En el capitulo anterior:
¿Y eso qué? –
Pues que estas solo, Naraku – dijo ella – ahora no tienes a nadie que luche por ti… esto será entre tú y yo… - dijo Kagome, sacando sus espadas y poniendo pose de lucha.
Interesante… - dijo Naraku, sacando unos tentáculos de su espalda y adoptando también pose de lucha.
La pelea entre padre e hija comenzaba.
Cap. 20: Padre vs Hija
Sesshomaru corría, mientras intentaba ir hacia donde sentía las energías de sus compañeros de lucha. Rápidamente se topó con la lucha de su hermano, y vio como este derrotaba a su enemigo con un ataque que no había visto antes. Asombrado, se dirigió hacia donde estaba Inuyasha, el cual se dio cuenta de la presencia de alguien y casi ataca a su hermano.
¡Inuyasha! Soy yo, Sesshomaru – dijo este, logrando que su hermano bajara la espada.
Sesshomaru… - dijo Inuyasha, mientras su voz denotaba cansancio.
Inuyasha, ¿Qué hiciste con Tessaiga? – preguntó Sesshomaru con asombro.
No lo sé – dijo Inuyasha, mirando a su hermano – Fue como si la espada me hablara y me dijera que hacer –
Algo así me pasó a mí… - dijo Sesshomaru, sacando a Tenseiga y mostrándosela a su hermano, aunque la espada ya no era igual que antes.
Vaya, está diferente – dijo Inuyasha mientras miraba la espada que portaba su hermano - ¿Y qué dices que pasó? –
Me habló. Y esta espada se volvió curativa y ofensiva –
¿Y es tenseiga? – preguntó Inuyasha.
No… me dijo su nuevo nombre –
¿Y cuál es? –
Bakusaiga… - dijo Sesshomaru, mientras admiraba su nueva espada.
Ambos se quedaron en silencio una vez que terminaron de hablar, y fueron a buscar al resto. Corriendo por el edificio, llegaron a un lugar donde podían sentir dos energías distintas, ambas luchando. Sesshomaru fue el que rompió el silencio que se había formado de repente.
Tu ve por Keyko… yo voy a por nuestro padre – dijo mientras giraba a su izquierda. Inuyasha lo miró y sonrió levemente, girando hacia la derecha.
Oooooooooooooooo
Miroku y Sango iban caminando lentamente por el edificio, acompañados por Kohaku, el hermano se Sango que ya no estaba controlado por Naraku. Entre los dos chicos le habían curado las heridas a Sango, mientras su hermano se disculpaba una y otra vez con lagrimas en los ojos y una mirada de arrepentimiento que derretiría un bloque enorme de hielo. Fueron caminando hasta que fueron sintiendo la energía de Kouga, el cual parecía que estuviera luchando.
Llegaron al lugar donde se estaba desarrollando la pelea, y vieron a un Kouga entregado y luchando como si le fuera la vida en ello. Al cabo de poco tiempo, vieron como se deshizo de su enemigo con ferocidad. Lo miraron detenidamente y vieron sus ojos rojos, como si hubiera empezado su transformación a lobo gigante. Miroku, con cuidado se acercó a él e intento calmarlo.
¡Kouga! – dijo con la voz alzada. El aludido lo miró un momento – Tranquilo, soy yo, Miroku.
Kouga, lentamente, fue deshaciendo su transformación y sus ojos volvieron a ese azul océano que lo caracterizaba. Miró al grupo que había enfrente suya, y vio al chico que nunca había visto, pero que se parecía muchísimo a Sango. Cuando ya estuvo completamente lucido y sin rastros de personalidad cambiada por la transformación, hizo las preguntas correspondientes.
¿Quién es ese? – dijo algo brusco, ya que no acababa de recuperarse.
Es mi hermano, Kohaku – dijo Sango.
Pero… ¿no estaba en manos de Naraku? –
Sí, pero lo envió a luchar contra nosotros y con ayuda de Kagura – dijo Miroku.
Vaya, así que logró quitarse la posesión, ¿no? –
¿Cómo sabes que estaba poseído por Naraku? – preguntó Sango con curiosidad.
Por el olor que desprende – dijo Kouga con sencillez – Aun tiene rastros de Naraku, aunque ya se van quitando – termino de explicar - ¿Qué paso con Kagura? –
Me la cargué – dijo Miroku, explicándole el conjuro del vórtice. Y así mismo, le explico también lo que había pasado con Kohaku, asintiendo el demonio lobo y diciéndoles que Naraku actuaba así, jugando con las emociones humanas sin compasión.
Vaya… recuérdame que no me enfade contigo – dijo Kouga, asombrado de lo que podían hacer algunos humanos.
Descansaron un momento y luego fueron hacia donde podían sentir más luchas de su grupo, así como comenzaron a sentir la energía de Kagome elevarse, signo de que posiblemente empezaba a luchar.
Oooooooooooooooo
Sesshomaru corría mientras sentía como la energía de su padre aumentaba en la lucha que estaba llevando a cabo. También reconoció la energía que emanaba el otro ser, y era Hakudoshi, así que supuso que se quería tomar la venganza contra su padre. Con este pensamiento, acelero su paso y llego hasta donde ocurría la pelea.
Vio como su padre asestaba el golpe final a Hakudoshi, haciendo que el enemigo se desintegrara. El rostro de su padre mostraba seriedad y calma, como si hubiera llevado el control de la situación desde el primer momento.
¿Padre? – dijo Sesshomaru, mientras se acercaba al susodicho.
Sesshomaru, ¿Cómo están el resto? – pregunto rápidamente.
Las peleas van a nuestro favor, Inuyasha fue a por Keyko y sentimos la energía de los demás luchando, para luego disminuir a niveles normales – informo Sesshomaru a su padre como si se tratara de un general.
Bien, pues vayamos entonces hacia donde se situa la energía de Kagome, el resto irá hacia alla – dijo Inu-No Taisho, mientras iba hacia la salida del lugar - ¿Ocurre algo, Sesshomaru? –
Padre, ¿Cómo estabas tan calmado en la pelea, tan seguro? – pregunto su hijo, con extrañeza.
Ese ser, Hakudoshi, estaba lleno de ansias de venganza y pelea, y ambos sentimientos no son bueno para una lucha si te dejas llevar por ellos – explico – Así que solo mantuve la cabeza fría y así pude vencerlo – termino.
Ambos se miraron, y sin palabras de por medio, fueron hacia donde sentían la energía de Kagome, quien luchaba en ese momento contra Naraku, enemigo de todos los que habían ido al lugar aquella noche.
Oooooooooooooooo
Padre e hija se movían al compas, esquivándose mutuamente y atacándose sin parar. Kagome luchaba con ambas espadas a la vez, y Naraku sacaba sus tentáculos, intentando herir a su hija. Kagome lo esquivaba, y de pronto, sintió como su se fuera quedando sin fuerzas, como si una energía invisible estuviera succionando su energía. Naraku rio ante la expresión que había aparecido en el semblante de tu hija.
No puede ser… - dijo Kagome, mientras levantaba la mirada y veía como el pecho de Naraku brillaba.
Créetelo – dijo Naraku con una sonrisa.
Pero… aun no es el máximo solar – dijo ella.
Ya lo sé, pero lo que no sabes es que la perla puede absorber la energía aunque no sea el máximo solar – dijo Naraku, mientras se acercaba a ella y Kagome lo iba esquivando – En ese momento sería lo ideal, pero ahora puede producirse aquello que estaba esperando desde hacia tanto tiempo –
Bastardo… - dijo Kagome, quien empezó a administrar su energía para que no fuera a la perla.
Naraku vio sus intenciones y siguió con la pelea, intentando provocar a Kagome para que expulsara más energía de la que necesitaba para que la perla cumpliera su parte. Kagome trataba de no usar en vano su energía, pero en ocasiones le era muy complicado y eso hacía que se debilitara.
Naraku reía. Sus deseos se estaban cumpliendo, pues la perla estaba succionando la energía necesaria de Kagome y la debilitaba, y con ello, podría convertirse en el ser más poderoso que hubiera existido jamás. Esa idea lo hacía más oscuro cada vez, mientras su cuerpo comenzaba a sentir los cambios producidos por el poder.
¿Sabes? Quería hacer esto sin que tuvieras que morir, pero no me dejas opción con tus acciones pasadas –
Si claro – dijo Kagome con dificultad - ¿Pretendes que me crea que no querías matarme? Eso no se lo cree ni un niño – dijo mientras se lanzaba al ataque nuevamente.
Naraku, más poderoso, veloz y fuerte que antes, lanzo un tentáculo por Kagome y la atravesó, pegándola a la pared de la sala. Kagome no mostraba signos de dolor, pero era obvio que no estaba muy bien. Naraku mostraba una cara de satisfacción total al verla reducida ante semejante poder.
Ya eres mía, Kagome –
Aun no has visto nada – dijo Kagome, alzando la mirada hacia su padre. Sus ojos estaban negros como la noche, no tenían la parte blanca que tienen los ojos normales.
Naraku estaba confundido, no sabía que le podría ocurrir a la chica. En medio de la confusión, una flecha fue hacia el tentáculo de Naraku, rompiéndolo y liberando a Kagome de su dolor, haciendo que la chica cayera al suelo, pero sin problemas. Naraku busco con la mirada de donde provenía dicha flecha, cuya energía espiritual le parecía conocida. Entonces la vio.
"No puede ser… ¿Kikyo? ¡No! Ella está muerta, la mate con mis propias manos" pensaba Naraku, confundido ante la visión que estaba ante él.
Keyko apuntaba a Naraku con su arco y flechas listos para disparar. Con su poder espiritual buscaba la perla. A su lado estaba Inuyasha, ayudándola a estar de pie y en equilibrio, pues estaba algo herida por el veneno de los insectos de Naraku. Inuyasha blandió su espada y lanzo un ataque que desintegro el resto de tentáculos que había en la sala, provocando que Naraku tuviera que sacar más para pelear.
Naraku estaba confuso.
"No puede estar viva, tiene que ser otra cosa", pensaba Naraku.
En ese momento, llegaron a la sala más compañeros que venían a por su enemigo. Sango, Miroku, Kouga y Kohaku llegaron por una sala contigua a donde se estaba luchando. Kouga casi se abalanza sobre Naraku, pero Miroku lo detuvo, haciendo que se fijara en Kagome, la cual estaba lista para seguir luchando. Finalmente, llegaron también Sesshomaru e Inu-no Taisho, preparados también para luchar contra Naraku.
Naraku solo veía como sus enemigos iban creciendo, pero el tenia la perla y era más fuerte, así que se repuso de la impresión y saco tentáculos de su cuerpo para intentar matarlos a todos. Cada uno iba esquivando como podían.
Sesshomaru fijo su atención en Kagome, y pudo ver como la perla, desde el interior de Naraku, iba absorbiendo los poderes de su pareja. Rápidamente tuvo que pensar en algo para cortar el traspaso de poder y no dejarla sin nada. Buscaba con la mirada mientras esquivaba y al fin dio con alguien que podía ayudar. Fue hasta esa persona.
¡Keyko! – Dijo Sesshomaru mientras se acercaba la chica y a su hermano, que la estaba ayudando - ¿Cómo estás? –
Bien, el veneno se expande…pero lo voy purificando en mi interior – dijo ella, con algo de dificultad - ¿Por qué? –
Necesito que me ayudes – dijo Sesshomaru con rapidez – Seguro que puedes ver como la energía de Kagome está yendo para Naraku por culpa de la perla. Necesito que hagas algo para purificar la perla y que esta salga de Naraku o deje que absorber energía de Kagome, para que ella pueda seguir luchando sin tener que rebajar sus fuerzas –
Veré lo que puedo hacer – dijo Keyko con firmeza. Le indico a Inuyasha que subieran mas alto para tener mejor perspectiva de la pelea.
Sesshomaru fue hacia Kagome con la espada rompiendo los tentáculos que Naraku. Llego hasta ella y vio que tenía que descender su nivel espiritual para no perder sus fuerzas.
¡Kagome! –
Sesshomaru –
Kagome, ¿estás bien? – dijo preocupado.
Si, solo tengo que disminuir mi nivel de lucha y Naraku no me quitara lo que es mío –
Aguanta, Keyko nos ayudara – dijo Sesshomaru, y pudo ver como Kagome comprendía lo que pasaba. Se abrazaron un momento y se separaron, mirándose a los ojos continuamente.
Naraku vio la escena y comprendió que aquel demonio perro era la pareja de su hija. Una idea se le ocurrió para hacer que su hija se enfadara y sacara mas energía. Se abalanzo hacia la pareja, con el fin de herir a Sesshomaru, pero no conto con que el demonio fuera muy diestro en la batalla. Un tentáculo intento atravesar a Sesshomaru, pero este lo agarro con su látigo y lo rompió en pedazos.
¿Intentabas herirme, Naraku? – dijo Sesshomaru, mientras desenvainaba su espada del Guardián de la Luna y se lanzaba en pos de Naraku. Ambos comenzaron a luchar, uno para matar y el otro para proteger.
Kagome veía la escena y no le gustaba. Ella era quien debía matar a Naraku, no Sesshomaru, pero su cuerpo no podía luchar al nivel que ella quería. De pronto, sintió que su energía no era robada, y escuchó un grito de dolor que provenía de Naraku. Alzo sus ojos y vio como Keyko había lanzado una flecha cargada de un hechizo purificador muy alto, que había hecho que la perla se purificara del todo y saliera del pecho de Naraku, completamente brillante. Naraku trato de cogerla de nuevo, pero su tacto le quemo y vio que la perla solo obedecería a Keyko, que era quien la había sellado con su poder.
Furioso se lanzo en pos de ella, la cual estaba aun mal por el veneno. Inuyasha se puso en medio para protegerla, pero la furia de Naraku había aumentado su poder y lo lanzo lejos y herido, aunque no de gravedad. Sesshomaru también fue tras Naraku, pero no llego a tiempo…
Naraku iba tras Keyko, y le lanzó unos tentáculos que ella repelió como pudo con un escudo que empezó a desvanecerse debido a que no estaba bien del todo. Naraku aprovecho esto y fue a darle el golpe de gracia con sus propias manos, pero…
Una barrera le impidió que alcanzara su objetivo y una luz le cegó. Cuando paro de brillar, miro en dirección a Keyko, pero había alguien delante.
¡Kagome! – dijo Naraku sorprendido.
Aquí termina tu juego, Naraku – dijo Kagome, mientras quitaba su escudo – Ya no puedes usar la perla, así que termina tu batalla conmigo –
Ambos se posicionaron para luchar. Naraku, cuya furia no disminuía, era más fuerte que antes de tener la perla y no se dejaría vencer. Kagome saco ambas espadas. Nadie sabía que pasaría a continuación. Kagome comenzó a brillar y una luz les cegó a todos los allí presentes.
Renace, Vauka – dijo Kagome. Sus espadas brillaron, mientras se podía apreciar cómo se atraían la una a la otra. Un segundo después, ambas estaban unidas y formaban una espada de hoja negra y plateada, con mango negro. Daba un aspecto de fuerza a su dueña. Todos miraban lo que acababa de ocurrir, porque no siempre se podía presenciar la unión de dos espadas.
Naraku estaba estático. Aunque le habían dicho que Kagome ya había hecho esto alguna vez, no creyó posible que fuera a verlo con sus propios ojos. Su propia hija había unido dos espadas gemelas, algo que él nunca logro hacer y que dejo de lado al no conseguir resultados óptimos. Sabía que ahora Kagome era mucho más fuerte, pero no se desanimo en ningún momento.
Fue tras ella, con sus tentáculos y garras para matarla. La furia de no conseguir sus planes seguía ahí… pero poco más podría hacer.
Kagome no se movía. Dejo que Naraku se acercara cada vez mas hasta que llego a su lado y cuando se podía ver que Naraku iba a clavar sus tentáculos en ella, Kagome alzo su espada y le hizo un profundo corte en el brazo. Naraku chillo de dolor y Kagome se separó de Naraku un poco.
La espada brillaba con un aura negra que daba temor. Comenzó a emanar energía y de pronto condenso una especie de látigo negro entorno al arma. Apunto a Naraku, el cual vio con los ojos rojos desorbitados como se acercaba aquel látigo con rapidez a su posición. Creo un escudo alrededor de él y el ataque chocó contra el escudo.
Al principio parecía que el ataque no surgiría efecto, pero Kagome aumentó con energía y la de su ataque con un grito, y finalmente, el látigo llego a su oponente. Naraku se partió en dos y el látigo lo envolvió, despedazando cada minúscula parte que pudiera quedar de él. Todo terminó.
Todos miraban la escena atónitos, sin saber que decir. Kagome seguía sin deshacer el hechizo de sus espadas y seguía estando alerta, cuando ya no había más enemigos. Sesshomaru fue hacia ella, para ver si estaba bien.
Kagome, ya puedes bajar la guardia – dijo con tranquilidad en la voz – Todo ha terminado al fin, Naraku ha muerto –
Kagome lo miró y una sonrisa paso por su rostro. Dejo de emanar tanta energía y las espadas volvieron a separarse, mientras Kagome caía en la inconsciencia debido al esfuerzo. Todos iban hacia ella, pero Sesshomaru les dijo que ella estaría bien y que ya la cargaba él. Uno a uno, fueron saliendo de aquel edificio y fueron en dirección al templo. El último fue Sesshomaru.
Oooooooooooooooo
Había pasado ya un mes desde el final de Naraku. La familia Taisho había comprado una nueva casa donde vivir, ya que la otra había quedado prácticamente destrozada. Y allí estaban todos mientras se recuperaban de sus heridas poco a poco.
Sango y Miroku habían vuelto a la aldea de ellos, junto que Kohaku, quien volvería a pisar su hogar tras unos años de cautiverio. Se fueron, pero antes les dijeron que si alguna vez necesitaban ayuda con algo así u otra cosa, que los avisaran y que acudirían.
Keyko quedo al cuidado de la perla. Se había recuperado completamente del veneno de los insectos gracias a los monjes del templo. Inuyasha no se había separado de ella en ningún momento y todos pudieron apreciar como se había formado un vinculo entre los dos que no se podría romper. La sacerdotisa volvió al templo por un tiempo, pero prometió volver para estar al lado del demonio perro.
Kouga, tras hablar con Kagome, volvió al hogar de los dos para llegar la buena noticia de la muerte de Naraku a sus amigos y ver a su cachorro y su pareja. Al fin les había dado un futuro y no tendrían que estar con el miedo a Naraku. Prometió volver para ver a Kagome y a los demás, con los que no quiso perder contacto, y Kagome prometió ir a verlos allí.
Kagome decidió quedarse en Tokio, junto a Sesshomaru. La mañana en la que despertó, lo primero que vio fue a Sesshomaru dormido al borde de la cama en la que descansaba, y supo que quería quedarse con él. Cuando ambos estuvieron despertados, estuvieron hablando de lo ocurrido, de cómo Sesshomaru la había protegido de Naraku y como ella había aniquilado al enemigo.
Flash Back
Y eso fue todo lo que paso tras tu quedar inconsciente– dijo Sesshomaru.
Bueno, no me perdí mucho mas, solo que todos están bien y eso es lo bueno – dijo ella, mientras se echaba hacia atrás.
Kagome –
¿Sí? –
¿Qué harás ahora que Naraku está muerto? –
No lo sé – dijo ella, mientras miraba a Sesshomaru a los ojos.
Querrías… ¿querrías quedarte aquí, conmigo? – dijo Sesshomaru, mientras le cogía las manos. Ambos se miraron durante unos segundos, y una sonrisa cruzo la cara de Kagome.
Claro que sí, me encantaría – dijo ella, mientras acercaba su rostro al de Sesshomaru y le daba un suave beso en los labios.
Fin del Flash Back
Al final se quedaba con Sesshomaru, y eso era lo único que ella quería en ese momento, estar con su pareja. Fue a su armario y vio su ropa. No sabía que ponerse, así que cerró los ojos y escogió al azar. Sus manos se posaron sobre un vestido de un color que creyó que nunca más se pondría, pero se lo puso. Luego se miro al espejo. Era un vestido veraniego, de tirantas y por las rodillas.
Te sienta bien el blanco – dijo una voz a su espalda. Sesshomaru estaba recargado sobre la puerta, mirándola fijamente.
Gracias – dijo ella, mientras iba hacia él.
Era feliz. Todos sus miedos se habían ido y ahora sabia que podría vivir una vida que no estuviera vinculada a la venganza. Había encontrado amor en medio de su lucha y le había ayudado.
¿Cuántas posibilidades había de encontrar el amor en medio de una venganza? Muy pocas. Era afortunada.
Fin
Holaaaaaaaa!! Dios mio, siento muchsimo haber tardado tanto en escribir el ultimo capitulo de la historia, pero estos meses no he parado quieta con los viajes al extranjero y las vacaciones en un lugar donde no tenia internet. De verdad, siento muchísimo el retraso.
De todas formas, aquí esta el final de mi historia. Espero que les guste y todo eso, y no la haya cagado en el final, jajaja, que podría pasar, pero bueno, es un final feliz, que es lo que importa.
Quiero dar las gracias a todos aquellos que me han apoyado durante todo el trascurso de la historia y que me han dado animos, sin vosotros me habría desanimado y no habría escribido nada.
Así que esta historia completa va dedicada a vosotros, mis queridos lectores.
Espero veros por mis otras historias!!
Muchos besoss!!
XtinaOdss
