El fic es de Isabel0329, yo solo lo traduzco.
Capitulo 20: Acorazonado
EPOV
Había tenido el sueño más delicioso.
Después de un mes sin dormir, el profundo sueño que se adueñó de mí fue absolutamente glorioso. Y esto era aun mejor por el hecho de que hubo un hermoso ángel junto a mí todo el tiempo.
En realidad era una lástima que tuviese que dormir, que mis ojos tuviesen que cerrarse ante la majestuosidad de Bella, peor no había modo de evitarlo. Ella tenía algo que ocnseguía relajar y tranquilizar mi imsomnio. Le estaría agradecido toda mi vida solo por este simple hecho. Ella se había curado de una década de noches de imsomnio. Ahora mis sueños eran hermosos, envueltos en elaboradas fantasías sobre Bella. Iban desde dulces y adorables a calientes y eróticas.
Pero aun eran sueños.
Que no tenían nada de Bella.
Así que dormía a regañadientes, solo para despertar en algo infinitamente mejor que las fantasías.
Algo real.
Con este último pensamiento en mente me desperté para encontrarme a Bella en mis brazos. Justo donde debía estar.
Había dormido con el cabello castaño de Bella sobre mi cara y, aunque me hacía cosquillas en la nariz, no podría estar más feliz. Después de asegurarme de que seguía profundamente dormida, aspiré su aroma. Me llenó la nariz y nadó hasta mi cabeza. Fresas y flores. Fressia, creo. La combinación era embriagadora.
Permanecí tumbado, mi brazo le rodeaba la cintura con cuidado, y la escuchaba respirar. El ritmo que llevaba era hipnotico. Era relajante, casi me lleva a volver a dormirme, pero yo quería estar despierto. En mi adormilado cerebro quedaban restos del deseo anterior, pero mi corazón no iba a permitirlo. Cualquier periodo de tiempo que pasase lejos de Bella sería demasiado, demasiado.
Había esperado mucho por ella.
Ahora ella era mía, entera y completamente. No de forma posesiva, pero de una manera que se sobrenetendiese. Ella era mía y yo era suyo. No había ninguna duda. Habíamos hecho nuestro reclamo, el uno al otro, y ahora no iba a romperse. Jamás permitiría que se marchase, solo podría dejarme si ella tuviese dudas.
El tiempo que pasamos separados fue difcil por no decir más. Insoportable, más bien. No quería nada más que morirme en cada segundo que pasaba solo sin ella, sin estar a su lado. Sentía que mis pulmones estaban oprimidos y con frecuencia que no podían obtener el suficiente oxigeno para mantenerme en pie. Que de alguna manera me ¨ahogaba¨ si el aire de mi alrededor no permanecía inundado de Bella.
Notaba el pecho calmado durante demasiado tiempo. Era casi como si mi corazón se negase a palpitar sin ella. Como si de alguna manera supiese que no se encontraba allí y no pudiese encontrar la voluntad para seguir adelante. En estos momentos reinaba un latido furioso, supongo que trataba de recuperar el tiempo perdido. Cada golpe que conpartia con Bella era precioso, infinitamente precioso. Algún día nuestra hora llegaría a su fin, pero hasta entonces yo estaba decidido a sacar el máximo partido de ella.
No podía dejar de sonreír ante la perspectiva.
Pasar el resto de mi vida con Bella. Mmm. Glorioso.
Cuando Bella dijo ¨Cásate conmigo¨, creí que iba a estallar de felicidad. Que finalmente estaba lista para quitarse el único peso de su vida, lo único que le impedía encontrar la verdadera felicidad.
A pesar de que me preguntaba qué había podido provocar su cambio de actitud, yo tenía mis sospechar. En su mayoría sobre Rose. Esa llamada había sido un poco demasiado detallada, directa. Por lo general nunca hablábamos nada de eso. Normalmente me dejaba quejarme y me decía ¨que me esforzase por el amor de Bella¨. Y el grito ahogado que había sonado de fondo me resultó demasiado familiar.
Pero nada de eso importaba.
Mientras el cambio de Bella continuase. Eso era todo lo que importaba.
La respiración ritmica de Bella se detuvo durante un segundo y se revolvió un poco. La solté de mi agarre, no tenía intención de dejarla ir, pero quería que estuviese cómoda.
"Te amo, Edward."Murmuró, con la suficiente claridad para que la oyese.
Mi corazón se hinchó, aunque yo ya era consciente de eso. Pero era agradable escucharlo. Nunca me cansaba de que dijese esas palabras. De hecho, sería feliz si fuesen las únicas palabras que me repitiese para siempre.
"Cásate comnigo."
Sus palabras fueron un suave suspiro y casi me extrañé entre mis satisfechos pensamientos.
Casi.
Su respiración se reanudó, lenta y constante como siempre. Cayó en un sueño aun más profundo. Ahora no nada sería capaz de despertarla.
Delicadamente levanté su mano izquierda y la miré. Suaves lineas, hermosos dedos. ¿Había algo en Bella que no fuese perfecto? No, probablemente no. En cada busqueda que había llevado a cabo no había encontrado nada. Ni si quiera las cicatrices. Ni siquiera las cicatrices la hacían imperfecta.
Pero su mano estaba desnuda. Nuestra reunión no estaría completa sin una notable pieza de joyeria.
Y tenía la intención de ponersela. Esperemos que ecuanto antes.
Miré el reloj que había a su lado y vi que aun era demasiado temprano para levantarse. Odiaba dejar el cálido abrazo de Bella, pero quería tratar de sorprenderla. No lo había planeado para ese día, aunque lo había estado esperando. Ideándolo mientras pensaba que habría sido demasiado doloroso si nunca llegaba a pasar.
Así que no tenía nada preparado.
Le di un suave beso en el hombro y suspiró dentro del sueño. Me separé de su cuerpo desnudo, lentamente, centímetro a centímetro. Cada trocito de mi cuerpo que se alejaba de ella era una tortura, pero sabía que mereceria la pena. Apartarse de ella era un proceso lento. Una vez que llegué a la orilla de la cama, retrocedí y me separé un poco más.
Gemí suavemente cuando logré encontrar la fuerza de voluntad sufciente para sentarme al borde de la cama. Demasiado lejos. Demasiado lejos.
Remetí el edredón alrededor de Bella, para que las mantas la protegiesen en mi ausencia. Me sentí inmensamente celoso de las mantas.
Su delicada mejilla me llamó y pasé los dedos a lo largo de la línea de la mandíbula, de arriba abajo. Ella sonrió con levedad bajo mi tacto. Me aparté antes de poder despertarla. Ella necesitaba dormir mucho más que yo.
Cada una de mis ropas estaba en una esquina de la habitación. Mis pantalones sobre el mobiliario, mi camisa colgando de la lámpara y mis zapatos bajo la cama. No pude evitar reírme cuando vi las bragas de Bella, inocentemente tiradas en la alfombra frente al espejo. Las recogí y las metí en mi bolsillo. Ahora ella no tenía ninguna posibilidad de marcharse antes de que yo regresara, aunque no dudaba de que se quedara.
Sin embargo, cabía la remota posibilidad de que se despertarse en mi corta ausencia, tomé un bolígrafo y un bloc de notas con el logo del hotel.
Hice una pausa antes de escribir, pensando en lo que podía decir.
Finalmente empecé a escribir.
Mi maravillosa Bella.
Estoy loco de celos por las mantas que tienes alrededor de tu cuerpo. De todas formas no me voy demasiado lejos.
Solo lo suficiente para estar de vuelta en un santiamén.
No olvides lo mucho que te amo. Que mi corazón late al mismo ritmo que el tuyo.
Volveré antes siquiera de que me eches en falta.
Doblé cuidadosamente la hoja y excribí su nombre en la cara exterior, la coloqué con suavidad en la almohada junto a la cabeza de Bella. Si se despertaba antes de mi regreso, la vería sin duda.
Me acerqué a la puerta antes de que mi fuerza de voluntad se desmoronase y me volviese a tumbrar junto a Bella. Me gustaría disponer de tiempo suficiente para eso. Pero en ahora tenía una misión.
El estado revuelto de mi cabello me llamó la atención cuando me detuve frente al espejo de cuerpo entero. Sobresalía desde todos los ángulos, su desorden era aun más pronunciado de lo normal. Era el cabello tras una noche de sexo. Sonreí ante el pensamiento. Sexo salvaje que también había revuelto el cabello de Bella. Incluso más. Mis dedos trataron de aplastar algunos mechones para mejorar mi imagen, sin embargo fue un esfuerzo inutil. Mi pelo dio su brazo a torcer por lo que pareía semi-normal, pero probablemente seguiría en la categoria de tras una noche de sexo.
Salí por la puerta al corredor, y el dolor regresó. El dolor de estar separado de Bella. Había estado allí durante casi un mes, unas veces más fuerte que otras. Me empujaba hacia abajo lo mejor que podía mientras trabajaba, pues incluso entonces no desaparecía totalmente.
Pero ahora el dolor solo era temporal. Solo duraba el tiempo que tardaba en abrazar a Bella otra vez y apretarla con fuerza. La idea era definitivamente reconfortante.
Mi coche de alquiler esperaba en el aparcamiento del hotel, en otra plaza que estaba a pocos metros había un BMW rojo muy llamativo. La boba de Rose. Debería haber imaginado que Rose llegaría a los extremos de enviar a Bella hasta aquí. Siempre había sido la reina del drama, esa era Rose.
Mi destino estaba a unas manzanas del hotel, gracias a Dios el viaje era breve. Había pasado por allí el primer día que había ido al trabajo y después no pude soportar volver a pasar. Cambié el recorrido solo para evitar ese horrible edificio de ladrillo rojo con aquel anillo de diamantes dibujado en el cartel.
Pero ahora me detuve y aparqué en el primer lugar disponible. Era tarde y había pocos coches. Las bisagras de las puertas chirriaron cuando las abrí y la tenue luz interior era reconfortante. Las vitrinas estaban frente a mí y poco a poco fui revisándolas para asegurarme de encontrar lo que estaba buscando. Todos parecian iguales. Oro brillante y diamantes resplandecientes. Algunos eran más grandes que otros, pero los gustos de Bella dictarían la elección. Por supuesto que no querría un gran anillo. No era su estilo. A ella le gustaría algo elegante y espectacular, pero no vistoso. Bella era cualquier cosa menos llamativa.
Finalmente mis ojos encontraron la pieza perfecta. Era de oro blanco con una piedra en forma de corazón en el centro, a ambos lados de ella brillaban pequeños diamantes formando una banda. Era perfecto y único, igual que Bella.
El sudoroso vendedor que había estado siguiéndome con la mirada, se abalanzó de repente hacia a mí.
"¿Señor? ¿ha hecho su elección?"Preguntó lentamente.
"Sí, ese."Dije rápidamente y señalé el anillo.
"Excelente elección. Es uno de los más caros. Pero es muy raro encontrar un diamante lo suficiente grande como para reducirlo a la forma de un corazón."Respondió.
"Es perfecto."
Cogí la caja con el anillo ya dentro. Le entregué mi tarjeta y firmé el recibo, ni siquiera me fijé en el precio. De todas formas no importaba. Nada era demasiado caro para Bella. Nada.
Con el anillo ahora guardado de forma segura en la caja de terciopelo que llevaba en mi bolsillo, regresé al hotel. Llamé al ascensor con impaciencia, ansiando reencontrarme con la hermosa mujer que estaba en mi habitación.
Volví a entrar en la ahbitación del hotel para encontrarme con que Bella seguía profundamente dormida en la cama.
Me desnudé, acupando mi sitio en la cama, mi brazó rodeó el cuerpo cálido y suave de Bella.
Apoyé la cabeza en su hombro y sentí un hormigueo en la piel al tocarla. La electricidad pasó entre nosotros, a veces era muy confuso. A mi me gustaba pensar que era debido a que estábamos destinados el uno al otro. La energía que sentí era solo la manifestación física de los planes que tenía el universo para nosotros. ¡Y que planes!
Pasó otra hora más o menos hasta que sentí a Bella moverse. Los latidos de su corazón aumentaron antes de que comenzase a parpadear y sentirla bajo mi mano. Su corazón latía para mí al igual que el mío lo hacia para ella.
Siempre juntos, siempre igual.
Bella gruñó ligeramente y se volvió hacia mí aun rodeada por mis brazos. Sus ojos chocolate me saludaron y los vi iluminados por su amor.
"Buenos dias."Murmuró, aun tenía una mueca somnolienta en la cara.
"Buenas noches, preciosa."Le respondí con una sonrisa.
"¿Noches?"Pregunté.
"Has dormido mucho tiempo."
"¿Por qué no me despertaste?"
"Estabas demasiado bonita durmiendo como para despertarte."
Bella volvió a gruñir y se desperezó.
"Estaba pensando en algo, querida."Dije finalmente tras un momento.
"¿En qué?"Preguntó, de repente curiosa.
"En la encnatadora pregunta que me hiciste, no creo que pueda dejar pasar toda esta diversión."Sonreí.
"¿Qué?"Preguntó ella, la confusión se reflejaba en su rostro.
Alcé la mano para coger la pequeña caja sobre la mesita de noche y cerré el puño sobre ella. Me acerqué y levanté la palma. La cajita permaneció allí, llamando a Bella para que la tocase.
Sus ojos se iluminaron y la miró como si le fuesen a crecer piernas para, al segundo, echar a correr.
Entonces los brillantes ojos de Bella se trabaron con los míos y una gigantesca sonrisa se extendió por su rostro.
"¡Edward!"Exclamó.
"Bella."Contesté, tratando de mantener la innegable alegría, me sentía a punto de explotar de alegría.
"¿Tu?"
"Mi sentido de la decencia me exigía que te lo pidiese correctamente."
Me incorporé y llevé a Bella conmigo. Las sábanas cayeron alrededor de nuestros cuerpos y ella se sentó entre mis piernas. Tenía un aspecto perfecto, el cabello suelto y libre, y las vistas de su maavillosa forma desnuda para mí. Solo para mí.
Respiré profundamente antes de empezar.
"Sé que probablemente debería arrodillarme, pero ahora que te tengo aquí no quiero asustarte."Dije.
Bella rió y respondió."Ahora nada podría asustarme."
"Bueno, eso es lo que yo esperaba."La besé rápidamente y luego me separé para poder continuar.
"Bella, eres mi vida. Mi amor. Me encuentro roto cuando estás lejos de mi. Estoy completo cuando estoy contigo. Hemos estado juntos durante poco tiempo, pero supe que eras diferente desde el primer momento en que te besé en las escaleras de tu apartamento. Aquella fue la primera vez que llegué a mi apartamento sabiendo que había encontrado mi hogar."
"Nunca he querido a nadie como te quiero a ti. Me llena. Por completo. Mi corazón palpita al pensar en ti y me duele cuando te hecho de menos. No hay nada que quiera más que pasar el resto de mi vida contigo. Toda mi vida se ha estado formando para llegar a este momento. Para llegar hasta a ti. No supe que no estaba completo hasta que te conocí, pero ahora que te tengo no pienso dejarte marchar. Me alejé una vez, pero no pienso volver ha hacerlo."
"Nos tendremos el uno al otro hasta el fin de los tiempos. Siempre unidos. Siempre en los brazos del otro. Nunca te dejaré. Nunca amaré a otra. Así que, por favor, te lo ruego desde el fondo del corazón que ya te pertenece, ¿me harías el honor de casarte conmigo? ¿quieres ser mi esposa?"
Los ojos de Bella se llenaron de lágrimas y por un segundo pensé que se iba a hechar a llorar.
Entonces me hechó los brazos al cuello y me apretó contra ella.
Apretó los labios en mi cuello y sentí su respiración en mi oído.
"Siempre y para siempre."Susurró con tranquilidad, y supe que era por mí. Solo por mí.
Abrí la tapa de la caja y una sonrisa tonta apareció en su rostro. Probablemente la mía tendría las mismas medidas que la suya.
Abrí la caja de terciopelo y el anillo que había escogido para ella reposó entre los almohadones de terciopelo.
"¡Oh, Edward! ¡es precioso!"Exclamó.
"Lo he escogido por una razón."
"Dime."
Sonreí y empecé."Quería encontrar un corazón que me recordase siempre que tú tienes al mío. Ha sido tuyo desde el momento en que te conocí, y siempre será así. Cada vez que mires hacia abajo junto a ti, será un recordatorio constante del amor que siento por ti. Y no puedo imaginar a una persona mejor que tu para llevar mi corazón, Bella."
Los ojos de Bella se iluminaron. Saqué el anillo de la caja y la dejé caer sobre la colcha, a mi lado.
Tomé suavemente la mano de Bella y deslicé el anillo en su dedo, donde siempre me lo había imaginado.
"Perfecto."Mi voz era triunfal. Dejaba claro el placer que sentía.
Bella me rodeó otra vez con los brazos y me apertó con fuerza. Noté sus lágrimas de felicidad en mi hombro y no pude evitar derramar las mías. Ahora lo tenía todo. Volvía a tener a mi vida, para siempre.
Nos sentamos en la cama durante un tiempo, con los brazos del uno alrededor del otro y nuestras cabeza apoyadas en los hombros del otro. Nunca habría un momento mejor, lo sabía.
Teníamos nuestro momento. Nuestra propia realidad. Nuestro propio amor.
Finalmente Bella se echó hacia atrás y a regañadientes, la solté. Permaneció sentada en mi regazo, estiró los brazos y se echó hacia atrás.
Sus pechos aparecieron ante mi, haciendome señales con las descaradas puntas. No pude resistir la tentación y me acerqué para besarlas, mis dedos acariciaron la piel que había bajo ellas.
La respiración de Bella aumentó levemente y fui consciente de la ola de deseo que volvía a crecer entre nosotros.
"Hey, nada de travesuras, señor."Gruñó.
Me aparté y le sonreí con malicia. Su sonrisa era de desaprovación pero sus ojos mostraban su disfrute.
"No soñaría con ello. Tengo que guardar algo para la noche de bodas, ya sabes."Sonreí.
Bella puso los ojos en blanco y yo me reí a carcajadas.
"Mi súper caliente y cachondo novio."Murmuró.
"Prometido."Corregí.
"Prometido."Dijo con una sonrisa rápida en el rostro.
Me reí entre dientes de ella y luego volvimos a quedarnos en silencio.
"¿Y qué vamos a hacer ahora?"Dije finalmente.
"Vamos a ver a Alice."Replicó.
"¿Qué?"Pregunté, frunciendo el entrecejo.
"Lo olvidé. Nunca te he hablado sobre todas las fiestas que ha organizado a lo largo de los años. Ella sabrá como hacer esto, estoy segura."Contestó.
Me reí entre dientes. ¡Oh, Alice!, pensé.
"Estás segura de que quieres una ceremonia de boda? Quiero decir, podemos irnos simplemente a las Vegas y casarnos allí si no quieres montar toda una ceremonia."
Bella suspiró y respondió."La boda no me importa. En realidad solo se trata de una formalidad. Ya te tengo a ti. El trozo de papel solo será la confirmación de ese echo."
Sonreí por la respuesta.
"Solo alguien que aborrece el matrimonio podría responder eso de su propia boda."Dije.
"Nuestra boda."Corrigió.
Me incliné para besarla. Sus labios eran cálidos y suaves bajo los míos.
Nuestra boda."Respiré en su boca.
"Nuestra boda, nuestro amor."Respondió Bella.
Bueno chicas, esto ya se acaba. Solo falta el epílogo que ya lo tengo traducido así que lo subiré pronto ^^. La autora también a colgado el playlist del fic si quereis os lo traduzco, como veais...
Besos :*
