De acuerdo gente, oficialmente con este capítulo les puedo decir que empezamos a acercamos al final de esta historia, (OMG! O.o) no me pregunten cuantos capítulos faltan exactamente por qué ni yo lo sé XD pero si les digo que esto podría ser, como quien dice, el principio del fin.
Les pondré un link de youtube en un momento del capítulo, me pareció que encaja bastante bien, pueden buscar la letra ya que esta es la versión instrumental.
Capitulo 20
El camino era irregular, lleno de piedras y pequeños obstáculos, pero al inmenso camión no parecía afectarle. Llevaban recorriendo el camino a la misma velocidad desde hacia unas cuantas horas, la Luna y las luces del vehículo iluminaban la vía. Tifa no despegaba la vista del camino, tratando de mantenerse despierta; supo por el reloj que había en el tablero que eran pasadas las once de la noche y no se habían detenido ni una vez. Barret encendió la radio y de inmediato se oyeron los diferentes reportes acerca de los asesinatos en la ciudad, el pánico general que había en las calles y los comentarios sobre la "resiente y misteriosa" muerte del jefe de la policía, Heidegger; los reporteros hacían recomendaciones de que las personas se quedaran en sus casas y se cuidaran al estar en las calles.
Tifa sintió como los músculos se le tensaban y dirigía la mirada instintivamente hacia Sephiroth y luego hacia Barret, quien tenía una mueca de disgusto en el rostro.
-Imbéciles descerebrados ¿De qué les servirá "tener cuidado en las calles"? ¡Como si pudieran defenderse de un sujeto así!
Durante las pasadas horas, tanto Sephiroth como Tifa, en especial esta última, le habían relatado a Barret todo lo sucedido, desde que Tifa había sido atacada la primera vez por Génesis, hasta el angustioso rapto de la morena por parte de los federales, por supuesto habían omitido ciertos detalles; Tifa no se atrevía si quiera a intentar mencionar el momento en que Sephiroth la había besado o cuando este fue a rescatarla de Génesis en la Ciudad Olvidada. Sin embargo, si le había revelado el secreto de sus poderes con lujo de detalles, dándole incluso información sobre el mismo Barret o la pequeña Marlene. Para sorpresa tanto de Sephiroth como de Tifa, Barret no se mostró tan sorprendido, incrédulo o asustado, como la morena hubiera esperado, más bien todo lo contrario y aceptó de buena gana las habilidades de Tifa.
Después de eso ninguno de los tres había dicho mucho y Tifa comenzaba a sentirse cada vez más somnolienta y también un poco hambrienta. Habían pasado horas desde que iniciaron el viaje. No notaba como Sephiroth la miraba de vez en cuando.
Siguieron rodando por algunos minutos más hasta que encontraron una carretera.
-Si seguimos por esta vía encontraremos un lugar que está abierto las veinticuatro horas, podemos detenernos ahí, no se ustedes pero a mí me rugen las tripas-dijo Barret sin quitar la vista del camino. Tifa miró a Sephiroth, como esperando su opinión; honestamente ella también tenía hambre debido a que había estado mucho tiempo despierta sin comer nada, además, si estiraba un poco las piernas quizás se le quitara el sueño. Afortunadamente, Sephiroth pasaba por una situación similar.
-Bien, como quieras-respondió sin más y sin mirar a nadie. Barret le puso mala cara.
-Bah, contigo no se puede armar una conversación cierto? Ha!-y volvió la vista al frente, Tifa no pudo más que mirar a Sephiroth nuevamente de forma disimulada, pero no contaba con que este haría lo mismo. Sus miradas se encontraron por un segundo, un mínimo segundo antes de que Tifa diera un respingo y apartara la misma con rapidez y tan colorada como un farol.
-¿Pasa algo?-preguntó Sephiroth estudiando su reacción.
-Nada-respondió Tifa rápidamente, quizás demasiado; esperaba que Sephiroth volviera a preguntarle, pero en vez de eso, el plateado simplemente suspiró y volvió a clavar la vista en la ventana. Se sintió estúpido, y también un tanto….decepcionado, quizás.
Ninguno de los tres volvió a hablar hasta que dio la medianoche exacta, fue entonces que a lo lejos, Sephiroth divisó luces blancas y amarillas que parecían apilarse a un lado de la carretera, a medida que fueron acercándose, las luces se convirtieron en una construcción de color blanco y verde, era alta y se veía bien cuidada para ser un lugar de paso para los viajeros. Tenía varias mesas apostadas en frente, cada una con una sombrilla propia de color verde y un lugar para que los diferentes autos y camiones se estacionaran.
Barret fue disminuyendo la velocidad hasta que arribaron. Ambos hombres desmontaron y Sephiroth ayudó a Tifa a bajarse. El lugar estaba bastante silencioso excepto por unos cuantos clientes, la gran mayoría hombres. Sephiroth tomó la delantera con Tifa justo a su lado y Barret al otro, unos centímetros detrás. Literalmente, todas las miradas se dirigieron a ellos cuando entraron al lugar, la mayoría se posaron en Sephiroth y otras en Tifa.
Uno de los hombres, de piel blanca como la nieve y una gruesa barba aun más blanca y vistiendo de modo casual detrás del mostrador saludó a Barret con la mano.
-¡Hey Barret! Bienvenido, ¿Te sirvo lo de siempre?-preguntó con una voz gruesa pero amable y jovial a la vez. El moreno le devolvió el saludo con ánimos y se acercó al hombre siendo seguido de Sephiroth y Tifa, el detective miraba alrededor, estudiando a los presentes en busca de alguno que no tuviera las mejores intensiones o no fuera de fiar; era un acto automático e instintivo, producto todo ese tiempo estudiando en la academia de policía mas todos aquellos años trabajando como detective.
El hombre que había saludado a Barret le dirigió a él y a Tifa una mirada curiosa pero que no dejaba de lado su amabilidad.
-¿Qué desean jóvenes?
-Vienen conmigo, solo venimos a reponer un poco las energías, ya sabes-respondió Barret en voz alta y con simpleza-ahora mueve tu trasero y tráeme mi bocado, que no aguanto esta maldita hambre.
Tifa sonrió ante la actitud de Barret y el hombre rio con ganas.
-Se ve que no cambias, bien, enseguida….Hey ¿Podrías atenderlos? Enseguida vuelvo-habló el hombre a otro de los empleados que lucía mucho más joven, para después dirigirse a la parte de atrás. Para ese momento, varias de las personas a su alrededor habían retornado a lo que hacían aunque otras estudiaban a Sephiroth con cautela. Este, al notarlo, apartó su gabardina con la mano solo lo suficiente para que la dorada placa que descansaba en su cintura pudiera ser apreciada fácilmente. Se escucharon murmullos.
-Pide lo que quieras-le susurró a Tifa que había captado el cambio repentino en la energía de los demás.
-¿Qué se le apetece, hermosa joven?-dijo el muchacho detrás del mostrador con un aire elegante y con claras intenciones de coquetear con Tifa; sin embargo, el pobre tuvo que desertar de su idea al ver la mirada asesina que Sephiroth clavó en él, el muchacho se estremeció e hizo el ademán de querer alejarse. Barret tuvo que esforzarse al máximo para contener la risa.
Tifa, sin notar nada, solo pidió un pequeño bocado para apaciguar su hambre al igual que Sephiroth que no le quitaba la vista de encima al "inútil" que intentaba acercarse a su Tifa…. ¿su Tifa? Si ni siquiera quería expresarle lo que sentía por ella. Que ridículo. El plateado sacudió su cabeza para apartar ese pensamiento justo cuando un hombre entraba al lugar dando tumbos, vestía totalmente de negro, traía una botella medio vacía en la mano y estaba visiblemente ebrio hasta el cuello. Los tres personajes giraron el rostro, Barret y Sephiroth fruncieron el ceño mientras que Tifa observaba al individuo con curiosidad; este llegó hasta ellos a duras penas cuando de la puerta de atrás emergía el otro hombre de gruesa barba blanca cargando un plato con una enorme hamburguesa y papas fritas en la mano pero se detuvo al ver al joven y Tifa captó una mirada de reconocimiento en su rostro, al igual que en el de Sephiroth.
-…Agg…pero…si eres…hip…tu-dijo el hombre observando a Sephiroth aunque apenas podía mantener su cabeza derecha.
-Tu-gruñó Sephiroth con desagrado.
-¿Conoces a este tío?-preguntó Barret desconfiado observando cómo este tomaba otro trago a pico de botella.
-Por desgracia me topé con él mientras robaba una licorería de las muchas que habían en su lista una noche-dijo Sephiroth en el mismo tono de desagrado. El hombre puso cara de pocos amigos y señaló a Sephiroth con un tambaleante dedo acusador.
-Por tu…hip…grandísima…hip…culpa, mis padres….ya no…hip quieren verme la…cara-dijo a duras penas, pero Tifa pudo sentir el resentimiento en su voz. Sephiroth hizo un gesto de indiferencia.
-No me sorprende en lo más mínimo-dijo duramente
El hombre se aproximó unos pasos más dando tumbos
-Te crees…la gran…cosa ¿No?-fue entonces cuando el individuo notó a Tifa, que estaba solo unos centímetros detrás de Sephiroth.
-¿Y esta? ¿Tu novia?-preguntó con una sonrisa pervertida en el rostro; automáticamente Sephiroth colocó su brazo delante de Tifa, haciendo que retrocediera, Tifa sintió en ese momento la misma sensación que había sentido esa noche en el Club Agua Marina, la sensación de que el detective quería protegerla a toda costa.
-Estas re buena!...-hiso una mueca obscena hacia el detective-¿Ya te la tiraste o…?
El hombre no pudo terminar la frase, en menos de una fracción de segundo, Sephiroth se había lanzado contra este, tomándolo del cuello de su camisa con fuerza y estrelladlo contra el mostrador; en otro rápido movimiento, la Masamune se vio presionada peligrosamente contra la garganta del individuo quien soltó un grito de sorpresa al ver la orbes cargadas de ira de Sephiroth atravesarlo completamente.
Tifa y el resto de los que estaban ahí pegaron un salto y ahora todos observaban la escena aguantando la respiración.
-¡Sephiroth!-exclamó Tifa pero Barret impidió que se acercara.
-Como vuelva a escucharte decirle otra palabra, me encargaré de que encuentren tus pedazos en todo el desierto-su voz se había vuelto aun mas grave-no te atrevas a mirarla, no te atrevas a dirigirle la palabra ¿Te quedó claro?-preguntó aun con su larga espada presionada contra la garganta del hombre, quien asintió presa del pánico. Sephiroth apartó a Masamune de él pero no libero su puño.
-Lárgate de aquí y no te atrevas a regresar-dicho esto Sephiroth lo liberó con brusquedad, el hombre se tambaleó, al parecer recuperando algo de su sobriedad repentinamente, una mirada temerosa pero al mismo tiempo airada escapo de sus ojos y seguidamente echo a correr como alma que lleva el diablo, perdiéndose en la noche.
Un silencio incomodo permaneció en el ambiente una vez que Sephiroth regresó la Masamune a su funda, cabe destacar que todos se sentían más que intimidados por la figura del detective a excepción de Barret y Tifa. El plateado se acercó a ellos con aire amargado.
-Recuérdame nunca hacerte enojar-comentó Barret alzando las cejas, era el único de los presentes que se atrevía a hablarle. Sephiroth no dijo nada, sino que repentinamente sintió la cálida mano de Tifa posarse en su brazo izquierdo, al mirar, la joven recostaba su cabeza de su brazo lentamente; era como si quisiera desaparecer el enojo que lo había poseído minutos antes y al mismo tiempo agradecerle que la hubiera defendido.
-Disculpe…joven
Los tres miraron al hombre de barba blanca que los observaba.
-Honestamente debo agradecerle por haberse deshecho de ese problemático joven, venía aquí con mucha frecuencia y siempre estaba ebrio, lo único que hacía era causar problemas y quejarse de su suerte. Así que le agradezco que nos haya librado de ese problema-dijo amablemente. Sephiroth, como de costumbre, guardó silencio sin prestarle mucha atención.
-No te preocupes ya te acostumbraras a su poco vocabulario-le dijo Barret al hombre en un intento de apaciguar el tenso ambiente que aun se percibía, los demás, hombres en su mayoría, murmuraban entre ellos ahora que ya reconocían al plateado.
-Bien viejo solo nos quedaremos un rato y luego nos largaremos, no te preocupes de nada-le dijo Barret al hombre y este solo se encogió de hombros.
En un momento dado, Sephiroth y Tifa caminaron hasta una de las mesas, sentándose en la mas apartada mientras Barret charlaba con el hombre de larga barba; el frio aire mecía sus cabellos y el cielo estaba poblado de estrellas, esta imagen hacia que Tifa recordara los días en los que vivía en Nibelheim con sus padres. Por las noches, tenía la costumbre de saltar de su cama y subirse al techo de la casa para contemplar las estrellas por horas y horas sin cansarse y cuando Génesis se unió a ella era capaz de quedarse ahí toda la noche. Varios de estos recuerdos volvían a Tifa a medida que esta seguía observando el cielo, Sephiroth tomó asiento frente a ella en silencio, observándola.
-Por las noches…me encantaba mirar el cielo poblado de estrellas, me parecía algo mágico e inigualable, pero durante el día mi madre me reprendía que no durmiera lo suficiente-comentó Tifa ahora bajando la mirada hacia su acompañante; este no dijo nada y ambos clavaron la vista en la blanca mesa, Tifa observó su comida, recordando que se sentía hambrienta, observó que en el centro de la mesa, en lo que parecía un cuenco, habían varios dulces de distintos sabores y se le antojó uno. Pero cuando alargó la mano para tomarlos, la de Sephiroth hizo exactamente lo mismo, sus manos se encontraron, quedando una encima de la otra. Sephiroth sintió el calor de la suave piel de Tifa y esta se estremeció ante el contacto con sus guantes.
Los dos personajes dieron un respingo, mirándose y alejando sus manos con rapidez, exactamente al mismo tiempo. Tifa estaba más roja que un tomate.
-Disculpa-dijo Sephiroth a media voz
-No es nada
Un silencio increíblemente incomodo descendió sobre ellos y ninguno quería dar el primer paso para romperlo. Sephiroth no se había sentido tan…nervioso, en toda su vida, intentaba pensar con claridad pero era bastante imposible. Elevó la vista hacia Tifa y ella hizo lo mismo de forma vacilante. Sus corazones se aceleraron al máximo.
De pronto, quizás guiado por su instinto, Sephiroth alargó la mano nuevamente hasta el cuenco, tomo uno de los dulces y se lo tendió a Tifa quien, sorprendida al principio, lo tomó esbozando una sonrisita.
-Gracias…
El plateado hizo un gesto de "de nada" y se recostó del respaldo de la silla sin quitarle la vista de encima ¿Pero qué demonios? ¿No había tomado la decisión de mantener sus emociones alejadas y, de ser posible, impedir que siguieran creciendo? Pero esa voluntad era inútil, no importaba cuanto esfuerzo empleara, jamás podría opacar sus sentimientos y sin importar cuánto tiempo pasara sabia que jamás podría sentir lo mismo por otra, era simplemente imposible. Se sentía acorralado, lo que más ansiaba era estrecharla en sus brazos y que permaneciera a su lado para siempre, pero no quería poner su vida en peligro sin ninguna razón, entonces ¿Qué hacer?
Mientras el plateado entraba en guerra consigo mismo, Tifa le observaba, admirando cada detalle que sus ojos podían apreciar, no importaba cuantas veces lo viera siempre conseguía quedarse embelesada por su atractivo. Honestamente, jamás pensó enamorarse de un detective, siempre le pareció que esas personas llevaban vidas demasiado agitadas como mantener una buena relación, pero como bien sabia, no puedes saber por cual persona tu corazón latirá desbocado y a estas alturas, a Tifa no le importaba si Sephiroth era el presidente, lo amaba con cada fibra de su ser y lo aceptaba tal como era, con sus pros y sus contras pero no sabía si él podría corresponderle, tenía demasiadas dudas en la cabeza y no sabía cómo despejarlas, principalmente por que el comportamiento de Sephiroth no ayudaba mucho. Jugó con el dulce en su mano, recordando algo repentinamente.
-Es extraño-murmuró y Sephiroth levantó la vista hacia ella, sacado de sus pensamientos.
-¿De qué hablas?
Tifa se sonrojó nuevamente, dudosa de si continuar o no pero al final se armó de valor y habló.
-Es solo que…bueno…dadas las circunstancias, puedo decir que te has convertido en lo más importante en mi vida, lo único que he pasado a conocer, me has salvado la vida muchas veces y a pesar de eso…no se casi nada sobre ti-esto último lo pronunció con algo de pesar.
-No acostumbramos a hablar de nosotros mismos cuando llevamos a cabo una investigación-dijo Sephiroth.
-Ya, pero Zack me ha hablado un poco sobre él y también los que estaban en la estación cuando estaba allá.
-Zack es muy diferente a mí en muchos sentidos, tiene la facilidad de entablar amistad con todos a los que conoce, yo…-Sephiroth calló por un segundo-no me gusta hablar de mí mismo.
-Ya veo-dijo Tifa agachando la mirada. Sephiroth siguió sus movimientos.
-¿Qué te gustaría saber?-preguntó de pronto provocando que Tifa alzara la cabeza en sorpresa, hizo un esfuerzo por contener su alegría y mantenerse calmada pero, nuevamente, Sephiroth era un detective.
-Eh bueno…he escuchado que no naciste aquí en Midgar ¿Es cierto?
-Sí, vivía con mi madre en otra ciudad lejos de Midgar, ahí me crie hasta que decidí venir aquí.
-¿Por qué lo hiciste?
-Por que no me quedaba nada a que me atara a ese lugar después de la muerte de mi madre y tampoco es que fuera un paraíso terrenal-dijo el hombre con un leve tono de sarcasmo-además quería convertirme en detective, y en ese lugar jamás lo habría logrado.
Tifa le miraba fijamente, se sentía contenta de que se le hubiera presentado esta oportunidad de oro para charlar con Sephiroth de esa manera, pero también debía cuidarse de preguntar algo indebido.
-¿Qué hay de tus padres?
-Mi madre me crió por su propia cuenta, siempre andaba diciendo que quería darme todo lo que ella no tuvo y por esa razón trabajaba más de lo que debía; jamás conocí a mi padre y tampoco me importa-dijo fríamente y Tifa lo miró sorprendida.
-¿Qué?
-Nunca supe quien era, jamás se preocupó por mi madre o por mí así que yo tampoco me preocupo por él-dijo él sin darle importancia.
-Oh…lo lamento
-No lo hagas-respondió Sephiroth. Guardaron silencio nuevamente, Tifa pensaba en lo que Sephiroth le había contado y en lo que había escuchado antes de otras personas.
-Yo creo…no, estoy segura-Sephiroth la miró a los ojos-de que ella estaría muy orgullosa de ti-dijo sonriéndole-has hecho mucho por esta ciudad, gracias a ti hay muchas personas pueden dormir en sus camas sin sentir miedo y has salvado muchas vidas.
Un escalofrió golpeó a Sephiroth de arriba abajo y una extraña sensación lo invadió, nadie le había dicho eso en su vida. Desvió la mirada hacia la mesa, siendo imitado por Tifa quien se había sonrojado nuevamente pero traía una leve sonrisa en el rostro.
Ninguno de los dos volvió a hablar hasta que Barret se dio por vencido en su objetivo de dejarlos solos y tuvo que avisarles que debían seguir su camino. Los tres regresaron al camión donde Tifa pensaba que el proceso se repetiría y estaba lista para subir cuando Barret la detuvo.
-Tifa tu deberías echarte unas buenas horas de sueño, aun falta mucho para que lleguemos a Cañon Cosmo-dijo Barret
-Pero ya no tengo sueño-dijo Tifa
-Eso fue por culpa de ese lunático-sonrió el moreno-anda, hay una cama bastante grande justo detrás de nosotros, la uso cuando tengo que hacer viajes largos y no puedo mantenerme despierto-mientras hablaba, Barret abría otra puerta justo al lado de la primera, revelando un pequeño espacio que contenía una cama. Tifa dudó.
-Debes descansar, de todos modos te avisaré cuando lleguemos-le dijo Sephiroth
-…Esta bien, muchas gracias Barret
-Cuando quieras-dicho esto Barret dio la vuelta para ocupar el asiento del piloto mientras que Sephiroth ayudaba a Tifa a subir. Al igual que en la otra ocasión, tomó su mano y ayudó a la morena a alcanzar el pequeño cuarto. Antes de que se soltaran, Tifa se giró hacia él.
-Hasta mañana-susurró sonriéndole
-…Hasta mañana, descansa-le respondió Sephiroth, la liberó y se apartó unos pasos, caminando entonces hacia el asiento del copiloto. Tifa se quitó la capa y se acomodó en la cama que si bien para Barret era algo pequeña, para ella era muy confortable. No tardó mucho tiempo en quedarse dormida envuelta en las sabanas.
El pesado transporte se hallaba de nuevo en la oscura carretera, las luces delanteras alumbraban el camino levemente irregular. Sephiroth no había emitido sonido alguno hasta que la risa de Barret lo desconcertó.
-Vaya, que sujeto eres-dijo mirándolo
-¿Disculpa?
-Desde que te conozco no hay un lugar al que vayas sin que te echen el ojo pero siempre rechazas a las mujeres que intentan acercarse a ti. Y ahora resulta que te han hechizado ¡Ha!-exclamó el moreno.
-¿De qué demonios hablas?-preguntó Sephiroth
-¡Lo sabes bien! Nunca vi que mostraras tanto interés y preocupación por alguien que no fueras tu mismo, pero con ella es diferente ¿No es cierto?
Ante esto, Sephiroth no pudo más que sorprenderse de que Barret hubiera notado tan rápidamente sus sentimientos por Tifa, ¿Acaso era tan obvio?
-Sí, lo es-ya no tenía sentido ocultarlo pero seguía teniendo la duda-¿Cómo lo supiste?
-Bueno, francamente es jodidamente difícil saber qué está pasando por esa cabeza tuya. Cualquiera creería que te da igual, pero es porque no se fijan en tus ojos-dijo Barret y al ver como el detective fruncía el ceño, continuó-Cuando la miras, no sé, es como si prefirieras enfrentarte a todo un ejército antes que dejar que algo malo le suceda, no existe nada más cuando se trata de ella; y con lo que sucedió con ese imbécil me queda más que claro-explicó con los ojos en el camino. Sephiroth guardó silencio, escuchando las palabras de Barret en su mente y pensando que sus palabras no alcanzaban para expresar todo lo que sucedía en su interior cuando se trataba de Tifa, no eran suficientes para describir ese arrollador sentimiento que le hacía perder la cabeza. Dirigió su mirada esmeralda al frente.
-Te concedo toda la razón-dijo lo suficientemente alto para que su acompañante lo escuchara.
-Pero no se lo has dicho ¿cierto?
Sephiroth cerró los ojos y negó con la cabeza
-¿Y qué rayos esperas? ¿Navidad?
Una oleada de fastidio recorrió a Sephiroth provocando que le lanzara una mirada asesina a Barret que no le prestó atención.
-No es asunto tuyo
-Ah no me vengas con esa tontería, ¿Acaso piensas esperar a que todo esto termine? Déjame decirte que si no lo haces ahora te arrepentirás y no puedes esperar a que todo este rollo pase, ¿Qué pasa si algo sale mal? Tampoco estoy diciendo que vayas a fracasar-dijo el moreno rápidamente y con un tono serio que Sephiroth escuchaba pocas veces en él-pero lo que digo es que no dejes que el tiempo pase y muevas tu trasero ya que nunca esperé verte actuar de esa manera por alguien más-dijo encogiéndose de hombros. Sephiroth escuchó en silencio, una parte de él le gritaba que Barret tenía razón y que debía decirle todo a Tifa; era verdad, después de todo, no era seguro que todos salieran bien parados de todo aquello pues se trataba de algo sumamente peligroso. Su mirada se posó en el cielo estrellado, recordó las palabras de Tifa, prestando especial atención al timbre de su voz, su bello semblante, su lacio y mágico cabello, su perfume que lo embriagaba con su dulce aroma, su mirada, su hermosa mirada que siempre conseguía embelesarlo y sacarlo de ruta. De pronto, mientras Sephiroth miraba las estrellas que los acompañaban, todo estuvo claro, sin peros ni excusas. Tan claro como el cielo que ahora observaba.
Barret no notó el cambio en Sephiroth, solo alcanzó a escuchar el sonido que el motor comenzó a producir al tiempo que el camión daba una pequeña sacudida.
-¡Oh no! Maldita chatarra, no puedes venirme con esa porquería ahora!-se quejó Barret mientras el motor soltaba otra queja.
-Mejor detente-dijo Sephiroth aunque más pareció una orden que un consejo.
-Eso ya lo sé-respondió el otro de mala gana antes de apretar el acelerador; una vez que se hubieron detenido completamente el moreno salto del camión y cerró la puerta de un portazo para ir a revisar el problema no sin antes encender la radio. Sephiroth también se bajó pero ni siquiera le pasó por la cabeza hacer el intento de ayudar a Barret pues el hombre era algo maniático con sus maquinas. Se alejó un poco aun con la vista pegada al cielo, la Luna estaba completamente llena esa noche y su luz plateada iluminaba todo el lugar y hacia resplandecer su larga cabellera.
Tifa despertó al sentir que se habían detenido, confusa, bajó del camión escuchando que Barret había encendido la radio, caminó hacia el viajero quien pareció sorprendido de verla.
-Lo siento Tifa parece que hay un problema con este cacharro, no nos moveremos en unos minutos
-¿Es grave?
Nah, puedo repararlo en unos minutos, será mejor que regreses-dijo Barret con la manos y la vista en el motor. Tifa asintió y estuvo a punto de hacer lo que Barret le dijo cuando una figura captó su atención. El resplandor plateado que Sephiroth despedía la hizo quedarse en su sitio, embelesada. El hombre estaba mirando al cielo y parecía estar sumergido en sus pensamientos, pero completamente solo, como ella bien sabia que acostumbraba.
Nuevamente Tifa sintió esa fuerza jalarla hacia esa figura, su corazón comenzó a latir con mucha más fuerza que en ocasiones anteriores, su respiración se volvió mucho más difícil de controlar. Pensó que debía regresar a donde estaba, pero por alguna razón no parecía que debiera hacerlo, no se suponíaque debiera hacerlo. El sonido de sus propios pies moviéndose le indicó que su cuerpo ya no respondía a su mente, a medida que se acercaba al objeto de sus pensamientos y deseos, sintió que le ponía la piel de gallina y su corazón latía a niveles imposibles, guiado por ese presentimiento extraño de que había algo diferente esa noche. Su paso se volvió vacilante al llegar junto a Sephiroth, al parecer no se había dado cuenta de su presencia, pero Tifa pronto desechó ese pensamiento cuando el plateado giró el rostro hacia ella. Tifa se estremeció notoriamente, había algo en la mirada de Sephiroth que la hizo sentirse completamente frágil, le temblaban las piernas. Sus ojos la traspasaron cuando la encaró completamente.
-¿No deberías estar durmiendo?-preguntó con su voz profunda
-Si…pero escuché cuando nos detuvimos y…-no sabía exactamente como continuar así que se encogió de hombros. Sephiroth no dejaba de mirarla y comenzó a sentirse un tanto incomoda, se atrevió a levantar la vista hacia su rostro y por un segundo creyó estar contemplando a algún ángel caído directamente del cielo, un ángel de ojos verdes y mirada penetrante.
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El sonido de una melodía lenta pero hermosa comenzó a llegar hasta ellos, proveniente del camión, Barret no se había dado cuenta, pero Sephiroth si, y supo aprovecharlo para su beneficio. Se acercó a Tifa, casi desapareciendo la distancia entre ellos, y la tomó de la mano.
-Tifa…-la miró a los ojos-¿Aceptarías bailar conmigo?
Los ojos de la morena se abrieron en pura sorpresa.
-¿Q-que? ¿Aquí?
-Si-respondió el otro sin más
Ella no supo que contestar al momento, sentía su alocado órgano latir dolorosamente contra sus costillas. Se sonrojó (otra vez) y, sin tener la menor idea de lo que hacía o de lo que ocurría, asintió levemente.
-Está bien
Sephiroth no esperó; gentilmente elevó la mano de Tifa mientras con su otra mano libre envolvía la cintura de la morena, acercándola un poco a él y ella elevó su mano derecha hasta posarla en el hombro del detective.
Lentamente, al ritmo de la melodía, ambos comenzaron a moverse, Sephiroth la guiaba en sus pasos con movimientos perfectos, y en silencio bailaron a la luz de la luna como única testigo. La melodía traía consigo un aura mágica que los envolvía y los sumergía en otro mundo. Tifa, que mantenía la vista en su escultural pecho de acero, elevó una vez más su mirada, encontrándola con la de él y el mundo de pronto desapareció por completo. No había preocupaciones, no había miedos, ni duda, no había muerte ni enemigos, solo ellos y nada más. Sus movimientos se sincronizaron a la perfección, sus cuerpos acortaron distancia, buscando el calor del otro. Sus dedos se entrelazaron sin que lo notaran. Aquel momento era tan perfecto y se sentía tan correcto, tan bello….no había posibilidad de equivocación. Tifa sonrió dulcemente y recostó su cabeza en el pecho de Sephiroth cuyos labios también esbozaron una sonrisa, inclinó un poco la cabeza hasta que esta encontró la de Tifa.
La música fue aumentando a medida que puntos de luz aparecían de la nada y flotaban en el aire, rodeando a dos jóvenes enamorados que bailaban bajo un manto estrellado.
Sephiroth apretó a Tifa en sus brazos sintiendo su sangre hervir pero por otra razón; había estado esperando por ella tanto tiempo que ya lo había olvidado, había estado esperando porque esa princesa llegara a su vida y se llevara toda la oscuridad que había en ella, por supuesto que había habido muchas candidatas en el pasado, muchas almas queriendo unirse a la suya y también muchas noches de pasión y deseo, pero ella seria la elegida. Lo había sido desde el principio.
Los compas mágicos de la música los guiaron lentamente por unos momentos más antes de que empezaran a disminuir la velocidad de su danza. Tifa siguió apoyando levemente su rostro en el pecho de Sephiroth cuando se hubieron detenido por completo; Sephiroth bajó sus manos hasta su posición original pero sin liberar la de Tifa. Sus dedos seguían fuertemente entrelazados. La joven estuvo a punto de separarse y preguntar a Sephiroth el por qué de su comportamiento cuando la voz grave y profunda de este junto a su oído la detuvo.
-Zack siempre tuvo razón…todo este tiempo….pero fui demasiado terco para poder aceptarlo, y una vez que lo hice no quise decirte nada solo por miedo-su voz sonaba mas ronca de lo acostumbrado y se notaba tan cargada de un sentimiento que ella conocía tan bien que se estremeció ¿De qué estaba hablando?
-Yo…estaba convencido de que si lograba mantenerme alejado lo suficiente, quizás lograría volver a ser el mismo de antes….pero volví a equivocarme…Tifa-su brazo la estrecho aun mas contra él y esto tuvo efectos inmediatos en Tifa; una enorme presión en su pecho se hizo notar y su ritmo cardiaco llegó a las nubes, su respiración ahora notaba nerviosismo.
-No puedo explicarte…el terror que sentí cuando esos sujetos te alejaron de mi, pero eso me hizo darme cuenta y ahora no lo lamento-el plateado deshizo el lazo que unía sus manos y tomó la barbilla de Tifa delicadamente, encontrando sus miradas-Me has hechizado de tal manera, que ya no puedo pensar en nada más, nada más me importa más que tu felicidad y tu seguridad…pero eso tiene un precio.
Los ojos de Tifa se movieron, confusos, se sentía mareada y un torbellino de emociones y sentimientos se aglomeraban en su pecho. No podía creer lo que el plateado estaba diciendo, era imposible.
-¿Q-que…que quieres decir?-preguntó con ojos casi llorosos
-Dijiste que mi madre estaría orgullosa de mi por lo que hago….te equivocas-dijo Sephiroth endureciendo su tono de forma imperceptible-ninguna madre quiere que su hijo se convierta en un asesino a sangre fría.
Tifa formó una expresión de consternación.
-La única diferencia entre los criminales que atrapo y yo…es que yo poseo "permiso" para matar y nadie lo cuestiona si lo hago, pero más allá soy igual que ellos…. ¿Acaso puedes llegar a amar a alguien así...?
-No-dijo Tifa en tono cortante, su voz sonó quebrada pero su expresión no podía ser más decidida. Elevó ambas manos y tomo con ellas el rostro de Sephiroth delicadamente, mirándolo a los ojos.
-Tú no eres como ellos, no eres un asesino…eres mi ángel, mi ángel que siempre ha estado conmigo…y que jamás cambiaría por nada-añadió sonriéndole con anhelo.
Eso fue más que suficiente, aquellas palabras desataron algo dentro de Sephiroth que había estado reprimiendo por días. Envolvió a Tifa con ambas manos y la besó como jamás había besado a nadie, atrapando sus labios con cariño, anhelo y pasión desmedida
Tifa no tardó en reaccionar de la misma forma, apretándose contra él y entregándose a sus caricias. Sus manos recorrieron su rostro, su pecho, su cuello y sus hebras plateadas mientras que las de él memorizaban su esbelta figura. Ella se estremeció al sentir su lengua traspasar los límites hacia ese territorio y él probo su dulce néctar, explorando su boca con deleite, era un mangar de dioses.
Habían esperado mucho, pero al mismo tiempo sentían que había valido la pena; en ese momento, Sephiroth juró que jamás volverían a alejarla de él. Susurró su nombre al tiempo que sus labios acariciaban la piel de su rostro para volver nuevamente a los de ella. Tifa se sentía derretirse entre sus brazos ¡Qué manera de besar! A estas alturas su mente había decidido no dirigirle la palabra temporalmente; ¿Cuánto tiempo había pasado? Ninguno lo adivinó, solo supieron que repentinamente sus pulmones necesitaban aire, lentamente sus labios se separaron casi, a regañadientes. El rostro de la morena encontró refugio en su cuello al igual que sus brazos mientras que él acariciaba suavemente su espalda.
Un intenso brillo se podía apreciar ahora en los ojos de Sephiroth, un brillo lleno de vida y esperanza, pero por encima de todo algo más….
-Te amo-le susurró al oído y Tifa sintió que podía llorar, levantó el rostro y le besó con dulzura, recostando su rostro en su pecho una vez más.
-Quédate conmigo-pidió en un susurro y en respuesta, Sephiroth la besó en la frente.
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Barret levantó la vista al cielo una vez que su labor hubo terminado.
-¡Ha! Te dije que no podías ganarme, pedazo de hojalata, ¡y mas te vale que te comportes durante el resto del viaje!-exclamó en voz alta al camión para después cerrar el capó de un golpe. Caminó de regreso al asiento del copiloto cuando divisó a dos figuras conocidas caminar hacia el lugar; las reconoció de inmediato y también observó algo más. Una sonrisa satisfecha se formó en su rostro y soltó una risita.
-Ya era hora tontuelo amargado, espero que sepas cuidarla como se debe-dijo y sin más entró, en espera de que los otros dos entraran.
Sephiroth y Tifa caminaron hasta el vehículo, sus manos entrelazadas y ella apoyada levemente en su brazo izquierdo; él la condujo hasta la puerta trasera donde ella se giró hacia él, sus ojos de topacio resplandeciendo con el mismo brillo y su rostro sereno, feliz.
-Cuando…-empezó Tifa un tanto insegura-cuando todo se resuelva, ¿Te alejarás?
Sephiroth guardó unos instantes de silencio antes de acariciar su rostro.
-Estaré donde tú lo desees-le dijo
Ella sonrió; se acercó y él beso sus labios una vez más para luego ayudarle a subir.
Antes de entrar, ella giró el rostro hacia su amado, le habló lo que su corazón clamaba sin producir ningún sonido y él le correspondió de la misma forma.
Poco tiempo después el pesado camión volvía a recorrer el camino marcado por la luz de la Luna y esta vez, dos de sus ocupantes dormirían con una suave sonrisa en sus labios. Pues habían encontrado un motivo para seguir adelante.
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Muy lejos de ahí, en una zona montañosa, una oscura figura observaba la luna con cierto deje de confusión. Génesis bajó la vista y miró alrededor.
-Puedo escucharla, mas no puedo encontrarla-murmuró el pelirrojo, hacia media hora había escuchado nuevamente el molesto silbido que lo llamaba sin saber que Tifa también podía escucharlo. Saltó a una roca cercana y observó el lugar, pensando. Tifa ya debía haberle contado todo a Sephiroth sobre la extraña piedra por lo que lógicamente intentarían encontrarla antes que él e intentar detenerlo, el pensar en esos dos le hizo sentir una pesadez en el pecho que no supo identificar, algo le picaba mal cuando pensaba en su querida Tifa y aquel inútil que la había arrebatado de su lado.
-Debo encontrarla, no puedo perder más tiempo…una vez que tenga la fuerza de la piedra nadie podrá vencerme, así podré encontrar a Tifa y terminar con esto-dijo para sí sin prestarle mucha atención a los nervios que habían aparecido de repente en él. Tenía una vaga idea de dónde empezar su búsqueda y allí se dirigió, desplazándose por el suelo irregular como si flotara. A lo lejos divisó una pequeña aldea y se preguntó si en ese lugar conocerían la leyenda de "La Estrella de las Almas", no le agradaba en lo mas mínimo mezclarse con aquellos insectos, pero mientras más rápido, mejor. Todo esto lo hacía con el único propósito de traer a Tifa de vuelta.
Así pues, se dirigió al lugar asegurándose de que su espada no fuera vista. No quería armar un escándalo y tener que acabar con la aldea entera en medio de la noche.
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La mañana llegó lentamente y el gran astro se elevó con gracia en el cielo flanqueado por esponjosas nubes blancas. Los rayos bañaron son sutileza el camión plateado, colándose por las ventanas y despertando a la joven que dormía plácidamente.
Tifa abrió los ojos con dificultad y se sentó sobre la cama, medio atontada; sacudió levemente la cabeza notando que se habían detenido nuevamente. No escuchaba ningún sonido. De pronto, los recuerdos de la noche anterior volvieron a su mente uno a uno y su corazón pegó un salto, latiendo nuevamente desaforado; Tifa sonrió y se llevó una mano al pecho, la misma que Sephiroth había entrelazado con la suya mientras bailaban. De inmediato tomó la capa, se la colocó y bajó del vehículo dispuesta a buscar a Sephiroth y a Barret.
El Sol bañó su figura y le hizo cerrar los ojos unos momentos, cuando los abrió, descubrió con sorpresa que se hallaban en otra parada para aquellos viajeros que recorren el continente. El lugar era más grande y más espacioso y se veía demasiado bien para estar construido en el medio de la nada, justo al pie de una pequeña colina donde el camión de encontraba. Había varias personas frente al lugar, algunas con sus vehículos y otras desayunando de pie así que Tifa supuso que los demás debían estar adentro. Estuvo a punto de descender hasta allí cuando una voz familiar a sus espaldas la detuvo.
-¡Yo Tifa! Al fin despertaste
-¡Barret!
Tifa corrió hacia el moreno que traía un enorme botellón en las manos.
-¿Dormiste bien?-preguntó Barret sonriendo
-Si gracias ¿Qué tal tu?
-Bah no lo necesito por ahora-respondió el moreno caminando hacia la parte delantera del camión.
-¿No dormiste en toda la noche? Tienes que descansar no debes esforzarte tanto-dijo Tifa seriamente
-No te preocupes, cuando lleguemos a Cañon Cosmo dormiré como un bebe por horas-dijo el otro
-¿Ya estamos cerca?-preguntó Tifa curiosa
-Puedes apostarlo, si seguimos al mismo ritmo llegaremos al anochecer-Barret parecía satisfecho de haber roto su propio record de llegar a Cañon Cosmo en menos de tres días.
Al escuchar esto Tifa sonrió aliviada.
-Que bien… ¿Sabes dónde está Sephiroth?-preguntó.
-Está ahí dentro, traerá el desayuno de seguro ya viene en camino-respondió Barret y comenzó a vaciar el botellón de combustible en el pequeño compartimiento del motor. Tifa se entretuvo observándolo mientras pensaba en como estarían las cosas en Midgar, preguntándose si Zack, su amiga Aerith y su tío se encontraban bien, de seguro estaba muy preocupado por ella y no tenia modo de hacerle saber que se encontraba a salvo pero si lograban detener el plan de Génesis, con suerte, todo volvería a la normalidad….bueno, casi todo.
Unos pasos acercándose hicieron que levantara la vista hacia la figura del detective, que caminaba a paso calmado y traía tres bolsas de color marrón en la mano. Una sensación de paz y felicidad absoluta se apoderó de Tifa ante esa aparición, un cosquilleo le recorrió el cuerpo y sonrió levemente.
-Oh ya regresaste, bien, en cuanto terminemos aquí seguiremos andando así que no se den tanta bomba-dijo Barret cerrando nuevamente la tapa del motor. Sephiroth hizo un gesto de indiferencia y le arrojó una de las bolsas al viajero que la atrapó fácilmente para volverse hacia Tifa. Ella caminó hacia él rodeando la trompa del camión siendo sorprendida por el brazo del plateado, que envolvió su cintura y la acercó a él, robando un beso de sus labios. Tifa se ruborizó a más no poder y enterró la mirada en su pecho desnudo.
-Ten-murmuró Sephiroth entregándole otra de las bolsas que ella tomó en sus brazos.
-Gracias-respondió ella sonriendo, tomó el brazo del detective y lo condujo hacia el camión. El tiempo pasó tranquilamente y sin mucha conversación; no era que no quisieran hablarse, era como si su silencio fuera más que suficiente. Ella se recostó de su brazo sintiendo su respiración acompasada, jamás la había escuchado de esa forma…tranquila y relajada.
Él entrelazó su mano con la suya, separándose del camión en donde estaban apoyados.
-Es hora-le dijo al oído, Tifa levantó la vista hacia la suya, observando el brillo incandescente que palpitaba en aquellas esmeraldas y por un segundo le pareció estar frente a frente con su alma, frente a Sephiroth tal y como era y este hizo lo mismo al verla a los ojos. Era un sentimiento indescriptible y tan poderosos que hasta podía asustar, pero les tomó poco tiempo comprender que el miedo no tenía lugar ahí. Él era parte de ella y ella de él, como siempre había sido y sería.
Caminaron nuevamente hasta el frente y nuevamente Tifa subió primero seguida de él, dejaron el lugar atrás en pocos segundos en una cortina de arena.
El Sol se acercaba al oeste poco a poco y ellos seguían rodando sin parar. Barret encendía la radio de vez cuando para escuchar como iban las cosas en Midgar pero dejó de hacerlo al comprobar que simplemente no transmitían nada bueno, seguían comentando las pérdidas humanas causadas por la fuga masiva de la cárcel y uno que otro prisionero que aun quedaba libre. Tifa se hundió en el asiento cuando las imágenes en su cabeza le decían más de lo que quería saber, pero al sentir la mano enguantada de Sephiroth sobre la suya logró calmarse.
-Ag, dime que atraparás a esos imbéciles cuando termines con el tal Génesis-se quejó Barret justo después de apagar la radio por sexta vez.
-No los voy a dejar escapar-sentenció Sephiroth y fue más que suficiente.
Tifa comenzó a impacientarse a medida que el cielo se teñía de hermosos colores entre amarillo rosad y rojo, quería llegar a Cañon Cosmo y averiguar porque su abuela la había enviado ahí, sin mencionar averiguar todo lo que pudiera sobre la extraña historia de la piedra y donde encontrarla. Se mordió el labio y se movió inquieta en su asiento. Sephiroth, consciente de su actitud sin siquiera tener que mirarla, apretó su mano entre la suya.
-Ya estamos cerca
-¿Qué tan cerca?
-Más de lo que crees-respondió Barret con autosuficiencia, Tifa lo miró extrañada y el viajero señalo al frente con su brazo mecánico. Justo frente a ellos, quizás a unos cinco minutos si seguían a ese ritmo, se alzaban unas enormes e imponentes montañas muy juntas entre si y los tres veían lo que parecía ser una aldea y en los más alto, un observatorio. Tifa abrió los ojos con sorpresa.
-Bien, par de tortolos, hemos llegado: Cañon Cosmo
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El hombre abrió sus ojos lentamente a través de sus gafas oscuras que ocultaban sus ojos y esbozó una sonrisa a través de su larga barba.
-Nanaki-murmuró el anciano a la figura detrás de él.
-¿Qué ocurre, abuelo?
-Prepárate, pronto tendremos una visita.
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Uff, no saben cuánto deseaba llegar a esta parte de la historia y aquí esta; honestamente me imaginé la escena de Sephiroth y Tifa tantas veces y de tantas maneras diferentes que ya no recuerdo ni la mitad; aunque francamente leyéndolo de nuevo, no creo que el romance sea mi fuerte, o ustedes díganme.
Bien fin de otro capi, me apuraré con el siguiente, reviews please XD
