Tres años después…

Cuando Daryl llegó a casa sobre las seis de la tarde, supo que algo ocurría. Carol estaba sentada en el sofá totalmente ausente, con la televisión encendida pero ella no le prestaba demasiada atención. El arquero intuyó que se trataba de una nueva desavenencia entre madre y la adolescente, pues últimamente era bastante habitual.

-Hey, -le llamó suavemente y ella giró el rostro para verle-, ¿estás bien? –preguntó Daryl llevando las manos a su rostro. Para su sorpresa, Carol se apartó de él. -¿Sophia…?-Empezó a preguntar.

- No, está todo bien con Sophia… es otra cosa. Tengo que hablar contigo, sobre algo. –Daryl entrecerró los ojos preocupados, al mismo tiempo que se sentó a su lado.

-¿Qué ha pasado? –Vio sus ojos llenos de preocupación.

-No sé cómo… pero… estoy embarazada. –Soltó, pues no podía retener más la noticia.

Carol pudo ver como sus ojos se abrieron desmesuradamente debido a que no se esperaba esas palabras.

-Daryl… yo… Lo siento tanto…-empezó a decir la mujer, marcada por la culpabilidad-, creo que he olvidado tomar algunas de las pastillas anticonceptivas.

Daryl no había escuchado nada más después de la palabra embarazada. Parpadeó completamente en estado de shock sin saber qué decir, ni qué hacer. Nunca en su vida se había planteado la posibilidad de ser padre y ahora iba a serlo.

-Daryl… -volvió a llamarle, necesitaba saber que pensaba sobre lo que le acababa de decir.

Daryl salió de su ensoñamiento, viendo el rostro lleno de lágrimas de Carol debido a la culpabilidad.

-Vamos a tener un hijo. –Dijo con voz ronca, como si no creyese sus propias palabras. Carol se limpió las lágrimas y asintió. Daryl se llevó una mano a su pelo, el cual, necesitaba un corte, y se pasó sus dedos por los finos cabellos rubios, mostrando incredulidad. –¿Vamos a tener un bebé?–Preguntó incrédulo.

Carol no sabía cómo se estaba tomando aquella noticia, solo podía ver el shock en su rostro.

-Sí… -Volvió a decirle, y antes de que ella supiera lo que estaba pasando, Daryl le agarró de la mano, tiró de ella y se fundió en un fuerte abrazo.

-Oh, dios-, escuchó contra su oreja. –No me lo puedo creer…

-Daryl –se separó de él para observarle-, yo… -Él le interrumpió con urgencia.

-¿Cómo te encuentras? –Preguntó el arquero de repente-, necesitas algo, pepinillos o algo así… -Carol se rio entre lágrimas.

-No, cielo, esos son mitos de embarazadas. No tengo antojos de momento.

-Okey… -Daryl repasó la mirada a la mujer y miró su tripa. -¿De cuánto estás? –preguntó antes de llevar su mano a su estómago con indecisión.

-Estoy de siete semanas. –La mano grande de Daryl acarició la barriga que aún era bastante plana, pero según le había dicho, allí estaba su bebé.

-¿Es un niño o una niña?

-Aún es pronto para saberlo. –El arquero asintió ante sus palabras, pero aún seguía bastante fuera de sí. Carol se mordió el labio antes de hablar. Necesitaba expresar todos esos pensamientos que tenía sobre lo sucedido. -Daryl… yo… no pensé… en quedarme embarazada a estas alturas… -dijo justificándose.

El arquero le observó aún bastante conmocionado por la situación. Ninguno de los dos se había planteado esa posibilidad pues no entraban en sus planes de pareja.

–Lo siento yo…- vio las lágrimas florecer en sus ojos y entonces supo que ella se sentía culpable por la situación en la que se encontraban actualmente. El arquero levantó sus manos hacia su rostro enmarcándolo.

-Hey, todo irá a bien, -Ella asintió, aunque aún estaba bastante indecisa.

-Sí… -Daryl le observó mientras acarició su rostro suavemente, pensativo ante lo que se le venía encima. -¿Crees que podremos con esto? –El arquero suspiró hondamente.

-Sí… joder, sí… creo que… creo que podemos con esto.

Carol le sonrió, necesitaba el positivismo que él le estaba mostrando. Ella se inclinó y se besaron emocionados, justo en el momento en que la puerta se abrió y entró la adolescente Sophia, que ya no tenía nada de la niña que Daryl había conocido.

-¡Hola! –Dijo la adolescente con una alegría desbordante. Rodeó el sofá para ir junto a los adultos. Nada más ver su rostro supo que algo estaba sucediendo. -¿Mamá, estás llorando? ¿Qué pasa? ¿Por qué lloráis los dos? –Preguntó al ver que el arquero también tenía lágrimas en los ojos, algo que no era nada habitual.

-Cielo, ven tenemos que comentarte algo.

-¿Qué está pasando? –dijo con impaciencia mirando alternativamente a ambos adultos.

-Ahm, -Carol miró a Daryl antes de mirar a su hija buscando las palabras adecuadas, aunque prefirió no andarse con rodeos-, no estaba planeado… pero estoy embarazada, Sophia. Vas a tener un hermanito o hermanita.

-¿Qué? ¿Os estáis quedando conmigo? –La adolescente miró a su madre y a Daryl. Al ver que éstos solo le miraban con una media sonrisa, se abalanzó sobre ellos, abrazándoles a la vez–. ¡OH, DIOS MIO!

Carol y Daryl le abrazaron fuertemente y sonrieron por la reacción alegre que había tenido. Sin embargo, Sophia se separó de ellos con una sonrisa divertida en la boca.

-Aunque me parece que vosotros dos necesitáis la conversación que tuvimos hace unos meses sobre el sexo y los métodos anticonceptivos. –Dijo Sophia con diversión, haciendo referencia a una conversación que Carol y ella tuvieron unos meses atrás sobre ese tema tan comprometido.

-¡Sophia! –Le regañó la mujer.

-¿Qué? ¿Pero…? –Empezó a decir el arquero medio enfadado-, es una cría, no debería saber esas cosas. –Dijo como el padre sobreprotector que era.

-Daryl por favor… -dijo Sophia, –hace tiempo que sé todo sobre el sexo… -Los ojos de Daryl se abrieron aún más, antes de que Sophia estallara en risas por el rostro del arquero.

-Dejemos ese tema, -intervino Carol.

-¿Cómo que dejemos el tema? ¿Solo tiene 15 años? –dijo el arquero, mientras ambas mujeres se miraron entre sí con diversión.


Durante los meses siguientes, las dudas y las inseguridades les acecharon a ambos por iguales, sobre esta nueva etapa que estaban a punto de vivir. En especial Daryl, quien parecía mucho más inquieto por su futura paternidad. Carol le entendía, pues ella recordaba el miedo cuando se quedó embarazada de Sophia.

Eran las tres de la madrugada cuando Carol, embarazada de cinco meses, se despertó y encontró el lado en el que dormía Daryl totalmente desierto. Preocupada, se puso la bata de seda sobre sus hombros y se fue en busca del arquero. Lo encontró sentado en la terraza, a las afueras de la casa, admirando las estrellas con un cigarrillo entre sus dedos. Nada más sentir su presencia, éste apagó el cigarro para evitar que le molestara el humo y no perjudicar al bebé. Desde que se había quedado embarazada, él se había vuelto aún más protector con ella.

-Hey, deberías dormir. –Dijo Daryl a Carol, mientras le ayudaba a sentarse a su lado.

-No te he visto en la cama y me he preocupado,… ¿No puedes dormir? –Preguntó la mujer con preocupación. El arquero siguió mirando las estrellas, evitando mirarle.

Su futura paternidad le había hecho recordar a su padre, y todo el mal que éste había hecho sobre él. Sus pesadillas donde él aparecía se habían intensificado a raíz de saber que iba a ser padre.

-No puedo dejar de pensar en mi padre…-confesó el arquero.

Carol le observó preocupada por sus palabras y a la vez sorprendida porque él le estuviera hablando de su progenitor. Nunca, en todos los años de relación, le había nombrado.

-Nunca serás como tu padre, Daryl. –Dijo con contundencia. El arquero giró el rostro y debido a la luz de la luna llena, ella pudo ver las lágrimas en sus ojos pequeños. –Mi amor… -dijo Carol al verlas, e inevitablemente los suyos se llenaron también. Abrió sus brazos y le abrazó dejando que su rostro quedara en el cuello. Sintió el aliento cálido contra su cuello, mientras él se tranquilizaba. Carol le apartó de ella y le obligó a mirarle. –Eres el mejor padre que Sophia ha podido tener en toda su vida, y sé que lo serás para este bebé.

-Yo no… -Empezó a decir Daryl pero ella le interrumpió.

-Ni se te ocurra decir que no eres su padre. –Las palabras de Carol le dejaron sin aliento-, tú mejor que nadie sabes que tener la sangre no te hace ser un buen padre. Has sido, eres y serás el mejor padre que Sophia ha podido tener en toda su vida. Te quiero, y sé que me quieres y a Sophia, y también sé que amarás a este bebé más que a nada en este mundo. Lo sé. –Esas palabras eran lo único que necesitaba para reforzar su seguridad. –De hecho, ambos sabemos que le vas a mimar como has hecho con Sophia. O Incluso más. –Le dijo con una sonrisa, haciendo que Daryl sonriera también levemente.

-Tengo miedo-, confesó el arquero.

-Lo sé, yo también lo tengo… Daryl, yo nunca pensé que a mi edad pudiera tener esta oportunidad… Nunca. Pensaba que biológicamente era imposible. Pero ha sucedido… No puedo creerlo, pero ha sucedido. –Carol respiró hondo antes de seguir hablando, ante la mirada fija del arquero-, y pienso que esto es una nueva oportunidad de disfrutar de este embarazo como no pude hacerlo con Sophia. Y también creo, que es una oportunidad de compartirlo contigo... Vivía con el miedo constante de que Ed le hiciera daño… yo… -Carol hizo una pausa.

-Vivir este embarazo es nuevo para mí,… es todo tan diferente al de Sophia. Yo… Estoy en la época más feliz de mi vida… Siempre soñé con ser la mujer que soy ahora, trabajando, acompañada de Sophia y… contigo. Y también teniendo amigas como Andrea, Lori, y ahora este nuevo bebé… Quiero disfrutar de este momento. Nos merecemos disfrutar de este bebé. Los dos…

Él arquero asintió ante sus palabras, aferró su mano a la suya entrelazando sus dedos con los suyos. La llevó a su boca y besó su mano. Con su mirada puesta en la suya, la llevó a su abultada barriga y acarició por encima de la tela.

-Os quiero, -dijo en un susurro antes de inclinarse y besar sus labios, mientras mantenía sus manos encima de su futuro hijo. Y justo en ese momento, sintieron una patadita. Ambos se separaron al notarlo y se miraron entre sí con una sonrisa.

-Él también te quiere… los dos te queremos–, respondió la mujer con una sonrisa, haciendo reír al arquero quien le besó una vez más.


Exasperado, Daryl se pasó las manos por la cara mientras escuchaba de fondo como el coche arrancaba.

Acababa de tener una discusión con Carol, y odiaba cuando esto ocurría. A pesar de que Carol ya se encontraba en su sexto mes de embarazo, ella decidió ir a la casa de acogida al enterarse que una de las mujeres que estaba alojada en el lugar, quería volver con su marido.

Daryl se había acostumbrado a que en ocasiones excepcionales como éstas, Carol iba al centro cuando había situaciones difíciles. Pero en esta ocasión, debido a su embarazo, Daryl consideraba que no debía ir, pues su estado le impedía sufrir situaciones de estrés. Sin embargo, ella había insistido en ir. Habían discutido, intercambiando opiniones, pero eso no impidió que Carol se fuera.

Daryl suspiró, y decidió pasar la tarde del sábado en el garaje para entretenerse, y aliviar el malestar que tenía encima. Se dedicó a tallar la madera con la que estaba construyendo la cuna donde dormiría su futuro hijo, la cual ya estaba casi acabada.

Casi a las ocho de la noche, apareció Sophia, quien había pasado gran parte de la tarde con sus amigos, entre ellos Carl. Al escuchar el ruido en el garaje, se adentró en él viendo como Daryl estaba concentrado en la construcción de la cuna.

-¿Qué pasa, D.? –dijo con humor. El arquero levantó la vista hacia la adolescente que se acercaba a él. Ella le dio un beso en la mejilla y rápidamente notó que éste estaba de mal humor.

-¿Dónde está mamá? –Preguntó la adolescente, intuyendo que se habría ido con Andrea o con Lori.

-Ha tenido una urgencia en el trabajo y ha ido. –Respondió el arquero. Sophia levantó las cejas ante las palabras de Daryl y, entonces entendió el enfado de Daryl.

Sophia le observó en silencio mientras él trabajaba.

-Sabes que mamá nunca haría nada que pusiera en peligro al bebé. –Dijo de repente Sophia. El arquero le miró, antes de seguir con su tarea de construir la cuna.

-Lo sé… Es solo… -Dijo mientras su voz se entrecortó.

-Te preocupas por ella. Lo sé, pero estará bien…

Daryl sabía que la adolescente tenía razón pero no podía evitar sentirse preocupado por Carol y por su futuro hijo. El arquero asintió ante su mirada, se limpió las manos de serrín y fue hacia ella.

-Bueno, ya que tu madre nos ha dejado solos, ¿pedimos unas pizzas? –Sugirió el arquero con una media sonrisa. Sophia sonrió abiertamente, se avecinaba una divertida noche con él.

-¿Acaso lo dudabas? –dijo ella. –Cualquier cosa, menos que tú cocines… -dijo con diversión.

-¿Qué problema tienes con mi cocina, enana? –dijo el arquero mientras salían del garaje.

-¿Te recuerdo los espaguetis duros? Un poco más y nos quedamos sin dientes.

-No tienes ni idea de cocina…Eran espaguetis al dente… -dijo el arquero, haciendo que la pequeña se riera por la contestación de Daryl.


A las 23:43, Carol entraba por la puerta. Daryl estaba en el sofá mirando una peli, mientras Sophia estaba en su habitación chateando con sus amigos. Nada más escuchar la puerta abrirse, el arquero giró el rostro y se levantó para ir a su encuentro.

-Por fin, estaba empezando a preocuparme. –Le dijo Daryl mientras miraba su rostro entristecido.

-Sí, ha sido muy difícil, –Daryl centró los ojos en los suyos viendo algo de tristeza en ellos-, sé que lo que me dijiste antes tenías razón pero yo… -empezó a decir, pero el arquero se acercó a ella enmarcando sus rostro limpiando sus lágrimas.

-Shhh, está bien, –pues sabía que Carol estaría emocionalmente mal tras una intervención de ese tipo. –Está todo bien, –le aseguró en un murmullo, antes de besar sus lágrimas.

-Cuando estaba allí, no podía dejar de pensar en ti –Daryl entrecerró los ojos sin entender a qué se refería esa afirmación. Y Carol se dedicó a explicarse. -Cada vez que estoy allí, solo puedo pensar en todo lo que he podido cambiar. En cómo has cambiado mi vida y la de mi hija. Y por eso tengo que hacer esto. Todas esas mujeres que piensan y que no ven ninguna salida, deben saber que si la hay. Que pueden tener una vida mejor y compartir su vida con otra persona, una persona buena… como tú.

Daryl observó el rostro de Carol, antes de acercarla a él y abrir sus brazos ampliamente. Ella se adentró en ellos sintiendo la necesidad de sentir su calor y su contacto.

-Ven aquí. –Susurró cuando la atrajo a él.

Carol se abrazó con fuerza a su cuerpo sintiendo el calor del suyo. Desde la parte superior de la escalera, Sophia los observó y bajó las escaleras de dos en dos, para abrazarles fuertemente.


Nunca faltaba clases pero ese día era una excepción. Daryl le había enviado un mensaje de texto a las 11:46 anunciándole que su madre estaba de parto. Le había dicho que iría a buscarla para traerla al hospital en cuanto pudiera. Sin embargo, ella no había podido esperar. Nada más enterarse de la noticia, había salido del instituto y había montado en el autobús que le llevaba al hospital. Llegó al lugar sobre las 13:23, tras pedir cual era la habitación de su madre, se fue directa a su encuentro.

Desde la puerta del hospital que estaba entreabierta, pudo visualizar a su madre en la cama del hospital totalmente dormida, y en el sillón de al lado, a Daryl quien acunaba al recién nacido que dormía en sus primeras horas de vida. Sophia entró sigilosamente.

Al notar la presencia de alguien, el arquero levantó la vista. Sus ojos estaban brillantes, llenos de amor, había una luz inusual en ellos.

-Hey, ¿Cómo has llegado? –susurró con preocupación el arquero.

-En autobús. –Sophia contestó mientras su mirada se centraba en la personita que dormitaba en los brazos de Daryl.

-Iba a ir a buscarte ahora.

-Lo sé, pero no podía esperar a conocerle. Es precioso. –Admiró a su hermano mientras sentía un nudo en la garganta de felicidad. -¿Cómo ha ido?

-Muy bien, y muy rápido según los médicos. –Aseguró Daryl con una sonrisa enorme. –Ha sido impresionante. –Dijo recordando el momento que había visto por primera vez a su hijo, mientras estaba al lado de Carol apoyándola en todo momento.

-¿Puedo tomarlo en brazos? –preguntó la adolescente.

-Por supuesto. –Con cuidado lo puso en sus brazos y el pequeño se movió ligeramente.

No podía apartar la mirada de su hermano, quien dormía profundamente ante sus primeras horas de vida. Repasó con sus dedos las mejillas sedosas de su hermano. A Daryl le ocurría algo similar, no podía dejar de mirar a su hijo, mientras seguía flotando en una burbuja de felicidad.

–En el fondo le envidio un poco, –el arquero entrecerró sus ojos sorprendido por dichas palabras. Ante su mirada, Sophia le aclaró sus palabras. -Va a tener el mejor padre del mundo, uno mejor del que yo pude tener.

El corazón de Daryl se le paró ante las palabras de Sophia, sintiendo el nudo en la garganta.

-Eres mi hija también, ¿lo sabes verdad? –dijo contundentemente el arquero.

Sophia quien aún sujetaba a su hermano, sonrió y dejó caer su cabeza contra el hombro de Daryl y él le abrazó por los hombros, mientras ambos admiraron a su nuevo miembro de la familia, quien de repente se removió en los brazos de Sophia y abrió los ojos levemente.

-Hey, pequeño, soy tu hermana Sophia, –un gemido por parte del pequeño hizo despertar a la madre.

-Soph, cariño… -Empezó a decir, al verla en la habitación junto a ellos.

Tanto Sophia como Daryl se giraron sobre si mismos para ver a la madre, quien a pesar de mostrarse cansada, estaba radiante debido a la felicidad. La adolescente se acercó a su madre con el pequeño en brazos, para saludarle con un gran beso.

-Es hermoso, mamá, -le dijo Sophia haciendo sonreír a su madre. Carol le miró y después dirigió la mirada a Daryl quien estaba al otro lado de la cama observando la escena.

-¿Qué pasa, pequeñito? –Empezó a hablarle al bebé que estaba entre sus brazos y que parecía estar pendiente de las palabras de su hermana mayor.

-Te presento a tu mamá… es la mejor madre del mundo, te lo aseguro, nunca dejará que nadie te haga daño. –Carol la escuchaba visiblemente emocionada-. Es una luchadora… aunque deberás esconder todo el chocolate porque se lo come todo. –Carol soltó una risa ahogada, mientras el pequeño soltó un gemido en ese instante.

-Él sabe que es mentira… -contestó Carol haciendo reír a Sophia y a Daryl.

–No te la creas, se come todo el chocolate. –Entonces se giró hacia el arquero que miraba la escena igual de emocionado que Carol, inclinó un poco a su hermano para que viera a Daryl-. Y ese hombre de cabello rubio largo… es nuestro papá. –Dijo haciendo énfasis en la palabra 'nuestro'. Carol miró a Sophia, sintiendo que iba a llorar otra vez, algo similar le sucedía a Daryl quien estaba visiblemente emocionado por lo que estaba viviendo.

–Mamá dice que me tiene mimada, y que contigo será aún peor… Pero es el mejor padre… Nos ayudado muchísimo, y lo ha dado todo por nosotras y seguro que hará lo mismo contigo. Sabe hacer muchas cosas chulas: montar en moto, disparar con la ballesta, lo de cazar no tanto, pero te enseñará a hacer muchas cosas…

Daryl nunca había llorado de felicidad, pero aquel día sus emociones le habían desbordado completamente; la primera vez, había sido durante el parto cuando había visto nacer a su hijo, y ahora ante las palabras hermosas de Sophia, no pudo retenerlas.

En ese instante, cansado de escuchar, Merle Rick Dixon, había decidido que era el momento de comer, y empezó a llorar desconsoladamente. Carol alargó los brazos para tomar en brazos al pequeño de la familia y, dejó al descubierto uno de sus senos para amamantarle.

Daryl y Sophia observaron la escena totalmente emocionados y desbordados de felicidad ante la llegada de este nuevo miembro a su pequeña, pero hermosa familia.

Fin.


Hola Carylers,

Con el epilogo doy por finalizado el fic.

Una aclaración: sobre el embarazo de Carol a la edad de 43 años, espero que no lo encontráis extraño. De hecho, no lo es, ya que conozco algunos casos donde se han quedado embarazadas a esas edades. Sin ir más lejos, mi abuela quien tuvo a mi tía con 46 años…

Agradecer a todas esas personas que han comentado, votado y han seguido fielmente todas y cada una de mis historias. Ha sido un placer escribir sobre Caryl, y he disfrutado mucho, y espero haber conseguido el mismo efecto en quienes los han leído. Así que gracias una vez más por el enorme apoyo que me habéis brindado.

De Fanfiction me gustaría agradecer a todas las personas que me han escrito como Guests, en especial a Valen, Ackerman, Vicky, Yoce, Mica, Betza, ya que nunca os he podido dar las gracias por vuestros mensajes. Mil gracias por vuestros comentarios, capítulo a capítulo. Me han ayudado mucho a continuar.

Y una mención especial a LexaHeathcliff sin ella este fic no hubiera sido el mismo. Mil gracias... :)

Todo tiene un final y este es el mío. No me siento cómoda ni con la misma seguridad que lo hacía anteriormente. Asi por un tiempo dejaré de escribir.

Una vez más, mil gracias por estar ahí. Hasta otra.

San.