Muchas gracias por leer, en serio que aprecio todos sus comentarios, después de todo ya saben lo que dicen: "poquitos pero sinceros". Por otra parte aprovecho este momento (xD) para hacerme publicidad - otra vez -. Recientemente abrí un LiveJournal, ahí pongo algunas cosas no tanto de mi vida, pero sí sobre mis gustos - música o libros, por ejemplo -, y también algunas cosas que escribo - poemas, pensamientos, una especie de ensayo... - que no puedo poner en este lugar por obvias razones. Si quieren pasarse y comentar - es opcional xD - el link está en mi perfil, en la parte de abajo.

Es todo lo que digo por ahora. Disfruten su lectura ^^


DISCLAIMER

Harry Potter es propiedad de J. K. Rowling, este fic no tiene fines de lucro, sino solo brindar un poco de entretenimiento para ustedes.


MOMENTOS

Scorpius Malfoy/Albus Potter

Segundo Año

I

Escuchas el golpeteo de algo contra la ventana. Te mueves en sueños, reacio a despertar por completo; permaneces así hasta que el golpeteo se hace casi insoportable y tienes que levantarte para ver qué es aquello que hace tan infernal sonido. Volteas hacia la ventana y al reconocer a aquel ser que ocasiona el sonido te levantas casi corriendo.

− ¡Evolas! – exclamas cuando abres la puerta y la lechuza entra en la habitación. No han pasado ni dos segundos cuando ya está picoteando tu mano, tal vez quiere una golosina. – Hey, tranquilo – le dices. – Hoy no tengo nada para ti.

Evolas te mira indignado. Estira la pata para que tomes la carta dirigida a ti y sin esperar nada más sale por la ventana. Piensas que todo se parece a su dueño, después de todo. Regresas a tu cama y enciendes la lámpara que tienes en el buró. Lees la carta y sonríes pues a pesar de todo Scorpius escribió más que Simon o Fran. Al menos así fue contigo.

Al terminar de leer la carta ríes por lo bajo. Scorpius es demasiado formal incluso en cartas así. Decides que eso no te importa, guardas la carta y te acomodas para dormir una vez más, aunque en realidad sean las siete y media de la mañana.

"Nos vemos mañana en la estación", decía la carta.

− Mañana… En la estación – murmuras antes de quedar dormido una vez más.