Sin duda alguna habían sido días difíciles, días en que los nervios les habían jugado varias pasadas. Días en los que Rachel se sintió la mujer más afortunada por tener a su chica con ella, sosteniéndola y cuidándola a pesar de todo.
Y es que después de la operación realizada a Sophie, todos vivieron momentos de incertidumbre, momentos en los cuales pensaban que ya todo estaba perdido, pero que por fortuna la pequeña les terminaba demostrando que de verdad era una guerrera y que iba a poder salir de todo aquello.
Varias cosas habían cambiado, los días con un poco de tranquilidad por fin parecían haber llegado.
Quinn y Rachel habían decidido no comentarles nada a los chicos de lo que había pasado entre ellas, pues consideraban que no era el momento oportuno, sin embargo, no por ello dejaban de regalarse uno que otro mimo, en los cuales solo ellas eran espectadoras, o al menos eso creían.
-Hola.- susurraba la morena adentrándose a la habitación del hospital, donde por fortuna Sophie ya había sido trasladada
-Hey hola.- murmuraba la castaña con media sonrisa, sentada en uno de los dos sillones de aquel cuarto
-¿Algún cambio?- preguntaba acercándose hasta la cama de la pequeña, la cual al parecer estaba sumida en un profundo sueño
-Sí, el medico vino a examinarla esta mañana y nos dijo que si sigue reaccionando así de bien, es probable que en pocos días ya no la podamos llevar a casa, obviamente con algunos cuidados, pero ya será mejor para la tranquilidad de todos
-Eso es increíble Marley.- esbozaba una espléndida sonrisa, mientras dejaba un tierno beso sobre la cabeza de la pequeña para después sentarse a un lado de su amiga
-¿Y Quinn?- preguntaba acomodándose de lado para mirarla a la cara
-Nos hemos encontrado con Puck en la entrada y le ha pedido que por favor le acompañe a realizar algunos trámites
-Probablemente quiera agradecerle lo que hizo por nosotros.- exclamaba con una sonrisa sincera que lograba contagiar a la morena.- ¿Siempre si has ido al entrenamiento a hablar con los pequeños?
-Así es.- suspiraba.- La mayoría se pusieron muy triste cuando les dije que ya no podía ser más su entrenadora pero creo que al final terminaron entendiéndolo
-Me alegro que lo hicieras.- sonreía y la morena la miraba confundida.- Si no me veas de esa forma, sé que te encantaba darles clases pero siempre me había preocupado tu salud, el que estuvieras todos los días desvelándote por el bar y madrugando para ir a entrenarlos no iba a terminar bien, y ambas lo sabemos
-Lo se.- susurraba bajando su mirada.- Me costó darme cuenta que yo sola me estaba buscando males innecesarios pero lo estoy corrigiendo.- esbozaba una tímida sonrisa
-Supongo que tu ganas de cuidarte se las debo de agradecer a cierta rubia ¿verdad?- preguntaba dándole un pequeño golpe en el hombro, mientras que la morena se limitaba a sonreír nerviosa.- ¿Y entonces?
-¿Y entonces qué?- cuestionaba dándole vueltas al asunto
-Ya sabes de lo que hablo.- exclamaba con diversión
-Pues no, no lo sé.- contestaba evitando su mirada porque claramente sabía a lo que quería llegar
-Rachel Berry venga ya, sabes a lo que me refiero, así que cuéntame que hay entre la rubia y tú
- Somos amigas.- susurraba
- Eres la peor mentirosa de este mundo.- se burlaba.- Ni siquiera sé cómo tratas de seguir mintiendo cuando ya sabes que de todos modos no te voy a creer
-Es para hacer tiempo y poder inventar algo.- se defendía
-Pues nunca ha servido.- se seguía burlando
-Graciosa.- exclamaba fingiendo molestia
- ¿Sabes qué? no me digas nada, de todos modos ya se todo
-¿De qué hablas?- preguntaba confundida
-Pues de que las vi besándose en el pasillo el otro día.- espetaba segura y la morena no podía controlar como sus mejillas se comenzaban a tonar coloradas
-Sabía que esto iba a ocurrir, si claramente le dije a Quinn que era mala idea.- se reprochaba a sí misma, mientras que la castaña no podía controlarse y soltaba una pequeña carcajada que sacaba a Rachel de su pleito mental.- ¿De qué te ríes?
-Primero, de que sigues pensando en voz alta y segundo, no he visto absolutamente nada.- confesaba divertida
-Pero si me acabas de…o por dios.- se lamentaba.- Me has tendido una trampa.- afirmaba asombrada
-Cielos Rachel, eres tan fácil de engañar.- murmuraba riéndose
-Te detesto tanto.- exclamaba fingiendo enfado
-Me adoras y por lo mismo me vas a terminar contando lo que quiero saber
-De acuerdo.- espetaba regalándole una tímida sonrisa.- Pues Quinn y yo tenemos algo.- espetaba triunfante
-¿Algo?- preguntaba confundida.- ¿Cómo algo? venga cuéntame que hay entre ustedes dos
-Pues no lo sé.- exclamaba con una sonrisa sincera.- Ósea cuando estuvimos en la playa, que dicho sea de paso, ¿te puedes creer que teníamos una casa y una playa para nosotras solamente? Marley si hubieras estado te mueres, es un lugar hermoso y…
-Rachel.- la interrumpía.- Enfócate, no dudo que el lugar fuera el más hermoso que conocieras pero ahorita mismo sabes que me interesa otra cosa
-A cierto.- tomaba aire.- Te decía, cuando estuvimos en la playa yo no podía ocultarlo más, sentía en mi pecho las ganas de aclarar bien todas las cosas con ella, así que lo hice, le dije que la amaba y ella.- sonreía ampliamente.- Ella me correspondió ¿te lo puedes creer? Casi me muero cuando me beso a mitad de la playa con las estrellas y la luna de testigo.- suspiraba soñadora
-¿Y?- preguntaba atrapada por el relato
-Pues eso, me confeso que también estaba enamorada de mí y nos desnudamos
-Oyes.- le aventaba un pequeño cojín.- No me cuentes tus intimidades
-Eres una mal pensada Marley.- exclamaba haciéndose la escandalizada.- Me refiero a que desnudamos nuestras almas y hablamos de nuestros sentimientos
-Bueno pues explícate.- murmuraba sintiéndose avergonzada
-Aunque bueno, de lo otro también ocurrió.- susurraba con los ojos brillantes y las mejillas enrojecidas
-¿Qué?- preguntaba abriendo al máximo los ojos.- ¿Tuvieron sexo?
-Hicimos el amor.-la corregía ofendida.- Y fue completamente hermoso, Quinn es una diosa, si tú supieras todo lo que sabe hacer, es como magia y…
-Ya por favor.- la frenaba dramática.- Suficiente información
-De todos modos no te iba a contar todo.- le sacaba la lengua ofendida por haberle interrumpido su relato
-Mejor cuéntame ¿en que quedaron? ¿Qué son?
-Bueno pues no lo sé.- se rascaba la cabeza recordando que en realidad no le habían puesto algún tipo de título a lo que tenían.- Ella es mi chica ¿me entiendes? Yo no se lo he preguntado ni nada, pero simplemente lo sé, al igual que ella sabe que yo soy la suya, sé que tal vez pienses que no es lo "correcto" que debe hacerse en una relación pero no lo puedo evitar
-Yo no pienso nada Rach, aparte lo "correcto" nunca ha ido con ustedes-exclamaba sincera y sonreía al ver la confusión de su amiga.- Ósea, se han saltado todos los pasos de una relación y han hecho todo al revés por eso no me sorprende que lo de ustedes no tenga nombre
-No te entiendo.- fruncía el ceño
-Rach, ustedes han vivido juntas sin conocerse, se han besado antes de declararse sus sentimientos, y han hecho el amor antes de ponerle título a lo que tienen…
-Entonces ¿Crees que hemos cometido un error?- preguntaba preocupada
-¿Tú crees que lo has cometido?
-Yo no lo creo.- afirmaba segura.- Me gusta pensar que las cosas con Quinn se han dado así por alguna razón, y pienso que probablemente si hubiera pasado algo diferente, nada sería tan especial como hasta el momento ha sido
-Pues ya tienes tu respuesta.- sonreía satisfecha tocándole dulcemente el hombro
-¿Crees que le debo pedir que sea mi chica?- preguntaba después de quedar por un momento en silencio
-No lo sé, es decir si quieres tener algo más "formal" pues hazlo
-No es por la formalidad Marley.- exclamaba.- Quiero pedírselo porque tal vez para mí las etiquetas no son tan importantes, pero para ella tal vez si, así que no quiero que piense que esto lo veo como un momento de juego o algo por el estilo
-Entonces hazlo, lo peor que puede pasar es que te diga que no.- bromeaba
-Hey.- le daba un pequeño golpe en el hombro.- Eso no es gracioso.- la miraba preocupada.- ¿Crees que me diga que no?
-Es probable.- exclamaba con una fingida seriedad, mientras veía como la morena se removía incomoda.- Estoy bromeando tonta, si esa chica está loca por ti no tienes por qué preocuparte
-Lo sé, pero no puedo dejar de sentirme nerviosa y no te voy a mentir, un poco insegura cuando se trata de ella.- agachaba su vista avergonzada
-Es porque estas enamorada.- la miraba tiernamente trasmitiéndole dulzura.- ¿Tú crees que no me pasa lo mismo con Puck? Muchas veces me da un poco de miedo que se fije en otra chica, alguien con un carácter menos pesado que el mío, alguien que no lo rete tanto
-¿De verdad has tenido esos miedos?
-Claro que si Rach, y después de lo que paso aún más.- suspiraba.- Pero entonces cuando llega a casa y observo el brillo en sus ojos todos eso miedos salen por la ventana, porque de alguna forma solo él logra mirarme y hacerme sentir como si el mundo dejara de existir, entonces entiendo que soy su amor, que a pesar de que haya cientos de personas en el mundo nadie va tener la fortuna de que él le mire de esa forma.- exclamaba sonriente contagiando a su amiga.- ¿Y sabes que es lo mejor de esto que te estoy contando?
-Dímelo
-Que la rubia te mira de la misma forma a ti.- susurraba.- Tal vez tú no te has dado cuenta porque has estado concentrada en otras preocupaciones, pero yo la he estado observando y veo como sus ojos desprenden algo cuando te mira, he visto como sigue cada uno de tus pasos y se preocupa porque en todo momento tu estés lo mejor posible
-Wow.- exhalaba la morena.- No me esperaba que dijeras todo eso
-Tal vez antes no estaba muy de acuerdo con lo que tu sentías por ella, pero me he dado cuenta que esa chica vale mucho la pena Rach, ha sí que juégatela y si le quieres pedir que sea tu chica hazlo
-Gracias Marley.- exclamaba la morena emocionada arrojándose en los brazos de su amiga.- Gracias por decirme todo esto, y quitarme miedos tontos
-Nos perdimos de algo.- exclamaba Puck sonriente al adentrarse a la habitación con la rubia siguiendo sus pasos
Pero la morena no estaba en disposición de contestar nada, sus ojos se perdieron inmediatamente en Quinn, y por fin lo encontró, vio ese brillo al que se refería Marley, sintió precisamente como se detenía el tiempo, y como con una sola mirada y una tímida sonrisa hacia desaparecer y brillar todo en el mismo instante.
Su sonrisa se amplió aún más, y como si fuera impulsada por una fuerza superior dirigió sus pasos hacia la rubia, la cual solo la miraba confundida, pues no terminaba de comprender que es lo que sucedía.
-¿Ocurre algo?- preguntaba con media sonrisa
No obtuvo respuesta alguna, lo único que sintió fueron las manos de su chica las cuales tomaban tiernamente su rostro y sin prisa alguna noto como acercaba sus labios hacia los suyos para entregarle posiblemente el beso más dulce y tierno que haya podido recordar.
Le costó solo un segundo reaccionar a lo que estaba sucediendo, pues su cuerpo como siempre sucedía cuando se trataba de ella, reaccionaba por sí solo, acoplando sus labios y anclando sus manos en la pequeña cintura de su chica.
Sonrieron ampliamente después de terminar aquel beso y la rubia no pudo evitar sonrojarse al ver como Marley y Puck las miraban con una sonrisa divertida.
-No si por nosotros no se detengan.- exclamaba pícaramente Puck ganándose un golpe en las costillas por parte de su mujer.- Solo bromeo cariño.- Se disculpaba mientras la abrazaba por la cintura haciéndola reír.- ¿Y cuándo pensaban contarnos que estaban juntas?
-Yo ya lo sabía.- exclamaba Marley triunfante.- Bueno Rachel me lo acaba de contar pero yo ya lo sabía desde antes.- les guiñaba un ojo cómplice
-Porque siempre me entero de todo al último.- se hacia el indignado.- Se supone que soy tu mejor amigo morena
-Y lo eres, es solo estábamos esperando el momento correcto.- exclamaba sonriente
-¿Y tú no piensas decir algo?- cuestionaba el chico mirando a Quinn pues era la única que no había dicho absolutamente nada
-Yo solo… solo me estoy tratando de recuperar del beso.- susurraba provocando la risa de todos los presentes
-Eres adorable.- exclamaba Rachel dejándole un pequeño pico en los labios
-Me puedo acostumbrar a esto.- susurraba Puck para nuevamente ganarse un golpe de su mujer
-Hoy te estas esmerando Puckerman.- murmuraba la castaña fingiendo enfado
- Lo siento amor, sabes que soy un tonto.- se disculpaba arrepentido dejándole un dulce beso en el cuello
-¿Qué vamos hacer para el domingo?- preguntaba la castaña nerviosa dirigiéndose a la morena
-Nada.- exclamaba desinteresada mientras se acercaba a la cama de Sophie para dejarle suaves caricias en su cabeza
-O vamos Rachel tenemos que festejar.- expresaba Puck animado
-¿Me estoy perdiendo de algo?- preguntaba la rubia confundida
-¿Rach no te ha dicho nada?- miraba con reproche a la morena que se hacia la desentendida.- El domingo es su cumpleaños
-Pues no, no lo había mencionado.- susurraba bajando su mirada
-Creo que es mejor que nos marchemos ya.- susurraba Rachel dejando un beso en la cabeza de Sophie.- Necesitamos pasar por la casa para después ir a ver cómo va todo en el bar
-No es necesario que regresen acá nuevamente
-No discutas Puck, ustedes también necesitan descansar.- exclamaba la morena decidida.- Aparte Kitty está haciendo un estupendo trabajo junto con los otros chicos, no es necesario que yo esté allá, cuando ustedes me necesitan aquí
-De acuerdo.- susurraba vencido.- Entonces nos vemos en la noche
-Gracias Rach y también a ti Quinn, gracias.- espetaba sincera la castaña, dándoles un pequeño abrazo a las dos.- Ahora sí, ya váyanse para que descansen un poco
-Tampoco nos corras.- bromeaba la morena caminando hacia la puerta.- Hasta al rato
-Nos vemos.- exclamaba Quinn siendo la última por salir de la habitación.
Llegaron en silencio al departamento, la rubia había estado en todo el camino más callada de lo habitual y eso ya no le estaba gustando en absoluto.
Sabía que ella era siempre la que hablaba y Quinn la que por lo regular la escuchaba, pero en esta ocasión la veía ausente como si hubiera algo que la incomodara y no supiera si debía expresárselo o no.
Decidió darle su espacio, preparo algo de comer mientras la rubia se metía a bañar. Comieron en silencio pero obviamente eso no duro mucho, pues Rachel Berry no soportaba cuando las cosas no eran expresadas, así que decidió hablar cuando las dos ya hacían sentadas viendo la televisión de la sala.
-Vamos a ver ¿Qué pasa?- pregunto apagando la televisión y sentándose con los pies cruzados para ver directamente a la rubia
-Pues ahora no sabré porque has apagado la tele.- exclamaba la chica confundida
-No me refiero al programa Quinn, ¿Qué ocurre contigo?
-¿Conmigo? Nada.- susurraba recargándose en la reposadera del sillón evitando verla
-Estas molesta
-¿Lo estas preguntando o afirmando?
-Lo afirmo Quinn, has estado ausente y tiendes a fruncir tus labios cuando hay algo que no te parece.- explicaba y la rubia suspiraba al verse descubierta.- ¿Es porque le dije a los chicos que teníamos algo?
-No, nada que ver.- exclamaba sincera.- No me podría molestar que tus mejores amigos sepan que hay algo entre nosotras.- sonreía de medio lado
-¿Entonces?- preguntaba buscando su mirada
-¿Por qué no me dijiste que iba a ser tu cumpleaños?- preguntaba por lo bajo frunciendo el ceño
-¿Todo es por eso?- cuestionaba ya más relajada sintiendo una inmensa ternura por aquellos hermosos ojos verdes que la miraban expectantes.-Cielo si no te lo dije es porque para mí no es una fecha importante.- le restaba importancia.- Nunca me ha gustado festejarme, no lo veo como algo especial
-Rach puede que no sea importante para ti, pero para las personas que te queremos te aseguro que si lo es.- susurraba seria y la morena entonces comprendía el porqué de su molestia.- Eres mi chica y para mi ese día es relevante pues es cuando llegaste a este mundo.- explicaba en un susurro
-Lo siento ¿de acuerdo?- murmuraba acercándose hasta ella para sentarse a horcadas sobre sus piernas.- Nunca lo había visto de esa forma cariño, lamento si te hice sentir mal.- la tomaba de las mejillas para que la viera a los ojos y le dejaba un breve beso sobre los labios
-Todavía estoy algo molesta.- exclamaba relajando visiblemente su expresión.- Tal vez con unos besos mas todo quede olvidado
-Bueno creo que eso no será problema.- susurraba la morena sobre su oído mientras le comenzaba a dejar un rastro de besos sobre su cuello
-Rach…- susurraba con dificultad sintiendo como la temperatura en su cuerpo iba aumentando.- Te prometo que este cumpleaños va ser especial.- espetaba provocando que la morena detuviera los besos para mirarla directamente a los ojos
-Si tu estas, lo tengo claro que va serlo.- sonreía genuinamente, mientras las dos se volvían a perder en una batalla de besos y caricias, que termino dando paso a una tarde llena de amor, la cual por supuesto ninguna de las dos había imaginado.
Gracias por decirme que piensan de la historia, les aseguro que me motivan a seguirla escribiendo ñ.ñ
Por cierto, dos capítulos más y todo va a reventar así que disfruten XD
Romi por motivarme a actualizar, gracias ñ.ñ
