Capítulo 29…
Lazos inexplicables….
Todo estaba en calma y Jimmy no podía creer que llevara un tiempo considerable en el San Pablo. Extrañaba a Candy, a Albert, a Annie, a Archie, al Sr. Cartwright y sobretodo extrañaba a su hermano Tom… Las cosas eran tan distintas en ese lugar. Todo era un poco frío y lleno de formalidad… Había escrito a Candy y a Albert y esperaba con ansias su respuesta al igual que la de Tom…
Toc, toc…
Si, adelante…
Sr. James W. Andrew…
Si…
Telegrama urgente…
¿Qué…? ¿De quién…?
No sabría decirle, por favor firme de recibido…
Si…
Jimmy sintió en frío subir por su cuerpo, le temblaban un poco las manos y con dificultad abrió el sobre…
"Sra Elroy-hospital-urgente- permiso colegio- carruaje-hoy-11 a.m."-
No podía creerlo, pero si la había visto hacía tres semanas y ya la extrañaba mucho. Ayer había recibido carta de ella. Estaba en su cuarto de estudio cuando llamaron a la puerta. Se colocó rápidamente su saco y salió corriendo hacia la entrada del colegio. En su camino lo encontró la Madre Margaret y lo acompañó aprisa hasta la entrada… Las hermanas habían recibido un telegrama igual. Al ver llegar el carruaje de los Andrew, habían abierto para que este entrara lo más rápido posible por el joven James.
La Madre Margaret, se quedó rezando por él mientras los vio alejarse. Jimmy sentía que se le salía el corazón. Le había prometido a Candy y a Albert, que él iba a cuidar de la Sra. Elroy… ¿Si todo estaba bien, que sucedía…? Esperaba que el cochero fuera más rápido, le pidió que así fuera y desatrampados corrieron los caballos hasta llegar al St. Jesus Hospital.
Jimmy entró y corrió a la recepción en donde tomando a una enfermera por los hombros y con desesperación le pidió el número de habitación de la Sra. Elroy Andrew… Al escuchar Andrew, la enfermera caminó rápidamente delante de él para enseñarle el camino….
A Jimmy le había parecido sumamente extraña la reacción de la enfermera, cada vez perspiraba más… Si lo habían llevado tan rápido, sólo podía significar una cosa, la situación era grave… "No… -se repetía- no otra vez, no quiero perder a otra persona así de querida para mí, en mi vida. Madre, ayuda a la Sra. Elroy, no me dejes solo tan lejos de casa…" Las lágrimas se acumularon en sus ojos, mientras caminaba cada vez con más rapidez a tan ansiada habitación…
Había llegado a la habitación 1012, y tocó suavemente… Nadie respondió, hasta que vio salir por la puerta al mayordomo de los Andrew, de la mansión en Londres. Era un hombre de unos 65 años, canoso, gentil, y muy amable. El Sr. Joseph llevaba cuidando de los Andrew desde que tenía memoria, ya que su padre había hecho lo mismo.
Cuando vio a Jimmy en la puerta, rápidamente lo tomó del brazo y lo sacó de la habitación para poder hablar… Cuándo vio el estado en que se encontraba Jimmy, decidió que lo calmaría primero…
-"Joven Jimmy, tranquilícese, ya está fuera de peligro…"-
-"¿Qué sucedió Joseph…?"-
-"Dejó de tomar su medicamento, porque ya se sentía bien… Hoy sufrió un desmayo, y entre sus delirios sólo lo llamaba a usted… Pensamos que sería grave si ella despertase y no lo viera aquí…"-
-"Joseph…. Me has dado un gran susto…"- Le confesó Jimmy limpiándose las lágrimas del rostro…-
-"Ella también nos lo ha dado a nosotros. No despertaba y estaba muy pálida…"-
-"Joseph, puedo pasar a verla…"-
-"Si, ahora está descansando… No la despierte, déjela descansar… Le dieron un calmante para poder bajarle la presión…-"
-"Entiendo… Gracias Joseph…"-
Jimmy se había aproximando a la cama del hospital. Todo era tan blanco y reluciente. La habitación era enorme, y la cama, muy lujosa. Tenía una vista maravillosa a los jardines del hospital… El sol de medio día penetraba por un costado de las cortinas…
Había sombra en el lugar y estaba fresco. Jimmy tomó la pequeña silla que se encontraba junto a la cama y la colocó justo junto a su Tía…
Jimmy la contempló y pensó que siendo tan dura y estricta, se veía ciertamente frágil, dentro del hospital. De pronto ya no le pareció tan alta, ni tan dura... Despacio y con cuidado acarició la frente de la Tía y tomó aquella mano entre las suyas. Recordó cuando había hecho lo mismo con su madre, hasta que el calor había desaparecido de su cuerpo. Pidió tantas veces al cielo que eso no se repitiera… Jimmy había pasado muchas horas junto a la Tía… hasta que ella recobró poco a poco el conocimiento…
La Tía abrió los ojos poco a poco y se fue ambientando a la luz. Era de noche y una pequeña luz estaba encendida en uno de los extremos de la habitación… Parecía que todo le daba vueltas... Habían pasado tantas horas y Jimmy estaba dormitando, con la cabeza recostada junto a su cuerpo y tomando su mano entre las suyas…
-"¿Hijo…?"-
Jimmy abrió los ojos lentamente… De pronto recobró toda su conciencia y miró a la Tía…
-"Hijo… ¿dónde estoy…?"- Había dicho con dificultad la Tía…-
-"Ohh… Tía…. Despertó…."- Jimmy no pudo más y la abrazó con fuerza mientras quedamente dejaba salir todas las lágrimas que se le habían acumulado en su desesperación…-
-"Tía no me deje por favor… No me deje solo…"-Había sollozado Jimmy, entre lágrimas y quedamente, mientras la abrazaba y se aseguraba de oír su corazón…-
La Tía no sabía qué hacer. Ninguno de sus sobrinos la había querido tan profundamente o por lo menos no se lo demostraban abiertamente… Ella estaba realmente sorprendida… Sintió como su vida entera había buscado en lo más profundo de su corazón eso. El incomparable amor que un hijo puede brindar a una madre… Una pequeña sonrisa se dibujó en su rostro, mientras acariciaba los castaños cabellos de Jimmy…
-"Hijo… ¿Qué sucedió….?"-
-"Sufrió un desmayo…"- Le dijo Jimmy tratándose de calmar…-
-"Ahh… Jaja… Entonces no fue nada malo… Vamos hijo…. Ya estoy mejor…"-
-"Ohh… Tía ¿cómo puede decir eso…? Estuvimos realmente preocupados…"-
-"Perdona hijo…. Es sólo una vieja necia, que vino a parar al hospital, por no tomar su medicina, no volverá a suceder…"-
-"Me lo promete Tía…"-
-"Palabra de Andrew…"-
Le había contestado la Tía, tomando el mentón de Jimmy y enjugando esas pequeñas lágrimas, mientras le ofrecía una disimulada pero bien formada sonrisa…
Jimmy se sitió más tranquilo y le sonrió de regreso. Los dos empezaron a reír y de nuevo se abrazaron.
-"No me asuste de esa forma Tía… por favor…"-
-"Jimmy ya no te preocupes, no volverá a pasar… "-
-"Tía… ¿Me ha llamado Jimmy…?"-
-"Si… Eres mi Jimmy… "-
-"Jaja… Jamás creí que usted me llamaría así…"- Le contestó con una franca sonrisa…-
-"Te he borrado las lágrimas ¿no es verdad….?"-
-"Si… es verdad…"- contestó Jimmy, incorporándose y sentándose en el borde de la cama, ya sin lágrimas en el rostro…-
-"Vamos, alegra esa cara, ya estoy mejor… "-
-"Si, gracias a Dios…"-
-"Tía, iré a ver al médico para avisarle que ya despertó… Ahora regreso…"-
-"Si… "-
Jimmy regresó con una enfermera que era muy amable y con el médico de la Familia Andrew a su lado. La revisaron y decidieron que por la mañana se podía ir a casa. Le recetaron un montón más de medicamentos y el médico quedó en visitarla por la mañana…
Toda esa semana Jimmy no pudo asistir al San Pablo y definitivamente, no le importaba, había mucho más que hacer en la mansión de Londres que en el internado… No quería fallarle a Candy, pero la Tía lo necesitaba. Una tarde cuando la Tía ya estuvo mejor, Jimmy preparaba sus cosas para regresar al San Pablo, cuando la Tía tocó a su puerta…
-"Jimmy…. Hijo, ¿puedo pasar?-
-"Claro que si Tía…"- Jimmy rápidamente se dirigió a la puerta y sentó a su Tía sobre la cama…-
-"Dígame Tía ¿en qué puedo ayudarla?"-
-"En nada hijo, es sólo que tenemos que hablar…"-
-"Entonces dígame…"-
La Tía tomó fuerza y aclaró su garganta para continuar…
-"En realidad Jimmy, quiero que consideres, si debes regresar al San Pablo…"-
-"¿Cómo dice Tía…?"- Jimmy no sabía que contestar, de pronto sintió que su desempeño había sido muy malo y por eso ella le sugería no continuar…-
-"No pongas esa cara hijo… No tiene nada de malo que sigas tus estudios, de hecho creo que te ha ido de maravilla en el colegio… Sólo que es necesario que escuches lo que te quiero decir…"-
-"Jajaja, está bien… Ya me había asustado…"-
-"Creo que no me recuperé tan rápido como hubiera querido, y sé que no debía decírtelo, pero necesito que alguien me ayude con todos los pendientes que hay aquí en Londres. Puedo pedir que los profesores del San Pablo te den lecciones aquí y tu certificado será del colegio, sería un favor muy especial, siendo un Andrew no debes tener problema…"-
-"Tía, ya sabía yo, que no solo era la medicina…"- Le dijo Jimmy con franca consternación en la cara. De pronto sintió que en su habitación hacía mucho frío, así que fue por una manta y ayudó a recostar a la Tía en su cama, y le colocó una manta….
-"Gracias Hijo… ¿Qué piensas?"-
-"Que debo quedarme aquí y ayudarla. Le prometí a Candy que así lo haría y además William, también me lo pidió, parece que a los dos les preocupa su salud…"-
-"Imagino que sí… Espero que William aparezca pronto. Candy tampoco puede sola con tanto…"-
-"Estoy seguro que sí…"-
La Tía por primera vez en su vida sonrió ampliamente… -"James, hay algo más sobre lo que te quiero hablar…"-
-"Dígame Tía…"-
-"Pues, creo que Candy es muy joven para tenerte como hijo, creo que sería mejor que me cediera tu adopción… ¿Qué dices hijo?"-
-"Yo, no, no sé qué decirle…"-
-"¿Está segura Tía…? Yo soy un poco revoltoso…"- Le confesó Jimmy rascando su cabeza y con una sonrisa en los labios…-
-"Nunca he estado más segura de algo…"-
-"Entonces muchas gracias Tía… ¿Usted piensa que Candy aceptará…?-
-"Le escribiré a ella y a William… Imagino que los dos estarán de acuerdo…"-
(-)
Candy y Albert después de aquellos días de inexplicable tormenta, habían estado realmente ocupados aprendiendo el manejo del Rancho. Una semana antes del Día de Gracias, con todo el dolor de su corazón Candy estaba de nuevo en el Hogar de Pony, con Annie, Pattie, la Hermana María y la Srita. Pony…
El Sr. Cartwright les había sugerido que pasaran esas dos semanas montaña arriba, donde tenía una cabaña muy agradable entre los bosques, que daba a un lago cristalino, y que por casualidad el pasaba esos días ahí. Descansando y disfrutando de su cabaña, antes de que cayera la primera nevada. Después de la primera nevada era imposible pasar y ya no se podía regresar a la casa principal. La pequeña y lujosa cabaña, estaba a dos horas caminando o a una hora a caballo. Habían decidido que pasarían el Día de Gracias en ese hermoso lugar, junto con George y habían invitado a Rick y a Tom. Rick iría a Florida y acompañaría a Patty, ya que los dos verían a sus padres. Tom aceptó de buena gana, siempre y cuando pudiera invitar a Pauline… Su padre iría con su hermana, que vivía en Chicago. Tom siempre iba con él, pero en ésta ocasión le pidió que lo disculpara ya que Candy y Albert le habían extendido la invitación y no quería que se ofendieran al despreciarlos…
A todo esto, Candy ni enterada, que los planes de Albert se veían beneficiados por su corta ausencia, al ir al Hogar de Pony…
-"Annie… iré a caminar por la Colina, antes del almuerzo… "-
-"¿Candy… porqué no le dices a Albert, que te has seguido sintiendo mal…?"-
-"Oh… no Annie, no es nada…. Es cansancio, pero quiero asegurarme que estoy bien…"- le contestó con una sonrisa la rubia…-
-" Candy… te he visto muy cansada… ¿porqué no descansas un momento…?"-
-"Estoy bien…. Además ya llegaron los resultados del Dr. Rogers… Quiero revisarlos desde lo alto de la colina…"-
-"Jajaja… Nunca cambiarás…"-
-"No lo creo… Ahora me voy… Estoy bien Annie no pongas esa cara…"- Candy corrió y la abrazó… Le limpió una pequeña lágrima y las dos se sonrieron…
-"Annie…. No le menciones nada a Patty… ¿lo harías por mi…?"-
-"No lo haré…. No quiero preocuparla… "-
-"Annie…. Ya te dije que no hay nada de qué preocuparse… jajaja…"-
-"Está bien… Entonces te creo…."-
-"Mucho mejor Annie, ya me voy…"-
Quien dijera que Candy ya no corría hasta la Colina, sino disfrutaba de caminar y respirar el aroma de ese lugar a cada paso que daba… Llegando a la cima, se recargó en el Padre Árbol… Era todo tan hermoso… El otoño había llegado y las hojas cubrían los prados, dejando todo color cobrizo, como el hermoso cabello de Albert al atardecer…
Albert… ese era su único pensamiento… Sólo ella sabía cuánto lo había extrañado toda esa semana… Incluso cuando el Dr. de la clínica, el Dr. Rogers, había tomado muestras de sangre, lo extrañó hasta los huesos… Recordaba la conversación claramente…
-"Doctor… ¿Podría tomarme entonces muestras, para aclarar si hay algo de lo que deba preocuparme…?"-
-"Jajaja… Srita. Andrew, no hay nada de qué preocuparse… Usted es muy joven… Es exceso de trabajo. Le recomiendo que descanse y coma bien… Verá que los resultados serán alentadores… Ahora, extienda su brazo…"-
-"Doctor, no le diga a nadie… por favor…"-
-"Oh no, claro que no… No creo que deba preocuparse por nada… Le mandaré los estudios con mi asistente… Yo estaré fuera estos días, pero los revisaré antes de irme. Si encuentro algo de lo que deba preocuparse, entonces, vendré yo personalmente… ¿De acuerdo?"-
-"De acuerdo Doctor…"- Le había contestado Candy con una sonrisa…
Ahora estaba ahí, junto a su árbol favorito en el mundo, contemplando todo lo que Albert le había regalado y dado, sin siquiera pedir nada a cambio… No podía sentirse más afortunada… El Dr. Rogers no había ido a entregar los estudios, así que no sería nada grave…
Candy con más optimismo tomó el sobre entre sus manos y leyó cuidadosamente los resultados…
Las lágrimas se le escurrieron, sin quererlo….- Albert… mi amor…- Fue su único pensamiento…-
Estaba en shock, mientras las lágrimas seguían corriendo por sus bellos ojos verdes…
-"Albert… mi amor… Te necesito… Albert… Te amo tanto…"-
Candy estaba llamándolo desde el fondo de su alma… Las lágrimas brotaban de su rostro sin quererlo, mientras aprisionaba contra su ser el sobre que hubiera mandado el Dr. Rogers…
Una mano se posó sobre su hombro y la asustó, pues estaba completamente desprevenida…
-Soy… yo…-
Candy giró la cabeza y sus ojos no podían creer lo que veía….
-Ohhh…. Te….. Terry!-
(-)
-"Pauline, Candy y Albert, te han invitado… Traigo la invitación de Candy… Di que me acompañarás…"-
-"Ohh… Tom… ¿cómo podría decirte que no…?"-
-"Entonces es un si…"-
-"Si…"-
-"Excelente…"-
-"Tom…. Ahora sólo falta convencer a mi padre…"-
-"Él aceptará sabiendo que una Andrew, te invita…"-
-"Tal vez…"-
-"Vamos, no seas pesimista…"-
-"Tom… Me encanta ese lugar… Es hermoso…"-
-"Si que lo es…"-
-"Vamos a hablar con mi padre entonces…."-
-"Vamos…"-
(-)
En Lakewood…..
-"Jajajaja… Patty… Eres la mujer más inteligente que he conocido…"-
-"Gracias Rick"-
-"Los caballos piensan, y son inteligentes… Pero no creo que tengan prejuicios en tu contra… jajajaja"-
-"Tu mismo has visto, qué difícil ha sido que aprenda a montarlos…"-
-"Jajaja… si, aunque cada día eres mejor…"-
-"Muchas gracias, Sr. Mc. Gregor…"-
-"Jajaja… Srita. O'Brien, es usted una excelente alumna. Tal vez muy pronto ya no me necesita cerca para cuando desee cabalgar…"-
-"Pues eso si sería una tristeza, lo que más me gusta de cabalgar, es poder charlar contigo…"- Le había contestado Patty francamente, al sonriente Rick, que sintió que los colores se le subían a la cabeza…-
-"En realidad Patty, yo también disfruto mucho de tu conversación…"-
-"Gracias, Rick"- Le había contestado Patty, desde arriba de una yegua, que era hermosa y se llamaba Maple…
Rick llevaba las riendas, mientras Patty, al cambio de peso de sus piernas, hacía que el caballo fuera en tal o cual dirección… Rick le ayudaba a que el caballo no fuera por donde quisiera y poco a poco, iba soltado esa rienda para que Patty aprendiera a conducirlo por donde ella deseaba… Después de un rato, él se colocaba detrás de ella y le pedía que lo llevara a algún lugar… Ella debía dirigir al caballo y él estaría justo detrás para ayudarla, cuando fuera necesario…
Las tardes y días que pasaban juntos mientras uno iba y venía de la ciudad, y la otra iba y venía del Hogar de Pony, hicieron que se volvieran cada vez más unidos… Rick estaba completamente loco por ella. Era tan sensual e inocente al mismo tiempo… Tenía un cuerpo de tentación, y unos labios que lo invitaban a posarse en ellos a cada momento…
Patty se sentía muy atraída hacia él… Aunque tenía miedo y no quería arriesgar su corazón tan pronto… Habían llegado a dormir juntos frente al fuego de la pequeña sala que dividía sus habitaciones en Lakewood una vez… Hablaban y hablaban y era difícil que cada uno se dirigiera a sus respectivas habitaciones…
Al día siguiente irían a despedirse de Candy y de Annie al Hogar. Además llevarían por fin el gran cargamento de libros que el padre de Patty y el de Rick habían conseguido para la biblioteca de Patty…
Las cosas entre ellos, eran cada día más intensas y para los dos era difícil resistirse… Patty había sido muy tímida con Stear, y se había prometido no volver a tener miedo, ni a ser tímida; los nervios la traicionaban, en todo lo que a Rick se refería…
(-)
En la cabaña montaña arriba….
-"Buen día William…"-
-"Buen día George…"-
-"Ha llegado una carta desde Londres…. Una para ti y una para Candy…."-
-"¿De Jimmy…? ¿Qué bueno, Candy estaba muy extrañada porque su hermano no había contestado…"-
-"De el joven James y de la Sra. Elroy. Una de cada uno, para los dos…"-
-"Oh…. Gracias George…"-
-"Pasa…."-
-"Te agradezco… Vengo de prisa. Tengo que regresar por Candy…"-
-"Sí, lo sé…¿Trajiste mi encargo…?"-
-"Por supuesto… jajaja…"-
-"Mañana los dejaré solos para que puedan hablar…"-
-"Jajajaja… Me parece justo…"-
(…..)
La Tía había estado muy nerviosa todo el día… Jimmy había estado tras ella todo el día, para que descansara… Habían preparado una gran cena… Había flores por todas partes…. Hacía mucho frío, el viento era fuerte y se sentía en los huesos la humedad del clima de Inglaterra…
Aún así la Tía no se estaba quieta, iba, venía, se asomaba por la ventana. Caminaba en dirección a la puerta… Estaba muy inquieta… Jimmy se sentía morir… ya estaba agotado de perseguirla y pedirle que descansara. Le había dicho mil y un veces que el podía ir a ver qué sucedía….
Por fin, cuando comenzaba a penetrar la noche por las ventanas de la mansión de los Andrew en Londres, se escuchó el timbre…
La Tía estaba sumamente arreglada y había hecho que Jimmy hiciera lo mismo… Él esperaba que las personas que fueran a llegar se retiraran rápidamente y no le causaran más ansiedad a la Tía de la que ya tenía… No quería regresar al hospital…
La Tía se había incorporado ya de su silla de la estancia y se encontraba en el umbral de la puerta… Jimmy se levantó a prisa para alcanzarla, cuando quedó paralizado ante lo que vio…
Doris y su hermosísima nieta Clarise, estaban en Londres….
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