Todos los personajes pertenecen a JK Rowling y esta novela es sin fines de lucro.

Título del capítulo: Everything has changed (Todo ha cambiado) - Everything has changed - Taylor Swift ft. Ed Sheeran.


'Supongo que tú no eres como todas las demás', la frase le había quedado resonando en la cabeza por horas. No podía creer que él haya dicho eso, y por supuesto, en el buen sentido.

Ya habían entrado en el Castillo cuando Hermione sacó las manos de sus bolsillos. Había estado dándole vueltas a la hoja reseca que tenía en uno de ellos durante todo el camino, hasta que al fin se animó a preguntarle lo que había querido desde que se hizo un silencio sepulcral entre ambos.

- ¿Por qué ibas a darme una flor para que te perdonara?

No sabía por qué, pero ese gesto le sonaba un tanto romántico. Quizás era por sus influencias de cuentos muggles, pero en serio eso era algo tierno. Y el hecho de que fuera Draco Malfoy el que le había intentado dar una flor, la asustaba aún más. Se había animado a preguntarle, pero todavía no quería mirarlo a los ojos, así que sólo miraba la hoja que tenía entre sus dedos y la hacía girar lentamente, procurando no hacer ningún movimiento brusco que la hiciera quebrarse. Se veía tan frágil.

Al fin levantó su vista en el instante justo en que Draco comenzaba a intentar responderle. Él se encogió de hombros y con un gesto que aparentaba indiferencia dijo:

- No lo sé… a las chicas les gustan las flores. Creí que eso te haría dar cuenta de que soy lo mejor que te puede pasar en la vida…- dijo él usando su típico tono de niño bueno.

- Sí, estoy segura de que eres lo mejor que pudo pasarme- dijo Hermione sarcásticamente aunque lo decía casi sonriendo.

Él se volvió a encoger de hombros pero está vez lo hizo más a la ligera. Como un movimiento totalmente involuntario y dijo:

- Supongo que tú no eres como todas las demás. Debí haberme dado cuenta antes. Mucho antes- dijo casi en un susurro- Tú eres la única que nunca se dejó llevar por mis encantos. Eres más inteligente, no precisamente por resistirte a mí, pero lo eres…- finalizó él volviendo a su tono normal.

- Tan inteligente que te perdono cuando me das una hoja reseca- dijo ella volviendo a inspeccionar la hoja que tenía entre sus manos, tratando de disimular cualquier tipo de rubor en sus mejillas.

- Al menos no has aceptado una espantosa flor toda marchita… si es que se le podía llamar flor. En cambio, esa hoja- le dijo el señalándola- es perfecta para pisar. Dame.

Malfoy extendió un poco más la mano y Hermione al notarlo apartó sus brazos a un costado, protegiendo a la hoja que crujió un poco con el movimiento.

- No- le dijo elevando su voz al mismo tiempo-, es mía.

Draco arqueó una ceja, ¿por qué razón protegía tanto a una hoja reseca? ¿A caso estaba más loca que Lovegood?

- Si alguien debería pisarla, en todo caso, soy yo- continuó la castaña de Gryffindor volviendo sus manos al lugar.

- Vamos, déjame pisarla- dijo él precipitándose hacia Hermione.

- He dicho que no- le respondió ella frunciendo el ceño y resguardando la hoja atrás de su espalda.

- Es una simple hoja.

- Lo sé- le dijo ella tranquilamente-, pero si la piso, lo haré lejos del alcance de tus oídos.

El entrecerró los ojos y al ver que ella no cambiaría de opinión, chasqueó la lengua y volvió a su lugar, para luego cruzarse de brazos como un pequeño niño malhumorado.

Hermione se sintió más segura y sacó sus brazos de atrás de la espalda, pero por si acaso, se guardó la hoja en el bolsillo de su abrigo. La cara ya no le quemaba por el calor del lugar, pero el frío no era precisamente lo que más le importaba. Se había hecho ese típico silencio que indicaba el final de algo. En ese caso, era el final de la charla y en consecuencia, alguno de los dos se marcharía. Extrañamente, Hermione quería hacerlo pero al mismo tiempo quería quedarse. No tenía tiempo de ponerse a analizar todo eso, porque estaba segura que Draco se marcharía antes de que ella pudiera obtener una respuesta confortable. Decidió que quería quedarse a hablar un poco más. Quizás podría extender un poco aquel encuentro, aunque sólo fueran dos frases.

- ¿Te das cuenta de que has matado a la única flor que sobrevivió al clima?

Draco alzó una ceja, ¿en serio le estaba preguntando aquello? Giró su cabeza y la miró aún cruzado de brazos.

- Lo sé, deberíamos hacerle un funeral.

- Será difícil encontrarla después de que la hayas revoleado tan desalmadamente.

Estaba más que claro que Hermione no sentía nada de pena por aquella espantosa flor y que sólo quería molestarlo, así que Malfoy le siguió el juego, aunque en un papel mucho más sarcástico que el regañador que usaba ella.

- La verdad es que no sabes cuánto lo siento. No podré dormir hasta que la encontremos y hagamos una digna sepultura para lo que podría haber sido una hermosa rosa.

Hermione rió por lo bajo sin poder aguantar más su papel, negó con la cabeza y Draco le dijo sin emplear aquel tono irónico.

- He hecho cosas peores, y sólo quería que me perdonaras de una vez. El problema es que tu corazón es una piedra que no se da cuenta de lo que tiene en frente. Es decir, mírame. Soy perfecto. Deberías estar agradecida de que alguien como yo te pida disculpas. O sea…- dijo él mirándola con un extraño brillo divertido en los ojos- mírame, en serio lo digo- finalizó él señalándose de pies a cabeza con su mano derecha.

Hermione alzó ambas cejas y con una expresión de asombro y diversión le dijo:

- No puedo creerlo.

- Lo sé, sé que no estás acostumbrada a tanta perfección, Granger. Haber estado tantos años al lado de Potter… y sin mencionar que eres la novia de Weasley…

- La ex - le dijo Hermione abandonando su tono de diversión y reemplazándolo por uno de frustración ¿Cuántas veces más tendría que corregirlo?

- Lo que sea- dijo él restándole importancia-. Lo que importa es que deberás acostumbrarte a tanta belleza.

- No puedes pedirme cosas imposibles, Malfoy. Agradece que me he acostumbrado a tanta idiotez.

- Bueno, en realidad, creo que el que debería agradecerte por eso es Weasley- dijo él alzando ambas cejas y poniendo sus manos a la altura de sus hombros en señal de inocencia.

Ella negó con la cabeza pero una leve sonrisa apareció en su rostro en el mismo momento.

- Ya deja en paz a Ron- le dijo sin dejar de sonreír.

- ¿Por qué piensas que estaba hablando de tu novio? Podía estar hablando de Ginny…

- Claro que no.

- ¿Por qué no?

- Porque Ginny no es idiota- le dijo Hermione sin pensarlo dos segundos.

- ¿Entonces tu novio lo es?- le preguntó Draco alzando una ceja y sonriendo burlonamente.

- Pues si tuviera novio, te lo diría…

- Eres insufrible.

- Y tú un cara dura.

- No lo creo- dijo él hundiendo su dedo índice en una de sus mejillas repetidas veces-, pero no puedes negarme que es una cara perfecta.

Hermione revoleó los ojos, definitivamente no se podía discutir con ese chico. Era tan narcisista. Volvió a negar con la cabeza y comenzó a caminar.

- Y luego dices que yo soy la insufrible.

- Por supuesto- le dijo él con simpleza.

Ella no le contestó porque sabría que si abría la boca para hacerlo lo único que le saldría, sería una carcajada.

- ¿A dónde vas?- le preguntó él una vez que llegó a su lado.

- Voy a mi Sala Común, estar rodeada de tanta perfección es un poco perjudicial para mi salud.

- Lo sé, pero es hasta que te acostumbres. Siempre dije que Potter y Weasley eran una mala influencia para ti. Te has acostumbrado demasiado a la ridiculez. Sobre todo por culpa de Weasley.

- ¿En serio soy yo la insufrible?

- Claro- le dijo él en tono obvio como si le explicara a una niña pequeña-. Quizás cada uno tenga un rol en la vida… ya sabes, yo soy el perfecto Draco Malfoy, tú, en cambio, tienes varios roles. Sabelotodo- comenzó a enumerar con los dedos-, desquiciada, quisquillosa…

- Sangre sucia- le dijo ella en el mismo tono.

- No seas idiota, eso no cuenta- le dijo él casi enojado.

- Perdono fácil…

- No, ese tampoco. Eso es lo que haces, no lo que eres.

Ella revoleó los ojos y le dijo:

- Adiós, Malfoy.

- Espera, no has escuchado el más importante.

Hermione se limitó a arquear una ceja en señal de que lo escucharía.

- Eres insufrible- le dijo él sencillamente con una media sonrisa en el rostro.

- Que idiota eres- le respondió Hermione sonriendo cansadamente, al mismo tiempo que se daba vuelta para comenzar a subir las escaleras.

Escuchó cómo él reía suavemente y cuando llegó al descanso de la escalera y giró para seguir subiendo, vio que él había comenzado a bajar para ir a las mazmorras. No tardó en escuchar que él le gritaba 'Granger'. Se frenó en el acto y se dio vuelta para volver sobre sus pasos, pero antes de comenzar a bajar por las escaleras, se lo encontró unos escalones más abajo.

- Gracias a Merlín esto no es mío- le dijo haciendo casi imperceptiblemente una mueca de asco.

Draco comenzó a sacarse la bufanda mientras Hermione bajaba algunos escalones. Se la extendió y cuando ella iba a agarrarla, apartó su mano. Hermione alzó la cejas y se lo quedó mirando sin entender por qué lo hacía.

- Ya, en serio- le dijo Draco sin que su rostro muestre ningún tipo de sonrisa.

Extendió la mano y Hermione lo miró con desconfianza, entonces él sacudió la bufanda para demostrar que podía agarrarla sin que él se la quitara. Cuando ella extendió su mano, Draco volvió a apartar su brazo. La castaña sin pensarlo un segundo se cruzó de brazos y le dijo:

- Bien, es tu problema. Cuando te encuentren con algo de Gryffindor quisiera ver tu cara. A ver a dónde queda toda la perfección que dices tener.

Hermione comenzó a subir las escaleras un tanto fastidiada y aún de brazos cruzados. Sus pasos eran firmes y decididos, pero Draco se apuró a subir los escalones que los separaban y le dijo:

- Espera, espera, tienes razón- Hermione se frenó y se lo quedó mirando desde unos escalones más arriba-, no quiero que me encuentren con nada tan inmundo. Toma- le dijo él extendiéndola una vez más la bufanda.

Ella se limitó a alzar una ceja. Definitivamente no pensaba acerarse, así que Draco subió un escalón más quedando a la misma altura que Hermione y le colocó la bufanda por arriba del pelo y en consecuencia de los brazos que aún mantenía fuertemente cruzados.

- Demasiado que debo bañarme por segunda vez en el día- le dijo él haciendo alusión al "espantoso" perfume de Hermione.

Ella por fin separó los brazos y agarró la bufanda que le colgaba sobre sus hombros y se la llevó a la nariz. Apenas había olido cuando ya la había alejado exageradamente con una mueca de asco.

- Ahora deberé lavarla. Huele que espanto.- le dijo ella refregándole la bufanda por toda la cara.

- Debes estar oliendo una parte que aún conserva tu olor- le respondió él a medida que iba corriendo la cara esquivando la mano de Hermione.

Comenzó a tambalearse en el escalón e instintivamente agarró a Hermione de la muñeca porque ella no paraba de pasarle la bufanda por la cara. Para no caerse, apoyó un pie en el escalón de abajo ágilmente, pero la maniobra fue tan rápida que obligó a Hermione a bajar un escalón y para no caer, apoyó el otro en el que se encontraba antes Malfoy. Cuando recuperaron el equilibrio, se dieron cuenta de que ambos estaban muy cerca el uno del otro. Él seguía agarrándola de la muñeca, haciendo que su mano quedara muy cerca del rostro de Draco, e incluso las manos que usaban para aferrarse de la baranda estaban a punto de tocarse. Se quedaron mirando unos segundos, había tanto silencio en el lugar que podían escuchar la respiración del otro.

- Lo siento- le dijo Draco casi en un susurro. No se animaba a hablar más fuerte ahora que se había dado cuenta del enorme silencio que los rodeaba.

Hermione asintió levemente con su cabeza y fue inclinándose hacia atrás hasta que al fin pudo subir el pie un escalón más arriba. Sentía de pronto que sus mejillas le quemaban pero sabía perfectamente que no era porque tenía la cara congelada y el lugar estaba cálido a comparación. Y también sabía que el rubor de las mejillas no se le iría así de fácil, mucho menos después de haberse dado cuenta de su existencia.

Hermione miró hacia abajo mientras se ponía a enroscar su bufanda alrededor de su muñeca. Sin mirarlo le dijo:

- No pasa nada… debo irme.

Fue Draco el que asintió lentamente, hizo un sonido afirmativo y vio cómo Hermione se daba media vuelta y comenzaba a subir. Pero él ya no podía seguirla y ya no tenía ninguna excusa para hacerla volver. Aunque claro que él no se había olvidado la bufanda a propósito, ¿o sí? Draco negó con la cabeza. No, definitivamente no lo había hecho apropósito. Se dio vuelta y comenzó a bajar por las escaleras antes de que Hermione se percatará de que él seguía allí aún.

No fue hasta que escuchó que un par de alumnos entraban en la Sala Común que Hermione se percató que estaba sentada allí observando el fuego de la chimenea desde hacía varios minutos. Para variar tenía un libro entre sus manos, pero no había podido concentrarse más de cinco minutos en ninguna de las páginas que había tratado de leer. Simplemente había estado recordando aquella tarde con lujo de detalle. No podía creer que hubiese perdonado a Draco tan rápido, pero es que realmente sentía que lo necesitaba. Necesitaba perdonarlo y volver a estar en tregua con él, porque ya no estaba segura si podría volver a la normalidad de antes. A insultarse por todo, a mirarse con asco y rencor, a no poder respirar el mismo aire que el otro. Simplemente le costaba recordar cómo era que hacía.

A los pocos minutos, entró Ginny debatiendo seriamente qué le había parecido el juego junto a un par de chicos que pertenecían al equipo de Quidditch de Gryffindor.

Cuando vio a Hermione sentada en el sillón tratando de aparentar que leía, se despidió de ellos y se acercó a su amiga castaña.

- ¿A caso te has quedado aquí todo el día?

Hermione entrecerró el libro y levantó la vista para mirar a la pelirroja que estaba parada a su lado.

- No- dijo arqueando una ceja-, he ido a la lechucería a enviar una carta.

Ginny se sentó y revoleó los ojos.

- Y también… he estado hablando con Malfoy- finalizó ella cerrando al fin el libro.

- ¿Qué?- le dijo alarmada la pelirroja que estaba mirándose las uñas.

- Luego te contaré. ¿Cómo fue el partido?

- Horrible- Ginny reanudó su tarea-. Ganó Slytherin. Los odio profundamente- dijo entrecerrando los ojos con desprecio mientras miraba el fuego crepitar.

- Han mejorado mucho y nosotros todo lo contrario… es obvio que si nos toca jugar con ellos, perderemos.

- No puedes decir eso. Si la capitana del equipo de Gryffindor piensa eso, ¿qué les queda a los demás?

- No es más que la pura verdad- dijo Ginny encogiéndose de hombros-, en fin… cuéntame lo de Malfoy.

- Ahora no, hay mucha gente.

Ginny frunció el ceño y le dijo:

- ¿Vamos a la Biblioteca?

- Si vamos allí es para hacer la tarea, no para otra cosa.

- Vamos, Hermione. Debes contarme.

- Sí, lo sé, pero más tarde. Vamos a hacer el ensayo de Encantamientos.

- No, entonces no- le contestó cruzándose de brazos como si tuviera tres años.

- Sí, vamos- le dijo la castaña con determinación al mismo tiempo que se paraba y agarraba de la muñeca a su amiga.

El trabajo les llevó más tiempo del que creían así que ahora ya se encontraban cenando en el Gran Salón. Muchos alumnos seguían entrando cuando Hermione y Ginny se habían acomodado en sus lugares. De pronto vieron llegar a Luna hasta donde ellas estaban con una sonrisa tranquila en el rostro.

- Me alegra de que le hayas dado una segunda oportunidad a Draco Malfoy- le dijo Luna con alegría sin siquiera saludarlas.

- ¿Qué?- dijo Ginny un tanto desquiciada al mismo tiempo que ambas chicas se daban vuelta en el banco.

Hermione miró a Luna, luego miró a Ginny y cuando la pelirroja le devolvió la mirada, ella volvió su vista hacia Luna otra vez. Por alguna extraña razón Luna no se veía como una loca desquiciada.

- ¿Qué?- dijo Hermione casi en un susurro- ¿Cómo te enteraste?

- Es obvio, ¿no?

- No- dijo Hermione casi preguntándolo- ¿Por qué es obvio?

Ginny miraba a Luna y miraba a Hermione alternativamente. ¿Cómo era posible que le haya dado una oportunidad a Draco? ¿Y por qué motivo Luna lo sabía antes que ella?

- Se les nota en la cara- le dijo Luna dirigiéndole una larga mirada a un rubio que acababa de entrar al Salón.

- Bueno- dijo nerviosa Hermione que temía que Draco se diera cuenta de que lo estaban mirando-, yo lo veo igual.

- Claro que no, está más relajado. Se lo ve más feliz. Y tú también te ves más feliz.

Hermione frunció el ceño con evidente confusión y evitó la mirada de Ginny. Sentía cómo la pelirroja la fulminaba con los ojos.

- No- dijo Hermione más para sí misma que para Luna.

- Bueno, iré a cenar. Nos vemos luego.

Luna se fue y Hermione volvió a acomodarse en su lugar aún confundida y nerviosa. ¿Sería cierto aquello de que se le notaba en la cara? No, era imposible. Ella no se sentía feliz, si no más tranquila… porque no estaba más feliz, ¿o si? Hermione disimuló bien su cara de confusión y agarró los cubiertos dispuesta a comenzar a cenar en paz y tan normal como cualquier otro día.

Estaba cortando su comida a sabiendas de que Ginny seguía mirándola intensamente.

- ¿Y bien?- le dijo cuando al fin comprendió que Hermione no le contaría nada.

Ginny se inclinó hacia adelante buscando la mirada de la castaña que sólo se dedicaba a mirar su plato con mucha atención, aún con los cubiertos en ambas manos. Masticaba lentamente su comida como queriendo retrasar el momento de la verdad.

- Estoy esperando- le dijo Ginny alzando ambas cejas y entrelazando los dedos.

Hermione terminó de tragar su comida y miró a Ginny que estaba sentada completamente de frente a ella, ya que no se había acomodado desde que se fue Luna.

- Por favor, baja la voz- le pidió Hermione mirándola por primera vez.

- No estoy hablando fuerte- le dijo Ginny tranquilamente.

- Lo sé, te lo aviso para después. Bueno, sí. Le di otra oportunidad.

- Hermione- le dijo Ginny inevitablemente alzando la voz.

- Baja la voz- la reprendió la castaña.

- ¿Por qué le has dado otra oportunidad?

- Justamente por eso.

Ginny la miró sin comprender.

- Porque me ha dicho Hermione.

- ¿Y?- dijo Ginny al cabo de unos segundos.

- Bueno, esa no es la única razón… pero tú no has escuchado cómo me lo ha dicho.

- ¿Qué?- le preguntó Ginny sin entender absolutamente nada- O sea que… ¿lo has perdonado sólo porque te ha dicho Hermione?- alzó ambas cejas.

- Claro que si lo dices así suena muy idiota.

- ¿Entonces cómo lo dirías tú para que suene como una decisión brillante?

Hermione la miró con el ceño fruncido y exhaló su aire malhumoradamente. Si ella era la mitad de irritante de lo que era Ginny cada vez que respondía sarcásticamente, se odiaría a sí misma y jamás volvería a usar el sarcasmo. Pero para su suerte, no solía usar aquella ironía hiriente consigo misma.

- Me pidió que hablemos… reiteradas veces. Me dijo que necesitaba que lo escuche, y me llamó Hermione. Me lo pidió por favor. Entiendes que hablamos de Draco Malfoy, ¿no? Esas palabras no existen en su cerebro. Él no suele necesitar nada de mi, nunca me dijo Hermione ni tampoco suele pedir las cosas más de una vez y mucho menos por favor. ¿Bien?

Ginny asintió porque sabía que ése no era el punto final de Hermione.

- Bueno, terminé aceptando y me explicó todo lo que quería saber… o al menos lo suficiente como para que lo perdone. Lo sé, quizás lo perdoné muy rápido… pero le dije que no le daría otra oportunidad si volvía a hacerlo. Y…- dijo Hermione alzando un dedo índice antes de que Ginny dijera alguno de sus comentarios brillantemente sarcásticos- no podríamos continuar con el trabajo de Pociones si nos volvemos a llevar como antes.

Hermione estaba asustada de cuánto tiempo más podría creerse esa excusa tan patética que se había inventado. Con cada segundo que lo pensaba, aquel argumento se hacía más débil y ni siquiera ella podría ponerlo como prioridad. Aquel asunto del trabajo era lo que menos le importaba. Ella simplemente no quería volver a la realidad que había vivido toda su vida con Malfoy porque la realidad que vivía ahora, era mucho mejor.

- Bien, pero si vuelve a hacerlo juro que lo mataré. Con mis propias manos, nada de magia, Hermione. ¿Has entendido?

- Claro, Ginny- le dijo Hermione sin darle mucha importancia.

Se limitó a negar con la cabeza y a sonreír por la obstinación de su amiga en odiar a Draco Malfoy. Era Weasley y la novia de Harry Potter, demasiado bien lo había aceptado.

- Gracias.

- ¿Por qué me agradeces?- le preguntó la pelirroja acomodándose de una vez en su asiento.

- Por no armar un escándalo y salir horrorizada porque le di una segunda oportunidad.

- De nada- le dijo Ginny con una leve sonrisa-, pero juro que si lo hace de nuevo-

- Lo sé, lo sé- la interrumpió Hermione revoleando los ojos y sonriendo.

- ¿Y entonces? ¿Por qué lo ha hecho?

- ¿Qué cosa?

- No sé qué te ha explicado… supongo que lo de la carta, ¿te explicó también lo de la pelea?

- Bueno- dijo Hermione después de tomar un poco de su jugo-, me explicó lo de la pelea, pero lo cierto es que ni siquiera él entiende bien por qué lo hizo. En realidad… si lo entiende, pero no sabe el por qué…

- ¿Disculpa?

- Él me confirmó lo que me dijo McGonagall… le pegó al chico de Slytherin porque llamó a alguien sangre sucia… y él me dijo que nadie debería usar ese término, pero sé que tampoco entiende desde cuándo odia aquella expresión.

- No, Hermione. No le pegó porque llamó a alguien sangre sucia, le pegó porque te llamó a ti sangre sucia- dijo Ginny haciendo énfasis en el "ti", al mismo tiempo que cortaba un trozo de pollo.

- No, no lo creo, Ginny…

- Claro que sí, te ha defendido. Como el día de Hogsmeade, sólo que ninguno lo reconoce.

Hermione alzó ambas cejas y las bajó al instante casi considerando aquella posibilidad.

- Bueno… me pidió perdón por haberme mentido, pero no por haberme robado la carta…- las pausas de Hermione cada vez eran más extensas- me dijo que no estaba arrepentido de eso y que lo hizo porque no quería que perdonara a Ron.

- ¿Por qué?- le dijo Ginny altaneramente.

- El tono, Ginny- la reprendió su amiga-. Porque él piensa que si lo perdono, me volverá a hacer sufrir y no entiende por qué voy a perdonar a alguien para que me vuelva a hacer sufrir. Y sí- agregó Hermione al ver la sonrisa irónica que se había formado en el rostro de la pelirroja-, me dijo que él no es precisamente el más indicado, pero realmente era sincero cuando me lo decía.

- ¿Y por qué no te lo explicó antes?

- Porque él tampoco lo sabía- la castaña negó levemente con la cabeza-, ya no entiendo nada yo tampoco, Ginny. Él está muy confundido, así que no me pidas que yo entienda más que él. Sabes bien que apenas lo conozco…

- Si tú no lo entiendes, Hermione… eres la persona que más lo ha conocido en todos estos años yo creo.

- No seas exagerada, ¿quieres?

- No estoy exagerando, es la verdad. Malfoy nunca ha confiado en nadie, y es cierto lo que dice Luna. No sé si hoy precisamente lo ve más animado y relajado, pero lo he observado en las clases de Pociones y cuando habla contigo… no parece el mismo imbécil que ha sido siempre.

- Es que no creo que sea el mismo imbécil de siempre. Y eso es lo que más me asusta.

Ginny hizo una mueca y le dirigió una leve mirada al rubio que estaba sentado un par de mesas más allá. Claro que estaba solo, pero se lo veía relajado y comía tranquilamente lo que tenía en su plato.

La cena continuó en paz y en silencio. A los minutos, Ginny inició una charla con una compañera del equipo de Quidditch. Hermione estaba tomando jugo de calabaza cuando se dio cuenta de que alguien la observaba.

Dejó su copa en la mesa y se encontró con la mirada de Draco Malfoy. Él no sonreía pero algo en sus ojos le mostraban una cierta alegría a Hermione. A pesar de eso, él la saludó con tanto entusiasmo que no hacía falta que le dedicara una sonrisa para que Hermione considerara la opinión de Luna. Ella sabía que Ginny no estaba mirando porque estaba completamente enfrascada en su conversación, así que se vio libre de devolverle el saludo al Slytherin que tenía a tantos metros de distancia. Quizás algún alumno de todos los que estaban sentados en el medio de ellos dos los viera, pero a ninguno les importó. Hermione lo saludó con alegría mal disimulada y bajó su vista para terminar su cena. Tratando espantosamente de reprimir una repentina sonrisa que apareció en su rostro. Se sintió casi hasta patética, ¿Por qué sonreía al ver que Draco Malfoy la había saludado?

- ¿Por qué sonríes?

Ginny se había dado vuelta y ahora le estaba preguntado aquello que Hermione trataba de responder en silencio.

- No estoy sonriendo- le dijo la castaña borrando en un segundo su inaceptable sonrisa.

- Si tú lo dices- le respondió Ginny encogiéndose de hombros.

Aquella sonrisa que no había pasado desapercibida por Ginny, tampoco lo había hecho para Draco. Claro que Hermione no era la única con ganas de sonreír, y fue precisamente eso lo que lo terminó de exasperar al rubio de Slytherin. Dejó su plato con un poco menos de la mitad de la comida y se marchó a su habitación. Sintió que de repente el ruido era demasiado y que el ambiente era por demás sofocante. Cada vez entendía menos lo que le pasaba y aquel día en particular se sentía como si hubiera corrido desde la Torre de Astronomía hasta la Sala Común de Gryffindor durante toda la tarde, una y otra vez. Estaba agotado y lo único que quería era acostarse en su cama.

Como lo suponía, la habitación estaba absolutamente vacía, todos seguían cenando en el Gran Salón, claro.

Entró y ni siquiera se molestó en prender alguna luz, le alcanzaba y le sobraba con el escaso resplandor que entraba por debajo de la puerta. Poco a poco sus ojos se fueron acostumbrando a aquella oscuridad y lo único que hizo fue tumbarse en su cama. Se sentía demasiado relajado ahora que Hermione lo había perdonado, y ése justamente era el problema. ¿Desde cuándo aquella chica le importaba tanto como para sentirse nervioso si ella no lo perdonaba? ¿Desde cuándo le pedía perdón por algo?

Aquello lo ponía con los nervios de punta pero después recordaba la expresión de Hermione cuando comenzó a burlarse de él como antes de la pelea y aquella frustración desaparecía milagrosamente.

De pronto se escuchó a sí mismo llamarla por su nombre. Claro que él sabía que eso la haría detenerse, pero lo que no sabía era que decir aquel nombre en voz alta significarían tantas cosas extrañas para él.

En su cabeza resonaba una y otra vez el nombre de la chica con su propia voz y a cada segundo se sentía más idiota. Cerró los ojos y apoyó su brazo sobre ellos, cubriéndose casi toda la cara.

Al cabo de unos segundos exhaló su aire malhumoradamente. El nombre de Hermione le sonaba tan raro que lo sentía como si fuera una palabra completamente desconocida para él. Se sentía como un niño enfrentándose a una palabra que acababa de aprender y que tendría que decir por el resto de su vida si quería seguir viviendo. Como si fuera una palabra vital, como 'agua', 'hambre'.

Quería decirla todo el tiempo ahora que la había pronunciado pero por otro lado, eran muchas las ganas que tenía de olvidarla. Simplemente ellos no eran así y punto. Lo único que faltaba es que ella le dijese Draco. Eso sería lo peor que podría decirle Hermione, ¿no?

Por un momento consideró la posibilidad de que ella lo llamase por su nombre pero después la descartó. Las únicas personas que lo llamaban así eran sus familiares y alguna que otra excepción, pero ella no entraría en esa clasificación. Simplemente no podía porque, justamente, era Hermione Granger.

Sacudió levemente la cabeza completamente de malhumor y aún con su antebrazo sobre sus ojos cerrados, dijo casi en un susurro:

- Hermione.

Pronunció cada fragmento, cada sílaba con delicadeza. Como si fuera una palabra en otro idioma e intentara que le salga bien la fonética.

- Hermione- repitió quizás un poco más alto.

No quería romper con el silencio atroz que había en la estancia, pero la segunda vez logró decirlo levemente más fuerte, tal vez porque ya no tenía tanto miedo. Pero definitivamente aquella palabra le sonaría rara por el resto de su vida. Estaba determinado a que eso fuera así.

Aunque ahora que lo pensaba bien, él le había dicho Hermione dos veces, y la segunda prácticamente ni siquiera lo había pensando. Exhaló de nuevo su aire y se levantó ágilmente en sólo segundos, dispuesto a cambiarse para ir a dormir.

Se sacó el sweater por arriba de la cabeza y al pasarse la tela por la cara sintió el perfume de aquella Gryffindor que lo desquiciaba tanto. Se terminó de sacar la prenda rápidamente, como si se estuviera incendiando, y la arrojó sobre su cama. Olió el cuello de su camisa y ya casi no quedaba nada de su propio perfume. La tela estaba invadida completamente por el aroma de la bufanda de Granger y que, por supuesto, era el perfume de la chica.

Tomó su varita y apuntó fríamente al sweater que estaba hecho un bollo sobre su cama. Cuando estaba por realizar el hechizo correspondiente, bajó su varita pesadamente y la arrojó sobre su mesa de noche. El choque de madera contra madera provocó un ruido sordo en el lugar y Draco se quedó mirando cómo la varita rodaba sobre la superficie a esperas de que se caiga al piso. Finalmente se quedó quieta a unos centímetros del borde y él dirigió su vista al sweater. Lo agarró con ambas manos y se lo quedó mirando, como si él tuviera la culpa de tener el perfume de Granger encima. Hundió su cara en él y lo único que pudo hacer fue inspirar al mismo tiempo que cerraba sus ojos con fuerza. Cuando sus pulmones se llenaron de aire, exhaló un poco para volver a oler aquella tela. Aún con la nariz hundida en la lana sacudió negativamente su cabeza y finalmente arrojó el sweater por algún lado cerca de su baúl. Lo mismo hizo con sus otras prendas y después de cambiarse, se acostó pesadamente en su cama. Estaba indignado, odiaba no entender las cosas y sobre todo, no llevar el control de la situación. Aunque a estas alturas ya nadie lleva el control de nada. Apretó sus dientes al mismo tiempo que cerraba los ojos, al cabo de unos segundos se recostó sobre su costado derecho y dijo un poco más alto que un susurro:

- Maldita sea. Qué insufrible eres… Hermione.

Se tapó hasta la altura de las orejas y pasó su mano derecha por debajo de la almohada. Cerró los ojos al mismo tiempo que dejaba escapar una leve, muy leve, sonrisa.

- Bueno, yo iré a dormir ahora- le había dicho Ginny después de insistir por más de cinco minutos.

- En un rato iré. Buenas noches.

La pelirroja sonrió con ojos somnolientos desde el primer escalón que daba al dormitorio de las chicas de séptimo año y subió pesadamente las escaleras.

Hermione se sentó en uno de los sillones y tal y como le había dicho a Ginny se puso a releer y a corregir algunas cosas sobre el ensayo que habían hecho hacía unas horas. Por más que quiso, Ginny no pudo convencer a su amiga de que lo hiciera al otro día. Aunque en realidad, para Hermione eso no era más que una excusa para estar un rato sola. Había comenzado con la idea de agregar más información al trabajo, pero lo único que hizo fue leerlo muy por arriba y corregir algunos errores gramaticales. Estaba demasiado cansada para seguir haciendo deberes, incluso estaba más cansada para pensar. Pero no podía evitarlo.

¿De verdad se le notaba en la cara? Aquello no era posible. Aunque lo que peor tenía a Hermione era una sola cuestión. Quizás sí lo había perdonado muy rápido, ¿pero es que a caso no se lo merecía? Hermione no había encontrado ningún motivo para extender su pelea, no había encontrado ningún motivo para no perdonarlo. Entonces, ¿por qué razón no lo haría? ¿Simplemente le diría: "vuelve a disculparte en dos semanas"? Claro que no, eso no era lógico, ni tampoco era lo que ella quería ni lo que sentía. Draco no tenía que cumplir con ninguna sentencia para que lo perdonara.

Gran parte de su interior le decía que estaba bien haberlo perdonado, que Malfoy lo merecía, que no era justo para ninguno de los dos, pero había una pequeñísima parte que hacía imposible que se olvidara del asunto. Negó con la cabeza y se llevó un par de dedos a su frente. Cerró los ojos al mismo tiempo que presionaba fuertemente para que el pinchazo que estaba sintiendo fuera menos doloroso. Al fin exhaló, abrió los ojos y se levantó de su lugar pesadamente. Guardó las cosas y deseó con todas sus fuerzas que todas sus compañeras ya estuvieran dormidas.

Para su suerte así fue. Entró sigilosamente a la habitación y antes de cambiarse, se acercó a la cama y abrió las cortinas. Se había olvidado por completo que había dejado el abrigo y la bufanda encima de la cama. Se estiró y agarró el abrigo pero sólo para dejarlo sobre su baúl. Aunque antes metió la mano en su bolsillo y sacó la hoja reseca. Se la quedó mirando en el medio de la oscuridad. Tenía unas ganas inmensas de pisarla, pero simplemente no pudo. La agarró suavemente del pequeño y reseco cabo y después de dejar su abrigo en otro lugar, se dirigió a su cama. Cerró las cortinas con un movimiento de su varita y guardó la hoja en el cajón de su mesita de noche. No entendía por qué lo hacía, pero simplemente no podía tirarla ni tampoco pisarla. Y aunque hubiese sido muy placentero oír aquel crujido sabía que luego se sentiría culpable. Ni hablar si la tiraba.

Una vez que se hubo cambiado y acostado se dio cuenta de que la bufanda aún seguía tendida sobre su cama, pero estaba demasiado cansada como para volver a pararse. Y hacía mucho frío como para salir de allí. La observó durante unos segundos y al final la agarró ágilmente con una mano. Contuvo la respiración hasta que sus ganas la pudieron. Sabía que esa bufanda ya no tenía su perfume y también sabía que el nuevo aroma era como una especie de adicción. Era tan diferente al de Ron, pero igual o más rico. De pronto recordó cómo la había llamado Malfoy. Río silenciosamente, ahora ella lo llamaría Draco, por favor. Qué raro era todo. Trató de imaginarse una charla habitual en la que ella lo llamaba por su nombre de pila y él le respondía tranquilamente. Como si nada pasara. No, definitivamente eso nunca sucedería. Ella nunca podría decirle Draco. Claro que había pronunciado aquel nombre, pero no de esa forma. No tan cordialmente.

Cerró los ojos, aún con la bufanda en la mano y muy cerca del rostro. Tan cerca que si inhalaba con fuerza podía sentir el perfume. Se estiró por debajo de sus frazadas y se dio vuelta sobre su costado izquierdo. Realmente estaba agotada, pero en lo últimos minutos de lucidez trató de convencerse a sí misma que estaba bien haberlo perdonado. Por más que su rapidez la haya sorprendido de sobre manera, se convenció de que estaba bien. Ahora todo volvería a la nueva normalidad que habían conocido hacía poco y listo. Podrían hacer de cuenta que nada había pasado. Incluso hasta llegó a pensar que no había sido tan extraño que le dijese Hermione, pero claramente para ese punto de sus reflexiones el sueño la había vencido y estaba al borde del delirio. Porque claramente en un momento de plena lucidez, no podría pensar que nada había cambiado cuando ahora todo, sería incluso más extraño que antes. Sin embargo, ambos se habían quedado dormidos plácidamente, sin saber que aquel día marcaría una gran diferencia.


Holaa! Bueno antes que nada quiero decirles que ya se desde ahora que me esperan unas arduas semanas de trabajo. Tanto en la facultad como, justamente, en el trabajo. Asi que no se cuando podre publicar, no pienso prometer nada, solo que tratare de hacerlo cuanto antes. El capitulo estaba listo para publicarse algo asi como el miércoles, pero estuve llegando tarde a casa todos los dias. La verdad es que estoy agotada y de solo pensar todas las cosas que tendre que hacer, es peor. A parte se acercan las fechas de parciales y entregas de trabajos, lo cual complica mucho las cosas. Quizas baje un poco la extensión de los capitulos, pero para mi lo mas importante es la calidad y es por eso que si me siento cansada o algo, trato de no escribir. Lo siento pero queria avisarles igual. En fin, espero que les guste este cap y bueno quizas piensen que no me esforce mucho buscando el titulo de la cancion ya que es igual, pero es que estaba pensando alguna frase en español que represente el capitulo y me he acordado de esta cancion! Bueno, gracias por sus comentarios y a la gente que me agrega a favoritos y sigue leyendo esta historia! Un beso a todos y buen fin de semana! Deseenme que me sea leve asi puedo publicar igual de seguido u.u