Siento muchísimo la tardanza. Esto se está convirtiendo definitivamente en costumbre, pero como ya sabéis, el tiempo manda y por mucho que una quiera, no puede estirarlo como si fuese chicle. Para compensar, esta vez he traído un capítulo bien largito, extenso e intenso. Por otro lado, los dos últimos días me han cundido bastante por lo que he podido aprovechar el tiempo al máximo y he empezado el siguiente, del cual llevo escrito al menos un par de hojas.
En esta entrega ya aparece la chica que compartía mucho más que palabras con Naruto, coincidiendo con Sakura en algún momento. Lo que saldrá de ese encuentro lo dejo a vuestra imaginación. Pero sin más historias, os dejo ya para que podáis leer tranquilos.
LOS PERSONAJES DE NARUTO NO ME PERTENECEN
Capitulo 18 – Enfrentando el pasado.
Los blancos dedos tamborileaban sin descanso sobre la pulimentada madera del alfeizar, provocando un sonido rítmico y constante que no lograba perturbar en absoluto a la distraída mente de la dueña de esos dedos. Por el contrario sus ojos de un límpido color ámbar contemplaban tranquilos el horizonte, con la vista perdida en el azulado cielo estival que cubría la bulliciosa villa.
El ruido de los habitantes de la aldea llegaban a sus oídos, como consecuencia del atareado ir y venir de sus pobladores, los cuales cercana ya la hora de la comida, se afanaban en sus tareas deseosos de acabarlas y poder regresar a sus hogares donde disfrutar de la compañía de sus familiares y poder llenar sus hambrientos estómagos.
Un sonoro golpe sobre la puerta le anunció la llegada de su asistente. Sin abandonar su puesto de vigía, le dio permiso para entrar en su despacho. Los pasos de la morena resonaron sobre el entarimado suelo de la habitación, mientras la chica avanzaba hasta colocarse a un metro de su espalda. Sabia a lo que venia. Lo llevaba esperando impacientemente, desde hacia varias horas. Nunca imaginó que se sentiría de esa forma. Pero hasta cierto punto era de total lógica. Hoy seria el día en que la volvería a ver. Después de casi seis años, Sakura volvía a casa….
Ella habia sido su mas brillante discípula. Su mayor éxito como sensei y su mayor fracaso como tutora. Habia sentido un profundo afecto por la chica de la melena rosada, llegado a conquistar el puesto de la hija que nunca tuvo. Junto a Shizune, a la que consideraba como a una hermana pequeña, se habían convertido en lo mas parecido a una familia, llenando el vacío de su corazón que la pérdida de su hermano menor y de su querido Dan habían dejado en su alma.
Aprisionando con fuerza el marco de la ventana, esperó a que la morena hablase.
- Ya han llegado.
Aun dando la espalda a la joven, asintió con un ligero cabeceo.
- ¿Cuándo?..
- Hace un momento atravesaron las puertas de la aldea, así que no tardaran en llegar hasta aquí.
- Bien…y…y ¿vienen...?
La pregunta sin terminar hizo sonreír a Shizune que avanzando unos pasos se colocó al lado de la rubia.
- Todos…Han llegado todos…Tsunade.
…/…
Decenas de ojos se clavaban en su espalda siguiendo todos sus movimientos y escrutando cualquier posible signo que pudiese expresar su rostro. Con gesto indiferente sorteaba la creciente expectación que causaba, aferrada a la seguridad que la firme mano de su rubio acompañante le daba. Tenia que reconocer que era algo molesto ser observada tan atentamente, pero intentaba sobrellevarlo dignamente comprendiendo en gran medida la curiosidad que algunos tenían ante su presencia.
Tenues murmullos y susurros acompañaban sus pasos. A su alrededor se podían oír frases que cuestionaban su identidad o que se preguntaban el motivo de su regreso. Pero lejos de hacerla sentir incómoda o violenta, se sentía por el contrario animada y expectante. Impaciente ante la vuelta a su hogar.
Apretando fuertemente la mano de Naruto y escoltada a ambos lados por su antiguo sensei y por Yamato, se dejaba guiar camino de la torre de la Hokage donde tendría que hacer frente a su último trámite. Hablar nuevamente y después de varios años con su maestra, Tsunade, pero antes de llegar a su destino, una figura bloqueó su paso colocándose justamente frente a ella. La pareja se detuvo y Sakura elevó su mirada para ver a un par de ojos azules, tan claros como el cielo, que la miraban llorosos. Una amplia sonrisa se dibujó en el rostro de la pelirosada mientras se dejaba aplastar en el fortísimo abrazo de su rubia y llorosa amiga de la infancia.
Otros ojos tan azules como los de Ino, pero mucho más fríos, la miraban desde un par de metros atrás, con odio. Se habia acercado a la entrada de la villa, al escuchar que el joven Uzumaki volvía de su misión. Estaba impaciente por verlo. Todos esos días que habían pasado separados habia sido una tortura para ella. No sabia en que momento se habia quedado tan colgada del joven rubio, pero el caso es que habia descubierto que no podía estar sin él. Necesitaba sentir sus brazos en torno a ella. Su piel y su aroma al que se habia vuelto adicta y que la volvían loca cuando hacían el amor. Porque si. Para ella era hacer el amor, aunque él nunca le hubiera dicho que la amaba.
Pero ahora, medio escondida entre la gente, su mirada se deslizaba sobre la pelirosada intentando descubrir que tenia esa joven que conseguía sacar esa deslumbrante sonrisa y ese brillo ilusionado en la mirada de Naruto, que ella en todo el tiempo que habia estado con él no habia logrado nunca.
Apretando fuertemente los puños, dejó que los celos la recorrieran en una rabia ardiente y devastadora. Sus ojos, clavados ahora en el joven rubio, seguían sus movimientos y gestos, percatándose con dolor del cariño que Naruto derrochaba hacia la chica.
Ajena a lo que le rodeaba, no notó una presencia que se situó justo a su espalda, hasta que una mano sinuosa recorriendo su cadera la obligó a volver la vista. Un sujeto con una sonrisa lasciva en su cara, se pegaba a ella como una lapa.
- ¿Qué quieres Shiro?
Un gruñido acompañó al manotazo que le dio para apartarlo de ella.
- Ya sabes…hacerte compañía Naoko...bonita.
Dando un pequeño paso hacia un lado, aumentó la distancia entre ellos.
- ¿Qué te hace pensar que yo quiero..."tu compañía?..¡Estúpido!- preguntó con asco.
- Bueno…- insistió el hombre tironeando de un filo de la ajustada blusa de la chica… - Ahora que la chica Haruno ha vuelto, el demonio no querrá nada contigo…y supongo que necesitaras a otro que caliente tus noches…pequeña.
Olvidando momentáneamente la repulsión que el individuo le causaba, se giró completamente para encararle.
-. La chica Haruno... ¿Eh? – dijo esbozando una sonrisa que mas bien parecia una mueca distorsionada.
- Sip..
- Bien...Y ¿Quién es ella?...y ¿Qué te hace pensar que puede ser importante para mi Naruto?
El tono posesivo de la chica provocó una burlona risa el hombre que la hizo enojar aun más.
- ¿Tú Naruto? – preguntó con burla. -¡Claro!..olvidé que tú llegaste aquí hace solo tres años…por eso no lo sabes…
- ¿Qué mierda es lo que no se?...
La impaciencia la estaba consumiendo y bien, o el tipejo ese no parecia darse cuenta, o lo estaba haciendo aposta para cabrearla aun mas y eso era algo que ella no iba a permitir. Acercándose al sujeto, lo agarró por la pechera de su camisa y lo acercó hasta pegar su rostro al de ella.
- Te he hecho una pregunta…así que desembucha…
El hombre a pesar de que no era un ninja, no se dejó intimidar y enseñando su dentadura en un amago de sonrisa le contestó.
- Esa bonita chica de pelo rosa…- empezó mientras señalaba a una emocionada Sakura que conversaba animadamente con Ino y con el joven Nara, - … fue y según creo, sigue siendo el gran amor de "tu Naruto"… y ¡en fin!...ella ha regresado así que tu amorcito no se lo pensará dos veces…ya me entiendes… - terminó de decir chasqueando los dedos en un gesto claro que provocó unos celos rabiosos en la rubia.
Dándole un fuerte empujón que hizo trastabillar al hombre, la rubia lo apartó de ella antes de escupirle en la cara.
- Eso no pasará nunca… ¡Me oyes!... ¡nunca!..Naruto me quiere a mi… ¡a mi! Y ninguna pija estúpida me lo va a quitar jamás…
El hombre sentado en el suelo donde habia caído tras el empujón, la miró nuevamente sonriendo perversamente.
- Sigue soñando…guapa, pero para él nunca serás nada más que una chica que pasó alguna vez por su cama, y… por muchas otras…- añadió con malicia. – y por mucho que te empeñas… nunca podrás cambiar eso.
Digiriendo apenas el veneno que le subía por la garganta, se dio la vuelta y alejándose de la pareja y de los que les rodeaban se dirigió a su casa, rumiando lo que habia oído y consciente a su pesar de que el rubio siquiera se habia percatado de su presencia, tal y como estaba perdido en el rostro de la chica de rosada melena.
…/…
De nuevo ante ella se erguía la majestuosa torre en la que tanto tiempo habia pasado años atrás. Allí donde habia estudiado y se habia formado como medico ninja y en la que tan buenos y malos momentos habia vivido. Alzando la mirada, recorrió con la vista el edificio buscando cambios en el, entonces sus ojos descubrieron el balcón del despacho de la Hokage, el mismo en el que tantas veces la habia visto asomarse. Suspirando intentó acopiar fuerzas para la reunión que le esperaba cuando llegase arriba, pero sin apenas dejarla un minuto para hacerse a la idea, Naruto la arrastró prácticamente por las escaleras camino del despacho de Tsunade al cual entró tras saludar rápidamente a Shizune y golpear con fuerza la puerta.
Inclinada con las manos apoyadas en sus rodillas y jadeando para recuperar el aliento, levantó los ojos para darse cuenta de que se encontraba ya en el interior de la habitación, donde los ojos de una silenciosa Tsunade la miraba fijamente.
No sabía bien que decir. Un repentino mutismo la habia invadido y era totalmente incapaz de articular una mísera palabra. Esperó a ver si su antigua maestra rompía el silencio pero esta apartando la vista de la joven se volvió hacia los otros tres ninjas que habían entrado tras ellos.
- Y bien… ¿ha habido algún incidente durante el regreso?..¿Algo que destacar?
Kakashi se acercó a la mesa en la que la mujer se encontraba sentada negando con la cabeza.
- Nada en absoluto. Ni siquiera podemos asegurar que nos hayan seguido y eso que nos marchamos a plena luz del día.
- Lo harán…tenlo por seguro…- le contestó la mujer. Luego volviendo sus ojos hacia el rubio le pregunto a su vez. - y respecto a la Sra. Erizawa… ¿alguna noticia?
Al oír hablar de su abuela, Sakura se tensó de inmediato e hizo el intento de hablar, pero la rubia la mandó callar con un gesto de su mano.
- No…Desde que desapareció no hemos tenido ninguna información. Es como si se la hubiera tragado la tierra.
Al escucharle, Sakura chasqueó la lengua con impaciencia captando la atención de Tsunade, que lejos de prestarle mayor interés, continuó hablando tranquilamente.
- Aquí tampoco nos ha llegado nada. Aunque, bueno, es pronto aun. Supongo que tendremos que esperar.
- ¿Esperar?... ¡como que esperar!... ¡mi abuela puede estar en peligro en algún lugar remoto y quiere que espere…!
Finalmente el explosivo carácter de la pelirosada habia salido a la luz y sin importarle nada mas se enfrentaba con los ojos llameantes a su antigua maestra.
- La paciencia es una gran virtud, Sakura. – le respondió mirándola sin inmutarse consiguiendo que la furia de la chica se engrandeciera aun mas. Durante breves segundos ambas se miraron como midiendo sus fuerzas, ante la atenta mirada del resto. Finalmente Sakura acercándose decididamente a la mesa, se apoyó sobre ella clavando su verde mirada en la Hokage.
- Tsunade sama… ¡He venido hasta aquí por que Vd. lo decidió así! - comenzó a decir con una peligrosa y pausada voz que sorprendió a todos los presentes.
- Me he dejado convencer para abandonar mi casa donde mi abuela fue raptada y a donde creo que podrían intentar contactar conmigo para negociar su rescate. Accedí a ello, para ser arrastrada hasta aquí porque me aseguraron que me ayudarían a salvarla y finalmente cuando llego… ¿me pide que tenga paciencia?..
La hokage se incorporó lentamente y saliendo detrás de su escritorio se acercó hasta la chica situándose a escasos centímetros de distancia.
- Sakura, escúchame bien. Cuando digo que hay que esperar, es que no queda otra. – dijo con firmeza. – comprendo tu angustia, pero desearía que no cuestionaras mis decisiones.
- Pero…
La joven fue interrumpida nuevamente por la mujer que levantando un dedo lo colocó sobre sus labios pidiendo silencio.
- Te aseguro que haremos todo lo posible por ayudarte y no solo porque tu abuela es una mujer excepcional que merece nuestro auxilio, sino porque tú eres parte de nosotros y la villa nunca deja desamparado a uno de los suyos.
Ante el pequeño discurso, la joven agachó la cabeza algo turbada, dejando que parte de sus desordenados y rosados cabellos cubriesen su rostro.
- No creo que tarden mucho en intentar ponerse en contacto con nosotros para arreglar el intercambio, Sakura – le dijo de manera mas dulce. - pero mientras tanto….- continuó tomándola de la barbilla y alzándole el rostro para poder mirarla a los ojos... - no hay que desesperarse…Sakura.
-¿Como puede estar segura de que harán eso?.. – Preguntó entonces la joven sintiendo como las traicioneras lagrimas empezaban a salir de sus ojos. – No quiero arriesgarme. Está en juego la vida de mi abuela…
- Lo se, pequeña y también comprendo tu inquietud, pero en estos momentos es cuando debes demostrar mayor entereza. Estoy segura, conociendo como conozco a tu abuela, que es lo que ella querría.
- Pero... ¿Y si estamos equivocados?... ¿y si piensan que no la necesitan con vida?...
- Tenemos algo que ellos desean mas que nada…- intervino entonces el rubio acercándose y poniendo un brazo sobre los hombros de ella. – Harán lo que sea necesario para recuperarlo. Así que,… tranquila Sakura chan…
Durante un minuto el silencio se instaló en la sala, hasta que fue roto por Shizune que abrió la puerta para entrar en la habitación.
-Eso me recuerda… ¿Dónde está el artefacto? – preguntó entonces la mujer volviendo a sentarse en su sillón.
Yamato se acercó portando una gran caja de madera que depositó delante de la mujer. Esta se dispuso a abrirla pero antes de poder hacerlo Shizune la interrumpió.
- Tsunade sama,..Tenga cuidado…
La rubia retiró inmediatamente las manos de la tapadera como si quemara, pero Yamato se inclinó y la abrió por ella.
- No se preocupe…al parecer solo es peligrosa cuando alguien la empuña. Si no se toca, nada ocurrirá.
Mientras decía esto último desvió la mirada casi imperceptiblemente hacia la morena asistente pero el tiempo suficiente para que ella pudiese ver el pequeño brillo que resplandecía en sus ojos. La chica al verlo no pudo evitar ruborizarse ante la divertida mirada de Kakashi que no habia perdido puntada de nada de lo que habia pasado entre la pareja.
Tsunade con la vista fija en el arma y teniendo un especial cuidado de no tocarla, la estudiaba muy atentamente. Era una obra espléndida. Maravillosamente trabajada y espectacularmente hermosa, pero lo que mas le llamaba la atención era el indudable poder que emanaba. Podía sentir el negro aura que la rodeaba y que sin duda se acrecentaría exponencialmente en las manos menos adecuadas.
Con cuidado volvió a taparla y cogiendo la caja se la entrego a Shizune.
- Llévala al laboratorio y ordena que nadie la toque bajo ningún concepto.
La chica la cogió con aprensión sin saber bien como sujetarla. Viendo esto la rubia se volvió hacia Yamato que inmediatamente se cuadró ante ella.
- ¡Yamato!..Acompáñala y asegúrate de que se cumple lo que he ordenado.
- A la orden, Tsunade Sama.
- Y tú Shizune… esto…ten cuidado con el artefacto…
- Por supuesto...- asintió la joven asegurando la sujeción sobre la caja. – lo agarraré con todas mis fuerzas…
- Bien…pero el de metal…no el de madera…- finalizó la rubia con una sonrisa perversa.
Ante este último comentario, Kakashi no pudo evitar la carcajada ni la pareja el hecho de que sus caras se pusiesen del color de los tomates maduros al captar el malintencionado doble sentido del comentario de su jefa.
Naruto y Sakura que nos sabían bien de que iba el tema, miraron curiosos al peliplata esperando por una aclaración que este encogiéndose de hombros, no parecia dispuesto a dar.
La pareja por su lado, no salieron sino que volaron fuera del despacho tratando de evitar la enorme vergüenza que la Hokage les habia hecho pasar.
Observando divertida la nube de humo que la precipitada huida de sus subordinados habia provocado, Tsunade le dio permiso para marcharse a todos excepto a Sakura, a la cual pidió que se quedase en su oficina un rato mas.
Kakashi fue el primero en desaparecer seguido de Naruto que tras comentarle que la esperaría fuera, se despidió con un guiño de apoyo.
Cuando ambas estuvieron solas, de nuevo el incómodo silencio llenó la estancia. Silencio que solo era roto por el sonido que hacia la rubia al golpear con la punta de la pluma sobre su mesa.
- Dime Sakura… ¿Encontraste aquello que tan desesperadamente estabas buscando?...
La joven miró a su maestra y por primera vez en mucho tiempo sintió una repentina sensación de paz y bienestar. Sonriendo levantó orgullosamente sus ojos que brillaban con un claro resplandor.
- Creo que lo que encontré fueron algunas respuestas.
- Y... ¿Cuales son?...
- Que lo que tanto anhelaba, ya lo tenia. Solo debía abrir los ojos y permitirme ver.
La mujer apoyó su rostro sobre su mano y la miró con comprensión.
- ¿Y que has visto?
- Lo que soy. Lo que fui y lo que siempre seré…- respondió para luego añadir ampliando su sonrisa - Una ninja de Konoha.
Tsunade levantándose de su escritorio se encaminó hacia uno de los sillones que habia en un rincón de la estancia, junto a la pequeña mesita donde varios años atrás, la joven habia charlado por primera vez con su hasta entonces, desconocida abuela. Palmeando en el sillón cercano a ella, la rubia la invitó a sentarse para poder charlar tranquilamente. Sakura con una tímida sonrisa se acercó para tomar asiento y comenzar una conversación que dejaron inconclusa años atrás.
…/…
Sakura se limpió las lagrimillas que escapaban de sus ojos fruto de la risa que le provocaban los extravagantes comentarios de su rubia amiga. Y es que Ino estaba pletórica. Encantada y feliz por haberse reencontrado con ella, charlaba sin cesar contando anécdotas y situaciones que habia vivido a lo largo de estos años en los que habían estado separadas.
Ambas sentadas en la mesa de aquella pequeña tasca, con dos vasitos de sake frente a ellas, se dedicaban a ponerse al día en todo lo relacionado a sus respectivas vidas. Juntas rieron, juntas lloraron compartiendo sus penas, y juntas volvieron a fomentar su aletargada, pero nunca desaparecida, amistad. Al lado de la rubia, Sakura sentía como su angustia y preocupación por su desaparecida abuela, se tornaba, si no más leve, al menos más llevadera.
Se habia encontrado sorpresivamente con que la chica la estaba esperando cuando terminó de hablar con la Hokage. Naruto entonces decidió dejarlas a solas a sabiendas de que las dos jóvenes tendrían mucho de qué hablar. Besando suavemente los labios de la pelirosada ante la divertida mirada de Ino, le pidió que se reuniera después con él en el Ichiraku para llevarla a su propio apartamento donde la joven se instalaría mientras estuviera en la aldea. Por eso, tras pasear por la villa y visitar algunos viejos lugares llenos de recuerdos, habían acabado compartiendo sake y unas risas en una pequeña tabernita que la joven no conocía, pero que Ino solía frecuentar con los miembros de su antiguo equipo.
Escuchando su último improperio sobre su especial novio Shikamaru, Sakura apenas fue consciente de una presencia que se acercó a ellas hasta que la sombra se cernió sobre la mesa.
- ¡Vaya!...ya decía yo que me habia llegado olor a puta…
El comentario de Ino hizo que la pelirosada abriese los ojos como platos y mirase a la intrusa que lograba sacar la faceta más grosera de su antigua compañera.
Una ninja rubia con una falsa sonrisa plasmada en su cara, las miraba atentamente a unos dos pasos de la mesa.
- Yamanaka…tú siempre tan agradable… - contestó la rubia acercando un taburete y tomando asiento junto a ellas, ignorando el hecho de que nadie la habia invitado.
Ino la miró arrugando la nariz como quien mira a un insecto repugnante y viscoso que pareció no afectar a la otra, ya se limitó a devolverle la mirada enseñándole los dientes. Después se giró hacia Sakura para tenderle una mano.
- Siento presentarme yo misma, pero aquí…- dijo lanzando un fugaz mirada hacia la Yamanaka - la gente es bastante grosera. Soy Naoko, ninja de la aldea de la Hierba.
Sakura le tendió a su vez la suya propia, diciendo su nombre aunque algo reacia ante la actitud poco amigable de su amiga con ella. Naoko apretó con fuerza la mano de la pelirosada, mientras con un suave tirón la acercaba un poco a ella.
- Encantada…Sakura…Tenía muchas ganas de conocerte. Espero que seamos grandes amigas.
- Claro….- respondió la joven soltándose del agarre de la rubia. No sabia por qué, pero aquella chica no le gustaba ni un pelo y no solo era por la clara aversión que Ino le tenia, sino porque habia algo en ella que le resultaba totalmente desagradable. La observó con atención mientras esta se levantaba para pedir una bebida para ella. Era alta y rubia, pero a diferencia de su amiga florista, su color de pelo era mas claro, de un rubio pajizo, el cual llevaba recogido en dos largas y apretadas trenzas que le daban un aspecto de falsa inocencia, que chocaba de frente con sus provocativas ropas y sus voluptuosas curvas que no se molestaba en ocultar. Sus ojos eran azules y fríos, y su rostro aunque indudablemente atractivo se distorsionaba en un mohín caprichoso y despectivo.
Sentándose nuevamente junto a ellas, sonrió ampliamente a la joven de ojos verdes mientras jugueteaba con una de sus coletas.
- ¿Sabes? Hay una gran expectación con tu vuelta...pero yo hasta ahora no habia oído hablar de ti…nunca…
Los verdes ojos la miraron con dureza sabiendo que habia algo tras ese comentario que aun no era capaz de ver. Tomó un pequeño sorbo de su bebida antes de contestar.
- No se porque tendrías que haber oído hablar de mi…Al fin y al cabo yo tampoco te conocía a ti…
- Bueno eso se comprende. Yo no soy de aquí.
- Cierto…eres de la Hierba… ¿no?
- Ajá...- afirmo inclinando su silla hacia atrás y colocando sus pies sobre la mesa, obligando a las otras dos chicas a apartar sus vasos para que que estos no fueran al suelo.
- ¡Oye!..¿que haces?.. ¡estúpida!
Ignorando el grito de Ino, se miró las uñas mientras se reclinaba aun más en la silla que se balanceaba sobre sus patas traseras en un perfecto y precario equilibrio.
- Llegue hace algo más de tres años como parte de una delegación diplomática de mi aldea para estar unas semanas, pero finalmente… ya ves, acabé quedándome aquí.
- Para nuestra desgracia – apuntó Ino apurando otro trago de sake.
- Este lugar me encanta- comentó haciendo caso omiso nuevamente de lo que habia oído., - y aunque hay algunas personas bastante bordes… - continuó mientras le lanzaba una mirada retadora a la otra rubia. - también existen otros…uhmm... alicientes…
Sakura disimuló una risa al escuchar el bufido que escapó de la boca de su amiga después del comentario de Naoko.
- Te comprendo. Konoha es un lugar muy agradable…
- Tienes toda la razón…Es un lugar muy …acogedor y la gente es muy atenta. He hecho grandes amigos que se han mostrado muy cariñosos conmigo, y eso es algo muy importante y de agradecer, sobre todo para alguien como yo…que viene desde otra aldea..y que puede sentirse algo …sola.
Ino rodó los ojos exageradamente cuando escuchó lo último. Incapaz de morderse la lengua por mas tiempo, se giró para evitar mirarla mientras murmuraba por lo bajo.
- Amigos…Si como no, la legión de babosos que te has cepillado, guarra…
Haciendo como la que no la habia escuchado, la rubia volvió de nuevo su atención hacia la pelirosada.
- Y…¿Qué hay de ti? ….Sakura, ¿Qué te trae de nuevo por la aldea?...
- Lamento no poder contestarte, pero es un tema privado.
Sakura no estaba dispuesta a saciar la curiosidad de la otra. No podía confiar en ella y el tema era bastante delicado para hablarlo abiertamente. De hecho, Tsunade les habia ordenado no hablar del asunto y exceptuando a Ino y a Shikamaru, no habia hablado con nadie mas del tema.
- Bueno…lo siento. No quería molestar – aclaró la rubia alzando sus manos en un gesto de paz al notar la repentina frialdad de la pelirosada. – solo quería entablar conversación.
- Pues ya ves…- tercio de nuevo la Yamanaka. – A nosotras no nos interesa conversar contigo…
- De acuerdo entonces…- dijo levantándose de la silla tras palmear sus propias piernas. – mejor me marcho ya que no tengo nada que hacer aquí. Después de todo, estos inútiles parece que también se han olvidado de mi bebida.
Las dos chicas desviaron la mirada hacia la barra de la taberna donde el tabernero se entretenía limpiando unos vasos sin hacer mucho caso de las tres mujeres.
- Así que…adiós…Sakura…ya nos veremos.
La joven le respondió con una simple inclinación de cabeza y la observó mientras se giraba dispuesta a irse, pero apenas se habia alejado un par de metros, cuando volvió sobre sus pasos y tomando el vaso de sake de la pelirosada, lo apuró de un solo trago ante la estupefacta mirada de ambas.
- ¡Uf que bueno que estaba! Espero que no te moleste…pero me apetecía muchísimo. Este sake es excelente.
Las dos kunoichis de la hoja observaban con los ojos como platos como se relamía los labios saboreando el resto del líquido en un gesto cargado de sensualidad, que atrajo la atención de los dos únicos clientes masculinos del local.
- Parece que tú y yo tenemos los mismos gustos...Sakura… - comentó después mientras se apoyaba sobre la mesa acercando su cara a la de la joven mientras colocaba el vaso vacío lentamente frente a ella.
- Así que no te extrañe si alguna vez tenemos que compartir alguna cosa…más.
Antes de que la aludida pudiese contestar, la rubia haciendo un guiño, desapareció en una pequeña nube de humo dejándolas con la boca abierta.
- Y esta tía… ¿Quién…? - empezó a preguntar la pelirosada antes de girarse para mirar a su amiga. - ¿Quien es esta loca…Ino?
- ¿Loca?...¡¿loca?!. ¡Ja! ¡Una zorra como no hay otra en kilómetros, es lo que es!
- ¡Uy!..Parece que no le tienes demasiado aprecio…
- Ni yo, ni ninguna mujer de la aldea. Si no me crees, pregunta por ahí y ya
verás que te dicen de ella.
Sakura apoyó los codos sobre la mesa acercándose más a la rubia con una sonrisilla perversa en su cara.
- Cuenta…
La Yamanaka ante la oportunidad de despellejar a la rubia sonrió ampliamente.
- Esta tía, como te ha dicho ella, vino hace poco más de tres años con varios ninjas más de su aldea. Venían para no se que rollo diplomático. En fin, el caso es que estuvieron unos meses y luego se marcharon, pero ella volvió para quedarse como representante de su aldea y de paso para pasarse por la piedra a todo bicho viviente al que le colgase algo entre las piernas.
- ¿A todos?...
La rubia se removió algo incomoda en su asiento temiendo contestar a la pregunta.
- Bueeno… a algunos más que a otros.
- Ya veo..¿A Shikamaru también?
-¡¿Qué?!...¡Antes lo capo como a un cerdo..!
- Bueno entonces no entiendo porque ese odio visceral que le tienes, Ino cerda.
- Es que no sabes lo golfa que es. Se ha metido con todo el mundo, sin importarle nada. Le daba lo mismo si era viejo o joven, si estaba casado o no. No respetaba nada. Si hasta le tiró los tejos a mi padre…
- ¡Joder! ¡no me digas! ¿A tu padre?... – preguntó asombrada a lo que la otra le contestó con un cabeceo.
- ¡Vaya…menuda guarra!.. Y dime… ¿Cómo ninja? ¿que tal es…?
- Bueno. Es una jonin y la verdad es que no su puede decir que sea una inútil.- Respondió la rubia de mala gana - Es buena. Bastante buena en realidad. Es una maestra de taijutsu. De hecho, Lee la tiene en un pedestal. Afirma que la llama de la juventud arde fuertemente en ella, pero yo creo que lo único que le arde es la hoguera que tiene "allí" donde tú sabes.
Sakura no pudo evitar reírse ante la indignada parrafada de Ino, que la miró enarcando una ceja.
- Yo que tú no me reiría tanto, frentona.
- ¿No? y ¿eso...por que? – replicó riendo aun.
- Porque no te imaginas quien es su más oscuro objeto de deseo….
- ¿Quién? – preguntó entonces algo mosqueada, pero Ino se limitó a tomar el vaso que habia dejado vacío sobre la mesa y lo movió delante de la cara de Sakura.
- Ella misma te lo ha dicho, tonta.
Sakura le arrebató el vaso a la rubia y lo miró como buscando desentrañar los misterios del universo en el. Pero entonces las últimas palabras de Naoko llegaron a su memoria. "Parece que tú y yo tenemos los mismos gustos...Sakura…Así que no te extrañe si alguna vez tenemos que compartir alguna cosa…mas."
De pronto se puso de pie y danto un fuerte puñetazo partió la mesa donde se encontraban por la mitad, haciendo dar un salto a su amiga que la veía ponerse cada vez mas roja mientras apretaba los dientes.
- Esa puta… - fue lo único que le escuchó decir mientras estrujaba el vaso hasta hacerlo estallar. Sintiendo que ahora era el turno de ella para reírse, no podía dejar de fantasear con la imagen de Naoko completamente sin dientes después que una furibunda Sakura se los volara de un puñetazo. "Solo por eso ya vale la pena que hayas vuelto, Sakura…"
…/….
El día se le habia pasado volando y el cansancio hacia mella en ella. Apoyándose en el brazo de Naruto paseaba por la aldea disfrutando del bello atardecer que coloreaba de oro las tranquilas calles de la villa.
Habían cenado temprano y con los estómagos llenos del incomparable ramen del Ichiraku, se dirigían finalmente a la casa de Naruto para poder dormir después del intenso día que habia tenido.
Durante el camino le habia puesto al día de todas sus peripecias. Le habia contado con todo lujo de detalles, la emotiva charla que habia tenido con su vieja maestra, aguantando las risotadas del joven que no se imaginaba a la vieja ludópata y alcohólica, en plan sensiblero. También le enseñó las llaves de la vivienda de sus padres que Tsunade se habia encargado de custodiar durante todo ese tiempo y que habia aprovechado para entregarle. Al verlas en las manos de ella fuertemente apretadas dentro de su puño, el ninja arqueó una ceja y deteniéndose frente a ella, se agachó lo suficiente como para estar a la altura de su cara.
- ¿Quieres ir, Sakura chan?
La perspectiva de entrar en aquella casa donde tenia tantísimos recuerdos, no le resultaba demasiado tentadora y menos en estos momentos en los cuales no se encontraba del mejor de los ánimos.
- No…ahora no..No puedo. Quizás mas adelante…
Naruto observando atentamente su rostro, asintió en silencio. Comprendía que tenía que ser duro para ella, pero también sabia que tarde o temprano debería enfrentarlo. Aunque de momento, no debía forzarla. Él le daría el apoyo que necesitara cuando llegase la ocasión o cuando ella lo considerase oportuno, pero ahora disfrutaría con la increíble oportunidad que el destino le brindaba, pudiendo compartir por un tiempo su hogar con la chica que amaba.
Sonriendo la tomó del brazo alegremente y continuaron caminando y charlando como una pareja normal. Habían recorrido varias calles y ya estaban prácticamente a la entrada de la casa del joven, por lo que Naruto empezó a buscar trabajosamente las llaves en su mochila.
- Por cierto, ..¿Que tal con Ino?.. – preguntó mientras rebuscaba en uno de los bolsillos.
- Pues muy bien. Hemos pasado un rato muy bueno juntas…
Naruto por fin las encontró y haciendo un gesto triunfal, introdujo la de la puerta principal en la cerradura.
- Ya imagino. Criticando a todo el mundo…¿no?..
Un suave puñetazo impactó en su brazo.
- ¡Ey! Eso no es cierto…solo estuvimos hablando, aunque…ahora que lo pienso, tambien conocí a una tía muy rara…Una que creo que te conoce.- añadió con malicia frunciendo ligeramente el ceño.
- ¿Ah si?...y ¿quien es?…- preguntó el rubio mientras abría la puerta y cedía el paso a la joven, sin haberse percatado del repentino mal humor de la pelirosada.
- Pu…pues…pues…ella….
Ante el tono sorprendido de la chica, Naruto levantó la vista y dirigió su mirada hacia donde Sakura con el brazo extendido señalaba. Justo frente a ellos, una Naoko totalmente desnuda sonreía apoyada lánguidamente en el dintel de la puerta del salón, mientras jugueteaba como solía hacer habitualmente, con una de sus rubias trenzas.
- Llegas tarde Naruto kun…- ronroneó sensualmente mientras caminaba hacia ellos contoneando exageradamente sus caderas.
- Pero como puedes ver – añadió mientras resbalaba sus propias manos sobre su cuerpo. – Yo ya he ido adelantando parte del trabajo…
Naruto con la boca totalmente abierta apenas era capaz de articular una palabra, sin ser consciente de que a su lado, se fraguaba la tragedia. Una encendida Sakura iba acumulando un cabreo de tal magnitud que amenazaba en estallar en cualquier momento. Tan solo salió de su estupor cuando sus oídos captaron un único y familiar sonido.
- ¡¿QUE COÑO PASA AQUI? …¡¡SHANARO¡¡
…/…
Fin del capitulo 18.
Bueno, esto terminó por hoy. Para la próxima…más. Ya veremos que pasa entre las dos chicas y se llegará a correr la sangre. Vosotros ya sabéis, dejadme vuestros comentarios y así sabré que os ha parecido.
Hasta la próxima, un abrazo.
Fern25
