Capítulo 21 – Extraño
A lo largo de mi vida he hecho muchas cosas de las que no me siento orgullosa, ese suéter rosado que usaba como si fuera el último grito de la moda cuando tenía 15 es un claro ejemplo de eso, las canciones que componía cuando recién aprendí a tocar la guitarra… un ejemplo muchísimo más claro de momentos de mi vida que preferiría olvidar.
Ahora que lo pienso, hace mucho tiempo que no tomo una guitarra.
Pero qué importa eso ahora, ya me puse a divagar.
Como les iba diciendo, hay muchas cosas de las que no me siento orgullosa pero qué más da, la vida pasa, los errores los arregla el tiempo y todas esas estupideces que la gente dice pero esto, esto chicos es algo que jamás podré perdonarme a mí misma, no es que solo no me enorgullezca, me siento idiota y cruel.
Despertarme hoy en la mañana no parecía la gran cosa ¿quién podría esperar con tantas ansias un cumpleaños que te deja un número más cerca de los 30? Al menos yo no, siento que envejezco pero que aún así mi vida está en pausa, con todas esas cosas que tengo guardadas dentro de mí y que no he podido sacar a flote.
Ver a Lexa con esa mirada de cachorrito perdido dejando las cosas en la mesa para desayunar y de alguna forma intentar devolver todas esas lágrimas que amenazaban con salir, de alguna forma ignorar el nudo en la garganta que se me formó apenas noté como le hago daño cuando estoy intentando completamente lo contrario.
Luego de que Raven dejara el departamento el sábado por la mañana me sentí desnuda y no, no literalmente. Lexa estaba ahí sin entender nada, con una resaca de aquellas y haciendo de nuestras vidas como si nada hubiera pasado y claro, para ella todo seguía igual mientras que mi mundo había girado en 180 grados, ya siento que el suelo que piso es demasiado frágil.
Y que idiota me siento, que débil me siento, si ya hasta ando caminando como en cámara lenta, miro por la ventana del edificio con tristeza, como en los videos musicales, de esos bien tristes. Que patética me siento. Esta no soy yo, definitivamente no soy yo.
O al menos no es quien quiero ser.
He estado intentando procesar todo pero es difícil cuando ahora miro a Lexa de una manera completamente distinta, ahora la miro y sé que la amo, ahora la miro y no veo a mi mejor amiga, veo al amor de mi vida, la miro y quiero abrazarla toda la vida. Sí, tan dramático y románticamente odioso como lo leen. De verdad que me siento patética, si ni mirarla a los ojos puedo.
He intentado decirle que es cosa mía, que no se preocupe, que estoy bien. Y aunque sea una gran mentira necesito hacerle saber que el problema no es ella. Sí, el típico no eres tú, soy yo pero en un contexto mucho mas odioso y real.
No soporto tenerla cerca porque siento que en cualquier segundo voy a explotar, siento que, o me pondré a llorar sin descanso o le vomitaré todo lo que siento y en estos momentos realmente me parece mucho más atractiva la idea de llorar. No sé qué mierda hacer, no sé como estar cerca de ella sin que un cosquilleo, ese que en algún momento fue hermoso, me incomode hasta las ganas de salir corriendo. Es horriblemente extraño porque la necesito como nunca, sus abrazos, estar acurrucada contra su pecho y que me diga que todo va a estar bien.
Ha sido un mes de mierda.
Y ahora hago que todo sea una mierda para ella también, de un día para otro su mejor amiga la ignora olímpicamente sin explicación alguna. Pero es que esto ya se me está escapando de las manos, 3 malditos días han pasado y siento como si fueran 3 años.
Vuelvo a recordar su expresión esta mañana cuando le dije que iba atrasada, que gracias por el desayuno pero que lo sentía mucho. La dejé ahí, con un café a medio servir.
Sé que odia que tome tanto café y aún así lo preparó justo como a mí me encanta. Mi café preferido con mi persona favorita. En otro contexto hubiera sido la mañana perfecta.
-Clarke ¿Me estás escuchando?
-¿Hm?
-Que si están listas las presentaciones para la reunión del viernes.
-Oh sí, te las envío ahora mismo.
-¿Segura que estás bien? –Niylah me frunce el ceño, obvio que ambas sabemos que no, no estoy bien pero me mira como diciéndome que puedo hablar con ella si lo necesito.
-Sí, todo bien. –Pero no quiero hablarlo, ni con ella ni con nadie. Cómo hacerlo si apenas puedo procesarlo por mí misma.
Apenas llegué esta mañana los chicos se lanzaron para desearme un feliz cumpleaños, ya habíamos hablado sobre nada de regalos, nada de celebraciones y respetaron lo que les pedí, saben que no he tenido un mes fácil, aunque solo saben lo que pasó con Alex.
-Clarke, si pasó algo con el imbécil de Alex necesito que me lo digas. –Y hablando del rey de roma, Niylah lo saca a colación.
-No te preocupes Niylah, no tiene nada que ver con él.
-¿Lo has vuelto a ver? –Me pregunta con mucho cuidado, como midiendo cada sílaba que acaba de decir. Sé que Niylah me cuida, ha estado muy pendiente de mí cada uno de estos días, esperó cada día a verme subir al taxi o a que llegara Lexa por mí. Ha ido creciendo una linda relación entre ambas donde me siento extrañamente cómoda, será su experiencia o su humor, tal vez la forma en que se relaciona con las personas, es muy dulce, delicada y decidida, me ha enseñado muchísimo dentro de las paredes que forman esta ya oficina conjunta que tenemos desde que nos han asignado nuevos proyectos juntas.
-No y decidí bloquearlo de todas las redes sociales existentes así que si ha querido comunicarse conmigo ni cuenta me he dado.
-Me alegra escuchar eso. –Como ya se ha vuelto costumbre me lanza una bola de papel y me sonríe después de hacerlo para seguir trabajando.
La miro mientras teclea y escucha algún nuevo podcast del NewYorker, obvio hoy estoy menos productiva que nunca y me voy a permitir seguir siendo un cero a la izquierda por un rato. Como les iba diciendo, Niylah se ha convertido en una persona realmente importante para mí y se me ha pasado fugazmente por la cabeza la idea de intentar algo, ya saben, más romántico.
Quisiera permitirme sentir cosas por una chica, quisiera poder sentirlo sin ninguna culpa o algún dolor de por medio. Sé que ella tiene sentimientos hacia mí y jamás se ha cortado en demostrarlos cosa que no me molesta en lo absoluto, la sigo mirando y pienso un "y si…" pero se siente tan incorrecto.
Ni siquiera debería estar pensando en estas cosas cuando tengo la mente hecha un caos, hecha mierda.
Lexa ha de estar jugando en este preciso momento, ha de estar siendo la super estrella de siempre. Me encantaría poder verla, me encantaría poder gritar cada punto que hace, disfrutar de como se le sale la pasión por los poros, disfrutar de esas miradas furtivas que se permite regalarme cuando debería estar 100% concentrada en el partido, disfrutar de ella y de ese abrazo que nos damos luego de que termina un partido. Pero no estoy ahí. No estoy ahí porque no soporto la idea de verla de esta nueva manera, no soporto la idea porque cuando pensé en ir a verla me imaginé lo hermoso que sería poder besarla luego de cada partido, lo increíble que sería que al terminar, mi triunfante chica me tome y me levante con ganas de la pura felicidad, comerle la boca ahí mismo por lo hermosa que es su sonrisa.
Esas ideas han estado llegando a mi cabeza. Ideas estúpidas, ideas incómodamente románticas y melosas con mi mejor amiga. Mejor amiga que quizá en un rato se va a tirar a alguna de sus mujeres en las duchas del gimnasio. Ahora ya no solo quiero acomodarme en su pecho para dormir, cosa que hemos hecho millones de veces antes, ahora pienso que sería hermoso acomodarme entre sus brazos y poder acariciar la piel de su vientre, besar su pecho, su cuello.
Extraño tanto su cuerpo desnudo, extraño tanto poder sentir su calor tan directamente. Extraño esos días en que teníamos sexo y hacíamos como que no existían reglas, cuando nos quedábamos dormidas así, desnudas, cuando despertaba en medio de la noche tan cómoda, tan feliz.
Y yo la estúpida diciéndome que era solo porque habíamos tenido una gran sesión de sexo.
Bien Griffin. Muy bien.
Espero que sientan mi ironía.
Suspiro pesadamente y me gano otra mirada interrogante de Niylah que solo se queda callada, ahí a dos metros de mí respetando mi tiempo y mi espacio.
Me acomodo en la silla y centro mi vista en la pantalla de mi computador donde tengo un documento abierto con algunos posibles diseños para la nueva campaña, a la derecha tengo un post-it recordándome que tengo que llamar al chico de marketing y aquí se acaba todo mi intento de concentración porque justo abajo tengo otro post-it, la fecha claramente marca el día de hoy y subrayado muchas veces un "Lex,partido" Y es que nunca olvido sus fechas importantes pero siempre pego notas en mi escritorio y programo eventos en el calendario de mi celular.
Lex, todo vuelve a ella. Siempre. Sé que espera que esté ahí, ya saben, soy la cábala.
Me duele muchísimo el no poder darle una explicación coherente sobre por qué ni siquiera le dije que no iría.
Pero necesito tiempo, tiempo y espacio porque mientras yo no logre controlar esto jamás nunca podré volver a dirigirme a Lexa como antes.
Ella no merece el peso de unos sentimientos escondidos y alimentados durante años.
Pero tampoco merece que la ignore sin justificación alguna.
Mierda, no sé qué hacer.
-Octavia llegó hace cinco minutos, dice que nos espera en la mesa de siempre.
-¿Has hablado con ella luego de…?
-¿Luego de haberse fugado con Lincoln un fin de semana completo para declararse su amor eterno? No, no la veo desde que se fue con él el Viernes. –Y vaya mierda porque sí, recibimos un mensaje el Sábado por la tarde, una foto para ser más precisa. Octavia y Lincoln en una romántica selfie diciendo que volverían el Domingo en la noche. Si hasta hacen linda pareja. Pero vamos, que eso no lo puedo decir en voz alta porque es como si me dijeran que Lexa y la zorra del viernes por la noche se ven guapas juntas. Si de solo pensarlo duele. -¿Has hablado con Lexa?
-Apenas un par de palabras para, básicamente, decirle que no quiero hablar.
-Vaya Griffin, quién nos diría hace 10 años que estaríamos sufriendo por un par de chicas.
-¿Sabes que jamás imaginé que te gustaban las chicas?
-Tu gaydar es como la mierda Clarke. –Me dice riéndose y es que supongo que tanto tiempo haciéndome la hetero debió afectarme la precisión de ese maravilloso gaydar.
-Apuesto a que Abby y Jake me lo rompieron cuando me vieron el orgullo gay en los ojos. –Agradezco que exista esta mujer, realmente hubiera explotado el mismo sábado en la madrugada de no ser por ella. Bromear de esta forma como debimos hacerlo hace tantos años me hace sentir menos atrapada en mí misma.
-¿Orgullo gay? Pecado capital y ataque a lo natural querrás decir, desviada. –Me golpea la cabeza con su expresión de idiota seria cuando ya estamos entrando a la cafetería. Nos paramos a buscar a Octavia, el lugar está algo lleno y me doy cuenta como Raven se pone algo tensa, no la ha visto desde el mismo Viernes, ni me imagino lo que debe estar sintiendo.
-Estúpida. –Le respondo como para decir algo pero sé que ya no me presta atención. Es extraño verla así, es tan segura de sí misma todo el tiempo, esos aires de superioridad que tan bien le quedan a esa mente y personalidad que tiene, que sentir como se pone nerviosa por la simple presencia de alguien es realmente chocante.
O. nos levantó la mano haciéndonos una señal, claramente ignora que ya la vimos pero nos estamos tomando un tiempo para que Raven pueda recomponerse.
-¡Felicidades, cumpleañera! –Se para y me abraza con ganas, abrazo que respondo con un poco menos de ánimo pero que me alegra de todas formas, es mi amiga, lo ha sido por años y me encanta que así sea.
-Gracias Blake. –Le pego un empujón de caderas y observo como Raven se acerca para saludarla con un beso en la mejilla, es extraño saber cosas que el resto no, darme cuenta como Octavia ignora completamente todo lo que esto está significando para Raven.
-¿Woods ya viene en camino? –Me pregunta a mí, obvio.
-Supongo que sí, quedamos en que nos encontraríamos acá.
-Pensé que irías por ella al polideportivo, ya sabes, para celebrar, niña cábala. –Ganaron, era obvio. Es muy raro enterarme por alguien más y no por ella. Octavia me lo dice como si ya lo supiera hace siglos y ni me inmuto.
-Sí ganaron y no fui, lo de la cábala debe tener sus defectos.
-Pero eres la cábala de Lexa, no fuiste y la sacaron a mitad del partido Griffin. –Y otra vez habla con completa naturalidad, obvio, como si yo ya lo supiera todo. Un extraño dolor en el pecho y esta culpa de mierda otra vez, miro a Raven y ella me devuelve la mirada con complicidad intentando decirme que ella va a sacarme de esta.
-Son cosas que pasan ¿no? Lo importante es que ganaron. ¿Pedimos ya? –Y un gran Gracias Rae se me instala en los ojos.
-Esperemos a Lexa, no quiero que se le enfríe el suyo y se ponga odiosa. –Tiene su celular en la mano y teclea un par de veces. -Linc me dice que Lexa se fue del poli hace 40 minutos o así, ha de estar por llegar.
Ahora Raven me mira a mí. Obviamente un fin de semana juntos en la playa los hizo más que buenos amigos y ahora esta nueva complicidad que tiene con Linc es bastante notoria. La conversación avanza un poco más, básicamente entre Octavia y yo, Raven aporta una que otra cosa pero es realmente extraño.
-Vaya vistas, Lexa Woods ha llegado, hora de comenzar la fiesta. –Raven dice la mitad de esa frase mirándome, como diciéndome vamos chica, si yo puedo, tú puedes. Y vaya fiesta que va a comenzar porque la fiesta de mariposas, libélulas y tarántulas que se están peleando en mi estómago está que arde. Sé que Lex está a mis espaldas y a pesar del miedo que me provocan todos los sentimientos que me nacen al verla, siempre es hermoso tenerla cerca. La vi esta mañana y es como si ya extrañara su voz y esa sonrisa preciosa que tiene.
-Hola para ti también Reyes. –Se acerca para darle un beso en la mejilla y hace lo mismo con O. Ellas están sentadas una al lado de la otra, estratégicamente para que ni Raven ni yo tengamos en frente a la chica que nos tiene perdidas.
-Felicidades por ese triunfo chica.
-Gracias O, veo que Linc te mantiene informada. –Solo miro a Raven otra vez y noto como suspira, como se hunde en la silla un poco. Otra vez es extraño saber cosas que otros no, la manera en que Lexa y Octavia ignoran completamente la forma en la que nos hacen sentir.
-Buenas tardes, cumpleañera. – Y eso me llega de golpe y porrazo porque no estaba preparada para esto, me levanto de la silla casi como pidiéndole permiso a cada célula de este maldito cuerpo que se mantiene temblando.
-Lamento no haber podido ir. –Que imbécil que soy, es que no se pude decir nada más. Me hubiera encantado decirle que se ve hermosa, me hubiera encantado decirle que con el cabello mojado se ve increíblemente sexy y vaya mierda porque imagino esos minutos en que estuvo en la ducha, en lo perfecto que hubiera sido acompañarla, me da un extraño calor en el centro de mi pecho. Por la mierda, cuanto te amo estúpida Lexa Woods. Ni siquiera puedo mirarla a los ojos, me siento tan idiota.
-No te preocupes, Griffin, nada del otro mundo, seguimos ganando. –Si tan solo supiera que me preocupa demasiado, cómo no voy a preocuparme si muero de ganas por acompañarla a todas partes, sonrío con nervios por lo extraño que es todo esto y prefiero mirar al piso. –Feliz cumpleaños, Clarke. –Lo dice tan suavemente. Ahora que lo pienso, siempre he amado la manera en que dice mi nombre, mi nombre en su voz es sin duda una de mis cosas favoritas en la vida.
Oh vamos ¿7 años y ahora, en medio de una cafetería con Octavia y Raven viendo esto me llega este gran descubrimiento? Eres todo un caso, Griffin.
-Gracias, Lex. –Dos palabras realmente escuetas pero no sé que más decirle, tengo tanto en la cabeza, tantas cosas sin decir que ya todo parece mucho y muy poco a la vez. No puedo más, les juro que no puedo más.
No sé cómo fue que mi cuerpo decidió tomar decisiones por sí solo y ahora la estoy abrazando, no es el abrazo más fuerte que le he dado en mi vida pero es realmente especial, extrañaba tanto sus brazos, su calor, esa forma en que nuestros cuerpos encajan a la perfección, me encanta sentirme así de protegida. Su olor es perfecto, me revuelve el estómago pero de una forma increíblemente hermosa y por un pequeño segundo me permito hacer como que todo está bien.
Y cómo no va a estarlo si este lugar, a su lado, es mi hogar.
-Gracias a ti, cariño. –Me lo acaba de decir de una forma tan suave que me hace querer llorar, cuanto te extraño Lexa. ¿Pueden creer que solo han pasado 3 malditos días? Es que estos sentimientos de mierda que decidieron salir por todas partes de mi cuerpo intensifican todo. Amo cuando me dice cariño, amo cuando es tan dulce, amo todo de ella.
-¿No será suficiente? Viven juntas par de dramáticas. –En qué momento Octavia se volvió tan inoportuna.
-Cállate, imbécil.
El tiempo ha pasado dolorosamente lento, el café llega y cada una habla de su día, Octavia más que ninguna de nosotras, Lexa está algo callada, apagada tal vez sería el término correcto, como si hubieran presionado algún interruptor y estuviera en modo ahorro de energía. Quiero pensar que está cansada por el partido pero vamos, todos sabemos que no es así. Sabe que algo anda mal conmigo y odio saber que le afecta.
Cómo no si prácticamente somos una sola.
Siento que todo es tan superficial, tan sintético, como si fuera una obra de teatro mal actuada en la cual todas tienen un turno forzado de habla, Raven intenta ser la chica de siempre, algunos comentarios graciosos y sin duda muchas de esas miradas en la que nos decimos tantas cosas como tras bambalinas. Agradezco que Octavia monopolizara la conversación algunos minutos. Intento hacer como que no noto que Lexa está intentando que nuestras miradas se crucen.
Noto como me mira atentamente, es como si estuviera buscando algo en mi, alguna señal quizá intentando explicarse qué pasó conmigo de un día a otro. Es incómodo porque quiero hacer como que nada pasa pero es imposible porque entre más me esfuerzo en hacer como que estoy bien, más se me nota que no lo estoy.
Es como si les dijera que no piensen en una manzana roja porque obvio ¿en qué piensan?
En una maldita manzana roja.
-No entiendo por qué lo hicieron pasar a la siguiente ronda. –Y sí, que aquí todas vemos los programas de talentos y los comentamos como grandes expertas.
-Oh cállate Griffin, todas sabemos que va a ganar esta temporada, tiene pasta de profesional.
Y mientras Octavia decía esa tremenda barbaridad giro involuntariamente la cabeza hacia mi costado porque la mirada de Lexa me está quemando, tengo el ceño algo fruncido y por un pequeño momento conecto con esos maravillosos ojos verdes y sentí esa incomodidad extraña, como si algo te enfriara las piernas y te revolviera el estómago. Fue ella quién desvió la mirada al instante, nerviosa.
-Claro que no Blake, eso solo lo crees tú. –Ahora Lex al fin se incluye en la conversación y tal vez solo me imaginé todo lo que acaba de pasar porque se ve de lo mas normal.
-Oye, ese chico es tan talentoso como el que ganó la temporada anterior.
Los minutos siguen pasando y el sólo saber que la tengo a mi lado, a veces rozando su pierna con la mía, escuchando su voz, sintiendo esa mirada, me tiene nerviosa, algo descompuesta. Me disculpo un segundo y voy al baño porque necesito despejar mi mente, necesito hacerme entender que no puedo pasar el resto de mi vida arruinando momentos como este solo por estos sentimientos que de alguna forma tengo que eliminar.
Raven
-en línea-
Raven: Tranquila Clarke, tómate tu tiempo.
Clarke: No puedo hacer esto Rae ¿cómo está?
Raven: Preocupadísima por ti, no deja de mirar a la puerta del baño.
Clarke: Tengo que dejar de ser tan obvia
Raven: Todo va a estar bien
Me mojo el rostro y tomo aire un par de veces, necesito volver ahí y disfrutar de mi café y mi tarta de chocolate.
Salgo de vuelta a la mesa y su mirada se clava en mí. Extraño, esa es la palabra. Es extraño amar tanto esa mirada pero al mismo tiempo querer que se detenga. Es extraño estar muriendo por abrazarla y al mismo tiempo quererla lejos. Los minutos siguen pasando y me voy sintiendo un poco mejor porque la conversación sobre ese chico cantante se puso realmente interesante, Octavia nos tiene a todas en contra pero no cede ni un solo segundo.
Me regalo un momento de debilidad y miro al costado, ahora sí es como si Lexa estuviera completamente desconectada, me pregunto qué cosas pasarán por su mente. Si es que soy demasiado obvia, si es que ya sospecha sobre lo que siento.
Me muero de miedo. ¿Qué se supone que haga?
-¿Otra ronda chicas? Esta corre por mi cuenta.
-Si Octavia se ofrece yo no me niego. –Y sí, esa es Raven luchando también contra sus sentimientos hacia la chica que va a pagar mi segunda taza de café.
-Me sumo a Raven, otro café para mí también.
-No se emocionen que es sólo por la rubia cumpleañera y el buen humor que traigo desde el viernes. –Ay, Octavia, si tan solo supieras el humor que Rae y yo traemos desde ese maldito día. -¿Lexa, te apuntas?
Y sigue así, mirando a la nada con el ceño sutilmente fruncido, es exactamente la misma expresión que pone cuando algo anda mal con los papeles del centro deportivo o cuando intenta descifrar si a su salsa le falta sal o pimienta.
-Lexa, despabila.
-¿Oh?
Me armo de valor y ahora soy yo la que va a hablar.
-Que pediremos otra ronda de café para todas ¿está bien? –No se imaginan cuanto me costó soltar esa frase, creo que no me había dirigido directamente a ella hace un buen rato
-Claro, sí, perfecto. –Y sonríe de medio lado intentado hacer como que todo está perfecto, pero te conozco Lexa Woods y me encantaría saber qué pasa por esa cabeza tuya.
Lexa, me encantaría saber si he estado siendo demasiado obvia, si notas que solo hace unos días acepté libremente que estoy completa y perdidamente enamorada de ti, me encantaría poder besarte ahora mismo, Lexa, quisiera tomar tu mano y acariciarla, decirte que todo está perfecto entre tú y yo, que necesito un poco de tiempo pero que no puedo perderte, Lexa.
Lexa, por favor, no puedo perderte.
Sin duda alguna la caminata más incomoda de vuelta a casa porque ni ella ni yo dijimos mucho, Lexa se esforzó y me preguntó algunas cosas del trabajo que respondí demasiado nerviosa como si esta fuera la primera cita con la chica que me gusta, como si nunca antes hubiéramos estado solas ella y yo.
Llegamos al departamento y Lexa entra antes, toma a Monty y le dice algunas tonterías con esa voz de niña que pone, esa que siempre le digo que es estúpida porque ese gato no la entiende pero que en el fondo me encanta porque es demasiado adorable. Quién mierda soy. Ya me volví una cursi.
-Hm, ¿Clarke? –Está en su pieza, no la amarilla, la que originalmente es de ella. Extraño muchísimo el tiempo en que éramos dos idiotas discutiendo por esa estupidez de la pintura amarilla. Me armo de valor y camino hasta la puerta donde la veo sentada en la cama.
-¿Sí?
-Escucha, -Y se me revuelve todo porque creo que tendremos una conversación que necesito evitar a toda costa. –Sé que dijiste que nada de celebraciones ni nada de regalos pero si soy sincera esto lo tenía planeado hace mucho y no quiero que por una época difícil se arruine algo que creo te va a gustar, nada ni nadie merece que se arruine algo que tenga que ver contigo, Clarke.
Si tan solo pudiera explicarles la forma en la que me está mirando, sí, es la misma manera en que lo ha hecho siempre pero dios ¿cómo no haberme dado cuenta antes lo mucho que necesito a ese par de ojos sobre los míos? Tampoco puedo explicarles como me siento porque no es lo que pensé en un principio, Lexa no quiere hacer que hable, Lexa me está dando mi espacio, Lexa simplemente está siendo Lexa.
-Lex, yo…
-No, espera un segundo. –Se levanta, va y abre su tercer cajón y saca una pequeña caja negra con una cinta blanca, delicada y muy elegante. –Feliz cumpleaños, preciosa. –Estira su brazo y recibo la caja sentándome en la cama, intentando sobreponerme a ese preciosa que rebota en mi cabeza, ella se acomoda a mi lado.
Quizá para ustedes puede parecer cualquier cosa, no es una joya, no es un collar con nuestros nombres grabados ni una pulsera con la fecha del día en que nos conocimos, tampoco una caja de finos chocolates. El estuche tiene impreso la marca Aurora con un estilo precioso y me tiemblan las manos porque al abrirla encuentro una pluma estilográfica gris, preciosa, sé perfectamente que tiene un alimentador de ebonita y plumín de oro macizo, sé que está hecha a mano en Italia, sé que es costosísima y sé también, obviamente, que la había estado buscando por todas partes en alguna reventa que me permitiera darme el lujo de comprarla. Esta es original, completamente nueva, de paquete y directamente de las manos de la persona más maravillosa que conozco.
-Por dios Lexa, pero esto es costos…
-Ni se te ocurra decirlo Clarke, no tiene ni la más mínima importancia. –La miro al fin directamente a los ojos por unos cuantos segundos y veo como me observa con algo de timidez, estoy pegada a la cama justo a su lado y no creo que pueda moverme nunca más.
-Es preciosa, dios mío, gracias Lex yo… dios, gracias. –La tomo con mucho cuidado entre mis manos y la acaricio como si fuera un pequeño ser vivo.
-Si te fijas… -Sus manos toman suavemente las mías para girar la pluma y siento una corriente por todo el cuerpo que me vuelve completamente loca. –Aquí hay una pequeña sorpresa. -Retira sus manos y me siento algo abandonada, miro la pluma y noto como Clarke Griffin está grabado con una caligrafía preciosa. –Espero que no arruine lo fino de la pluma, creí que sería un lindo detalle.
-Lo es, claro que lo es. –Detalle dice ella, detallazo para mi, todo esto es tan hermoso, ella es tan hermosa, la manera en que me mira es tan hermosa.
Dejo la pluma con cuidado en su lugar no sin antes acariciarla nuevamente, con más cuidado aún dejo el estuche a un costado de la cama y suspiro antes de volver mi mirada a la chica que tengo en frente, esa que ahora mira a nuestros zapatos como si fueran la novedad del siglo. Nunca había sido tan extraño estar tan cerca de Lexa, ni siquiera el día en que nos conocimos.
-Lex, yo…
-Si vas a agradecerme otra vez, ahórratelo. –Al fin levanta su vista y nuestras miradas se vuelven a encontrar, esta vez ambas estamos sonriendo sutilmente y me estremezco, estamos solas, la noche ya cae lentamente y el silencio se apodera de nuestro pequeño hogar. Mi respiración está pesada y dios mío, cómo mierda hice todo este tiempo para ignorar todo este amor que siento.
Cómo mierda me aguanté esta avalancha de sentimientos, estas ganas de gritar lo enamorada que me tiene, lo loca que me tiene. Santa mierda, cómo fue que pude estar tanto tiempo acumulando todo este amor que tengo.
-Clarke. –Mi nombre lo susurró y jamás me había llamado tanto la atención como suena cada una de las letras que lo compone, una sola palabra que me sacó del ensueño y me hizo desviar mi mirada a sus labios y a cómo están sutilmente separados. Tengo mi mano sobre la de ella y siento como su calor me grita que la acaricie y simplemente lo hago, quién soy yo para negármelo.
No dejamos de mirarnos y noto como también se fija en mis labios, intento que no sea demasiado evidente como me tiemblan de puro nervio, el corazón me late demasiado rápido y ella abre y cierra casi imperceptiblemente los suyos como intentado armar una frase que pueda decir de manera coherente.
-Por favor, Clarke, si el problema soy yo necesito que me lo digas.
Y ahí está, lo que no quería escuchar, de lo que tanto temía tener plena certeza. Estoy dañando a Lexa, con todo esto le estoy haciendo daño y no son solo sus palabras, son las lágrimas de sus ojos, es el temblor de su voz, la expresión en su rostro. Siento una dura punzada en el pecho y de repente me cuesta respirar, no sé qué decir, no sé cómo explicárselo.
-Dios mío, Lexa.
-Clarke sé que necesitas tu espacio para lo que sea que esté pasando pero si hice algo, si dije algo por favor dime qué fue, déjame remediarlo, explicarte si es necesario. –No puedo creer que se culpe, no puedo creer que esté con la idea de que dijo o hizo algo que me dejó algo rota. Estos tres malditos días que han parecido años han servido para que no solo yo le esté dando mil vueltas por segundo, ella también lo ha estado haciendo y sacando conclusiones apresuradas, completamente erradas.
-Escúchame Lex. –Me sale como en un susurro porque el dolor en el pecho me supera completamente. –Ahora mismo no puedo explicarte qué es lo que pasa ¿está bien? Pero por el amor de dios –Me acerco mas a ella y me permito tomar sus manos, ambas, entre las mías. –Escúchame con atención ¿okey? –Ella asiente, tan frágil por la mierda, tan dulce. –Nada de esto es tu culpa, no hay nada que hayas hecho o dicho, no es tu culpa.
-Pero Clarke…
-Pero nada, no quiero que te culpes, esto… esto necesito procesarlo un poco más ¿sí? Pero cariño, esto no tiene nada que ver contigo.
Que gran mentira, pero que gran mentira. Claro que no puedo decirle tiene todo que ver contigo, no soporto la idea de que cargue con el peso de algo que no le corresponde. De algo por lo que no tiene culpa.
O tal vez sí, tal vez puedo culparla por ser tan odiosamente hermosa, tan dulce, tan sexy, tan perfecta como solo ella puede ser.
-Prométemelo. –Dijo o eso entendí porque su voz está completamente quebrada, mis corazón ya no da más y gracias a dios estoy sentada porque las piernas no soportarían estar de pie. La miro con tanta intensidad que no puedo notar nada más que sus ojos suplicantes y me termino de quebrar, mis manos abandonan las de ella y las llevo a su rostro, descansa su mejilla derecha en mi mano izquierda y hace una mueca algo graciosa de esas para evitar el llanto.
¿Cómo prometerle algo que no es real? ¿Cómo prometerle que esto no tiene nada que ver con ella cuando mi vida entera está girando a su alrededor?
-Prometo… -No puedo, santo cielo, no puedo. –Lexa, no tienes que culparte de absolutamente nada de esto, por favor, no lo hagas. –Aún teniendo su mejilla apoyada en mi mano niega suavemente como diciéndome que no es lo que esperaba escuchar, por la mierda, por qué no puedes ser un poco menos maravillosa para no haberme enamorado de ti, Lexa Woods.
-Por favor Clarke, por el amor de dios.
No lo soporto, no puedo con esto, realmente no puedo con esto y esa expresión, ese rostro tan precioso lleno de angustia, todo me grita que lo haga, todo en este preciso instante me exige que lo haga y no, no puedo decirlo, no puedo sacarlo por mi boca con palabras pero si puedo sacarlo de mi boca de una manera completamente distinta.
Lo siguiente que sé es que sus labios siguen siendo tan perfectos como los recordaba.
Que, aunque suene terrible, el sabor de su boca combinado con nuestras lágrimas es una mezcla exquisita de vulnerabilidad.
Que esto que siento en mi pecho es demasiado potente como para lograr comprenderlo.
Que Lexa es la mujer que necesito en mi vida por el resto de mis días y que sus besos son sin duda alguna una bocanada de oxígeno, un golpe eléctrico como los que dan los desfibriladores cuando alguien se encuentra al borde de la muerte.
Que sus manos acomodándose en mis caderas mientras por mi lado me acomodo a horcajadas sobre ella son la perfección y que la manera en la que nuestras lenguas se acarician es el mismo cielo.
Que te amo, Lexa, por la mierda. Te amo.
Para quienes lo prefieran, esta historia está también siendo publicada en wattpad, pueden buscar mi perfil como sacrecrowd. El próximo capitulo estará Domingo o Lunes, saludos!
He tenido algunos problemas con FFnet para poder subir el capítulo, disculpen la tardanza en esta plataforma, haré lo posible para ir a la par con wattpad
