Capítulo 20
Tomoe me ha repetido bastantes veces que es hora de decir la verdad…
¿La verdad?
Pues la verdad es que estoy hecha una total mierda… pero no por las razones que debería. Por principio de cuentas estuve en el paraíso al menos un par de semanas. ¿No se nota por mi enorme sonrisa? Eso se lo debo enormemente a mi hermosa Ushio.
Había estado tan acostumbrada ya a su ausencia que no había notado lo mucho que le hacía falta a mi vida… no lo digo como una obsesiva enamorada (Aunque lo soy, no lo niego), es algo inexplicable, pero el sólo tenerla me hace sentirme capaz de todo, una mejor persona. Incluso arreglé la tubería rota del baño que he ignorado desde hace meses…
Pero volviendo al punto principal, estoy hecha mierda porque estoy pagando el precio de haber faltado a mi trabajo durante dos semanas. Estoy haciendo los cálculos de los impuestos para este mes, revisando presupuestos… números y números. Estoy segura que no dormiré otra noche.
-Sempai. –Interrumpe mis cálculos una voz casi femenina.
-Adelante.- doy la orden sin mirar.
-Soy yo otra vez. –Y me obligo a levantar la mirada… Es mi muy ¿lindo? Kouhai
-Yamasaki-kun ¿qué es lo que se te ofrece?
-En realidad sólo venía a traerle un café. –Acerca una taza llena de esa bebida. Ojalá sirva para darme energías. –Parece cansada. –Dice con timidez.
-Gracias. Eso es un lindo detalle. –Digo sinceramente agradecida por el gesto.
-Con gusto. -¿Acaba de ruborizarse? –Umm…
-¿Necesitas algo? –Pregunto por educación, en realidad me gustaría que se fuera y así poder continuar con mi trabajo.
-En realidad me preguntaba si… -Ahora está al máximo punto de rojo. -¡NO! Gomenasai, olvídelo sempai.
Y así como así, desapareció de mi oficina. En fin… estos informes no se llenarán solos. ¡Debo trabajar!
Mi trasero debe haber tomado la forma del asiento. Llevo bastantes horas sentada en la misma posición. No quiero saber lo doloroso que será levantarme cuando deba hacerlo… y sé que será pronto.
-Hola Kazama-san. –La inconfundible voz de Tomoe se hace presente.
-¿Kazama? –Pregunto con evidente emoción. -¿Está ella aquí?
-Jajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajaja. –Estalla en carcajadas. –Claro que no. –Dice en cuanto recupera algo de aire. –Tú eres Kazama-san-
-¿Eh? –No entiendo lo que dice.
-Digo que te has convertido en la esposa innegable de Kazama.
-Ohh. –Aquí viene mi sonrisa estúpida. –Si jeje.
-¡Vaya! Vengo aquí con ánimos de hacerte sonrojar y lo único que consigo es provocar una cara de tonta enamorada feliz.
-Jajaja. Así las cosas Hachi…
-¡No me digas así! No soy un perro.
-Y bueno, no es mi culpa que tu apellido se Hachisuka, mi querida Hachi.
-Cállate idiota. –bueno, al parecer la broma salió al revez.
-¿Y bien?
-¿Qué cosa?
-Pregunto la razón de tu visita.
-Oh. Claro, vengo a sacar tu horrible trasero de mi edificio. ¿Acaso no has notado la hora?
-Nop.
-Eso creí. Pues bien, es casi media noche.
-¿Media noche? -¡No puede seeeer! Reviso el reloj del PC y efectivamente: faltan quince minutos para media noche.
-Vamos Murasame, estoy harta de estar esperando a que salgas.
-Ohh. ¿Tenías planes para un trio salvaje en tu oficina con la chica de limpieza y la recepcionista?
-No, ellas fueron muy aburridas la última vez. –Wow… yo sólo estaba de broma, pero al parecer ella es capaz de eso… -En realidad estaba esperando para poder tener un tiempo contigo.
-¡Oh no! Sabes que soy una persona muy fiel, yo ya tengo a mi Ushio.
-Jajaja. –Rió de buena gana. –Murasame, dejé de estar enamorada de ti hace años y no planeo tener sexo contigo. Por otro lado, -su semblante se volvió serio. -tu mala broma de verdad es la peor que puedes hacer. Tú y yo sabemos que no eres fiel.
-Ahhh. –Suspiré con pesar.
-Por eso es que me quedé esta noche. Estoy bastante cansada de cubrirte. –Y de verdad sonaba cansada.
-Terminaré pronto con el trabajo que llevo retrasado. –Me defendí.
-No estoy hablando de eso. Deja de hacerte la estúpida ¿estamos?
-Bien.
-Debes tomar una decisión. Sabes que entre más pronto lo hagas, va a ser menos difícil para las tres.-
-Es que no quiero lastimarla. –Cada palabra pesa… bastante.
-¿A quién no quieres lastimar?
-¿A qué te refieres con eso? –Y al escucharme decir esto, su mirada se volvió distante. –Además ¿qué haces tú pretendiendo darme consejos?
-Te veo y no me parece que esté hablando con mi mejor amiga… Ya vete a tu casa… descansa.
De verdad… ¿Qué pretende una persona como Tomoe al darme consejos? Ella tiene un montón de chicas. Una cada fin de semana… ¡¿Qué sabe ella?!
Me levanté de mi silla y tal como esperaba, el dolor fue insoportable. ¡No vuelvo a quedarme sentada por más de 16 horas seguidas!
El silencio de la noche gobierna en paz la ciudad. Escucho despierta el canto de los grillos… como si ellos hubiesen venido a traer serenata… y no sé si odiar o amar sus agudas voces.
-Asinremxiernicma- Mi bella compañera dice algo indescifrable en sueños. Ojalá pudiera saber lo que sueña. Supongo que es un sueño feliz porque está sonriendo. Debe ser uno de esos sueños de los que se desea no salir nunca.
Ahhh parece que estoy divagando de nuevo.
Justo cambia la hora en el reloj. 4 de la mañana y sigo sin poder dormir.
Por las mañanas soy el ser más dichoso del universo, sonriendo porque tengo a mi lado a la mujer que siempre he amado. Pero llegada la noche, recuerdo que mi realidad es otra muy distinta a la que pretendo estar viviendo.
No soy una mujer exitosa que además de tener las cuentas claras de una empresa multimillonaria, gana lo suficiente como para dejar de trabajar ya mismo y por si fuera poco tiene a su lado a la bella Ushio Kazama por quien mi corazón anhelaba tanto.
Bueno… en realidad todo aquello es cierto. Salvo que la pequeña vocecita que solía decirme "Haz las cosas bien" se ha convertido en un grito constante dentro de mi cabeza "¡Tienes que decírselo a Aoi!" "Perderás todo si continúas de idiota"
-Se lo diré. –Hago mi resolución en voz alta. Tomo mi teléfono, con el número de Aoi preparado desde hace bastante tiempo.
Y…
Observo la pantalla.
Respiro hondo. Una vez. Dos veces. Tres veces. Veinte veces. "La lastimaré si hago esto… si termino con ella…"
Y mi resolución vuelve a irse a la mierda.
Me pierdo en el mundo de los sueños. Parecía tan difícil el quedarme dormida, pero de alguna manera lo he logrado… ¿Qué lugar es este?
Siempre es este lugar. Construcciones de piedra fría, camino sin dirección y al tiempo parece que sé justo a donde debo llegar. Luego la tienda de música a un lado de una tienda de licor. Justo ahí sé que la encontraré, me verá con esa expresión llena de preguntas por hacer.
Aquí. Sólo aquí soy valiente. Tengo las palabras justas y sin adornos. No hay dudas en decirle que amo a alguien más, que ya no soy capaz de darle la felicidad que se merece. Y pido perdón de tantas formas…
Ella sonríe, me dice que todo estará bien y se aleja.
¡Qué simple ha resultado todo!
Sin embargo llega la mañana y vuelvo a darme cuenta que sólo ha sido un sueño. Estoy atorada en esta situación.
Un delicioso olor inunda mis sentidos. Kazama está aquí frente a mí con el desayuno. Así de fácil se consigue la felicidad.
-Buen día mi amor. –Dice con su voz dulce y suave.
-Buen día Ushio. –Respondo con una sonrisa enorme y me preparo para recibir uno de esos besos, de esos que consiguen robarte el alma pedacito a pedacito…
-Tienes ojeras otra vez.- Menciona con evidente preocupación.
-Me quedé despierta hasta tarde, Tomoe me dejó bastante trabajo. –Al menos no estoy mintiendo en esta parte… no totalmente.
-Deberías quejarte. –Hace un adorable puchero
-Jajaja. –Es inevitable no sentirme enternecida por su expresión. Esas mejillas infladas que se muestran al mismo tiempo de una mirada preocupada, es simplemente un cuadro gracioso y cálido. ¡La amo tanto!
-¿Qué es tan gracioso? –
-Nada- Sonrío. –Además es mi trabajo. Tu más que nadie sabe que falté por una semana entera a mi trabajo. – digo en tono sugerente y obtengo lo que quiero: su rostro sonrojado. –era obvio que se acumularía.
-De acuerdo. –Suspiró con pesadez.
-No seas preocupona Ushio. –Intento calmarla. –Hoy tendré terminado todo este trabajo y podré descansar.
-Bien.
-Te amo. –Mis sentimientos salen sin aviso previo.
-¡Oyeee! –Parece sorprendida de mi declaración y soy recompensada por un beso. ¡Qué bello es el amor cuando es correspondido!
-Gracias por estar aquí. Y disculpa por haber llegado así de tarde…
-No te preocupes Sumi-chan. –sonríe quitando importancia al hecho de que la he dejado sola en esta casa por días enteros. –Además yo fui quien se quiso quedar aquí contigo… ojalá podamos mudarnos juntas.
Su línea de pensamiento me llena de ilusión. Me atrapa… Sueño despierta con tener una casa a su lado. Desayunar juntas, desvelarnos viendo películas, haciendo el amor donde nos plazca…
Y así… sin darme cuenta, me vuelvo a ver envuelta en lalalandia.
Hola a mis lectores. Una vez más me debo disculpar por mi enorme tardanza en actualizar... mi vida personal fue bastante abrumadora y sinceramente no había espacio para continuar con este fic :( pero no quiero dejar inconcluso este fanfiction, así que lo llevaré a su fin con los capítulos que se requieran (Porque cuando inicié esta historia tenía un bosquejo de ideas y cómo va a desarrollarse, sólo que algunas veces no llegan las palabras correctas para transmitir esa historia D: )
Este capítulo fue corto, pero creo q lleva estos asuntos importantes a los que debe encarar Sumika. Ojalá haya sido de su agrado...
Agradezco de todo corazón a quienes a pesar del tiempo que tardo en actualizar, continúan leyendo este fic. Es para sacar mis demonios personales, pero también es para ustedes que lo leen.
