Capítulo 21
Pasaron dos días antes que Harry despertara después de la paliza que Brian le había dado y se sorprendió cuando no solo se encontró en la enfermería de la escuela, sino también cuando descubrió a Remus a su lado, con toda la pinta de no haber dormido correctamente y no haberse movido de su lado desde que lo avisaran. Durante unos breves momentos, se preguntó quien le había dicho lo sucedido, porque estaba convencido de que sus padres no habrían sido, pero Remus no tardó en respondérsela una vez descubrió con alivio que se había despertado.
Para su sorpresa, descubrió que Brian había sido castigado por lo ocurrido, si bien no con la expulsión como los profesores deseaban, porque para ello necesitaban la autorización del director, algo que no pensaba hacer. Y luego, más tarde, cuando sus amigos le visitaron, se enteró de cual había sido la reacción de toda la escuela así como cuales habían sido las medidas adoptadas por sus propios compañeros, le hizo gracia el que los gemelos hubieran decidido que el menor de los hermanos Potter era el blanco perfecto para sus bromas.
En si, todo lo que sucedió durante su estancia en la enfermería supuso una sorpresa para él, desde las diferentes visitas de los maestros mostrando su preocupación por él, hasta las proporciones que llegaran algunos estudiantes para mostrar sus deseos de que se recuperara pronto... Harry creía que tenía media tienda de golosinas en su cama; había más dulces de los que Harry había comido nunca y muchos de ellos jamás los había probado. Lo único que no le sorprendió fue la visita que le hizo el director, porque este lo único que quería era que admitiera que Brian no le había hecho nada para poder levantarle el castigo, pero por primera vez, Harry decidió no permitir que su hermano se librara del castigo o fuera él quien lo recibiera en su lugar, esta vez había más gente que le creía a él en vez de a Brian.
Fueron necesarios cinco días antes de que la enfermera le permitiera abandonar su cuidado, aunque con instrucciones precisas de que si sentía la más mínima molestia que viniera a verla. No creía que hiciera falta, después de todo Fawkes había ayudado a su recuperación haciéndole visitas por la noche y curando algunas de sus heridas más serias, pero como no quería ni herir ni enfadar a la mujer, le aseguró que lo haría. Una vez fuera de sus dominios, Harry decidió ante todo concentrarse en sus clases, las cuales había tenido bastante abandonadas durante su estancia en la enfermería; tenía que ponerse al día de la ausencia de una semana, y aunque para cualquiera aquello no sería mucho, para él que tenía un programa mucho más dura que para el resto, era más de lo que podía permitirse.
Si bien tenía mucho trabajo, debía reconocer que el hecho que Brian no se acercara a él, era bastante agradable. Parecía que había aprendido bien la lección y ante todo mantenía las distancias con él; solo se veía durante las comidas y durante ese periodo de tiempo, permanecía en la mesa gryffindor tratando de no llamar la atención de nadie, muy especialmente de Fred y George Weasley que habían decidido seguir castigando al menor de lo Potter, sometiéndolo a todas su invenciones (le habían confesado que su ambición era abrir una tienda de bromas, en la que se vendieran sus propios productos). Además, se debía tener en cuenta las detenciones que tenía cada noche; por lo que había escuchado Snape, Filch, Sprout y McGonnagall se turnaban y cada uno buscaba un trabajo de lo más desagradable, y lo mantenían ocupado hasta muy tarde. Sea como fuera, estaba claro, que aquello no había sido lo que Brian imaginó, cuando pensaba en su estancia en Hogwarts.
Así pues, Harry distribuyó su tiempo en sus diferentes obligaciones; mucho de su tiempo lo pasó en su habitación realizando la poción para Remus, después de todo la luna llena se acercaba y sabía que debía haber acabado la reserva que tenía de las vacaciones de verano. Era una lástima que no pudiera seguir experimentando pociones, con tal de lograr la cura para la licantropía, pero con todas sus responsabilidades, era algo casi imposible. Lo mismo iba con sus clases con Fawkes, a duras penas podía hacer alguna como el ave puntualizó, pero con sus clases y el entrenamiento junto al equipo, le ponía las cosas muy complicadas... Si al menos pudiera descansar bien... pero desde que salió de la enfermería no había dejado de tener extrañas pesadillas, aunque sin duda las peores comenzaron una semana después de que la señora Pomfrey le dejara marcharse.
"Harry miró a su alrededor no sabiendo muy bien donde estaba, puesto que él creía que había permanecido en su dormitorio de la escuela, pero ahora mismo podía afirmar que ese no era el caso... de hecho, aquel lugar ni siquiera podía ser calificado como mágico... no había duda alguna de que se trataba de un sitio completamente muggle.
Si debía fijarse en lo que le rodeaba, tendría que decir que estaba en lo que parecía ser una urbanización muggle, de aquellas que suelen existir a las afueras de las grandes urbes, aunque de cual, era un completo misterio para él. Debía de tratarse de una de esas con gente de dinero, porque la casa que había justo delante suyo era enorme y gritaba "asquerosamente rico" por todas partes. Era una vivienda de tres plantes, bastante grande y con un gran jardín, además tenía lo que parecía ser un coche bastante caro... sí, obviamente eran gente rica.
El chiquillo se estaba preguntando que era lo que estaba haciendo allí, cuando vio algo que le heló la sangre: allí justo delante de él, había lo que sin duda eran un grupo de mortífagos que se disponían a entrar en la vivienda. Harry se encontró con que no sabía que hacer, si debía de correr y esconderse para que no lo vieran o ir y avisar a la familia que vivía allí. Mientras se debatía entre una u otra opción, uno de los mortífagos se giró y le miró, y Harry pensó que ya no podría hacer ni lo uno, ni lo otro, pero a su sorpresa, el mortífago volvió a girarse.
- Todo limpio. No hay nadie que pueda molestarnos.
- Muy bien... vamos a divertirnos un rato.
Harry se sintió intrigado, ¿cómo podría decir que no había nadie? ¡Le acababa de ver! Tal vez lo más sensato habría sido marcharse y dejar que los mortífagos siguieran su camino ya que parecían haberle ignorado, pero se sintió impulsado a seguirlos, a saber que iban a hacer, si bien ya lo suponía, uno no tenía que pensar mucho para saber que es lo que un grupo de mortífagos podría querer hacer en una casa muggle: torturar y matar.
Los siguió dentro de la casa aún sin comprender como podían no darse cuenta de su presencia, y vio como cuatro se separaban del grupo inicial de siete y se dirigían al piso de arriba, seguramente a sacar a la familia de sus camas para reunirlos en el salón… sí, no mucho después se escucharon gritos y forcejeos, para luego aparecer todos en el salón, donde colocaron a los muggles justo en el centro de lo que parecía un círculo de mortífagos.
El joven mago no quería mirar, sabía que era lo que iba a pasar y no quería mirar lo que iban a hacer, pero aún sin saber porqué, sus ojos no se despegaron de la macabra escena que pasaba justo delante suyo. Se trataba de una familia joven… los adultos no debían tener más de 30 años y los niños (gemelos) no más de seis… no quería mirar, no quería ve lo que les iban a hacer, pero parecía haber una fuerza invisible que le impedía apartar la vista, y menos aún salir lo más rápido de allí.
Lo que pasó después no fue agradable… los mortífagos deseaban hacerlos sufrir y la mejor forma de dañar a unos padre era obligarlos a ser ellos quienes torturaran a sus propios hijos: los pusieron bajo imperios. Mientras la madre fue dañando a uno de sus hijos con un cuchillo de cocina, el padre golpeaba al otro con todas sus fuerzas. De nada servía que los niños gritara, que les pidieran a sus padres que pararan, ellos no podían desobedecer la orden que aquellos magos le habían dado. Y con cada grito, con cada súplica que daban aquellos niños, Harry no podía evitar llorar; no podía y no quería tampoco. No supo cuanto rato duró aquello, pero finalmente parece ser que se cansaron y les ordenaron matarlos… En aquellos momentos, la muerte era una bendición para aquellos chillos pero para su padres, era la mayor desesperación. Tan buen punto la maldición fue quitada, el hombre le arrebató el cuchillo a su mujer y se apuñaló, y la mujer no tardó mucho en seguirlo, aunque ella por un Avada que le lanzó el cabecilla del grupo.
- Será mejor que nos marchemos antes de que alguien pueda vernos.
- Sí… pero primero… ¡Morsmordre! Que los idiotas del ministerio sepan quien ha estado aquí esta noche.- Rió el cabecilla.
Ahora, encima de la vivienda, había la ya conocida señal Oscura, que anunciaba al mundo que los mortífagos habían vuelto a actuar"
Harry se despertó con un sobresalto, temblando y con lágrimas en los ojos, ¿había sido un sueño? Y si lo había sido… ¿por qué había soñado tal atrocidad? Sabía que no iba a ser capaz de volver a dormir por mucho que lo intentara, así que era insustancial que volviera a acostarse.
Viendo que aún estaba bastante oscuro y que no podía salir de su sala común sin meterse en problemas, puesto que aún habría toque de queda, cogió uno de sus libros más o menos complicados, y bajó hasta la sala para ponerse a leer. A pesar de estar leyendo, o al menos tratando de leer, su mente no podía dejar de darle vueltas a su sueño… ¿por qué? ¿por qué había soñado eso? ¡Ni tan siquiera conocía a aquella familia!, si bien ahora ya sabía cual era su nombre, Grey.
La mañana y el despertar del resto de su casa, lo encontró exactamente igual que como se había sentado, ni siquiera había cambiado de página… su mente no había podido dejar de darle vueltas al extraño sueño y ahora era mucho más consciente de lo que había pasado en él y de todos los detalles que antes se le habían escapado.
- Harry, ¿qué haces aquí?- Le pregunto Athenea sentándose a su lado.
- ¿Qué? Oh, Athenea… ¿Ya es de día? Sí, claro que sí…
- ¿Qué te pasa? Jamás te había visto como ahora.
- Hada… es que estaba distraído.
- Eso lo he notado, genio, pero ¿qué ha sido lo que et ha podido distraer hasta tal punto?
- Un sueño…- Contestó Harry tras unos momentos de silencio.
- ¿Un sueño?
- Bueno mejor dicho una pesadilla…. Una de las muy malas.
- ¿Me la quieres contar?
- ¡No!- Contestó bruscamente, aunque al ver su cara, añadió.- Athenea, es una pesadilla realmente mala… no quiero que lo pases mal al escucharme.
Athenea lo miró durante unos momentos distraída, como rumiando lo que su amigo le había dicho, obviamente buscando una solución al problema sin hacerle sentir peor de lo que ya se sentía. Finalmente, tras un par de minutos observándolo con atención, sonrió con satisfacción antes de levantarse y subir hasta su dormitorio dejando tras de si a un muy confuso muchacho. Cuando regresó, llevaba en sus manos lo que parecía un cuaderno negro.
- Toma.- Dijo ella tal cual, alargándole el cuaderno.
- ¿Qué es?
- Es un diario, tonto.- Ante la expresión de su amigo, añadió.- Es para que escribas tus sueños, no lo que te pasa cada día… Hay veces que tienes ciertos sueños que te molestan, pero que no puedes explicárselo a la gente, entonces lo que puedes hacer es escribirlos, de esa forma te sentirás mucho mejor.
- Pero yo solo he tenido una pesadilla.
- Bueno, pues escríbela y cuando tengas otro sueño, sea cual sea… aunque sea una tontería, escríbelo, así luego cuando lo releas te reirás un poco. ¿Lo harás?
- Vale, lo intentaré.
Después de eso, cogió el cuaderno y sin siquiera esperarse, lo abrió y comenzó a escribir lo que ya hacía horas que lo había estado molestando. Para su propia sorpresa, aquel sueño ocupó sus tres buenas páginas, y en ellas explicó con todo detalle lo que había ocurrido, como los mortífagos habían torturado y matado a aquella familia muggle, y cuando por fin acabó pudo comprobar que su amiga había tenido razón, se sentía mucho mejor.
Los siguientes días tuvo también extraños sueños sobre su día a día, y a pesar d que no lo molestaban, también los relató en su diario de sueños tan buen punto se despertaba. Algunos, incluso eran bastante divertidos como que a Brian le gastaran una broma en la que acababa transformado en un gatito rojizo inofensivo… aquellos daban un ligero toque de humor tal y como Athenea le había dicho.
El diario, fue una gran idea ya que de esa forma podía concentrarse en otras cosas, como sus estudios, quidditch, y sus investigaciones… quieras que no, todo era bastante más duro que en los demás cursos que ya había hecho de antemano. No fue hasta aproximadamente una semana después de la pesadilla, que no notó que pasaba algo muy raro con sus sueños…
- Pobres… Tuvieron que sufrir tanto.- Escuchó que comentaban Jonathan durante un desayuno mientras leía el Profeta.
- ¿Qué ocurre?- Preguntó Harry
- Anoche los mortífagos mataron a una familia muggle… además de una forma bastante cruel.
- ¿Me dejas leer?
- Ten… aunque te advierto que es bastante asqueroso de leer.
Harry asintió distraídamente, antes de coger el periódico y comenzó a leer la noticia. De un principio no pareció haber nada fuera de lo común, un pequeño grupo de mortífagos que habían querido pasar un buen rato, o al menos buen rato para ellos, habían llegado alrededor de medianoche y tras obligarlos a permanecer en el salón, los torturaron y mataron… No fue hasta que comenzaron a describir a los miembros de la familia que Harry notó algo raro… un matrimonio joven y sus dos hijos gemelos de seis años. Ya algo más asustado, continuó leyendo atentamente hasta que encontró el nombre de dicha familia… los Grey.
El muchacho sintió un nudo en el estómago a la vez que palidecía bruscamente… luego dejando a un lado el periódico, cogió su diario de sueños y lo abrió por las primeras páginas donde estaba relatada su pesadilla y comenzó a compara hechos entre su cuaderno y el Profeta; el resultado, lo hizo palidecer aún más.
- Harry, ¿qué te pasa? ¿Estás muy pálido?- Preguntó Athenea mirándolo preocupada.
- Es imposible… No puede ser verdad…
- Harry, nos estás asustando.
- La pesadilla… el ataque… no puede ser…
- ¡Harry!
- Lo soñé…- Contestó al fin mirando a sus dos amigos hufflepuff.
- ¿Qué soñaste?- Preguntó Jonathan
- El ataque a los Grey… lo soñé.
- Venga ya… eso es imposible.
- ¡Es verdad!- Exclamó asustado.- ¡Fue la pesadilla por la que 'Nea me dijo comenzar el diario de sueños!
- Harry ¿te das cuenta de lo que estás diciendo?- Murmuró Athenea.- Si realmente soñaste con el ataque a los Grey, es muy serio.
- Lo sé… No podría seguir callando y tendría que decir sobre mis capacidades.
- Creo que nos estamos precipitando.- Cortó Jonathan.- Yo creo que aunque Harry hubiera soñado realmente con ese ataque, no quiere decir nada, puede que no vuelva a ocurrir y entonces no serviría de nada…
- ¿Qué propones?- Preguntó la chica sin apartar la vista de su amigo.
- Harry, tu ahora quédate callado y sigue escribiendo tu diario de sueños… si vuelves a soñar con otro ataque mortífago y luego este se confirma, iremos al director… pero solo le diremos sobre tus sueños, ¿vale?
Ambos lo miraron por unos momentos, antes de asentir más bien de mala gana; comprendían que tal precaución era necesaria, pero no les gustaba la idea de permitir otros asesinatos antes de tratar de parar al Lord Oscuro y a sus seguidores en tales ataques.
Nota autora: Sí, sí… lo sé llevo muchísimo tiempo sin actualizar. Reconozco que me he planteado el abandonar el fic, incluso por el grupo pregunté si alguien lo quería adoptar, pero una amiga mía casi me pega cuando lo comenté y me animó a continuarlo.
Muchas gracias a todos aquellos que habéis seguido esperando el que me pusiera al día, y actualizara un nuevo capítulo intentaré no volver a dejar pasar tanto tiempo ni tampoco el dejar dicha historia en el olvido. También muchas gracias a todos aquellos que dejasteis comentarios de ánimo, han hecho que al final no lo abandone.
Ahora dos cosas más, la primera desconecté la parte de dejar reviews de personas no registradas porque hubo alguien que usando tal método me spameó con demandas de fics a la carta, le dio lo mismo que dejara un comentario en mi perfil diciendo que yo no hacía esas cosas y continuó. Lo dejo claro, YO NO ESCRIBO A LA CARTA, por lo que una historia que yo publique tiene que ser algo que se me haya ocurrido a mí, o que alguien me haya dado una ligera idea y me haya dejado desarrollarla a mí. Si alguien quiere un fic en el que tiene que pasar todo tal y como quiere, que lo escriba él/ella, yo no lo haré. Dicho esto volveré a permitir comentarios de personas no subscritas pero si me vuelvo a encontrar como la última vez, lo desconectaré y no lo volveré a conectar.
Ahora otra cosa, también relacionada con spam. Abandono el grupo de yahoo, debido a alguien que hace spam con diferentes cuentas, de forma que no se repite… he intentado bloquearlo, pero puesto que no repite mail es un poco complicado. Es por ese motivo, que he abierto (o mejor dicho, lo abrí hace bastante) un grupo en google, la dirección está en el perfil, como siempre primero actualizaré en el grupo y posteriormente aquí.
Gracias a todos y espero que muy pronto os pueda entregar un nuevo capítulo.
