*digimon no me pertenece espero se diviertan con esta historia no oficial.
Hola al fin puedo actualizar me tarde bastante espero les guste, solo hay takari en este capi pero el próximo es mimato-taiora lo prometo
gracias por su apoyo! Un abrazo
Capitulo 21: la revelación de las líneas…un accidentado paseo al valle Ishida.
En cuanto se pusieron en marcha Hikari tubo una sensación extraña parecido a un escalofrió punzante que le recorrió todo el cuerpo por lo que se sobresaltó un poco, el caballo negro de Yamatto se detuvo unos instantes, y Takeru inmediatamente se acercó
-se siente usted bien Hikari?-pregunto el rubio preocupado al ver que Hikari hiperventilaba y su mirada permanecía clavada en el suelo húmedo.
- estoy bien –dijo Hikari tomando aire pues comenzaba a sentirse mareada por un segundo imaginó que tendría una de sus visiones cosa que le atemorizó pero supo que esta vez era diferente.
-a donde vamos?-cuestionó la chica mirándole a los ojos por lo que el rubio sonrió, le encantaba el color sonrosado de las mejillas de Hikari y ese brillo en su mirada que le decía que estaba viva.
-la llevare a conocer el valle ,le mostrare de que vivimos mi hermano y yo-respondió Takeru mientras avanzaba en su caballo justo la lado de Hikari. Ken los esperaba justo al lado de un enorme portón de madera grabada con una I .
-el amo Yamatto sabe que saldrá de la residencia?-preguntó ken quien sostenía la puerta para dejar pasar a los dos jóvenes
-no-contestó Takeru con aire despreocupado
-no debería tomarse tantas molestias con los huéspedes amo Takeru, sabe que Yamatto no aprueba los paseos matutinos, además el hermano de la señorita Hikari salió al pueblo-agregó ken volteando a ver a Hikari con mirada fría.
-Yamatto no se molestara, y si Taichi regresa antes que nosotros dile que la señorita Hikari esta conmigo; no le pasara nada. Solo la llevare a ver el valle -dijo Takeru
-como lo desee ,pero usted señorita tenga mucho cuidado ha llegado a la boca del lobo en muy pocos pasos si fuera usted ya estaría lo mas lejos que pueda del ombligo de la luna, mas con todas las desapariciones y los espectros de la noche rondando el lugar -dijo ken a Hikari que le miraba asustada desde el caballo de Yamatto.
-anda Hikari ,no creerá en todas esas leyendas y cuentos –dijo Takeru
-no…solo son cuentos. -respondió la chica mientras avanzaban fuera del portón
Ken cerró el portón una vez que ambos salieron y cabalgó con dirección a la residencia otra vez mientras reía.
-¿a que se refería ken con lo que dijo?-preguntó Hikari mientras cabalgaban lentamente
-a Ken le gusta asustar a las personas ,pero esta vez tenia un poco de razón, vera Hikari no quiero alarmarle; pero desde hace varios días han desapareció muchas personas, no todas del pueblo pero si varias de las regiones circundantes al ombligo de la autoridades no han logrado dar con el paradero de todas, pero las pocas personas que han encontrado ya estaban muertas y sus cadáveres estaban totalmente desangrados; es por eso se nos ha avisado que no salgamos tarde de nuestros hogares por que la mayoría de las desapariciones ocurrieron por la noche –terminó Takeru que se quedo serio por unos instantes
-eso es horrible-dijo Hikari
-pero no se preocupe; no estamos aquí para asustarle y llenarle de temores su precioso corazón Hikari, le traje de paseo para que pueda apreciar el trabajo de años de su hermano y del mío-dijo Takeru
Tras la revelación de los sucesos en la región Hikari comenzó a ponerse aun más nerviosa a tal grado que guardó absoluto silencio mientras el caballo avanzaba por si solo marchando al lado del caballo de Takeru.
Llevaban ya cabalgando cerca de una hora cuando llegaron al cruce de un camino había tres desviaciones marcadas como: "centro del pueblo" "región noroeste" y "Valle Ishida"
Takeru se detuvo ,e Hikari de igual manera.
-¿sucede algo?-cuestionó la castaña mientras le miraba desde su caballo.
- lo que pasa es que mi familia tiene una tradición con respecto a las señoritas que visitan el valle-dijo Takeru mientras bajaba de su caballo de un salto
-¿tradición?... ¿Qué clase de tradición?-decía Hikari mientras bajaba de su caballo con ayuda de Takeru.
Takeru sacó un pañuelo de fina seda roja de su bolsillo y tomó la mano de Hikari con suma gentileza por lo que la chica no opuso ninguna resistencia, sus mejillas se llenaron de ese tinte rosado al sentir el frio en las manos del chico ,Takeru nerviosos le atoó con cuidado el pañuelo en la muñeca izquierda y sostuvo su mano largo rato mientras el viento frío ondeaba sus cabellos, sus ropas y el pañuelo carmesí que volaba ligero trataba de escapar de la piel de Hikari.
-¿no le molesta?-dijo Takeru en un tono apenado
-en lo absoluto-añadió la chica mientras le veía hundiéndose en esos ojos de azul profundo que le hipnotizaban hasta lo más recóndito de su alma. El cosquilleo de la seda en su muñeca le producía cierta fascinación. Ambos chicos se vieron el uno al otro como si el tiempo se hubiera detenido en aquel lugar ventoso.
-les leo la suerte por una moneda de plata -
Ambos jóvenes se sobresaltaron al escuchar la voz de un anciano, al voltear vieron que se trataba de una especie de ermitaño, venia vestido en una túnica harapienta de color gris claro, que se fundía con sus enormes barbas largas del mismo tono grisáceo, sus ojos era de un azul resplandeciente como los mas claros cielos del otoño y su piel arrugada de color bronce parecía arder como el sol.
-esta bien léanos la suerte –dijo Takeru acercándose al anciano con Hikari de la mano.
-permítame su palma izquierda joven-expresó el anciano extendiendo su mano. Takeru le mostro la palma.
-pero que frio esta caballero pareciera que esta muerto – reveló el adivino Takeru nervioso pidió que continuara-veo que ha tenido una vida difícil ,y un tormento le aqueja severamente…un cambio enorme aparece en estos momentos de su vida…veo a esta señorita..si es ella definitivamente esta perfectamente marcada en su mano –el anciano hizo una pausa larga examinando la mano de Takeru- ¡oh por dios es la marca de la bestia!. Usted esta maldito, maldito dos veces-el tono en la voz del anciano se quebró como si estuviera asustado- ¡Esta maldito! -exclamó el anciano soltando su palma.
Takeru sentía como temblaba ante la revelación del anciano había visto mas de lo que creyó que vería en su mano, el rubio sacó la moneda de su bolsillo y se la entregó al anciano que la dejó caer al suelo como si no quisiera tocar el metal tocado por el joven.
-yo no quiero su dinero, si en realidad es verdad lo que he visto en su destino déjeme leer la mano de la chica..Déjeme por favor ella podría correr peligro –decía el anciano mientras se acercaba mas a Hikari que llena de miedo se refugiaba tras Takeru.
-permítale Hikari –dijo Takeru inseguro, quien tomó la mano de la chica y la puso sobre la del anciano, Hikari temblorosa la volteó dejando ver su palma en la cuál se dibujaban líneas fuertemente marcadas y entrelazadas. El anciano nervioso la miró con cuidado.
-como lo sospeché…tiene que irse señorita, tiene que irse .yo no estoy mintiendo si no se va ; sellará el pacto con su muerte. La bestia a puesto sus ojos sobre usted su destino es inevitable mientras usted se encuentre aquí ,usted es la torre del tablero de ajedrez es una visionaria lo se por su aura celestial si quiere dejar de ver lo que mira..Necesita irse-dijo el anciano.
-¡basta! Deje de decir semejantes mentiras-dijo Hikari retirando su mano mientras los ojos llenos de pánico se humedecían con unas cuentas lágrimas de desesperación ante el presagio del viejo. En esos momentos los vientos se desataron con tal fuerza que las hierbas se movieron como si fueran a arrancarse del suelo, Takeru inmediatamente la abrazo con su cuerpo frio, las hojas secas de los arboles revolotearon como doradas mariposas entre las corrientes de aire helado que se estrellaba contra sus cuerpos. Los caballos relincharon asustados como si un fantasma hubiera pasado por aquellos lugares, para cuando Hikari abrió los ojos el anciano había desaparecido como si el viento se lo hubiera llevado y solo logro divisar el brillo de la moneda de plata que centelleaba aun el en suelo.
-¿ha sido real?, por favor dígame que ha sido real y que no le he imaginado, por que de ser así entonces he comenzado a perder la cordura-dijo Hikari soltándose de los brazos de Takeru.
-ha sido real, yo mismo le he escuchado, cada palabra salida de su boca y anunciada como desgracia fueron escuchadas por mis oídos y temidas por mi ser-contestó Takeru
-¿y que tan ciertas son?-exclamó Hikari quien temblaba asustada
- Lo siento Hikari pero jamás en toda mi existencia me había encontrado con revelaciones como estas, será mejor que ambos olvidemos este pasaje del paseo-dijo Takeru extendiendo su mano hacia Hikari invitándole a subir de nuevo a su caballo. Hikari respiró hondo y cerró sus ojos unos instantes para después abrirlos y tener frente a ella la figura paciente de Takeru.
Ambos volvieron a montar y tomaron el camino con dirección al valle, varias veces Hikari notó que el caballo negro de Yamatto aumentaba de velocidad sobre todo en depresiones del terreno escarpado por el cual subían y que se transformaba poco a poco en una montaña.
-¿tiene algún nombre el caballo?- dijo Hikari tratando de hacer platica con el joven rubio que había permanecido silencioso largo rato.
-tormenta-el rubio le dirigió una mirada rápida al animal que se notaba inquieto-así le llamamos, aunque en realidad es una yegua –respondió Takeru
-perdón por hacer tantas preguntas pero ¿queda muy lejos el valle?-cuestionó la joven
-en realidad me gusta su espíritu curioso, me parece sumamente encantador. Respondiendo a su pregunta en cuanto desandamos de la montaña el valle será visible.
Ambos jóvenes prosiguieron la marcha que se prolongó cerca de media hora por un sendero angosto ,pero una vez que se encontraron en la ultima pendiente de la montaña Hikari supo que la espera había valido la pena pues la vista del valle era realmente impresiónate los rayos de sol dorados caían bañando el terreno de tierra oscura de tinte rojizo y las filas de cultivo de un verde oscuro que apenas y lograba distinguir como manchas pequeñas, unas cuantas construcciones de madera oscura se distinguían al fondo y el valle rodeado de montañas altísimas y parecía un enorme agujero bañando de luz, aquella imagen hermosa quedó plasmada en la memoria de Hikari como quien mira una obra de arte por primera vez y le robo el aliento por la exquisita hermosura de su perfección ,su colorido y pintoresco aspecto sumamente campirano.
-creo que se ha quedado pequeña la breve descripción que me hizo del valle-dijo Hikari
-debo admitir que no puedo evitar gozar con la expresión que hacen los visitantes al verlo por primera vez-respondió Takeru sonriente.
Ambos jóvenes iniciaron el descenso por el terreno inclinado y accidentado hasta estar sumergidos en la mágica atmosfera del valle, tomaron un camino que pasaba justo en medio de los cultivos y la curiosidad de Hikari se hubo satisfecho cuando supo que eran parras de uvas los plantíos que se encontraban a ambos lados del camino.
-un viñedo…un hermoso viñedo –exclamó Hikari mientras sus ojos adquirían un brillo de emoción al ver el verdor de las plantas y los racimos de uvas enormes que colgaban de la parras.
-es el tesoro de mi familia, de mi hermano y del suyo también Hikari, por que sin ayuda de su hermano nada de esto hubiera sido posible-dijo Takeru mientras le ayudaba a bajar del caballo pues se encontraban delante de una construcción de madera parecida a una cabaña.
Rápidamente salió de la construcción un joven de aproximados dieciséis años, cabellos azulados y compleción delgada, se acercó corriendo a Takeru y le recibió con una sonrisa al igual que a Hikari.
La castaña vio sus hermosos ojos de tono grisáceo y le pareció un jovencito encantador por sus finos modales a pesar de su juventud.
-muy buenas tardes amo Takeru, muy buenas tardes señorita, mí nombre es Henry, es un placer conocerla y espero su visita al valle sea inolvidable.
-igualmente es un placer joven Henry-contestó la castaña sonriente ante la amabilidad del chico
Henry le miró largo rato como queriendo descubrir algo en ella que le hiciera especial ante los ojos de su joven amo, ya que el pañuelo en su muñeca era un símbolo importante en el valle, pero no logró encontrar nada especial salvo que era una chica muy linda, de esbelta figura y que poseía una mirada dulce y bondadosa.
-Henry, los caballos están algo inquietos podrías llevarlos a beber agua ,te lo agradecería infinitamente-dijo Takeru dirigiéndose a su joven amigo que estaba hundido en sus pasamientos.
-por supuesto Takeru, déjalos en mis manos-respondió tomando las riendas de ambos caballos y despidiéndose de ambos jóvenes, Henry se alejó por el camino mientras tarareaba una canción.
-muy agradable joven-dijo Hikari
-si ,un alma inocente que llegó a nuestro lado hace tiempo para darle vida a este lugar ,gran parte de todo el trabajo es dirigido por el-agregó Takeru mientras invitaba a Hikari a pasar dentro de la cabaña.
Al entrar Hikari sintió una sensación extraña como una corriente de frio que la cubrió por completo, pues dentro parecía que fuera el mas crudo invierno.
-hace tanto frio aquí dentro, el clima era bastante agradable fuera-dijo Hikari
-le preparare un poco de té, tome asiento-agregó el rubio indicándole donde estaba la sala
-por favor no se moleste-se apresuró a decir Hikari
-vamos no rechace la invitación le prometo será delicioso, y Henry no tardara para acompañarnos-el rubio le miró dulcemente-no querrá privarlo de su compañía –terminó el rubio retirándose unos momentos
Hikari se quedó silenciosa en la amplia sala rustica ,miraba en todas direcciones hasta que logró encontrar algo que llamó su atención ,por supuesto un estante lleno de libros y rápidamente abandonó el asiento cómodo para ver los nombres de los tomos sobre el estante de madera.
-veo le gusta leer ,no hay mejor alimento para el alma creo yo-dijo Henry que había entrado sin hacer el menor ruido en la sala
-mil perdones –exclamó Hikari mientras tomaba asiento en el sofá de nuevo apenada
-Henry has llegado rápido, casi podría jurar que volaste-exclamó Takeru entrando a la sala con una charola de metal y tres tasas de té, la puso sobre la mesa de centro y las acomodó frente a cada uno después de que Henry tomó asiento en una silla cercana.
Junto con pan tostado con miel los tres jóvenes disfrutaron de una amena charla y el frio de la casa fue olvidado completamente por Hikari que solo sentía el sabor dulce de la miel en sus labios.
-me permiten un momento-dijo Takeru tocándose la garganta y saliendo rápidamente de la habitación antes de que alguien contestara, durante el té Hikari había notado algo de molestia en el rostro de Takeru.
-regreso enseguida Hikari, vere si se siente bien-dijo Henry disculpándose y saliendo tras su amo.
Le encontró a unos paso fuera de la entrada tirado de rodillas y vomitando
-Takeru, sabia que no era buena idea que tomaras el té-dijo Henry
-¿y que pretendías que hiciera?-articuló trabajosamente Takeru mientras se ponía de pie
-anda vamos dentro que comenzara a sospechará es la segunda vez que me ocurre –
Ambos chicos entraron de nuevo en la sala donde Hikari espera preocupada
-¿esta usted bien Takeru?-
-si, no se alarme por favor-
-bien yo me retiro a las labores que me corresponden, si desean preparar algo para su paseo por los viñedos adelante ,los caballos están atados al cerco de afuera ,yo me despido de antemano-dijo Henry saliendo de la cabaña apurado y con la preocupación marcada en su rostro.
-él lleva mucha prisa-dijo Hikari
-si, es muy responsable con su trabajo-agregó Takeru con aire serio mientras abría la puerta para permitir que Hikari saliera.
Caminaron escasos pasos hasta los caballos, en cuanto Hikari tocó a tormenta volvió ese presentimiento punzante en el corazón que le aquejaba desde que salió de la mansión Ishida y que se había acrecentado con la aparición del anciano, aun así montó y se puso en marcha al lado de Takeru, recorrieron los plantíos de uvas y Takeru le miraba sonriente y fascinado a cada instante como si se tratara de un sueño o el sueño de un sueño.
-ya falta poco para que caiga la tarde Hikari, regresemos para la hora de la cena ¿le parece?-dijo Takeru
-claro que si, como desee-contestó Hikari quien montaba veloz y zigzagueante camino a la pendiente.
Una vez en la cima le hecho un ultimo vistazo al valle y logró divisar a Henry que les despedía agitando la mano desde el campo.
-Hikari falta que selle la tradición-dijo Takeru
-¿y como es?-cuestionó la chica que permanecía inmóvil en la yegua negra
-cierre sus ojos –dijo Takeru esperando que la chica obedeciera se acercó en su caballo y le besó en los labios con toda la pasión contenida en su ser, Hikari sintió como si un copo de nieve hubiera caído en sus labios..suave y frio la contacto pero dulce y ligero como el rose del viento en su piel, ella le devolvió el beso con fervor mientras su corazón latía rápido y su puso se aceleraba al borde la locura.
El se separó lentamente de sus labios y esta abrió sus ojos .
-ahora me permite su mano-dijo Takeru extendiéndole la suya como invitación, Hikari poso su mano con el pañuelo sobre la de Takeru, el rubio soplo dulcemente sobre la palma de la chica quien sintió como un viento helado le acariciaba la palma.
-ahora rocíe sobre el valle sus bendiciones –dijo Takeru llevando la mano extendida de Hikari de izquierda a derecha, como por arte de magia el pañuelo carmesí se desató con el viento y lentamente se entregó al vuelo descendiendo sobre el valle lentamente.
-gracias por aceptar ser parte de la tradición, me disculpo por el atrevimiento pero guardar el beso en secreto es parte de ella-expresó Takeru mientras montaban silenciosos por el camino estrecho
Hikari que aun guardaba la sensación en sus labios se ruborizó por completo
Llevaban ya minutos de cabalgar y la tarde estaba por alcanzarlos ,el mayor temor de Takeru era no lograr llegara a casa para la cena pues sabia que Taichi se molestaría. Pero sus pensamientos fueron interrumpidos por el relinchar de tormenta que casi se ponía en dos patas pues estaba realmente inquieta
-¡tormenta! ohh ohh tormenta-decía Takeru tratando de calmar al animal que relinchaba con Hikari asustada en sima.
Hikari le sobaba el lomo tratando de controlarla pero fue inútil tormenta emprendió una carrera veloz por el estrecho camino escarpado y descendiente , Takeru cabalgaba veloz tras la yegua negra desbocada que corría directo al precipicio de la montaña, Hikari gritaba presa del pánico mientras trataba inútilmente de jalar las riendas y mientras se visualizaba a punto de caer.
