Capitulo 14


El moderno y azul auto se estacionó frente a la puerta del gran edificio corporativo, de su interior salieron dos hombres atractivos, uno más joven que el otro y extremadamente parecidos, se encaminaron hasta la recepción en donde la asistente del dueño del lugar ya esperaba por ellos.

- Buenos días Sr. Inuyasa, el señor Sesshomaru los recibirá en su oficina ahora mismo

- Muchas gracias señorita – contesto el peli plateado con una sonrisa galante, gesto que a veces hacía que su hijo Taiyo se molestara, le hacía enojar que su padre fuera así… sentía que ya no tomaba su papel de jefe de familia en serio, al menos no desde que su madre les dejará décadas atrás, había cambiado mucho durante todos aquellos años y ahora en la época moderna parecía un desconocido para el; Inuyasha ya no se veía como un joven valiente, guerrero y activo, su rostro ya demostraba madurez más no vejez, se había adaptado bien al mundo y seguía el caminar del mismo a su ritmo, había logrado sobrevivir con sus hijos siguiendo como una familia, luchando por ella como fuera… y sin embargo esa actitud era la que ya extrañaba Taiyo en últimas fechas. Siguieron a la señorita hasta la oficina principal y entraron luego de que esta les ofreciera algo de tomar. Sesshomaru estaba en su escritorio firmando varios documentos, ni siquiera levanto la mirada al escucharles entrar, este también había cambiado, se veía un poco más maduro también, pero su sangre yokai hacía que la juventud permaneciera en su facciones y en su cuerpo, las marcas de su familia, aquellas que le identificaban como un demonio ahora estaban ocultas con maquillaje que le hacía verse normal, era una ironía terrible de la vida que en estos tiempo modernos fuera él, un demonio puro quien tuviera que esconderse de los humanos.

- Sesshomaru, hasta que finalmente te decidiste a atendernos – dijo el menor de los hermanos mientras se sentaba en una de las sillas frente al escritorio, su hijo al momento le siguió

- ¿qué quieres Inuyasha? Sabes que detesto perder el tiempo

- tan agrio como siempre, vine aquí por tu respuesta sobre la propuesta que te envíe

- ¿te refieres a la del museo? – decía el peli blanco finalmente mirándolo

- escucha lo único que quiero es que me dejes poner tu apellido, que de hecho es el mío también en la lista de patrocinadores y que además… nos prestes algunas de tus piezas- el demonio blanco no tuvo que decir nada, pero la cara de incredulidad le decía a su hermano su respuesta- Por favor Sesshomaru, muy probablemente seamos los únicos miembros de una familia muy, pero muy antigua con objetos únicos de nuestras vidas en aquellos tiempos… seria solo para exhibirlos

- Eres un idiota como siempre Inuyasha, ¿de verdad quieres exponer nuestra vida a estas nuevas generaciones de humanos?... ¿de verdad te gustaría ver tu espada ahí? La espada que te dio tu padre un demonio mítico como herencia, ¿o que me dices del adorado arco de tu querida esposa? – el peli plateado no contesto pero estaba claro que el comentario no le había agradado del todo

- Ella… estaría orgullosa de mostrar lo que fuimos…

- ¿Mostrar lo que fuimos?... que tontería – dijo haciendo un sonido de incredulidad, eso si había llegado hasta los nervios de Taiyo que simplemente no pudo contenerse al hablar, después de todo seguía sin agradarle su tío y estar en esa oficina le hacía ponerse más y más de muy mal humor

- Es obvio que para ti sea una tontería, nada relacionado con la vida de otras personas es importante para ti, las haces sufrir hasta que destruyes su alma, lo hiciste entonces y seguramente lo volverás a hacer… no vale la pena pedirte nada

- Cuidado con tus palabras jovencito – dijo amenazante el demonio blanco mirándole directamente a los ojos

- Taiyo ya basta…

- Pero padre…

- Creo que lo mejor es que salgas un momento, espérame en la sala – el muchacho no pudo negarse a la orden de su padre y aun con la mirada llena de rencor hacía Sesshomaru salio del cuarto dejando a los dos hermanos solos- lamento eso… creo… que aun no ha superado lo que paso… aun te culpa por el sufrimiento de Rin… y aun se culpa él por su muerte…

- Entiendo como se siente – dijo el dueño de aquella compañía mientras recargaba su espalda en el respaldo de la silla, observo fijamente a su hermano y luego hablo despacio – pensaré en tu propuesta… no te aseguro nada…

- Con eso me basta, lo mejor es que me valla, gracias … hermano – dijo Inuyasha antes de levantarse y salir de la oficina, su hijo ya esperaba por él y sin mayor palabra se marcharon, Sesshomaru giro su silla hacía el gran ventanal detrás de él y le observo perdido en su pensamiento… "mostrar lo que fueron", ¿que podía mostrar él?, que había sido el cruel Lord del oeste, ese conocido por su odio a los humanos y que pese a eso había caído por uno, ese que lo había perdido todo ….

Rin había terminado por fin de ordenar todos y cada uno de los libros en la biblioteca, al ser de la universidad el numero de materiales en ella era inmenso y a veces ordenarlos era más difícil de lo que parecía, estaba por colocar el último libro en la repisa cuando noto que había llanto proviniendo de uno de los pasillos de atrás, preocupada se acercó hasta el lugar para darse cuenta que era una de sus compañeras bibliotecarias que estaba de rodillas llorando y abrazando lo que parecía ser una "manga"

- ¿Yuni que paso? – pregunto preocupada la peli negra

- Hakushu él... él... me dejo- dijo entre llanto la chica mientras las lágrimas continuaban recorriendo sus mejillas, Rin odiaba verle de ese modo, después de todo era su amiga y no le agradaba que le rompieran el corazón, aunque hasta cierto punto sentía que ella se lo había buscado, toda una vida leyendo historias "Shojo", en la que chicas comunes se enamoraban de hombres encantadores que correspondía ese sentimiento, no hacían más que llenarle la cabeza de ideas erróneas sobre el amor y finalmente le habían hecho daño, aún así no podía dejarla en ese estado.

- Yuni... ya no llores, el no merece que tus lágrimas se desperdicien, se... que estas tratando de encontrar al hombre de tus sueños, al caballero elegante y guapo que te tratara como a una princesa y te amara por toda una eternidad ... pero tal vez...- dijo la chica frenando sus palabras, quería decirle que aquello no existía, que dejará de buscar una ilusión, una mentira que simplemente jamás sería real, pero al verla ahí arrodillada, en lágrimas, sujetando ese viejo manga como si eso pudiera regresarle su corazón... simplemente no pudo, no quería hacerle más daño y de decirlo, sólo le haría sentir peor-... Tal vez no has... tal vez no has buscado en el lugar correcto, ese chico estaba lejos de ser lo que sueñas, y seguramente tu príncipe esta por ahí oculto... pero jamás te darás cuenta de su presencia si continuas sufriendo por la persona equivocada- hablo la peli negra nerviosa por sus palabras, quería decirlas de manera tan verdadera que su amiga las creyera y así pudiera levantar su ánimo, Yuni le miro y luego le sonrió para hablarle

- tienes razón ... de ahora en adelante dejare a ese tonto en el pasado y me enfocare en encontrar a mi pareja ideal... gracias Rin

- no hay de que- finalizo para luego ponerse de pie y ayudar a su amiga, tal vez ella misma dudaba de lo que había dicho, la verdad es que no lo creía pero al menos había ayudado a una amiga

Inuyasha había dejado a su hijo en casa, habían recorrido su camino de regreso bajo una pelea, el muchacho insistía en que su tío no era necesario en aquel proyecto, aún y después de largos años de permanecer en ese mundo rara vez se habían acercado entre ellos, era por eso que aunque habían tomado el mismo apellido y habían declarado a todos que eran hermanos, sus caminos eran completamente diferentes, Sesshomaru se había adaptado bien al nuevo mundo, había creado una inmensa compañía internacional y era todo un Lord en el mundo de los negocios, mientras que Inuyasha había formado una vida modesta, se había dedicado a la historia y a la preservación de la misma como su esposa siempre lo había querido y ahora era incluso profesor en una de las mejores universidades de Japón.

Le había dicho a su hijo que su la actitud de su hermano no era la mejor, pero después de todo y pesé a todo ellos y el eran todo lo que quedaba de la familia y por ello debían de al menos una vez tener contacto, al menos así no se olvidarían de los otros. La discusión continuo y pese a que término sin llevarles a ningún lado sentía con molestia, había decidido salir de la casa y dar un paseo para despejar su mente, aunque sabía que eso nunca pasaría porque sabía a donde le llevarían sus pasos, se detuvo justo al otro lado de la calle frente al templo que cuidaba la familia Higurashi, como deseaba verle... como deseaba tenerla en sus brazos, sabía que ahí dentro de ese edificio se encontraba una versión más joven de su amada Ahome, por la fechas sabía que era jovencita de primero de secundaria, una hermosa jovencita, cuanto la extrañaba, le hacía falta y no podía evitar pensar en lo curioso que era que ella en ese momento estuviera iniciando una vida que terminaría en el pasado, una vida que había compartido con el, ella había decido quedarse en aquella época a su lado, había aceptado casarse con el y se había vuelto la madre de sus dos hermosos hijos, volviendo esos los mejores días de su vida... con el tiempo el andar de su esposa se volvía más lento, el tiempo para el y para sus hijos pasaba con mayor lentitud mientras que el de ella se terminaba de prisa, una noche ya como una anciana y en su cama le entrego a el tres collares con piedras que contenían su energía, con ellas podían tomar una apariencia más humana, algo que les serviría mucho en los tiempos por venir, le dio un tierno beso en la frente pidiendo que cuidara de sus hijos y luego se recostó afirmando que estaba cansada, sus últimas palabras fueron " buenas noches amor".

La vida había cambiado mucho luego de su partida y sin embargo le seguía amando... No podía entender como era que su hermano soportaba la pérdida y la falta de su amada por tantos años si el aún y pese a que había hecho una vida con ella no podía aceptarlo.

La gran mansión parecía muy oscura y lúgubre desde afuera, Sesshomaru estaciono su convertible justo en la entrada de la misma, pese a los años el lugar seguía impecable, por la mañana sirvientes y jardineros se encargaban de darle mantenimiento pero sabían que una vez la luz del sol se fuera debían marcharse, por lo tanto a esas horas el lugar estaba completamente solo a excepción de un antiguo guerrero demonio que ahora era ya un anciano. Hami había dejado tiempo atrás las armas y luego de la partida de Jaken y de Dagel se había vuelto el mayordomo y única compañía del demonio blanco, años de guerras y muchos cambios en la sociedad les habían dejado solos.

Paso junto al pequeño jardín en el que había dos lapidas tradicionales y tres espacios, una como recuerdo del viejo Jaken, otra para Dagel y un poco más retirado el espacio en el que debía de haberse encontrado la de Rin, pero nunca tuvo el valor para colocarla, por muchos años se había negado a perder la esperanza de que ella volvería, de que la encontraría de en un futuro sin embargo ahora... y con el pasar de los años ya no estaba tan seguro de eso.

Camino hasta lo que había sido antes el gran salón del trono, aquí había sido donde recibiera a miles de Lords y otros demonios de grandes rangos, ahora era un salón dedicado a los recuerdos, aquí en vitrinas especiales estaban los objetos más preciados para el demonio blanco, se encontraban sus espadas, una herencia de su padre, la otra con energía negativa, su armadura limpia y pulida que le hacían parecer que era nueva, su traje blanco y rojo impecable, pero sobre todo y en el centro se encontraba una hermosa espada, tallada, construida para manos finas pero fuertes, una espada que respondería única y exclusivamente a su verdadera dueña, la mujer que no solo era dueña de esa espada, si no del corazón del demonio blanco.

Esa espada era todo lo que le quedaba de ella, recordaba muy bien el día en que se la había entregado, había cumplido el capricho de la chica de ser una guerrera, era increíble que en ese entonces ella pensara que en su palacio no servia más que para ello cuando desde siempre había sido su protegida, su futura esposa, tomo la bella arma entre sus manos y la apretó con fuerza, se recordaba bajo el encanto de aquella desgraciada princesa, se recordaba pidiendo a Rin que se marchara de su legitimo palacio, y recordaba con intensidad el dolor cuando le vio morir, cuando sus ultimas palabras a él fueron de odio y desprecio…

El cabello negro de la joven se espacia por aquel almohadón, estaba cansada y al día siguiente tendría mucho trabajo pues finalmente comenzarían con las piezas para el museo, debía admitir que estaba algo emocionada al respecto, su trabajo ahora era lo único que le alegraba el día, era ciertamente triste pero así había sido desde siempre, tomo el manga de a un lado de su cama, se lo había quitado a su amiga con el pretexto de que no se lo daría si no hasta que encontrara al hombre de sus sueños, la verdad es que se lo había dicho para que dejara de basar su felicidad en una historia para niñas de quince años, esas historias eran mentiras, la vida real no era de color de rosa, el amor se basaba en la simple atracción… el amor no existía, a decir verdad no sabía como es que su aberración a el sentimiento había empezado… aquel sentimiento en ella no existía desde que era una niña, Rin era una huérfana que había pasado mucho tiempo sola esperando por una familia, la mujer que años después le adoptara le había ensañado a basarse siempre en su realidad y dejar a un lado la fantasía, recordaba que cuando niña muchas de sus amigas decían que era una bruja fría debido a que no creía en el romance… así fue como poco a poco se quedo sin amigas… y sin nadie a su lado, dejo aquel libro ilustrado de nueva cuenta en la mesa a su lado y decidido que lo mejor era descansar, mañana tendría un largo día.

El despertador había sonado, eso estaba claro, pero estaba claro también que el cansancio le había vencido y ahora tenía tan solo quince minutos para llegar a la biblioteca en donde su jefa Iruka esperaba por ella para ir al museo, tenía que llegar tarde precisamente ese día tan importante, bueno ya no podía lamentarse al respecto lo importante ahora era estar ahí.

La apertura de la exhibición en el museo estaba ya muy cerca, algunas de las piezas que su padre Inuyasha había conseguido ya se encontraban en el lugar aunque faltaban las más importantes.

- Srta. Tashio ¿verdad? – pregunto un hombre de cabello azul muy claro y ojos color miel que asemejaban más un color naranja, este se acercaba hasta una joven de cabello blanco y mechones negros – mi nombre es Hasonuke Shidikaru… soy el dueño del museo – comento el hombre notando que la chica en un principio no le reconocía, esta de inmediato abrió los ojos y sonrío, ella no había estado presente durante las negociaciones del hombre con su padre por lo que no le conocía

- Mucho gusto en finalmente conocerlo… ah y por favor sólo llámeme Hoshi, de verdad me da mucho gusto que ofreciera su museo para esta exposición

- Al contrario señorita el gusto es mío, estoy encantado con la idea de mostrar al mundo elementos del viejo Japón, ¿dígame están todas la piezas que se esperaban? ¿el Sr Sesshomaru también presentara algo en la exposición? – la chica guardó silencio un momento ante las preguntas, no tenía idea de cómo responderlas

- Mi padre esta negociando con él

- Perdone que me interese mucho que este aquí, es que estoy seguro que como ultimo miembro de una familia tan poderosa como lo fue la suya debe de tener piezas muy impresionantes

- Le aseguro que mi padre hará lo que pueda para tenerlas aquí – contesto la chica sonriendo no muy convencida de su comentario

Habían llegado finalmente al museo, uno de los guardias hizo el anuncio de su llegada y luego de que le dieran autorización les llevo hasta la sala principal de la exhibición en donde estaban los materiales, había muchas cosas en el lugar, verdaderas obras de arte, objeto tan antiguos y preciosos que de verdad podían ser llamados tesoros, Rin se impresionaba cada vez más con cada objeto que veía a su paso, pero de pronto se detuvo al notar el retrato de una hermosa mujer de cabello negro y ojos cafés claros, su mirada era fija, su rostro no mostraba sentimiento alguno y sin embargo había algo en esa mujer que llamaba su atención, algo que reconocía en ella, había algo en ella

- ¿es hermosa verdad? – le pregunto Iruka detrás de ella

- ¿se sabe algo de ella...?- pregunto la chica casi en un susurro

- bueno el mito sobre la mujer del retrato dice que ella solía ser una sacerdotisa muy poderosa, su alma y su energía eran tan puras que podía corregir la maldad en los objetos sagrados más increíbles, era una gran guerrera con el arco y fue con el que durante la guerra mítica ayudo a destruir a uno de los demonios más legendarios y terribles de todos los cuentos de la antigüedad… me parece que su nombre era Ahome.

- Ahome... - repitió la chica como reconociendo ese nombre, de hecho el nombre no tenía nada de especial, había muchas mujeres con el mismo, pero aquella mujer y ese nombré le hacían sentir que lo había escuchado antes... de otro modo. Iruka comento que debía de ir a entrevistarse con la Srta. Tashio y así poder comenzar con el trabajo por lo que había pedido a Rin esperara por ella en aquella sala

Afuera del museo se estacionaba un lujoso auto convertible del que descendía un hombre alto de piel y cabello blanco con ojos dorados que había llegado hasta el lugar buscando a su molesto hermano. Los guardias le dejaron pasar sin mayor pregunta y a paso firme se dirigió a la sala principal, sin embargo algo había en el lugar que había llamado su atención, una esencia, un aroma que le era extremadamente conocido, avanzo un poco más pero simplemente detuvo su paso al observas a una figura parada en el centro del lugar, esta al escucharle llegar se giro y poso sus castaños ojos sobre los dorados de él y el tiempo parecía se había detenido para ambos.


Hola!

si lo se, deje esta historia por mucho tiempo, tengo que admitir que entre exámenes, ilustraciones que hago y videojuegos en línea he perdido mucho el tiempo, pero prometo ponerme al corriente con todas mis historias y las nuevas que ya estoy preparando, espero esta les guste

saludos!