El odio
Suspiró por quinta vez en menos de dos minutos y se puso de pié de un salto, atravesó a zancadas el salón dejando atrás los sillones y el "ameno" ambiente en el que se encontraba envuelta su familia, bueno todos excepto su padre, claro está. Y ella bien que lo entendía, quién en su sano juicio querría estar presente cuando los Brief se reunían en la sala a charlar sobre lo grandioso que era Trunks, pero sobre todo quién en aquel inmenso universo querría estar ahí cuando la conversación se desviaba a lo buen y perfecto amigo que era Goten.
Había dos cosas que Bra odiaba en la vida; perder una discusión contra su hermano y al mejor amigo de su hermano. ¡Sobre todo al segundo! El solo verlo aparecer en la corporación le descomponía el día a tal grado que de pronto se sentía indispuesta y tenía que retirarse a su habitación, antes de vomitar sobre él toda la ola de insultos que se le arremolinaban en el estómago y amenazaban peligrosamente con salir al exterior.
¿Qué porque lo odiaba? Pues simplemente por ser él. Jamás se habían llevado bien, sus personalidades chocaban. Él era un intento barato de guerrero de buen corazón, humilde y amable con todos, un papel que a juicio de Bra ni siquiera el mismo llegaba a creerse. Y ella, bueno ella era Bra, la mezcla perfecta de las explosivas personalidades de sus padres. Dos personas total y completamente incompatibles, hechas y creadas para odiarse... Ella se lo había hecho saber muchas veces a punta de gritos histéricos cuando las discusiones se le iban de las manos, pero claro, el perfecto, amable y humilde Goten no tenía cabida para el odio en su maravilloso y aterciopelado corazón. Si, como no.
Para cuando llegó a su habitación se sentía un poco menos asqueada de lo que había estado hace algún momento, dio el portazo correspondiente y se lanzó a la cama hundiendo el rostro en el almohadón para sofocar el grito de frustración que nacía desde su garganta. Comúnmente ella podría soportar ese tipo de situación, lo haría muy a su manera; con una altiva sonrisa en el rostro y con un siempre oportuno comentario punzante entre los labios, lista para derribar con sus exquisitas ironías el absurdo halo de elogios en la que su madre y abuelos envolvían al par de amiguitos "ejemplo perfecto de compañerismo, amistad y éxito" y todas esas tonterías que la gente solía decir sobre su hermano y el idiota de su amigo.
Pero ahora todo era distinto, no quería verlo, ni oírlo, menos aún sentir su ki, no quería saber de su maldita existencia. Solo quería sacárselo de la cabeza y seguir su vida como cualquier persona normal. O bueno todo lo normal que puede llegar a ser una medio saiyajin con cabello celeste descendiente de un príncipe y la familia más rica del planeta. ¡Ser simplemente Bra y ya!
-¿Por qué no puedes ser obediente por una vez en tu puta vida Bra Brief?- se dijo a si misma cuando se acomodó de espaldas en la cama. Se dio pequeños golpecitos en la frente con el puño cerrado como castigándose por ser una estúpida malcriada que no sabe limitarse a hacer lo que le piden. Bufó sintiéndose molesta con ella misma y por milésima vez se retorció sobre el colchón intentado encontrar una posición cómoda. Entonces la imagen de Goten volvió a instalarse en su mente. Cerró los ojos y sacudió la cabeza para alejar el recuerdo de sí. Luego volvió a maldecirse.
-Todo sería distinto…- susurró incapaz de terminar la frase, consciente de que acabaría maldiciéndose nuevamente, y eso era demasiado para ella. Auto insultarse tres veces seguidas en menos de un minuto era total y completamente inconcebible para la gran Bra Brief. Pero ¡Nunca había estado tan arrepentida de algo es su vida!
¿Por qué jodida razón no le había hecho caso a su madre y no se había limitado a coger los malditos papeles y ya? Bulma le había pedido –ordenado- que pasase a al departamento de Goten por unos benditos papeles que Trunks le había enviado, parte de un "importantísimo proyecto" que sinceramente a ella le interesaba un reverendo pepino. Pero luego de quejarse y hacer pucheros había terminado accediendo, pues si había una persona con más encanto y poder de persuasión que ella en el mundo y tal vez el universo, esa era su madre. Bulma había dicho: "Solo ve, y trae los papeles que Goten te entregará, eso es todo, solo te tomará unos minutos, ten paciencia si el dulce Goten demora en abrir". Sonaba ridículamente sencillo, pero ella era una mujer con muy poca paciencia, sobre todo si se trataba de un trámite obligado en la casa de la persona que más odiaba.
Al llegar encapsuló su aero coche último modelo y se adentró en el edificio, muchas veces había oído a su hermano decir que Goten había adquirido a sugerencia y con ayuda suya el pent-house del último piso, por lo que no tenía que preocuparse por errar de numero de departamento. Tomó el ascensor y subió hasta el piso señalado. Al llegar tocó el timbre dos veces y esperó de brazos cruzados, sintiendo que la vena de la frente le explotaría de pura impaciencia y fastidio si el inútil de Goten no aparecía pronto con los dichosos documentos. Pero los minutos pasaron y la puerta no se abrió.
-¿Goten?- llamó con tono hastiado, elevando la voz lo suficiente como para ser oída por sobre la horrorosa música que sonaba a medio volumen al interior del departamento. Suspiró y apoyó la mano en el picaporte para intentar espiar por el orificio de la cerradura, pero la puerta cedió bajo su peso abriéndose y provocando que cayese de rodillas en el pasillo del recibidor. Se puso de pie de inmediato y acomodó su corto vestido plisado, pasando sus manos por los bordes al tiempo que daba sigilosos pasos dentro del departamento.
Llegó a la –según ella- simplona sala principal que no estaba amoblada más que por unos sillones negros de cuero, una pantalla plana, algunos adornos y cuadros horribles y una mesa sobre la cual encontró lo que buscaba allí. Se acercó al mueble intentando hace el menor ruido posible, dispuesta a tomar su encargo y largarse del lugar pero cuando estaba a punto de tomar los papeles, escuchó el suave crujir de unos pasos en la habitación del fondo. Frunció el ceño y decidió ir y dejarle en claro que nadie ¡Absolutamente nadie! Dejaba a Bra Brief esperando durante tanto rato. Mucho menos un idiota como él. Bulma había dicho que tomase los papeles y se largase de allí, pero su orgullo y la peligrosa forma en que se inflamaba la vena en su frente le imploraban un desahogo en contra del culpable de su pérdida de tiempo.
Cerró los puños y encaminó sus tacones hacía la última habitación, no pensó nada cuando llegó, solo fue capaz de empujar la puerta con un pie y entrar en la habitación con las manos en las caderas. Pero toda palabra de reproche quedó atascada en su garganta cuando vio a Goten completamente desnudo frente a ella.
Pequeñas gotitas resbalaban por su musculoso cuerpo moreno, dándole un aspecto terriblemente irresistible. El cabello mojado y goteante, más la toalla colgada del hombro indicaban a todas luces que acababa de salir de la ducha y que ella era una maldita tonta impulsiva con alocadas hormonas adolescentes que de pronto no hacían otra cosa que revolverle las ideas y colorearle las mejillas.
-Bra- dijo el hombre cuando volteó y le vio allí de pie con la boca tan apretada que sus labios parecían perder cualquier color original.
-Lo siento- fue lo único que pudo articular, antes de voltear y desaparecer prácticamente corriendo por el pasillo hasta el salón, tomar los papeles y marcharse a toda velocidad. Ni siquiera fue capaz de llegar a la calle y desencapsular su aero coche, simplemente tomó los documentos y se marchó volando desde el balcón sin prestar ni la más mínima atención a si alguien le veía.
Ella odiaba volar, pero en aquel momento agradeció con toda su alma la forma en que el viento frio azotaba su cuerpo, bajándole de golpe los varios grados de temperatura que le habían subido al ver al medio saiyajin recién salido de la ducha. Al llegar a la corporación había estado completamente segura de tener superado el episodio, pero los días y sobre todo las noches le habrían de mostrar lo equivocada que estaba.
Desde esa misma noche le empezaron a atormentar sueños terriblemente placenteros que tenían como protagonista ni más ni menos que a la persona que más odiaba en el mundo. Lo intentó todo, ver imágenes de modelos con poca ropa, pornografía, hasta irse a la cama con algún hombre espectacularmente guapo que conoció en alguna fiesta pero nada funcionó. No importaba lo que hiciera, la imagen del medio saiyajin de cabellos negros seguía apareciendo en su cabeza, perdiéndola, excitándola, subiéndole varios grados a su termostato interior. No importaba lo que hiciese el nombre de Goten seguía saliendo se sus labios al llegar al clímax.
Por eso no lo quería ver, porque bastaba una maldita mirada que le echara el mejor amigo de su hermano para que las piernas se le volvieran de gelatina y tuviese terribles alucinaciones de ese cuerpo acorralándola contra el mueble que estuviese más cerca en aquel momento. Y encima estaba esa maldita expresión en su rostro que no podía evitar… odiaba verlo, porque no podía evitar tener cara de "te vi desnudo" y aun no lograba discernir si imaginaba o realmente leía en su expresión un claro "tú me viste sin ropa". Y eso, era muchísimo más de lo que se creía capaz de soportar.
Decidió que ya era suficiente, no podía estar toda la vida escondiéndose de Goten, ella lo odiaba, no podía olvidar eso, ¡No debía olvidar eso! Se puso de pie y ni siquiera se molestó en calzar sus tacones nuevamente, tiró de los bordes de su short ajustado para acomodarlo y salió de la habitación disfrutando del gélido piso de loza que enfriaba su temperatura interior, cosa que necesitaba con urgencia. Recorrió el extenso pasillo hasta llegar a la escalera, por la cual pretendía bajar para ir a la cocina por un bocadillo de media tarde. Cuando de pronto, por arte de Kamisama llegó a ella el eco de la conversación que aún se mantenía abajo.
-Iré por mi sudadera Trunks, creo que la dejé en tu habitación…- la voz de Goten llegó como un aviso, un terrible aviso. En cualquier momento el hombre dueño de aquel sensual cuerpo desnudo que habitaba la profundidad de sus fantasías sexuales subiría por las mismas escaleras por las que ella pretendía bajar, es decir, se encontrarían de frente y lo que es peor; a solas. Ese sería el maldito principio del fin.
De un momento a otro la atacaron una serie de imágenes, combinación entre la realidad y la fantasía, veía a Goten recién salido de la ducha, caminando hacia ella en aquel pasillo y haciéndola suya contra la pared, frotándose frenéticamente contra ella, sintiendo su… sacudió la cabeza para despejarse cuando sintió los pasos del medio saiyajin al pie de la escalera. Corrió y entro por la primera puerta que encontró. Para su desgracia era un armario, vacío pero un armario al fin y al cabo. Se le ocurrió pensar que eso no podía ser de ninguna manera más vergonzoso. Se mordió el labio al sentir la desesperante humedad bajar por su entrepierna y tubo la terrible certeza de que debía hacer algo al respecto. Y descubrió que sí, si podía ser más vergonzoso, la hija del príncipe de los saiyajin encerrada en un armario auto complaciéndose mientras fantasea con la imagen del hijo del peor enemigo de su padre. ¡Muy bien Bra!
Bajó su mano derecha, temblorosa por el desesperante deseo que le corroía los nervios, dio con el borde de su pantaloncillo y escabulló sus dedos bajo la tela de sus pantaletas, hundiendo cada vez más la mano hasta dar con su objetivo. Cerró los ojos y presionó con suavidad sobre aquel pequeñísimo botón del placer y comenzó un pequeño movimiento circular. Eso fue suficiente, estaba desesperada y la viva imagen del recuerdo de Goten pegada a su retina provocó que al poco andar el nombre del guerrero hijo menor de Gokú escapara de sus labios una y otra vez. Estaba tan entretenida con lo que sentía, tan ocupada con el pequeño movimiento de sus dedos, tan ofuscada por el calor que la invadía que no pudo oír cuando unos pies detuvieron su andar justo afuera de la puerta, no fue consciente del momento en que la puerta se abrió.
-Bra- su nombre pronunciado por esa voz la obligó a reaccionar, de inmediato abrió los ojos pero lo único que alcanzó a divisar fue la sombra del cuerpo de Goten cernirse como un depredador hambriento sobre ella y la puerta cerrándose tras él. Lo siguiente de lo que fue consciente fue de sus labios, el calor de ese cuerpo tan idealizado contra el suyo, ese anhelado roce que increíblemente era muchísimo más perfecto en la realidad que en sus fantasías, fue gloriosamente consiente de la forma en que sus ropas abandonaron la escena, de la forma en que la manos del saiyajin se cerraban sobre sus glúteos, de como el hombre se hundía con un ritmo frenético entre sus piernas.
Mucho mejor que en sus sueños, infinitamente más placentero que cualquiera de sus fantasías, increíblemente real e ideal a la vez. Entonces la voz ahogada y sensual de Goten contra su oído volvió el momento aún más placentero.
-Dilo- le retó, y ella sabía a qué se refería, ella sabía que quería oír eso que tantas veces le había gritado a la cara con la furia pegada en la lengua, la misma que ahora a ratos se perdía en las profundidades de la boca del hombre al que antes había insultado.
-Te odio- le dijo y le volvió a decir muchas veces entre jadeos y gemidos de ambos. Ella lo odiaba tenía que recordarlo, lo odiaba y lo que hacían estaba terriblemente mal, pero no le importaba, "es imposible que algo supuestamente malo se sienta tan increíblemente bien".
Entonces el momento llegó y ambos desgarraron sus gargantas al gemir al unísono. Bra le enterró las uñas en los brazos mientras él le mordía la clavícula con brutalidad. Luego los inundo un sepulcral silencio, roto solo por el suave sonido de sus respiraciones agitadas.
-También te odio, Bra- dijo de pronto el saiyajin que aun la apretujaba entre sus brazos- Te odio, como nunca he odiado a nadie en este planeta.
Porfin! por Kami por fin he podido escribir! fue un momento de alocada tranquilidad entre tanto trabajo y leectura y pruebas, examenes, etc. No sé que tan bien quedó, pero digamos que la intención es lo que vale! y así lo creo sinceramente, me sentía terriblemente mal de no actualizar en tanto tiempo asique necesité hacerlo, lo juro era una necesidad, porque esta es la unica forma en que puedo devolverles un poquito del inmenso cariño que ustedes me entregan en cada uno de sus hermosisismos comentarios! Gracias de verdad :) Mucho amor para ustedes.
Solo me queda una semana de pruebas y examenes finales asique luego de eso, sere libre para escribir y JURO que me dedicare a realizar aquellas maravillosas ideas que me han hecho llegar :) y las veran plasmadas aquí con la dedicatoria y los créditos correspondientes! les amo! de verdad.
AH! otra cosa... para los que ven DBS ... estoy terriblemente asustada! no veo ni ptas señales de BRA! y Pan ya nació... ya se que tienen aprox un año de diferencia pero lo siento soy una fanática de la princesita saiyajin y creo que si no sale... moriré de angustia. Eso, si tienen alguna noticia al respecto los amaria.
Como siempre les mando infinito amor y saludos. Gracias por tanto! Bye
Aryki :)
