Naruto es de Masashi Kishimoto. El uso de los personajes en la historia es sin fines de lucro y solo con el afán de entretener a todos ustedes.

La Historia Original es de Kresley Cole de la novela "Inmortales de la Oscuridad."les recomiendo leer su sagas son súper… y obvio que como son super quise hacer adaptación de una de sus historias en un SASUSAKU

#Libro5

CAPÍTULO 20

«Mi compañera está sentada en el regazo de otro, sus labios están rozando la oreja de otro...»

Ambu lo vio y levantó la barbilla para saludarlo.

«Y no puedo matarlo.»

El demonio de tormenta no lo había amenazado en ningún modo. Sus estirpes no estaban enfrentadas. Maldición. Sasuke estaba convencido de que incluso se habían emborrachado juntos en alguna ocasión.

Si Sasuke hacía algo, todo el mundo sabría que era debido a la valquiria.

—Levántate ahora mismo —masculló en voz baja.

Sakura lo había visto besando a otra mujer y había reaccionado como si no le importara. Sasuke apenas la había visto coquetear con otro y ya tenía ganas de matar a alguien.

—¿Pasa algo, Sasuke? —preguntó el Ambu mirándolo con atención.

—Ella está a mi cargo, y he dicho que nos vamos.

—Ya voy, ya voy. —Sakura se puso de pie tambaleándose y se quitó el cinturón del Ambu. Y, al coger las gafas de la nariz del demonio, le dio unas palmaditas en los cuernos.

Unos cuantos de los presentes gimieron sólo con verlo. Sakura ignoraba que, para ellos, ese gesto era como si a un humano le acariciaran la entrepierna.

—Tal vez me tome una última copa para el camino... —dijo ella.

—La fiesta ha terminado, princesa —le espetó Sasuke cargándosela al hombro.

Los allí presentes lo miraron como si se hubiera vuelto loco por atreverse a manosear así a una valquiria, pero en vez de enfadarse, Sakura se despidió de sus admiradores lanzándoles besos a manos llenas.

—¡Mua! ¡Mándame un mensaje de móvil, Ambus!

—Sasuke, ¿adónde vamos? —le preguntó cuando estuvieron de nuevo en la oscura y desierta carretera.

El llevaba muchos kilómetros callado, como si estuviera enfadado con ella. Sin decir nada, le pasó un papel que decía:

Puente de la Dama Sonriente, sobre el río de la Sangre, Chidori, Península, Raikiri. Vuestro contacto os esperará en el puente a medianoche, tres noches seguidas a partir del viernes.

—¿Qué diablos estabas haciendo allí? —preguntó por fin Sasuke.

—Sólo me lo estaba pasando bien mientras tú te cepillabas a Hikaru en la parte de atrás.

—No tengo por qué darte explicaciones.

—Por supuesto que no. —Con la cabeza apoyada contra la ventana, Sakura se quedó mirando el cielo. Estrellas. Más brillantes que las que había visto en Matatabi durante décadas.

Clarísimas.

—No es como si hubiese algo entre tú y yo —prosiguió Sasuke.

—No, tienes razón.

—¿De qué va todo esto? —le espetó entonces

—. ¿Es una especie de psicología inversa?

—Sasuke —suspiró ella,

—¿tanto te cuesta creer que no estoy enfadada contigo porque, sencillamente, no me interesas de ese modo?

—Y una mierda. Tú sabes que entre nosotros hay una fuerte atracción.

—¿Atracción? Lo dices en broma, ¿no? Yo soy hipersensible. Tú mismo me lo diagnosticaste. Al parecer, no razono tan bien como de costumbre. Incluso tú puedes parecerme interesante.

—¿Incluso? ¿Qué diablos quieres decir con eso? Y suelo tener mucho éxito con todo tipo de hembras.

—Y eres muy modesto. —Esas palabras de él hicieron que Sakura recordara lo que había dicho aquel otro demonio sobre que Sasuke era un seductor.

—Probablemente, a esas hembras les gusten los cuernos y los colmillos, pero a mí no.

Sasuke frunció el cejo y se pasó una mano por uno de los cuernos. Al darse cuenta de lo que estaba haciendo, la bajó en seguida.

—¿No te gustan los cuernos? Pues estabas acariciando los de un «Ambu» con mucho ahínco.

Para tu información, te diré que eso ha sido como si le estuvieras haciendo una paja. Ella ni siquiera sabía qué quería decir esa palabra, pero sonaba mal, muy mal.

—¿Y cómo se supone que debía saberlo? Ese tipo de información no viene en El libro de la Alianza Shinobi. ¿Y quién eres tú para criticar mi comportamiento, San Sasuke?

—Maldita sea, Sakura, lo que has visto con Hikaru no era lo que parecía.

—No quiero escuchar tus excusas; en realidad no has hecho nada que haya podido ofenderme.

No me importa lo que pareciera o no, no es asunto mío.

—Incluso después de cómo nos besamos anoche...

—¿Te refieres a ese beso que te dije que no quería volver a repetir? —Frunció el ceño al sentir que se mareaba un poco.

—¿No sientes curiosidad por saber por qué te besé a ti anoche y hoy a ella? —Y eso que a Sakura hizo mucho más que besarla.

—¿Porque eres un macho? —Se encogió de hombros.

—Tal vez eres como un león en celo, buscando cualquier hembra disponible.

—¡Me ha dicho que no me daría la jodida dirección hasta que la besara!

—¿Y has tardado una hora entera en hacerlo? —preguntó Sakura con algo más de sentimiento.

Pero entonces Sasuke se dio cuenta de que se estaba riendo de él.

—¿Una hora? Tú has bebido... —Se detuvo al ver el reloj del coche.

—¡Maldita zorra! Ha debido de hacer un hechizo para ralentizar el paso del tiempo en su habitación.

Sakura tuvo un ataque de risa.

—Ralentizar el tiempo. En su habitación. —Silbó la sintonía del programa La dimensión desconocida.

—Déjalo ya. No me importa.

—Esperaba que te sintieras algo posesiva conmigo después del beso de anoche.

—No me siento posesiva, igual que a ti no te importa que haya flirteado con un Ambu.

—Ambu. —Le hirvió la sangre durante un largo momento.

—Tu novio está en una conferencia, ayer por la noche me besabas a mí y hace unas horas has estado a punto de tocarme, y ahora vas y te emborrachas y coqueteas con otro hombre. Ya veo que tienes un gran sentido de la lealtad.

—Vaya, me has descubierto. La virgen desleal. Esa soy yo, una fresca.

—¿De qué te ríes?

—Estoy disfrutando de mi primera borrachera.

—Esa es la razón —dijo él relajándose un poco.

—Cuando estés sobria, te pondrás furiosa conmigo. Sakura se apretó el puente de la nariz.6

—Por fin sé qué quiere decir exactamente ser un aguafiestas. Nunca lo había entendido hasta ahora.

—¿Me estás llamando a mí...? Oh, ésta sí que es buena. La señorita maestra está llamando aguafiestas al demonio.

—¿Señorita maestra? ¡Ja! Ahora acabas de dejar clara la edad que tienes.

Sasuke no podía controlar su urgencia por hacer reaccionar a Sakura. Podía soportar cualquier cosa excepto su indiferencia.

Detuvo el coche en el arcén y se volvió hacia ella, acariciándole el rostro para atraerla hacia él. Pero Sakura lo apartó. Furiosa. Era obvio que su fuerza valquírica estaba aumentando.

—No te atrevas —le espetó, desprendiendo destellos plateados con los ojos.

—Si quisiera saber qué sabor tienen los labios de Hikaru la habría besado yo misma.

—Está bien. —Sasuke se apartó.

—Me importa una mierda si me crees o no. —Volvió a poner el coche en marcha y pisó el acelerador a fondo...

Después de una hora de silencio, Sakura murmuró:

—Ve más despacio.

—No. Tenemos que recuperar el tiempo perdido.

—Sasuke, aminora. No me encuentro bien.

—¿Cuántos malditos tragos te has tomado? ¿Dos? ¿Tres?

Ella se rió.

—Unos cuantos más.

—¿Te dijeron que tardan un rato en hacer efecto?

—Sí, varias veces.

—¿Cuántos, Sakura?

—Puedo afirmar... con rotunda seguridad que era un número entero, múltiplo de tres, igual o mayor que nueve. —La cabeza le cayó desplomada hacia adelante.

A Sasuke le llevó dos horas encontrar un hotel decente donde poder quedarse. Sakura se había desmayado, y se había pasado todo ese rato acurrucada en el asiento.

La llevaba en brazos hacia la habitación cuando ella parpadeó y abrió los ojos.

«Es tan guapa.» A Sasuke ya se le había pasado el enfado y ahora había bastado aquella mirada para que el corazón le golpeara las costillas.

—Cariño —suspiró él, —después de nueve vasitos es imposible que puedas tenerte en pie. Ella gimió.

—¿Voy a quedarme sin piernas?

—Estás borracha como una cuba —contestó él sin poder evitar sonreír al oír su tono preocupado.

La depositó en la cama, pero Sakura gritó:

—¡Oh, Dios, todo me da vueltas!

El corrió a su lado y le movió una pierna, colocándole un pie en contacto con el suelo.

—¿Mejor así?

—Mejor —murmuró ella pasados unos segundos.9

—Ah, cuántas cosas podría enseñarte. Ahora voy a desnudarte y a meterte en la cama.

—Puedo hacerlo yo sola —farfulló, tratando de encontrar el botón del jersey pero terminando con un dedo en el ojo.

—Ay, me he hecho daño.

—Deja que lo haga yo. No miraré.

—Sí —replicó ella con tono solemne.

—Sí mirarás.

—Probablemente tengas razón. —Le quitó el jersey.

—Pero no veré nada que no haya visto antes...

Qué equivocado estaba. Cuando Sasuke la dejó únicamente con aquel conjunto de ropa interior de seda negra supo que nunca antes había visto nada igual. Tomó aire y lo soltó despacio.

—Dios, princesa, podría correrme sólo con mirarte —farfulló.

—¿Eh? ¿Qué has dicho?

Estaba exquisita con todos aquellos encajes. Tantas piscinas se notaban en su cuerpo. Tenía los brazos y las piernas bien torneadas, pero el resto seguía siendo suave. Las caderas nacían pronunciadas en la estrecha cintura y los pechos amenazaban con desbordar las copas del sujetador.

Tenía la figura típica de una pin-up, y seguiría teniéndola durante el resto de su vida inmortal. Sasuke tenía ganas de gemir del placer que sentía sólo de poder mirarla. Levantó una mano para acariciarla. Los dedos le escocían de la necesidad de tocarla...

—¿Has dicho algo, Sasuke? —preguntó Sakura en voz baja.

Las manos del demonio retrocedieron, y los nudillos se le quedaron blancos de tan fuerte como cerró los puños. De nuevo deseó acariciarla, y volvió a retroceder. Paseó nervioso por la habitación, luchando por controlar la pasión que sentía. La mujer con la que tanto había fantaseado estaba tumbada en la cama, en ropa interior, y él no podía ni acercarse a ella.

Entrecerró los ojos. Si no iba a aprovecharse de la situación, quizá pudiese obtener alguna respuesta.

—Sí, princesa. Me gustaría preguntarte una cosa...

Review?