El final…

Como yo a él

COMO YO A ÉL

EDWARD

Un sonoro ''Oh'' se escuchó por toda la iglesia los invitaron empezaron a alterarse y a hablar unos más alto que otros. Gente se puso de pie, escuche llanto, era un caos.

Heidi me miro con tristeza y decepción, y en mi espalda sentía el peso de la los ojos llenos de sentimientos contrariados de mi familia.

El sacerdote trataba de calmarlos a todos, Victoria me miro con satisfacción oculta en sus ojos, ya que su rostro era una mentira, mostraba sorpresa e inocencia… era perversa.

James se puso pálido y me miro con rabia.

Todo esto paso en tan solo diez segundo, diez segundo en los cuales mis palabras resonaron por el lugar.

Con miedo me levante y me ubique en el centro del lugar por donde minutos antes los novios y su corte habían caminado.

La gente se silenció ante mis movimientos, todos buscaban una explicación a mis actos.

¿Estaba listo para lo que venía?

-¿Edward, que…?-mi padre me pregunto sin poder continuar.

Tome aire para poder empezar a dar las explicaciones.

-James…-empecé pero él me detuvo caminando hacia mi enfadado.

-No me hagas esto Edward, no lo hagas que saldrás perdiendo, cometí un error pero era un estúpido adolescente, tú ya eres un hombre y no será lo mismo-me apunto con el índice en el pecho.

-Detente James, no es lo que piensas-musite entre dientes alejándome un paso de él.

-¿Entonces que es Edward, que estás haciendo?-gruño desesperado.

-James no te puedes casar con ella-dije firme haciendo que todos se alteraran de nuevo.

-¡Déjenme terminar!-grite haciendo un nuevo silencio en la sala-No te puedes casar con ella porque sería un error para ti.

-¿Qué dices?-pregunto exasperado.

-James ambos estamos mal, crees que la amas pero no es así.

-¿Y tú qué sabes?-estaba molesto.

-Porque yo también lo estuve, yo creí amarla, pero amaba la ilusión que ella representaba, la mujer perfecta que no es, ella es fría y calculadora.

-¡Edward!-gruño Victoria tomando su vestido y corriendo enojada hacia mí.

-Diles la verdad Victoria, me dijiste que te estaban obligando a casarte con James-le dije poniéndola en evidencia ya que sus mejilla se volvieron rojas.

-¿Victoria?-pregunto James mirándola.

-No es cierto ¡Yo no dije eso!-grito suplicando.

-James créeme por favor-le suplique mirándolo.

-Edward, Victoria no te ama y no va a volver contigo-dijo James no muy seguro frunciendo el ceño.

-No quiero volver con ella, yo amo a Bella-exclame liberándome.

Un jadeo de Victoria se oyó deteniéndonos a todos.

-¡No puedes amarla! ¡Ese no era el maldito plan Edward! ¡Me amas a mí!-grito pataleando.

Un jadeo comunitario se escuchó.

-Victoria lo planeo todo James, quería que detuviera la boda y huyera con ella, porque según ella la estaban obligando.

-¡Cállate Edward!-grito Victoria roja de ira.

-¡No!-grite de vuelta-Eres una falsa, eres una mentirosa, no eres capaz de sentí amor si no por ti misma, eres una egoísta, y yo ya caí una vez en tus manos pero no más.

-James-continúe-abre los ojos, lo hago por ti, eres mi mejor amigo, no cometas este error, ella no es lo que aparenta ser, no vas a ser feliz, lo que estás buscando está más cerca de lo que crees solo tienes que ver bien, mas allá de lo que conoces, Victoria no me quiere ni a ti tampoco y bien lo dijiste tú, yo estuve con ella y era un adolescente idiota pero tú eres un hombre y casarte con ella sería lo peor que podrías hacer.

-¡James no vas a creerle!-grito Victoria llorando.

-¡Cállate!-le grito James.

-No…-dijo ella con voz ahogada sin poder creer lo que estaba pasando.

-Perdóname James sé que no fue la mejor manera pero tenía que hacerlo, mereces ser tan feliz como lo soy yo con Bella, y lo serás, solo que no al lado de esta mujer

-¡Edward! ¡No puedes hacer esto! ¡No me hagas esto!-grito Victoria desarmándose.

-Te lo hiciste tu misma Victoria, no me culpes de tus acciones. James es un buen hombre no podía dejar que le hicieras esto. No me voy a quedar callado viendo como sigues haciendo daño.

-No es daño Edward, amarte no es un daño-sollozo.

James la miro dolido y se acercó a mí.

-Eres una víbora-gruño caminando hacia la salida.

-No me amas Victoria, y yo tampoco te amo. Adiós.

Salí del lugar escuchando los gritos de Victoria y la gente murmurando.

-¡Edward!-escuche a James.

Tome aire y lo enfrente.

-Lo siento James, sé que no debí esperar hasta el último momento para decírtelo.

-No Edward, lo siento yo. Fui cómplice de los actos de Victoria. Gracias a ti se me cayó la venda de los ojos.

Nos abrazamos como hace años no lo hacíamos.

-Amigo siento el desastre que deje pero si no me marcho ahora perderé al amor de mi vida.

-¿Bella?-pregunte riendo.

-La amo como no te imaginas.

James suspiro.

-Si vas al aeropuerto te acompaño. Utilizare el pasaje que teníamos a Luna de miel y me iré por un tiempo, necesito pensar claramente y evitar el caos que esto va a traernos.

-Vamos.

BELLA

Finalmente llegue a mi casa. Me sentía vacía. Solo quería descargar todo y acostarme y llorar hasta que no quedara más dolor en mí.

¡No! Isabella tienes que ser madura.

Me pondría a organizar un poco mi departamento y a organizar mi ropa me distraería. Tenía que afrontar la situación en la que yo sola me metí.

Tome mi teléfono móvil y vi que tenía muchas llamadas y mensajes perdidos.

La mayoría de Alice.

Abrí el primero, me preguntaba si estaba bien, si había discutido con… Edward, me preguntaba si me había ido, si iría a la boda, me preguntaba dónde estaba.

Luego había uno muy largo que llamo mi atención.

Lo abrí y lo leí.

Bella… no sé qué está pasando entre mi hermano y tú. Edward se detuvo la boda y dice que…

Deje caer el teléfono. No estaba preparada. Sabía que lo haría, pero una pequeña parte de mí todavía tenía la esperanza de que… de nada.

Era una tonta, era obvio que Edward lo iba a hacer… ese era el plan original.

Me senté en el suelo y llore. Lo ama tanto… y me dolía tanto.

Quería arrancarme el corazón para que no me doliera tanto.

Edward…

Después de una hora decidí levantarme. Yo era una chica fuerte. No podía caer en depresión tenía que salir. Este no era el fin del mundo. Era el fin de una etapa.

El fin de tener una familia, de tener un novio… de tener amor.

Fui a darme un baño y poder despejar mi mente. Al salir decidí ponerme algo cómodo y acostarme pronto, me sentía agotada.

Dormí… no profundamente. Había algo que no me dejaba irme del todo.

Por supuesto me levante temprano y aun cansada. Esperaba un sueño reparador pero no lo obtuve.

Tenía que avisar en mi trabajo que había vuelto y lista para empezar de nuevo.

Estaba en la cocina sirviendo un vaso de jugo cuando el timbre de mi puerta sonó.

¿Quién podría ser a esta hora?

Trate de peinarme un poco y arreglar mi arrugado pijama.

Mi vecina tenía mi correo y me sonreía con dulzura al otro lado de la puerta.

-Isabella cariño, llego todo esto en tu ausencia, espero hayas tenido un buen viaje.

-Lo tuve señora Patrick, gracias-le sonreí recibiendo los sobres.

-De nada cielo, nos vemos más tarde.

Cerré la puerta y me deja caer contra ella. Pase los sobres uno tras otro. Cuentas y más cuentas… nada interesante.

Solo realidad.

Me levante y el timbre sonó de nuevo.

¿Qué más faltaba? El universo parecía mostrarme que todo fue un sueño. Aquí estaba yo siguiendo con mi vida como si el tiempo con los Cullen no hubiera pasado.

Abrí la puerta cansada.

-Hola Bella…-su voz me hizo caer desde una elevada nube.

-Edward…-mi voz salió ahogada.

-¿Puedo pasar?-pregunto suavemente.

Me hice a un lado. Esto era un sueño o ya me había enloquecido. Alice había dicho que él había detenido la boda. El debería estar con Victoria.

-¿Te encuentras bien? Estas muy pálida…

-¿Qué haces aquí Edward?

Me miro avergonzado antes de hablar.

-Te fuiste Bella, no me diste tiempo para…

-Para decirme que tú no me amabas-lo corte dolida.

-No hagas esto, vine a hablar contigo, vine a aclarar las cosas.

-No hay nada que aclarar… tu detuviste la boda porque tu…

No termine la frase.

Edward me beso con intensidad.

Me levantó un poco del suelo haciendo que quedara un poco más alta que él.

Mis manos fueron a sus hombros para sostenerme. El beso estuvo lleno de sentimientos, pero termino muy pronto para mi gusto.

Edward choco nuestras narices y rompió a reír.

-Te amo Bella.

Lo abrace y llore.

-No llores mi amor-suplico dejándome en el suelo al tiempo que escondía mi rostro en su pecho.

-Alice dijo que habías detenido la boda-solloce.

-Lo hice-dijo contra mi cabello haciendo que otro ataque de llanto me inundara.

-Mi amor, lo hice por James, no por mí. No podía dejar que mi amigo se casara con ella, es una mala persona. El merece ser feliz también.

-¿También? –pregunte saliendo de mi escondite.

-Bueno, si tú me das la oportunidad de nuevo yo… -estaba nervioso.

-Te amo Edward…-susurre y me puse de puntitas para besarlo.

-No tanto como yo a ti… Tú me hiciste sentirme vivo de nuevo…

Me beso y esta vez estuve segura que ambos sentíamos exactamente lo mismo… él me amaba tanto como yo a él.

Chicas este es el capítulo final… bueno falta el epilogo, pero en si este es el último capítulo largo. No me despido en este pero si les pido mil disculpas por la tardanza pero he estado muy ocupada. Prometo traer el epilogo pronto. Le cuento que hace poco recibí un correo de una chica (anónimo) diciendo que era una falta de respeto desaparecer así como así, si son escritoras sabrán que no es fácil sacar tiempo libre para escribir capítulos grandes y buenos, les pido mil perdones y tratare de actualizar más seguido.

Por otro lado, esta historia ha sufrido tres veces plagio y eso me desmotivo durante un buen tiempo… pero bueno entre las buenas noticias es que acabando Cásate conmigo voy a publicar otra historia que espero les guste se llama Amor de verano. Chicas me despido y hasta la próxima… recuerden las que leen Hospedada en tu corazón que también actualizare… besos.