Mi eterno enemigo

Ella no había vuelto a dejar el ala de los sanadores. Su embarazo era ahora notable a simple vista. Su señor, rara vez se apartaba de su lado.

La miko estaba muriendo, y occidente con ella.

Abrió sus ojos. Antes, en un fiero color zafiro que mostraba el fuego de su alma. Ahora nada más que una mera sombra plateada. Sonrió al mirarlo.

Sonrió.

Ella simplemente sonrió.

Y el Daiyoukai por dentro se preguntó: qué haría el día que esa sonrisa, dejara de existir más allá de sus recuerdos.

*-*-*-*-*-*-*-Veintiuno-*-*-*-*-*-*-*

La vida, juega con nosotros. Nos hace creer que la muerte aún no llama. Cuando el llamado ya fue hecho.

*-*-*-*-*-*-*-Continuara-*-*-*-*-*-*-*

So... Acá está la continuación, ¡No me maten!

*Huye rápidamente.*