Hoooooolaaaa genteeeeeee! Antes de empezar con este capítulo, me gustaría agradecer a quienes han marcado para este fic como favorito, los seguidores y reviews, y por su puesto a quienes leen. Espero que este capítulo sea de su completo agrado!
Fairy Tail es de Mashima-sensei!
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Anteriormente…
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"El capitán ya había pasado junto a ella de camino al camarote. Lucy se quedó en la galería, estupefacta. Ante ella, el timón seguía girando, un poco a la izquierda, un poco a la derecha... como si las manos del capitán aún descansaran sobre él".
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Capítulo 20
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Seguridad
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Lucy siguió al capitán al interior del camarote. Las puertas y las cortinas volvieron a cerrarse a su paso.
-Qué te hace pensar que quiero algo de ti? - El susurro del capitán resonó en la cabeza de Lucy.
Lucy consideró la pregunta mientras su mirada buscaba su figura en las tinieblas.
-Es una corazonada que tengo. Usted le dio a Natsu el espejo para que viera que Sui estaba bien y a salvo. Y me encerró en ese camarote para protegerme... o al menos eso dice él.
-El alférez Dragneel dice la verdad.
-Bien, entonces - continuó Lucy, dándose cuenta de que el capitán se había sentado junto a la mesa del mapa - solo hay dos posibilidades: o bien me está protegiendo de algún peligro que hay a bordo de este barco, o bien tiene algún otro propósito en mente para mí. O quizás ambas cosas. - Miró directamente a la cara del capitán, deseando poder ver sus ojos.
El capitán asintió.
-Ven, siéntate a mi lado, por favor.
Mientras hacía lo que le ordenaba, Lucy miró su capa. Al verla más de cerca, se dio cuenta de que no estaba hecha de cuero como había pensado en primera instancia. El material parecía más ligero, y la luz de la lámpara revelaba unas venillas que lo recorrían. Y parecía que absorbían la luz, lo que hacía brillar la capa. Le habría gustado tocarla para saber su textura, pero no se atrevió.
-Supongamos que tienes razón, Lucy. De qué peligros te podría proteger? Y qué propósito supones que podría tener contigo? Estoy seguro de que algo tienes en mente. - El capitán apoyó su cabeza en una de sus manos, una leve sonrisa era visible.
Con un capitán así, no era extraño que Natsu hablara en clave. Todos parecían hacerlo. Daba lo mismo. Iba a seguirle el juego al capitán. Enojarlo no le ayudaría en nada.
-Sé lo que son – dijo -. No sé cuántos más de ustedes más hay a bordo, pero me imagino que muchos. Y hasta donde sé, ustedes necesitan sangre, me equivoco?
El capitán asintió.
-En circunstancias normales, eso es correcto.
Interesante. Qué quería decir con lo de "en circunstancias normales"?
-Crees que queremos tu sangre, Lucy?
A ella no se le ocurría ninguna otra posibilidad: por muy amable que le hubiera parecido Natsu, por muy cuidadosamente que eligiera sus palabras el capitán, aquel era un barco de hadas, o vampiros... o lo que fuera. Y para ellos, Lucy no era más que una fuente de sangre. La idea la estremeció.
-La cuestión es - continuo el capitán - que la... tripulación está muy bien provista en ese sentido. Si decides quedarte con nosotros por más tiempo, verás a lo que me refiero. Creo que te resultaría muy... ilustrativo.
"Si decides". Aquel era un giro muy interesante de la conversación. Acaso sus decisiones contaban para algo en todo aquel asunto?
-Qué más sabes del barco? - preguntó el capitán.
-Muy poco. Quería salir del camarote, pero Natsu no me dejaba.
-Quizás se haya excedido un poco en lo que respecta a protegerte, pero en el fondo solo se preocupa por ti. Es un buen chico.
-Entonces corro peligro - no era una pregunta, Lucy intuía la respuesta.
-Cualquier recién llegado despierta interés.
Lucy no sabía muy bien qué quería decir el capitán con eso, pero algo en su tono la indujo a no seguir por ahí.
-Eres curiosa por naturaleza, eh? - dijo el capitán -. Eres exactamente como esperaba. A una jovencita tan brillante como tú no debe gustarle nada estar encerrada sola en un camarote.
Lucy no se sentía nada cómoda con sus halagos, pero asintió. Era cierto. Lo último que ella quería era estar encerrada en un camarote. Lo que de verdad deseaba era explorar el barco.
-En realidad, no hay ningún motivo por el que no puedas salir del camarote - dijo el capitán -, pero sería mejor que no subieras a cubierta después de que la señorita Levy haga sonar la campanada.
-Por qué? - dijo Lucy -. Qué podría ocurrir entonces?
-Entonces el barco cobra vida. La tripulación debe realizar muchas labores. Y solo puede hacerlo durante las horas de noche. Nada debe distraerla de su trabajo.
-A veces he visto a gente en cubierta, capitán, pero deben de hacer muy poco ruido o los habría escuchado.
El capitán volvió a sonreír.
-Sí, te has asomado bastante a ese ojo de buey, verdad? Pero tendría que habérmelo imaginado, sí. Aunque también has dormido mucho, Lucy. Has dormido a pierna suelta.
- Es la comida - dijo ella, con un poco más de fuerza en la voz, por alguna razón sentía algo de vergüenza -. Sé que tiene algo. Me ha estado drogando?
-No - respondió el capitán -, al menos no en el sentido convencional de la palabra. Es algo más complicado.
-Usted es quien lleva la comida al camarote? Y las velas... es usted quien las enciende constantemente?
-Tantas preguntas... - dijo el capitán-. Pero no hay apuro por conocer todas las respuestas… verdad, querida? Siempre hay tiempo. Y sé muy bien lo que digo.
-Entonces, puedo pasearme por la cubierta durante el día, cuando toda la tripulación duerme. Pero una vez se levanten, tengo que correr a esconderme… cierto?
-Fascinante - aprobó el capitán -. Eres una joven muy valiente. No te asusta verte rodeada de gente como yo?
-Mi padre siempre nos dormía con la canción de las hadas - dijo Lucy -. Decía que por muy asustados que estuviésemos, nada podía ser peor que un hada. Pero ahora ni siquiera usted me parece demasiado escalofriante.
-A pesar de mi máscara y mi capa? A pesar de que crees que quiero tu sangre?
-Quiere que esté asustada? – Lucy preguntó al mismo tiempo que levantaba una ceja.
-En absoluto, Lucy. Eres mi invitada. Y quiero que te sientas como en casa, o al menos lo más cómoda posible.
Lucy no pudo contener una sonrisa.
-Como en casa? Aquí? – preguntó ella mientras sonreía. No podía el capitán esperar despertar ese sentimiento en ella. Por amor a Dios! Había estado encerrada en un camarote hasta hace poco!
-Este barco lleva mucho tiempo navegando - dijo el capitán -. Es un refugio, Lucy, un puerto seguro; para los proscritos, para quienes se han visto empujados, o atraídos, hacia los mismos confines del mundo.
El capitán calló, dando a Lucy la oportunidad de meditar sobre sus palabras antes de continuar.
-Creo que tú también eres una proscrita, Lucy. Creo que nunca has encontrado tu sitio. Es cierto, verdad? Y va lo mismo para Sui.
Lucy se quedó atónita. Y no solo por la mención del nombre de Sui. Parecía que el capitán sabía muchas cosas sobre ellos dos. Era cierto, los gemelos Heartfilia siempre habían sido unos inadaptados. Pero cómo lo sabía el capitán? Acaso los había estado vigilado? De ser así, cómo lo había hecho? Y durante cuánto tiempo? Parecía que conocía hasta sus pensamientos más íntimos. O quizás era un truco? Le dolía la cabeza de tanto pensar.
-Ojalá Sui estuviera aquí - dijo al fin.
El capitán asintió.
-Pronto estará con nosotros. Te gustó mi regalo?
-Ver a Sui en el espejo? Sí, me gustó. Fue un poco confuso, pero me alegré mucho de verlo.
-Pronto lo verás otra vez, querida. En carne y hueso.
-Dónde está mi hermano, capitán? Está en un barco pirata? Está cerca? Cuándo lo veré? - el corazón le latía con fuerza.
-Ah, cuántas preguntas… Está a salvo, Lucy. Sui se las arregla muy bien, al igual que tú. Son dignos hijos de su padre.
-Nuestro padre... - repitió Lucy con los ojos como platos -. Lo conoció?
Hubo una larga pausa.
-Me temo que estoy agotado, querida. Seguiremos esta conversación, pero ahora debo descansar.
Se levantó de su asiento y se acercó a una mecedora que había delante de un fuego que Lucy no había visto hasta entonces. Tal vez porque solo eran unas pocas brazas. El capitán se sentó en la mecedora y se cubrió con los pliegues de su capa.
-Ha sido un placer conocerte después de tanto tiempo, Lucy - dijo, antes de inclinar la cabeza hacia delante. Y con eso, Lucy supo que debía abandonar el camarote.
UUUUUUUUYYYYYYYYYYYYYYYYYY! AHORA LUCY PODRÁ SALIR A EXPLORAR! YAYYYYYYYYYYYYYYY!
