Disclaimer: Los personajes utilizados en esta historia no son de mi autoría, los derechos pertenecen a sus creadores. Yo sólo utilizo los personajes con fines de entretenimiento.
N/A: Espero hayan tenido un buen fin de semana, queda poquito para terminar con este fanfic :c, pienso realizar otro AU Korrasami eso sí. Disfruten el capítulo!
Capítulo 21: Plan B
- ¿Y si esto no funciona? – preguntó preocupado Mako. Moviéndose de un lado a otro en la habitación
- Lo hará – contestó Kuvira, terminando de colocarse su traje de paramédico
Ambos voltearon al sentir el sonido de la manija moviéndose.
- ¿Listos chicos?
- ¡Wow!, Korra te ves… - Kuvira se quedó sin palabras
- Como una doctora – Mako terminó la oración por ella – hace años que no te veía así – sonrió
- Bueno, me alegra saber que aún me queda el uniforme –sonrió nerviosa – ¿Y bien?, ¿están listos?
- Todo lo listos que podríamos estar, creo – contestó Kuvira, dudativa
- No es necesario que vayas – le indicó Korra
- Quiero hacerlo. Korra, quiero ayudarte
- Ok, se está acercando la hora. Después de medianoche será más fácil confundirnos entre el personal del hospital, urgencias suele ser un caos, entraremos por ahí.
- Y una vez dentro… - indagó Kuvira
- Buscan a Sato y lo interrogan. Todo quedará registrado en el pequeño micrófono que les dimos. Se comunicaran con nosotros mediante esta muela – dijo Lin, sosteniendo un pequeño aparato entre sus dedos y girándolo en alto - colóquenlas en sus oídos así – hizo un gesto mostrando como proceder - es prácticamente invisible.
Los jóvenes siguieron su ejemplo y terminaron de alistarse. Repasaron el plan una vez más, asegurándose de no pasar nada por alto. Una vez que estuvieron listos subieron al furgón negro de Lin, una especie de estación espía móvil, y se dirigieron al Hospital.
Aquella era una noche fría y húmeda, el viento soplaba tan fuerte que agitaba los árboles y el pavimento estaba recubierto por una fina capa de agua, lo cual dificultaba la conducción. El ambiente propiciaba los accidentes de tránsito, justo lo que necesitaban.
Optaron por estacionarse en la calle frente a la entrada de Urgencias, lo más lejos posible de la entrada principal para no obstaculizar el tránsito. Tal como previeron el lugar era un caos, un remolino de personas heridas, doctores, paramédicos, enfermeros corriendo de un lado a otro, comunicándose a gritos y con urgencia.
Aprovechando tanta confusión se colocaron detrás de una camilla que llevaba a algún herido, incorporándose al grupo que lo atendía. Una vez que estuvieron dentro del Hospital se escabulleron en cuanto pudieron adentrándose en la estancia en la cual se encontraba Sato; para su sorpresa la habitación estaba ocupada por otro paciente, o mejor dicho otra paciente, una mujer que debía tener no más de 40 años y que por fortuna no se percató de su presencia.
- ¡Genial!, ¿y ahora qué? – se quejó Mako, colocando una mano en su frente
- ¿Qué sucede? – la voz de Lin se escuchaba a través de sus aparatos auditivos
- Sato no está aquí – explicó Mako, intentando hablar al micrófono
- Imposible. Nuestros investigadores nos indicaron que se encontraba allí – explicó Lin un tanto enfadada
- Pues le digo que no está aquí – prosiguió Mako irritado, mientras Korra lo callaba con un gesto
- Jefa Beifong. El cuarto está ocupado por una señora en estos momentos. ¿Existe otro lugar donde Sato pudiera estar?
En el último piso se mantienen a algunos de los pacientes más conocidos y con más poder de la Cuidad, por privacidad. Puede que lo hayan trasladado allí, de ser así necesitarán un pase de acceso.
- ¿Cómo lo conseguiremos? – preguntó Kuvira
- Robándolo – dijo como sí nada Lin
Kuvira se mostró soprendida, pero Mako y Korra ya estaban trazando un plan para lograr su objetivo. Estaban decidiendo si dividirse o no sería la mejor opción cuando un desconocido los interrumpió, agarrando de brazo a Korra.
- ¿Usted es doctora verdad? – dijo el sujeto con un tono de urgencia en su voz
- Yo… soy estudiante – declaró nerviosa, mientras sus amigos la miraban preocupados, no duraron mucho así pues un desconocido les dio órdenes y tuvieron que dispersarse.
- Pero sabe medicina no, por favor ayúdeme. Mi hija está inconsciente y nadie la atiende – le contó el pobre hombre
- Encontraremos otra forma de darles acceso, por ahora actúen normal – les indicó Lin, a la distancia. Escuchando esto Korra decidió actuar
- Sí. Lléveme donde está su hija – el rostro del hombre se iluminó
Llegaron a la sal de espera que se encontraba atestada de gente. Korra se las arregló para ayudar a la niña y traspasarle al caso a otra persona, luego de eso dirigió a los ascensores encontrándose de lleno con la figura de Bolin, quién se proponía descender del ascensor. No le tomó mucho tiempo reaccionar al Korra, pues la cara de sorpresa que colocó Bolin hablaba por si sola; ignorando al resto de la gente se subió a trompicones en el elevador, bloqueándole el paso a su amigo y cerrando las puertas al apretar un botón. Esperó un poco más para apretar el botón de emergencia y dejarlos a ambos detenidos entre dos pisos.
- Bolin…
- ¿Qué…?
- Bolin, yo no he sido
- Lo sé – pudo notar como la vena de su cuello aumentaba de tamaño
- No tuve tiempo para contactarme contigo, además no quería ponerte en riesgo
- ¿Ponerme en riesgo? – preguntó indignado – no soy un niño Korra y lo sabes bien – exhaló el aire eliminando su ira – estaba preocupadísimo, me alegra verte con vida – dijo abrazándola
- Lo mismo digo – contestó Korra sonriendo
- ¿El cabello es? – dijo Bolin señalándose la cabeza
- Para que no me detecten. Funciona bien con los desconocidos, supongo que no es aprueba de amigos – comentó en tono de broma
- Tus ojos son inconfundibles – le explicó Bolin – Y, ¿bien que haces aquí?
- Lo mismo podría preguntar yo
- Korra…
La morena decidió ponerle rápidamente al tanto de la situación, evitando hacer pausas incluso cuando Bolin reaccionaba exageradamente sorprendido y Lin alegaba a todo volumen que dejara de brindar información. Al terminar su relato, Bolin reanudó el movimiento del ascensor apretando nuevamente el botón de emergencia.
Yo puedo llevarte allí, pero no puedo asegurarte hablar con el señor Sato – le indicó a Korra, señalando algo en su cintura
La muchacha se le quedó mirando pasmada. Comprendiendo de pasada que hacia Bolin allí.
- Asami está aquí – declaró, viendo como Bolin asentía, sintió su corazón palpitar agitado.
- La noche que desapareciste Sato sufrió una complicación, los doctores dicen que sufrió una especie de infarto, encontraron a unos cuantos miembros de la prensa merodeando y decidieron cambiarlo de cuarto. Desde entonces Asami no se ha movido de su lado – relató Bolin
- ¿Y tú…?
- Opal y yo nos encontrábamos preocupados por ella, y como Opal está siendo interrogada por la policía decidí venir a ver como estaba. Asami me prestó su tarjeta de acceso para que le trajera algo de comida y café – Bolin sonrió
- ¿Opal está siendo interrogada? – indagó Korra, ignorando a Lin gritando: ¿ese chiquillo está saliendo con mi sobrina?
- Somos tus amigos Korra. Y yo soy el hermano de uno de los implicados. Esto iba a pasar tarde o temprano, pero no tenemos nada que esconder opal estará bien.
Sintieron el pitido del elevador indicando que habían llegado al piso señalado. Korra y el resto de sus amigos recibían instrucciones por interno, cuando las puertas se abrieron, Bolin apretó cariñosamente el hombro de su amiga.
- ¿Lista? – Korra asintió
Caminaron a lo largo de un extenso pasillo iluminado gratamente por luces tenues. La ambientación contaba con sillones de cuero cafés dispuestos a la salida de cada cuarto hospitalario, todos estos se encontraban con las puertas cerradas, entre medio se encontraban unas plantas verdes que le brindaban un aspecto más amigable al pasillo azul. En el costado opuesto a las habitaciones se encontraba un gran ventanal que permitía admirar el cielo nocturno, en ese momento perturbado por la fina capa de lluvia que comenzaba a acrecentarse.
Korra siguió a su amigo hasta la última habitación del pasillo, sintiendo crecer su ansiedad a medida que avanzaban. Finalmente Bolin abrió la puerta deslizando la tarjeta en el acceso, entrando en la habitación.
- Ya me preguntaba dónde te habías metido - Korra escucho la voz de Asami y su tono juguetón la sorprendió, produciendo un agradable cosquilleo en su estómago.
Antes de entrar Korra leyó en voz alta el número de la habitación, luego armándose de valor se despojó de su micrófono ocultándolo entre sus manos, lo que iba decir no tenía por qué escucharlo el resto. Ignoró las protestas de Lin, cuando entró a la habitación encontrándose de lleno con aquellos ojos verdes que adoraba. El maquillaje de Asami hacia maravillas para ocultar la hinchazón de sus párpados, pero Korra conocía demasiado bien su rostro como para notarlo.
- Estaré afuera – declaró Bolin, dejando las cosas sobre una mesa móvil cercana y asintiendo a ambas antes de salir y cerrar la puerta.
Un silencio incómodo se instauró entre ambas mientras comenzaban un dialogo sin palabras cruzando las miradas. Asami fue la primera en hacer el intento de hablar, desplegando sus labios sin conseguir articular palabras desvió la vista y se centró en su padre.
- ¿Cómo se encuentra? – preguntó delicadamente Korra acercándose a los monitores fingiendo leer su contenido
- Sufrió un ataque al corazón, los médicos desconocen su origen. Ahora está bien, sedado, pero bien – contestó con voz apagada Asami
Guardaron silencio otra vez. Sintiendo el ambiente tenso y pesado; la morena no sabía qué hacer, tenía tantas cosas que decirle Asami, tantas cosas que podría estarle diciendo y sin embargó allí se encontraba perdiendo el tiempo con la boca cerrada. Tan cerca y tan lejos de la persona que amaba. Se sorprendió al sentir el tacto familiar de Asami en su espalda, sus brazos rodeándola y su frente reposando en su hombro.
- Lo siento mucho yo te he arrastrado a todo esto. Me alegro de que estés viva, me alegro de que estés libre – declaró la joven apenada, cerrando aún más el contacto.
Korra dejó escapar una breve sonrisa, disfrutando de aquel contacto.
- No lo sabías, no tenías como hacerlo – Korra volteó para quedar frente a frente, colocando su mano libre en el cuello de Asami – Hiciste lo que creíste correcto
- No sé si podré perdonarme por ello
- Estoy bien – declaró Korra sonriendo – saldremos de esto – Asami desvió la vista – ¿sucede la algo?
- Me temo que no puedo detener la investigación a menos que… - el ceño de Asami se contrajo
- ¿A menos que…?
- Ahora sé la verdad – declaró Asami colocando su mano sobre la de Korra y mirándola a los ojos – sé toda la verdad Korra y he tomado una decisión. Arreglaré esto
- ¿A qué te refieres?
Asami no contestó su pregunta, en cambio posó sus labios en los de Korra en un firme y suave beso.
Mientras la morena sentía su cuerpo desvanecerse, y al parecer no fue la única pues Asami se desmayó en sus brazos. La visión de Korra se nubló tan rápido que lo último que alcanzo a divisar fue el rostro adormilado de su amada y un humo espeso que comenzaba a saturar la habitación, mientras su mundo quedaba a oscuras.
Respuesta a los comentarios: AlexandraArcher: Ojalá haya sido interesante el capítulo, disculpa la espera :c. Marilinn: Creo que Sato nunca hace nada bien en este fanfic jajaja. Zhyo Jarjayez: los capítulos de este fanfic tienen altibajos :s no sé cuanto quede o si habrá rikura nuevamente :c. Sato-girl: Gracias por las felicitaciones espero te haya gustado la aparición de la señorita Sato
