Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer.

DE HOLLYWOOD A LIVERPOOL

CAPITULO 21

La semana siguiente fue igual. Aro no despertaba. Ella iba del hotel al hospital. Pasaba mucho tiempo con Renata y Jacob siempre estaba con ella para consolarla y apoyarla. Alice y Rosalie seguían en Roma, pero Emmett había vuelto a Londres y Jasper estaba nuevamente en Escocia. Seguía intentando hablar con Edward casi a diario, pero no lo conseguía, solamente dos veces alguien le había contestado y había sido Tanya que la trataba con muchísima frialdad.

- Lo lamento, Bella. Ya se comunicará él contigo – le había dicho cortante en su última llamada, antes de cortarle la comunicación y dejar el teléfono descolgado.

Ya ni siquiera llevaba el teléfono consigo porque se ponía muy nerviosa mirándolo todo el tiempo esperando que él llamara.

Para la tercer semana desistió de llamar a Edward, ya no soportaba más la desilusión, quería poner todas sus fuerzas en mantener a flote a Renata, y pensar en lo que estaba sucediendo con Edward la desgastaba demasiado.

Edward y los demás habían dejado la ciudad. Estos días estaban rodando en Dunedin. Él intentaba distraerse y olvidar un poco su angustia por la situación con Bella. Tanya seguía con su plan de animar a Edward y lo llevaba a hacer todo tipo de recorridos por la ciudad.

Se cumplía la tercera semana del accidente. Bella, junto a Jacob y sus amigas descansaban en el sofá de la suite del hotel, cuando acababan de volver del hospital.

Rosalie miraba una revista de coches, Jacob hablaba por teléfono, Bella intentaba concentrar su atención en un libro y Alice hacía zapping en el enorme televisor.

Se detuvo en un programa de espectáculos, cuando en la pantalla apareció Edward. Lo mostraban saliendo risueño de un pub de Dunedin junto a Tanya, Siobhan y Liam.

"Los actores de la nueva trilogía de Stefan Malek, se divierten en Dunedin en un alto en sus grabaciones" decía el locutor. Bella levantó la vista de su libro para encontrarse con la vista de su novio caminando demasiado pegado a la actriz a la cual era tan cercano. Sus amigos la observaron, Alice hizo ademán de quitar el programa

- Déjalo – le ordenó Bella sin dejar de mirar la pantalla, mientras sus ojos se llenaban de lágrimas.

Cuando el corto reportaje terminó, se puso de pie sin decir nada y se fue al baño. Las chicas salieron detrás de ella.

- Cariño, estás bien? – le dijo Rosalie golpeando suavemente

No contestó, no podía hablar, se miró al espejo y se prometió que no lloraría, abrió el grifo y se empapó el rostro restregando sus ojos. Se secó la cara y salió del baño con la cara muy alta, para encontrarse con las chicas que la miraban con preocupación

- Estoy bien. – anunció – De verdad que lo estoy. No pienso derramar una sola lágrima.

- Cariño, nadie te pedirá que no llores – se acercó Rose para abrazarla

- No, Rose. Ahora mismo tengo problemas más graves que ver a mi ex novio pegado a la zorra de Tanya Denali – hizo énfasis en la palabra ex novio y nadie se atrevió a contradecirla

- Tienes razón – la apoyó Alice – Por qué no descansas un poco?

Se iba a la habitación cuando el teléfono sonó. Rose contestó y empalideció. Cuando colgó la miró con tristeza y dolor

- Qué sucede, Rose? – preguntó con un temblor en la voz. Rosalie se acercó a ella para abrazarla

- Era Victoria – dijo en voz muy baja – lo siento mucho, cariño – le dijo abrazándola

- NOOOO! – gritó mientras el llanto explotaba en su pecho – No, no puede ser, dime que no es verdad, Rosalie por favor, dime que no es verdad

- Lo siento mucho, cariño – la rubia la abrazaba y le acariciaba la espalda.

Alice y Jacob se acercaron a abrazarla también.

Los funerales se extendieron hasta el viernes de esa semana. Cayo y Marco se encargaron de que se mantuviera la discreción y no llegara a la prensa. Sólo la familia y los amigos más cercanos estaban al tanto de la muerte de Aro, y así lo preferían. Ninguno tenía fuerzas para hacer frente a las notas que pudiesen llenar los periódicos y revistas.

Bella decidió quedarse una semana más en Roma para hacerle compañía a Renata. Jacob y los chicos se volvieron a Londres aunque Jake le aseguró que volvería al fin de semana siguiente, ya que durante la semana debía ocuparse de su trabajo que había dejado bastante desatendido por tres semanas.

Fue una semana muy dura pero Bella y Renata se hacían mutua compañía. Bella había decidido que estaría viajando a menudo entre Roma y Londres para estar con su tía, aunque ésta no estaba de acuerdo con que desatendiera sus clases de Arte.

El viernes siguiente Jacob volvió a Roma, para volver a Londres junto a Bella al día siguiente.

Bella seguía muy afectada cuando el sábado aterrizaron en Londres, Jacob la sostenía de la mano cuando salieron a la calle y cogieron un taxi que los llevó al departamento de Kensington.

Se desmoronó al traspasar la puerta y Jacob tuvo que sostenerla para que no cayera, se aferró a él llorando con desconsuelo. Hacía un mes que no estaba en su casa, y cuando había marchado a la oficina un mes atrás, su vida era completamente diferente.

Su tío Aro vivía y la apoyaba cada día en su trabajo en la empresa. Pasaba mucho tiempo trabajando con James, quién no sabía cuándo podría volver a Londres, a su puesto en Swan Co. ya que junto a Laurent debía ocuparse de todos los negocios de Aro en Italia.

Pero no sólo era eso. Hace un mes atrás cuando había dejado el departamento para ir a la empresa, sabía que Edward la echaba de menos en Nueva Zelanda. Sabía que Edward la amaba, y que en pocos meses más volvería a ésta, su casa, y retomarían su vida juntos donde unos meses atrás la habían detenido. Ahora no podía estar aquí, donde fuera que mirase había un recuerdo de su vida con Edward en este mismo lugar. Se veía en el sofá desnuda junto a él, descansando después de una tarde de amor y sexo. Lo veía preparándole el desayuno en la cocina, vestido sólo con su pantalón de pijama. Lo recordaba saliendo de la ducha con una toalla envuelta en su cintura, o sin ninguna prenda en absoluto mirándola con su sonrisa torcida. Y ahora? Dónde estaba Edward, ahora? Ahora cuando se sentía tan sola, cuando más lo necesitaba, aunque no fuera más que sus palabras de aliento. Ahora que otra vez la vida la había dejado sola, dónde estaba Edward?

- Tranquila, Bella – Jacob la sostenía y le acariciaba la espalda – por qué no te das una ducha mientras yo preparo algo para comer?

- Sí – dijo sorbiendo sus lágrimas – creo que me daré una ducha – se alejó de él y caminó rumbo a su habitación. Antes de entrar se giró y volvió sobre sus pasos. Se acercó y le besó en la mejilla – Gracias, Jake – el sonrió acariciándole la cara

- Anda, ve a ducharte

Estuvo bajo la ducha hasta que la piel de sus dedos se arrugó. Cuando salió se encontró con todos sus amigos en el salón.

- Cambio de planes – sonrió Jacob – han traído pizzas

Se quedaron a cenar y la acompañaron hasta que exhausta se durmió en el sofá. Jacob la llevó a la habitación y los chicos se marcharon. Jake había decidido que se quedaría a dormir con Bella.

Dormía en la habitación al otro lado del pasillo cuando la escuchó gritar y sollozar, corrió a la habitación y se la encontró llorando en la cama.

- Ya, pequeña – la acunó entre sus brazos – fue sólo un mal sueño. – ella no podía dejar de llorar recordando la triste pesadilla en la que Edward le decía adiós alejándose sin escucharla cuando le gritaba que volviera.

Jacob se quedó con ella hasta que volvió a dormirse.

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El domingo llegó y Edward agotado tumbado en el sofá, buscaba algo interesante entre los 30 canales a los que podía acceder. En el otro sofá Tanya y Siobhan se hacían la pedicura.

Le llamó la atención una noticia que hablaba sobre el éxito de la segunda parte de "London Bridge" y dejó el dial en ese canal. Cuando dejaron la noticia sobre su última película, se encontró con las imágenes de Bella y Jacob cogidos de la mano llegando al aeropuerto de Heathrow. Claramente habían sido captadas con un teléfono móvil, pero el impacto para él fue el mismo que hubiese sido de haber tenido una excelente calidad de imagen. Se anunciaba el regreso de la ex novia del protagonista de London Bridge de su romántico viaje de un mes con su nueva pareja Jacob Black.

Tanya y Siobhan lo observaban en silencio consternadas. Él estaba pálido e inmóvil. Cuando pasaron a una noticia diferente, apagó el televisor y tiró el mando del televisor sobre la mesa. Se levantó del sofá y fue hacia el teléfono

- Qué haces, Edward?

- Llamar a Bella. – dijo con tranquilidad pasmosa, mientras marcaba el número en el teléfono – ya está en Londres, no? – agregó sin dejar reflejar sus sentimientos

- Edward, son las 4 de la mañana en Londres

- Lo sé, imagino que estará en casa a esta hora – escuchó el timbre sonar al otro lado de la línea.

Timbró 4 veces pero no pensaba colgar, volvió a timbrar 2 veces más, cuando una somnolienta voz masculina se escuchó del otro lado

- Diga?

- Con quién hablo?

- Jacob Black. Quién es?

Colgó. No podía contestar. No podía creer lo que acababa de descubrir. Entonces era verdad, al final era verdad. Bella y Jacob estaban juntos. Realmente lo estaban. Soltó el teléfono con violencia y se aferró a la mesa con tanta fuerza que podía haberla quebrado, las lágrimas salían de sus ojos sin pudor.

Tanya se acercó a él para abrazarlo. La apartó con violencia

- Déjame Tanya – dijo y se fue a su habitación

Se derrumbó sobre su cama, sintiendo cómo todo su mundo se derrumbaba sobre él.

Ella, la mujer de su vida. La que había prometido esperarlo, la que le había asegurado que nada los podría separar, lo había dejado. Lo había dejado para irse con el hombre que le había hecho tanto daño, y él, que le había entregado su vida y su corazón y que sólo se había ocupado de amarla; él que no había hecho más que respetarla y adorarla, ahora se quedaba solo.

Nuevamente estaba solo, lo habían utilizado otra vez, pero esta vez, al irse se habían llevado su corazón.

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El último mes se había alejado de todo. No miraba televisión, no leía revistas ni navegaba por Internet. Les había prohibido a sus amigos que le dijeran nada de lo que pudieran enterarse de Bella o de Jacob. Y hasta ahora le había dado resultado.

Sólo salía de la casa para ir al set de grabación. Rodaba sus escenas y se volvía a la casa.

Solamente Tanya lo sacaba del pozo en el que se había sumergido. Otra vez allí estaba Tanya para recoger sus pedazos. Iba con él al rodaje, y lo acompañaba todo el tiempo. Se encargaba de alquilar películas para que vieran juntos y hablaba con él buscando hacerlo reaccionar, pero ya se estaba cansando.

- Ya está bien, Edward – le dijo cuando lo encontró tumbado en la cama mirando el techo con la música a todo volumen – ya es suficiente

- De qué hablas, Tanya?

- Que ya está bien. Basta de revolverte en tu miseria. Ya no soporto verte así

- Nadie te ha pedido que te quedes viéndome.

- Basta ya, Edward. No lo entiendes? No puedes seguir así y yo no puedo dejarte así. No lo entiendo. Ella te olvidó, por qué no haces tú lo mismo?

- Ojalá supiera cómo hacerlo?

- Yo te ayudaré, pero debes darme la oportunidad. La próxima semana estaré en Londres, ven conmigo.

- No gracias, no iré a Londres

- Está bien. No te obligaré a ir a Londres porque entiendo que es difícil, pero en septiembre es el Festival en Manchester, y yo NO IRÉ SOLA

- Falta mucho para septiembre – dijo burlonamente

- Edward, cuando aceptamos esta película sabíamos que tendríamos compromisos extra además de grabar, y yo no voy a asumirlos todos solo porque tú estés deprimido. Te cubriré en Londres esta semana pero vendrás conmigo a Manchester, o me quejaré realmente con Stefan.

- Ok, de acuerdo, iré a Manchester pero ya déjame en paz.

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Volvía al departamento desde su clase de arte, cuando vio que la esperaban en la puerta. Se detuvo, no sabía si seguir adelante o girarse sobre sus pasos. Lo pensó un instante y continuó andando, debía dejar atrás esta etapa de su vida.

- Bella – la saludó la guapa rubia

- Qué haces aquí, Tanya?

- Necesitaba verte, y hablar contigo

- Y lo has decidido tú sola, o te envió él

- No sabe que estoy aquí

- Qué quieres?

- Él ya sabe que has rehecho tu vida con Jacob

La miró sorprendida sin entender a qué se refería.

- Me imagino que esto no es un reclamo, o sí?

- Tú qué crees?

- Sólo te lo preguntaré una vez Tanya y espero que seas sincera. – Tanya la observaba altiva – Estáis juntos? Edward y tú sois pareja?

- Tú qué crees?

- No importa lo que yo crea, yo solamente te lo pregunto a ti. Edward y tú estáis juntos?

- Sí. Lo estamos

Sus ojos se llenaron de lágrimas.

- Es todo lo que quería saber.- Tomó la pulsera que aún llevaba en su muñeca derecha y se la quitó entregándosela a Tanya – Dale esto, por favor, dile que le devuelvo su corazón ya que es evidente que no quiere que yo lo tenga.

- Él no quería lastimarte

- Ya no me interesa, Tanya, es igual para mí. Sólo te pido que os olvidéis de mí. – Se giró y entró en el edificio.

Cuando llegó a su departamento siguió hasta su habitación y se tumbó en la cama.

Lloró, creía que ya había agotado sus lágrimas en los últimos dos meses pero no fue así, creía que ya no podría sufrir más pero estaba equivocada. El corazón que creía muerto, aún podía sentir más dolor y ahora lo estaba sintiendo. Lloró hasta que cayó la noche. No contestó el teléfono cuando sonó, no abrió la puerta cuando escuchó el timbre. No fue sino hasta que sintió la voz de Alice en la puerta que se levantó de la cama y abrió.

Cuando la dejó pasar se desplomó en sus brazos.

- Bella, cariño, qué sucede? – se preocupó su amiga.

Le contó de la visita de Tanya, le explicó todo lo que le había dicho, y cómo se sentía. Lloró durante horas, mientras Alice la escuchaba llorar.

- Hoy lloraré todo lo que deba, lloraré todo y te pediré que me dejes llorar, porque las de hoy serán las últimas lágrimas que derramaré por Edward Cullen. A partir de mañana sufrir por él se acabó para mí

Y así lo hizo. Lloró hasta que se inflamaron sus ojos y enrojeció su nariz. Lloró hasta que se acabaron los pañuelos. Y cuando Alice se marchó y ella se fue a la cama, prometió que no volvería a llorar por Edward. Y así fue


Aquí os dejo un nuevo capítulo porque sé que lo estáis esperando.

Soy consciente que no hago más que daros razones para odiarme pero estoy segura que al final me perdonaréis.

Gracias por los reviews (aunque algunos fueran amenazantes, je je je), por los alertas y los favoritos.

Bueno, yo cumplo mi parte de publicar pronto así que ahora os toca a vosotras dejarme un review.

Gracias por seguir leyéndome y Besitos fuertes!