lo sé, la única persona de mí mismo sexo que me gusta, es él— una idea surgió en su cabeza y preguntó— ¿puede que esta atracción surgiera por lo que me paso?—
—no sabría precisarlo, hay ocasiones que después de un evento traumático como el que tu pasaste—Draco se removió en su lugar —es que se llegan a adoptar este tipo de síndromes. ¿Te gustaban las mujeres antes de que todo esto pasara?—
—Si— contestó con firmeza— Dafne Greengras, Fleur Delacur y otras chicas— sus mejillas se tiñeron de carmín—
—¿tuviste sexo con alguna de ellas?—
—No—
—Tendremos que hacer otras sesiones sobre esto, pudiera ser que te gusten ambos—
Harry
—¿cómo va la relación con tus amigos?—
—bien— contestó— con Herm siempre he sido un poco más duro cuando nos peleamos, sinceramente no sé porque, ya que ella siempre lo ha hecho por mi bien. Mientras que con Ron es diferente. Con él aunque me haya dado la espalda o insultado regresamos a como si nada hubiera pasado—
—¿te molestó que se hayan convertido en pareja?—
—sí y no— sonrió — creo que desde que entramos al colegio esos dos se han gustado y me alegra de que estén juntos, lo que pasa es que no imagine que fuera así—
—¿A qué te refieres?—
—bueno, cuando Ron estaba de novio con lavender, no me sentí tan solo, puesto que tenía a Hermione conmigo, pero ahora que mis dos amigos son novios, me excluyeron completamente. —
—¿Sabías que eres una persona celosa?—
Harry sonrió y negó con la cabeza. Recordó a cierto rubio de ojos color plata.
—Lo he descubierto en estos tiempos—
Marzo 15
Estaba ansioso por verlo, no se habían topado en el transcurso de los días y eso ya comenzaba a hacer meya en él. Busco a Draco en el mapa y hayo la mota con su nombre subiendo las escaleras que daban al tercer piso. Corrió en esa dirección acortando distancia por pasadizos, hasta por fin estar a una esquina del rubio.
Camino lentamente planeando fingir que se lo encontró por casualidad y así poder… carajo no sabía para que lo estaba buscando, solo su subconsciente le decía que debía estar cerca.
Se asomó por el pasillo esperando que el aludido llegara, pero cuál fue su sorpresa al descubrir a una alumna de, por merlín bendito su propia casa, comiéndose a besos con su Malfoy.
Entró a la primera aula en desuso a relajarse, y evitar matar a alguien.
—Respira —se dijo— no tienes por qué celarlo si él no es nada tuyo, ni siquiera te gusta— oyó pasos cada vez más cerca— él no debe tener este efecto en ti— asomó un poco la cabeza para ver que nadie viniera y salir del aula, pero ante él apareció la imagen de Malfoy y sintiendo una repentina descarga de adrenalina, abrió la puerta e introdujo con un fuerte jalón por la ropa a Draco, que ni tiempo tuvo de sacar la varita.
Lo arrojó a la primera banca que encontró y el chico desorientado chocó de espalda a ella haciendo que esta se tambaleare precariamente. Harry lo estabilizó al tomarlo por las solapas de su túnica y estampar un beso, por demás fogoso, en los labios de su némesis.
Draco estaba un poco shockeado, pero en cuanto los labios del moreno y la lengua del mismo, pidieron acceso, el de inmediato se lo concedió.
La lengua de Harry se abrió paso en esa cavidad rebuscando a la otra. Sus cabezas se movían de un lado al otro buscando poder accesar mas afondo, poder disfrutar del elixir que emanaba y que estaban gustosos de beber. En esa posición no están cómodos, la banca se mecía con ellos y eso no les daba estabilidad, así que Harry en un rápido movimiento retiro la banca de una patada y empujó de lleno al rubio contra la pared, le abrió las piernas y se introdujo entre ellas.
—Así estaba mejor—pensó, al tiempo en que volvió a aprisionar esos labios. Una de sus manos subió hasta capturar la nuca de Draco y la otra la deslizo por la espalda, cadera, nalgas, de ahí invito a Draco a que subiera su pierna y la enredara en su cadera.
¡por Merlín! esa era la gloria, podía sentir el miembro de Draco en esa posición, y lejos de asustarse como la primera vez, dejo que sus instintos le guiaran. Siguieron besándose, Harry sujetando la pierna de Malfoy y Draco sosteniéndose del cuello del otro. Comenzaron a mover sus caderas a un ritmo acompasado, buscando tener la mayor fricción uno del otro, en esos momentos era lo único que necesitan. Ninguno quería ir más allá, ninguno quería asustar al otro. Así que solo se limitaron a desfogarse sobre la ropa con besos que podrían quitarle el aliento a cualquiera.
Draco tensó su cuerpo al sentir el inminente orgasmo. Recostó su rostro en el hombro de Harry apretándose más contra él. Se descargó con tal estremecimiento que tuvo que encajar los dedos en los brazos de Harry, buscó oxigeno elevando la cabeza dejando expuesto su cuello. Momento que Harry aprovecho para adherirse a él como una sanguijuela. Cuando el orgasmo lo golpeo a él, abrazo con fuerza al cuerpo del rubio para evitar caer.
Sus respiraciones eran vertiginosas, se quedaron en esa posición un rato más, Harry sentía los finos dedos de el ojigris dibujar figuras en su espalda, mientras que el seguía chupando la piel a su alcance.
Como siempre el momento debía ser interrumpido. Las voces de los alumnos que cambiaban de clase comenzaron a resonar por los pasillos y ellos a regañadientes tuvieron que separarse.
Se miraron fijamente, buscando una respuesta para lo que acababa de pasar, pero lo único que había detrás de sus ojos era, miedo, incertidumbre, satisfacción y porque no, recelo.
Harry fue el primero en soltarse y dirigirse hacia la puerta. No sin antes haber aplicado un hechizo de limpieza sobre ambos. Giró el pomo dispuesto a salir y antes de hacerlo, regreso sobre sus pasos capturando de nuevo esos labios hinchados.
—Mañana — dijo con la voz ronca— te espero otra vez aquí—
Y sin añadir más salió de ahí.
Marzo 16
Draco
—te veo muy contento —
Draco mostro una pequeña sonrisa, que a decir verdad, cambiaba por completo el semblante serio del chico. La mujer sonrió también.
—lo estoy—
—se puede saber porque— Draco la miró por unos segundos preguntándose si debía contarle o no lo que había pasado.
—parece que las cosas con este chico van mejorando—
—¿en serio? cuéntame—
—Ayer estuvimos juntos— desvió la vista por la mirada picara que le dirigió la Psicomaga— no en ese sentido— repusó— nos besamos y tocamos, solo eso, pero fue magnifico—
—Me alegro por ti— busco en la carpeta que tenía y pregunto— ¿ya no te sientes incómodo con el contacto físico?—
—Los primeros días, si— contestó— me era difícil la presencia de otra persona a menos de medio metro, pero desde que comencé a venir a las sesiones parece ser que ya son menos los episodios.
La mujer sonrió.
—Se nota—
Draco, al parecer de la mujer¸ era la primera vez que se sonrojaba.
Harry
—¿culpable?¿porque?—
—Culpable porque yo lo inicie, no debió pasar— su tono era de verdad de culpa— no está bien.
—¿Para quien no está bien?— repuso la mujer— ¿para ti? o ¿para ella?
—Para…— rechino los dientes— para ambos.
—Empiezo a creer que esto va más allá de lo que me estás diciendo— lo escrutó con la mirada— te das cuenta que mientras tú te devanas los sesos pesando en que es correcto y que no lo es, ella está sufriendo por tu indecisión.
—jamás lo entenderá—
Draco estaba sentado en el suelo apoyado contra la pared.
Desde donde estaba podía vislumbrarse la luna, la preciosa luna que iluminaba todo el recinto. La banca seguía volcada a unos centímetros de él y eso lo desarmó. Suspiro pesadamente, mientras un dolor se acentuaba cada vez en su pecho, un dolor que se sentía como si alguien estuviera estrujando su corazón para impedir que latiera correctamente. . Recogió sus piernas abrazándolas y hundió su rostro. Quería desaparecer, desaparecer como los rayos de la luna al amanecer y no dejar rastro. Solo la firme consciencia de que estuvo, pero ya no.
Marzo 20
—Te das cuenta de que irrumpiste en una clase, totalmente borracho—
Draco sonrió
—No creí que estuviera ocupado el salón — contestó despectivamente— les ofrecí un trago, pero nadie quiso. Son unos aguados—
—Eso no es correcto— repuso la mujer— no es correcto emborracharte, ofender a los demás…—
—bla bla bla— Draco hizo el ademan con la mano— dígame, quien dice que es lo correcto de lo incorrecto— sus ojos brillaron con peligro— para usted una cosa puede ser correcta pero para mí no, para el maldito de Calvary violarme era lo correcto, para el estúpido de Voldemort matar a gente inocente era lo correcto, para mi padre odiar a los sangre sucia era lo correcto, para Dumbledore utilizar a Potter era lo correcto. Cada quien tiene diferentes percepciones de que es correcto e incorrecto. No intente darme clases de ética. Y levantándose dejo a la mujer sin saber que más decir.
Abrió la puerta y en el umbral estaba Potter. Observándolo sorprendido y anhelante. Draco lo tomo por las solapas, mirándolo con odio en los ojos. Harry se sorprendió de ver ese brillo, hacía mucho tiempo que no le miraba así. Intentó decir algo, pero nada surgió de su boca.
—¡Potter!— gruñó Draco afianzado su agarre — quita tu inmunda presencia de delante de mí— y diciendo eso, lo empujo contra la puerta abriéndose paso. Se alejó sin mirar a otras.
Harry lo observo irse, su corazón latía con fuerza, con una mezcla de miedo, desazón y tristeza. Volteo a ver a la Psicomaga, que lo miraba atenta.
—hoy no podre quedarme a la sesión— y sin decir nada más cerró la puerta y cogió el camino contrario al de Draco.
La mujer ató sus propias conclusiones.
Marzo 30
Diez putos días. Harry se paseaba de un lugar a otro intentando por todos los medios que Draco no se colara en sus pensamientos, pero era inútil, así como era inútil dejar de sentir lo que sentía, pero el miedo era palpable, tenía miedo y mucho. Él nunca creyó que le importara el que dirán, pero ahora sabía que sí. Tantos años intentando que la gente le creyera, que la gente le apoyara, que la maldita gente lo aprobara, que ahora, ya había consecuencias. No quería que la misma maldita gente que lo había juzgado y rechazado, lo volviera a hacer.
Draco en esos días había hecho y desecho. Se había emborrachado la mitad de los días, había peleado con alumnos, había hecho gala de exhibicionismo, había insultado a los profesores y lo había ignorado olímpicamente.
Vale, que sabía que lo merecía por indeciso, pero esa indiferencia le carcomía las entrañas.
—Draco, ¿estás bien?— luna posó una mano en su hombro al momento de agacharse hasta su altura, así como estaba sentado— él la miró con ternura y sin mediar palabra la abrazó con fuerza. Desahogándose, llorando lo que no lo había hecho en un mes.
—Veras que se dará cuenta de su error— Draco la miró. Aún era un completo misterio para él, el cómo era posible que luna supiera tantas cosas. —Neville también piensa lo mismo—
Draco abrió los ojos.
—¿Él lo sabe? — su sonrojo fue muy visible—
Luna rio.
—sí, son muy obvios—
Abril 4
—Harry— dijo Hermione cuando estaban en la sala común— sabes que puedes confiar en nosotros, ¿verdad?— el azabache los miró por unos segundos y asintió con la cabeza— ¿entonces que te sucede?—
—Me gusta alguien— fue lo único que dijo.
Salió de la sala común con rumbo al gran comedor, pasaban ya de las dos de la tarde y él tenía mucha hambre, los deberes cada vez se hacían más difíciles y las horas que tenían libre se iban reduciendo drásticamente, así que ya casi ni podían estar en el gran comedor como merlín mandaba.
—Maldita cosa— gritó alguien muy cerca de ahí, Harry detuvo su andar esperando oír nuevamente aquellas voz— donde deje la varita— volvió a replicar. Harry se acercó el aula de donde provenían los insultos y la abrió lentamente.
Draco estaba arrodillado por entre las bancas intentando alcanzar la varita que se escudaba de su mano.
—¿Qué haces?— la voz le hizo sobresaltarse y su cabeza choco contra la madera de la banca. Un chillido poco digno de un Malfoy salió de su boca, al igual que algunas maldiciones.
Salió de por debajo sobándose la nuca y lo fulminó con la mirada.
—¿Qué demonios quieres? san Potter— se levantó lentamente limpiando la tela a la altura de sus rodillas. Cuando termino de erguirse, puso su cara de fastidio.
—te pregunte primero—
—No tengo por qué contestarte — miró de nuevo al suelo y por fin, al final del aula, encontró lo que había perdido, con un rápido movimiento de varita lo que estaba en el suelo regreso a su mano.
Era un pequeño dragón de plata con movimiento, no más grande que una nuez, pero con los suficientes detalles como para ser sumamente realista. El dragón se removía inquieto entre sus manos, pero Draco no estaba dispuesto a dejarlo escapar de nuevo.
—¡Finite!— exclamó y el dragón dejo de moverse.
—¿Quién te lo dio?— preguntó curioso. Draco lo escudriño con la mirada y contesto
—Paula — sonrió al ver la figura inmóvil
Harry sintió un retorcijón en el estómago.
—¿Desde cuando la llamas por su nombre?— le cuestionó
Draco se encogió de hombros. Harry estaba demasiado cerca de él, podía sentir su mirada lacerándolo. Lentamente levanto el rostro y observo esos orbes color verde y se sintió perdido.
Draco en un impulso, abrazo al chico que tenía enfrente y hundió su rostro en el cuello del otro. Harry no se inmuto y Draco quiso llorar.
—¡Paula!— dijo, cuándo el dragón se tornó frio. Miró a la mini replica y luego a los ojos del otro. —me esperan—
Grave error pensó Harry. Draco se soltó y cuando estuvo a punto de darse la vuelta Harry le hizo una zancadilla y ambos terminaron en el suelo. Harry encima de Draco aprisionándolo con su cuerpo.
Harry aprovecho la sorpresa para besarlo con ávida pasión, y comenzar a besar el cuello del otro mientras sus manos descendían por el cuerpo buscando un lugar por el cual colarse.
Draco estaba inerte, con la respiración agitada. Se removió inquieto entre los brazos de Harry y en cuanto sintió la mano cálida sobre su piel, fue que exploto.
—¡NO!— gritó con todas sus fuerzas expulsando a Harry de encima, una estela de nieve cubrió al moreno, mientras que Draco cerraba los ojos con fuerza. Sabía que no debía actuar así, que era Harry el que estaba con él, pero no podía alejar los malditos recuerdos—Fue igual —se dijo a la hora de hacerse un ovillo lejos del alcance del niño de oro. Había sido igual. En el suelo, los besos, el otro encima, inmovilizándolo, tocándolo, aprisionándolo. Rechino los dientes y apretó las manos en un puño ante las imágenes que se sucedían en su mente. —¡Basta! ¡Basta!— gritaba mientras se agarraba la cabeza para alejar esos recuerdos— ¡cálmate! ¡Cálmate!—
La Psicomaga entro en el aula como tromba, busco por todo el lugar hasta que dio con ambos chicos. Harry arrodillado junto al rubio, y Draco hecho un ovillo.
Sus miradas se encontraron y ella termino de armar el rompecabezas. La mujer lo miro con una frialdad, que Harry sintió que sus venas se helaban.
El suelo comenzaba a escarcharse a una velocidad alarmante. La mujer patino un par de veces antes de caer de rodillas y andar a gatas hasta el cuerpo de Malfoy. —¡Cálmate! — susurró, al tiempo en que lo sostenía de los hombros y le obligaba a verlo. Harry no se movía de su lugar. —Mírame— suplico sosteniéndolo del rostro— mírame y respira lentamente— Draco la enfoco y siguió sus indicaciones. Lentamente fue recobrando el control de la situación—sigue respirando—
—¡Lo odio!— Harry sintió que su corazón se estrujo del dolor. No sabía a quién se refirió el rubio, pero sintió que parte de esa oración fue dirigida a él.
Abril 5
Draco se sentía apenado por el espectáculo que había hecho, la verdad es que no sabía que es lo que le había sucedido, fue que, simplemente su cuerpo y mente reaccionaron mal ante las acciones del moreno. Y no es que culpara a Harry por ello, es que sencillamente su subconsciente aun no terminaba por asimilarlo.
No lloro por lo ocurrido, intentó que su mente apartara eso que le lastimaba. Se levantó de la cama del ala hospitalaria de la escuela y salió del lugar.
Caminó con paso seguro hasta el sexto piso, ahí, delante de la pared que hacía casi dos años se había cerrado, después de salir volando con vida, comenzó a formarse la puerta de la sala de los menesteres. Draco no sabía si se podría abrir, no después de que todo el interior fuera devorado por aquel fuego maldito. Pero la gran puerta se irguió poderosa como siempre delante de él. Se acercó unos pasos, deteniéndose a la hora de tomar el pomo con la mano. Su mano tembló cuando la cerradura cedió a él. No sabía que se encontraría dentro, solo sabía que necesitaba de un lugar en el cual descargar su frustración, sus miedos, su rabia, su desilusión.
La imagen que se le presentó, fue desoladora. No había montículos de cachivaches, quemados, ni fuego maldito. La sala le mostró lo que su corazón quería en ese momento, solo que de una forma totalmente diferente.
El lugar se había convertido en un recinto para el duelo. Con muñecos con blancos al fondo, con el rostro de Calvary en cada uno de ellos. Lo que realmente lo movió, fue ver que todas las paredes, columnas, techo, piso, incluso las figuras que se movían al final. Estaban completamente chamuscadas. No había un recoveco que se hubiera librado del fuego. Las velas que brillaban en lo alto, no eran más que pabilos suspendidos en el aire. La cera escurría por las paredes, le daba un toque más lúgubre. Draco tuvo la impresión de que así se vería su alma.
Abril 11
Harry había descubierto que Draco casi todas las tardes iba hasta el sexto piso y desaparecía más o menos una hora. Sabia en donde estaba, pues tuvo que cerciorarse a donde es que el rubio se escapaba cada día, no es que desconfiara de él, simplemente era, que se preocupaba por lo que estuviera haciendo. Solía observarlo sumergido en la capa de invisibilidad, mientras se la pasaba destrozando figuras con el rostro del estúpido auror. Se quedaba observándolo, viendo como su rostro se serenaba en cuanto los minutos pasaban, hasta que sus fuerzas y sus ánimos menguaban.
Draco se dio cuenta, con el paso de los días que, entre más se asistía a la sala, esta comenzaba, según su teoría, un proceso de sanación en donde poco a poco tanto él como el recinto comenzaron a sanar. Tal vez la sala si reflejaba su alma después de todo.
Draco había terminado de desahogarse con los muñecos ahora destrozados por todo el lugar. Se dejó caer exhausto y fijo su mirada en el techo.
—¿Cuánto tiempo más vas a estar ahí escondido?— dijo el rubio aparentemente a la nada—Harry frunció el ceño. — ¿Eh? ¡Potter!—
Harry sintió que un balde de agua fría caía sobre si, suspiró con fuerza y sabiendo que no podría seguir ocultándose, se despojó de la capa. Draco lo observo aparecer cerca del enorme espejo que había junto a la puerta.
—Hasta que te dignas a aparecer— sonrió burlón— ¿cuánto tiempo más esperabas permanecer ahí?—
—lo suficiente como para que no me descubrieras— sonrió.
—Serias un mal auror— suspiró cerrando los ojos.
—No pienso ser auror— dijo, al tiempo en que se sentaba al lado de Draco.
—¡Bendito Merlín! gracias por librar al mundo de Potter— hizo un ademan con la mano colocándola después tras su cabeza— y a que te vas a dedicar— preguntó curiosos.
—Voy a ser un vago sin provecho ni beneficio—
Draco sonrió.
—Algo que veo más acorde a tu personalidad— se burló.
—¿y tu? Draco, ¿qué piensas estudiar?—
Draco supo que el moreno no estaba siendo honesto con él, así que decidió hacer lo mismo—
—Nada— contestó— con las estúpidas materias que curso, no sirvo ni para limpiar un baño, así que me limitare a no hacer nada—
—Me parece muy bien— ambos se sumergieron en un silencio, sino incomodo, tolerable—
Abril 13
La Psicomaga lo miró detenidamente, hurgando en el rostro de Draco.
—porque no me dijiste que se trataba de él cuándo te lo pregunte—
Draco frunció el ceño y le sostuvo la mirada.
—No tengo por qué responder todo lo que me preguntas— siseo cruzándose de brazos— no es de tu maldita incumbencia, además no es ese tu trabajo deducir las cosas—
—no soy una inefable para deducir eso— respondió con tono calmo—pero me habría ayudado mucho saber que se trataba de él—
—No le veo el cómo—
—te habría aconsejado que hacer—
Abril 15
Miro de reojo a la castaña que lo observaba desde el otro lado de la enfermería. Madame pomfrey les estaba explicando los cuidados que se debían aplicar a una persona que ha caído bajo un encantamiento aturdidor.
—Deben colocar a la persona boca arriba— explicó colocando sobre una camilla lo que parecía ser un maniquí—
Draco dejo de prestar atención cuando la castaña llego a su lado. Era la primera vez desde el día "D" en que ambos estaban tan cerca.
—¡Hola! Malfoy— dijo ella mirándolo de reojo
—Granger— fue su escueta respuesta.
—¿Cómo estás? — el rubio alzo una ceja.
—Creo que tu preocupación llega tres meses tarde, no crees—
Ella rio
—me refiero a tu estancia de hace unos días, aquí, en la enfermería—
—Puedes ver que estoy perfectamente— su voz salió un poco más áspera de lo que hubiera querido. Acaso el estúpido de Potter le había contado algo de lo que había ocurrido— nada de qué preocuparse.
—No fue Harry ¿verdad?— la chica lo miró de lleno, preocupada—
—Tranquila, Granger— sostuvo la venda que un alumno le paso, Hermione tomo otra—Potter no volverá a tocarme— de ninguna de las dos formas, pensó—
La castaña lo miro de una forma en la que Draco sintió que le desnudaba el alma. Ella se mordió el labio negando con la cabeza.
—Hagan lo posible por…— se detuvo, mirando hacia los demás alumnos— por llevarse mejor, nunca sabes cuándo podrá ser la ultima vez—
Esas palabras resonaron en su cabeza durante los siguientes días. Por alguna extraña razón, sintió que la sangre sucia sabia más de lo que parecía.
Abril 17
—¿Que sientes por Draco?— preguntó la mujer. En su semblante se notaba un poco de desagrado.
—Nada— respondió el moreno.
Abril 25
Suspiro dentro del beso. Bueno, si Granger quería que se llevaran bien, estaba seguro que en ese momento lo estaban logrando.
Era un beso lento, que radicaba en el descubrimiento uno del otro. No había prisa.
Desde unos días atrás los encuentros en la sala de los menesteres con Potter se habían hecho más seguidos. Sinceramente si alguien le preguntaba, no sabría decir que es lo que estaban haciendo, platicaban, entrenaban, se relajaban y luego, terminaban enfrascados en besos. Besos que lo subían al cielo y a la vez, que lo sumergían en… mierda, ya empezaba a utilizar expresiones muggles. El punto es que no sabía que eran. Potter siempre terminaba disculpándose por los besos y luego se largaba sin decir más.
Como estaba sucediendo en ese momento.
—Lo siento yo— se disculpó, soltando al agarrare con el que tenía sometido a Draco.
—¡Mierda! Potter— rugió apartándose de su lado. —de que te disculpas, de que carajos te estas disculpando— se alejó unos pasos.
—¡No lo sé!— Harry se llevó las manos a su desordenado cabello y ahí lo jalo con desesperación— de todo, ¡esto no está bien! ¡No debería estar haciendo esto contigo!—
—¿Que se supone que está mal? ¿Que se supone que no deberías estar haciendo?¡Maldita sea,Potter! contesta. Tú no eres el único confundido— gritó empujándolo— tú no eres el único que no sabe lo que está sintiendo.
—No entiendes nada—
—¿Que no entiendo nada?— vociferó —Dime, Potter ¿te gusto?—
—¿que? — la pregunta lo tomó desprevenido.
—¿Que si te gusto? ¿Que si sientes algo por mí?— Draco no lo supo, pero esperaba con una desesperada y anhelante ilusión que Harry dijera que sí.
— ¿y a ti?¿te gusto? —contestó con otra pregunta.
—Si— respondió el rubio sin inmutarse, era momento de lanzarse al barranco y ver quien lo atrapaba.
—pues, a mí no— respondió — ¿no me gustas? —
—Eres un maldito mentiroso que no puede aceptar lo que esta sintiendo—
—¡No siento nada! que te bese, no quiere decir que debas gustarme— Draco se sintió herido.
—¡Bien!— dijo— ¡bien!— caminó con paso seguro a la salida.
—¡Draco!— Harry lo sostuvo por el brazo— no sé lo que siento— y lo beso de nuevo, pero Malfoy en un movimiento rápido se soltó.
—¡Expelliermus!— gritó, lanzando a Harry hasta el otro extremo de la habitación. Debía aceptarlo, no era bueno con el rechazo. Y al final nadie estuvo para atraparlo.
Abril 26
—¿Qué te hizo esta vez?— preguntó Paula viendo como Draco nuevamente se retraía. No le gustaba verlo en ese estado. Había aprendido a conocer a ese chico. Todos los prejuicios que una vez inundaban su mente, desaparecieron conforme iba adentrándose en su vida, en sus recuerdos. Y de alguna forma se sintió con la obligación de protegerlo.
Por eso no podía creer que Harry Potter fuera el causante de que Draco recayera. Estaba molesta y mucho.
—es un maldito idiota que no sabe que es lo quiere— dijo con rencor.
Paula sin saber muy bien porque lo abrazo. Draco no devolvió el abrazo, se separaron cuando la puerta se cerró.
Abril 27
La clase de defensa había sido de lo más entretenida, pero por alguna extraña razón no la había disfrutado tanto como hubiera querido. Aun tenía fresco en la memoria la escena que había presenciado el día anterior. Y por alguna razón se sintió traicionado.
—¡Potter!— la voz le llegó desde el final del pasillo, Harry regresó la mirada para ver como la Psicomaga se acercaba—venga, debo hablarle— Harry rechinó los dientes.
Caminaron a un aula apartada, la mujer le dio el paso y Harry se adentró al lugar.
—¿De que quiere hablarme?— cruzó sus brazos sobre su pecho y aguardo—¿no puede esperar hasta la sesión del miércoles?— en su tono había enojo.
—No— repuso ella— no es necesaria una sesión para esto—
—la escucho—
—¿que sientes por Draco Malfoy?— la pregunta fue rotunda.
Harry entrecerró los ojos.
—No es algo que le importe— frunció aún más el cejo— ¿oh si, le interesa?—
—claro que me interesa, es mi paciente y tú lo estas confundiendo—
—Yo no hago nada—se quejó.
—claro que lo haces— repuso— no entiendo, porque no me dijiste que se trataba de un chico, y no de cualquier chico, sino, de Draco Malfoy. —
—No tengo por qué contarle de mi vida—
—No es solamente tu vida cuando inmiscuyes a alguien más, sabes cómo se siente por tu rechazo—
—eso solo nos inmiscuye a nosotros—
—Si no lo quieres, deja de atormentarlo de esa manera— su voz fue firme —el no necesita cargar con alguien como tú. Bastante tiene con sus propios karmas. Déjaselo a alguien que si lo sepa valorar y querer como él se merece—
—Y esa persona—sonrió de lado— ¿eres tú?— la Psicomaga lo miró con los ojos bien abiertos y supo que sí, que ella era perfecta.
—tengo más posibilidades de darle a Draco lo que tú nunca le darás—
—¿y eso es? —
—Estabilidad emocional, cariño y sobre todo amor—
—Lamento informarte pero él me quiere a mí— le contestó con arrogancia.
—No te engañes— dijo la mujer— el que él, confunda el agradecimiento que te tiene con querer, hay una brecha muy, pero muy diminuta, casi, inexistente—
—él no…—
—está confundido porque tú fuiste el que lo rescato, y él te ve como su héroe si quieres verlo de esa forma, pero eso no es querer. Es como el síndrome de Estocolmo—
—¡No es así!— gruñó, pero la espina se clavó en su pecho, la duda comenzó a carcomerlo lentamente—
—Demuéstrame que estoy equivocada, pero a la vez te demostrare que tú no tienes oportunidad—
—¿Estas apostando la felicidad de Draco?— frunció el cejo
—No se puede apostar cuando claramente hay alguien en desventaja, y ese obviamente eres tú—
Mayo 5
Estaba encerrado en la sala de los menesteres. El día del aniversario había sufrido más ataques de los que, suponía él, había sufrido en todo el año. No tan serios, pero al fin de cuentas habían sido ataques. La directora había reprendido a los agresores, pero Draco sabía muy en el fondo que se los merecía, ya había aceptado que no era su culpa, pero aun así, no se perdonaba.
Se había hecho una ceremonia en junto al lago, el ministro había ido al colegio a entregar a los héroes de guerra sus distintivos y agradecimientos por su participación en la guerra. Dio un discurso emotivo sobre que la comunidad mágica estaba saliendo adelante después de un año. Que la gente comenzaba a reponerse de esa inmensa tragedia. Y bla bla bla… siguió con su discurso incansable de una hora.
Ese día había tomado hasta perderse, hasta no ser consciente de su existencia. Quería olvidar todo y a todos. Quería desaparecer, pero no podía. Se lo había prometido, solo que a veces se hacía tan difícil cumplir la promesa.
Neville y luna lo habían acompañado al día siguiente, cuando su resaca le hacía realmente querer desaparecer. Había dormido la mitad del día y la otra mitad la había pasado en las nubes. No se sentía con ánimos para salir a ningún lado
—Eres un idiota— le había dicho Neville a la hora de entregarle la poción para la resaca—
Malfoy nunca estuvo más de acuerdo.
Y ahora se encontraba en la sala de los menesteres, sintiéndose chinche de nuevo. Si eso había hecho el día del aniversario de la batalla, Draco no estaba seguro si sobreviviría al aniversario de la muerte de sus padres, que sería en tres días, aun ahora ya comenzaba a sentir la nostalgia.
Su estómago gruño por quinta vez, sabía que no podía seguir negándole comida a su cuerpo, así que se dispuso a ir a las cocinas. Para su gran alivio no hubo nadie que se interpusiera en su camino. Potter no se le había vuelto a acercar y Draco no sabía si estar contento o sentirse miserable. Podría decirse que ambas.
Su estadía en las cocinas fue demasiado corta. Comió lo que su cuerpo pidió, que fue casi nada y después… después que, no sabía qué hacer…
Toco un par de veces esperando a que le abrieran pero parecía que no había nadie. Recargó su frente en la fría madera y suspiro con pesar. Necesitaba platicar con alguien.
Una mano cálida se posó sobre su hombro. Con ese acto se sintió ligeramente reconfortado.
—Draco ¿que haces aquí? deberías estar en el comedor—
Draco se despegó de la puerta y la miro negando con la cabeza.
—ya cene—
—Quieres entrar y platicar— paula camino a la puerta dispuesta a abrirla pero Draco se lo impidió.
—Hoy no, quieres ir a dar una vuelta— sugirió mirando hacia el corredor— ¿quieres conocer parte de mi vida? —
—jajaja— rio— por fin me llevaras—
Draco sonrió.
Draco la llevo a los diferentes sitios donde su vida cambio, ya sea para bien o para mal.
—Alguna vez entraste al baño de Myrtle la llorona—
—La verdad que no— dijo ella— una vez retamos a una compañera a entrar, pero jamás lo hizo—
Draco empujo la puerta y se adentró en el lugar, camino hasta situarse delante del mismo espejo que en su sexto año.
—este es el lavabo en el que me encontró Potter llorando— sostuvó el lavabo con sus manos y recargó su peso en ellas— la miró por el espejo— en ese momento, al ver que me había descubierto, me llene de cólera, él era el responsable de lo que me estaba pasando, pensé, si no hubiera mandado a mi padre a azkaban eso no estaría pasando— hizo una mueca de desdén— quería infringirle el mismo dolor y miedo que sentía en esos momentos— hizo un gesto con la boca restándole importancia, después se giró y se recargo sobre el lavabo cruzando los brazos—cuando me acertó con aquel maleficio, pensé que era mejor morir y acabar con el sufrimiento, la verdad es que soy un cobarde de mierda— sonrió de lado— mil veces la muerte a sufrir, pero no sucedió—
—te veo tranquilo al decir esto—
Draco la miro.
—lo estoy— contestó— ya no me afecta—
Salieron de los aseos y caminaron por los corredores.
—¿Que sientes por tu padre? Draco— era una pregunta que ya le había realizado, pero necesitaba escuchar ahora su respuesta.
Malfoy la miró unos segundos.
—Te diría lo de antes, pero lo he perdonado— sonrió— hizo lo que hizo por las circunstancias, lo único que me queda es no ser como él. Ahí— dijo señalando hacia el exterior— en ese árbol fue donde el auror Alastor o el impostor, me convirtió en hurón— se carcajeó—maldito viejo, hizo que los de mi casa se burlaran por una semana, Blaise jamás supero eso— suspiro con pesar al recordarlo— siempre me lo recuerda—
Siguieron caminado.
—¿Estás seguro?— dijo la Psicomaga al llegar a la puerta que daba a la torre de astronomía. El aludido miró hacia las escaleras, cuando abrió la puerta y asintió con fuerza.
—Lo estoy— y comenzó a subir— la verdad que me fastidiaba ver que la escuela se convirtiera en un zoológico, como el de los muggles— se detuvo y giro a verla— ¿los conoce? ¿Los zoológicos?— ella negó— son unos lugares donde se encierran a los animales—siguió subiendo—y justamente eso se empezó a convertir la escuela. La verdad que el centauro no era, ni mejor, ni peor que Trelawney. Pero detestaba ver su cara. Luego estaba Hagrid, creía que por ser semigigante debería tener el cerebro de un maní, pero ahora que los conozco a ambos, sé que me equivoque— suspiró por el cansancio cuando llegaron hasta el telescopio, y miro al rededor— cuando Voldemort me ordeno matar a Dumbledore, sentí que era mi oportunidad de redimirme, de hacer que el nombre de mi familia subiera de nuevo. Fui un estúpido— rio— el señor oscuro me dejo esa tarea, por la sencilla y fácil razón de que pensó que no la cumpliría, pensó que moriría en el intento— camino hasta el barandal y miró hacia el lago negro— sabía que un crio como yo, con ínfulas de superioridad y sobre todo, cobarde. No cumpliría.
Paula no decía nada. Solo se limitaba a escucharlo.
—de verdad que me arrepiento de todo lo que hice en ese año. Parecía tan sencillo levantar la varita— hizo el ademan y apuntó hacia la nada— y lanzar esa maldición, pero justo cuando lo intente, me acobarde. No sé qué fue exactamente lo que me impidió hacerlo, solo sé que me paralice del terror— giro a verla—¿eso es malo? —Preguntó— ¿es malo tener miedo? —
—No lo es— se encogió de hombros— es normal tener miedo en momentos de peligro, es natural—
—entonces ¿porque Severus no lo tuvo?, entonces ¿porque Potter no lo tuvo? ni Granger, ni la comadreja— se sintió frustrado por unos segundos— inclusive Neville no se acobardo, ¿Por qué yo sí? —
—la respuesta al miedo varia, dependien…— Draco la detuvo.
—¡No me hables como mi terapeuta! ¡Háblame como mi amigo!—
—Las circunstancias, el entorno, la situación— continuó ella—Snape, no tenía que perder, Potter tampoco, sus amigos aceptaron el riesgo—
—¡yo también! — Chilló— ¡estaba determinado a matarlo! ¡Pero me acobarde!—
—Significa— dijo ella tomándolo por los hombros— que no eres un asesino, que eres alguien bueno, Draco. Eres bueno—
Eso es lo que Draco, consiente o inconscientemente esperaba oír, que él era bueno, que no era un maldito bastardo que no merecía ser querido por nadie, que aun podía aspirar a eso.
Paula dudo un momento mirando a su alrededor y después, tomándolo por el rostro, lo besó.
Draco se mostró sorprendido por un momento, pero la cercanía y lo íntimo de la situación hicieron que respondiera gustoso. Ella lo empujo hasta la pared más próxima y ahí lo besó con mayor ímpetu.
Eso era estúpida y jodidamente incorrecto, pero a la vez se sentía tan bien, que ninguno quería terminar. El sonido de una puerta cerrándose les hizo separarse.
Paula no podía mirarlo a la cara, pero aun así se armó de valor. Sabía que una relación con Draco, ahora no funcionaria, él era su paciente y no podía aprovecharse así. Miro al rubio que se veía igual o más apenado por la situación. Ella se acercó de nuevo y susurrándole en la oreja le dijo.
—Potter, también te quiere—Draco abrió los ojos en sorpresa— búscalo, nos acaba de ver—
—¿Qué?— hiperventilo.
—un poco de celos le harán entrar en razón— sonrió con malicia—no te preocupes, ve—
Draco sintió que la pena y miedo desaparecieron por aquellas palabras.
—¡Gracias!— y salió en busca del estúpido cuatro ojos.
Harry se sentía enojado, frustrado, encabronado y lo que le sigue. Esa estúpida mujer había cumplido su amenaza, y vaya manera de cumplirla.
—¡Estúpido Malfoy!— gritó. Entró en la primer aula que encontró, y se encerró a berrear y maldecir. Pero eso no se iba a quedar así.
Salió hecho una tromba del aula y comenzó la cacería del rubio— ¿tan rápido se le había acabado el amor?— vale nunca dijo que lo amaba, pero sí que gustaba de él, eso no podía acabarse tan pronto, ¿verdad?— no te iba esperar toda la vida— esa voz surgió de su cabeza—lo sé— se dijo— pero aún le gusto, ¿no?—
Miró el mapa del merodeador buscando, como se le había hecho un mal y desquiciante habito, espiar al rubio. No lo encontró por ningún lado, así que el único lugar en el que podía estar, era la sala de los menesteres.
Harry sabe que pretendía gritarle, que quería darle algún buen golpe, o simplemente maldecirlo hasta el cansancio, pero sus neuronas se secaron en cuanto lo vio al entrar en la sala, y sus hormonas tomaron el control. Draco estaba con la camisa desabrochada hasta el tercer botón, la corbata colgaba precariamente alrededor de su cuello y ese cabello desordenado, fueron su perdición.
Dio tres grandes zancadas hasta llegar al rubio y tomándolo de la nuca y la cintura, lo besó como si no hubiera un mañana.
Draco estaba nuevamente sorprendido. Dos besos en menos de una hora y de personas diferentes, era un nuevo record. El beso de Potter era muy diferente al de paula. El de ella era cierta forma, tierno, reconfortante. El beso de Potter, era exigente, pasional, posesivo. Y esa agresividad, pudieron con él.
Enredo los dedos en la mata de cabello negro y acercó más su cuerpo fundiéndose en un abrazo. Harry exploraba cada rincón de la boca de Draco, buscando extasiarse con la esencia del otro.
—¡Me gustas!— dijo Harry, rompiendo el beso— ¡joder que me gustas!— y al terminar de decir aquellas palabras, viendo como los labios de Draco habían adquirido un apetecible tono carmín y sus mejillas estaba arreboladas, fue que lo tumbo en la cama, que milagrosamente, había aparecido en el lugar—
Se posicionó encima de él, deleitándose aun con la boca, que estaba seguro, besaría más seguido. Sus manos descendieron lentamente por el cuerpo de Draco, explorando sobre la tela, conociéndose. Draco empleo sus manos para trazar pequeños círculos en la espalda baja de Harry.
—te deseo— susurró el moreno al tiempo en que sus manos desabotonaban la camisa— desde hace mucho— y para darle énfasis a sus palabras, bajó hasta el pecho besando la piel disponible. Adorándola.
—yo…— Draco ahogó un gemido— yo también — y eso fue suficiente para ambos, la aceptación mutua de sus deseos fue el detonante.
Draco arrancó con violencia los botones de la camisa disfrutando del placer oculto de verlos perderse entre las mantas. Deslizó sus manos por los pectorales aún sin definir correctamente y sintió placer al ver como Harry cerraba los ojos por el tacto.
—¿Piensas quedarte inactivo?— sonrió de lado al ver un brillo, que jamás le había visto aparecer en los ojos esmeralda. No hubo palabras entendibles a partir de ahí, todo fue jadeos, gemidos, gritos—
Harry obligo a Draco a girarse para que quedara boca abajo. Con un poco de reticencia el rubio acepto. Sintió escalofrió al percibir los labios húmedos recorrer su espalda, la lengua trazo pequeños patrones inteligibles centrándose en zonas específicas, como sus omoplatos y su — ¡uhmmm!, potter— espalda baja. Harry se arrodillo entre sus piernas y con un movimiento ágil le hizo levantarse. Así que, quedo de espaladas y sentado sobre el moreno.
Harry comenzó a lamer el cuello, una mano aprisiono uno de los botones rozados y erectos, mientras la otra descendía por entre el ombligo y se perdía bajo la pretina del pantalón.
—¡potter!— gimió el rubio meneando las caderas.
—¿Te gusta?— preguntó con la voz enronquecida —
—¡uhmmm!¡siii! — fue el gemido en respuesta.
—¿y esto?— su mano desabrocho el pantalón y bajó el cierre dejando con mayor libertad el movimiento de su mano. Tomó el miembro semierecto que seguía aprisionado en esa cárcel de tela y lo estrujo con delicadeza, sintiendo la carne turgente amoldarse a su favor.
Había leído, Harry había leído sobre ese tema. Después de un debate interno, después de negárselo muchas veces, por fin acepto que Draco Malfoy le gustaba, y no solo por su presencia, ni su humor. Le gustaba de todo a todo. Con todo lo que ser él, implica, y eso incluye que lo desea sexualmente, a tal punto que tuvo que silenciar su cama para poder hacerse pajas en su honor.
Leyendo, se enteró que estrujando con fuerza y luego acariciando la punta, el pene comenzaba a mostrar interés, justo como el de Draco lo estaba haciendo. Que si tomas las bolas y sigues la línea de la costura, hasta la rafe perineal y presionas, logras que el cuerpo de tu amante haga una deliciosa curva y boquee en busca de aire. Harry con gusto le dio de boca a boca.
El moreno se separó un momento de aquel cuerpo y lentamente se fue despojando de las prendas estorbosas. Quedó desnudo. Se sintió un poco cohibido por mostrarse desnudo, cohibición que se esfumó cuando el rubio ingresó una mano dentro del pantalón para tocarse.
Hizó que Draco se levantara un poco para poder bajarle el pantalón, y así dejar a la vista el miembro erecto que brincó de satisfacción al verse liberado. Con los pantalones a medio muslo, las manos de Harry estrujando con maestría su hinchado miembro, con el pene del moreno restregándose entre sus nalgas y la boca de Harry succionado en espalda y cuello. Draco sentía que en cualquier momento se vendría sin siquiera ser penetrado.
—Necesito— dijo el Gryffindor— necesito follarte ya— Draco gimió de anticipación restregando sus nalgas, sintiendo la dura carne deslizarse entre las mismas.
Hubo movimiento debajo de él, y un calor inundo su entrada y después algo húmedo la recubrió. Se sobresaltó por un momento al percibirlo, pero al sentir la mano tranquilizadora sobre vientre, se relajó.
—Es un hechizo de expansión y otro de lubricación — recitó como decía en el libro— es mejor así, te lastimare menos— Draco asintió.
Tomo su miembro sobando la cabeza para esparcir el líquido pre seminal, después tomo la cadera de Draco, levantándolo ligeramente, para posicionarse en la rosada y expandida entrada.
—¿Listo?— susurró, ante la creciente excitación. Poco a poco su miembro se fue deslizando porque aquella cálida cavidad. Las paredes aunque expandidas, aun estrangulaban su pene, haciendo que la sensación fuera increíble. Sintió un pequeño sobresalto por parte de su rubio, pero lo tranquilizo frotando la carne. Tuvo que jadear en busca de aire cuando su miembro por fin estuvo completamente dentro.
Joder eso era, jodidamente increíble.
Draco, sintió la punta abrirse paso atreves de él, el saberse ensanchado de aquella manera, lo hacían sentirse vulnerable y a la vez perteneciente a alguien. Por eso cuando Harry entro por completo y comenzó a embestirlo, opto por recargar sus codos en el colchón y exponer su trasero.
Harry le acaricio la espalda baja arremetiendo con mayor vigor. Draco podía sentir y escuchar como las bolas de Harry chocaban contra sus nalgas y eso le excitaba más. Justo cuando dio en la zona mágica, Draco salió al encuentro de las embestidas.
—uhmm, si ahí, Harry, dale ahiii— gimió cuando el moreno acertó de nuevo y la creciente ola de excitación se expandía como una maldición.
Harry jadeaba sin control, meneando las caderas de adelante hacia atrás, miro hacia abajo deleitándose con ver su pene salir y entrar en aquel agujerito. ¿Cómo era posible que eso diera tanto placer? Lo que estaba sintiendo era nuevo y demasiado bueno para ser verdad. Sentía como el interior de Draco se lo traga completo, como lo recibía gustoso y eso, era demasiado para él.
Sus testículos se apretaron. Sintió un calor que surgió de su pubis y se concentró en su pene. Las estocadas comenzaron a ser erráticas, al punto de no tener mucha coordinación, solo cuando el orgasmo fue inminente, fue que sujeto con fuerza las caderas de su compañero y arremetió con pasión el agujerito de su amante. Una, dos, cuatro, cinco estocadas más, hicieron que se derramara en el interior del ojigris con un gutural gemido de satisfacción. Se quedó unos segundos asimilando el fantástico orgasmo que había tenido, para después, envolviendo el pene de su compañero con su mano, comenzar a bombearlo con urgencia.
Draco gemía y se arqueaba por el toque, él aún seguía en su interior y por alguna extraña razón eso se sentía muy bien.
Un espasmo lo alerto del orgasmo que se avecinaba, imprimió mas fuerza en el agarre y justo cuando sintió el estremecimiento de su compañero y solo para, según Harry¸ darle ese punto al orgasmo, se inclinó hasta quedar recostado sobre la espalda de Draco, y mordió con saña la pálida piel. Draco se derramo en la mano del moreno con un gemido silencioso.
La respiración de ambos era errática. Sus pechos subían y bajan a intervalos irregulares, no podían creer que eso acabara de suceder, pero sentir el cuerpo caliente del otro los anclaba a la realidad. Una realidad muy dulce.
El encuentro había sido burdo, rápido, poco delicado, novato. Pero ya tendrían tiempo de perfeccionar las técnicas.
06/05/15
catzeruf: hola, gracias por pasarte otras vez por aqui. me alegra que te siga gustando esta historia XD
gracias Acantha por comentar XD
creo que este es el capitulo mas largo que he escrito.
Tal vez el cap, les parecerá un poco flojo, pero a mi me gusta, porque se desgrana como fue que Harry y Draco terminaron en una cama. los dilemas morales que cada uno tuvo que enfrentar, hasta por fin aceptar eso que sienten.
sus comentarios son bienvenidos.
