Poco a poco las horas pasaban y ya se acercaba el mediodía y a pesar de eso, el médico aun seguía su recorrido por el hospital visitando a sus pacientes, le daba satisfacción ver que mucha de las personas que habían ingresado al hospital debido al fatídico día en que la humanidad fue puesta a prueba, se habían recuperado en su mayor parte, ya eran pocos pacientes los que quedaban en el área de recuperación.
Al poco tiempo el médico salía de chequear a su último paciente de su recorrido del día, y a pesar de que trató de sobremanera mejorar su humor, no podía contener su mal genio, incluso hubo momentos que tuvo impases con algunos de los pacientes que le reprocharon su mal genio.
El doctor Kinomoto se encontraba caminando por los pasillos del hospital, al fin había terminado el trabajo de ese día y en ese momento lo único que deseaba, era ir a donde estaba una persona muy especial para él, aunque aun se sentía algo extraño con ese cambio tan radical en su vida… pero eso no significaba que no le agradara como había cambiado su vida…
Repentinamente vino a su mente la imagen de su hermana, ella se veía más alegre de lo que la había visto en los últimos meses, no podía negar que verla contenta le ponía de buen humor, en ese instante a su mente vino la imagen del motivo por el cual su hermana andaba alegre, no pudo evitar sentir un inmenso deseo de ahorcar a una persona…
Si ese tipo no estuviera en sus vidas, todo sería perfecto, vaya si que era odioso el sujeto chino, sumamente pretencioso y si fuera poco todo el mundo lo apoyaba, aunque no le habían dicho nada, estaba casi seguro que todos estaban de parte de ese chiquillo.
"Como detesto a ese sujeto, lo único bueno de todo que pronto saldrá del hospital y ya no tendré que verlo, luego veré la forma de evitar que se acerque a Sakura" – pensó el hijo mayor de Fujitaka mientras se dirigía a la habitación en donde descansaba la prima de Eriol.
A cada segundo que se acercaba al lugar se sentía raro, sin darse cuenta su mal genio iba cambiando, el pensar que se iba a encontrar con ella le hacía ver las cosas de una manera diferente, era un hecho que desde que empezó su relación con la guardiana su vida había dado un vuelco…
Pensando en tantas cosas que habían cambiado en su vida no se percató del tiempo y cuando menos se lo esperaba se encontraba frente a la puerta de la habitación en donde estaba Nakuru.
Sin razón alguna giró la perilla de la puerta sin tocar, por un momento se le vino a la mente darle una sorpresa, lentamente empujó la puerta… cuando reparó en lo que estaba haciendo se sintió muy tonto…
Se asomó con cautela y pudo observar a una hermosa joven que descansaba plácidamente sobre su cama, su expresión era de tanta tranquilidad, que no quiso despertarla, así que sigilosamente se acercó a la cama.
El médico miró con ternura a la guardiana, a pesar de estar dormida tenía una expresión de felicidad en su rostro inconfundible, por un momento el médico pensó que sería de su vida si ella hubiera muerto ese día…
El doctor Kinomoto sacudió su cabeza, era tonto pensar en ese tipo de cosas, lo único que importaba en ese momento era que ella estaba viva y estaría a su lado, ya no sería tan tonto para negarse lo que sentía, ella se había vuelto alguien fundamental en esa nueva etapa de su vida.
Gracias a las habilidades especiales de la muchacha sus heridas habían sanado mucho más rápido que de cualquiera, para las colegas de Touya eran un misterio como se había recuperado tan rápido a pesar de la herida mortal con la que llegó al hospital… y los médicos más perspicaces comparaba su recuperación con la del maestro de preparatoria…
El hijo mayor de Fujitaka se colocó al pie de la cama, miró con ternura a la mujer y se disponía a abandonar la habitación, ya habría otro momento para conversar, pero se quedó un rato mirándola, ahora sabía bien lo que sentía y no tenía miedo de decirlo, amaba a esa mujer pero no podía explicarse ¿cómo fue que sucedió?...
Sin previo aviso, la prima del muchacho inglés comenzó abrir sus ojos lentamente, ante la sorpresa del médico, al parecer había hecho más ruido de lo previsto… pero ya estaba hecho.
La muchacha abrió por completo sus ojos y miró con sorpresa al doctor Kinomoto parado frente a su cama, ¿en qué momento había entrado? De seguro se había quedado profundamente dormida y no había sentido nada…
Hola Nakuru, no te levantes… quédate ahí, no quiero que te fatigues – indicó el hijo mayor de Fujitaka que le sonrió a la muchacha a la vez que jalaba una silla hacia donde estaba él y se sentaba en ella.
Hola… ¿Cuándo llegaste? Discúlpame seguro has estado un buen rato ahí parado… últimamente me he sentido un poco cansada – atinó a decir la falsa identidad de Ruby Moon que no se despertaba del todo, dirigió su mirada hacia donde estaba el hombre al que amaba con todas sus fuerzas, a quien había protegido con su propia vida.
No tienes que disculparte por nada, es normal que sientas sueño con todo los medicamento que has tomado, además disfruté mucho viéndote dormir con tanta tranquilidad… - contestó el doctor Kinomoto que comenzó a acariciar el cabello de la guardiana que aún permanecía recostada.
Bueno es que mientras dormía pensaba en ti… no puedo evitarlo, no quiero separarme de ti ni siquiera cuando duerma – indicó la prima del hijo del embajador de Inglaterra que sonrió pícaramente al médico que no pudo evitar sentirse algo incómodo con el comentario, aún no se acostumbraba del todo al tratar a una siempre directa Nakuru que tenía la costumbre de decir las cosas tal como lo sentía en ese momento.
No exageres Nakuru, además no es necesario que pienses así, yo no tengo pensado separarme de ti, así que no tienes de que preocuparte – atinó a responder el doctor Kinomoto que no reparó ni un segundo en pensar lo que estaba diciendo, al parecer el estar enamorado le había permitido liberar su yo interno que normalmente reprimía…
¡Qué lindo eres Touya! Sabía que no me equivocaba contigo, eres una persona muy tierna, solo que siempre tratas de ocultarlo, pero ya verás como hago que seas tan transparente como el agua – expresó con suma alegría la muchacha que comenzó a sentarse en la cama de improviso, ya había dormido lo suficiente, ahora lo que más deseaba era estar con Touya Kinomoto.
No empieces Nakuru, tú y tus locas ideas… cada día tienes una nueva ocurrencia – reprochó de manera dulce el médico que no pudo evitar sonreír, la muchacha siempre lograba robarle una sonrisa con sus disparatadas ocurrencias…
Así es, y por eso vivo la vida a plenitud y sin ningún remordimiento, ya verás de que te hablo, cuando salga de este hospital te mostraré muchas cosas y veras el mundo como yo lo veo, ¡¡te encantará…!! – exclamó con algarabía la falsa identidad de Ruby Moon que por un momento sus ojos brillaron como si estrellas fueran, la muchacha dejó volar su imaginación y a su mente venían imágenes de ella y del médico paseando por diferentes lugares del mundo…
El joven médico miró con sorpresa como su novia se perdía entre sus pensamientos, pero por la cara de felicidad que mostraba seguro sería otra de sus afamadas ideas, el médico sintió un fuerte escalofrío al imaginarse que cosa le estaría preparando su novia, y es que Nakuru Akizuki era tan impredecible, que de ella se podía esperar cualquier cosa.
¿Por qué me miras así? ¿Dije algo indebido? – preguntó la falsa identidad de Ruby Moon al ver la cara de extrañeza e incluso de cierto temor que presentaba el médico, pero por más que lo pensaba no recordaba haber comentado algo para que justificara esa expresión en el rostro del médico…
… no es nada Nakuru, solo es un poco de cansancio – mintió el doctor Kinomoto después de unos segundos de pensar bien su respuesta, ya tendría tiempo para hablar con ella sobre sus locos planes, en ese momento solo quería olvidarse de todos sus problemas…
Mi querido Touya, te he extrañado mucho… no quiero dejarte ir nunca – exclamó la guardiana que sin pensarlo dos veces se acercó a donde estaba el médico y en un repentino movimiento estiró sus brazos para rodear el cuello del médico, ambos brazos se encontraban vendados debido a varios cortes que había recibido hace un mes.
El hijo de Fujitaka respondió al abrazo sujetando con sus manos la cintura de la hermosa muchacha, por unos instantes sintió la dulce fragancia que emanaba la guardiana, y sin darse cuenta su mente se quedó en blanco y lo único que existía en su mente eran ellos dos…
El médico perdió toda noción del tiempo, solo quería estar así con ella eternamente… pensar en esas cosas le hizo recordar los comentarios de su amigo de preparatoria que le había dicho que el médico ahora parecía un hombre nuevo y todo gracias al amor, cosa que normalmente el negaba rotundamente… pero al parecer era algo que ya no podía negar, la escena era conmovedora hasta que llegado un punto Touya se percató que algo estaba mal…
El doctor Kinomoto comenzó a sentir fatiga, como si le faltara el aire… sensación muy rara, pero que él reconocía, en seguida comenzó a percatarse de un ligero dolor debido a una gran presión… con lo cual ya no le quedó dudo de lo que pasaba, simplemente una gran muestra de afecto…
Nakuru siempre has sido muy emotiva, pero si sigues abrazándome con tanta fuerza me vas a dejar sin aire – indicó el médico que poco a poco comenzó a tomar un color azul más fuerte, a cada segundo le era más difícil respirar, era un hecho que la muchacha no sabía controlar su fuerza.
Ay... lo siento Touya, no quise ser tan brusca – se excusó la prima de la reencarnación de Clow que miró por unos segundos al médico, él a duras penas recuperaba el aliento…
La guardiana en el tiempo que había estado en el hospital supo de que muchas de las enfermeras que trabajaban ahí sentían especial admiración por su novio, y en varias ocasiones pudo ver a muchas de ellas mirarla con mala cara… pues la noticia que el doctor Kinomoto andaba de novio se expandió por todo el hospital como si fuera una noticia fundamental…
La falsa identidad de Ruby Moon era tan feliz en todo ese tiempo que había pasado en el hospital que no lo cambiaría por nada del mundo, incluso le daba satisfacción saber que era la envidia de un gran número de enfermeras…
"No debo preocuparme por todas esas chicas tontas, Touya solo me quiere a mí, y pondré todo de mi parte para que cada día esté más enamorado de mí" – pensó la guardiana que sonrió para sus adentros, después de tanto tiempo de búsqueda de ese sentimiento especial que los humanos compartían, ella había descubierto que podía sentir lo mismo, y gracias a la persona menos esperada para ella.
El hijo mayor de Fujitaka pudo ver como de nuevo su novia se perdía entre sus pensamientos, tal vez fue algo tosco para decir las cosas, era una mala manía que tenía y que tendría que cambiar, necesitaba ser más comprensivo… claro que todo esto era nuevo para él.
No te pongas así Nakuru… olvídalo, lo más seguro es que me termine acostumbrando… - atinó a responder el médico que de manera instintiva se acercó hacia la muchacha y sin darle tiempo de reaccionar la besó de una manera muy dulce, él sabía muy bien que ella era la única persona a la que no podía ocultarle nada, él sabía todo de ella y ella sabía todo de él, la muchacha era el amor de su vida, no sabía cómo explicarlo y mucho menos explicar cómo había llegado a esa conclusión… solo lo sabía.
La falsa identidad de Ruby Moon aún besaba a su novio, ese repentino beso la había sorprendido, al parecer el médico se volvía más sensible con el pasar de los días, ella nunca le había creído esa postura de gruñón y de insensible que trataba de mostrar, siempre supo de su hermoso corazón… pronto ambos se dejaron de besar y se miraron el uno al otro.
Nakuru mañana dejas este hospital, ¿no te agrada la idea? – preguntó el joven médico mientras cogía con sus manos el rostro de su novia y la miraba con dulzura.
En parte si y en parte no, voy a extrañar mucho tus visitas, pero ahora podré venir visitarte todas las veces que quiera – contestó con alegría la guardiana de la reencarnación de Clow que se abalanzó sobre los brazos del médico que la recibió con rapidez.
No te agites de esa manera, y claro que puedes venir a verme, tus visitas me alegraran el día – atinó a decir Touya que abrazó por unos segundos a su novia para que luego la volviera a besar, la muchacha seguía siendo la misma niña de antes, pero ahora en cambio él estaba seguro de que ya no era un capricho más para ella...
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Las horas habían pasado y por más que trató descansar un poco, no pudo cerrar los ojos en ningún momento, tenía tantas cosas en la cabeza que no podía darse el lujo de perder el tiempo durmiendo…
El muchacho chino aun no estaba totalmente convencido de poder dejar Japón sin despedirse de ella, él era consciente de todos los obstáculos que los separaban, estaba el hermano de la muchacha y el guardián de ella que no les daban tregua y constantemente los interrumpía… pero el mayor obstáculo era él mismo, aun no se perdonaba todas las cosas que le hizo, cosas que pudo haber evitado si no se hubiera dejado llevar por lo que pensó que era lo correcto…
Lejano a todos los pensamientos del muchacho de Hong Kong, frente a la puerta de la habitación que ocupaba Shaoran se encontraba otro muchacho que también se encontraba indeciso, estaba a punto de confesar algo que constantemente le estaba atormentando, sabía que se exponía a que lo odiaran, pero ya había llegado el momento de decir la verdad.
A su mente regresaba recuerdos de hace un par de días, una conversación que tuvo con una vieja amiga… una de las pocas personas que lograba comprenderlo de cierta forma y que sabía muchas cosas de él…
El día se veía tranquilo y un hermoso sol aparecía brillante y pronosticaba un caluroso día… el hijo del embajador de Inglaterra se encontraba observando el paisaje a través de la ventana que había en la sala de la habitación del hotel en donde se encontraba hospedado.
Su pequeño guardián negro aún descansaba pues a pesar de haber pasado el tiempo sus heridas no habían cerrado del todo y estaba prácticamente en descanso médico y el muchacho de gafas le había exigido que reposara el mayor tiempo posible, a lo cual el pequeño muñeco negro no pudo objetar.
En ese momento el muchacho no se sentía preocupado por eso, había algo que lo atormentaba de sobremanera, sabía que tenía que decirlo de todas maneras, pero era consciente que las cosas se podían poner peor y quizás perdería una de las pocas cosas que había conseguido como Eriol Hiiragizawa.
Sin mucha prisa entró en la habitación una amable mujer que observó al muchacho contemplando la mañana, conocía bien las razones por la cual la reencarnación de Clow se veía tan abatido…
Buenos días Eriol, ¿no crees que es muy temprano para estar despierto? – preguntó amablemente la mujer que sacó de sus pensamientos al aludido que volteó su mirada hacía donde se encontraba la persona que lo había saludado, al parecer estaba tan absorto en sus pensamientos que no se había percatado de la presencia de Kaho.
Buenos días Kaho, discúlpame no me había dado cuenta que habías llegado, pues si es algo temprano, pero creo que un día tan hermoso como éste no se puede desperdiciar durmiendo – atinó a responder el muchacho inglés que se esforzó en mostrarle una sonrisa a su vieja amiga.
Es muy cierto Eriol, lástima que ese no sea tu caso… - atinó a decir la ex maestra de primaria que miró la cara de desconcierto del muchacho que se había quedado en silencio y después de unos segundos solo bajaba la cabeza en respuesta afirmativa de lo que ella había dicho.
Al parecer a ti no puedo engañarte, a veces me pregunto qué tanto sabes de mí – repuso el muchacho de gafas que regresó su mirada hacia la ventana, había momentos que le preocupaba que la profesora supiera tantas cosas de él, temía que conociera sus más íntimos temores y dudas…
Por un momento reinó el silencio en la habitación, la mujer se quedó un poco sorprendida con el inesperado comentario de ese muchacho, ella conocía bien como él era a veces de reservado, tal vez sin darse cuenta se había convertido en una especie de madre para él, y la verdad era que lo apreciaba mucho, lo conocía desde que era un niño y casi todo este tiempo había vivido con él…
Pues no podría decirte exactamente, pero creo que te conozco lo suficiente para saber que te aqueja algo que los dos sabemos que es – respondió finalmente la profesora después de unos segundos de silencio… el momento de hablar de ese tema había llegado.
Así es mi buena Kaho… para que tratar de fingir algo que tú ya de antemano sabes… vaya después de haber pasado tantas cosas, y me dé el lujo de dudar pareciera irrisorio – indicó el hijo del embajador de Inglaterra que seguía con su mirada fija en la ventana, en ese preciso momento la mujer se acercó a la ventana y también fijó su vista al paisaje.
No es necesario que te sigas martirizando con esas cosas Eriol, los dos sabemos que las decisiones que tomaste fue con el único fin de protegerlos, nunca tuviste la intención de causarles ningún daño – expresó la ex profesora de la primaria Tomoeda que volvió su rostro hacia donde estaba el muchacho de gafas y grande fue su sorpresa el ver su expresión triste…
Lamentablemente eso no es excusa suficiente, lo más seguro que me odien… pero ya no puedo hacer nada para remediar esto, supongo que ésta será la despedida definitiva, justo por eso quería ver este hermoso paisaje, tan diferente a Inglaterra ¿no lo crees? – preguntó el hechicero occidental que cambió la expresión de su rostro y mostró una sonrisa a su amiga, quería mostrarle que a pesar de todo, él seguiría siendo el mismo.
Es cierto, es un hermoso lugar… ya no te tortures más con eso Eriol, es momento que les digas lo que sucedió y tus motivos por lo que lo hiciste, estoy segura que comprenderán, pero ya no puedes prolongar más eso y mucho menos irte sin decirles nada… además hay algunas cosas que debes hacer antes de irte… - respondió la amable mujer que le sonrió a su amigo ante la cara de incredulidad del muchacho, ¿acaso ella sabía algo más? Definitivamente Kaho era muy persuasiva.
Bueno solo espero que me perdonen, no me gustaría irme sabiendo que me odian… - atinó a decir el muchacho de gafas que aún no se recuperaba de su asombro, la profesora sabría también sobre la cosa que más había tratado de ocultar…
Lo harán, solo ten fe Eriol – atinó a responder la ex maestra de primaria que le brindó una sonrisa al muchacho inglés, sabía que estaba pasando por una situación bastante complicada, pero estaba segura que ellos le comprenderían y no le guardarían rencor, pero había otra cosa que le preocupaba a la amable mujer, estaba seguro que su amigo inglés se iría sin revelar todo lo que tenía adentro… si fuera el caso tendría que darle un empujón…
En la mente del muchacho de gafas quedaba la duda de que las cosas salieran como su amiga pronosticaba, tal vez estaba siendo demasiado negativo… sin embargo no quería albergar falsas esperanzas, era mejor esperar lo peor… nuevamente a su mente vinieron unos hermosos ojos…
Eriol se encontraba aún frente a la habitación… aún tenía sus dudas de que si era lo correcto, pero si no lo hacía no estaría tranquilo…
Y sin previo aviso tocaron la puerta de la habitación, el sonido sacó de sus pensamientos al joven chino, que no esperaba visita de nadie… probablemente sería el doctor Kinomoto que venía a atormentarlo nuevamente como era su actual costumbre…
Si pase – atinó a decir el jefe del clan Li de mala gana, la idea de ver al médico no le agradaba para nada, definitivamente tenía un serio problema con el hermano de la maestra de las cartas.
A los pocos segundos se abrió la puerta e hizo su aparición un muchacho de gafas que caminaba apoyado de dos muletas, el muchacho aún tenía la pierna enyesada, y se le veía algo apesadumbrado, cosa que extraño al descendiente de Clow Reed que no se podía imaginar que cosa le preocupaba a alguien como su amigo.
Hola Li, vine hoy para que me saquen este tonto yeso, pero antes tengo que hablar contigo – indicó la reencarnación de Clow con bastante seriedad, estaba decidido a acabar con eso de una buena vez, quería ser directo y no dar tantas vueltas… que pasara lo que tuviera que pasar.
Este… si claro, pero no me imagino ¿de qué tenemos que hablar? que te has puesto tan serio - repuso algo confundido el jefe del clan Li que miraba como su amigo de cierta forma le esquivaba la mirada, al parecer iba a hablar de algo incomodo para él, la pregunta era ¿de qué trataba todo eso?
Bueno yo... hubiera querido hablar contigo mucho más antes esto, pero las circunstancias no se dieron, además en cierta forma no sabía cómo decírtelo… - indicó el muchacho inglés que bajó la mirada, estaba casi seguro que con lo que iba a decir probablemente perdería su amistad, pero tal vez así sería mejor, por lo menos tendría la consciencia tranquila.
¿Qué sucede Hiiragizawa? No entiendo nada de lo que dices – atinó a decir el hechicero oriental que cada vez se encontraba más confundido, las palabras de su amigo no tenían sentido, ¿Qué cosa le ocultaba?
Fui yo quien te mando ese sueño que tuviste – expresó de manera rápida y tajante el hijo del embajador de Inglaterra que dejó boquiabierta a su amigo de infancia, era de esperarse…
¿De qué hablas Hiiragizawa? Conozco de antemano tu forma tan extraña de divertirte de los demás, pero esto no me parece para nada gracioso – recriminó el descendiente de Clow que se disgustó con su amigo por decir algo así, no tenía humor para escuchar ese tipo de bromas… justo en ese momento lo menos que quería recordar era ese sueño…
Me gustaría decirte que esto es una de mis bromas, pero la realidad es otra… - atinó a responder el hijo de embajador de Inglaterra que se quedó en silencio, no encontraba las palabras para continuar hablando, recién ahora comenzaría a pagar los errores de sus decisiones como él siempre se decía.
El muchacho de ojos color miel se encontraba confundido, ¿a qué venía todo eso?, en ese momento pudo ver la cara de seriedad y de cierta forma de nostalgia de su amigo de infancia, entonces su amigo estaba diciendo la verdad y ya no era una simple broma como él supuso… en ese momento el muchacho chino no sabía que decir o que pensar… ¿Por qué justo Eriol? La persona que hace muchos años atrás le dio ese empujón que necesitaba para sincerarse en sus sentimientos…
¿Tú? Pero ¿Cómo? ¿Por qué? No entiendo ¿por qué lo hiciste Hiiragizawa?, tú conoces a la perfección mis sentimientos… ¿Cómo fuiste capaz de jugar así conmigo? – reprochó el jefe del comité de hechiceros oriente que no podía controlar su cólera, ¿acaso no sabía el dolor que le había ocasionado tanto a él como a la maestra de las cartas?
Sé que no merezco excusa alguna, y yo soy el primero en reconocer eso… la verdad fue que quizás fue una mala decisión… creo que nunca lo sabré, solo hice lo que pensé que sería correcto aunque al parecer solo fue un error más – respondió después de unos segundos de silencio el muchacho de gafas que tenía la mirada en el suelo, estaba consciente que lo más probable era que su amigo jamás le perdonara…
Te exijo que me digas los motivos que te llevaron a hacer algo tan perverso, no sabes el dolor que tuve soportar debido a eso, no solo yo sufrí por eso – exclamó con rabia el jefe del clan Li que estaba muy molesto, podía esperar de cualquier persona eso, pero del muchacho inglés jamás le hubiera pasado por la cabeza, ahora entendía por que esa vez le dio la impresión que esa presencia le era conocida…
Es cierto, estás en todo tu derecho de reclamarme, lo menos que puedo hacer es decirte porque opté por esa decisión… - el hechicero occidental no pudo continuar hablando, necesitaba reunir todo el valor suficiente para contarle lo que hace más de un mes había pasado en Inglaterra cuando él dormía…
Aunque suene irónico, una noche tuve un sueño que definitivamente fue más que un sueño… - indicó el hijo del embajador de Inglaterra que comenzó a evocar sus recuerdos a la vez que su acompañante se prestaba a escuchar atentamente lo que le iban a contar…
Hace más de una hora el muchacho inglés había conciliado el sueño… su mente se encontraba en blanco y al parecer su mente no le iba a preparar ningún sueño, pero en un instante dado, escuchó una voz dentro de su mente…
¡¡Despierta!! – una figura se apareció de la nada en los sueños del muchacho, en ese momento Eriol se podía verse a sí mismo parado frente a esa figura sin entender nada de lo que pasaba.
"¿Qué está pasando aquí? ¿Cómo es esto posible?" – se preguntó el hechicero occidental que no entendía cómo era posible que estuviera en su sueño… definitivamente esto había dejado de ser un simple sueño, al parecer había una necesidad urgente de hablar con él.
¿Quién eres? ¿Qué haces en mi mente? – preguntó inmediatamente el muchacho de gafas que a pesar del asombro no se inmutaba, no podía sentir su presencia, era la primera vez que le pasaba algo así.
Eso no es importante, hay cosas más importantes que atender… - respondió la imagen de una persona que se acercó al muchacho que se encontraba cada vez más sorprendido.
¿De qué hablas? – volvió a preguntar el hijo del embajador de Inglaterra que comenzaba a pensar que lo que le iba a decir, tenía que ser algo bastante complicado y que traería graves consecuencias.
La maestra de las cartas no debe enterarse de la profecía… su intervención solo complicará las cosas, ella determinará el cumplimiento de la profecía – indicó el hombre que ocultaba su rostro.
¿Cómo sabes de Sakura? ¿Qué tiene que ver ella con la profecía? Además ¿Cómo sabes que es cierto lo de la profecía? – volvió a preguntar nuevamente la reencarnación de Clow que cada vez estaba más confundido, ese hombre como sabía toda esas cosas… había algo que no cuadraba del todo bien y él lo averiguaría.
Ya te dije que esas cosas son irrelevantes y no importan, tienes que evitar de cualquier forma que ella se entere, sino apréstate a aceptar la responsabilidad de tus actos, con seguir ignorando la existencia de la profecía solo lograras arrepentirte – repuso el hombre que hacía todo lo posible por convencer a ese muchacho.
Como quieres que te crea si ni siquiera sé quién eres – atinó a responder el muchacho de gafa contrariado, él sabía bien sobre la famosa profecía, pero se resistía a creer que algo así fuera real, personalmente pensaba que no era más que un mito.
Pues sigue engañándote, y solo acepta las consecuencias de tus decisiones, la profecía existe… eso no hay duda, estando en el comité de oriente y aun no te convences… solo te digo que el comité es el único lugar en donde todas tus dudas puedan ser despejadas… no olvides que debes dejar de lado de todo esto a la maestra de las cartas, si en algo aprecias su vida me harás caso – expresó el hombre que rápidamente se dio la vuelta y comenzó a alejarse de donde estaba Eriol.
Espera, aún no hemos terminado – gritó el muchacho, pero la persona no volteó y terminó desapareciendo de su vista, e instantáneamente el muchacho de gafas abrió sus ojos y despertó de golpe… estaba sudando frío.
El hijo del embajador de Inglaterra comenzó a recordar lo que pasó en su sueño, definitivamente no podía ignorarlo, ese hombre se veía tan transparente y preocupado por el bienestar de su amiga, aun le era difícil creer sobre lo que le había dicho… la profecía y ella, ¿Qué relación tenían?
"¿Por qué me dijo que estaba en el comité?... ¿en el comité encontraré las respuestas a mis dudas? Veo difícil que Sakura se entere de la profecía, así que por ese lado no debería preocuparme, ahora enfocaré mi atención en el comité, estoy seguro que ahora él debe tener un buen cargo… tal vez me pueda ayudar…" – pensó el muchacho de gafas que se recostaba de nuevo en su cama, había tantas cosas por hacer, pero por ahora solo sería un simple observador… tenía sus dudas de todo lo referido a la profecía, pero no podía arriesgarse a que algo le pasara, estaba decidido a hacer lo que tuviera que hacer si con eso los protegía…
… así fue como sucedió, como te dije fueron malas decisiones que tomé, pero pensé que sería lo correcto… - terminó concluyendo el hijo del embajador de Inglaterra que aun tenía esquiva la mirada, su acompañante había escuchado atentamente el relato, entendía los motivos de su amigo, hizo prácticamente lo que él había hecho cuando recibió el sueño… pero aún había cosas que no encajaban…
Pero ¿Cómo terminaste mandándome el sueño precisamente a mí? ¿Cómo sabías que estaba en Japón? – preguntó después de unos segundos el muchacho de ojos color miel que se encontraba impaciente, esa pregunta se la estaba haciendo desde que su compañero de infancia le había confesado que él era el autor de su sueño.
Bueno como te conté, en primera instancia pensaba hablar contigo sobre todo esto, sabía que en ti podía confiar… pero gracias a unos contactos me di con la sorpresa de que estabas en tu entrenamiento para ocupar el liderazgo del comité y ahí fue mi primer error… pensé que tenías muchas responsabilidades, así que opté por conseguir información de otras personas del comité – indicó el muchacho de gafas que hizo una pausa, ahora diría todo lo que pasó sin reparar en las consecuencias, tal vez su amigo lo terminara odiando aun más…
Al tiempo me enteré de que habías conseguido el liderazgo, me sentí muy contento por ti, no dudé en ningún momento de tu capacidad y estaba seguro que tú eras el más indicado para ese puesto, pero también me enteré de que ibas a viajar a Japón, yo sabía que tú habías dejado de comunicarte con Sakura por tu entrenamiento… ella me lo comentó en una carta que lamentablemente no le contesté… aquí estuvo mi segundo error, pensé que lo mejor era evitar comunicación con Sakura, así evitaría que supiera de la profecía, pero cuando me enteré que ibas a regresar a Japón supuse que lo primero que harías era buscarla… y al hacerlo le explicarías tus motivos por los cuales estabas en Japón… y aquí cometí mi tercer error… tal vez si hubiera hablado contigo al respecto hubiera sido mejor, pero pensé que no ibas a poder con eso, tus sentimientos serían más fuerte que tu voluntad e irías por ella, por eso fue lo del sueño, estaba seguro que con eso no te le acercarías, pero siempre estarías ahí para protegerla – nuevamente hizo una pausa el muchacho inglés que dirigió la mirada a su amigo que había bajado la vista, ¿habría una posibilidad que lo comprendiera?
Quieres decirme que todo este tiempo estuviste con todo eso, asumo que por eso pudiste conseguir el pergamino antes que el comité, te enteraste por alguien del comité de la ubicación… y así te anticipaste a todo – atinó a decir el muchacho de ojos de color miel que levantó su vista y le clavó una mirada inquisidora.
Pues tú mismo lo has dicho, y quizás estuvo ahí mi cuarto error… el haberme negado todo este tiempo de la existencia de la profecía, en todo momento traté de no creer en la existencia del pergamino… y que no era más que un mito, pero cuando supe de la existencia del pergamino… tuve la necesidad de verlo con mis propios ojos y eso me cegó… por ese motivo mande a Ruby Moon ha recuperar el pergamino, a pesar que tuvo que arriesgar su propia seguridad… con los miembros del comité rondando por ahí – respondió finalmente la reencarnación de Clow que bajó la mirada, había llegado el momento de saber si había una posibilidad de ser perdonado.
No sé qué decirte… la verdad me has dejado sin palabras, no esperaba algo así y menos de ti, la persona que me ayudó a definir mis sentimientos cuando era un niño – indicó el jefe del clan Li que aun no cabía en su sorpresa, ese día había resultado ser toda una sorpresa.
Te entiendo, la verdad lo único que puedo decir es que me disculpes por lo que pasó, comprenderé si no lo puedes hacer – atinó a decir el hijo del embajador de Inglaterra que comenzó a resignarse a perder la amistad de su amigo de infancia.
Tal vez la persona que habló contigo fue ese Tao Tsen… quien sabe, no sabemos qué tan cierto era la relación de Sakura y la profecía, tal vez ellos sabían que ella podía ser el intermediario del mensajero del cielo… son cosas que nunca sabremos, pero bueno…. sé que me he puesto algo duro contigo… pero quiero que sepas que te comprendo, estoy seguro que si hubiera estado en tu lugar hubiera hecho lo mismo, no te preocupes no puedo culparte... yo pude haber ignorado ese mensaje y hablar con ella, pero no lo hice, tomé tu misma posición y pensé que era lo mejor para ella, si un problema hay entre nosotros, el único culpable de todo eso soy yo y nadie más – repuso el descendiente de Clow que volvió a bajar la mirada.
Agradezco tu comprensión… pero tampoco puedes echarte la culpa, tomamos decisiones porque pensamos que es lo mejor… – atinó a decir el muchacho de gafas que no disimuló su emoción, estaba tan contento que su amigo lo comprendiera y entendiera sus motivos… sin embargo en ese momento se percató que su amigo ocultaba algo más… se le notaba triste, durante toda la conversación no se había dado cuenta de eso hasta ese momento.
Pensaba igual que tú Hiiragizawa, por eso no puedo culparte ni nada por el estilo, pero lo mío es diferente… y cambia esa cara, aquí no ha pasado nada, pudiste haberte ido sin decir nada, pero tuviste el valor de decirme todo… admiro eso de ti – repuso el jefe del comité de hechiceros de oriente que por primera vez de iniciada la conversación le esbozó una sonrisa.
No hay nada que admirar, nuevamente agradezco tu gesto, sé que no tengo derecho a decir nada, pero solo te puedo decir que consideres bien lo que haces, como te darás cuenta no siempre lo que pensábamos que es lo mejor para la otra persona tiene que serlo, ten en cuenta eso, Li – indicó el hechicero occidental que miró a su amigo, ahora al fin entendía a lo que se refería… se iría sin decirle nada, era obvio que esos dos tenían que terminar juntos… solo esperaba que Shaoran se diera cuenta de eso… su situación de sus dos amigos era tan diferente a la de él…
No te preocupes, soy consciente de mi decisión – atinó a responder el estudiante de arqueología que se quedó muy pensativo, una parte de él sabía que su amigo inglés tenía toda la razón… pero su otra parte le decía que ya suficiente daño le había causado… no tenía derecho a seguir jugando con sus sentimientos.
Te entiendo… espero que todo salga como lo has pensado… es mejor que te deje descansar, hoy mismo me deshago de este tonto yeso por lo que tengo que ver a Kinomoto, además aprovecharé para visitar a Nakuru, he escuchado rumores que esos dos sacan de quicio a cualquiera, y definitivamente eso tengo que verlo con mis propios ojos – expresó la reencarnación de Clow que sonrió mientras que su amigo bajaba la cabeza y exhalaba un suspiro.
Pobre hospital y pobres pacientes, creo que nunca podrán descansar con toda la bulla que ocasionan esos dos – indicó el hechicero de oriente con una gran gota en la cabeza…
Tú los ha dicho, nos vemos después - indicó Eriol mientras salía del cuarto de su amigo, nunca espero que el joven chino tomara las cosas con tanta calma al parecer nuevamente la ex profesora de primaria había tenido razón… tendría que hacerle caso más seguido…
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Un nuevo día llegaba a Tomoeda, estaba vez el día era despejado y no había ninguna nube, no había duda que se acercaba el otoño y los árboles de cerezo dejaban caer sus hojas que comenzaban a bailar con el viento…
No cabía duda que en ese día el sol no saldría a irradiar con sus calurosos rayos solares, pero eso le era indiferente a un muchacho que se encontraba en una de las habitaciones del hospital de Tomoeda…
El joven extranjero se encontraba arreglando sus pertenencias, no habían pasado muchos minutos que su "médico personal" lo había dado de alta ya que en su condición no necesitaba estar más tiempo en el hospital…
Mientras el muchacho chino guardaba algo de ropa que su mayordomo le había traído días anteriores, claro que tuvo que contar con la discreción de su mayordomo a quien tuvo que contarle sus intenciones de viajar sin despedirse…
El muchacho esperaba que su fiel amigo le reprochara algo por su tan cobarde forma de actuar, pero para su sorpresa el amable anciano no opinó nada al respecto… simplemente siguió las instrucciones que su joven amo le había pedido seguir…
El amable anciano le había traído un poco de ropa en una maleta, cosa que no le fue muy difícil, lo único que tuvo que tener cuidado en entregársela en el hospital, la idea era que nadie viera el equipaje.
Antes de irse el mayordomo de la familia Li solo le hizo un pequeño comentario a su joven amo, cosa que dejó sorprendido al jefe del clan Li que no esperaba que le dijera algo así.
Joven Shaoran antes de irme quería decirle algo– indicó el anciano que miró al muchacho, estaba seguro que quizás era poco lo que pudiera hacer por ayudarlo, pero por lo menos iba a intentarlo… no quería sentirse culpable de no haber hecho algo por él.
Sí, claro dime Wei – atinó a decir el muchacho chino que no le tomó mucha importancia a lo que decía su mayordomo, su mente solo rondaba la idea de que lo que estaba haciendo era lo mejor… tenía que convencerse de eso, de lo contrario no tendría las fuerzas de dejarla.
Hace mucho tiempo, yo decidí servir a su familia cuando era joven, conocí a su señor padre y hasta cierto punto cuide de él… esto no es ninguna novedad para usted, lo que quería decirle que si su padre estuviera aquí, él desearía que hicieras las cosas porque le nacen del corazón realizarlas y no por obligación o algo parecido… estoy seguro que el señor Li hubiera deseado que su hijo viviera su vida con felicidad, pero sobre todo respetaría sus decisiones – indicó el mayordomo de la familia Li que le mostró una sonrisa a su joven amo…
Wei, yo no sé… - trató de decir el descendiente de Clow que se había quedado sorprendido ante lo que le dijo su mayordomo, no esperaba que le dijera algo así…
Disculpe joven Shaoran, sé que no tengo ningún derecho de decir estas cosas, pero estoy seguro que el señor Hien no me perdonaría si le dejo ser infeliz… estoy seguro que él le diría lo mismo si estuviera acá – atinó a decir el amable anciano que hizo una reverencia al muchacho que aún no se recuperaba de la impresión.
No tienes nada porque disculparte, te agradezco tu preocupación Wei… yo también espero estar haciendo lo correcto, sé que no es la mejor manera, pero es lo mejor para todos… - atinó a responder el muchacho de ojos color miel que bajó la mirada… por un momento desearía que alguien le dijera que estaba haciendo lo correcto.
Muchas gracias, entonces le dejo joven Shaoran, cuando esté en Hong Kong por favor avísame para regresarme… la única razón de mi permanencia en Japón es estar con usted… - expresó el mayordomo que nuevamente hizo una reverencia y comenzó a dirigirse hacia la salida de la habitación.
No dudes que lo haré… - indicó el muchacho que vio como el anciano salía de la habitación…
El muchacho se quedó nuevamente solo en la habitación… las dudas volvieron a su mente, de manera casi instintiva sacudió la cabeza, ya no tenía tiempo para pensar en esas cosas… su decisión estaba tomada y debía mantenerse firme…
El jefe del clan Li no se explicaba cómo había venido a su mente los recuerdos de la conversación con Wei, no cabía duda que esa pequeña charla le había hecho bien… y aunque su mayordomo sabía que no estaba haciendo lo correcto, lo apoyaría... eso le alentó un poco…
Mientras revisaba nuevamente las cosas que le habían traído en la maleta logró encontrar un objeto muy valioso para él, una prenda que había estado en sus manos por más de 8 años, dejó de lado su labor de revisar sus cosas y se tiró en la cama con la prenda entre sus manos… era una bufanda hecha a mano por alguien muy especial para él…
El muchacho fijó su mirada en la bufanda, le traía tantos recuerdos… recuerdos con ella, pasaron muchas cosas difíciles cuando eran niños, en ese instante a su mente vino la imagen de su médico… sí que era irritante ese tipo, ni siquiera porque era la última vez que se iban a ver tuvo un gesto de amabilidad hacia él… y como olvidar la pequeña charla que tuvieron…
Bien mocoso hoy me libro de ti, tus heridas están casi cerradas y todos los golpes que presentabas ya curaron... tienes suerte de no haberte roto ningún hueso – indicó con cierto entusiasmo el médico que examinaba por última vez a su paciente… al fin ya no tendría que ver a ese sujeto… y su hermana no tendría excusa para verlo a solas.
Vayas que sorpresa, asumo que tengo que tomar eso como un halago, "doctor Kinomoto" – atinó a decir el muchacho chino que no pudo evitar ser sarcástico, entre ellos era tonto fingir que su situación podía cambiar, ambos se detestaban y no existía fuerza alguna en este mundo que pudiera cambiar dicha situación.
Puedes tomarlo como mejor te parezca – respondió tajantemente el hijo de Fujitaka que se encontraba de buen humor y no tenía muchos deseos de pelear aún con ese chiquillo, además tenía que guardar su mal genio para cuando tuviera que tocar "ese tema".
"Como le gusta fastidiar a este sujeto, y encima es sarcástico, no sé porque permiten la entrada de extranjeros como éste"- se dijo el doctor Kinomoto que cambiaba las vendas de su paciente por última vez, como desquite al sarcasmo tensó más de lo normal los vendajes que hicieron doler a Shaoran que se mordió el labio para no quejarse… no le daría el gusto…
El muchacho de ojos color miel miró detenidamente a su médico, podía ver como el médico se perdía en sus pensamientos… de seguro estaba pensando como fastidiarle la vida… pero había algo más, el muchacho sabía que el médico iba a hablar sobre un tema que de cierta forma les competía a ambos.
Bueno estoy esperando que lo digas, pues estoy seguro que no solo has venido a cambiarme las vendas, es mejor que lo digas de una buena vez – indicó el descendiente de Clow que miró con firmeza al médico, ésa sería la última vez que se verían así que era un buen momento para descargar lo reprimido en años anteriores.
Vaya, me alegro que seas tan buen observador… por lo menos algo bueno tienes chiquillo, y sé también que tú sabes de lo que quiero hablar contigo… así que no me mires con esa cara de reproche que el único que tiene ese derecho soy yo… - indicó al comienzo con una sonrisa el hijo de Fujitaka, pero terminó con una mueca de fastidio…
Tú como siempre tan delicado para decir las cosas… pero tienes razón… sé que quieres hablarme de Sakura, así que di lo que me tengas que decir de una buena vez, no pienso escucharte todo el día – respondió el jefe del clan Li que esquivó la mirada del doctor Kinomoto.
Yo tampoco tengo tiempo para perder contigo mocoso insolente, no quiero que te acerques a mi hermana por ningún motivo, no creas que porque ya sales del hospital vas a poder verte con ella, ya suficiente daño le has ocasionado… así que déjala en paz, no voy a permitir que la hagas sufrir de nuevo, eso te lo juro – indicó con furia el médico que por un momento dio la impresión que sus ojos se habían llenado de llamas… de cierta forma Touya era consciente que ese chico no le haría caso, pero tenía que agotar todas sus posibilidades… la idea de ver a su hermana con ese tipo le enfermaba.
Lo sé… bueno si eso era todo lo que querías decir entonces no te preocupes, no me voy acerca a ella, es más… hoy mismo estoy regresando a Hong Kong para tu tranquilidad – repuso el jefe del comité de hechiceros de oriente con cierta nostalgia, sabía que todo lo que había dicho el médico era cierto, pero a pesar de eso le costaba tanto dejarla… pero ya no había otra opción, ella encontraría a otra persona que en verdad la mereciera…
¿Qué tipo de broma es está? – preguntó el doctor Kinomoto que estaba furioso, no solo se atrevía a hablarle sin ningún respeto, sino que ahora tenía la osadía de reírse en su propia cara, eso era mucho más de lo que él podía soportar, definitivamente ese sujeto iba a colmar su paciencia y no se haría responsable de sus actos.
No es ninguna broma, te estoy diciendo la verdad – atinó a responder el hechicero de oriente con desgano, hubiera deseado no decirle a nadie de sus planes y mucho menos a ese tipo tan latoso, pero tal vez así sería mejor, ya no habría forma de retractarse.
¿Es en serio? – preguntó el médico que no podía ocultar su sorpresa, en su vida hubiera esperado una respuesta de esa forma por parte del descendiente de Clow, y sobre todo con tanta calma y tranquilidad… donde quedaba el afamado amor que decía que tenía por su hermana, era demasiado bueno para ser cierto, allí tenía que haber algo más, él no era ningún tonto… ya se había dado cuenta de las miraditas que se mandaban ambos y que él a las justas podía evitar que estuvieran solos, pero renunciar así como así a lo que sentía, le parecía extraño.
Pensé que había sido claro, a menos que desees que me quede y que sigamos con estas continuas discusiones… - expresó con cansancio el muchacho chino, estaba aburrido de discutir de lo mismo con el médico… aunque tenía que admitir que muchas de las cosas que le dijo eran ciertas… y aunque la opinión que tenía ese tipo no le importaba mucho, pero tristemente era la dura realidad… ya no le cabía ninguna duda que estaba haciendo lo correcto.
Me importa poco lo que pretendas mocoso, lo único que te advierto es que no te acerques a mi hermana… y con eso ya no tengo más que decir – atinó a responder el hijo mayor de Fujitaka que se dio media vuelta y se dirigió a la salida de la habitación…
Después de abandonar la habitación, a la mente de Touya surgieron miles de posibles hipótesis que explicaban el comportamiento de su paciente, desde algunas pasables hasta otras totalmente descabelladas… el médico no podía aun creer que las cosas fueran tan buenas como parecían…
No pasó mucho tiempo que el doctor Kinomoto había abandonado la habitación y el joven chino ya se encontraba listo para partir, sin mucha prisa tomó su maletín y se dirigió a la salida de la habitación, antes de abandonar el cuarto el muchacho volteó su mirada a su cama y se vio así mismo conversando con la maestra de las cartas, se sacudió la cabeza y salió del cuarto…
A los pocos segundos el muchacho comenzó a caminar por los pasillos del hospital, aun le dolían un poco las costillas y otras partes de sus cuerpo, pero no era eso precisamente lo que más le dolía, perderla a ella eso si que era lo que más le dolía, estaba seguro de que ella encontraría a alguien mucho mejor que él, eso lo podía hasta jurar, pero ese alguien ya no iba ser él... aunque su amigo inglés se sentía culpable por lo sucedido, no era la reencarnación de Clow quien realmente debía sentirse culpable, si no él mismo pues debió ser sincero con la muchacha de ojos verdes y afrontar el problema juntos, y no solucionar todo por su cuenta...
Muy lejana a los pensamientos del muchacho chino, una bella joven entró rápidamente al hospital, ya estaba harta de que esos dos jugaran el uno con el otro, iba a hablar con el descendiente de Clow Reed y tendría que escucharla, ya lo vería, no iba a dejar que él le hiciera más daño a su "hermana", no entendía cómo era posible que él fuera tan terco y obstinado…
La muchacha seguía divagando en sus pensamientos y sobre qué le diría exactamente cuándo lo tuviera frente a ella, pero sus pensamientos fueron interrumpidos por la sorpresa de verlo caminando por los pasillos, él estaba saliendo del hospital, pero lo raro era que llevaba una maleta en las manos ¿acaso pensaba irse?, además como había salido del hospital, ¿en qué momento le dieron de alta? ¿y por qué no avisaron de su salida?, todo eso era muy raro, pero en ese momento no tenía mucha importancia, lo indispensable era hablar con él, así que sin demora la muchacha se acercó hacia donde se encontraba el muchacho.
¡¡Li!!, espera por favor, necesito hablar contigo – expresó la muchacha que tuvo que alzar la voz para llamar su atención del aludido que caminaba meditabundo, al escuchar que lo llamaban levantó su voz y vio la imagen de una persona muy conocida por él que se acercaba…
"¿Daidouji? ¿pero qué está haciendo acá?" – se preguntó el jefe del clan Li que estaba sorprendido de ver a su amiga, era imposible que alguien se hubiera enterado de que él se iba a ir… solo a dos personas le había dicho… y estaba seguro que ninguno de ellos habría dicho nada…
Li, ¿por qué no le dijiste nada a Yamazaki de que salías hoy?, me hubiera gustado venirte a ver con todas las chicas – preguntó la muchacha de armoniosa voz que aun no se reincorporaba de la impresión de haberlo encontrado caminando tan tranquilo, algo muy raro estaba pasando ahí, además estaba esa maleta que llevaba en su mano.
Lo que sucede es que... – el muchacho de ojos color miel no sabía que decir, no se le ocurría ninguna mentira que lo sacara del apuro, se sentía acorralado en un callejón sin salida, si su amiga de infancia se enteraba de que él pensaba irse en ese mismo momento a Hong Kong seguro se lo diría a la muchacha de ojos verdes, no podía dejar que ella sufriera más por su culpa.
¿Acaso te vas de nuevo a Hong Kong, sin siquiera decirle adiós? – preguntó de manera inesperada la muchacha de armoniosa voz ante el silencio que se había formado entre los dos.
El estudiante de arqueología se quedó helado al escuchar la pregunta, no sabía que decir, eso era lo que menos se esperaba y fue peor aun cuando su amiga le clavó la mirada en búsqueda de una respuesta, sabía que ella esperaba que él le respondiera para defenderse, sin embargo no tenía ni la más remota idea de que decir…
No sé de qué hablas Daidouji, no entiendo de donde sacaste esa idea, estás confundida yo solo me dirigía a mi casa... – atinó a responder después de unos segundos, estaba seguro que acaba de decir la mentira más ridícula de su vida, pero era lo único que se le ocurría.
¿No sabes de qué hablo? Entonces me puedes explicar ¿Por qué no avisaste a nadie que ibas a salir del hospital? Y sobre todo ¿Qué haces con esa maleta que tratas de ocultar? – preguntó nuevamente la estudiante de periodismo que se sintió de cierta forma decepcionada de su amigo, podía esperar cualquier cosa, pero que quisiera engañarla con una mentira tan tonta y tan poco fundamentada…
El jefe del clan Li, no supo que decir y tampoco que hacer… simplemente como un acto reflejo volteó su rostro a otro lado, no tenía el valor suficiente para mirar a los ojos de su amiga, era un farsante…
¿Qué sucede Li? ¿no puedes responderme? No entiendo ¿por qué eres tan obstinado? – atinó a decir la heredera de la familia Daidouji que no pudo evitar lanzar un suspiro al aire, entendía de cierta la forma la actitud de su amigo, pero no estaba de acuerdo con él… a veces era tan injusto consigo mismo y con el resto.
Yo… no sé qué decirte, nunca he sido bueno engañándote ¿verdad? – repuso con melancolía el jefe del clan Li que se veía resignado… por lo menos con ella sería sincero y le diría sus razones, lo más probable era que ella le dijera lo que el resto le había dicho, pero su decisión estaba tomada… no habría vuelta hacia atrás.
Así es Li, aun no entiendo porque te empecinas en ser infeliz, ¿qué pretendes haciendo todo esto? – preguntó la estudiante de periodismo que clavó su mirada en su amigo, podía ver el dolor que llevaba consigo, si sufría de esa forma porque persistía con esa actitud.
Solo quiero lo mejor para ella, eso es lo que siempre he querido y lo que siempre buscaré… ahora he comprendido que los problemas entre nosotros siempre ha sido por culpa mía y aunque lo que más desee es estar con ella, no podrá ser… nuestro destino nos separa constantemente… de eso ya no hay ninguna duda – indicó el jefe del clan Li que desvió su mirada y la clavó en el suelo… era tan difícil aceptar la realidad.
No debes ser tan duro contigo Li, todo ha sido causa de las circunstancias… si tú le explicas las cosas no tengo la menor duda que ella te comprenderá… - expresó con ternura la muchacha de ojos color azulados que se acercó a su amigo y le colocó su mano en el hombro para reconfortarlo.
Eso también pensé, pero me he dado cuenta recién que todo al final ha sido a causa de mis decisiones… ya no puedo excusarme de mis responsabilidades o la visión que tuve, pude haber peleado contra todo sin importarme nada excepto estar con ella, y no lo hice, decidí por lo que me resultaba más fácil… siempre he dejado en segundo plano mis sentimientos hacia ella, y Sakura no se merece a alguien que no le dé su lugar, no es justo para ella, entiéndelo Daidouji – atinó a contestar el hechicero oriental que apretó con fuerza su mano en clara señal de impotencia.
No digas esas cosas, tú eres una persona excepcional que vale mucho, no deberías menospreciarte de esa forma – dijo algo sorprendida la muchacha de armoniosa voz que no esperaba ese cambio de actitud del muchacho, definitivamente había meditado al respecto y ella se estaba quedando sin argumentos para disuadirlo.
Eres muy buena amiga Daidouji, me alegra mucho haberte conocido… sé que mientras estés al lado de Sakura, ella podrá superar todo, gracias por tus valiosos consejos, siempre te recordaré – atinó a decir el jefe del comité de hechiceros de oriente que por primera vez en la conversación le sonrió a su amiga.
Esto parece una despedida definitiva, ¿es eso Li? – preguntó tímidamente la estudiante de periodismo que miró el rostro de su amigo, podía observar la nostalgia, pero sobre todo la soledad que irradiaba de todo su ser, esta vez el muchacho se veía más decidido que nunca.
Tú lo has dicho Daidouji, ésta es la última vez que hablamos… pienso irme a Hong Kong y ya no regresar más – dijo con firmeza el descendiente de Clow Reed que bajó la mirada, no quería que ella lo viera dudar… eso podría empeorar las cosas.
Entonces no me equivocaba, ¿estás seguro de lo qué quieres hacer? Eres consciente del daño que le causaras a Sakura – preguntó nuevamente la muchacha que poco a poco perdía las esperanzas de convencer a su amigo, no quería ver a su amiga de ojos verdes sufrir de nuevo, así que haría todo lo posible por no dejarlo ir.
Lo sé, pero es mejor ahora que después… estoy seguro que le pasará y encontrará a otra persona, estoy seguro que ya hay más de uno que desearía estar al lado de ella, es lo mejor… por favor Daidouji prométeme que no lo dirás nada… - suplicó el muchacho chino que miró a los ojos a su amiga, ese sería probablemente su último favor que le pediría.
No me pidas hacer eso, no puedo ir en contra de la felicidad de mi mejor amiga, pues tú eres su felicidad aunque no quieras convencerte de eso – respondió la estudiante de periodismo que se sentía de cierta forma acorralada, no podía cumplir con ese favor.
Te lo pido por favor, es muy importante para mí, esto ya de por sí es muy difícil para mí y no creo poder tener el valor de volverla a ver y mucho menos de rechazarla, esto es más fuerte que yo, por favor… - indicó el muchacho de ojos color miel que imprimió en su voz un tono suplicante que dejó sin defensa a su amiga.
Yo… ¿Qué puedo decirte? Es tu decisión, no tengo nada que hacer con eso, solo te puedo decir que estás cometiendo un grave error, error por el cual te puedes arrepentir toda tu vida – respondió finalmente la muchacha de armoniosa voz que se había quedado en silencio por unos segundos.
Soy consciente de eso Daidouji, pero de todas maneras lo haré y esta vez ni tú podrás convencerme de hacer lo contrario, pero de todas maneras te agradezco todo lo que hiciste por Sakura y por mí, y antes de irme quiero pedirte un último favor, nunca te separes de ella, solo tu apoyo le ayudará a superar todo, sé que es tonto decírtelo porque siempre lo haces, pero no estaría tranquilo sino te lo decía, cuídate mucho y cuídala a ella… - atinó a decir el muchacho que sonrió nuevamente a su amiga y a los segundos reanudó su camino, ni siquiera le dijo adiós a su amiga… le era tan difícil en ese momento decir esa tan simple palabra…
La estudiante de periodismo observó como el joven chino se alejaba por las calles de Tomoeda, era triste verlo, pero era un tonto, porque tenía que decidir por su amiga, no tenía derecho… la maestra de las cartas también debía saber todo lo que él tuvo que afrontar y poder escoger que hacer, el jefe del clan Li era egoísta y no iba permitirle que la hiciera sufrir una vez más
"Estoy segura que ella comprenderá, ahora solo Sakura podría evitar que ese obstinado se fuera sin decirle nada..." - pensó la muchacha de ojos azulados que no quiso meditar mucho en el tema, lo más probable que él pensara irse justo en ese momento, no había tiempo que perder…
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En la residencia Kinomoto el día empezaba como cualquier otro día normal... parecía que nunca hubiera pasado nada, todo estaba en orden y se respiraba tanta paz que parecía a veces irreal…
Una hermosa muchacha de ojos verdes bajaba las escaleras lentamente, hace poco que se había levantado… este día iba a ser muy especial para ella… poco a poco se acercaba a la cocina en donde ya desde muy temprano se encontraba una persona muy importante para ella, aunque no era muy temprano la muchacha aun sentía algo de sueño por lo que levantó los brazos tratando de alejar todo esa somnolencia que la aquejaba.
Para la maestra de las cartas ese día iba a ser decisivo en su vida, esta vez si iba hablar con el muchacho chino y nada ni nadie se lo impediría, ya no habría hermanos sobre protectores, ni amigos inoportunos, ni mucho menos guardianes celosos… esta vez diría lo que tenía que decir…
La muchacha era consciente que si el tiempo había pasado, era en gran parte por culpa de ella misma, no se sentía segura de tener las fuerzas necesarias para afrontar una conversación a solas con él, a pesar de todas las pruebas que había visto, aun se sentía un poco inseguro con respecto a los sentimientos del joven chino.
Ahora ya no se dejaría llevar por sus dudas ni temores, esta vez estaba decidida a afrontar el problema y dejar de huir como lo había hecho en este último mes… seguiría los consejos de su prima y del profesor de preparatoria, ellos tenían razón, si seguía dudando de esa manera podía perderlo y eso era lo que menos deseaba.
"Ya no me cabe la menor duda, hoy es el día… tiene que serlo, Yukito y Tomoyo tienen razón, algo le pasó y tengo que saber que es… al fin tendremos la conversación que nos merecemos Shaoran… y me aseguraré de que esta vez nada pueda interrumpirnos"- se dijo la antigua card captor que sonrió para si misma al mismo tiempo que llegaba a la primera planta e ingresaba a la cocina, en donde se encontraba una persona parada cerca al fregadero.
La muchacha se quedó observando a su padre que cocinaba con una gran alegría, llevaba puesto su acostumbrado delantal rosa, los segundos pasaron y la muchacha solo se quedó observando… estaba feliz de ver que las cosas eran como antes.
Buenos días papá, ¿cómo has amanecido? – preguntó después de un rato la muchacha de ojos verdes que le mostraba una sonrisa a su padre, quien volteó su mirada hacia donde se encontraba su hija.
Ah buenos días pequeña Sakura, he amanecido bien como los demás días - respondió el amable señor que le devolvió la sonrisa a su hija, al parecer ese día su hija había amanecido de un buen humor, aunque como todos los días le hacía la misma pregunta que comenzaba a sospechar que algo había pasado hace un mes…
Desde un poco menos de un mes la dueña de las cartas Sakura siempre le hacía la misma pregunta a su padre cada vez que se veían, incluso cuando iba a visitarla al hospital, claro que al comienzo le parecía muy normal, pero últimamente comenzaba a dudar que esa repentina preocupación de su hija se debía a algo más y que probablemente tenía que ver con esa repentina y extraña amnesia que tuvo hace casi el mismo tiempo...
El señor Kinomoto por más que había hecho esfuerzos por recordar que había pasado en ese lapsus de tiempo, pero no lograba recordar nada… esa situación le tenía de cierta forma intrigado… en ese tiempo, sus hijos le habían dicho que lo encontraron caminando sin rumbo por la calles, y lo llevaron a su casa… y al parecer fue una situación única porque ha pasado el tiempo y nunca se repitió, el buen maestro asumió que el origen de todo ese misterio era su edad, aunque realmente no se sentía tan viejo ni acabado, pero comenzaba a sentir la soledad...
El señor Fujitaka recordaba en ese día que había ido a la universidad para averiguar si ya estaban los resultados de las elecciones para ocupar el cargo de Decano de la facultad en la que él laboraba, grande fue su sorpresa al saber que había ganado las elecciones… aunque en su casa no había comentado nada sobre las elecciones y por qué había postulado, cuando se enteró de su rotunda victoria se fue a comunicarles a sus hijos a toda prisa, pero fue allí cuando perdió todo recuerdo… aunque había tratado de recordar que pasó en ese lapsus de tiempo, le había sido imposible… parecía que su memoria estuviera bloqueada.
¿Te paso algo papá? – preguntó la estudiante de arquitectura que miró como su padre se perdía en sus pensamientos, el decano se había quedado en silencio, por un instante la muchacha sintió temor, no podía imaginar a su papá otra vez poseído por "el enviado del mal", aunque al parecer todo estaba bien… ella aún dormía con cierto miedo de que al despertar ya no encontrara a su padre… a veces soñaba que de nuevo se enfrentaba a su padre….
Si hija, todo está bien… solo estaba pensando, tratando de recordar lo que me pasó hace un mes… - atinó a decir el decano que tenía el rostro pensativo, Fujitaka pudo observar como la cara de su hija cambiaba bruscamente de expresión… al parecer sus suposiciones al respecto no estaban tan equivocadas como pensaba.
¿Hace un mes?, pero papá ya no te sigas mortificando con eso – indicó algo aturdida la muchacha de ojos color esmeralda que trató de fingir interés sobre el asunto, había muchas dudas que tenían al respecto de lo que pasó ese día a su padre, aunque él les había dicho sobre las elecciones y todo eso habían cosas que no cuadraban, como sus repentinas ausencias que hasta el momento no se habían mencionado, el problema era que no querían profundizar mucho en el tema pues su padre podría averiguar algo…
Si lo sé hija, pero de todas maneras me gustaría saber que me pasó y sobretodo el origen de esa repentina falla de la memoria – expresó el amable señor que le sonrió a su hija, no quería preocuparla innecesariamente, pero de todas maneras quería saber la verdad…
No fue nada de importancia papá, seguro el estrés laboral ocasionó esa amnesia temporal que tuviste, recuerda lo que te dijo mi hermano… justo por eso te pidió que te dieras vacaciones, pero con la tensión de las elecciones y todo eso pues pasó lo de ese día – dijo la dueña de la bestia guardiana de ojos dorados que hizo todo lo posible de que su mentira fuera lo más creíble posible…
Si debe ser eso, no te preocupes Sakura me olvidaré de ese asunto… además no pasó nada de que lamentar así que para que recordar - repuso Fujitaka Kinomoto que le sonrió a su hija, sin demora comenzó a servir el desayuno, a pesar de lo que dijo el maestro conocía muy bien a su hija y sabía que ella no estaba diciendo del todo la verdad… sin embargo no quería agobiarla con sus cosas, tampoco le comentaría de unos extraños sueños que últimamente tenía… a partir de ahora él trataría de ver si podía recordar algo por su propia cuenta.
La dueña de las antiguas cartas Clow miró a su padre, a pesar del tiempo que había pasado no entendía como había sido de caprichoso el destino, para que eligiera a su padre como el cuerpo del enviado del mal, daba la impresión de que alguien hubiera movido los hilos…, pronto el timbre del teléfono la sacó de sus pensamientos.
¡¡El teléfono!!, no te preocupes papá yo iré a ver quién llama – exclamó con alegría la muchacha de ojos verdes que le sonrió a su padre y comenzó a apurar su paso hacia el teléfono, la muchacha sacó de su mente todas esas hipótesis… en ese momento ya no interesaba nada de eso, lo único importante era que ahora tenía a su padre a su lado como siempre.
Muchas gracias hija, trata de no demorar mucho, no me gustaría que tomes el desayuno frío – indicó Fujitaka que vio como su hija menor se apuraba por contestar el teléfono.
"Por lo que veo has mejorado tu ánimo Sakura, espero que las cosas sigan así… no me gusta cuando sufres, y tampoco a tu madre le gusta verte así" – pensó el decano con cierta nostalgia al recordar a su difunta esposa.
No te preocupes – indicó la muchacha que a los pocos segundos se encontraba frente al teléfono y sin demora levantó el auricular.
Buenos días residencia Kinomoto, ¿con quién desea hablar? – preguntó rápidamente la joven japonesa que no se imaginaba quien podría ser, no esperaba la llamada de nadie.
¿Alo Sakura?, soy yo... Tomoyo - respondió a lo lejos una voz ya muy conocida para la hija menor de la familia Kinomoto, grande era su sorpresa para ella saber que su prima le llamaba, pero se sentía algo alterada, ¿pasaba algo malo?...
Hola Tomoyo, que gusto escucharte… vaya esta vez si me has sorprendido, no esperaba tu llamada a estas horas – indicó la muchacha que disimulaba su deseo de saber que pasaba, definitivamente algo había pasado para que su amiga la llamara a esas horas.
No sé cómo decirte esto Sakura, solo necesito que lo tomes con calma – indicó desde el auricular la muchacha de ojos azulados que en ese momento comenzó a dudar si era la forma más correcta de decirle a su amiga lo que iba a suceder, mejor sería personalmente, pero tal vez no habría tiempo para eso, cada segundo que pasaba podía decidir la felicidad de su amiga.
¿Qué pasa Tomoyo? ¿sucedió algo malo? ¿Por qué te has quedado en silencio? – preguntó rápidamente la muchacha de ojos verdes que se encontraba más confundida, no entendía las palabras de su amiga, además se había quedado en silencio, la intriga comenzaba a apoderarse de ella y más que todo la preocupación… cuando todo parecía tan tranquilo…
Bueno realmente no es algo grave, pero estoy segura que es muy importante para ti, no me perdonaría sino te lo digo aunque rompa mi promesa… - la muchacha de ojos azulados tomó un poco de aire para tomar las fuerzas necesarias para decir lo que sabía, no podía darse el lujo de seguir dudando… el destino de ellos eran estar juntos y aunque el terco de su amigo no se diera cuenta estaba su prima para hacerlo reaccionar…
Mira Sakura de lo que te quiero hablar es de Li, necesito que no me interrumpas para hacer esto lo más rápido posible… todo este tiempo él te estuvo protegiendo y tuvo horrible visiones sobre ti, eran espantosas y te veía a ti en un charco de sangre y alguien le advertía que no se acercara a ti por nada del mundo de lo contrario lo que veía en sueños se volvería realidad, teníamos razón cuando decíamos que el actuaba así por un motivo de fuerza mayor, él te ama con todas sus fuerzas y justo por eso no quiso exponerte a un peligro y por eso se alejo de ti para evitar que algo malo te sucediera – indicó con cierta rapidez la estudiante de periodismo que no le sorprendió ni un poco el no recibir respuesta alguna por parte de su amiga de infancia, estaba segura que su amiga estaba totalmente absorta en sus pensamientos.
La maestra de las cartas no se esperaba una noticia de ese tipo, mucho menos ese día en que se había decidido al fin hablar con el descendiente de Clow sin reparar en las consecuencias, aunque de cierta manera estaba alegre por saber que sus miedos y dudas habían sido injustificadas todo este tiempo, lo que importaba en ese momento era que él también sentía lo mismo que ella, pero entonces ¿cómo su prima sabía todas esas cosas?, podía haber una posibilidad que su prima hubiera dicho todo eso solo para que ella se decidiera al fin hablar con el muchacho chino, era una posibilidad latente, conocía a su amiga desde niñas y sabía que cuando se proponía algo no descansaba hasta lograrlo… nuevamente las dudas se apoderaron de la maestra de las cartas.
¿Estás segura?, o solo me lo dices para tranquilizarme – preguntó después de unos segundos de meditación la dueña de Yue que sentía que su voz se quebraba... de ser cierto lo que decía su amiga entonces "el mensajero del cielo" siempre tuvo razón; entonces él aun la amaba, en ese momento la muchacha se percató que las cosas comenzaban a encajar, su extraña forma de ser con ella, un momento dulce pero luego frío como un témpano…
Claro que lo estoy Sakura, ¿me crees capaz de inventar algo así? Tú sabes que me importa tu felicidad y sé muy bien que la única persona que te puede hacer feliz es él aunque… - nuevamente se quedó en silencio Tomoyo, quizás ya era demasiado tarde y solo le crearía una falsa esperanza a su amiga.
Discúlpame amiga, no sé qué me pasa por la mente, tienes toda la razón, tú eres la única persona que jamás me mentiría con algo así, pero termina de decir lo que estabas diciendo, no me dejes con esta incertidumbre… ¿algo sucedió con Shaoran? – preguntó rápidamente la antigua card captor que a cada segundo la incertidumbre se apoderaba cada vez más de ella.
Ay Sakura, lo peor de todo es que ese terco cabeza dura, se quiere ir a Hong Kong y no regresar nunca más, Sakura tienes que impedirlo, corre por él, no dejes que se vuelva a ir, su vuelo ya no demorara en salir… - expresó exaltada la muchacha de armoniosa voz que se detuvo de golpe para tomar un poco de aire, en espera de una respuesta de su amiga…
La dueña de las antiguas cartas Clow no respondió, solo atinó a colgar el auricular, se olvidó por completo de todo, en su cabeza una sola idea rondaba, el impedir que el amor de su vida se fuera… y solo lograría eso llegando a toda prisa al aeropuerto y tenía que hacerlo ahora mismo… ya no podía darse el lujo de dudar más, sin pensarlo dos veces corrió hacia la puerta de su casa, se colocó los tenis y abrió la puerta sin demora, olvidándose de despedirse de su padre que la vio sorprendido cuando corría con dirección a la salida de la casa, sin decir nada…
¿Quién era Sakura...? - preguntó el profesor que recibió simplemente como respuesta el sonido de la puerta que se cerraba.
Sin mucha demora Fujitaka Kinomoto salió hacia la calle y vio a lejos que su hija corría con todas sus fuerzas sin importarle nada, el amable señor se quedó pensativo por unos segundos, ¿Qué le había pasado a su hija para qué reaccionara de esa forma?, no había ninguna duda de que la llamada que recibió fue la causante de tan inesperada reacción… hecho que le hizo recordar algo que paso antes…
Bien Sakura, ojala logres resolver ese asunto pendiente que tienes hace ocho años y logres que ese muchacho recapacite...- indicó el profesor universitario que sonrío al recordar lo que sucedió hace 8 años, sabía muy bien que su hija estaría bien pasara lo que pasara y sin ninguna preocupación el hombre ingresó a su casa a seguir con sus labores.
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El aeropuerto internacional de Tokio estaba más atestado de gente de lo normal, y no era raro que la gente caminara de un lado a otro con mucha prisa, había muchos hombres importantes vestidos con saco y corbata, no solo eso también había una gran cantidad de niños que corrían de allí para allá mientras curioseaban en las tiendas de artículos, ese día en el aeropuerto era todo una locura.
Los aviones despegaban y aterrizaban en unir y venir mientras la pista de aterrizaje reflejaba los rayos solares, parecía un día más como cualquier otro, pero no era así, no por lo menos para un joven que tenía la mirada perdida, a su mente venían tantos recuerdos y su imaginación volaba en busca de una hermosa muchacha de ojos verdes que jamás olvidaría.
El descendiente de Clow Reed se encontraba sentado en una silla amoblada en donde se sentaban los pasajeros en espera del avión que los llevaría a su destino, el muchacho junto a un grupo de personas se encontraban esperando la llegada del avión que los llevaría a Hong Kong.
El jefe del clan Li sabía que en Hong Kong su familia no tenía ni la más remota idea de su retorno, es más él había hecho varios intentos por disuadir a su madre, aunque la última vez que hablaron fue casi un mandato de parte de ella su regreso, a pesar de eso el joven supo llevar la conversación y salió del tema… no obstante a esas alturas ya no podría arrepentirse… le hubiera gustado tanto despedirse de alguien, pero sabía que no tendría las suficientes fuerzas para dejar atrás las cosas que le hacían tan feliz, con gran desánimo tomó una bocanada de aire.
"No hay duda que es lo mejor, ella será feliz… lo sé, a su alrededor existen personas extraordinarias que la cuidaran por mí… tal vez sea difícil al comienzo pero estoy seguro que lo podrás superar mi querida Sakura" – se dijo el hechicero oriental que bajó la mirada con desgano, a pesar de decirse esas cosas le era tan difícil dejarla, en ese instante el rostro de Sakura se le vino a la mente, sus ojos verdes comenzaron a inundarse con lágrimas que comenzaron a recorrer rápidamente sus mejillas.
"Sé que no te merezco… no tengo ningún derecho de seguir en tu vida… lo que sucedió esa noche no es excusa para todo el daño que le causé, Daidouji y Meiling siempre tuvieron la razón pero yo y mi estúpida manera de actuar… debí ser sincero con ella desde un comienzo, pero como siempre echo a perder todo lo que quiero…" – esos pensamientos de tristeza comenzaron a torturar su apesadumbrada mente, el muchacho comenzó a sentir que su pecho se comprimía de la tristeza.
"El único consuelo que me queda es el saber que ella queda en las mejores manos, sé que Daidouji la cuidara mucho como lo ha hecho hasta ahora, eso es un gran alivio… también está Yukito, y aunque no quiera reconocerlo su hermano siempre estará para protegerla de quien sea…" – pensó el jefe del comité de hechiceros de oriente que levantó la mirada un poco más sosegado y resignado.
"Ya estuvo bueno de martirizarme… la decisión ya está tomada y ahora solo puedo mirar hacia adelante… me concentraré en el comité, me dedicaré en cuerpo y en alma a mejorar las cosas en Hong Kong, sin embargo a pesar de hacer todas esas cosas no voy a poder sacarte de mi mente eso es un hecho, te voy a extrañar mucho Sakura, sé que hago lo correcto, aunque al comienzo no lo entiendes espero que cuando llegue el día en que comprendas que fue lo mejor me perdones" – nuevamente el muchacho de ojos color miel se derrumbó sentimentalmente, pero a pesar de sentirse totalmente afligido reunió todas las fuerzas que pudo para levantarse y sin más recogió su maleta que había dejado en el suelo, había mirado su reloj y por la hora que marcaba, no debía demorar en llamar a los pasajeros a abordar el avión, en ese preciso momento una hermosa mujer se acercó a un micrófono y sin demora, comenzó a escuchar su voz a través de los altavoces colocados estratégicamente en todo el ambiente.
Pasajeros con destino a la ciudad de Hong Kong, por favor sírvase a acercarse a la sala de espera número ocho, el avión de la compañía American Airlines estará arribando dentro de 15 minutos – terminó de decir la mujer que tomó un poco de aire para continuar hablando a través del micrófono.
Passengers going to Honk Kong's city please serve you to come closer to the wait room numbers eight, the airplane of the company American Airlines will be arriving in 15 minutes – repitió el mensaje la mujer que esta vez lo dijo en idioma inglés para los turistas, después de dar el mensaje la bella asistenta desapareció de la vista del joven chino.
"Al parecer el momento de irse está más cerca que nunca, extrañare este lugar y jamás me olvidaré las cosas que viví aquí y la gente que conocí, en especial a ti Sakura, que me enseñaste que es amar de verdad, te estaré siempre agradecido…" – se dijo con pesadumbre el estudiante de arqueología que comenzó a caminar con dirección a la sala de espera número ocho, él sabía muy bien que nadie iba a ir a despedirlo, nadie tenía conocimiento de su regreso a Hong Kong a excepción de la estudiante de periodismo, el doctor Kinomoto y su siempre incondicional mayordomo Wei, sabía que su buen amigo no quería ocasionarle más problemas por lo que no se había presentado en el aeropuerto, siempre le estaría agradecido por apoyarlo de esa manera tan desinteresada…
Sin más el muchacho dejó que sus pensamiento volvieran a volar en su mente, era la única forma de poder tener las fuerzas necesarias para no arrepentirse, a cada momento que reflexionaba sobre si era lo correcto, tenía más dudas… no podía darse el lujo, al final todo era por ella…
Lejana a todos estos pensamientos, una hermosa muchacha de ojos color esmeralda apretaba sus puños de impotencia mientras el tiempo transcurría lentamente, ella estaba sentada en la parte trasera de un pequeño taxi..., el tráfico esa mañana en Tokio era realmente caótico, la maestra de las cartas ya no sabía qué hacer con sus nervios, sentía que el mundo se acababa si ella le permitía que él se marchara otra vez y la dejara sola.
"Si las cosas siguen así no lograré alcanzarlo… solo me queda jugar mi última carta…" – se dijo la muchacha japonesa que se encontraba totalmente decidida, sin pensarlo dos veces abandonó el taxi sin reparar en que se encontraba en plena calle, donde mucha gente la observaba extrañada por su actitud.
¿Qué pretende señorita?, suba de nuevo al taxi – gritó con fuerza el taxista pero no recibió respuesta de la muchacha simplemente la vio correr con gran velocidad y como se perdía de su vista.
La muchacha corría por la avenida con todas sus fuerzas mientras sacaba de su pecho una pequeña llave, ella era consciente del riesgo de ser observada, pero no podía seguir perdiendo el tiempo y apenas divisó un lugar aparentemente desolado, se apresuró a llegar para convertir la llave en su báculo…
El báculo lucía tan imponente como la vez que se usó para derrotar al enviado del mal, sin demora la muchacha lanzó una carta al aire, estaba segura que había la posibilidad de ser vista, pero ya no le importaba mucho ese detalle, solo le importaba alcanzarlo como fuera…
¡¡Carrera!! – gritó la muchacha al mismo tiempo que su báculo desplegaba el poder de la carta en cuestión… a los segundos la muchacha era en envuelta por una especie de aura, y sin demora comenzó a correr con una velocidad sobrehumana con dirección al aeropuerto.
Al poco tiempo la estudiante de arqueología llegó al aeropuerto y se detuvo, sabía que allí dentro no le era conveniente seguir usando la magia de la carta, así que se dispuso a entrar para lo cual comenzó a correr con todas sus fuerzas, era necesario que lo encontrara a tiempo, toda su felicidad dependía de eso, pronto levantó la vista, frente a ella estaba el tablero con todos los vuelos que se iban a realizar ese día, la dueña de las cartas Sakura buscó con desesperación el vuelo hacia Hong Kong... a los pocos segundos encontró la información que buscaba, los pasajeros estaban en la sala ocho, y solo le quedaban 5 minutos para impedir que se fuera.
La muchacha se quedó estupefacta por unps segundos, si su cálculos no le engañaban, los pasajeros ya deberían estar abordando el avión, un gran temor se apoderó de todo su ser… cada vez las posibilidades de retener al muchacho chino se hacían más pequeñas.
"No me puedes dejar de esta forma... tienes que esperarme por favor Shaoran, aún tengo que decirte algo"- se dijo la maestra de las cartas que ya decidida comenzó a correr una vez más, sin importarle el resto ni las miradas sorprendidas del resto, en su mente solo podía visualizar el rostro de Shaoran, la gente del aeropuerto la miraba asustada, no entendían porque la muchacha corría tan desesperadamente parecía como si su vida dependiera de llegar a tiempo…
¿Qué tiene esa loca para correr así? – preguntó una muchacha rubia a otra de aspecto occidental que miraba confundida por el violento pasar de una muchacha de ojos verdes que corría con rapidez.
La verdad no tengo ni la más mínima idea de lo que tiene esa chica… estos japoneses son tan impredecibles – respondió la turista que miraba como se perdía de vista la muchacha japonesa…
La antigua card captor se dio cuenta que el tiempo se le estaba acortando cada vez más, de seguir así jamás llegaría a detener al jefe del clan Li, instintivamente sacó de su pecho una pequeña llave, sabía que era extremadamente arriesgado pero si no hacía algo rápido lo perdería…
La muchacha mientras trataba de resolver su dilema ya no se fijaba por donde corría y en su carrera se estrelló contra un señor que llevaba un maletín, una gran nube de papeles se apoderó del lugar mientras entre dientes el hombre maldecía.
Señorita me pude decir ¿en qué demonios está pensando para correr así?, no se da cuenta que este lugar no es para correr, por su culpa llegaré tarde a mi vuelo – refunfuñó el hombre que a simple vista se veía muy furioso, su rostro estaba rojo de la cólera, acaso no era suficiente aguantar la presión del trabajo que ahora tenía que soportar a una mocosa atolondrada.
Discúlpeme, lo siento mucho, no quise molestarlo - respondió rápidamente la estudiante de arqueología que se reincorporó de un salto y sin decir más retomó su carrera hacia la sala de espera número ocho, había decidido que ese percance podía sucederle de nuevo si usaba la carta Carrera y solo lograría incomodar a más gente y retrasar su avance, por lo que guardó su llave, ahora solo el destino podría ayudarle.
Encima de irresponsable, eres una total maleducada… ni siquiera me ayudas con mis papeles – vociferó el hombre fastidiado, sin embargo la muchacha ya se había perdido de su vista, así que el hombre resignado comenzó a juntar los papeles que habían salido de su maletín mientras maldecía su suerte, ahora tenía que perder su tiempo metiendo esos dichosos papeles y el vuelo que ya salía...
Al poco tiempo la muchacha de ojos color esmeralda llegó a la sala ocho, el lugar estaba totalmente vacío, comenzó a buscar con la mirada y se acercó hacia la ventana para ver si podía verlo abordando el avión, grande fue su desilusión al ver que ya no había ningún avión, la pista de vuelo estaba libre… la muchacha contuvo las lágrimas por unos segundos y alejó su mirada de ahí, no podía resistirlo…
"No puede ser… no llegué a tiempo, no puedo creer que te per…" – los pensamientos de la muchacha de ojos verdes fueron interrumpidos bruscamente cuando su mirada involuntariamente se cruzó a un rincón alejado de la sala, no estaba segura si era un simple ilusión de su ya martirizada mente, pero parecía tan real…
Lentamente la muchacha se acercó, parecía que contaba cada uno de sus pasos, y a cada paso se convencía más que era una realidad, no sabía que había pasado o porque estaba ahí, lo único importante en ese momento era que él se encontraba ahí cabizbajo sentando en un sillón, se le notaba que estaba triste y a la vez pensativo, era todo un misterio saber que pasaba por su mente.
"Al final no tuve el valor de hacerlo, vaya jefe del comité que resulte ser… no pude ni siquiera hacer algo tan simple, de seguro mi madre se avergonzaría de mí, pero no quiero hacerlo…" – se dijo el jefe del clan Li que tenía la mirada fija en el suelo… como de costumbre las cosas no le salieron tal como él lo había planeado… pero fuera como fuera tenía que hacerlo, quizás no ahora pero tal vez en la siguiente oportunidad que se presentase, lo único que había logrado era retrasar un poco más lo inevitable…
La muchacha japonesa se encontraba casi al frente de él, separados por unos cuantos centímetros, pero el muchacho de ojos color miel estaba tan absorto en sus pensamientos que ni siquiera se había percatado.
Shaoran... – indicó casi como un susurro la hija menor de Fujitaka que apenas tuvo fuerzas para llamarlo, sentía que su corazón palpita con un velocidad tan grande que temía que se saliera de su cuerpo en espera de que él levantara la vista, no obstante el aludido no hizo nada y mantenía su mirada en el suelo.
"Que irónico es todo esto, sino fuera suficiente el estar sentado aquí en vez de estar volando fuera de Japón, ahora escucho su voz como si ella pudiera estar aquí..." – pensó el estudiante de arqueología que sonrió para sus adentros, hubiera esperado cualquier cosa de su subconsciente pero esto era ya el colmo.
La muchacha esperaba impaciente alguna reacción por parte del muchacho chino, pero él seguía absorto en sus pensamientos y con la mirada fijada en el suelo, Sakura sentía que no tenía las fuerzas necesarias para volver a llamarlo, instintivamente estiró su mano y la colocó sobre el hombro de Shaoran.
Soy yo Shaoran, mírame por favor – dijo como un susurro la maestra de las cartas que se había agachado para poder ver directamente a los ojos al descendiente de Clow.
El jefe del comité de hechiceros de oriente no podía dar crédito a lo que sucedía… una cosa era escuchar su voz, pero sentir su mano sobre su hombro, sentir la calidez que emanaba la muchacha, era algo que definitivamente su mente no podía ser capaz de imitar.
Al muchacho chino ya no le quedaba ninguna duda que la antigua card captor estaba frente a él, la pregunta era ¿Cómo sabía que él iba a estar en ese lugar?, en ese preciso momento a su mente vino la imagen de una muchacha… solo ella podía haber hecho algo así.
"Daidouji..., me imaginaba que no ibas a poder quedarte callada" – se dijo el jefe del clan Li que aún no se atrevía a levantar la vista… no sabía qué hacer exactamente… nunca se hubiera esperado encontrarse con ella, menos en un momento en el cual se encontraba tan indeciso…
El hechicero oriental sentía que ya no podía seguir oponiéndose a lo que su corazón le exigía, sin fuerzas para resistirse el muchacho levantó la mirada y pudo al fin verla, ella se encontraba frente a él, estaba hermosísima con su largo cabello castaño que caía a ambos lados de sus hombros, y sus ojos esos mismos que tanto le gustaban, se veían hoy más que nunca de un verde esmeralda muy claro
Sakura… - atinó a decir el muchacho de ojos color miel mientras se levantaba, lo mismo hizo la aludida, pero mientras lo hacían ninguno de los dos quitó la vista del otro.
"Le tengo que agradecer a Daidouji el ser tan buena amiga y haberme mentido" – reflexionó nuevamente Shaoran que aún no sabía que decir exactamente y por unos segundos el silencio reinó entre los dos… solo se miraban, ninguno de los dos se atrevía a tomar la iniciativa.
Shaoran por favor no te vayas, no me vuelvas a dejar... no me dejes sola otra vez... – exclamó al fin Sakura algo agitada, a pesar de todo aún no se recuperaba de haber corrido como una loca por todo el aeropuerto, pero eso ya no era importante, ahora estaba feliz pues había logrado llegar antes de que él se fuera.
Sakura, yo... – el descendiente de Clow intentó explicar que él había dejado el avión por ella porque en el último momento no tuvo las suficientes fuerzas para continuar con lo que se había propuesto, la idea de dejarla y nunca más verla era más fuerte que nada, sin embargo sintió un nudo en la garganta que le evitó continuar hablando.
No tienes que disculparte ni nada por el estilo, lo sé todo Shaoran... no puedo juzgarte por las cosas que hiciste pues todo lo hiciste para protegerme, aunque no entiendo porque no me lo dijistes, si lo hubieras hecho estoy segura que entre los dos lo hubiéramos solucionado… no obstante, no puedo negarte lo feliz que me hizo saber lo mucho que te preocupas por mí, hasta llegar a ese extremo, solo por mí – indicó la dueña del juez de las cartas Sakura que no pudo evitar sonrojarse al terminar de hablar, pero esta vez era diferente a las otras ocasiones, ella se encontraba muy segura de todo, y sabía que no lo iba dejar irse así tuviera que abrazarlo con todas sus fuerzas.
El descendiente de Clow Reed sentía que sus mejillas se sonrojaban sin control, al parecer a su vieja amiga no se le había escapado ningún detalle, no cabía duda que Tomoyo Daidouji era toda una caja de sorpresas, el muchacho no sabía qué hacer y mucho menos que decir, sentía que había una mezcla de sentimientos, el amor hacia ella o sus responsabilidades…
Shaoran por favor no te vayas, yo te... – la antigua card captor hizo una pausa, pudo sentir que sus mejillas ardían con mayor intensidad que antes, necesitaba tomar un poco de valor para decir lo que su corazón quería gritar a viva voz, esta vez le diría lo que debió haber dicho días anteriores.
¡Te amo!, te he esperado todo este tiempo y no te puedo permitir que me alejes de tu vida, no quiero que te vayas... – exclamó con firmeza la hija de Fujitaka que bajó la vista de manera instintiva, sabía que había la posibilidad de que él se fuera de todas formas.
Sakura, no me voy a ir... el avión se fue hace cinco minutos antes de que tú llegaras, a pesar de que sabía que a mi lado solo serías infeliz… mis sentimientos hacia ti fueron más fuertes que yo mismo, yo también te amo con todas mis fuerzas, nunca deje de hacerlo ni dejaré de hacerlo – respondió finalmente el muchacho de ojos color miel que cogió las manos de la muchacha y se acercó lentamente a ella.
No abordaste el avión… - la muchacha se quedó sin palabras, no esperaba que las cosas terminaran así… al final todo lo que pasó fue innecesario, pues si no fuera porque él desistió, en estos momentos ella estaría llorando en los brazos de su prima.
Perdóname Sakura, pensé que hacia lo correcto yo... - Shaoran sintió que Sakura le colocaba un dedo en su boca.
No hay nada que perdonar, mi querido Shaoran – repuso la muchacha de ojos verdes que se acercó aun más al muchacho y lo abrazó con todas sus fuerzas, colocó su cabeza en el pecho de la persona que más quería, se sentía segura y protegida... el hechicero de oriente acarició el rostro de la muchacha, había esperado tanto por tenerla de esa forma, que ahora temía que todo fuera un sueño.
Sakura, yo... - el corazón del joven chino latía muy fuertemente, sentía que cada latido era como un fuerte martilleo..., la aludida levantó la vista y vio como el muchacho se acercaba aun más, ella cerró los ojos y sintió el dulce sabor de sus labios, él la besaba... ese beso que tuvo que esperar por más de ocho años y ahora por fin era realidad...
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FIN DEL CAPÍTULO
NOTAS DEL AUTOR: Este capítulo si que se hizo esperar, lamento haberme demorado tanto en escribir pero debido a que en estas semanas se presentaron muchos proyectos personales tuve que dejar de escribir, pero bueno ya retomamos la historia… nuestro querido renegón Touya se nota que ya es feliz como una perdiz con Nakuru, al fin el médico tiene algo por que esforzarse cada día más… al fin nos enteramos de quién fue el autor de las visiones de nuestro sufrido Shaoran… el menos esperado cierto??, Eriol al fin comenta algunas cosas que se habían quedado sueltas, pero también han quedado dudas sobre otras cosas, definitivamente debe haber algo más, pero al final no perdieron su amistad… y hablando de amistad interesante la conversación entre Tomoyo y Shaoran… que coincidencia que justo lo encuentre saliendo del hospital y admirable las palabras de Wei, definitivamente el anciano quiera a Shaoran como si de su propio hijo fuera y Shaoran comprende eso… y él también aprecia a su buen mayordomo… y Sakura al fin se entera de todo y sale corriendo tras Shaoran… esta escena la hice muy parecida al final del anime pues quise que esta vez si terminara con un feliz final… espero no haberme puesto muy melodramático en la parte final del capítulo, pero quise imprimirle esa sensación de ternura que se merecía… el primer beso es único… ahora ¿Qué pasara con Sakura y Shaoran? ¿Se casaran? ¿Qué hará Touya cuando sepa de su relación? ¿Se acabo el fic? No desesperen se viene otro capítulo que tal vez responda estas preguntas o quizás deje más dudas.
Como ya saben críticas, ideas, bombas, virus o cualquier cosa que quieran comentar lo pueden hacer a mi correo recuerden que este fic es para ustedes y son los llamados para hacer que este proyecto avance y cada vez ir mejorando.
AVANCES DEL PRÓXIMO CAPÍTULO: Ambas falsas identidades de los guardianes de Sakura tendrán una pequeña conversación, Meiling y Tomoyo hablaran sobre Sakura y Shaoran, Sakura le pedirá un favor incomprensible a su padre y se sabe un gran secreto que ha tratado de ocultar Eriol, averigüen conmigo que pasará en el siguiente capítulo: Decisiones.
