EPILOGO Fotografías de nuestro amor verdadero.
[Tres Años Después]
La tienda donde se encontraba estaba finamente decorada como una habitación de hotel, por eso habían sido tan raras y costosas de conseguir, pero justo lo que necesitaban. O lo que Misha decía que necesitaban. Jared estaba de pie frente al espejo, su camisa blanca de seda estaba algo arrugada mientras se cambiaba por quinta vez la corbata que tenia, era un día importante y no quería ir mal presentado, pero había dos problemas.
El primero era que sentía que ninguna corbata le quedaba bien, se había acostumbrado a no llevarlas, ahora le resultaban incomodas y por lo tanto parecía que había olvidado como rayos podían quedar en su lugar. Y el segundo, que Dean le estaba esperando afuera, seguramente con Chris y tan nervioso como el.
- No puede ser, el nudo no parece un nudo, sabia que debía haber practicado- se queja probando la corbata amarilla, que era algo llamativa para su gusto- La odio- se quejo rodando los ojos, y descartándola de inmediato.
Esta así por unos minutos mas, tratando de dejar otra corbata en su lugar, pero esta se niega a quedar tal y como le quedaban antes, perfectas como Gerald las quería, sin ninguna arruga, no como esa corbata roja que ahora parecía mas un moño de mujer que otra cosa.
- Tienes que estar jodiendome. - casi grito Dean, sorprendiendo a Jared con su tempestiva entrada en el lugar. Le veía como si le hubiera salido una tercera cabeza, era casi, casi sorprendente su expresión.
- Oh... pero ¿Qué sucede? –Pregunto nervioso y sorprendido de la expresión de espanto que tenía Dean en su rostro- ¿Qué hice? - susurro.
- Te deje aquí hace media hora colocándote la corbata. - explica, como si eso dejara en claro el porque de su incredulidad. - la verde esta bien, combina con sus ojos... - señala, apartando la corbata roja que ya esta hecha un desastre.
- Lo siento, estoy nervioso y esa cosa, se aferra a mi cuello y me falta el aire- estaba algo nervioso, se notaba en cada palabra- No se como demonios podía usar eso todo el día y no acabar por asfixia en el hospital- se quejo con un puchero- además no logro que... quede sin una arruga.
- Cariño, comprendo que estés nervioso, yo también lo estoy, es un gran día… - susurro, tomando la corbata que quedaba al fondo de la gaveta y colocándola alrededor del cuello de este. – pero todo el mundo nos esta esperando allá afuera y necesitamos apresurarnos. ¿Por qué no me llamaste antes? – reprocho cuando logro atar la corbata de forma correcta.
- Porque me daba pena, no poder ponerme la jodida cosa esa- se justifico.
- Debiste decirme... - Dean parecía apresurado, y Jared notaba como sus manos temblaba mientras ajustaba todo su traje que había quedado arrugado en su batalla con la corbata.
- Lo siento, es culpa de los nervios- dijo su garganta seca hiso que se viera en la necesidad de tragar un poco mas de saliva de lo normal- ¿Es estrictamente necesario que use esto?- inquirió de pronto, sorprendiendo a Dean con las palabras.
- Claro que si. ¿Tanto te molesta? Siempre puedo ponerte un lasito, seguro te verías adorable. - se burlo, dándole una de esas sonrisas burlonas a Jared que rodo los ojos.
- Tu actual y principal pasatiempo es meterte conmigo, ¿verdad? - pregunto viendo como Dean asentía descaradamente – Abusador.
- No seas un bebe.
Se ríe, causando que Jared se remueva incomodo bajo sus manos que comienzan a ser un poco mas minuciosas en su arreglo, tocando partes de las que el recién graduado veterinario esta seguro de que no están arrugadas, mas bien...están endureciéndose bajo las manos de Dean.
- No tienes porque estar nervioso, Jay...va a ser un gran día, no solo para ambos. - señala, su mano descarada y sin vergüenza masajeando la creciente erección.
- Y que... ahh, ¿estas esperando? - pregunto conteniendo un jadeo al morderse su labio- Es decir, si sigues haciendo eso... vamos a tardar...
Un jadeo salió, un poco alto y Jared vio sonrojado a Dean.
- Y ti también estas nervioso- acuso.
- No lo estoy. - replico Dean tomando distancia de Jared y acercándose al espejo para darse un vistazo. - tenemos un pequeño espacio de veinte minutos... ¿Chris? - los ojos verdes de Dean se fijaron en el reflejo de Kane que venia entrando en la habitación, lucia pálido y también llevaba la corbata desarreglada.
- Luces peor que yo - atino a decir el ahora veterinario, ganándose una muy mala mirada de ambos hombres.
- Jay, por favor. - susurro Dean, golpeándole el muslo con su mano, luego se giro hacia Chris, tomándolo por sus hombros y sentándolo en una pequeña banca. - vamos, Chris. No tienes porque estar nervioso.
- ¿No? ¿Seguro? ¿No todos los días se casa alguien como yo? –mascullo, llevándose las manos al cabello- además, Misha esta montando guardia como mama gallina, y no me deja verlo- sabe que suena como un niño al que le quitaron su dulce favorito pero no le importa-Joder... me caso.
- Idiota. - se burlo Dean, ocultando su risa tras su puño. - Realmente nunca se casa una persona como tu, por eso Ian es el ser humano mas suertudo en el mundo, Christian. Por eso mismo debes ser...valiente. ¿Recuerdas como Jared estaba en mi boda? - pregunto, sin apartar su mano del hombro de su amigo que lucia horrible para ser el día de su boda.
- Si, parecía a punto de estallar, como yo-se quejo de nuevo, dejándose caer sobre el respaldar de la banca- no ayudas, no Dean y si... Ian esta igual, es que dios... tal vez necesite un abrazo- dijo mas para si, escuchando ahora si las carcajadas del fotógrafo- Si dice a alguien lo que acabo de decir juro por dios que te dejo un ojo morado, ahora ayúdame con esta jodida corbata que parece una trampa para asfixiar a las personas.
- Ves - dijo Jared de pronto con euforia - No soy el único que lo piensa...
- Jared. - Regaño Dean, sin apartar la vista de Kane. - no soy tu mujer ni tu sirvienta, ¿sabes? Solo te la arreglo porque seria una pena que Ian luzca como lo que es y tu como lo que eres. - mascullo, tomando sin cuidado a Kane de la camisa y atando su corbata correctamente sin mas toque que el necesario.
- No me reganes, que poca empatía - gruño haciendo que Jared soltara una risita y Dean le viera incrédulo, primero lo saca de quicio y el es el malo, luego.
- ¿Soy anormal? No estaba nervioso el día de mi boda, y todos ustedes lucen como si se hubieran hecho encima. - reclamo al recibir una mirada casi furiosa de Chris cuando lo levanto de la banca, jalándolo a la salida. - Iré a ver a Ian, seguro no ocupa ningún abrazo sino un respirador.
- Si esta muy mal, golpea a Misha para que yo pueda entrar-grito conforme Dean salía de la habitación murmurando algo de enfermo o idiota, o ambas.
- Hey, ¿Cómo estas? - pregunto cuando estuvo dentro de la diminuta tienda azul donde Ian estaba.
Misha estaba tal y como Chris lo había dicho, un perro guardián en la entrada de la tienda; Dean se preguntaba si se había conseguido con Morgan quien había sido invitado a la boda por obvias razones.
-Oh...bien, en realidad algo emocionado- murmuro con una copa entre manos el modelo, observando con atención los trajes que tenia enfrente- ¿Cómo esta Chris?
- Con un ataque de pánico con la niña que es. - murmuro Dean sonriendo al ver que Ian al contrario de lo que los tres habían pensando se encontraba completamente en paz. - me alegra que no necesites un abrazo porque así no tengo que golpear a Misha para dejar entrar a tu prometido.
- Oh dios... dime que eso no fue un plan de Chris- su incredulidad pasa cuando ve al fotógrafo dejar ir una nada disimulada sonrisa- No entiendo que lo tiene tan nervioso.
- Yo tampoco, no término de entenderlo, es como una mujer. El sabe que va a decirte que si, pero no se, siento como si esperara que tus padres se aparecieran en tu boda a interrumpirla. - Cuando las palabras salieron de su boca, Dean deseo no haber venido, ni siquiera haber dicho nada ¿Por qué no se quedo en casa?
Los ojos azules algo afectados bajaron al suelo, ocultándose de la mirada del otro hombre.
- Pues seguro diste en el clavo, eso debe tenerlo nervioso, pero no deberían, ellos jamás se presentarían en algo que tienen enmarcado como un circo, no es su estilo.
- Lo siento. - se apresuro a decir Dean, poniéndose de pie y palmeándole la espalda. - ¿estas listo? ¿No dejaras a mi mejor amigo plantado no?
- No, jamás- contesto esforzándose en alejar la tristeza- No puedo creer que Misha me obligara a usar blanco...
- Pienso que Chris morirá cuando te vea así. - replico Dean, apretando su hombro en su mano. - Te ves hermoso, incluso yo reconozco eso. Como fotógrafo me gustaría tenerte bajo mi lente. - sonrió cuando vio a Ian sonreír y sonrojarse.
- No digas eso muy alto, subirás el ego de Misha que ya están bastantes altos por entregarme en el altar.
- ¿mas alto? No creo que pueda ir más alto su ego.
Dean se separo de el, caminando a la entrada de la tienda y consiguiéndose a Misha que vestía de negro y blanco, un traje tan extravagante como siempre, pero con el mismo nerviosismo que portaban los novios, ahora que Dean había cumplido mal su papel de pacificador con Ian.
- Dile al neandertal que mas le vale no arrugar o dañar el traje que confeccione para el - advirtió el hombre con molestia - A gente como Ian todo le queda bien, incluso a tu esposo pero Chris fue un reto. - suena tan en serio que Dean se plantea la posibilidad de dar el mensaje luego de la ceremonia.
- Ok, y deja de vigilar a Jared, si te atrapo viendo su trabajado cuerpo te matare y nadie te encontrara. - siseo amenazante en su cuello, antes de caminar hacia donde veía a Chris salir con Jared que sonreía.
Habían elegido un lugar a cielo abierto, unas veinte sillas en el lugar ocupadas por todos sus amigos mas cercanos, hasta Sam estaba allí, aunque era mas que lógico, la mujer no dejaría que su mas vendido modelo no la invitara a su boda.
El sol estaba en lo alto, iluminando todo a su alrededor y antes de caminar hacia su esposo y mejor amigo, busco con la mirada a Alona que vestía un elegante vestido lila y que junto a su novio cuidaban de sus princesas, al fin y al cabo ahora también lo eran.
- ¿Mejor? - pregunto con una sonrisa, palmeando el hombro de Chris antes de colocarse en los brazos de Jared.
- Algo, bueno un poco - murmuro su vista buscando a su prometido – ¿Cómo estaba?
- Hermoso. - respondió con simpleza, tomando a Jared de la mano y jalando a Chris del traje. - Veamos a nuestras princesas antes de que los tortolos se den el si, estoy segura de que Evian se sigue quejando del traje que lleva puesto.
Jared sonrió, asintiendo - No se porque, si esta llevando el que mas le gusto de los dos que le compre - señalo apretando su mano con fuerza a la del fotógrafo.
- Y Tasha tampoco es que este mejor que ella, normalmente le gusta todo pero cuando no...Sencillamente no le gusta. Hey, Sam. - saludo a la mujer que le saludaba con la mano dedicándole una sonrisa, y luego una mirada de advertencia a Chris que se había puesto pálido conforme avanzaban al altar donde debía esperar a la llegada de Ian.
- Creo... que... Dean - llamo el mas alto -Creo que Chris se desmayara- murmuro sonriendo con comprensión, estaba seguro que si algo pasaba ese hombre tendría un ataque de histeria ahí mismo.
- Estará bien. - Acoto Winchester restándole importancia a su amigo, que logro sacar suficiente fuerza como para lanzarle una mirada asesina antes de soltarse de tu agarre.
- Insensible. - replico ofendido.
- Esto es divertido - murmuro ganándose otra mirada de advertencia de ambos hombres, pero el grito y las quejas de Evian llegaron a los oídos de ambos.
Dean tendía a compararlas a ambas con animales, Evian era como ese pequeño cachorrito que destroza todo lo que se le da, y Tasha ese gato al cual le gusta estar en los brazos de su dueño y que este lo alimente a todas horas. Jared no le gustaba que Dean pensara así de sus hijas, pero en estos momentos mientras veían a la pequeña de cinco años y medio forcejeando con todo su vestido, mientras le gritaba a su padre que no lo quería, pensaba en las comparaciones de Dean.
- ¡Papa, quítalo!
El castaño suspiro haciendo una mueca.
- Pero princesa, te ves preciosa con el y no puedes quedar desnuda en media boda de tus tíos - se justifico el veterinario, viendo como Dean suspiraba.
El carácter de Evian requería un tono mas fuerte que aunque sabia que Jared lo tenia, nunca seria capaz de usarlo con sus hijas. Aunque ahora que lo piensa, quizás no seria capaz de usarlo nunca mas porque Jared parecía haber enterrado todo lo que aprendió en algún momento de Gerald una prueba de ello, era su pequeña pelea con las corbatas como hace una hora.
- Evian. Suficiente. - Gruño Dean, haciendo que una mueca de dolor se plantara en el rostro de Jared que se aparto dejándole a su esposo hacer. - No puedes andar quejándote de todo, eso no es lo que hacen las señoritas. - regaño mientras acomodaba el vestido sobre la melliza que se había quedado callada al instante que había alzado la voz. - ¿vas a comportarte?
- Que me queda - susurro cruzándose de brazos, mientras Tasha reía pero se había quedado callada tan pronto Alona le había dado una paleta.
- Te queda obedecer a tu padre. - dijo con firmeza, poniendo de pie, y desviando la mirada de un Jared que le reclamaba sus palabras.
- Lo que mi hermana dice es que la próxima vez queremos elegir nosotras los vestidos - murmuro Tasha mas diplomática buscando aligerar el ambiente, mientras jalaba del brazo a su padre.
- Vamos, Tasha. Debió decirlo en la casa, no aquí. Ahora esperen ambas sentadas aquí y no molesten a Alona. - advirtió, la tensión en su cuerpo relajándose al ver a ambas pequeñas asentir.
- En definitiva, es el hombre de la relación- murmuro Christian al Padalecki, que simplemente se en congio de hombros sonriendo.
El pastor que habían contratado para la boda les hizo una señal para que se acercaran, Christian poniéndose tieso y perdiendo la sonrisa al instante que caminaba al altar con Dean detrás de el. Jared se sentó al lado de sus hijas que enseguida reclamaron su atención.
- Vamos, Chris. Respira. Todo saldrá bien. - le aseguro acariciando su espalda, todos en la sala tomando asiento y sonriendo en su dirección, como si supieran lo que era estar de pie al escrutinio de todos.
Lo que el diseñador llamaría trillada música comenzó a sonar, haciendo que su corazón casi saltara de su pecho conforme al final de la alfombra al lado del extravagante Misha aparezca su prometido, impecablemente de blanco.
La visión le robo el aliento, dejándolo estupefacto. La emoción se reflejo en su rostro, porque Ian enseguida le sonrió, ansioso por terminar de llegar al lado de Chris, casi tanto como este de tenerlo en sus brazos. Debía apreciarse tonto, allí de pie con Dean detrás de el intercambiando miradas con Jared.
La ceremonia comenzó como cualquier otra, al menos para la mayoría de los invitados pero Chris y Ian apenas lograr apartar la vista uno del otro, sus ojos y manos ansiosas y entre esas emociones, el "si" se desliza de los labios de ambos seguro, fuerte, seguido de un te amo que hacen luego de las palabras finales del pastor el lugar estalle en aplausos y silbidos.
Se siente mejor de lo que los dos alguna vez imagino. Mas aun para Ian, quien no tiene palabras para describir todas las intensas emociones que recorren su cuerpo, haciendo vibrar con una sonrisa. Sus ojos fijos en Christian que le devuelve la mirada con la misma intensidad.
Sus anillos dorados deslumbran en sus manos, e Ian esta seguro de que nunca ha venerado a una joya como lo hará con esta.
Ian se deja abrazar sonriendo con al forma posesiva en que su ahora esposo se aferra a el - El segundo mejor día de mi vida - susurro ganándose una mirada curiosa de Christian.
- ¿El segundo? - la curiosidad se nota en su voz tanto como en su mirada, mientras caminan uno al lado del otro.
- El primero fue el día que nos conocimos y que decidiste que seria tuyo pese a lo que yo decía - le informo la nostalgia es imperante en su tono mientras lo recuerda.
- Es bueno saber. Que te fuiste mío desde el primer día.
- Tampoco es para que ese ego crezca - hay un claro reto en su voz.
- No importa, me amas así.
- Si... te amo así, querido esposo - Ian sonríe feliz y orgulloso conforme las palabras abandonan su boca.
- Te amo aun más Ian. Iluminas mi vida. - dice, y se queda corto en sus palabras al describir lo mucho que ama a ese hombre y todo los que le queda vivir.
[Trece Años Después]
Habían pasado trece años, trece años, que habían pasado factura a cada persona que alguna vez conoció. Trece años en lo que todo había cambiado, cosas para bien y para mal. En el caso de los Padalecki, para mejor y mucho mas que eso. Realmente mucho más que eso.
En trece años, Dean Winchester había dejado su trabajo como fotógrafo y se había ido por algo en lo que era casi tan bueno como fotografiar. Autos, era bueno con ellos. Su trabajo consistía en arreglar viejas reliquias que iban a ser sacrificadas.
La idea vino por parte de Jared. No quería crecer en una familia desunida, para nada, y las niñas requerían de alguien que las cuidara mientras el otro estaba en casa, y por supuesto, Dean tomo ese lugar, sin aceptar las protestas de Jared.
Después de todo, no quería que su esposo ejerciera su profesión desde la casa, sino desde su consultorio de mascotas particular.
Y con la creciente manía de Jared y Tasha de recoger y en el peor de los casos adoptar cualquier animalito de la calle, se vieron en la obligación de comprar una casa mas grande, que al fin y al cabo Jeff y Megan no dudaron en regalarles sin aceptar un no por respuesta. Ambos Padalecki se aparecían con regularidad en las parrilladas que hacían en el patio de la casa, la menor aun sin nadie en su vida pero como una exitosa mujer de negocios y Jeff ayudando desde casa en estas, mientras el y su esposa crían con orgullo a sus dos hijos.
La casa era el triple del apartamento que tenían antes, en su primer casamiento,
La variedad de habitaciones les permitían tener aparte de sus recamaras cuartos dedicados a ciertas funciones, Dean que ahora podía decirse que tenia la fotografía como pasatiempo se pasaba horas con Evian ensenándoles cosas básicas que la adolescente se obligaba en aprehender y pese a eso, a lo grande del lugar, nunca crecieron como una familia separada.
Con Dean en casa y las chicas estudiando en un colegio no muy lejos de allí, las cosas eran muy fáciles.
El garaje de la casa se había convertido en el taller de Dean, ya que en la casa solo había un auto, el Impala, Jared aun caminaba a su trabajo y Evian y Tasha eran amantes de sus bicicletas.
Pero en contra de todo a Jared le encantaba- afirmaba con esa sonrisa que el no se cansaba de ver- que aun después de tantos anos que se veía igual que el día que se conocieron y lo recompensaba follandoselo deliciosamente contra lo primero que les sirviera de apoyo-literalmente- lo que ocasionaba que sus hijas salieran corriendo a casa de su tia Alona, o de sus tíos Ian y Chris.
Ambas chicas eran altas, como su padre pero en el caso de Evian eso y su largo cabello eran una dificultad a la hora de huir cuando hacia alguna travesura; por el contrario de Tasha que contaba con una extraña habilidad para escabullirse sin mayor problema.
Dean tendía a castigar mas a Evian que ha Tasha, peleas en el colegio, y antes de eso ser ambas mucho mas inteligentes que los profesores, por Dean ser un maniático y querer que sus hijas fueran las mejores, aunque no lo eran del todo. Eran dos chicas normales con dos padres homosexuales y mediáticamente activos en el pasado. Por lo que las bromas eran la principal razón de los castigos de Evian. Ella era aun más impulsiva de Tasha, que escondiéndose detrás de sus gafas, era lo que llamaban la mente maestra.
Era la mas tranquila, pero con esa habilidad ingeniosa de manipular las situaciones a su favor. Solo que normalmente no contaba con Jared, quien pensaba igual que ambas, y que era capaz de descubrirlas incluso antes de que empezaran a mentir.
Evian era entonces, el lado salvaje, alegre y oculto que descubrió en su esposo luego de todo lo acontecido con Harris. Tasha en cambio, era algo fría y calculadora, no demasiado como Jared hiso.
Pero Jared se había mostrado preocupado desde el inicio por lo que buscando que no cometieras los mismos errores que el, ambos junto a Evian procuraban estar al pendiente de la menor, cuidándola y guiando. El objetivo era que no dejara de vivir,
Pero Jared se había mostrado de inmediato preocupado por lo que ambos, junto a Evian procuraron estar siempre pendiente de la pequeña buscando que no se perdiera.
El objetivo era que no dejara de vivir como Jared había hecho.
Dean, que estaba frente a un camaro del '69 – el cual tenia el carburador quemado - sonrió tristemente al recordar como un día después de que Jared regañara a Evian de manera estricta y la castigara, sin protesta alguna por parte de esta, que parecía conservar esa aptitud algo rebelde cuando su padre alzaba la voz; Tasha les confesara horas después de que la pelea había surgido en su defensa y no por que su hermana melliza lo quisiera.
Su declaración casi vuelve a Jared un manojo inservible, se sentía más que culpable, y eso, justo eso, era algo que a Dean le enamoraba aun mas.
A ese recuerdo venia otro, cuando una tarde sus pequeñas empezaron a preguntarle a el a escondidas de Jared porque cuidaba tanto ese viejo lapicero que tenia en el despacho que ellas usaban mas que el mismo.
Es increíble como pasa al tiempo y cuando mira atrás, le parece increíble como Jared entro de nuevo en su vida, dispuesto a ganarse su perdón y de paso le dio algo tan valioso que ni siquiera aspiro de pequeño, con la muerte de su madre, con la enfermedad de su hermano y con el odio su padre.
Una familia...una familia.
Y se dio cuenta cuando una noche en que Evian lloraba como descocida en su camita, dijo "papa"... A el, cuando la abrazo y la tranquilizo. El era padre y tenia dos niñas que adoraba tanto como ellas a el.
A Jared le tomo horas descubrir porque su esposo lloraba recostado de la pared blanca del cuarto de las pequeñas.
Es curioso, las conoce como la palma de su mano, quizás no podía detectar sus mentiras tan rápido como Jared, pero notaba cuando le ocultaban cosas, mas cuando al ser estas dos señoritas y ellos dos hombres adultos, era un poco difícil hablar de ciertos temas.
Recuerda como Evian se peleo con su hermana con trece, por que solo ella podía abrazar a Dean primero que nadie cuando llegaban a casa, pero la pelea no duro nada por que Jared llego como si nada del trabajo y abrazo a Jensen, dejando a sus dos hijas boquiabiertas y vilmente traicionadas por su padre.
Ambas se unían para hacer toda clase de trastadas, que por supuesto la victima de turno lo pasaba bastante mal. La vez que pincharon las llantas de la directora, que liberaron a las ranas abogando por su libertad o que aflojaron los frenos de la bicicleta de un compañero.
De la primera travesura se dio cuenta el castaño al oírlas murmurar en la sala y al verse atrapadas ambas le hicieron prometer al antiguo empresario que no diría nada a su papi, pero este lo hizo.
Ganándose la ley del hielo por parte de ambas por semanas, al menos hasta que Dean las obligara a limpiar la casa por ello durante los próximos tres anos.
Ambos se preocupaban por ellas. Pero Jared lo hacia aun mas, temía porque de un momento a otro sus hijas fueran como el, como su antiguo yo que se encerraba en una jaula.
- Al menos estudiaran, Jared...tu no pasaste por esa etapa de la universidad si no hasta después. - Fue lo que le dijo Winchester para tranquilizarlo, pero aun así cada vez que Tasha hablaba sobre su sueño de administrar una empresa Dean podía ver como Jared se tensaba a su lado.
Evian fue mas simple, cuando Dean le pregunto que quería estudiar, Evian le dijo "No se", y Dean soltó una risa, al menos ella era mas parecida a el. Aunque seguramente era tan parecida a el que terminaría estudiando lo que sea en la misma universidad de su hermana solo para cuidar de esta, o en tal caso cuidarse una de la otra.
Tasha tenia serios problemas para adaptarse en las multitudes, y sin embargo, frente a un auditorio siempre ponía las palabras correctas, sabia defenderse por si sola, tanto como su padre, pero no como Dean o su hermana, quienes eran casi insensibles a todo lo que les buscara dañarles.
Suspiro saliendo de sus recuerdos cuando sintió unos fuertes brazos rodearle, aun hoy... Quince años después, su corazón salta de alegría cuando siente al castaño cerca.
-Hola, pecoso- saludo besándole el cuello- ¿Dónde están nuestros demonios?
- Creo que están por escaparse a una fiesta al otro lado de la calle. - informo sin dejar de mover la llave de presión en el auto que arreglaba con tanta pasión. - así que no te extrañe que se aparezcan con una excusa tonta para salir.
- Oh no... ¿Crees que tenga que ir a traer a alguna de ellas, borracha de nuevo? - su tono es algo cansado y fastidiado.
- Creo que te tocara ir a buscarlas dentro de un rato, no las quiero a ninguna cerca de adolescentes cachondos de nuevo. - gruño, mientras se inclinaba hacia delante, buscando alcanzar mejor una tuerca que se escapaba de su agarre, movimiento que produjo que sus redondos glúteos apretaran la entrepierna de su esposo.
- Si debería ir a buscar... Mmmmm, pecoso, ¿Porque me provocas? - pregunto en un pequeño jadeo.
- ¿Quién provoca, Jared? Yo estoy trabajando. - su risa es suave, y sus caderas se mueven en círculos sobre esa erección que recién empieza a crecer, Jared es fácil de manipular, no es de extrañar que sea capaz de sacarle cada uno de sus secretos.
- Mentira - su tono es juguetón cuando lo dice mientras empieza a corresponder el movimiento - Con solo decir mi nombre me provocas ¿Te parece poco?
- Pap- ¡Oh asqueroso! – exclamo Evian, se encontraba en el rellano de la puerta y detrás de ella venia su melliza, a la que esta enseguida le cubrió sus ojos, impidiendo que viera la obscena posición en la que se encontraban ambos adultos. - No veas, que los pervertidos están haciendo sus cosas, es asqueroso.
- Oh por dios, parece que estuvieran en celo, apresúrate pide permiso - sugirió con prisa, dejando que su hermana cubriera sus ojos.
Dean levanto una ceja con suspicacia, allí venia el típico discurso que alguna de las dos le daba cuando se avecinaba una fiesta de las que ellos no estaban advertidos, pero esta vez era diferente. Se enderezo, escondiendo una sonrisa al escuchar el suspiro/gemido de Jared cuando lo hizo.
- Pensé que estaban ocupadas. ¿Por qué tan de repente quieren salir?
-Pues... Si estábamos pero nos apetece quedarnos en casa de tía alona, creo que estará sola porque es noche de hombres de su hijo y su esposo o no se que tonterías, entonces se nos ocurrió una noche de chicas - explico Evian.
- Así que - continuo Tasha - como buenas adolescentes que somos vinimos a pedir permiso - dijo cruzándose de brazos sonriendo con toda la inocencia que podía reunir.
- ¿B-Buenas adolescentes? - repite Jared, la incredulidad y la desconfianza resonando en su voz. - ¿E-Están hablando en serio? - pregunta dando un bufido que hace estremecer a Dean de lo cerca que esta de Jared.
- ¿Por qué razón ustedes querrían hacer una noche de chicas el mismo día de una fiesta? - Dean es mucho más directo al punto al que Jared quiere llegar.
Evian abre la boca sorprendida y luego da un codazo mal disimulado a su hermana que se queja de haber sido descubiertas tan rápido. Es entonces cuando sus ojos, se centran en Dean con una disculpa y petición muda a la vez.
Le piden clemencia y que las salve de un regaño que sinceramente, el seria quien mas duro lo daría; se ríe por lo bajo, intercambiando miradas con Jared que se encoje de hombros.
- Bien. Si van a la fiesta saben cuales son las reglas. Tendrán hora de llegada... ¡sin excepciones! Y su padre ira a buscarlas... conmigo. - termina de decir al ver las caras de terror de las chicas.
Esto es común en cuanto a se refiere a un Jared a las once de la noche, con el cabello alborotado y una bata de dormir, con pantalones largos y una camisa pegada al pecho que dejaba todos sus muslos al descubierto y nada a la imaginación, con ese olor a sexo, cuero y aceite de auto que adquiría cada vez que su piel se restregaba con la de Dean sin nada de por medio. Pero en especial porque para su padre biológico siempre serian…"sus pequeñas". Uno de sus más grandes obsesiones era preguntar por sus pequeñas en las fiestas, dejándolas a ambas en una posición aun mas incomoda todavía.
- Pero papa, violentan nuestros derechos, somos algo mayores y además nuestros amigos...
- de la misma edad - agrego Tasha interrumpiendo el discurso de su hermana.
- No tienen hora de llegado y no los van a recoger - termino la mayor.
- Pero ustedes si, jovencitas, no tienten su suerte de que envié a Jared recién follado a buscarlas, soy capaz de hacerlo. – agrego viendo el terror que sus palabras volvían a causar en sus hijas, las cuales ya parecían haber captado el punto.
- No, no, créeme que ya es suficiente con el ¿Donde están mis pequeñas? - imito enojada - ¿A que hora van por nosotras? - pregunto empezando a caminar hacia la salida, llevando a su hermanita a rastras.
- A las once. – respondió su padre, una expresión severa formándose en su rostro, como advertencia de que si a esas horas las conseguía ebrias iba a formar un escándalo que no olvidarían. – tengan cuidado.
- Como seas - contestaron ambas al salir. Segundos después Jared sonrío y atrajo a Dean a sus brazos - Creo que tenemos un tiempo a solas...
- Diablos, ¿Se acaban de ir y ya estas pensando en eso? – pregunto soltando una risa incrédula a la vez que se alejaba de Jared para tomar el pañuelo con el que se limpio la grasa de las manos. – pensé que me reclamarías mi falta de tacto o el que las amenazara con follarte.
- No, se que ese tono es necesario de vez en cuando, y solo quizás no mencione nada porque me apetece que me folles...
- Jared... – Dean intenta protestar, pero sus ojos brillan con deseo.
Jared no ha cambiado casi nada, solo esta mas grande, mucho mas solido y por supuesto a sus ojos mucho mas atractivo que años atrás, para el la edad solo lo hace mejor, mas deseable para las cosas que vienen a su mente sobre lo que quiere hacerle a ese cuerpo.
- Muy bien, pero en la cama por favor...la espalda me duele demasiado de la ultima vez que lo hicimos fuera de ella. – se queja, dejando que Jared le tome de las manos y le jale adentro de la casa.
- La edad pecoso - contesto caminando con Dean de la mano, la tranquilidad de ese simple gesto eran de las cosas que mas feliz le hacían - ¿Y sabes que es lo peor? - pregunto con un puchero. -Que a mi también me duele...
- Estas haciéndote viejo. - se ríe, enterrando su rostro en el cuello de Jared. - estamos envejeciendo, juntos, como soñamos. - susurro, y jura que su voz se rompe un poco cuando lo dice.
Solo recibe una sonrisa a cambio, y un ligero beso en la frente.
FIN.
Fic en formato Word: http: / www. megaupload. com /?d=JSZOTZ08
Soundtrack y Arts : destielwinchi. livejournal. com / 28500 . html
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Un placer llevarles este fic de parte de mi y Vanessa :D
