Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, salvo los personajes, como ya se ha mencionado anteriormente.
Viñeta 21: Ahora.
Estuve en el casa porque habría visitas, sus amigos más cercanos, ninguno que le hablara muy bien a Ted, mientras menos se enteraran, sería mejor, por supuesto él siendo perfecto y comprensivo, yo torpe y burda.
Hice un gesto de dolor, me había lastimado la mano pero por fortuna no necesité enyesarlo, sólo un cabestrillo para evitar el movimiento innecesario, me dijo que tenía que hablar a casa para que no sospecharan así que lo hice, cuando él fue a trabajar.
—Hola –la suave voz de Teddy me dejó muda, no quería hablar con él, pero tampoco quería colgarle –Lily –cerré los ojos.
— ¿Podrías comunicarme con alguien de mi familia? –interrogué en un tono suave, y bastante ajeno a él.
—Pensé que yo era de tu familia –contestó.
—Pensaste mal –reí –mis hermanos jamás me cogerían de la misma forma en que tú lo haces –suspiré –hacías –corregí mis palabras.
—Sabes a lo que me refiero –gruñó.
—Si no piensas pasarme a alguien de mi familia, colgaré, y serás el responsable por quien no les llamaré hasta que se me dé la gana.
—Bueno, en ese caso, los llevaré…
—No estoy en casa –mentí, por fortuna hablaba de mi móvil –por eso he llamado –suspiré –bien, ya lo he dicho, dile a mis padres que estoy fuera de la ciudad, que iré a verlos en cuanto regresemos.
—Bien, gracias por decirnos, así no tendremos de que…
Lo dejé a mitad de la frase, colgué, más que nada por el contexto en el que su voz se escuchaba, el ruido en el fondo era la voz de Isabela llamándolo para que volvieran a terminar lo que estaban haciendo antes de que alguien más llegara a casa, no podía con la idea de saber lo rápido que esto había muerto para él.
Me levanté de la cama después de unos minutos de haberle colgado a Ted, que ni siquiera intentó llamar de nuevo, me mordí el labio inferior mientras hacía la pequeña maleta de él con la ropa que llevaríamos al apartamento en lo que mi brazo sanaba un poco, era experta para fingir accidentes en casa de mis padres que pudiese atribuir a mis dolores después.
Si alguien se llegara a enterar, posiblemente me ganaría un premio de la Academia a mejor actriz dramática y estúpida, sobretodo la última, reí.
Me tomé las pastillas para el dolor y encendí la televisión un rato, no tenía nada que hacer aparte de aburrirme ahí sola, ir a casa de mis padres era algo que tampoco me apetecía a decir verdad, no con Isabela rondando por ahí, colgada del cuello de Ted.
—Hola –contesté somnolienta.
—Teddy me dijo que hablaste ¿todo bien? –sonreí al escuchar a Albus.
—Sí, ¿cómo estás tú? ¿Ya mejor?
—Sí, aunque cuando fui a quitarme los puntos, puedo jurar que te vi en el hospital –me tensé.
—Seguramente estas más confundido que nadie, debieron darte una buena tunda –reí.
—Lily, si algo no está bien, tienes que decírmelo ahora.
—Claro ¿y qué harías? –me reí.
—Sin duda llamaría a la policía y haría que te sacaran de ahí de inmediato.
—Todo está bien, Al, en serio –mi voz sonó un poco diferente.
—Tu voz no me deja pensar que todo está bien ¿te ha hecho algo?
—Sólo hemos discutido –mentí, en algún momento tendríamos que tener diferencias.
—Sólo eso ¿no se atrevió a ponerte una mano encima?
—En el aspecto sexual sí, y muchas veces –reí.
—Hablo en serio –bufó.
—Yo también, él es el hombre de mi vida, Albus –las lágrimas cayeron ante mis mentiras, a quien amaba era a Teddy y yo no podía decirle eso, él quería ser feliz y no era conmigo –le amo más que a nadie, y no sé qué sería de mí sin él.
—Bien, te hablaré mañana, iré a ver sortijas de compromiso con Teddy.
—Sortijas –mascullé dolida.
—Posiblemente sea una boda doble ¿no te molestaría, cierto?
—Claro que no –mi labio inferior tembló.
—Te dejo, Teddy está enfadado y desesperado.
—Te quiero, Albus –musité.
—Albus, no tengo todo el día, quiero ir a ver esas malditas sortijas porque tengo planes con Isa –la voz enfurruñada de Ted se escuchó.
—Pueden sobrevivir sin ti un segundo –bufó mi hermano –estoy hablando con Lily.
—Ella también puede sobrevivir sin nosotros, ya lo ha dejado muy claro ¿no es así?
—Bien, Teddy, bien, iremos por la sortija y después puedes dedicarte a contemplar a tu adorada casi prometida.
—El reloj sigue avanzando, cuelga de una maldita vez.
—Lils –mi hermano rió por lo bajo –tengo que colgar o Ted se pondrá histérico.
—No te preocupes, dile a papá y a mamá que los quiero –guardé silencio un segundo –y a James que es un cabeza de chorlito.
—Le diré –se rió –te quiero, Lily, vuelve pronto.
—No volveré a irme, te lo prometo –colgué antes de escuchar su respuesta, no quería escuchar una palabra más de mi hermano y mucho menos la voz enfadada al fondo de Ted.
Me costó un poco controlar el llanto, no hacía mucho que se había separado de Victoire y estaba a punto de comprar una sortija de compromiso para Isabela ¿por qué Teddy no podía amarme a mí? Siempre iba a los brazos de otras mujeres que no le amaban tanto como yo lo hacía, mientras él era feliz, yo estaba en este agujero inmenso, ya no más, ya no podía soportarlo más.
Ahora me iré, pero no me iré en silencio. Me levanté enfadada, arrojé más ropa en la maleta de él, completamente histérica y dolida, forcé el ropero que él tenía con llave y me vestí tan provocadora como pude, le sonreí a mi reflejo, ni siquiera parecía la yo normal, suspiré al ver el labial rojo, si iba a irme, tenía que hacerlo antes de que él llegara, mientras el valor por causa de celos me consumía por completo.
Había llegado el momento de irme de su lado, y nadie iba a poder detenerme ahora.
