Disclaimer: Percy Jackson es obra de Rick Riordan.


-Bueno, me toca leer -dijo Jason, mientras recogía el libro y lo abría. Su cara mostró un rostro de incredulidad, diversión y resignación-: Annabeth, escuela de adiestramiento para perros. Juro que los títulos son cada vez más raros.

-¿Por qué no nos dijiste que tenías una escuela de perros, Annabeth? -exclamó Travis, dolido.

-¿Cuanto cobras? -preguntó Connor-. Lo digo para traerte el nuestro.

-No tenéis perro -suspiró Katie. Travis la miró, con los ojos brillantes.

-¿Podemos tener un cachorro, Kat? Por favor -suplicó, poniendo ojos de inocente, haciendo que su novia sonriese.

-Lo pensare -dijo la hija de Deméter.

-¿Aceptáis perros mecánicos? -preguntó Leo en ese momento.

-¡No tengo una escuela de adiestramiento para perros! -exclamó Annabeth, desilusionando a algunos.

-Pero aún tendremos un perrito, ¿no, Katie? -dijo Travis. Katie rió, besando a su novio.

Nosotros estuvimos de pie en las sombras del Bulevar Valencia, mirando hacia arriba a las letras doradas grabadas en mármol negro: ESTUDIOS DE GRABACIÓN, EL OTRO BARRIO.

-Ya están allí -murmuró Chris.

Los semidioses asintieron, con diferentes pensamientos. Algunos parecían aliviados de que hubiesen llegado allí a tiempo, y otros que no hubiese habido algo más de acción. Pero en cualquier caso, todos estaban nerviosos, ya que sabrían con exactitud que había ocurrido en el Inframundo, ya que los pocos que lo sabían, y no habían estado con ellos, solo sabían partes escasas.

Debajo, grabado en las puertas de vidrio: NO ABOGADOS. NO VAGABUNDOS. NO VIVOS.

-Suena como un sitio algo estricto -comentó Leo.

Era casi media noche, pero el lobby estaba bien iluminado y lleno de gente. Detrás del escritorio de seguridad estaba sentado un guardia de seguridad de mirada-dura con lentes de sol y un auricular.
Me voltee hacia mis amigos. "Ok. Recuerden el plan."
"El plan," Grover balbuceo. "Seeh. Yo amo el plan."

-Se nota que lo haces -murmuró Luke, con ironía. Aunque tenía que admitir que Grover lo había sorprendido. Sé había imaginado que Grover se acabaría yendo, ya que el sátiro no es muy valiente. Pero ahí estaba, en la entrada del Inframundo... y por su culpa.

Annabeth dijo, "¿Qué pasa si el plan no funciona?"

-No seas negativa, Annabeth -se quejó Nico.

-Nico tiene razón -apuntó Thalía-. Además, el de pensar en negativo es Nico, no se lo robes.

-¡Eh!

"No pienses negativo."

-Al final va a ser verdad y todo, eso de que somos familia -gruñó Nico.

"Correcto," ella dijo. "Nosotros estamos entrando a la Tierra de la Muerte, y yo no debería pensar negativo."

-Bueno, Annabeth tiene un punto allí -señaló Silena.

Saque las perlas de mi bolsillo, las tres esferas lechosas que Nereida me había dado en Santa Mónica. Ellas no parecían como mucho refuerzo en caso de que algo saliera mal.

-Ahora no te parecen muy importante. Pero créeme, cuando llegué el momento, te alegrarás de tenerlas contigo -le dijo Pérsefone.

-Lo sé -dijo Percy, con una sonrisa. Verdaderamente, le había venido bien aquellas perlas.

Annabeth puso su mano en mi hombro. "Lo siento, Percy. Tienes razón, lo conseguiremos. Todo estará bien."
Ella le dio a Grover un codazo.
"¡Oh, correcto!" él intervino.

-Lo iba a decir igualmente... puede que más tarde, pero lo iba a decir -se quejó Grover.

"Llegamos así de lejos. Encontraremos el rayo maestro y salvaremos a tu mamá. No hay problema."

-Ninguno... salvo, Caronte, Cerbero, y pillar a mi padre de buenas... que no son muchas -contó Nico. Hades iba a protestar, pero se dio cuenta de que él no solía estar de buenas mucho tiempo. Sobre todo en verano, cuando Pérsefone no estaba con él.

Yo mire a ambos, y me sentí realmente agradecido. Solo unos pocos minutos antes, casi los había mandado directo hasta la muerte en camas de agua de lujo, y ahora ellos estaban intentando ser valientes por mi causa, tratando de hacerme sentir mejor.

-Siempre -dijeron Annabeth y Grover, sonriendo a Percy.

Quirón los miró, divertido. Esos tres eran tan distintos entre ellos, pero se complementaban a la perfección. Percy no podría haber escogido a mejores miembros para la misión.

Deslice las perlas de vuelta a mi bolsillo. "Vamos a patear algunos traseros del inframundo."
Caminamos hacia dentro del lobby EOB.

-Vaya manera de entrar en el territorio de un dios -bufó Hades, rodando los ojos.

Muzak tocaba suavemente en los altavoces ocultos. La alfombra y paredes eran gris acero. Cactus de lápiz crecían en las esquinas como manos de esqueleto. Los muebles eran de cuero negro, y todos los asientos estaban ocupados.

-La decoración es un poco tétrica -murmuró Afrodita.

-Es el inframundo -dijo Atenea.

Había gente sentada en sofás, gente parada, gente mirando hacia afuera por las ventanas o esperando por el ascensor. Nadie se movía, o hablaba, o hacia mucho de nada. Por el rabillo de mi ojo, podía verlos a todos perfectamente bien, pero si me enfocaba en cualquiera de ellos en particular, ellos empezaban a verse…transparentes. Podía ver directo a través de sus cuerpos.

-¿Esos... son espíritus? -preguntó Bianca.

-Sí -respondió Hazel, desviando la mirada. Leer eso, le recordaba todos aquellos años que había estado muerta.

-¿Por qué hay tantos allí? -preguntó Charles.

-Caronte es estricto con lo de dejar pasar a la gente -respondió Hades-. Han de ser enterrados y con algo de dinero para pagar el peaje. Antiguamente eran dracmas, aunque ahora no importa, siempre que sea dinero.

El escritorio del guardia de seguridad era un podium alzada, así que tuvimos que mirar hacia arriba. Él era alto y elegante, con piel chocolate coloreada y cabello rubio-blanqueado rapado al estilo militar.

Frank rodó los ojos. Al parecer, su padre había iniciado la moda de cabello al estilo militar, y las gafas de sol.

El vestía en tonos de carey y un traje de seda italiana que combinaba con su cabello. Una rosa negra estaba colgada a su solapa debajo de una etiqueta de nombre plateada.

Leí el nombre en la etiqueta, entonces lo mire con asombro. "¿Su nombre es Quirón?"

Hades gruñó.

-Genial, ahora le tendré meses quejándose de eso.

Él se inclino a través del escritorio. No podía ver nada en sus lentes excepto mi propio reflejo, pero su sonrisa era dulce y fría, como la de una pitón, justo antes de comerte.

Apolo y Artemisa se miraron, tal vez recordando a la pitón de Delfos.

"Que precioso joven muchacho." Él tenía un acento extraño inglés, tal vez, pero también como si él hubiera aprendido ingles como segundo lenguaje.

-Claro. Su lengua natal es el griego -expresó Hefesto.

"Dime, compañero, ¿me veo como un centauro?"

-Yo diría que no -dijo Quirón, mirando su propio cuerpo.

"N-no."
"Señor," él agrego suavemente.
"Señor," yo dije.

-Caronte me esta empezando a caer mal -murmuró Poseidón.

Él señaló el nombre en la etiqueta y corrió su dedo debajo de las letras.
"¿Puedes leer esto, compañero? Dice C-A-R-O-N-T-E. Dilo conmigo: CARONTE."
"Caronte."
"¡Sorprendente! Ahora: Sr. Caronte."

-Hades, voy a hacerle una visita a tu barquero -espetó Poseidón.

-Cuenta conmigo -dijo Teseo.

-Y conmigo -añadió Orión-. Nadie se mete con un hermano nuestro.

"Sr. Caronte." Yo dije.
"Bien hecho." Él se sentó de nuevo. "Yo odio ser confundido con ese Viejo hombre-caballo.

-Normal -dijo Piper-. Quirón es mil veces mejor.

Todos los que conocían a Quirón, asintieron, de acuerdo con las palabras de la hija de Afrodita.

Y ahora, ¿Cómo puedo ayudarlos a ustedes pequeños muertos?"
Su pregunta cayó en mi estomago como una bola rápida. Mire a Annabeth por apoyo.
"Nosotros queremos ir al inframundo," ella dijo.

-Sin duda lo habéis dejado sorprendido -dijo Hades-. Normalmente están acostumbrados a protestar.

La boca de Caronte se torció. "Bueno, eso es refrescante."
"¿Lo es?" ella pregunto.
""Directa y honestamente. Sin gritar. Sin 'Debe haber un error, Sr. Caronte'" él miro hacia nosotros. "¿Cómo murieron, entonces?"
Le di un codazo a Grover.

-Tú mejor que no pienses, Percy. A ver si se te desgasta el cerebro -comentó Bianca, arrancando varias risas.

"Oh," él dijo. "ummm... ahogados… en la bañera."

Hermes soltó un suspiro, sacudiendo la cabeza con incredulidad.

-Voy a tener que darle clases sobre mentir yo mismo -murmuró el dios de los viajeros.

"¿Los tres?" Caronte preguntó. Nosotros nos codeamos.
"Era una gran bañera."

-Podrías haber dicho que moristeis en el mar -señaló Leo-. Eso hubiese sido mucho más creíble.

Caronte se veía medianamente impresionado.

-No es que sea una muerte muy normal -dijo Apolo.

"Supongo que no tienen monedas para el pasaje. Normalmente, con adultos, verán, yo podría cargarle a su American Express, o adherir el precio del ferry a su última factura del cable. Pero con niños…por desgracia ustedes nunca mueren preparados. Supongamos que ustedes tendrán que tomar asiento por unos pocos siglos."

-Me parece que no tienen ni un día -replicó Perseo.

"Oh, pero nosotros tenemos monedas." Conté tres dracmas doradas en el mostrador, parte del alijo que yo encontré en el escritorio de la oficina de Crusty.

-Ya le habéis revelado que sois semidioses -dijo Rachel-. Mortales corrientes no llevarían dracmas encima.

"Bueno, ahora…" Caronte humedeció sus labios. "Dracmas reales. Dracmas dorados reales. Yo no había visto esto en…"
Sus dedos se cernían con avidez por encima de las monedas.
Nosotros estábamos tan cerca.
Entonces Caronte me miro.

-Ya se ha dado cuenta de que son semidioses -murmuró Deméter.

-Dos semidioses y un sátiro -corrigió Hestia.

-Lo que sea.

Esa mirada fría detrás de sus lentes parecía haber un agujero a través de mi pecho. "Aquí ahora," él dijo. "Tú no pudiste leer mi nombre correctamente. ¿Eres disléxico, muchacho?"

-Ser semidiós, no significa que seas disléxico -dijo Frank, ya que él mismo no tenía dislexia.

"No," yo dije. "Estoy muerto."

-Los muertos pueden tener dislexia, Percy -le contó Hazel.

-¿Cómo lo sabes? -preguntó Katie. Hazel no respondió.

Caronte se inclino hacia adelante y tomo una inhalación. "Tú no estas muerto. Yo debería haber sabido. Tu eres un Diosecillo."
"Nosotros tenemos que llegar al inframundo," yo insistí.

-Vamos, que habéis tenido que inventar una historia, para que al final os descubriese -dijo Will.

Caronte hizo un sonido de gruñir profundo con su garganta. Inmediatamente toda la gente en la habitación de espera se paro y empezaron a andar, agitados, prendiendo cigarrillos, corriendo las manos a través de su cabello, o chequeando sus relojes de pulsera.

-¿Qué ha sido eso? -preguntó Travis.

-Cada vez que llegan nuevas visitas, Caronte suele parar a las personas -explicó Hades-. Antes no lo hacía, pero llegó una vez, que se acumularon tantas, que pasaron por encima de Caronte. La mitad acabó en el río Estigio, y la otra mitad en las mandíbulas de Cerbero.

-No ha sido un final muy bueno -murmuró Connor.

"Váyanse mientras puedan," Caronte nos dijo. "Yo solo tomare estas y olvidare que los vi."

-Será tacaño -resopló Hera.

Él empezó a ir por las monedas, pero yo se las arrebate de vuelta.
"Sin viaje, sin propina" intente sonar más valiente de lo que me sentía.

-Muy bien -le animó Aquiles.

Caronte gruño de nuevo—un profundo, sangre-congelante sonido. Los espíritus de la muerte empezaron a golpear en las puertas del ascensor.
"Es una pena, también" yo suspire. "nosotros teníamos más que ofrecer."

-Tu hijo es bueno sobornando, tío P. -declaró Hermes, encantado-. Seguramente lo ha sacado de su madre.

-¿No te acuerdas de lo leímos al principio? -le preguntó Apolo, apuntando al libro.

-Cierto -exclamó Hermes, antes de girarse hacía Percy-. Percy dime, ¿te gustaría tener un hermano pequeño, que sea hijo de Hermes?

-Esta casada -gruñó Percy, mientras él y Poseidón fulminaban al dios de los viajeros con la mirada. Este se encogió en su sitio, mientras sus hijos rodaban los ojos.

Yo sostuve hacia arriba la bolsa entera de los alijos de Crusty. Saque un puñado de dracmas y deje que las monedas se derramaran a través de mis dedos.
El gruñido de Caronte cambio a algo más parecido al ronroneo de un león. "¿Tú piensas que yo puedo ser comprado, diosecillo? Eh… solo por curiosidad, ¿Cuánto tienes ahí?"

-Sí, lo pensamos -declaró Reyna, rodando los ojos. Se preguntó si Caronte podría tener hijos medio mortales, por que de ser así, Octavio sería hijo suyo.

"Un montón," yo dije. "Apuesto a que Hades no te paga lo suficiente por tanto trabajo duro."

-Es que primero tendría que hacer correctamente su trabajo -bufó Hades, rodando los ojos.

"Oh, tú no sabes ni la mitad de eso. ¿A quién le gustaría ser la niñera de estos espíritus todo el día? Siempre es 'Por favor no dejes que este muerto' o 'Por favor déjame cruzar de gratis.' Yo no he tenido un aumento de sueldo en trescientos años. ¿Ustedes imaginan que trajes como este son baratos?"
"Tu mereces algo mejor," acorde. "Un poco de apreciación. Respeto. Buena paga."

Hades soltó un gemido, fulminando a Percy con la mirada.

-Muchas gracias, Jackson -gruñó Hades-. Seguramente Caronte me va a estar agobiando durante años para que le suba el sueldo.

Con cada palabra, yo introduje otra moneda de oro en el contador. Caronte lanzo una mirada abajo hacia su chaqueta de seda italiana, como si se imaginara a sí mismo en algo incluso mejor. "Yo debo decir, muchacho, que tu estas diciendo algo con sentido ahora. Solo un poco."
Yo introduje algunas monedas más. "Yo podría mencionar un aumento de sueldo cuando hable con Hades."

-No te atreverás -dijo Nico con confianza.

-Es Percy -le susurró Thalía.

-No había contado ese detalle.

Él suspiro. "El bote esta casi lleno, de todos modos. Yo podría añadirlos a ustedes tres y estar fuera de eso."

-Y luego se queja de que no le doy aumentos de sueldo -se exasperó Hades.

Él se paro, recogió nuestro dinero, y dijo, "Vamos."
Nosotros nos empujamos entre la multitud de espíritus esperando, quienes se empezaron a agarrar a nuestras ropas como el viento, sus voces susurrando cosas que no podía descifrar.

Varios pusieron muecas de tristeza por el destino de los fantasmas.

Caronte los empujo fuera del camino, gruñendo, "Cargas libres."
Nos escolto dentro del ascensor, que ya estaba replete de almas de la muerte, cada una sosteniendo un pasaje de embarque verde. Caronte agarro dos espíritus que estaban intentando seguir con nosotros y los empujo de regreso al lobby.

-No entiendo por que intentan colarse tanto. Si les toca los Campos de Castigo, van a estar sufriendo toda la eternidad.

"Correcto. Ahora, nadie se haga ilusiones mientras no estoy," el anuncio a la sala de espera. "Y si alguien mueve el dial de mi estación suave escucha de nuevo, yo me asegurare de que ustedes estén aquí por otros mil años. ¿Entendido?"

-No sé si es un castigo un tanto excesivo, o lo es poco -murmuró Annabeth.

Cerró las puertas. Puso una tarjeta llave dentro de una ranura en el panel del ascensor y nosotros empezamos a descender.
"¿Qué les pasa a los espíritus esperando en el lobby?" Annabeth pregunto.

-Yo y mi maldita boca -murmuró Annabeth, deseando no haber dicho eso.

-Me encanta tu boca -le susurró Percy al oído, mientras le daba un beso rápido en la boca.

"Nada," Caronte dijo.
"¿Por cuánto tiempo?"
"Para siempre, o hasta que yo me sienta generoso."
"Oh," ella dijo. "Eso no es…justo."

-Pero nada justo -bufó Hazel, ya que ella también había tenido que pasar por eso, cuando había muerto.

Caronte enarco una ceja. "¿Quién dijo que la muerte era justa, niña? Espera hasta que sea tu turno. Ustedes morirán lo suficientemente pronto, por el camino en que van."

-Desde luego, el tipo es muy alegre -comentó Leo, negando con la cabeza.

"Nosotros saldremos vivos," yo dije.
"Ha."

-Pues al final, parece que Caronte se equivoco -sonrió Katie al trío de la misión.

-Estoy deseando restregárselo por la cara -dijo Hades, con una sonrisa loca en su rostro divino.

-Sabes que se escaparán de ti, ¿no? -comentó Atenea. Hades hizo un ademán sin importancia.

Tengo una sensación de mareo repentino. Nosotros ya no estábamos yendo más hacia abajo, si no hacia adelante.

-Normal. Vale que el Inframundo se encuentre bajo tierra, pero tampoco te pases. Más abajo esta el Tártaro -comentó Nico.

El aire se volvió brumoso. Los espíritus alrededor de mi empezaron a cambiar de forma. Sus ropas modernas parpadeaban, volviéndose unas capas con capucha grises.

-Han de estar presentables -dijo Pérsefone, encogiéndose de hombros.

El piso del ascensor comenzó a balancearse. Pestañee con fuerza. Cuando abrí mis ojos, el traje italiano cremoso de Caronte fue remplazado por una larga capucha negra. Sus lentes de carey se habían ido. Donde sus ojos deberían estar había cuencas vacías—como los ojos de Ares, excepto que Caronte era completamente oscuro, lleno de noche y muerte y desesperación.

-Casi prefiero como estaba vestido antes -murmuró Afrodita, haciendo una mueca.

Él me vio mirándolo, y dijo, "¿Entonces?"
"Nada," yo logre decir.
Pensé que él estaba sonriendo, pero no era eso. La carne de su cara de estaba volviendo transparente, dejándome ver derecho a través de su cráneo.

-Ojala hubiese estado sonriendo -gimió Annabeth, acordándose de aquella visión.

-Fue escalofriante -admitió Percy.

El piso seguía balanceándose.
Grover dijo, "Yo creo que estoy mareado."

-No eras el único -murmuró Percy.

-Pues no lo parece -comentó Rachel.

Cuando pestañee de nuevo, el ascensor ya no era un ascensor. Nosotros estábamos parados en un barco de madera.

-Percy, deja de pestañear -se burló Clarisse.

Caronte nos estaba llevando a través de un oscuro, aceitoso río, atestado con huesos, pescados muertos, y otras, cosas extrañas—muñecas de plástico, claveles aplastados, diplomas esponjosos con bordes dorados.

-Es asqueroso -murmuró Silena, poniéndose verde.

"El río Estigio," Annabeth murmuro. "Es tan…"
"Contaminado," dijo Caronte.

-Yo apoyo a Silena. Ese rió es asqueroso -dijo Chris.

-No dan muchas ganas de bañarte -añadió Charles.

-Dímelo a mí -susurró Percy, mirando de reojo a Luke.

"Por miles de años, ustedes humanos han estado tirando todo con lo que se topan—esperanzas, sueños, deseos que nunca se hicieron realidad. Irresponsable perdida de administración, si me preguntan."

-Y también esta el hecho de que hay dioses que pueden llegar a matar a cientos de personas, solo por que le han cogido tirria a una -murmuró Nico, mirando de reojo a Zeus. Había sido él, quien había matado a su madre.

La niebla se ondulaba hacia afuera del agua sucia. Por encima de nosotros, casi perdido en la oscuridad, había un techo de estalactitas. Más adelante, la otra orilla brillaba con luz verdosa, el color del veneno.
El pánico cerró mi garganta. ¿Qué estaba haciendo ahí? Esta gente alrededor mío… ellos estaban muertos.

-Muy bien, Percy. Por fin te has dado cuenta -se burló Bianca.

Annabeth sostuvo mi mano.

Percy y Annabeth se sonrojaron cuando miradas picaras empezaron a brillar alrededor suyo.

-Desde tan jóvenes -murmuró Thalía, fingiendo que se quitaba una falsa lágrima de sus ojos azules.

Atenea murmuró eso también, pero ella con odio, mientras miraba mal a Percy, y luego a Afrodita.

Bajo circunstancias normales, esto me daría vergüenza, pero entendía como ella se sentía. Ella quería asegurarse de que alguien más estaba vivo en el bote.

Annabeth miró a Percy, algo asombrada. A pesar de que en el libro, hacía poco tiempo que Percy la conocía, era increíble ver como podía sentir sus emociones tan fácilmente. Daba hasta algo de miedo.

Me encontré a mi mismo murmurando una plegaria, aunque no estaba muy seguro a quien le estaba rezando. Aquí abajo, solo un Dios importaba, y él era el que yo tenía que confrontar.

-Podrías rezarme a mí -comentó Deméter-. Cualquier cosa que sea fastidiar a Hades, puedes contar conmigo.

-Se nota que me quieres -masculló el dios del Inframundo.

La orilla del inframundo se pudo visualizar. Rocas escarpadas y arena volcánica negra se extendían tierra adentro aproximadamente a cien yardas de la base de una alta pared de piedra, la cual se marchaba en cualquier dirección tan lejos como podíamos ver.

-Esto es cada vez más tétrico -dijo Will.

-Se hayan en el Inframundo -replicó Reyna.

Un sonido vino de algún lugar cercano de la penumbra verde, haciendo eco en las piedras—el aullido de un animal grande.

Poseidón y Atenea tragaron saliva. A este paso, ambos iban a sufrir un infarto divino.

"El viejo tres-caras tiene hambre," Caronte dijo. Su sonrisa se volvió esquelética en la luz verdecida. "Mala suerte para ustedes, Diosecitos."

-Pero si Cerbero es un buen chico -protestó Annabeth.

-Solo contigo es un buen chico -murmuró Percy.

La parte inferior de nuestro barco se deslizo en la arena negra. La muerte empezó a desembarcar. Una mujer sosteniendo la mano de una pequeña niña. Un hombre viejo y una mujer vieja cojeando brazo con brazo. Un niño no más viejo de lo que yo soy, arrastrando los pies silenciosamente solo en su túnica gris.

Los semidioses tragaron saliva. Aquello demostraba que la muerte no hacía distinciones para nadie. Ni pobre ni ricos. Ni jóvenes ni ancianos. Ni hombres ni mujeres. La muerte se los llevaba a todos por igual, sin distinciones de ninguna clase.

Caronte dijo, "Te deseo suerte, muchacho, pero no hay ninguna de ella aquí abajo.

-De haberla, la hay -murmuró Hades-. Solo has de poder hallarla. Y muy pocos lo consiguen.

Eso sí, no te olvides de mencionar mi aumento de sueldo."

-Que no falte el estúpido aumento -resopló Artemisa.

Él contó nuestras monedas de oro dentro de su bolsa, luego tomo su mástil. Él gorgoreaba algo que sonaba como la canción de Barry Manilow mientras trasladaba el barco vacío de vuelta a través del río.

-La peor manera de la que se podía despedir -murmuraron los Stoll.

Nosotros seguimos a los espíritus a través de un bien-desgastado camino. No estoy seguro de que estaba esperando—puertas perladas, o un gran rastrillo negro, o algo. Pero la entrada al inframundo se veía como una mezcla entre la seguridad de un aeropuerto y la autopista de peaje de Jersey.

-La seguridad allí ha aumentado mucho -comentó Zeus.

Ahí había tres entradas separadoras debajo de un enorme arco negro que decía USTED ESTA ENTRANDO AHORA EN ÉREBEO. Cada entrada tenía un
pasador de metales con cámaras de seguridad montadas en la parte de arriba. Más allá de estas había cabinas de peajes manejadas por espíritus crueles vestidos de negro como Caronte.

Luke soltó un bufido.

-La seguridad allí es muy estricta -comentó el hijo de Hermes.

-Ni te imaginas -dijo Nico.

-Colarse allí es prácticamente imposible -añadió Thalía.

Los aullidos del animal hambriento estaban muy fuertes ahora, pero yo no podía ver de donde provenían. El perro de tres-cabezas, Cerbero, quien se suponía que tenía que cuidar la puerta de Hades, estaba en ningún lugar para ser visto.

-Seguramente lo tendréis delante de vuestras narices, pero solo es visible si te acercas a él... a menos que estés muerto, claro esta -explicó Hades.

¿Alguien esta entendiendo de que todo esto ya ha ocurrido? pensó Percy, un poco harto de que le explicasen cosas que él ya entendía.

Los muertos hacían fila en las tres líneas, dos marcadas como EN SERVICIOS, y una marcada como MUERTE RÁPIDA. La línea MUERTE RÁPIDA se estaba moviendo rápidamente.

-Por algo la llaman Muerte Rápida -gruñó Atenea.

Las otras dos estaban acaudaladas.
"¿Qué opinas?" le pregunte a Annabeth.
"La línea rápida debe ir derecho a los campos de Asfódelos," ella dijo. "Sin juicio. Ellos no quieren arriesgarse a una sentencia de la corte, porque eso tal vez valla en contra de ellos."

-Pero eso no funciona -dijo Hades-. Si hay tanta seguridad es precisamente para que no pase gente que se merezca un castigo o una recompensa.

"¿Hay una corte para gente muerta?"
"Si, tres jueces. Ellos cambian de lugar acerca de quien se sienta en el banquito. El rey Minos,

Nico gruñó.

Thomas Jeffersom, Shakespere—gente como esa. Algunas veces ellos miran una vida y deciden que esa persona necesita una recompensa especial—los campos de Elisio. Algunas veces ellos deciden el castigo. Pero la mayoría de la gente, bueno, ellos solo viven. Nada especial, bueno o malo. Así que ellos van a los campos de Asfódelos."

-Esos están llenos de gente -murmuró Hazel, apretando la mano de Frank.

"¿Y hacen qué?"
Grover dijo, "Imagínate estar parado en un campo húmedo en Kansas. Para siempre."
"Duro," yo dije.

-Espero jamás estar en un campo de Kansas -murmuró Jason.

"No tan duro como eso," Grover murmuro. "Mira."
Una pareja de espíritus crueles vestidos de negro habían empujado hacia un lado a un espíritu y estaban registrándole en el escritorio de seguridad.

-Son duros -comentó Leo.

-Algo debió de haber echo -gruñó Hefesto.

La cara del hombre muerto parecía vagamente familiar.
"Él es ese predicador que hacia las noticias, ¿recuerdan?" Grover preguntó.
"Oh, sí." Yo recordaba ahora. Nosotros lo vimos en la TV un par de veces en la residencia de la academia Yancy. Él era este molesto tele-evangelista del norte del estado de Nueva York quien crió millones de doladores por orfanatos y luego fue atrapado gastando el dinero en cosas para su mansión, como tapas de oro para las tazas del baño, y un puesto de golf interior. El murió en una persecución policial cuando su "Lamborghini para el señor" se salió de un acantilado.

-Se lo merece -resopló Reyna con odio.

-Y que lo digas -admitió Rachel, con el ceño fruncido-. No solo se dedico a estar a multitud de personas, sino que creo falsas esperanzas para un montón de huérfanos que no tenían nada.

Yo dije, "¿Qué están haciendo con él?"
"Castigo especial de Hades," Grover adivino. "La gente realmente mala consigue esta atención personal tan pronto como llegan. Las Fur—las Benévolas prepararon una eterna tortura para él."

Hades asintió. Realmente despreciaba a ese tipo de gente.

El pensamiento de las Furias me hizo estremecer. Me di cuenta de que estaba en su territorio ahora.

-Ya era hora de que te dieses cuenta -resopló Thalía.

-Bueno, Percy tenía demasiadas cosas en la mente -le defendió Hazel, y Percy sonrió a la chica, agradecido con ella.

La vieja Sra. Dods estaría lamiendo sus labios con anticipación.
"Pero si él es un predicador," yo dije, "y él cree en un infierno diferente…"
Grover se encogió de hombros. "¿Quién dice que él está viendo este lugar de la manera en que nosotros lo hacemos?

-La gente ve el infierno con el cual han crecido -dijo Hades-. Si alguien se lo imagina lleno de llamas y ríos de lava, será eso lo que vera.

Los humanos ven lo que ellos quieren ver. Tú eres muy testarudo—er, persistente, en esa manera."

-Quería decir testarudo -se corrigió Grover, arrancando un par de risas.

Nosotros estábamos más cerca de las puertas.
El gruñido era tan ruidoso ahora que sacudió el piso en mis pies, pero yo todavía no podía averiguar de dónde provenía.
Entonces, como a quince metros en frente de nosotros, la niebla verde brillaba. Parado justo donde el camino se dividía en tres caminos estaba una enorme monstruo sombrío.
No lo había visto antes porque era mitad transparente, como la muerte.

-Cuanto más cerca de la muerte, más visible -murmuró Will.

Hasta que se movió, se mezclo con lo que sea que estaba detrás de él. Solo sus ojos y dientes se veían sólidos. Y estaba mirando derecho hacia mí.
Mi mandíbula colgó abierta. Todo lo que podía pensar en decir era, "Es un Rottweiler."

Las carcajadas no se hicieron esperar.

-Claro que es un rottweiler, Sesos de algas -exclamó Nico, riendo-. Cerbero sigue siendo un perro, al fin y al cabo... un perro con tres cabezas, pero un perro.

Yo siempre imagine a Cerbero como un gran negro mastín.

-Debe de ser por las películas de Disney -dijo Katie.

Pero él era obviamente un Rottweiler pura raza, excepto por supuesto de que él era dos veces del tamaño de un lanudo mamut, casi invisible, y tenía tres cabezas.

-Quitando eso, podría pasar por un perro normal -dijo Charles.

La muerte camino directo hacia él—sin nada de miedo. Las filas de EN SERVICIOS se separaban a cada lado de él. Los espíritus de MUERTE RÁPIDA caminaban derecho entre sus patas delanteras y debajo de su vientre, cosa que podían hacer sin siquiera agacharse.

-Sin duda es grande -dijo Travis, con un hilo de voz.

-Muy, muy grande -confirmó Connor.

"Estoy empezando a verlo mejor," murmure. "¿Por qué será eso?"
"Yo creo…" Annabeth humedeció sus labios. "Me temo que es porque estamos más cerca de estar muertos."

-Lo cual, no es algo que queramos saber -dijo Piper.

La cabeza del medio del perro se estiro hacia nosotros. Olisqueo el aire y gruño.
"Él puede oler lo que vive," yo dije.

-Claro que puede hacerlo. Es un perro -dijo Hades.

"Pero eso está bien," Grover dijo, estremeciéndose al lado mío. "Porque nosotros tenemos un plan."
"Correcto," Annabeth dijo. Yo nunca escuche su voz sonar tan pequeña. "Un plan."

-Tengo miedo de conocer el plan -murmuró Hestia, para ella misma.

Nos movimos hacia el monstruo.
La cabeza del medio nos gruño, luego ladro tan fuerte que mis ojos se sacudieron.
"¿Puedes entenderlo?" le pregunte a Grover.
"Oh si," él dijo. "Puedo entenderlo."
"¿Qué dice?"
"Yo no creo que los humanos tengan una palabra de cuatro-letras que lo traduzca, exactamente."

-Esto cada vez pinta peor -gimió Silena.

Tome el gran palo fuera de mi mochila—un poste de una cama que yo rompí en el Safari de lujo piso modelo de Crusty. Yo lo sostuve hacia arriba, e intente canalizar pensamientos felices de perro hacia Cerbero—comerciales Alpo, adorables pequeños cachorros, hidrantes de fuego. Intente sonreír, como si no estuviera a punto de morir.

-Positivo hasta el final -murmuró Luke. Si por él fuese, ya se habría largado de allí.

"Hey, grandullón," yo llame, "apuesto a que ellos no juegan mucho contigo."

-Tampoco es que tenga mucho tiempo -se excusó Hades.

"¡GRRRRRRRRRRR!"

-Me da a mí que acabas de tocar su fibra sensible -dijo Apolo, algo divertido. Aunque estaba también preocupado por el destino del semidiós, aunque Percy estuviese ahí.

"Buen chico," yo dije débilmente.
Balancee el palo. La cabeza del medio del perro siguió el movimiento. Las otras dos cabezas seguían con sus ojos en mí, ignorando completamente a los espíritus. Tenía la atención completa de Cerbero. No estaba seguro de que eso fuera una cosa buena.

-¿Qué un perro gigante de tres cabezas tenga TODA la atención hacía ti es bueno? -preguntó Travis.

-Por supuesto que si, hermano. Por supuesto que sí -respondió Connor.

"¡Búscala!" yo tire el palo hacia la penumbra, una buena sólida tirada. Yo escuche el sploosh que hizo en el río Estigio.
Cerbero me miro, nada impresionado. Sus ojos estaban tétricos y fríos.
Adiós al plan.

Casi toda la sala, a pesar de que estaban en tensión, no pudieron evitar soltar una carcajada.

-Y ese, era nuestro único plan -dijo Percy, entre risas.

-No es que haya sido muy útil -señaló Piper, mientras se apoyaba en Jason.

-¡Claro que no iba a ser útil! -exclamó Hades-. Si fuese tan fácil engañar a Cerbero, la gente estaría saliendo y entrando del Inframundo sin parar, por que es que Caronte tampoco haga mucho, la verdad. Aunque me pregunto quién quería entrar en el Inframundo por placer.

Cerbero ahora estaba hacienda un nuevo tipo de gruñido, más profundo en sus tres gargantas.
"Ummm,"Grover dijo. "¿Percy?"
"¿Si?"
"Solo pensé que tu querrías saber."
"¿Si?"
"¿Cerbero? Él está diciendo que tenemos diez segundos para rezarle al dios de nuestra elección. Después de eso… bueno… él tiene hambre."

-Por lo menos os deja diez segundos de ventaja -señaló Katie.

-Ya ves que tranquilidad -replicó Grover.

"¡Esperen!" Annabeth dijo. Ella empezó a registrar a través de su bolso.
Ah-oh. Pensé.

-Grandes pensamientos -se burló Clarisse.

"Cinco segundos," Grover dijo. "¿Corremos ahora?"

-Mejor que lo hagáis cuanto antes -dijo Dioniso, que seguía sin prestar más atención de la necesaria a la lectura del libro.

Annabeth saco una pelota de goma roja del tamaño de un pomelo.

-Pasamos del palo a la pelota -murmuró Chris.

En la etiqueta decía WATERLAND, DENVER, CO.

-Al final os ha venido bien estar ahí, pringados -comentó Ares.

Antes de que pudiera detenerla, ella levantó el balón y se dirigió directamente a Cerbero.
Ella grito, "¿Ves el pelota? ¿Quieres la pelota, Cerbero? ¡Siéntate!"
Cerbero se veía tan petrificado como lo estábamos nosotros.

-Normal -dijo Nico-. No esta acostumbrado a que la gente que se intenta colar lo trate así.

Las tres de sus cabezas se inclinaron hacia los lados. Seis narices dilatadas.
"¡Siéntate!" Annabeth gritó de nuevo.

Todos miraron a Annabeth, impresionados de que tuviese el valor de trata al mítico Cerbero como un perro... a pesar de que el mítico Cerbero es un perro. De tres cabezas, pero un perro al fin y al cabo.

Estaba seguro de que en cualquier momento ella se convertiría en la galleta para perros hueso de leche más larga del mundo.

-Que confianza me tienes, Sesos de algas -se quejó Annabeth.

Pero en cambio, Cerbero lamió sus tres sets de labios, se movió sobre sus patas traseras, y se sentó, inmediatamente aplastando a una docena de espíritus quienes estaban pasando por debajo de él en la línea de MUERTE RÁPIDA.

Nadie pudo contener una mueca de dolor. No debía de ser una experiencia agradable que un can tricéfalo se te sentara encima.

Los espíritus hicieron amortiguados silbidos mientras ellos se disipaban, como el aire fuera de las llantas.

Algunos no pudieron evitar reír entre dientes.

Annabeth dijo, "¡Buen chico!"
Ella le tiro a Cerbero la pelota.

-No me puedo creer que estés tratando a Cerbero como un perro normal, Annie -negó Thalía con la cabeza.

La atrapó con su boca del medio. Era apenas lo suficientemente grande para que él la masticara, y las otras cabezas empezaron a golpear a la del medio, intentando conseguir el nuevo juguete.

-No parece muy divertido eso de tener que compartir cuerpo -murmuró Frank.

"Suéltala." Annabeth ordeno.
Las cabezas de Cerbero dejaron de pelear y la miraron. La pelota estaba húmeda entre dos de sus dientes como un pequeño pedazo de chicle. Él hizo un ruidoso, escalofriante lloriqueo, entonces soltó la pelota, ahora babosa y mordida casi hasta la mitad, en los pies de Annabeth.

-Eso es un poco asqueroso -dijo Rachel, frunciendo el ceño.

"Buen chico." Ella recogió la pelota, ignorando la baba de monstruo que la rodeaba por todos lados.
Ella se volteo hacia nosotros. "Váyanse ahora. Por la línea MUERTE RÁPIDA—es más rápida."

-¡No me había dado cuenta! -exclamó Apolo-. ¡La línea Muerte Rápida se llama así, porqué es más rápida!

-Me parece que lo esta diciendo en serio -murmuró Artemisa.

Yo dije, "Pero—"
"Ahora." Ella ordeno, en el mismo tono que estaba usando con el perro.

-Con Percy seguro que funciona -se burló Thalía.

-¡Eh!

-Y posiblemente también con Grover -añadió Nico.

-¡Eh! ¡Soy una cabra! ¡No un perro!

Grover y yo avanzamos un poco con cautela. Cerbero empezó a gruñir.
"¡Quédate!" Annabeth le ordeno al monstruo. "¡Si tú quieres la pelota, quédate!"
Cerbero gimió, pero se quedo donde estaba.

Varias chicas sonrieron un poco. Pasado la sorpresa de encontrarte un perro tamaño emperador del universo con tres cabezas, Cerbero resultaba ser bastante adorable.

"¿Qué hay de ti?" le pregunte a Annabeth mientras la pasábamos.
"Sé lo que estoy haciendo, Percy," ella murmuro. "Al menos, estoy bastante segura…"

-Eso me tranquiliza -murmuró Atenea.

Grover y yo caminamos entre las piernas del monstruo.
Por favor Annabeth, yo rece. No le digas que se siente de nuevo.

-No pensaba hacerlo -le aseguró Annabeth-. Pero si que se tumbase...

-¡Dioses! -chilló Grover.

-¡Eso es mil veces peor! -exclamó Percy.

Nosotros lo conseguimos. Cerbero no era ni un poco menos aterrador visto desde atrás.

-Prefiero no recordar ESA parte -susurró Grover.

Annabeth dijo, "¡Buen perro!"
Ella sostuvo hacia arriba la pelota roja hecha jirones, y probablemente llego a la misma conclusión que yo—si ella recompensaba a Cerbero, ahí no quedaría nada más para ningún truco. Ella tiro la pelota de todos modos. La boca izquierda del monstruo inmediatamente él la agarro, solo para ser atacado por la cabeza del medio, mientras la cabeza derecha se quejo en señal de protesta.

-Pobre -susurró Piper.

Mientras el monstruo estaba distraído, Annabeth camino a paso vivo debajo de su barriga y se unió a nosotros en el detector de metales.
"¿Cómo hiciste eso?" le pregunte, maravillado.
"Obedeciendo a la escuela," ella dijo sin aliento, y estaba sorprendido de ver que ahí habían lágrimas en sus ojos. "Cuando yo era pequeña, en la casa de mi papá, nosotros teníamos un Doberman…"

Annabeth se acurrucó más cerca de Percy. ¡Cuanto había querido a ese perro!

"Olvida eso," Grover dijo, tirando de mi camisa. "¡Vamos!"
Nosotros estábamos a punto de huir a través de la línea MUERTE RÁPIDA cuando Cerbero gimió ruidosamente de sus tres bocas. Annabeth se detuvo. Ella se volteo para encarar al perro, que había hecho un uno-ochenta para mirarnos.
Cerbero jadeaba expectante, la pequeña pelota rota en pedazos en un charco de baba a sus pies.

Todas las chicas no pudieron evitar dejar ir una sonrisa al imaginarse aquella escena. Cerbero debía de ser adorable y dar pena.

"Buen chico," Annabeth dijo, pero su voz sonaba melancólica e insegura. Las cabezas del monstruo se voltearon a ambos lados, como si estuvieran
preocupadas por ella.
"Yo les traeré otra pelota pronto," Annabeth prometió ligeramente. "¿Les gustaría eso?"

-Aún no lo he hecho -murmuró Annabeth para ella.

El monstruo gimió. Yo no necesitaba hablar perro para saber que Cerbero todavía estaba esperando por la pelota.

-Cuando acaben los libros, le pediremos a Nico que le diga a su padre que nos deje hacerle una visita a Cerbero -le susurró Percy a su novia. Annabeth se giró para darle un beso.

"Buen perro. Yo vendré a visitarte pronto. Yo—yo lo prometo." Annabeth se volteo hacia nosotros. "Vayámonos."
Grover y yo nos empujamos a través del detector de metales, él cual inmediatamente gritó y prendió luces rojas parpadeantes. "¡Posesiones sin
autorización! ¡Magia detectada!"

-Con eso no contabais -dijo Leo.

Cerbero empezó a ladrar.

-A buenas horas -murmuró Deméter.

Nosotros irrumpimos a través de la puerta MUERTE RÁPIDA, la cual tenía incluso más alarmas a todo volumen, y corrimos hacia el inframundo.

-Mejor que encontréis un sitio donde esconderos -les previno Zoë.

-¿Te das cuenta de que le has dado un consejo a un chico? -le preguntó Phoebe.

-Bueno, en realidad, eso ya lo han hecho -se excusó la cazadora-. Además, iba sobre todo para Annabeth.

Phoebe la miró con desconfianza, pero no dijo nada.

Unos pocos minutos después, nosotros estábamos escondidos,

Zoë asintió.

sin aliento, en el tronco podrido de un inmenso árbol negro mientras los espíritus crueles de seguridad se hundían al pasar, gritando por refuerzos de las Furias.
Grover murmuro, "Bueno, Percy, ¿Qué hemos aprendido hoy?"
"¿Qué los perros de tres cabezas prefieren pelotas de plástico rojas sobre los palos?"

-Pues al parecer si -bromeó Travis.

-Me pregunto si son las pelotas en general, o solo las de color rojo -murmuró Connor.

-¿No se supone que los perros lo ven todo en blanco y negro? -preguntó Silena.

-Lo ven en color, pero no es que presten mucha atención a ello -explicó Hades-. ¿Para qué iban a ver en blanco y negro los pobres animales?

"No," Grover me dijo. "Nosotros aprendimos que tus planes realmente, ¡realmente apestan!"

-Eso es cierto -dijeron los que conocían a Percy. Luego Rachel intervino-. Suerte que es bueno improvisando, por que sino, no hubiese llegado a la primera misión con vida.

Yo no estaba seguro acerca de eso. Yo pensé que tal vez Annabeth y yo teníamos los dos la idea correcta. Incluso aquí en el inframundo, todo el
mundo—incluso monstruos—necesitaban un poco de atención de vez en cuando.

-Supongo que tienes razón -dijo Hades-. Pero yo estoy ocupado. Creo que podríais venir de vez en cuando para estar con Cerbero en el futuro,

-Gracias, señor Hades -dijo Annabeth, agradecida con el dios. Definitivamente, Hades se había ganado un puesto en su tabla de dioses. Ahora se hallaba entre Afrodita y Apolo.

Yo pensé acerca de eso mientras esperábamos por que las almas crueles pasaran. Yo pretendí no ver a Annabeth limpiarse una lágrima de su mejilla mientras ella escuchaba el lloriqueo fúnebre de Cerbero en la distancia, anhelando por su nueva amiga.

-Fin del capítulo -anunció Jason, cerrando el libro.


Hola gente,

vigésimo primer capítulo... y bastante corto para mi gusto, la verdad. No llegó ni a las 7.000 palabras. Bueno, que vamos ha hacerle. A lo mejor, poniendo tonterías aquí, me llegan. ¡Venga, vamos! Tres tristes tigres...

¡VALE! ¡Es broma! Guardad las armas.

Creo que tengo la impresión de que Hades ha intervenido mucho en este capítulo. Pero, teniendo en cuenta de que están en su territorio, creo que es normal que intervengan más que el resto.

Bueno, espero que os haya gustado.

Se despide,

Grytherin18.

PD: Para los que leen Griegos, romanos y egipcios, ese fic, por ahora esta terminado. Lo digo, por que ya me han llegado un par de reviews, pidiéndome que lo actualice.