Narrado POV
Storm tomó una gran bocanada de aire, luego de conectarse con todos los comunicadores de los que estaban en batalla.
—Storm al habla— advirtió antes de comenzar—. Sé que esto sonará increíble… pero les juro que digo la verdad: tienen que quitarse los aparatos de interferencia telepática. El Profesor está vivo y conectado a Cerebro, y necesita oírlos— habló tan rápido como pudo, siendo clara.
Silencio prolongado. Storm tenía los nervios de punta para ese momento.
—¿Hola?— preguntó para asegurarse de que la oían.
—¡¿June?!— decenas de voces gritaron al unísono.
—Es verdad— replicó la niña, tan sorprendida como todos.
—Ya me oyeron. Quítenselos, ahora— ordenó firme.
—Denegado— una voz grave habló. Pyro.
Para ser una frecuencia en la que todos estaban incluidos al mismo tiempo, el silencio expectante permitía claridad.
Storm sintió el sabor a óxido en la boca. Sangre emanando de la cara interna de su mejilla, para contenerse de tratar a John como el niño que era. La desautorizaba nuevamente.
—X-men, obedezcan— su voz tranquila, como la de un verdadero líder.
—Storm, escúchame, por favor…— el cambio de tono la sorprendió. Había mucha más calma y… ¿humildad? Dudó en que realmente fuera John el que hablaba. Se oía su agitación, dándole a creer que la pelea era demasiada para él. Ella no sabía que John sangraba por múltiples heridas que Wolverine le había dejado y que corría por el edificio misterioso—. La Reina Blanca está en el edificio misterioso con Mystique y Shadowcat. No conocemos el plan de esa perra. Xavier tiene que enfocarse en salvarle en trasero a Magneto, ahora…— tosió fuera de frecuencia, obligándolo a detener su carrera—. Necesitamos a ese bastardo de nuestro lado. Además, Wolverine está siendo contenido por Gambito. Trabajaron con su mente, ni siquiera sabe quiénes somos— explicaba, recargándose en un muro—. Xavier no puede ocuparse de proteger nuestras mentes, ahora tiene otras prioridades... ¿Está bien?
Silencio. John sabía que se había portado como un imbécil con ella. Storm también estaba en una situación complicada y sumarle un intento de líder, demasiado joven y explosivo, no mejoraba las cosas. Le debía una disculpa a la que fue su maestra favorita, pero no ahora. Ahora tenían que llegar a un acuerdo para ganar la batalla.
—Copiado— replicó la voz de la dama del clima, robándole una sonrisa al pirómano. Realmente le debía una disculpa, después.
—¿Cómo te encuentras, cielo?— Raven saludó, con total ironía.
—De mil maravillas. Aunque hay algunos individuos que parecen dispuestos a dilapidar mi dinero— su tono falsamente amable, contrastaba con su piel de diamante y manos que tomaban la forma de picos.
—Siento eso. Es solo que no me parece buena idea permitir que asesines a toda mi especie. Ya sabes— se encogió de hombros—, yo estoy entre ellos.
—Pues, yo siento esto— dijo, comenzando una carrera hacia las dos mujeres que se tomaban de las manos, dispuesta a atravesar a la metamorfa con su brazo. Kitty entró en fase en el momento preciso, saltando hacia adelante junto a Raven, saliendo ambas ilesas, mientras la mujer azul giró grácil para patear la espalda de la rubia, haciéndola perder el equilibrio y estrellarse con un muro.
—¿Por qué haces esto Emma?— le cuestionó Mystique, con su tono de voz denotando seriedad, ahora.
—Esto no es una película, Raven— se giró, dejando que cayeran los escombros del muro que recibió su impacto—. No arruinaré el plan, dando un discurso maléfico— le advirtió retomando el ataque, esta vez dirigido a Kitty, quien entró en fase nuevamente, se agachó y pateó las piernas de la mujer de diamante, haciéndola caer.
—Auch— se quejó Shadowcat, con una mueca de dolor. La piel de la Reina Blanca era demasiado dura. Y eso hizo dudar a la castaña sobre cómo ganarían esa pelea. Defenderse no era un problema, ahora, la ofensiva era otra historia.
John había concluido con su inspección del edificio misterioso. No había nadie más ahí. Por eso corrió hacia fuera. Algo aún no estaba encajando. Los mutantes más fuertes, que Radar había encontrado en su última inspección, ahora no estaban. Faltaba uno, aún.
El Profesor se encargaba de las mentes de Wolverine, Magneto y luego de los guardias. Ellos no tenían la culpa de estar ahí, se merecían ser libres también.
¿Qué hacía el Profesor ahí? Por dios, esto era mucho más extraño que antes.
Fuera del edificio, se encontró con la batalla. Mutantes corriendo, luchando, haciendo muestra de sus dones, sobreviviendo.
Era tan hermoso y triste. Luchar para obtener la paz. Era paradójico.
John sintió unas fuertes ganas de llorar. Estaba exhausto. Quería renunciar a todo en ese mismo momento. Había obtenido lo que quería y ahora estaba en medio de una batalla, buscando a un mutante que quizás podría matarlo.
Cerró los ojos con fuerza, tomando una gran bocanada de aire. Tenía que pensar, tenía que hacer encajar las piezas, tenía que terminar con lo que había comenzado.
Cinco minutos enteros, fue lo que tuvo que esperar Pietro hasta que los estúpidos que Bobby había encargado para escoltar a Lauren llegaran. El velocista iba a perder los estribos si lo obligaban a esperar más tiempo.
—Lo siento, señor— se disculpó uno de los hombres, ante la expresión del velocista.
—Sí, sí, ahora cuídala— le dio un pequeño empujón a Lauren para que se marchara con ellos—. Suerte, niña. Luego te buscaré. Estarás bien con ellos— le dedicó su sonrisa marca registrada.
—¿Pero… qué harás con el clon?— pidió una respuesta, con timidez.
—¿Qué? ¿De qué hablas?
—El clon… del hombre que controla el metal.
Pietro prometió que se encargaría, para luego ordenar su retirada del lugar.
Tenían un problema que no habían considerado.
Charles Xavier, con su código de ética ejemplar, trabajaba con la mente de su viejo amigo, Erik Lehnsherr. Debía recuperar su psiquis de la reestructuración mental de la Reina Blanca. Magneto había sido reducido a un vegetal.
Mientras trabajaba, desarrollaba un escudo mental, para evitar que Frost notara el cambio.
Una sonrisa surcó el rostro del telépata. Lo estaba logrando.
—¿Radar?— llamó John, a través del comunicador.
—¿Sí, señor?
—Busca a un mutante clase 4 fuera del perímetro del campo.
Mysique y Shadowcat jadeaban, tratando de buscar una solución para la pelea.
—Awww… ¿Cansadas?— se burlaba, hablándoles como bebés—. Ya terminaré con esto, no se preocupen— otro contra ataque.
Raven era consciente de que si no fuera por su piel de diamante ya habría vencido a la princesita. Cada ataque de la rubia había sido eludido y había recibido un golpe como despedida, pero nada la afectaba gracias a su don.
Kitty había tratado de dejar atrapada a la rubia, al atravesar un muro junto a ella y dejarla a medio camino, pero no pareció un problema para Emma, el destruir el muro para liberarse.
Una ráfaga de viento se hizo presente en ese instante, haciendo caer a la Reina Blanca. Y dejando a un QuickSilver sonriente junto a ella. Sonrisa arrogante, actitud despreocupada y un objeto que fue arrojado a la mano de la metamorfa.
Una sonrisa en respuesta. Mientras Piero esquivaba, sin problemas el intento de apuñalarlo de la rubia, quedándose de pie detrás de sus amigas.
—Vamos— Raven ronroneó a Kitty. La aludida asintió al comprender, luego de observar el objeto en la mano de la metamorfa, que le extendió a ella.
Ambas corrieron hacia Emma, ahora. Shadowcat entró en fase para que ambas atravesaran a la rubia que parecía seguir en el vano intento de apuñalarlas. Sin poderes mentales no había mucho más que hacer.
Kitty envistió a la rubia desde atrás, dándole la oportunidad a Raven de que pateara sus piernas, haciéndola caer. Acto seguido, Shadowcat adosó la tobillera inhibidora, que Pietro les había traído, al tobillo de Emma, quién automáticamente perdió su preciosa piel de diamante.
—¡No!— gritó desgarrando su garganta, cuando vio sus manos, cubiertas de piel rosada.
—Terminamos esto antes. Espero no te moleste, cielo— se burló Raven, cruzando sus brazos y extendiendo una pierna hacia un lado.
Kitty dejó caer un puñetazo en el rostro de la rubia. Convirtiéndose el centro de las miradas extrañadas.
—Lo siento— se encogió de hombros, mientras acariciaba su puño—. Estoy cansada y me ha hecho pasar unos días terribles— se disculpó.
—Me interesaría tener mi oportunidad para descargarme, también— una voz masculina los obligó a girar para saber de dónde provenía.
Magneto se encontraba de pie detrás de ellos, con una suave sonrisa en sus labios. Un movimiento de mano y el aparato de interferencia, que Kitty llevaba en la nuca, fue quitado y llevado hasta su propia nuca. Le agradecía a Charles, pero lo que iba a hacer ahora podía no estar de acuerdo con sus ideales, lo cual podía ser un obstáculo para él, ya que no poseía su casco.
Los niños, en la mansión, teorizaban sobre la vuelta a la vida del Profesor. Storm y Moira platicaban en el área de controles. Mientras ellos se quedaban con un centenar de preguntas. La diosa del clima no estaba de humor como para responder preguntas de las que ni ella misma conocía sus respuestas. Les había prometido una cena en donde podrían interrogarla sobre todo, a cambio de un momento de privacidad en dónde ella misma evacuaría sus dudas.
—¿Será posible que el tipo haya fingido su muerte?— cuestionó Cooper, con su usual amor por las conspiraciones—. ¡Sería un gran drama!
—En la clase de Historia mutante, el señor Logan nos dijo que Phoenix lo desintegró con su poder. Él estaba ahí— recordó Sandy.
—El tipo murió y resucito…— continuó Shoot dudando un poco de las palabras que estaba eligiendo— o lo que demonios fuera, pero no le dijo a nadie. Técnicamente eso es fingir su muerte.
Sumer tomó aire en un intento por acotar su opinión, cuando Sandy levantó la palma de la mano enguantada, en el aire, en un gesto que pedía que se detuvieran. Byron había tomado su mano, porque oía algo.
Unos segundos después, el chico tomó el comunicador, que seguía en el centro del círculo, para hablar.
—Señor Allerdyce— llamó.
—Adelante— replicó la voz que parecía haber estado esperando. Los niños no lo sabían, pero John estaba completamente alerta, tratando de buscar su próximo movimiento. Luego de pensar en pedirle a Radar que buscara al mutante que faltaba, comenzó a esperar, con la esperanza de que Byron oyera algo, pronto. Aún no había tenido resultados con Radar, pero el chico lo llamó. John había decidido que le contaría a alguien por el comunicador, lo que hacía, pensando en que Byron solo oía el futuro.
—Oí algo— tragó saliva antes de continuar—. Usted diciendo que corría al este, en busca del clon. Luego la premonición se detuvo, pero cuando se retomó, usted hablaba conmigo, me pedía que me concentrara lo más que pudiera porque me necesitaba de su lado, pero luego se detuvo otra vez…— apretó los ojos con fuerza un momento, antes de continuar—. No comprendí demasiado, pero estaba hablando con Magneto, luego.
—Gracias, Byron. Mantente alerta.
John comenzó a correr.
Magneto se acercó despacio hasta Emma Frost, quien temblaba aterrada. Estaba indefensa.
—Me mentiste, querida— la voz del hombre era tan apacible que no estaba claro el reproche.
—Erik…— suplicó en un sollozo, que no pareció conmover al hombre, quien en un solo movimiento de muñeca llevó un pedazo de metal puntiagudo hasta el hombro de la rubia, clavándose en la piel. Un chillido de dolor fuera liberado por la mujer.
—¡Oye!— Pietro no dudó en llevar una mano al hombro del amo del magnetismo para detenerlo.
—Erik, basta. No sé qué tratos tienes con ella, pero no dejaremos que le hagas nada— le recordó Raven.
—Te has ablandado con los años, querida Mystique.
—Al diablo contigo. Prométenos que te comportarás para que te saquemos de aquí.
—Por supuesto, querida.
—¿De verdad vamos a confiar en él?— Kitty preguntó con cierto temor.
—No— negó Pietro, quien en un movimiento rápido le quitó el aparato de interferencia al hombre mayor.
—Sabes que controlo el metal ¿Cierto?— Magneto le cuestionó al más joven, con una sonrisa suave y apacible.
—Sí, pero yo soy rápido y te tengo vigilado. Estarás fuera de combate antes de que muevas un tornillo— sonrió de lado con arrogancia. Haciendo que el mayor sintiera la necesidad de pronunciar la frase "Eres un dios entre los insectos", solo por hábito.
—Encantador— se limitó a decirle—. ¿Me explicarán de qué me perdí?— pidió con amabilidad. Erik no era tonto. Sabía que algo verdaderamente grave estaba ocurriendo si la hermosa mujer azul que vivía una pacifica vida, junto a Pyro, por esos días, se encontraba peleando en ese lugar; que él no reconocía, pero era obvio que no era un ambiente amigable. Además, los X-men estaban metidos en esto y Emma jugó con su mente. Estaba en desventaja en este momento, además de sólo. La venganza podía esperar.
—Correcto, vamos— aceptó Raven, indicando que todos debían salir de ahí.
Cuando abrió los ojos, se encontró en un lugar desconocido para él. Y si bien su instinto le decía que debía sacar sus garras, para protección, parecía incapaz de lograrlo, o de simplemente moverse.
—¿Monsieur Logan?— una voz amigable lo llamó, aunque seguía siendo imposible moverse para ver de dónde provenía ese estúpido acento que tanto le molestaba.
—¿Qué mierda…?— farfulló comenzando a irritarse.
—¿De verdad es usted mon ami?— el hombre de ojos carmesí se inclinó para quedar a la misma altura que él.
—¿Qué hago atado?
—Bueno. Es una larga historia, chéri— pareció dudar, despreocupadamente—. Pero si promete a Gambito que no lo apuñalará, puede soltarlo y explicarle de lo que se ha perdido.
—Lo prometo— aceptó, invadido; un poco; por la claustrofobia de no poder moverse. Aunque no prometió que no lo apuñalaría después. No le caía demasiado bien, de cualquier modo.
Se había terminado. El último Centinela había caído y los guardias estaban inmovilizados, algunos incluso saliendo del transe.
La rubia giró sobre su eje. A su alrededor, mutantes aturdidos ante la paz que reinaba, luego de la batalla. Era surrealista.
Warren descendió grácil, a algunos metros de ella. Sus alas extendidas y una quemadura provocada por el láser de los Centinelas, que iba desde su hombro izquierdo hasta el centro de su pecho. Nada grave. Su enorme sonrisa era prueba de ello.
—Sobreviviste— dijo Tabitha, sonriendo exhausta.
—Así es— caminó hasta ella, sin replegar sus alas ni borrando su sonrisa—. Y prometí algo— le recordó, cuando estaban a solo un paso, cuando terminó con la distancia entre ellos y tomó el rostro de la rubia con una mano.
—Sí, creo recordar algo así— bromeó un poco, inclinando la cabeza hacia un lado, insinuante.
Ángel no dijo nada más, cuando posó sus labios sobre los de Tabitha, moviéndolos despacio.
Un ángel de carne hueso, besando a una chica explosiva, luego de terminar una batalla.
Era, realmente, surrealista.
Pyro corría entre los arboles a todo lo que sus pulmones le permitían. De cualquier forma su instinto le advirtió que no podía dejar a su ejército solo. Si bien, solo quedaba un Centinela en pie, cuando él salió de allí, aún quedaba una parte del plan: sus soldados (que no eran exactamente bien vistos por la ley) se retirarían, mientras los X-men (unas figuras aceptables para la comunidad, luego de Alcatraz) explicaban a las autoridades lo que había ocurrido allí.
—Coloso— llamó por el comunicador. Cuando la voz del mutante le indicó que estaba vivo y oyendo, continuó—. Espero que tu plateado trasero esté listo, porque te quedas a cargo.
—Entendido— replicó el ruso.
—¡Ey!— se quejó Quicksilver—. ¡Yo soy el de plateado trasero, aquí!
—Lo único plateado en ti, es tu ridículo atuendo— la voz de Coloso replicó. John arqueó las cejas mientras corría, era extraño que Peter le hablara así a alguien.
—¡Oye! Cállate, grandulón— respondió molesto—, porque quizás tú seas fuerte, pero yo puedo ir hasta donde estás para tumbarte antes de que te des cuenta.
—¡Yo no dije nada!— se excusó Peter a la defensiva. Luego, la risa de Raven repicó en la línea.
—¡Mystique!— le reprocharon ambos, haciendo reír a John, antes de mandarlos a callar, porque necesitaba concentrarse en la voz de sus soldados en la mansión.
Antes, ordenó una cosa más:
—Tecno, desconéctame de todas las líneas y solo déjame conectado a la mansión. No importa la orden que te den los otros, no vuelvas a conectarme.
—Entendido, señor.
Sus amigos ya estaban celebrando, no era justo decirles que aún no había acabado.
N/A: Pueden dejar sus opiniones debajo en la cajita de comentarios (no necesitan tener cuenta ¿saben?), me harían muy feliz.
Creo que el próximo capítulo, John se encuentra con el clon... y no sé, muchas cosas más.
mitana: Hola, cielo. Espero que la hayas pasado bien en el campo. ¿Un internado es divertido?
Lauren es inventada por mi. Otra de mis bebés :3
En el próximo capítulo vuelve Rogue. La chica de piel venenosa estaba peleando, pero me parecía más importante narrar otras cosas.
Saludos. Un gusto tenerte por aquí otra vez.
