Al llegar Sesshomaru miró a su alrededor y como era de esperarse el lugar estaba lleno de fomoré quienes luchaban contra sus sirvientes, buscó entre todas las caras y el pánico lo embargó.
—¡¿Dónde está Kagomee, Rex?! —Gritó al muchacho que tenía más cerca—.
Rex lo miró con evidente alivio para después desviar la mirada a una habitación.
Antes de ir por ella siete fomorés lo rodearon tratando de que Sesshomaru sintiera temor para alimentarse de él sin embargo eso era algo imposible porque el moreno no le temía a nadie.
Rebuscó entre sus ropas pero no tenía el puñal por lo que los fomorianos se lanzaron a su cuerpo, no podía utilizar sus poderes porque sabía que uno que otro fomoriano podía drenarlos y hacerse más fuerte ya que estos que atacaban ahora si eran fomorés completos y no pesadillas.
Golpeó a uno mientras que sostenía por la garganta a otro ahogándolo, los otros cinco sin perder tiempo se acercaron al unísono contra él pero no pudieron hacer mucho cuando un muchacho se interpuso entre ellos y con una facilidad increíble le cortó la cabeza a tres de ellos dejando un reguero de sangre a un lado de los cuerpos sin vida.
Sesshomaru estaba impresionado por el muchacho aparte de que ni siquiera sabía de quien se trataba lo estaba defendiendo.
—Toma esto, voy a necesitar ayuda.
Después de decir esto lanzó una espada que Sesshomaru sostuvo con firmeza, faltaban cinco por eliminar.
A continuación el fomoriano que tenía frente a él sonrió con malicia e hizo aparecer una espada entonces lo retó con la mirada.
Furioso Sesshomaru se abalanzó contra él, el choque de las espadas resonaba por doquier el fomoriano tenía buen control de la espada y también era rápido pero no más que él y antes de que pudiera preevelo atravesó el costado del rubio quien soltó un gruñido antes de caer al suelo, estaba herido pero no muerto, él no podía dejar el trabajo a medias.
La espada nuevamente se ciñó contra la frente del fomoriano quien dio su último suspiro de vida, sacó la espada de la frente del rubio y empuñándola otra vez se dio la vuelta para atravesar el pecho de otro fomoriano quien planeaba matarlo por la espalda.
Miró a su costado y vio otra vez al chico blandiendo la espada con una frialdad y confianza increíble definitivamente se le hacía conocido pero no lograba recordar de dónde.
En un descuido el fomoriano le hizo caer la espada al suelo dejándolo a su merced, sonrió como psicótico y se acercó como si el castaño fuese su presa, la preocupación que lo embargo no fue normal y antes de que pudiera controlarse ya estaba frente al fomoriano luchando, de refilón miró como sin doblarse el muchacho tomaba la espada al hacer un movimiento con su pie.
Elatar como se llamaba el fomoriano iba a atravesar su cuello por el descuido pero él fue rápido y chocó su espada contra la del rubio acto seguido el muchacho detrás de él atravesó el pecho de éste matándolo en es acto.
—Ve a por ella, aseguraré que nada le pase, yo cuidaré tus espaldas.
Sesshomaru asintió, de alguna manera confiaba en él.
Rápidamente corrió a por su mujer pero al entrar en esta la sorpresa hizo mellas en él, si bien era cierto que Kagome estaba allí también estaba Kyrios gravemente herido y junto a él la persona quien menos creyó ver, Athan.
El rubio amenazaba con su espada a Kyrios mientras que sonreía con malicia, sonrisa que se amplió al ver entrar a Sesshomaru.
—¡Qué bueno que has llegado para presenciar mi acto final! —alardeó haciendo arder en furia a Sesshomaru—.
Su espada presionó más contra el cuello de Kyrios a la vez que Kagome tapaba su rostro entre sus manos y por su olor lloraba.
El moreno le gruñó dando un paso a delante pero no más por la advertencia en silencio que envió Athan.
—De verdad te ha vuelto loco estar encerrado ¿No? ¿No ves qué él pertenece a alguien?
Sin dejar de verlo Athan sonrió con sorna, Kagome al escucharlo quitó las manos de su rostro y lo miró esperanzada, trató de ir hasta él pero el rubio la tomó del cabello lanzándola otra vez a donde estaba con anterioridad ocasionando que gritara.
Sesshomaru al ver esto apretó los puños colérico, ese miserable había tocado a su mujer y pagaría por eso.
—Me importa poco a quién pertenezca este idiota, le abriré la garganta y le haré a tu mujer beber de su sangre.
La mujer soltó un gemido de angustia y volvió a encerrar su cara entre sus manos.
Él volteó a ver al rubio una vez más con el ceño fruncido por la furia.
—Debería importarte porque su compañera es Rin y ahora mismo está en la selva sollozando de dolor —Le gruñó—.
El semblante de Athan cambió por completo, estaba muy sorprendido tanto que palideció.
A continuación dejó caer a Kyrios pero tomó por los hombros a Kagome quien lloró más fuerte por encontrarse aprisionada entre los brazos del rubio.
—Entonces haré lo que originalmente quería, nos veremos pronto, hermano.
Sin poder hacer nada para impedirlo Athan desapareció con Kagome entre sus brazos.
Furioso como estaba Sesshomaru lanzó mil maldiciones contra Athan sin embargo recobró la cordura al ver a Kyrios ensangrentado en el suelo, debía curarlo o moriría sus heridas eran muy profundas.
Para cuando el sol se estaba poniendo fue cuando la muchacha abrió los ojos, su cuerpo dolía y su garganta estaba seca, miró a su alrededor desconociendo el lugar donde se encontraba entonces recordó lo que había pasado.
El mismo rubio que había visto en la cueva del castillo de Sesshomaru la había secuestrado y lo peor de todo es que él era físicamente tan parecido a su esposo de no ser por su cabello rubio diría que eran la misma persona.
Cuando Athan la había amenazado en esa cueva apenas podía ver su cabello rubio y sus ojos brillantes, por los rasgos duros de su cara intuyó que era guapo y al sentirlo pegarse contra su cuerpo supo que su cuerpo era fibroso pero nunca pensó encontrar en él una copia de su esposo.
Comenzó a hiperventilar al sentir las pisadas en el pasillo, vendría por ella.
Se levantó de la cama y buscó una salida pero al igual que en el castillo de Sesshomaru todo estaba en penumbras, pronto buscó entre las cortinas la ventana que estaba cerrada y con desespero la abrió pero al mirar por ella se dio cuenta que estaba en el segundo piso.
Sin importarle la altura salió por esta y se sujetó a las pérgolas del balcón mientras que sus pies estaban apoyados en una gárgola, respiró profundamente calmando su histeria mientras trataba de no mirar abajo.
Escuchó como la puerta se abrió y se sintieron pasos, Kagome rogó por que no se asomaran al balcón o la verían.
—¡¿Dónde está?! —Gritó furioso Athan—.
—¡Maldita mujer, la han dejado aquí Athan, yo la he visto! —Chilló ahora una voz muy conocida para la castaña—.
Contuvo el aliento al darse cuenta que era Lin, probablemente ella estuviera haciendo esto porque había estado enamorada de Sesshoamru, Kagome lo había sabido desde siempre, Lin se sentía celosa por su presencia en el castillo pero ahora ¿Pensaba matarla? ¿Solo por celos?
Sus brazos empezaban a doler, los maldijo por no irse de la habitación y como si algún ser divino la hubiese escuchado teniendo compasión hizo que ambos salieran de la habitación.
Kag suspiró aliviada subiendo a la habitación, ahora tenía que pensar en como salir de ese lugar y regresar con Sesshomaru, él sería el único que la mantendría a salvo.
—Rex —llamó al muchacho con voz fuerte—, ve a buscar a Rin y a las mujeres que están con ella.
Él asintió sin vacilar.
Desde que Kagome había sido raptada no había dejado de gruñir y mostrarse furioso, no era para menos, era su mujer, la mujer que amaba y la que llevaba a su hijo en su vientre.
Como hace hora volvió a maldecir con furia mientras arrojaba lo que tenía en la mano al suelo.
No podía controlarse.
—No solucionarás nada con un ataque de ira, tienes que ir por ella —habló una voz detrás de él—.
—¡¿Quién eres?!—espetó al muchacho de cabello castaño—.
—Eso no importa ahora, te guiaré con ella.
—¡¿Cómo sabes dónde está?!
Y antes de preverlo ya tenía a Sesshomaru sosteniéndolo amenazantemente, ya no le importaba que le hubiese salvado el trasero ¿Y si todo estaba siendo planeado? —Con volverte contra mi tampoco lograrás nada —dijo con voz fría—.
Tenía razón pero de alguna manera tenía que soltar su furia.
Con brusquedad lo soltó.
—Piensalo bien, las pesadillas pueden entrar cuando quieran a atacar pero no los fomorés completos, ellos no pueden entrar a menos que alguien los deje pasar.
¡¿Cómo es qué no se había dado cuenta de ello?!
—Hay un traidor entre nosotros Kyrios.
Buscó con la mirada a su amigo quien reposaba en su lecho justo al lado de los hombres que discutían.
—¿Todavía no sabes de quién se trata? —Preguntó con sorna el castaño—.
Sesshomaru lo fulminó con la mirada pero a decir verdad, no sabía, no podía imaginar de quien se trataba.
Pero Kyrios y el muchacho respondieron al unísono su duda:
—Christine.
¿Christine?
¿Qué tenía aquella sirvienta que ver en todo esto?
—Tiene el pergamino que robó Athan, cuando mataste al fomoriano que se acercó a Kagome el lo tenía y lo soltó, ahora lo tiene ella, sino se lo quitas...
—Comprendo, lo que no entiendo es como tu sabes todo eso.
—Busca el manuscrito, te esperaré para buscar a mi... a Kagome—corrigió rápidamente —.
Sesshomaru frunció el ceño con sospecha pero no preguntó nada más, se encaminó a buscar a Christine y la haría pagar por lo que hizo.
¿Se habían olvidado del hombre de la cueva?
Pues yo no xd
¿Quién será este nuevo muchacho?
Ya lo van a descubrir, espero que el capítulo les guste, Falta poco para el final.
D:
