Disfruten!
Cap. 20: "Regreso"
Lo peor terminó y ahora lo que más le preocupaba era aprobar los exámenes. Se pasó días y días estudiando. Devoraba un libro tras otro. Solo salía para comer y nada más. Sebastian se sentía orgulloso y a la vez decepcionado. Por una parte, porque Ciel se preocupa por su futuro, por así decirlo; y por la otra, decepcionado porque desde esa vez que se acostaron por primera vez en meses, no lo volvió a ver con frecuencia.
- Y?... como te estás preparando? Los exámenes son mañana – le preguntó mientras cenaban.
- Esta bien, ya estudie lo que me faltaba y llevo repasando 4 días seguidos – le respondió tan naturalmente. No cabe duda de que es "superdotado". El moreno sonrió – Gracias por la comida.
- Ya está? No quieres quedarte un rato? – le insinuó sensualmente, pero Ciel lo miró indiferente.
- No, debo dormir para la prueba – se fue a su habitación.
- Haaaa…. Así que jamás podre hacerlo de nuevo – su ilusión fue destruida, una vez más y lo único que hizo fue levantar la mesa.
- Que piensa hacer ahora Ash-sama? – le pregunto un joven a su jefe.
- Tranquilo,, tranquilo – le hizo un gesto con la mano – ya voy a hacer algo – le dijo en tono relajado.
- Pero… Ash-sama, ya se olvido del engaño de que le hizo Sebastian-san? – se notó un leve tic en el ojo del Jefe. Es verdad; cuando él y sus subordinados fueron a buscar el archivo con el virus donde les indicó, no había nada más que un simple casillero viejo de tren. Estaba tan enfadado que estaba seguro que cuando regresara mataría a ese niño para arruinarle la vida, sin embargo al llegar se percató de que se habían escapado. Ya furioso empezó a arrojar cosas por todo el lugar, incluso lastimo a varias de sus secuaces. Iba a ir tras él, pero prefirió tomarse unas vacaciones para pensar y al asunto lo dejo pasar, lo dejó pasar hasta hoy en día.
- Escúchame – se dio vuelta y golpeo la mesa con ambas manos – yo no permito que un mocoso y un fugitivo me derroten! – asustó a toda la habitación – quiero que los busquen y me los traigan! – ordenó y todo el personal se volvió para cumplir con su deber – pero tú no Phillipe
- Eh? Yo señor? – se volvió confundido el muchacho.
- Sí, quiero que me hagas un favor – lo escucho atentamente – quiero que la llames y le digas que necesito que colabore
- A…..a ella? – le tembló la voz.
- Si, a ella
- Muy bien, tienes 80 minutos para terminar el examen entendido? – le comentó el pelinegro mientras le entrega una hoja al niño. Ambos estaban solos en el salón. Era hora de que Ciel rindiera los finales que se perdió por estar en el hospital. Estaba más que listo, preparado para sacarse este y otra prueba más.
- Si, ya se las pautas – refunfuño.
- Ok, comienza – dio vuelta la hoja y empezó a escribir. Escribía sin dificultad alguna, al parecer eran muy fáciles las preguntas.
- Tsch….. Esto es pan comido – susurra ante la no facilidad. No había pasado ni media hora cuando se levantó y entregó su prueba. – ya esta – Sebastian lo miró.
- Wow, esto es record – se rió – ok…el próximo examen es en una hora quieres….hacer algo? – se le acercó lentamente con su mirada carmesí.
- A-alejate, estamos en el Instituto – retrocedió unos pasos.
- No te preocupes, estamos solos – lo acorralaba contra uno de los pupitres.
- No mientras el director puede estar dando vueltas – lo empujaba con sus pequeños brazos. Evitaba mirarlo, era consciente de que sus ojos rojos lo hipnotizaban y lo hacía perderse; por eso evitaba el mas mínimo contacto visual.
- Que pasa? Porque no me miras? – le susurró al oído. Un escalofrío le recorrió la espalda. Su voz se estremecía.
- Cállate! – se ruborizó.
- Eres muy lindo – le agarró el rostro y lo beso apasionadamente.
- Nghhhh…. – quería separarse pero de la nada sus energías fueron succionadas por ese beso que lo debilitaba a cada segundp – Nghhh… Se.. nghhh – su voz fue sellada por su lengua que danzaban con la suya. Sin aire que alimente sus pulmones, se separo a la fuerza de él para recuperar el aliento. Solo un fino de saliva los unía – haaaa…haaaa
- Haaa….. Había pasado una semana desde la última vez – suspiró.
- Eso….. – respirando entrecortado – eso no es excusa, para hacerlo en un lugar público! – le gritó y salió por la puerta dejando a un moreno muy sorprendido.
- Wow… ese niño es todo un "caso" – se rió y se sentó nuevamente en su escritorio a leer su libro hasta que sea la hora de tomar el siguiente examen.
- Dios, ese idiota siempre haciendo lo que se le plazca – dijo enojado el pequeño mientras caminaba por los pasillos – aun no puedo creer que sienta algo por él, ashhh
- Sentir algo por quién? – una voz femenina habló por su espalda.
- Huh? – se dio vuelta rápido y notó que era la enfermera – oh, Ángela, que haces aquí en vacaciones?
- Estaba buscando unos papeles cuando te oí murmurara por el pasillo, así que…. Sentir algo? – le pregunto con tono atrevido.
- No es de tu incumbencia
- Ok ok, no me entrometeré en tu vida privada sin embargo oí lo del accidente hace meses, como te sientes?
- No es para tanto, estoy bien – respondió de mala gana.
- Haaa….. Incluso con semejante suceso, tu sigue siendo el mismo – se cruzó de brazos decepcionada.
- Me voy – se volteó.
- Espera!
- Qué?
- No encuentro las hojas que busco, me ayudas? – le sonrió y este la miró irritado. De todas maneras tenía una hora hasta el próximo examen, así que si la ayudaba rápido, podría ir a la azotea y dormir un rato como en los viejos tiempos.
- Tsch,, está bien.
- OH GRACIAS! – aplaudió entusiasmada y lo guió hasta su oficina en la enfermería.
Varios minutos mas tardes, ambos buscaban por toda la habitación, sin éxito alguno. Ciel estaba a punto de abandonar la búsqueda. Sabía que a este ritmo jamás descansaría en la terraza.
- Aquí no hay nada, yo mejor me voy – a punto de levantarse.
- NO! Deben estar por aquí – le rogó – por favor quédate un poco más! – este lo miró con desprecio y soltó un leve "tsch" y continuo con la acción. A Ángela se le dibujo una sonrisa que al rato se le borro a cambio de un rostro serio. Saco una botella y un trapo de sus bolsillos. Mojo dicho objeto con un poco del ese liquido mientras se le acercaba lentamente al joven de cabellos celestes.
- Aquí no hay nada – se enojó.
- Tú sigue buscando – le comento y aprovecho la oportunidad para atacarlo.
- Q-?! – fue cubierto con un trapo. "Esto es….. cloro….formo"
- Lo siento, pero me pidieron que hiciera esto – escuchó a Ángela antes de caer inconsciente.
Parpadeo un par de veces al despertar para después sentir su cuerpo inmóvil.
- Qué? - tenía los brazos y pies atados – qué sucede?
- Lo siento Ciel-kun – giró su cabeza y visualizó a Ángela sentada en su silla.
- Por qué lo hiciste?! – pregunto enojado tratando de zafarse de sus ataduras.
- Me pidieron que te retuviera hasta que llegara.
- Llegar quién? – y en eso algo le hizo click. El rostro, esos ojos violetas, el pelo plateado. Con razón le era familiar Ángela se parece a ese sujeto – acaso no tendrá algo que ver con un bastardo llamado Ash?
- Te refieres a mi hermano?
- Her…..mano? – sus ojos se abrieron.
- Así es, Ash es mi gemelo.
- No…no puede ser – se negaba. Aquella persona que paso con él su infancia (en sus momentos de mala salud) estaba relacionado con ese hombre. Ahora todo tenía sentido el porqué no le agradaba.
- Ahora solo queda esperar a que el aparezca – agregó.
"Sebastian" pensó con la ligera esperanza de que lo salvara.
- Ya paso una hora, donde esta? - se preguntó preocupado el moreno mirando su reloj pulsera. Hace 15 minutos que tenía que entregar el 2do examen a Ciel, pero este no había llegado y sabía que llegar tarde no era típico de el - mejor iré a buscarlo - se levanto de la silla y saltó del salón.
Caminó por los pasillos del colegio en su búsqueda sin resultados. Todo estaba silencioso. Se notaba que aun eran vacaciones. Se rió ante ese pensamiento, sin embargo este se detuvo cuando escuchó voces y una de ellas era la de su amado.
- Ciel? - se dirigió hacia su voz y se dio cuenta de que estaba en la...enfermería? Acaso se sentía mal? Intranquilo entro sin ni siquiera tocar la puerta - Ciel, estas bien? - Sus ojos se abrieron cuando vio al niño atado de pies y manos en el suelo y a la enfermera.
- Sebastian! - gritó de sorpresa el joven.
- Oh con que al fin llegas - dijo tranquilamente.
- Ángela-san que ocurre?
- Y... lo rutinario, atar a Phantomhive para entregárselo a mi hermano y extorsionarte luego y cosas así, nada interesante.
- Hermano? Extorsionarme? - y ahí, se le prendió la lamparita frunciendo el seño serio - así que tu eres la hermana de Ash o me equivoco? he oído hablar de ti hace años.
- Wow, no sabía que era famosa - rio sarcástica. Era una batalla de miradas. Ambos se observaban con ojos desafiantes y Ciel solo los miraba desde su lugar.
- Peleen los dos en otro lado, ahora desátenme - reclamo y Sebastian se movió con la intención de hacerlo, pero Ángela se lo impidió.
- No dejare que lo toques - saco un bisturí junto con una jeringa y el moreno se puso a la defensiva - el llegara pronto así que recomiendo que te sientes y esperes.
- En tus sueños - hizo el primer movimiento y Ángela lo esquivo. Varios objetos volaban de un lado a otro. Pelear en un pequeño cuarto era difícil y más si era la enfermería, donde objetos filosos o químicos, pueden romperse fácilmente y herir a cualquiera, incluso a Ciel, que estaba completamente indefenso con las manos y pies atados. Antes de ser lastimado con estas cosas prefería esperar a Ash y aclarar las cosas.
- Basta!- gritó y los dos se detuvieron - no peleen aquí, voy a ser lastimado con algo que se rompa - aclaró.
- El pequeñín tiene un punto - se rió Ángela.
- Pero Ciel... -se asombró.
- Déjalo Sebastian, no hay caso, sabíamos que algún día él regresaría - el joven ya era consciente de todo y que ya no tenía caso seguir escapando.
- Ves Sebastian? es inútil pelear, así que siéntate - le hizo un gesto y el moreno miró a su amado y noto que tenía ese gesto de resignación. Así que le hizo caso y se sentó a esperar a que el diablo en persona apareciera en cualquier momento.
Un lamborgini negro se estacionó frente al Instituto Fushimi. Un hombre con traje negro salió primero solo para abrirle la puerta al jefe de uno de los grupos mafiosos muy importante de Japón. Vestía traje blanco y cabellos plateados que resaltaban.
- Muy bien caballeros, es hora de buscar lo que es nuestro – ajustaba sus guantes e inicio su caminata escoltado por sus subordinados.
Los tres esperaban sentados en la enfermería la llegada de Ash. Había pasado media hora desde la pelea y nadie se dirigiá la mirada o la palabra, era un terrible silencio perturbador.
- Esto es una pérdida de tiempo – le dijo Ciel irritado.
- Ya cálmate, hoy resolveremos todo – le dedico una sonrisa. Y en ese momento el malvado de la película entro por la puerta asustando a todos.
- Hola! Yo sé que me extrañaron – saludó y ellos lo miraron con una ceja alzada.
- Hermano, deja tus juegos – le regaño Ángela – ya cumplí con lo que pediste.
- Oh si, gracias hermanita – sonrió – y ahora, adoptó su forma seria – creyeron que los dejaría descansar?
- Eso nunca lo creí – afirmo el moreno que se encontraba parado entre las dos camas.
- Wow, tu sí que estas alerta Sebastian – sus ojos se miraron con odio. El ambiente era pesado, era como si ambas auras chocaran en una temible batalla. Al pequeño le paso un escalofrió por su espalda, algo malo iba a pasar, lo sabía.
- Porque decidiste aparecer ahora? – finalmente preguntó.
- Quería tomarme una pequeñas vacaciones – respondió.
- Me sorprende que digas "vacaciones", tú nunca tomas vacaciones – rio sarcástico.
- Ya sé, pero bueno, lo que me importa ahora – respiro hondo – donde…..esta….. EL ARCHIVO?!
- Ya te dije donde estaba
- Mientes! Cuando fui no había nada – golpeo la mesa – creiste que caería en tu trampa por mucho tiempo?
- Algo.
- JUM! Jamás volverás a hacerlo – chasqueo los dedos y uno de sus hombres agarró a Ciel por sorpresa.
- Qué?!
- Ciel!
- Alto! – le ordenó – si te mueves – un arma apuntaba a las sienes del joven de orbes celestes – le disparare.
- No… no lo hagas – cabizbajo.
- Ash – le dijo su hermana algo preocupada. No lo había visto tan alterado en años.
- No lo hare si me llevas al archivo – le ofreció – pero esa vez TU! Me guiaras y para que no trates de hacer nada – hizo una seña y su subordinado junto con un asustado Ciel fue a su lado – tendré a tu pequeño amado conmigo todo el tiempo – sonrió sádico y Sebastian no pudo negarse, no mientras tuvieran a Ciel como rehén. Era su punto débil.
- Esta bien, síganme – empezó a caminar fuera del edificio.
El ambiente era tenso para el niño, estaba rodeado de los subordinados y una de ellos tenía un arma justo al lado suyo. Podía ver a Sebastian en la otra punta de la limosina al lado de Ash hablando de algo que no podía escuchar del todo. En un momento los ojos del pelinegro se encontraron con los de él, sonrió y este le desvió la mirada.
- Y dime Sebastian, que estuviste haciendo estos últimos meses - agitaba su copa de vino.
- No mucho, trabajando - respondió - corrigiendo exámenes, cuidando de Ciel mientras estaba en el hospital – oh oh, se le soltó "tonto" se auto dijo golpeándose.
- Como? - lo observó sorprendido - que pasó?
- No es de tu incumbencia
- No nooo,, quiero saber - le dijo con un gesto de "prosiga"
- Tsch, supongo que es inútil hacerte olvidar del tema, no? - preguntó resignado.
- Así es, así que cuenta
- Haaaa... Ciel tuvo un accidente de transito y estuvo en coma por meses, ya estas feliz?
- Ohhhh, que triste, sufrir un accidente a esa edad debe ser doloroso.
- No tanto como matar personas - susurró.
- Has dicho algo?
- Nada - contestó inocente.
- Ya llegamos señor - anuncio el chofer deteniéndose a un lado de la acera.
- Muy bien señores - dio la orden y todos se bajaron. Uno de ellos tomo a Ciel de los caderas levantándolo.
- Huh? BAJAME! - peleo para que lo soltaran. El pelinegro quiso salvarlo pero Ash lo detuvo.
- Ah ah ahhhha - cantó - no vayas a ningún lado, él se quedara con nosotros hasta que nos des lo que queremos - y el moreno rechistó en silencio antes de entrar en el edificio que era su nuevo hogar.
- Debe estar por aquí – revisaba entre tantas cajas de su armario. Era muy incómodo para el sentirse observado por muchos ojos y más si la mirada más fuerte era la de su enemigo.
- Y? me estoy impacientando – se sentó en la cama con cara irritada.
- Ya lo sé Ash, pero desde la mudanza no recuerdo donde guarde cada cosa – dijo.
- Mientes – le echó en cara – yo se que tienes una buena memoria – el moreno se mordió el labio inferior. Pensó que con eso podría ganar un poco más de tiempo para pensar en una forma de salvar a Ciel, el cual se veía rodeado por tres de sus hombres. Notaba en su cara temor, aunque sus mascaras de indiferencia fueran muy buenas – así que vamos, apresúrate o Phantomhive muere
- No lo hagas – pidió y agarró una pequeña caja y hurgó dentro de ella sacando un pequeño almacenador de datos o "pendrive" y se lo entregó – aquí esta
- Gracias Sebastian – se lo guardó en el bolsillo de su saco.
- Ahora déjalo ir
- De acuerdo, un trato es un trato – levantó la mano y lo liberaron.
- Ciel – corrió hacia el – estás bien?
- S-si –respondió un poco tambaleándose. Parecía perturbando por algo.
- Estas seguro? Te noto pálido.
- Ya te dije que estoy bien - se alejó un poco.
- Bueno, dejare que la pareja feliz, discuta a solas – interrumpió mientras se iba – de nuevo, gracias por tu colaboración. Ahora ya se tu punto débil – sonrió y cerró la puerta de un golpe. Tenía razón. Después de su reacción tanto en el Instituto como en la "cárcel". Saber que se preocupaba mas por el niño que por su propia vida, es suficiente para hacerle saber que él era su talón de Aquiles.
- Sebastian – lo llamó sacándolo de sus pensamientos.
- Si?
- Que pasara ahora? – preguntó. No sabía cómo contestarle. Ahora que el hombre poseía el virus. Cualquier cosa podría ocurrir. La único que pensaba en ese momento era en lo que sería capaz de hacer su archienemigo, teniendo es su poder el más poderoso hacker virtual del país.
Continuará...
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