¡Hola, amigos! Como ya les comenté, este capítulo también se desarrolla en México… Lo que no les comenté es que muy hacia el final, contiene lemon… Yo aviso nomás, para que no los tome por sorpresa, cándidos y desprevenidos, ingenuamente… Y, cada tanto se necesita…
CAPÍTULO 21: BODA VAMPÍRICA
El camino de regreso a las cabañas de Tulum fue recorrido en un llamativo silencio que Alucard atribuyó erróneamente al cansancio… no tuvo en cuenta que sólo él y Merlín tenían motivos para estar agotados; los demás no. El pequeño dhampiro se quedó profundamente dormido apenas subieron a la camioneta recostado, cuan corto era, sobre las faldas de su papá y madrina… la cabeza sobre Argento y los pies sobre la princesa Serena, quienes no dejaban de acariciarlo con ternura.
Apenas llegaron, Alucard "se arrastró" como pudo hasta el baño de su cabaña y tras una buena ducha logró quitarse por fin el hedor a agua podrida mezclada con sangre que impregnaba su piel mientras sus ropas y las de Merlín recibían el programa de lavado más intensivo que tenía el lavarropas comunitario de todo aquel complejo habitacional... Limpito y perfumado como todo un distinguido conde, Alucard se puso su piyama a rayas rojas y negras y se metió en la cama, feliz y somnoliento, abrazando la cintura de Íntegra quien, ya metida en la cama, firmaba los primeros papeles que la mesa redonda en sus funciones de gobierno provisorio le enviaba desde Londres… Estaba a punto que quedarse dormido cual bebé cuando la inoportuna voz de su discípula lo desveló.
-Master, necesito hablar seriamente con usted –lo despertó Seras Victoria.
Alucard estuvo a punto de tirarle por la cabeza una pantufla de su esposa que tenía al alcance de su mano cuando, para su sorpresa, la pantufla ya no estaba… Íntegra se la estaba poniendo y se disponía a levantarse.
-Avísame cuando hayas terminado de hablar con él. Estaré en la antecámara firmando más papeles –le dijo a la vampiresa la líder de Hellsing, y dirigiéndose a su marido continuó-. ¡Alucard, despabílate que Seras tiene algo muy importante que decirte! –y se retiró de la habitación.
-¿Es absolutamente imperioso que me hables AHORA, chica policía? –preguntó el adormecido conde mientras reacomodaba las dos almohadas tras su espalda y se sentaba en la cama-. Te aseguro que mañana podría prestarte mucha más atención.
-Mañana me caso –sintetizó Seras.
-¡Ajá! –exclamó Alucard un par de segundos después e hizo un silencio-… Creo que no escuché bien. Entendí que… ¿Me harías el favor de repetir lo que me dijiste, chica policía…?
-Sí, master –replicó Seras-; mañana me caso.
-¡Ajá! –volvió a exclamar el conde tras hacer una pausa-, es lo que me pareció escuchar… Debo estar soñando o alucinando, mejor me voy a dormir –dijo y se deslizó sábanas abajo cerrando sus entreabiertos ojos.
-¡Masss-terrrrr!–lo zamarreó Seras unos segundos después-… ¡No está soñando, me caso mañana y le estoy pidiendo permiso!… ¡No tengo papá y usted es mi maestro!…
-¡Pero si eres una vampiresa completa otra vez! –le recordó Alucard sin abrir los ojos-; puedes hacer lo que quieras, caminar sola por la noche, casarte con quien quieras… ¡CASARTE CON QUIEN QUIERAS! –se despertó súbitamente sobresaltado y se sentó en la cama-. ¡Cómo que te casas!... Perdón, ¿con quién te casas?, ¿cuándo?, ¿cómo?, ¿dónde?...
-¿Con quién va a ser, master? –preguntó tímidamente la vampiresa-. Con mi Pip –y se ruborizó súbitamente.
El brujo rumano la miraba boquiabierto con los ojos salientes.
-¡Bueno! –dijo él al cabo de unos segundos y recobrando la compostura-, ¡por fin te decidiste!... ¿Y a qué se debe tan… acelerada resolución?; mañana dijiste…
-Sí, mañana, master –aseveró ella asintiendo con la cabeza.
-Mañana, claro –repitió él vacilante-… ¿y se puede saber por qué mañana?
-¿Y POR QUÉ NO MAÑANA? –preguntó la vampiresa.
-… por qué no mañana… por qué no pasado… ¡por qué no el mes que viene O EL AÑO QUE VIENE! –adujo él-… Chica policía, estás empezando a exasperarme. Estoy agotado y necesito dormir. O hablas o te vas. ¡ELIGE!
-Mañana mismo porque según el ama después nos volvemos a Inglaterra… y porque si no lo hago mañana… no lo hago nunca, creo –explicó Seras temblando de pánico-. Me va a casar mi amigo el chamán maya… eh, digo el padre fundador de los iscariotes… Me lo propuso después de bautizar a Luna y mientras usted y Merlín estaban en Xibalbá…
-Tengo la impresión de que algunos acontecimientos se suscitaron mientras yo estaba en el inframundo rescatando a Anderson –reflexionó Alucard-. ¡BAUTIZÓ A LA LOBITA ESE CURA CATÓLICO DESGRACIADO FUNDADOR DE LOS ISCARIOTES DE MIERDA…!
-Él asegura que a pesar de ser vampiros nuestras almas tienen que estar en óptimas condiciones para que, cuando nos exterminen, podamos subir al cielo en estado de "Gracia" –continuó Seras-… Me terminó de convencer el ama diciéndome que mejor aprovechara la ocasión porque ningún otro cura ni católico ni anglicano ni nada se va a animar a casarnos… ¡¿USTED CREE MASTER QUE ES ASÍ DE TERRIBLE?!
-¿Qué cosa es así de terrible? –preguntó el conde.
-¡Que ningún clérigo se atrevería a casarme por temor a estar cometiendo un imperdonable sacrilegio ante los ojos de Dios! –explicitó la vampiresa con angustiosa preocupación.
-Íntegra tiene razón –admitió Alucard-, las religiones cristianas consideran a los vampiros criaturas demoniacas… Lo son en verdad…
-¡No! –gritó Seras-, ¡¡¡yo no soy una criatura demoníaca!!!
-Eso es discutible –adujo Alucard-, pero no viene al caso en este momento… Íntegra tiene razón, te conviene aprovechar la ocasión… y darle una alegría al capitán Bernardotte…
-¡Pero él no sabe nada!, todavía faltan dos horas para su turno… ¿y si no quiere casarse conmigo? –preguntó dudosa.
-Descuida, él querrá –contestó Alucard.
-¿Y usted me da su aprobación? –preguntó vacilante la vampiresa.
-Tienes mi aprobación y felicitación… Ahora déjame dormir que hoy estuvimos de funeral y mañana parece que tendremos boda –respondió un conde abrumado por el cansancio.
-Master –continuó Seras bajando la cabeza y sacando trompita-, ¿me haría el favor de ser mi padrino?... No está mi papá para entrarme a la iglesia y tengo mucho miedo de desmayarme debido a la mezcla de pánico y emoción… Aferrada a su brazo seguramente usted me transmitirá su fortaleza y valentía…
Alucard la miró con resignación.
-Seré tu padrino, chica policía –replicó con paciencia-. ¿Algo más se te ofrece A ESTAS HORAS?
-Sí, master, también necesito su consejo de maestro a discípula –balbuceó con temor-… ¿No estoy cometiendo un grave error?... ¿cree usted que hago bien en casarme?... ¿le parece que Pip y yo seremos felices aunque por ser vampiros no podamos comer perdices?...
-¡Ay, chica policía! –exclamó Alucard-, pocos se atreverían a responder ese tipo de preguntas… y menos yo a estas horas… ni siquiera consultando mi caldero… Mi trajinada alma es experta en casi todo menos en lo que llaman "felicidad", sin embargo he notado que tal sensación no sólo tiene mas que ver con lo que te sucede en la vida sino también con cómo te la tomas… Todos sabíamos que en algún momento terminarías casada con el capitán Bernardotte. Ahora si van a ser felices o no, dependerá de ustedes; yo no puedo ayudarte con eso. Lo único que está en mis manos es desearte buena suerte… De maestro a discípula.
-Gracias, master –replicó con cortesía Seras aunque las palabras de Alucard no la tranquilizaron en lo más mínimo.
-De nada, chica policía –terminó él-. Ahora, ¿me haces el inmenso favor de dejarme dormir? Realmente te lo agradecería.
-Sí, master –y la vampiresa se retiró.
Segundos después ingresó Íntegra. Se sentó en la cama y miró a Alucard.
-Ya está completa y se casa con el capitán Bernardotte –dijo la líder de Hellsing sonriente y con emoción-. ¡Por fin está madurando nuestra vampiresa Seras Victoria!
Seras estaba sentada junto al Dr. Argento, a la espera del cambio de turno. Impaciente y nerviosa como ella sola se revolvía en el asiento cambiando de posición constantemente.
-¿Cuál es tu problema, chica? –le preguntó Argento cansado de escuchar suspirar a la vampiresa que más que una novia a punto de casarse, parecía una condenada a muerte el día previo a su ejecución-. Creí que estabas enamorada del capitán Bernardotte.
-Sí, doctor –replicó la vampiresa-; enamorada estoy...
-¿Y entonces?
-¡Soy tan joven! –suspiró ella.
-¿Y qué querés?, ¿casarte vieja? –preguntó el lobizón.
-No, vieja no… pero –balbuceó Seras-… Pip es un hombre experimentado y yo soy demasiado inexperta… ¡Me presiona, doctor; me acosa sexualmente!… Es medio degeneradito…
-… ¡Lo bien que te va a sentar casarte! –exclamó Argento-… ¡A ver si permitís que el señor "experimentado" te enseñe algunas cositas para que dejes de ser tan "inexperta" de una vez por todas!... La experiencia se gana experimentando, chica… Ahora que si no tenés ganas o no te gusta, vos te lo perdés… ¡Pobre Capitán!
-¡No es eso! –refutó Seras-; es que… me da mucha vergüenza… ¿Qué pensaría mi papá si me viera? Seguramente me está observando desde el cielo… ¿Qué va a pensar de mí el master? ¿Y usted? ¿Y el ama? ¿Y Su Majestad la princesa Serena?... ¡¡¡Mi hermanito Schrödinger se la pasa llorando dentro mío desde que supo que me caso!!!... Dice que se me acaba la libertad, que Pip no va a permitir que viajemos con lo celoso y posesivo que es… ¡Y lo peor es que tiene razón!... ¿¡Y que ejemplo seré para Luna!?...
-… Solamente te faltó mencionar a Merlín.
-¡Eso! –replicó Seras-. ¿Y qué va a pensar Merlín?
-¡No puedo creer que realmente te importen tantas bobadas juntas!... Le decís a tu novio que solamente te casás si él te deja de molestar con sus ridículos celos y listo… Con lo desesperado que está con vos te va a decir que sí a cualquier cosa que le pidas. Además no entiendo cuál es tu problema porque le guste o no al capitán, disponés de mi turno para viajar con Schrödinger encima tu "hermanito del alma" maneja el tiempo… ¡Con todas las cosas graves y terribles que pasan en el mundo y vos te ahogás en un vaso de agua como éste!... ¿Cuándo vas a aprender a aceptar a tu novio como es? Es celoso y posesivo. Sí, ¿y qué? Él es así, no es perfecto; aprendé a lidiar con eso si es cierto que lo querés tanto… Y si él te quiere tendrá que aceptarte también con las cosas que no le gustan de vos porque aunque te parezca mentira vos tampoco sos perfecta para él… El amor es así, aguanta cosas aunque no sean agradables porque lo más importante cuando la gente se quiere es estar con el otro… ¿Cuándo vas a entender qué es importante y qué no? ¿Qué pasaría si tu novio fuera exterminado hoy y nunca más pudieras volver a verlo? ¿No te arrepentirías de no haber aprovechado el tiempo que tuviste con él?
- ¡Pip no va a ser exterminado! –afirmó Seras.
-¿Por qué no? –preguntó Argento-. ¿Porque es un vampiro? ¡No te confíes tanto!, Heinkel y Yumiko también lo eran y fueron exterminadas de todos modos… ¿Acaso ya te olvidaste que Anderson casi lo elimina cuando él te salvó? Si no hubiera sido por la oportuna intervención de tu maestro que cambió su turno por el de Heinkel, hoy no tendrías la oportunidad de casarte con él… Ese hombre ha demostrado que te ama y no tenés idea de lo que eso vale… Sos tan afortunada como tonta, chica… ¡Qué injusto es este mundo!; mientras yo nunca tuve la oportunidad de casarme con Merlina, vos no sabés si aprovechar este regalo que te viene de arriba… ¡Qué injusto es el mundo! –y en ese momento la fisonomía de Argento se desdibujó dando lugar a la de Pip Bernardotte. Había sobrevenido el cambio de turno.
-¡Hola! –lo saludó Seras con lágrimas en los ojos.
-¡Mignonette! –se alegró Pip al verla-. ¡Te encuentras bien!... ¡Ya recuperada! –y se arrojó sobre ella besándola en la boca con fervor, sólo que al instante siguió por la oreja, por el cuello, hacia abajo…
-¡Basta! ¡¿Qué haces?! –le preguntó Seras sosteniéndole con fuerza las manos, las cuales se dirigían presurosas hacia los grandes pechos de la vampiresa-. ¡Compórtate, Pip!
-¡Compréndeme!; es la emoción de tenerte a mi lado sana y salva –se disculpó el vampiro francés-… Hace tanto que no te veo… Sucedieron tantas cosas… Supongo que tú estás al tanto de todo, como siempre; yo en cambio –se dirigió hacia la ventana y vio a través de ella una redonda luna blanca que se reflejaba en un calmo mar que bañaba con sus tibias aguas la fina arena de una hermosa playa tropical-… ¡DÓNDE CARAJO ESTAMOS!; últimamente siempre tomo mi turno en un lugar diferente… y lo peor de todo es que seguramente transcurrieron al menos una decena de acontecimientos importantes mientras estuve ausente… Esta vez no es excepción, ¿verdad?
-Verdad –le ratificó Seras-… No tuve ocasión de agradecerte por haberme salvado de Anderson.
-De nada, pero Anderson ya no es nuestro enemigo; además murió para salvar al ama… Ya lo sabes, ¿cierto? –mencionó decepcionado al no notar una expresión de sorpresa en el rostro de Seras.
-Cierto –afirmó ella.
-¿Me informas dónde rayos estamos y qué demonios estamos haciendo acá? –le pidió él.
-Estamos en un lugar del Caribe mexicano –le explicó la vampiresa-… y vinimos a entregarle el cadáver de Anderson a un sacerdote Iscariote… que se ofreció a casarnos.
Pip guardó un silencio expectante y la miró con incredulidad.
-CASARNOS –enfatizó Seras-, bueno, al menos eso me propusiste unas cuantas veces; claro que si llegada la posibilidad real te arrepientes y ya no quieres…
-¡Espera, espera! –la interrumpió Pip-; yo no me arrepiento ni de lo que digo ni de lo que hago… Es sólo que no entiendo nada de nada… La última vez que hablamos al respecto fue hace quince días y me dijiste que no te casarías conmigo hasta dentro de unos diez o veinte años por lo menos…
-¿Eso dije? –preguntó Seras sorprendida ante sus propias palabras-… Supongo que eso habré dicho.
-¡Pues no supongas!, ¡eso me dijiste! –le recordó él.
-Bueno, ¡cambié de opinión! –le anunció ella-; pero sólo me casaré contigo si dejas de celarme como si yo fuera de tu propiedad…
-¡Y SI DEJAS DE HOSTIGAR AL GATO! –agregó Schrödinger desde el interior de Seras.
-¡¿YA ESTÁ ESE INDIVIDUO NUEVAMENTE DENTRO TUYO?! –se enfureció el capitán.
-Sí –afirmó ella-, soy una vampiresa completa otra vez y no permitiré que dañes a mi hermanito…
-Como si fuera posible dañarlo –acotó Pip.
-¡Esas son mis condiciones para aceptar casarme contigo! –manifestó Seras con claridad-. Si no las aceptas es que no me quieres lo suficiente.
-¡ESO! -gritó Schrödinger desde adentro sin siquiera asomarse como globo-. ¡NO LA QUIERES LO SUFICIENTE O RESPETARÍAS AL GATO QUE LA COMPLETA!
-¡Y TÚ CÁLLATE! –le recriminó Seras a su amigo-hermano-. ¡NECESITO HABLAR CON EL CAPITÁN BERNARDOTTE EN PRIVADO! ¡ERES UN ENTROMETIDO!
-¡¿ENTROMETIDO YO?! –se indignó el chico gatuno.
-¡SÍ, CIERRA LA BOCA Y PONTE A DORMIR! –le ordenó Seras-. ¡SOBRAS EN ESTA CONVERSACIÓN!
-¡MIS LABIOS ESTARÁN SELLADOS DE AHORA EN MÁS! –se ofendió Schrödinger y cundió el silencio.
-¡Por fin! –exclamó Pip aliviado y continuó hablando con la vampiresa como si el chico cuántico no existiera-. ¡Ay, Mignonette!, ¿cómo se te puede ocurrir que yo no te quiero lo suficiente? Vas a volverme loco con tus planteos… Despeja mi mayor duda: si te casas conmigo, ¿vas a ser mi mujer o no?
-Depende de lo que signifique "ser tu mujer" –preguntó ella con desconfianza-. Si pretendes que sea "tu propiedad" como si fuera una cosa que te pertenece, sin poder ir adonde quiero, sin poder decidir mi vida, sin libertad, teniendo que obedecerte como si fueras mi amo, ¡OLVÍDALO!… ya tengo ama y maestro…
-Yo dije "mujer", no "esclava" –le aclaró él-. Lo único que odio es que no aceptes que te toque… Me tratas todo el tiempo como si yo fuera un degenerado y no me dejas hacerte nada de nada… ¡Yo no soy tu hermanito ni quiero serlo!
-¿Entonces por qué tienes celos de mi hermanito Schrödinger? –lo cuestionó ella.
-¡Precisamente porque me tratas igual que a él! –se quejó el capitán.
-¡Igual no! –exclamó Seras.
-¡Casi igual! –objetó Pip-. Las diferencias son apenas perceptibles; ÉSE ES EL PROBLEMA.
-Si a eso te refieres con lo de ser "tu mujer"… yo sí quiero ser "tu mujer" –admitió ruborizándose.
-¿Estás segura? –preguntó Pip esperanzado-, ¿no vas a "cambiar de opinión"?
-No –murmuró Seras en voz baja-… pero tenme paciencia… me da vergüenza.
-¡¡¡OH, MON DIEU!!! –exclamó el francés mirando al techo con júbilo-. ¡Qué felicidad!, ¡qué dicha!... Te tendré toda la paciencia del universo…
-¡Pero debes saber algo! –le advirtió la vampiresa con expresión triste-. No podremos tener hijos… Nunca… Es algo en lo que no puedo dejar de pensar… Si al menos uno de los dos no fuera vampiro, podríamos tener un lindo dhampirito como Merlín… Mientras el maestro estaba en el inframundo el ama me contó que esta esperando una niñita…
-¿Qué inframundo? –se sorprendió Pip.
-¡Eso no importa! –se molestó Seras-. ¡El caso es que todos tendrán hijos menos nosotros! –y se puso a llorar-. ¡Me hubiera gustado tanto ser mamá!
-¿Y YO QUÉ SOY? –Luna en forma humana se dejó ver paradita junto a la ventana con el mentón arrugado haciendo puchero. Era obvio que había estado espiándolos desde el inicio de la conversación y no había podido soportar la tentación de intervenir.
Seras quedó petrificada. Pip en cambio se acercó a la ventana y alzó en sus brazos a la niñita que estaba sollozando al otro lado, introduciéndola en la habitación.
-Tú eres y serás siempre nuestra hijita –le dijo con una gran sonrisa-. Ya te habrás dado cuenta que tu mamá Seras es medio tonta; entiende mucho de viajes pero nada de sexo… Siempre fue lenta para esas cosas, así que vamos a tener que darle una lección de reproducción vampírica –y se sentó en un sillón con Luna sobre sus piernas-. A ver, hija, tú que eres una niñita inteligente, cuéntame cómo crees que se reproducen los vampiros.
-Chupando la sangre de alguien virgen del sexo opuesto –respondió la pequeña con seguridad.
-¡Muy bien, felicitada! –replicó Pip-. ¿Eso te lo explicó tu mamá Seras?
-¡Nooo! –negó Luna moviendo la cabeza de derecha a izquierda-. Mamá Seras se puso toda colorada cuando le pregunté cómo nace un vampiro y me dijo que había dos posibilidades: o lo traía la cigüeña de París o salía de un repollo.
-¡Muy mal!, mamá Seras tiene un aplazo en el tema, no creas nada de lo que te dijo –le informó Pip-. ¿Cómo es entonces que sabes la respuesta correcta?
-Como yo vengo de Rumania y no de París y sé que en mi bosque no crecen los repollos -explicó Luna-, me pareció mejor preguntarle al master y a papá lobizón que fueron los primeros que me encontraron hecha una lobita vampira.
-¡Y lo bien que hiciste! –la felicitó el capitán-. ¿Ellos te contaron la verdad?
-¡Oh, sí! –respondió Luna con orgullo-, primero el master me habló "de maestro a discípula" y luego papá lobizón "de padre lupino a hija lupina". Como los dos me dijeron lo mismo me pareció que ésa era la verdad… A mí me chuparon la sangrecita esos dos malvados vampiros: Jan y Luke Valentine. Me dejaron reseca y me abandonaron. ¿Esos son mis verdaderos papás? –preguntó con preocupación.
-Como dijiste esos fueron dos malvados vampiros que te hicieron vampiresa de puro descuidados que eran. Tenían hambre y ni se les pasó por el cerebro que tú eras una nena virgen porque no tenían cerebro. Esos soldados de nuestro archienemigo Decenium creyeron que te habían matado, jamás supieron que te habías convertido en vampiresa... ¡Pero mamá Seras y papá Pip vengaron a Luna y les dieron a esos dos infelices su merecido exterminio por chuparte sin tu debido permiso!... Ahora, ¿tienes idea de cómo se hicieron vampiros Jan y Luke Valentine? Porque a ellos no los chupó ninguna vampiresa y de vírgenes no debían tener nada. En lo único en que mi Mignonette tiene razón es en que hay dos modos de "hacer nosferatus".
-No, papá Pip, no tengo idea –dijo la pequeña con curiosidad-… Nadie me contó que hay otro modo de hacer vampiros…
-Nadie te lo contó porque es TOP SECRET –le reveló Pip bajando la voz-. Es información confidencial y ultra reservada que compartiré contigo de… "capitán de Los gansos salvajes a su soldado más valioso"… Verás: como nuestro enemigo Decenium no tenía vampiros verdaderos en sus filas, envidiaba mucho a Hellsing y entonces nos mandó al Dr. de Millenium, un traicionero espía, como psiquiatra de mamá Seras. Este degenerado… ¿escuchas, Mignonette?, ¡ÉSE ES UN VERDADERO DEGENERADO!, ¡NO YO!... ¿¡sabes lo que le hizo a tu mamá Seras!?
-No –respondió Luna atenta a más no poder por el suspenso del relato-. ¿Qué cosa terrible le hizo a mi mamá Seras?
-¡La engañó! –explicó Pip-. Le dijo que iba a sacarle sangre para un análisis y en cambio la usó… usó su sangre exclusiva de una vampiresa de pura estirpe… para hacer un microchip que, instalado en soldados de Decenium, "fabrica" falsos vampiros en serie… como Jan y Luke Valentine.
-¡QUÉ DOCTOR MÁS MALO! –se horrorizó Luna.
-Malísimo –corroboró Pip-, pero ese procedimiento te convierte en hija legítima de mamá Seras.
-¡¿CÓMO?! –preguntó Seras sorprendida. No entendía hacia dónde iba Pip en su disertación.
- ¡Qué poco entiendes de genética vampírica!, ¡mira que yo seré ignorante en general pero de esto hasta yo sé más que tú! –y el capitán procedió a explicarle a su novia-. Luna fue vampirizada por Jan y Luke Valentine, quienes a su vez se convirtieron en nosferatus a partir de tu sangre, Mignonette… o sea que Luna es TU HIJA hasta genéticamente hablando… Así que no entiendo a qué te refieres con que nunca podrás ser madre, mon amour, porque YA ERES MADRE HACE RATO…
Seras Victoria estaba confusa y en estado de shock.
-Pero, pero –balbuceó la vampiresa desconcertada-… yo nunca quise perjudicar a nadie convirtiéndolo en vampiro... ¡Y menos aún a mi pequeña Luna!
-¡No te sientas mal, mamá Seras! –la consoló la niñita exultante de alegría-. ¡No me perjudicaste! A Luna le gusta mucho ser vampirita, muchi-ísimo… Si no fuera vampira sería una gitanita huérfana sin familia y ni siquiera podría convertirme en lobita… ¡No!, Luna está FELIZ de ser vampirita hija de sangre de mamá Seras, la vampiresa más linda del mundo... Además tengo dos papás que me quieren y cuidan, un hermanito lobizón, ama y maestro… Estoy muy agradecida a Jan y Luke Valentine que me dejaron resequita.
-¡EXACTAMENTE!, ¡tienes dos papás! –repitió Pip-. El Dr. Argento te dio de beber su sangre cuando te encontró; fue necesario para que no perdieras la no vida… o sea que te alimentaste de este cuerpo de nosferatu que comparto con el lobizón. Desde el punto de vista vampírico seríamos tus "maestros"…
-¡SSSHHH! No digas eso, papá Pip! –le susurró Luna al oído-, el master se va a ofender…
-¡Claro! ¡En su vida anterior él fue el nosferatu primordial que vampirizó a mi Mignonette! –explicó Pip-; por eso sigue siendo "el maestro" a pesar de haber reencarnado en un humano… Y por eso tú Luna nos dices "papá" tanto a mí como al lobizón…
-¡Ah! –exclamó Seras que recién se daba por enterada-. ¡Es por eso!
-¿Qué, mamá Seras?, ¿acaso no te habías dado cuenta? –le preguntó Luna sorprendida.
-Bueno, nunca me detuve a pensarlo –improvisó Seras la respuesta.
- Lo que no está bien es que el lobizón sea el único en tener el recuerdo de tu "adopción", Luna –continuó exponiendo Pip. Sacó su navaja e hizo un corte en una mano-. ¡Habrás notado que soy muy celoso y también quiero tener mi recuerdo de ese importante hecho de mi no vida!
-¡No te pongas celoso, papá Pip! –lo consoló Luna mientras chupaba con cariño la sangre que brotaba de la mano tajeada del capitán-. ¡Yo quiero mucho, mucho a mis dos papás!
-¡La nuestra es una familia de vampiros con auténticos lazos de sangre! –afirmó Pip retirando la mano que había ya dejado de sangrar de la boca de la niña-; y tú Luna, ¡eres la mejor hija que hubiera podido tener!
-¡Papá Pip!, ¡¡¡TE QUIERO TANTOOO!!! –exclamó la pequeña abrazándolo con ternura. Luego se transformó en lobita y saltó de sus piernas arrojándose sobre Seras y llenándole la cara de lengüetazos continuó-… ¡Y a ti también, mamá Seras, TE RRREEE-QUIERO! –y salió corriendo de la cabaña gritando a los cuatro vientos-… ¡ES VERDAD! ¡SE VAN A CASAR…! ¡POR FIN MIS PAPÁS SE CASAN!...
-A veces tengo la leve impresión –reflexionó Seras pensativa-… leve, muy leve, eso sí… de que nuestra hija tiene más asumida que yo su condición de nosferatu…
-¡Qué pena que no estemos en el castillo rumano! –la interrumpió Pip cambiando abruptamente de tema-. ¡Hace tiempo que tengo comprado tu vestido de novia! ¡Pero no podrás usarlo porque está guardado allá con otras pertenencias mías…!
-¡Todas tus cosas fueron empacadas y están aquí! –le informó Seras con expectativa-. No las revisé personalmente porque no me corresponde hacerlo, pero trajimos todo ya que cuando nos vayamos de acá regresaremos directamente a Londres sin pasar por Rumania… ¿¡En verdad me tienes comprado un vestido de novia!?
-Lo compré hace ya algún tiempo porque en cuanto lo vi me dije: "¡Este modelo ha nacido para que lo use mi Mignonette el día de nuestra boda!" –le confesó Pip.
-¡Ay!, ¡muéstramelo, muéstramelo! –lo instó la vampiresa y ambos se pusieron a abrir valijas y bolsos arrojando por los aires ropa militar vieja y piezas de artillería de diversa índole… todo propiedad del capitán Bernardotte.
La brillante luz de un despejado día despertó a Alucard con algo de brusquedad.
-¡ARRIBA, DORMILÓN! –Íntegra descorría las cortinas de las ventanas y su voz retumbaba por toda la habitación-. ¡El desayuno está servido en la cabaña central, te esperamos!... ¡Ah!, ponte ropa informal acorde a la ocasión; tu atuendo está siendo acondicionado para la boda –y se retiró por la puerta sin dar más explicaciones.
Poco después un conde playero se hizo presente en la mesa del desayuno… traje de baño negro largo hasta las pantorrillas y una remera negra con el logo de Hellsing sobre el corazón… deportiva vestimenta que hacía verse muy guapo al brujo rumano… Se sirvió leche con cereales y se sumó a la mesa en la que íntegra y Serena acababan de terminar su británico té matutino. El pequeño Merlín estaba en una sillita alta de comer atado con un cinturón de cuero que llevaba grabada en la hebilla de plata la insignia Iscariote, pues había pertenecido a su difunto padrino Alexander Anderson. Sobre la mesita que venía incorporada a la silla para uso exclusivo de bebés hambrientos, se hallaba una mamadera vacía pero con rastros de haber poseído leche en su interior. Apenas el dhampirito vio llegar a Alucard, le estiró su biberón sucio y le exigió: "¡MÁS!"
-¡UY! ¡Aprendió a decir "más"! –exclamó la princesa Serena, feliz por los indudables avances verbales de su precoz ahijado.
-¡Alucard!, ¡tráele más leche a Merlín! –le ordenó Íntegra al instante elevando su dedo índice al techo en señal de mandato.
-¡Soy tu sirviente, no el de esta infeliz larva de insecto chupasangre! –le advirtió el conde, molesto.
-¡Pues yo, tu ama, te ordeno traer un biberón lleno de leche al niño pues así lo desea Su Majestad, mi reina! –lo instruyó la líder de Hellsing.
Obediente, Alucard le arrebató violentamente la mamadera al niño, se la entregó a un camarero dándole las debidas indicaciones y se sentó a la mesa, dispuesto a comer finalmente SU PLATO DE LECHE CON CEREALES.
-Alucard, quedarás a cargo del cuidado de Merlín –le informó Íntegra a su esposo mientras ella y la princesa Serena se incorporaban de sus respectivos asientos.
-¿¡CÓMO!? –preguntó Alucard a quien la mala noticia hizo que se le cayera la cuchara en la leche salpicándole la cara… lo cual produjo que Merlín estallara en carcajadas mientras señalaba al mojado brujo con su dedito índice.
-¡Límpiate la cara! -lo adoctrinó Íntegra-… Nuestros vampiros están todos tomando su merecido descanso diurno en los ataúdes… En cuanto a mí, escoltaré a la princesa Serena quien le prometió a Seras que se ocuparía personalmente de los preparativos para su boda…
-Sí, sí, se lo prometí –afirmó la princesa con ilusión-… Se casa esta misma noche, no queda mucho tiempo y ella no puede ocuparse porque las vampiresas no salen de día…
-Exactamente, a las vampiresas les desagrada la luz–explicó Íntegra algo que todos sabían.
-Lady Singhell y yo nos ocuparemos de TODO –concluyó Serena sonriente-, y aprovecharemos la ocasión para comprar el oso de peluche que la futura mamá desea regalarle a la futura heredera de la Organización Hellsing…
-¿Qué oso de peluche? –preguntó Alucard quien iba de sorpresa en sorpresa.
-El primer regalo de todo niño reciba debe ser un oso de felpa comprado por su madre mientras está aún embarazada –le explicó Íntegra-. Es una tradición en mi familia que se llame "Toto" a dicho peluche el cual deberá esperar en el moisés a que el niño nazca para velar su sueño y acompañarlo… Le pedí a la princesa Serena que me acompañe a elegirlo aunque le confieso, Su Alteza, que si encuentro uno igualito a mi Toto, no creo poder resistir la tentación de comprar ése…
-La elección por supuesto será suya, Sir Singhell; para mí es una gran alegría y honor el mero hecho de acompañarla en compra tan significativa y sentimental.
-Mientras estemos afuera, Alucard, tú te encargarás de Merlín –le informó Íntegra a su conde vasallo-. Es una excelente oportunidad para que me demuestres tus capacidades como padre de nuestra futura hija Alexandra… ¿Sabía, Su Alteza Real, que mi heredera llevará ese hermoso nombre en honor a su protector y benefactor, el lamentablemente fallecido padre Alexander Anderson, que en paz descanse?
-¡Oh, sí, Sir Singhell! –replicó la princesa-. ¡Ya me lo ha mencionado usted al menos media docena de veces!
-¡Oh, perdón, Su Majestad! –exclamó avergonzada la líder de Hellsing-, disculpe entonces mi insistente repetición pero es que me gusta tanto ese nombre… ¡en fin!, Alucard, no creo que vayas a tener mayores problemas… aunque si los tuvieras eres un especialista en solucionar inconvenientes, así que… No llames porque tendremos apagados nuestros teléfonos celulares para evitar que "gente molesta" interrumpa y retrase nuestro tour de compras, ¿sabes?... ¡Allí llegó nuestro taxi!... Volveremos a eso de –y consultó indecisa su reloj pulsera-… antes de que caiga el sol… ¡Aquí tienes todo lo que puedes llegar a necesitar! –y depositando sobre la mesa del desayuno un paquete entero de pañales, ambas aristocráticas mujeres apresuraron ansiosamente sus pasos hacia la puerta de la cabaña central donde los esperaba parado el taxista cuyos servicios habían contratado… En un abrir y cerrar de ojos ellas habían desaparecido y el conde se encontraba nuevamente frente a frente con el niño dhampiro, mirándose mutuamente con recelo.
-Tú y yo tendremos que hacer un pacto de no agresión mutuo para sobrevivir al día de hoy –le advirtió Alucard al pequeño-. Si fuera por mí ya te habría asesinado ayer, pero desdichadamente le caes en gracia no sólo a la princesa sino también a mi esposa… ¡Qué desdicha la mía!, tener que aguantarte –el niño lo miraba con manifiesta aversión-… Ya sé que el odio es mutuo –continuó el conde-, pero tendremos que controlarlo…
-¡CACA! –lo interrumpió Merlín con tono imperioso y una sonrisa endemoniada. Un olor nauseabundo inundó el lugar… ¡Adiós desayuno apetitoso del conde!
-¡Qué has hecho, asqueroso mocoso! –se indignó Alucard-. ¡AAAJJJJJ!, ¡QUÉ ASCO!... ¡Te hiciste encima justo cuando ellas se fueron!... ¡¡¡ME LO HICISTE A PROPÓSITO!!!
Diez minutos después Alucard estaba en su cabaña intentando superar la repulsión profunda que le causaba la mera posibilidad de cambiar al niño…. El problema no era la suciedad del pañal sino el mismo Merlín; el brujo solía lidiar sin problema con cualquier tipo de sustancia repugnante, pero que se tratase del pañal sucio de este chiquillo en particular era algo que SU ORGULLO no podía aceptar… y esa humillante situación a la que tenía que someterse por orden de su ama era absolutamente desquiciante para la autoestima del conde. El pequeño parecía saberlo y se hallaba plácidamente tendido boca arriba sobre el lado de la cama en que dormía el desafortunado brujo. Alucard, de rodillas sobre el suelo, acercaba sus temblorosos dedos al pañal pero crónicamente era sacudido por un súbito e incontrolable acceso de profundas arcadas. Merlín entonces estallaba en risotadas, lo cuál a su vez producía que el brujo profiriera insultos ofensivos hacia el niño quien, lejos de darse por aludido, parecía disfrutar cada vez más de la situación… Finalmente Alucard superó su orgullo, se tragó sus propias arcadas, respiró profundo y quitó el pañal al niño quién, al verse libre de tal implemento, inmediatamente salió gateando por la cama a toda velocidad y se sentó, todo sucio como estaba, sobre el piyama del conde… el consabido piyama a rayas finitas rojas y negras tan amado por su dueño , siempre utilizado para dormir… ya sea en Inglaterra, Brasil, Argentina, Transilvania o México… donde fuera Alucard, allí iba su piyama a rayas para acompañar su buen dormir…
-¡ENSUCIASTE MI PIJAMA, CUCARACHA APESTOSA! –lo increpó Alucard horrorizado mientras Merlín continuaba carcajeando a más no poder-. ¡QUIEN RÍE ÚLTIMO RÍE MEJOR! –sentenció el conde alzando el desnudito cuerpo del niño por debajo de los brazos y llevándolo hasta el baño. Allí abrió al máximo el agua fría de la bañera y primero lo limpió… y luego se vengó. Le metió la cabeza bajo el potente chorro que no lo dejaba respirar-. ¿¡POR QUÉ NO RIES AHORA, HIENA INMUNDA!? –lo desafió mientras Merlín tosía y se ahogaba. Cerró el grifo recién cuando lo vio morado y a punto de perder el conocimiento. Entonces, llevándolo como un matambre mojado debajo del brazo, lo arrojó sobre la cama, metió su pijama sucio en una bolsa que iría sin más trámite al lavarropas, sacó un pañal limpio y comenzó a ponérselo con impaciencia y enojo… Pero su falta de pericia en la puesta de pañales era evidente. El conde tardaba y tardaba, era torpe y no daba con la técnica adecuada… Grave error… Merlín dispuso del tiempo que necesitaba no sólo para recuperar el aliento sino también la inventiva. No dejó pasar la oportunidad y utilizó su condición de varón… antes de que Alucard pudiera correrse a un lado, le lanzó un chorrito de orina caliente a la cara… El conde se apartó de inmediato furioso y harto-. ¡ASÍ QUE ERES MUY LISTO! –lo amenazó tomándolo con las dos manos y acercándolo hasta su cara clavó sus penetrantes ojos en los del niño y le mostró los dientes. Sin embargo Alucard no era el único con mirada penetrante en esa habitación… ni con dientes en punta. El niño le retribuía el gesto con la misma hostil intensidad… Fue entonces cuando Alucard vio algo en la profundidad de los ojos de aquel chico, algo que sólo una vez antes había visto, algo que jamás podría olvidar. Con eso le bastó.
Cuando Íntegra y Serena regresaron al complejo de cabañas, encontraron a Alucard sentado sobre la arena bajo la sombra de una palmera observando aburridísimo cómo Merlín entraba y salía del mar constantemente.
-¡Me olvidé de decirle que le pusiera protección solar cada tanto si Merlín se mojaba! –exclamó la princesa preocupada apenas llegaron junto a Alucard.
-Lo hice –sentenció escuetamente Alucard-… Además ya tenía.
-… Es que le había puesto antes de vestirlo a la mañana –explicó la princesa más aliviada-, pero me olvidé de avisarle a usted y darle en mano el pote de crema… De todos modos ha cumplido esmeradamente su tarea –reconoció Serena-; Merlín no está ni siquiera rosadito por el sol… Será usted un muy buen padre, conde Culadra.
-Sí, sí, claro –replicó Alucard sin emoción.
-Parece que lo has cuidado bastante bien –se sorprendió Íntegra-; Merlín tiene aspecto de estar sano, salvo y feliz chapoteando en el mar… Lástima que lo hayas dejado andar por ahí desnudo, algo impropio para un niño inglés; deberías haberle puesto su traje de baño…
-¡Hazlo tú, si es que a ti te hace caso! –la desafió Alucard-. Se lo habré puesto unas veinte veces y otras tantas se lo quitó. NO PUEDO CON ÉL, ÍNTEGRA, ADMITO MI DERROTA -decretó el conde sin siquiera levantarse de la arena-. Si lo ves feliz es porque le dejo hacer absolutamente todo lo que le viene en ganas.
SILENCIO TOTAL
-¿Te sientes bien, Alucard? -le preguntó preocupada Íntegra apenas la princesa Serena fue al encuentro del niño dejando sola a la líder de Hellsing con su marido-. ¡¿Qué es eso de "NO PUEDO CON ÉL, ADMITO MI DERROTA"?! ¡Nunca antes te escuché decir semejantes palabras!
-¡Porque tú aún no habías nacido cuando yo las pronuncié! –replicó el conde abochornado.
-No comprendo -murmuró ella.
-¡Es él, Íntegra!, ¡tu patriarcal antepasado!... ¡ES ABRAHAM VAN HELSING EN PERSONA! –reconoció Alucard-. ¡Vaya a saber qué tendrá que purgar su alma para haber recibido el castigo de tener que reencarnar en un dhampiro!... ¡y que tenga que ser justamente yo quien lo adiestre en las artes oscuras, con lo ambivalente que siempre fue nuestra relación!... ABRAHAM VAN HELSING, mi enemigo acérrimo y mi gran benefactor… mi esclavizador brutal y mi padre adoptivo… quien me liberó del dominio del demonio y me puso bajo su dominio sellando para siempre mis poderes… No sé, no entiendo el sentido del brusco giro de destino que TU DIOS vuelve a jugarnos… invirtiendo los términos, exponiéndolo a mi cuidado y dejándolo a mi merced… Lo único que sí sé es que JAMÁS PODRÉ DERROTARLO.
-… Consultaste tu caldero y le preguntaste quién es Merlín –musitó Íntegra.
-No fue necesario –aclaró Alucard.
-¿Y entonces cómo puedes saber con tanta certeza que él es mi ancestro? –le preguntó Íntegra observando de lejos al pequeño Merlín, su poderoso ancestro.
-Porque vi sus ojos –le explicó él-… esa mirada… la misma mirada que me echó un instante antes de clavarme la estaca y atravesarme el corazón… ¡Jamás nadie me había mirado así y nadie volvió a hacerlo nunca más!... Sólo él… Siempre reconoceré esa escrutadora mirada… Más allá del tiempo y la distancia siempre reconoceré la mirada de "El Estaqueador".
El sol estaba cayendo cuando llegaron junto a la centenaria ceiba, donde se encontraba oculta la estrecha entrada que llevaba al complejo de templos subterráneos. Tras elevar unas breves oraciones en latín frente al árbol sagrado de los mayas, el sacerdote encabezó el arduo descenso entre las sofocantes raíces. Lo seguían Seras, Pip Bernardotte, Luna con Merlín en brazos, Serena, Íntegra y finalmente Alucard… todos llevando bolsos ya que se cambiarían abajo para no hacer jirones de sus ropas de gala… había suficientes cavernas para que hombres y mujeres se vistieran por separado…
La boda se llevaría a cabo en el Santuario, la caverna final en cuyo fondo comenzaba el escarpado descenso a Xibalbá. Además de la profusa iluminación irradiada por las brillantes antorchas que llevaban el sello de la Sección XIII del Vaticano, Íntegra y Serena se habían pasado gran parte de la tarde colocando velas aromáticas rojas en cada recoveco de las paredes de piedra de la cueva, y el padre fundador de los iscariotes había usado sus poderes para encenderlas apenas todos arribaron… La difusa luz roja emitida por centenares de titilantes velas interactuaba con el azul intenso del agua del cenote, coloración de algún modo exaltada por las antorchas iscariotes… la refulgente luminosidad resultante le daba al lugar un aspecto surrealista y fantástico que enaltecía su ya descomunal belleza natural.
No había flores de ningún tipo adornando el santuario. Según Íntegra flores se les llevan a los vivos y a los muertos, jamás a los no vivos por ser augurio de mala suerte para los vampiros.
El sendero que ingresaba a la caverna zigzagueaba entre blancas estalactitas, estalagmitas y columnas de rocas calcáreas. Cuando llegaba a las aguas del cenote que ocupaba la parte media de la cueva, dicho sendero se elevaba cual puente hasta la isla central para luego continuar por detrás de la misma nuevamente sobre el agua, hasta terminar el la zona rocosa del sector final de la caverna… Allí no sólo se encontraba el descenso al inframundo sino también, excavado en la pared posterior de la cueva, se hallaba el inmenso nicho mortuorio donde yacían las urnas funerarias de los héroes iscariotes que habían desafiado a los Señores de Xibalbá en el inframundo, entre ellos Alexander Anderson…
La princesa Serena e Íntegra habían aferrado un grueso cordón rojo y negro a distintos puntos de las estalactitas, estalagmitas y columnas alrededor del sacbé, de modo que ambos bordes de dicho sendero y del puente quedaron delimitados por el sedoso cordón que le servía de barandilla.
Aparte del cordón negro y rojo alrededor del sacbé y de la cuantiosa cantidad de velas rojas, no había otra decoración… El santuario impactaba por su sobria y enigmática majestuosidad.
Apenas terminó de vestirse, Íntegra se apresuró por el sendero y llegó hasta la isla central subiendo por el puente. Como iba a ser la madrina de la boda se quedó parada a un costado, junto a Pip Bernardotte quien estaba vestido con su uniforme de gala de capitán de Los Gansos Salvajes… lucía muy bien, como suelen hacerlo los hombres uniformados… Detrás de la piedra de sacrificio maya que oficiaba de mesa del altar se encontraba el sacerdote., y tras el sacerdote, una gigantesca cruz Iscariote de piedra se erguía casi hasta el techo de la cueva… Íntegra se sorprendió al verla porque no recordaba que estuviera allí anteriormente.
-Perdone, padre –se disculpó la líder de Hellsing con solemne voz baja-, ¿usted puso esa cruz para la celebración de hoy?
-¡Sí, y aquí se quedará en honor a Alex! –replicó el sacerdote-. Él la esculpió cuando tenía catorce años para colocarla en este mismo altar. Yo soy muy conservador, no me gustan los cambios, así que no se lo permití en esa ocasión… Sin embargo creo que se ha ganado el derecho a verla desde su nicho mortuorio… y a decir verdad me gusta como queda, le da al Santuario más aspecto de iglesia católica que de templo pagano…
Calló porque la princesa Serena entró a la caverna y dejó a los allí presentes sin habla, ataviada cual verdadera princesa en un vestido de fiesta largo color bordó tornasolado. Llevaba una cámara digital en la mano. Apresuró el paso hasta íntegra y le habló como en secreto.
-La novia está lista –susurró al oído de Íntegra-… ¿Está usted segura de que la luz da para que salgan bien las fotos?... Seras me explicó cómo manejar su cámara, pero hasta hoy yo nunca saqué fotos…
-Pues yo tampoco, Su Alteza –le replicó Íntegra con preocupación.
-Salen bien –afirmó Pip con seguridad-. Preparé la máquina personalmente para que fuera a prueba de vampiresas torpes como mi Mignonette. No se preocupe, princesa, va a sacar excelentes fotos con esta cámara…
-¡Ah, bueno! –se tranquilizó la princesa-, entonces prepárense porque la novia está lista –y salió presurosa en su rol de fotógrafa disponiéndose en el centro del sendero a unos pocos metros de la entrada a la cueva.
Unos minutos después ingresaron Merlín vestido de smoking de la mano de Luna, quien llevaba en su otra mano el rosario de filigrana que el sacerdote fundador Iscariote le había regalado el día anterior con ocasión de su bautismo… Luna vestía un precioso terno yucateco y un moño rojo recogiendo y adornando su larga cabellera negra. La lobita se había "enamorado" a primera vista de los huipiles que llevaban las niñas de la región y le había rogado de rodillas a su ama que le comprara uno para oficiar de "dama de honor" en la boda de su mamá Seras. Aunque Íntegra había contrapropuesto algo más "british", la lobita había insistido con vehemencia y la princesa Serena había logrado convencer a la líder de Hellsing de que Luna NO ERA BRITÁNICA SINO GITANA y que quedaría mucho más bonita vistiendo como la pequeña quería que con lo que Íntegra había ideado para su vampirita…
-¡Cómo que no le va a sentar un trajecito verde a imagen y semejanza del mío, SU GRACIOSA MAJESTAD! –le había dicho Íntegra a la princesa, indignada y con un dejo de desilusión en el rostro.
-No me malinterprete, Sir Singhell –le había replicado Serena con cortesía real-, no dije que no le sentaría sino que… no es lo más adecuado para esta festiva ocasión… Tal vez cuando la escolte a usted en alguna reunión con la mesa redonda… Allí se vería "perfectly comfortable" vistiendo un "very suitable british" trajecito verde como los que usted usa…
-¡Sus palabras son órdenes! –habían proferido los labios de Íntegra y sin agregar palabra, había comprado el terno yucateco más caro que encontró… nunca se sabrá si era "el mejor" (como ella suponía) porque íntegra carecía de los conocimientos necesarios para realizar semejante evaluación… Eso sí, el bordado estaba hecho a mano con punto cruz, o eso le dijo la artesana maya que se lo vendió.
La princesa Serena se esmeró sacando muchas fotos de los sonrientes niños y luego se concentró en novia y padrino que venían detrás…
Alucard había "desempolvado" su traje de gala de la nobleza rumana, el mismo que había utilizado por primera vez durante su propia boda. Como ya sabemos era un traje rojo y negro con capa negra y llevaba envainada una espada con el dragón del escudo familiar grabado en la empuñadura… A todas luces un auténtico y apuesto conde de alcurnia…
Apoyando pesadamente su brazo izquierdo sobre el del conde iba una extremadamente nerviosa Seras Victoria. Tras los largos guantes de encaje blanco que llegaban hasta debajo de sus hombros, las manos de la vampiresa temblaban sin cesar. Lograba disimular dicho temblor en su mano izquierda por estar aferrada fuertemente del brazo de su maestro, pero su mano izquierda sacudía el "ramo de flores" de cristales de cuarzo tan enérgicamente que el tintineo producido por el choque de los mismos retumbaba rompiendo, cual marcha nupcial, el ceremonioso silencio del santuario.
Seras caminaba tambaleante y parecía estar a punto de desmayarse con cada paso que daba hacia el altar. Había fijado su vista allá adelante, donde la esperaba Pip y no le quitaba su aterrada mirada de encima a su futuro marido. Su vestido era… singular… ¡Cuánta razón había tenido el capitán Bernardotte al considerar que el modelo había nacido para ser usado por Seras Victoria el día de su boda! Tal vez el diseñador haya sido el mismo Hirano, ¡vaya uno a saber!
El único parecido que tenía el vestido con el de una novia era el color inmaculadamente blanco. Por lo demás, a diferencia de la mayor parte de los vestidos de bodas, éste se caracterizaba por la escasez de tela… escasamente cubría el cuerpo de la vampiresa... Por supuesto carecía de mangas pero traía cuellito alto (no podía ser de otro modo)… exaltaba al máximo las voluptuosas formas de los pechos de la vampiresa, ajustándose firmemente a su torso, cintura y caderas hasta la altura incipiente de los muslos… donde terminaba abruptamente apenas tapando la ropa interior inferior que amenazaba con asomarse a causa de cualquier movimiento apenas más brusco que su portadora hiciera sin intención… Unas largas medias de encaje blanco se adherían a sus esbeltas piernas dejando entrever apenas un estrecho sector de piel al descubierto entre las calzas y la falda del vestido. Para rematar el "Serístico" atuendo, unas botitas cortas de charol blanco calzaban sus pies.
Finalmente, aunque le pareció un camino infinitamente largo y plagado de obstáculos mentales, llegó al altar, lugar donde quedaron reunidos TODOS los presentes congregados… padre oficiante, novio, novia, padrino, madrina, "niños de honor" y la infaltable fotógrafa de turno, esta vez con porte real…
Tan cierto como que Seras no apartaba su nerviosa mirada de Pip, era que Alucard no le quitaba los ojos de encima a su esposa… pero por diferente motivo.
Él estaba acostumbrado a que su mujer usara básicamente trajes y ropas masculinas. Sabía de sobra que ella sólo tenía dos vestidos: uno era el de bodas, que había previamente pertenecido a la mismísima madre del conde; el otro era aquel vestido que había usado sólo una vez… en Río de Janeiro y para tenderle una trampa a Tubalcaín Alhambra, razón por la cual Alucard había padecido el más brutal ataque de celos de su vida que había concluido con el rápido homicidio de tal Dandy… Y ahora otra vez Íntegra estaba usando ese mismo vestido que, al nada parcial y siempre objetivamente realista entender del conde, la convertía en la mujer más deslumbrantemente bella que alguna vez hubiera pisado la faz de la tierra, opinión obvia para él pero que jamás saldría del ámbito de su pensamiento para ser puesto en palabras posibles de ser escuchadas.
Aquel vestido había sido diseñado por el asesor de vestuario de la madre de la princesa Serena, la antigua reina de Inglaterra. Dicho asesor no había descansado hasta dar con el exacto tono del color de ojos de Íntegra, y sólo entonces había cortado la finísima gasa natural azul lavanda para confeccionar el vestido de noche que consideraba ideal para la líder de Hellsing… Dejando al descubierto sus hermosos brazos y hombros, un corsé drapeado le ceñía ajustado el torso hasta la cadera y luego la gasa caía suavemente hasta los pies de Íntegra siguiendo el contorno de su esbelta silueta… Completaba su atuendo el conjunto de pendientes, anillo, pulsera y gargantilla que había pertenecido a su familia por generaciones… un exquisito trabajo art decó de zafiros, brillantes y aguamarinas engarzadas en platino.
El acto litúrgico fue serio y solemne; como puede corresponder a un ritual más propio de muertos que de vivos… ¡No era broma!, el Iscariote fundador no se reía ni por chiste… Sin embargo, como en toda boda, se suscitaron ciertos inconvenientes que luego se convertirían en anécdotas. Paso a relatar.
-Estamos aquí reunidos para celebrar la boda de –comenzó diciendo el sacerdote-… ¿cómo era que te llamabas, chica?
-Seras Victoria, padre –respondió la temblorosa novia.
-la vampiresa Seras Victoria con el vampiro… ¿¡y cómo te llamas!?... ¡Ayer tú no estabas aquí! –cayó en cuenta el cura.
-Pip Bernardotte, capitán del escuadrón Los Gansos Salvajes… lamentablemente ayer no pude hacerme presente… es una cuestión que gira alrededor de "quién está de turno" –explicó vagamente el novio.
-¡Ah! –replicó el clérigo-. No me interesan las cuestiones laborales de los militares… ESTAMOS AQUÍ REUNIDOS PARA CELEBRAR EL SANTO SACRAMENTO DEL MATRIMONIO ENTRE LA VAMPIRESA SERAS VICTORIA Y EL VAMPIRO PIP BERNARDOTTE, CAPITÁN DE UNOS GANSOS… ¡qué se yo qué gansos eran ésos…!
-Los Gansos Salvajes –le dió letra Pip.
-CAPITÁN DE LOS GANSOS SALVAJES –concluyó el cura. Calló y en silencio comenzó a hojear su libro de ritos-. ¡Vaya! –dijo dando vuelta página tras página-… Es la primera vez que celebro una boda en todos los siglos que ejerzo como cura… ¡No encuentro el rito en mi libro!... éste es el sector de exorcismos… éste es el de excomuniones… ¡Qué va, tendré que improvisar! –y cerró violentamente su librazo-. Lo que importa es que sepan que éste es un sacramento que imprime CARÁCTER, por ende es para toda la vida y en el caso de ustedes en particular para toda la NO VIDA… Así que ¡¡¡NO HAY ARREPENTIMIENTO POSIBLE PARA TODA LA ETERNIDAD!!! –gritó el sacerdote. Seras tragó saliva. Se le cruzó por la cabeza huir de allí haciéndose humo pero recordó que perdía sus poderes vampíricos en el subsuelo yucateco… Además era demasiado tarde para escapar; había producido demasiado revuelo con el tema de su boda, todos estaban entusiasmadísimos y la matarían si ella no daba el tan ansiado SÍ… "¡No, una valiente vampiresa no huye cual rata cobarde!", se dijo a sí misma dado que otra más que casarse no le quedaba a esa altura de la situación-… VAMPIRESA SERAS VICTORIA, ¿TOMAS POR ESPOSO AL VAMPIRO CAPITÁN GANSO PIP BERNARDOTTE?...
-¡No soy un capitán ganso! –reclamó Pip ofendido.
-… ¡AL VAMPIRO PIP BERNADRDOTTE! –enmendó el cura.
LARGO SILENCIO
-s…s…s…í –afirmó Seras con un hilo de voz.
-VAMPIRO CAPITÁN BERNARDOTTE, ¿TOMAS A LA VAMPIRESA SERAS VICTORIA POR LEGÍTIMA ESPOSA Y PROMETES SERLE FIEL TANTO EN LA PROSPERIDAD COMO EN ADVERSIDAD, EN LA SALUD COMO EN LA ENFERMEDAD, AMÁNDOLA Y RESPETÁNDOLA PARA TODA LA VIDA?
-¡EH!, ¡NO VALE! –se quejó el capitán-. ¿POR QUÉ YO TODO ESO Y ELLA TAN POQUITO?
-¡Porque recién ahora empiezo a recordar la fórmula! –explicó el cura-… Son los siglos que llevo encima, muchacho; pesan… ¡Ya te va a pasar a ti también esto de los olvidos!... si es que tienes la buena suerte de no ser exterminado demasiado pronto.
-¡ESTÁ BIEN! –aceptó Pip-. ¡Pero que ella también lo prometa!... Eso de la salud, enfermedad, bla, bla, bla…
-¿Prometes? – preguntó el sacerdote dirigiendo su cabeza hacia Seras.
-¡Claro que prometo eso! –se ofendió Seras-, ¡yo no soy una mujer desalmada que abandona a su marido cuando está enfermito!
-Promete –afirmó el cura dirigiendo su cabeza esta vez hacia Pip-. ¿Tú prometes? –le preguntó acto seguido al capitán.
-¡SÍ, PROMETO! –gritó Pip a toda voz.
-¡Qué bien!, ¡ambos prometen! –sintetizó el cura feliz por el acuerdo logrado-. ¡Serán un matrimonio bien avenido!... ¡Ah, sí, me olvidaba de algo importante para variar!, ¡qué cabeza la mía! –tosió para aclararse la voz y luego gritó-… ¡SI ALGUIEN EN ESTA SALA TIENE ALGO QUE OBJETAR QUE HABLE AHORA O CALLE PARA SIEMPRE!...
-¡YO! –la voz de Shcrödinger se oyó desde dentro de la vampiresa y el globo del chico cuántico salió tímidamente por el lado opuesto a donde se hallaba Pip. A todos se les cayó la mandíbula excepto al cura quien miraba al recientemente globo saliente con interés.
-Escucho –anunció el sacerdote.
-Él –dijo el chico gatuno señalando al novio-… Si Seritas se casara con él… ¡SERÍA POLÍGAMA!... Estuve haciendo mis averiguaciones en internet y por lo que leí la IGLESIA CATÓLICA APOSTÓLICA ROMANA… del casamiento entre dos vampiros no dice nada, ni lo menciona; como si no existieran… y el vampirismo por desgracia ni siquiera figura como causa de nulidad matrimonial… ¡SIN EMBARGO SÍ ENCONTRÉ QUE NO SE ADMITE LA POLIGAMIA!…
-¡No me digas que esta chica está casada contigo y me lo ocultó deliberadamente! –se horrorizó el cura.
-¡NNNOOO! ¡ESO NO ES CIERTO! –gritaron todos los presentes excepto el cura el chico cuántico y Merlín que su media lengua no le daba para más que el "¡NNNOOO!"
-¡De a uno, por favor! –puso orden el cura-. ¡La chica!, me interesa lo que tenga para decir la chica, que es la directamente interesada y acusada de poligamia…
-¡Yo no soy polígama! –gritó Seras indignada a más no poder-. ¡Más aún, soy totalmente soltera y además virgen!... Padre, ¿entiende usted de vampiros?...
-Es mi especialidad –le explicó el "no en vano" Iscariote.
-¡Entonces sabrá cuál es mi relación con este chico! ¡Él me completa, es sólo eso! –explicitó Seras-. ¡Schrödinger es mi hermanito del alma; ni más ni menos!
-Y tú –dijo el sacerdote dirigiéndose al chico cuántico-, ¿qué tienes para decir al respecto?
-Que es cierto –aclaró Schrödinger-. Yo completo a Seras y ella es mi hermanita del alma. No me refería a mí cuando dije que si se casa con ÉL –y volvió a señalar al capitán Bernardotte-, Seras va a ser polígama… Me refería a ÉL MISMO… Ese vampiro no es lo que parece… oh, no, no, no… ¡No es uno solo!, ¡Son varios ahí adentro!... bueno, antes eran cuatro, ahora son dos… ¡PERO DOS MARIDOS ES POLIGAMIA!
-Chico, no te entiendo –refirió el cura-. ¡Explícate mejor!
-¡Dos hombres comparten el cuerpo de ese vampiro! –gritó el chico cuántico con falsa indignación y señalando al capitán con dedo tembloroso-. A uno usted lo conoció ayer, el Dr. Argento, padre de Merlín; al otro usted lo está casando hoy con mi hermanita… ¡Ambos comparten por turnos el mismo cuerpo vampírico!, ¡qué horror!, ¡qué espanto!… Y digo yo, pregunto yo: Si Seritas se casa… ¿no se estará casando con los dos?, es nomás una preguntita que me hago…
-¡SE CASA CONMIGO, TARADO! –gritó Bernardotte-, Argento es viejo para mi Mignonette… ¡Lo que te pasa es que me odias, gato sarnoso, y harás lo imposible para sabotear esta boda!... Cuando te agarre…
-No deja de ser un punto interesante el que trae a colación el muchacho –reflexionó el sacerdote-… ¿es poligamia o no es poligamia?... ser o no ser… ésa es la cuestión.
Luna y Merlín observaban atentos alternativamente a cada disertante mientras la princesa Serena no dejaba de disparar fotos en un intento de cautivar en imágenes el álgido momento.
-Abogo por todos mis vampiros –intervino Íntegra-; ellos son todos inocentes de culpa y cargo. Es cierto que el capitán Bernardotte comparte su cuerpo vampírico con el doctor Argento, pero son dos almas distintas. En su comienzo este vampiro fue un verdadero engendro de la naturaleza en el que, al carecer de la unión substancial de cuerpo y alma por los intrincados designios divinos, coexistían cuatro almas diferentes… A través del sellamiento que le hicimos al vampiro, logramos que cada una de las almas pudiera disponer del uso exclusivo del cuerpo durante un turno de tiempo mientras las otras estaban absolutamente inconscientes en el interior. Hoy en día dos de esas almas ya son espíritus que han partido… que en paz descansen… Las otras dos son las almas del novio aquí presente y la del padre de Merlín. ¡Le doy mi palabra como líder de Hellsing que por efecto del sellamiento podemos asegurar de que son dos individuos completamente separados…!
-Pero comparten el mismo cuerpo –la interrumpió Schrödinger-… y el cuerpo en un matrimonio ES MUY IMPORTANTE…jeje.
-Pade, ¿qué es un cuerpo sin un alma que lo habite? –preguntó Íntegra con voz de enigma irresuelto.
-¡Vaya cuestión metafísica! –se apabulló el cura-… Le escribiré al Vaticano a Su Santidad el Sumo Pontífice preguntándole al respecto, pero a los fines prácticos de casar o no a estos dos vampiros no puedo esperar por Su Santa Contestación… Será necesaria la convocación de unos cuantos Concilios Vaticanos para elaborar la respuesta… ¡Vaya, otra vez tendré que improvisar! –se quejó el sacerdote-; ¿Por qué siempre me persigue este destino cruel de tener que ocuparme de todo aquello que no está resuelto en mi amada Iglesia Católica Apostólica Romana?...
-¡POR SER EL PADRE FUNDADOR DE LA ORDEN ISCARIOTE! -sentenció abruptamente Alucard y ante la mirada inquisidora del cura y sorprendida de los demás agregó-. ¡Fue el espíritu de Anderson quien me indicó que lo diga!...
-¿¡ESTÁS HABLANDO CON EL ALMA INMORTAL DE MI DISCÍPULO ALEX!? –se emocionó el Iscariote fundador-… El hablar con los muertos es en ti un don, pero como maestro brujo que eres seguramente conoces también un método para hacerlo que sea factible de ser trasmitido… ¡¡¡ENSÉÑAMELO!!!... ¡Estoy harto de evaluar sólo con mi propio juicio este tipo de decisiones! ¡ME VENDRÍA DE MARAVILLA PODER DIALOGAR CON MI DISCÍPULO ALEX Y ACCEDER A SU CONSEJO EN ASUNTOS ESPIRITUALES!
-… Y a mí me vendría de maravilla dominar la técnica de la regeneración –sugirió como inocentemente Alucard-… Mi esposa la posee, mi hija la poseerá… ¡No quiero ser menos que ellas!... Imagínate que solamente falto yo para que seamos una familia completa de regeneradores…
-¡LA TÉCNICA DE LA REGENERACIÓN ES MAGIA BLANCA! –gritó exasperado el sacerdote-… Considerando la remota posibilidad de que un brujo infernal como tú pudiera aprenderla, te llevaría muchísimo tiempo llegar a dominarla…
-¡Y LA NIGROMANCIA ES MAGIA NEGRA! –agregó Alucard sin perder su aire despreocupado-… Considerando la remota posibilidad de que un católico celestial como tú pudiera aprenderla, te llevaría muchísimo tiempo llegar a dominarla…
-GGGRRR….GRRR –gruñó el cura-. ¡SIGAMOS! –continuó el sacerdote como si no hubiera existido mención a la cuestión de las técnicas mágicas-… HABIENDO ESCUCHADO LOS ARGUMENTOS EXPUESTOS, CONCLUYO QUE… COMO ADMINISTRAR LOS SANTOS SACRAMENTOS A VAMPIROS ES UN ACTO POTENCIALMENTE SACRÍLEGO CUYA PESADA CARGA CONDENATORIA SÓLO EL ALMA DE UN ISCARIOTE PODRÍA TOLERAR LLEVAR… CONSIDERANDO QUE ARRIESGO MI SALVACIÓN ETERNA TANTO POR BAUTIZAR COMO POR CASAR A TALES MONSTRUOSOS SERES CUYAS MALDITAS ALMAS PRETENDO POR ESTA VÍA DE LA GRACIA DIVINA ACERCAR AUNQUE SEA UN POCO A MI SEÑOR… ME RESERVO EL DERECHO A CONSIDERAR COMO UN ASUNTO TOTALMENTE SECUNDARIO E IRRELEVANTE LA POSIBILIDAD DE ESTAR CONVIRTIENDO EN "POLÍGAMA" A UNA VAMPIRESA POR CELEBRAR SU BODA CON UN VAMPIRO QUE TIENE LA PECULIARIDAD DE COMPARTIR EL CUERPO PERO NO EL ALMA CON OTRO… NO ENTENDÍ BIEN LA EXPLIACIÓN, PERO HÁGANME EL FAVOR DE NO REPETÍRMELA PORQUE ME IMPORTAN TRES VELINES LAS CUESTIONES METAFÍSICAS; YO APUNTO A LA SALVACIÓN ETERNA DE ESTAS POBRES ALMAS PERDIDAS… ENTONCES, VAMPIRESA SERAS VICTORIA Y VAMPIRO PIP BERNARDOTTE, LOS DECLARO ETERNAMENTE UNIDOS EN MATRIMONIO COMO MARIDO Y MUJER Y QUE EL HOMBRE JAMÁS SEPARE LO QUE DIOS HA UNIDO. ¡AMÉN! –murmullos, sonrisas y felicitaciones pertinentes por parte de todos los asistentes-… CAPITÁN, PUEDE USTED BESAR A LA NOVIA –beso tierno y nada erótico acorde al emotivo momento-… HABIENDO CELEBRADO EL SANTO SACRAMENTO DEL MATRIMONIO, PODEMOS IRNOS EN PAZ…
-¡Demos gracias a Dios! –exclamaron al unísono todos excepto el derrotado Schrödinger quien, habiendo perdido la lucha no sin librar digna batalla argumental, retiró cabizbajo su globo replegándose en el interior de Seras.
El "ALELUYA" final no vibró en el aire cargado por las fragancias de las velas, pero sí retumbó en el rostro desbordante de felicidad de la vampiresa quien se retiró del brazo de Pip con la satisfacción de haber consumado finalmente su fantasía infantil más deseada y temida: casarse con el hombre que amaba.
La primera en retirarse de la isla central fue la princesa Serena siempre dispuesta a sacar fotos desde todos los ángulos posibles. Salieron luego los novios con Luna y Merlín casi pisándoles los talones, atrás seguían los padrinos y por último el cura… Luna no había dado ni dos pasos cuando, desbordante de alegría, no pudo contener más su almita cíngara y se puso a bailar y entonar canciones de boda gitanas oriundas de Rumania. De ahí en más, durante el resto de la noche, bailó y cantó intermitentemente como una enajenada… ¡cosa de gitanos!
Una vez fuera del santuario volvieron a cambiar sus ropas, las mujeres en una de las cuevas, los hombres en otra… para que las vestimentas de gala no se arruinaran durante el difícil ascenso… Nuevamente las raíces de la ceiba les dieron bastante trabajo pero finalmente todos llegaron, fatigados pero felices, a la superficie de la tierra.
El padre fundador de la orden Iscariote les tenía preparado en su casilla lo que él llamó un "banquete de agasajo". ¡Lástima que consistía en hierbas amargas y panes sin levadura!; insistió en que bíblicamente tal comida era la indicada para los ritos de expiación y que todos los presentes tenían "mucho que expiar"… La familia vampiro en pleno, compuesta por Seras, Pip y Luna, se excusó amablemente alegando que sólo les sentaba bien al estómago la sangre de transfusión, pero los demás no tuvieron tal suerte. Íntegra, Alucard, Serena y hasta Merlín se vieron en la amargura de tener que comer y lo hicieron… eso sí, con mucha frugalidad.
Estaban a punto de retirarse, cuando el Iscariote notó el interés con que Pip observaba un par de bayonetas benditas que estaban colgadas sobre una pared formando una cruz.
-¿Te gustan? –le preguntó el sacerdote.
-Son extraordinarias –replicó el capitán-. ¡Verdaderas piezas de colección!
-¡Ah!, ¡cierto tú eres militar! –recordó el cura-. ¿Coleccionas armas?
-¡Es mi único hobby! –respondió Pip.
-¡Entonces llévatelas! –le ofreció el sacerdote-. ¡Te las doy como regalo de bodas!
-¡Muchas gracias! –exclamó el capitán encantado.
-¡Oye, Pip, no puedes tocarlas! –le advirtió Seras asustada-. Están benditas y tú eres un vampiro…
Pero Pip ya se había apoderado de ellas y no parecía estar padeciendo por el hecho de manipularlas.
-Je je –rió el capitán y dirigiéndose a su flamante esposa le explicó-… Es el "tratamiento antibendición de bayoneta Iscariote" que le apliqué a mis guantes… Me prometí a mí mismo dominar estas armas en el mismo momento en que Anderson las utilizó para separarme de ti… o incompletarte de mí…
-BUENO, ES HORA DE RETIRAMOS –anunció Íntegra.
-¡TÚ TE QUEDAS! –le advirtió el sacerdote a Alucard-. Tenemos algo que aprender el uno del otro… ¿Una técnica específica por otra técnica específica propones como trato?… Sabrás que tenemos apenas unas pocas horas para captar sólo la esencia de la teoría… En cuanto a la posibilidad de dominarla… el resultado es incierto para ambos y en el mejor de los casos a cada uno le llevará vaya a saber cuánto tiempo de ardua práctica solitaria…
-¡ME QUEDO CON ÉL! –le informó Alucard a su mujer al instante. Ante el desconcierto de Íntegra se le acercó, le entregó un fajo de billetes y le murmuró al oído en voz baja-. ¡Ten!, es para que invites a comer algo "como la gente": nachos con guacamole, quesadillas… prueba la cochinita pibil que es un platillo típico yucateco según recomendaron en "información al turista"… Come hasta hartarte pero no bebas ni una margarita, recuerda tu desdichada alergia al alcohol… Luego me esperas DESPIERTA en nuestra cabaña con tu vestidito azul lavanda puesto y toda enjoyada como a mí me gustas –y guiñándole un ojo a su mujer, los acompañó a los demás hasta la camioneta-… NO SE PREOCUPEN POR MÍ, PIDO UN TAXI MÁS TARDE PARA VOLVER –gritó mientras veía alejarse al vehículo. Luego regresó a la casilla, cerró tras sí la puerta y apoyando sobre ésta su espalda, cruzó los brazos y le dijo al Iscariote en tono casual-… BIEN, CATÓLICO, ¡CUANDO QUIERAS!
El conde entró a su habitación faltando todavía un buen rato para que despuntara el alba. Como la majestuosa luna iluminaba el cielo brindando una blanca claridad a la noche, Alucard pudo distinguir con nitidez la silueta de Íntegra recostada sobre la cama. Se había quedado dormida esperándolo… Tal cual él se lo había pedido, estaba enjoyada y llevaba puesto su vestido de gasa azul lavanda. El brujo rumano se acercó hasta ella, se sentó a su lado y quedó observándola con detenimiento. Se la veía tan hermosa así durmiendo que parecía salida de un cuento de hadas, la personificación misma de la bella durmiente… Al igual que el príncipe Felipe, él no pudo resistir la tentación de besarla suavemente.
-Despierta, mi condesa –le susurró luego al oído.
-Volviste, conde –murmuró su esposa medio dormida con una sonrisa asomándole en sus labios.
Alucard comenzó a besarle la mano mientras el quitaba la pulsera y el anillo. Laxa como estaba Íntegra abrió los ojos; comenzaba a despertar. Se encontró con la cercana mirada de su esposo que le quitaba cuidadosamente los pendientes.
-¿Qué haces? –le preguntó extrañada-. Creí que querías que llevara puestas las alhajas.
-Exactamente –admitió él-. Mi intención es quitártelas personalmente… como la última vez, ¿recuerdas?
-Sí, me acuerdo –replicó Íntegra incorporándose con decisión hasta ponerse de pie junto a la cama-… Antes de "emocionarte" conmigo, dime para qué pretendes aprender la técnica de la regeneración. ¿No será que quieres a desobedecer mis órdenes y enfrentar a Enrico Maxwell?
-Un vasallo no desobedece a su ama –respondió él parándose al lado de su mujer-, a menos que ella esté en peligro… Con esa salvedad, dejaré que seas tú quien mate a Maxwell. No necesito de esa técnica para exterminar a un regenerador, ya te dije que con mi magia negra alcanza y sobra… El problema no es Maxwell sino el Dr. de Millenium…
-¿Cuál es exactamente el problema con el Dr. de Millenium? –le preguntó Íntegra-, ¿acaso tus poderes y los de él están tan, tan igualados?
-… Algo así –balbuceó Alucard-… Dominamos distintas habilidades pero nos ocultamos mutuamente lo que conocemos… Hasta el momento no nos hemos desafiado abiertamente porque sospechamos que ambos saldríamos muertos de la contienda pero tarde o temprano es inevitable que nos enfrentemos. Por eso me conviene aprender la técnica de la regeneración y cuanto hechizo, maleficio o embrujo de autoprotección pueda conocer…
-Comprendo –expuso Íntegra-. ¡Por eso es tan importante el libro que te legó la maga Merlina!
-Exactamente –le explicó él-. Contiene un conjuro de autoprotección que tiene la particularidad de que si alguien intenta hacerle daño a quien lo haya proferido, le devuelve el mal al atacante; funciona como una especie de espejo que refracta el maleficio hacia el cuerpo de donde ha provenido… una verdadera maravilla que me pondré a estudiar apenas regresemos a Inglaterra, al igual que la práctica de la técnica de la regeneración… Pero, Íntegra, ¿podríamos hablar sobre eso en otra ocasión?... Ahora tengo "otros planes" –se puso detrás de ella, la abrazó y comenzó a correrle el rubio cabello hacia un costado.
-… ¿otra ocasión? –balbuceó ella repitiendo las palabras de su esposo.
-… Otro momento… otra ocasión… otra oportunidad –corroboró Alucard quien había empezado a besarla eróticamente debajo de la oreja izquierda, hasta sostenerle el lóbulo de la misma suavemente entre sus afilados dientes mientras aflojaba con sus dedos el broche de la gargantilla.
Íntegra, comenzando a sentirse excitada, cerró los ojos y dejó que él se la quitara… Pero súbitamente se enojó consigo misma porque últimamente le resultaba tan natural entregarse al conde... ¿Cómo era posible que ya no se ruborizara al sentir la respiración de Alucard en su sien o los dedos de él acariciándole sus hombros desnudos? Evidentemente había perdido la vergüenza con él… Pensó con inquietud que ni siquiera tendría que pedirle que le bajara el cierre del vestido como anteriormente había sucedido porque él seguramente lo daría por sentado y lo haría por su propia cuenta… el muy atrevido ya no le pedía permiso para quitarle la ropa y asumía de buen grado todas las atribuciones propias de los maridos… Íntegra se molestó por ser tan permisiva con él y decidió tomar la misma actitud que aquella vez en Río de Janeiro: cruzó con decisión los brazos sobre sus pechos para sostener su vestido y cubrirse cuando Alucard pretendiera quitárselo… iba a "hacérselo difícil" al conde esta vez… no pensaba "regalársele"… Sólo para enseñarle a él a no dar tan por sentado que podía hacer con ella lo que le viniera en ganas…
Alucard, por su parte, captó al instante el mensaje oculto tras tal acción de Íntegra. En los últimos tiempos y en particular desde que había recuperado sus recuerdos sobre su vida pasada, ella respondía a sus avances muy solícita. Sin embargo este sutil freno a sus deseos sexuales, lejos de resultarle un balde de agua helada, lo excitó terriblemente… Sintió que ella lo estaba desafiando a demostrarle qué tan hombre él era, a ver si aún era capaz de seducirla… tenía que ganarse nuevamente la aceptación de su mujer…
Decidió esmerarse. Comenzó masajeándole con firmeza los hombros mientras con sus filosos dientes enganchaba el cierre del vestido y se lo bajaba lentamente, rozándole la espalda con la frente y su tupida cabellera… hasta que llegó al final, a la cintura. Entonces largó el cierre y comenzó a lamerle la espalda hacia arriba con su húmeda lengua hasta la nuca donde se detuvo al percibir el estremecimiento repentino del cuerpo de ella. A Íntegra se le había "puesto la piel de gallina" al sentir la tibia humedad de la saliva de aquel hombre a lo largo de su espalda y un escalofrío había recorrido su el cuerpo partiendo desde la nuca... A pesar de que teóricamente al menos aún quería "hacerse desear", le resultaba bastante difícil refrenar su propio deseo… Consideró entonces que era verdad lo que había escuchado: el sexo es un camino sin retorno y una vez probada la dulce manzana dela tentación, no es fácil renunciar a su sabor… Y ese conde depravado había sido siempre una perdición; sabía al dedillo cómo hacer para llevarla hacia donde él quería…
-Tu vestido está suelto, mi condesa –le murmuró él al oído con voz sensual-, si aflojas los brazos caerá liviano a tus pies y entonces te haré creer… que llegaste a las estrellas…
-¡No! –lo interrumpió abruptamente Íntegra negando rotundamente con la cabeza.
-Está bien, mi condesa –continuó él en un susurro voluptuoso-, aún no estás lista.
Alucard escabulló sus manos por debajo del vestido y empezó a acariciar el vientre de Íntegra, tal cual había hecho en Rio de Janeiro, haciéndola recordar… Pero fue más lejos, habían pasado MUCHAS cosas entre ellos y él estaba seguro de que Íntegra no podría resistírsele demasiado tiempo, así que durante un tiempito se dedicó a jugar con su dedo índice metiéndolo en el ombligo de ella y súbitamente deslizó sus manos hacia las caderas de su mujer por debajo de la ropa interior que le cubría la parte inferior del abdomen… Luego subrepticiamente escurrió sus furtivos dedos hacia el centro, peinándole el sedoso vello rubio y allí se detuvo, expectante de la reacción de su compañera.
Íntegra se debatía interiormente entre satisfacer o no el intenso palpitar que, en la zona de su entrepierna, ya no le pedía sino que le exigía impacientemente contacto con el cuerpo de él. Incapaz de decidirse con convicción se limitó a separar levemente las piernas, como dándole cierto permiso a que él se asomara.
-Muchas gracias –le susurró él al oído, y retornando rápidamente hacia las caderas, deslizó la ropa interior blanca hacia abajo con las manos y de paso, ya que estaba en esa zona, le acarició el contorno de las piernas… hasta que la prenda íntima cayó delicadamente a suelo… Luego, levantando sutilmente la parte posterior de la falda del vestido, apoyó su pelvis en las nalgas de Íntegra y… ¡oh, sorpresa!... escurrió su miembro entre los muslos de Íntegra por el espacio que ella había dejado entre sus piernas…
¿Cuándo demonios se había sacado la ropa el conde?, se preguntó Íntegra. Era un misterio pero no importaba… el calor que provenía desde él era tan agradable… De pronto cuando estaba a punto de ceder a la tentación de frotarse contra él, imprevistamente Alucard se retiró… brujo desgraciado… se arrodilló tras ella y metiéndose totalmente bajo la falda de gasa comenzó a besarle las nalgas… brujo atrevido… Despacio, sin salirse de debajo de la larga falda, se fue corriendo por el costado de ella hasta adelante y aprovechando el espacio que Íntegra aún mantenía abierto entre sus piernas, comenzó a estimularla sexualmente con la flexible lengua… Eso no se lo esperaba y era ya demasiado agradable como para resistirse. "Se dejó hacer" sin decir palabra hasta que imprevistamente un cálido fluido descendió desde su interior hacia la boca de él… la sensación placentera que la sacudió fue tan intensa que sin darse cuenta aflojó los brazos, perdiendo el precario control que hasta el momento había logrado ejercer sobre el vestido, el cual se deslizó hacia abajo cayendo grácilmente sobre Alucard. Él se lo quitó de encima arrojándolo por detrás de su cabeza, de modo que la pareja quedó rodeada por un círculo de fina gasa azul. Los dos estaban totalmente desnudos, a no ser por el calzado de ambos: unos lustrados zapatos negros de fiesta y unas finas sandalias azules de taco alto… Alucard se fue incorporando lentamente, besando, lamiendo y acariciando el abdomen y torso de una Íntegra que no dejaba de jadear, totalmente entregada y excitada… desesperantemente excitada y lo peor es que Alucard lo sabía; ese brujo siempre sabía todo y sacaba provecho en cuanto encontraba ocasión… Íntegra prefirió no pensar en eso, lo fundamental era que el conde aliviara con urgencia la intensa pasión que se había apoderado de ella. Cerró los ojos, echó la cabeza hacia atrás y el cuerpo hacia él, ofreciéndosele voluptuosamente. Alucard no se hizo rogar; un instante después sus dedos estaban jugueteando con los pezones turgentes de su mujer, frotándolos con ardor. Luego acompañó con sus manos el cuerpo tembloroso de Íntegra ayudándola a recostarse sobre la cama. Apenas quedó tendida sobre las pulcras sábanas blancas y sin detenerse ni a quitarse las sandalias, Íntegra flexionó las rodillas, abrió las piernas y posó su mirada en su hombre que estaba parado al pie de la cama… era una mirada sugestiva como invitándolo a pasar.
-¿Entonces me permites, mi condesa? –le preguntó Alucard con voz encantadora-, ¿aceptas recibir a este eterno vasallo en tu intimidad… ahora?
Íntegra asintió con la cabeza. "Este brujo es realmente un maestro, ¿cómo hará para lograr siempre seducirme?", reflexionó en silencio… aunque jamás admitiría ante él la mera posibilidad de sostener semejantes pensamientos.
Alucard se arrodilló entre las piernas de ella y comenzó a besárselas y acariciárselas con ambas manos. Recorrió con total devoción el cuerpo entero de Íntegra de pies a cabeza, palmo a palmo sin dejar ni un pequeño trecho de su tersa piel sin estimular.
Fue entonces cuando Íntegra perdió totalmente la compostura. Saltó desesperada a corresponderle, algo que no había hecho nunca hasta el momento y no por falta de ganas. Lo que la había frenado había sido básicamente su altivo orgullo que la obligaba a marcar constantemente la diferencia entre ambos subrayando que ella era el ama y Alucard el vasallo. ¡Y hasta en el amor el conde tenía que estar al servicio de ella!… Pero esta vez Íntegra, totalmente desbordada de deseo, se arrojó hacia Alucard besando y acariciando todo el cuerpo de él con pasión, dedicándose especialmente a estimularle con la boca sus partes más íntimas. Él la dejó durante unos minutos, pero más rápidamente de lo esperado perdió también el control y ambos se abrazaron en una especie de pelea pasional de besos sensuales y caricias eróticas, superponiéndose caóticamente en las acciones y sin coordinar tiempos… hasta que finalmente Alucard se impuso, haciendo cierto uso de su mayor fuerza física. De un modo tal vez demasiado enérgico, recostó nuevamente a Íntegra sobre las sábanas, esta vez en forma brusca y reteniéndole las manos fuertemente contra la cama para inmovilizarla. Luego se echó sobre su cuerpo y la penetró firmemente mientras besaba sus pechos con fervor y sostenía los enardecidos pezones entre sus afilados dientes, provocándola aún más pero sin lastimarla. Los dos estaban tan excitados que unas pocas fricciones bastaron para que llegaran al clímax y en cuestión de segundos ambos habían acabado. Quedaron inmóviles durante unos minutos relajando todos los músculos tras el inmenso alivio acarreado por la súbita liberación de tanta energía acumulada… Finalmente Alucard se retiró lentamente y se echó junto a su mujer boca arriba, ambos empapados por el sudor y los fluidos corporales compartidos.
-¡Woow!, Íntegra… simplemente ¡woow! –exclamó el conde al cabo de unos minutos de sosiego.
-Estoy preocupada, Alucard –respondió la líder de Hellsing ya recuperado el aliento y sobre todo el juicio tan ostensiblemente perdido-… Es cierto que aún no se me nota para nada, ¿pero no debería estar más apaciguada? ¿Es normal que una mujer embarazada como yo esté en este estado de…? ¿Tú comprendes lo que digo, verdad?...
-Es embarazoso –bromeó un satisfecho conde desperezándose gustosamente a lo largo de la cama.
-¡No es gracioso! –le regañó su esposa-. ¿Cómo estará Alexandra? ¿No estaré actuando demasiado… arrebatadamente para estar gestando una hija? ¿No estaremos siendo unos padres sumamente irresponsables…? –se calló súbitamente distraída porque a lo lejos se escucharon ruidos extraños, como de dos personas discutiendo-. ¿Y ESO? –preguntó-. ¿QUÉ ES ESE RUIDO?
-¡Despreocúpate!, nada importante. Probablemente son dos borrachos peleándose por alguna estupidez –le respondió Alucard y volviendo al tema anterior, continuó-. En cuanto a Alexandra está maravillosamente bien.
-¿Cómo lo sabes? –le preguntó Íntegra desconfiada.
-Si tú estás bien, ella está bien; si tú estás mal, ella está mal –sentenció el brujo con aire de sabiduría centenaria-. Por eso haces pésimo en dejarte herir como cuando te interpusiste entre las bayonetas esas y yo… ¡Una locura!, tú y ella serán regeneradores, ¡pero vaya a saber qué trauma terrible le puedes ocasionar brindándole experiencias prenatales como esa! –aún a lo lejos los insultos agraviantes de la pelea exterior comenzaron a distinguirse más claramente.
-Te prometo que no haré más eso –recapacitó Íntegra arrepentida-… pero Alexandra es menor de edad, no debería "presenciar" ciertas escenas de adultos como las que acabamos de protagonizar delante de ella –los ruidos de lucha se acercaban distinguiéndose ya nítidamente voces de dos hombres peleando y gritos desesperados de una mujer.
-¡A ver, Alexandra! –Alucard se sentó rápidamente y, acercando su cabeza al aún chato vientre de Íntegra, le habló al ombligo de su esposa-… Alexandra es un nombre muy largo… ¿Qué tal si te decimos "Alexa"?; es muy parecido como le decían a tu benefactor Iscariote –apoyó un oído en el abdomen de Íntegra, esperó unos segundos y continuó-. Bien, lo apruebas, mejor así… Alexa, ¿qué te pareció que tu padre te haya visitado en "tu casa"?... ¡Ah!, que fue una gran alegría para ti. ¡Qué bien!, porque para mí fue todo un gusto, un GUSTAZO… ¿¡QUÉ!? ¿¡Que quieres que vuelva a visitarte ya mismo!?... ¡Qué coincidencia!, en eso estaba pensando…
-¡Alucard, eres un DEGENERADO TOTAL! –lo interrumpió íntegra interpretando las intenciones del conde… La pelea en el exterior de la cabaña continuaba acercándose…
-¡A pesar del "Complejo de Edipo", los hijos adoran que sus progenitores se entiendan! –proclamó Alucard con una sonrisa en la boca y otra vez comenzó a besar eróticamente el vientre de su mujer-… ¡Alexa está encantada de que sus padres tengamos "tan buena piel"!...
-¡Pues no te quejes si el día de mañana la niña nos sale "más que rápida"!, ¡va a ser TU CULPA! –le advirtió Íntegra mientras dejaba que Alucard se echara nuevamente sobre ella… La pelea exterior estaba ya tan cerca que evidenciaba tratarse de una lucha armada en la que uno de los contendientes intentaba huir…
-No va a ser "más que rápida" porque no tendrá la oportunidad –explicó el conde entre beso y beso-. Me encargaré personalmente de montar guardia cerca de ella para espantarle cuanto individuo indeseable de sexo masculino aparezca…
-¿Y si el susodicho individuo apareciera con intenciones honestas? –preguntó Íntegra riendo de los ya incipientes celos paternos de su marido.
-No te confundas, Íntegra –le respondió el conde seriamente, dejando por un momento los besos y con aire de estar tratando una cuestión profundamente solemne-. Las intenciones de los hombres son siempre deshonestas… Indefectiblemente, inexorablemente y sin excepciones.
-¡No me digas que tus intenciones conmigo fueron deshonestas desde el inicio de los tiempos! –exclamó la líder de Hellsing abriendo los ojos por la sorpresa.
-Íntegra, Íntegra, Íntegra –replicó Alucard meneando la cabeza-… El punto no son las intenciones del hombre sino la respuesta que le da la mujer… Como hombre yo podré ser deshonesto pero no estúpido… Siempre se notó a la legua que tú degollarías a quien se te acercara con la más leve "deshonesta" insinuación, así que precozmente capté la indudable conveniencia de transformar mi intención en "honesta"… ¿Tú comprendes, verdad?...
Alucard dejó la conversación en suspenso con el acuerdo tácito de Íntegra; estaban nuevamente excitados y se abocaron de lleno a lo que les interesaba… pero apenas pudieron comenzar…
¡PUM! A pesar de que Alucard la había cerrado con llave al entrar, la puerta de la cabaña se abrió repentinamente de par en par. La silueta de un hombre totalmente desnudo excepto por un par de guantes se vislumbró bajo el umbral portando dos bayonetas en cruz…
-¡QUIÉN MIERDA…! –vilipendió Alucard y se separó rápidamente de su mujer saliendo de la cama de un salto y apoderándose de su Casull y de su Jackal que yacían sobre la mesa de luz. Desnudo pero armado se paró amenazante cubriendo el cuerpo de su esposa.
-¡AY! –gritó Íntegra sobresaltada pero no por el miedo. Estaba terriblemente avergonzada por haber sido sorprendida en semejante situación con Alucard. Al reconocer que la figura del "atacante" era de sexo masculino, instintivamente se enrolló en la sábana improvisando así algo que cubriera su desnudez.
Pasado el primer instante de desconcierto total sobrevino el mutuo reconocimiento entre los hombres.
-¡CAPITÁN BERNARDOTTE, QUÉ CARAJO ESTÁ USTED HACIENDO ACÁ! –gritó Alucard furioso.
-¿DÓNDE ESTÁ EL GATO SARNOSO? –preguntó Pip con ojos desorbitados propios de un loco asesino paranoico.
-¡NO, MASTER, NO LO DELATE, NO ENTREGUE MI HERMANITO!... ¡PIP QUIERE MATARLO SIN MISERICORDIA!... ¡Y AUNQUE SHRÖ NO MUERA, SUFRE MUCHO CUANDO LO DEGÜELLAN!... ¡TENGA PIEDAD DE ÉL Y PROTÉJALO!–Seras Victoria apareció de detrás del capitán con sus enguantadas manos entrelazadas implorando clemencia. Estaba vestida de cabaretera con un enterito tipo corsé de tul negro traslúcido que la hacía parecer tan desnuda como todos los demás a pesar de no estarlo… En el medio de sus inmensos pechos y en hilera vertical hacia el pubis, cinco moñitos de raso rojo furioso mostraban signos de haber sido desatados y atados intempestivamente en forma atolondrada… Las medias de red negra haciendo rombos habían sido levantadas descuidadamente ya que las ligas rojas que las sujetaban estaban a distinta altura en cada pierna... Las sandalias negras altísimas de taco aguja estaban desabrochadas y portaba en la cabeza una ridícula vincha con orejas de conejo.
-¡CHICA POLICÍA, OTRA VEZ ESTÁS INCOMPLETA! –Alucard no salía de su asombro.
- ¡SERAS, TE DISFRAZASTE DE CONEJITA PLAYBOY! –se admiró Íntegra.
-¡ES EL GATO, ES EL GATO!... ¡TODO ES CULPA DEL GATO! –Pip entró a la cabaña como un tornado revisando debajo de la cama, el baño, el interior de los placards-… ¡SAL DE TU ESCONDITE, GATO COBARDE Y VEREMOS SI PUEDES ESCAPAR DE LA MORT QUE TE PRODIGARÉ CON MIS PROPIAS MANOS!... ¡SÉ QUE ESTÁS AQUÍ ESCONDIDO!... ¡SIENTO TU ODIOSA PRESENCIA Y TU OLOR A FELINO APESTOSO!...
-¡AQUÍ ESTO-OY! –lo desafió burlonamente Schrödinger apareciendo de la nada en un rincón; pero apenas Pip enfiló hacia allí el muchacho se había ido a otra dimensión.
-¡AGGGRRRRR! –gruñó Pip hecho una fiera enjaulada.
-¡HOLA, FRANCHUTE DE ME-ERD! –reapareció el chico cuántico en el otro extremo de la habitación.
El furibundo vampiro francés pasó por encima de Seras, Alucard e Íntegra quienes desafortunadamente se hallaban en el medio de la línea recta que lo llevaba directamente hacia donde estaba Shcrödinger, tirándolos a los tres al suelo a su paso y pisoteándolos aunque sin intención.
-¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡BAAASSSTTTAAAAAAA!!!!!!!!!! –el grito de Íntegra perforó los oídos de todos los presentes y los congeló en la posición en la que estaban-… ¡CAPITÁN BERNARDOTTE, SCHRÖDINGER, LOS QUIERO A LOS DOS YA MISMO SENTADOS EN ESA MESA DE ALLÁ! –les ordenó Íntegra señalando una mesa con seis sillas al otro extremos de la cabaña junto a la pequeña cocina. La rubia líder de la organización Hellsing se levantó del piso toda envuelta en su sábana blanca y dando ridículos cortos saltitos con los dos pies juntos (aún calzados sobre sus maravillosas sandalias azules de taco alto, que eran tan hermosas como poco prácticas para saltar), se dirigió tambaleantemente y con el ceño fruncido hacia la pared donde estaba el interruptor y encendió la luz… Por fin Íntegra podía ver con nitidez a sus sirvientes y les dirigió a todos, incluido el absolutamente inocente Alucard, una severa mirada recriminatoria. Del mismo modo saltarín se transportó hasta la mesa que había señalado y tomó torpemente asiento sobre una de las seis sillas-. ¡SIÉNTENSE TODOS! –exigió-. ¡Y MÁS VALE QUE TENGAN UNA MUY BUENA EXPLICACIÓN PARA ESTA IMPERTINENTE IRRUPCIÓN!… ¡TOTALMENTE FUERA DE LUGAR!
Unos minutos después los cinco se habían sentado a la mesa… Pip, vestido con el traje de baño negro y remera de Hellsing de Alucard que el conde le había prestado para que no estuviera desnudo delante de SU MUJER, "la conejita" Seras y el chico gatuno se veían los tres cabizbajos; Íntegra, aún envuelta en la sábana, conservaba un aspecto enojoso y Alucard, quien se había puesto su flamantemente lavado piyama a rayitas negras y rojas, estaba boquiabierto…
-Bueno –balbuceó el brujo rumano intentando disimular su consternación-… ¡Ánimo, Bernardotte!, ¡no pierda las esperanzas!... Con las mujeres de la Organización Hellsing es así… No es fácil "consumar el matrimonio"; hay que tener MUCHA paciencia…
-¡PACIENCIA, MONSIEUR! -bramó el capitán-… ¿¡Cuánta paciencia hay que tener!? ¡ES NUESTRA NOCHE DE BODAS!... Mire cómo está ella vestida… ¿Sabe cómo estoy yo?, ¿tiene idea de mi temperatura corporal?... Soy un vampiro, ME VOY A ENFERMAR O MORIRÉ ACALORADO…
-Comprendo perfectamente –admitió Alucard recordando duros tiempos pasados-. Recomiendo las duchas frías; duelen pero ayudan…
-¡Cállate! –instó Íntegra a su marido-… ¡Y usted, Bernardotte, deje de exagerar!... ¡Los hombres siempre haciendo un mundo de…!
-¡Es culpa del gato! ¡El gato interfiere todo el tiempo! –continuó monotemático el capitán-... Sale en el momento menos indicado, Mignonette se inhibe y entonces el felino desaparece… Y OTRA VEZ A EMPEZAR DE CERO CON ELLA… No exagero, Lady Singhell, ¡llevo horas en el intento! Finalmente me harté, me apoderé de las bayonetas y corté la conexión del globo tal cuál lo había hecho el padre Anderson conmigo cuando el globo era yo…
-¿QUÉ ESPERAS DE MÍ? ¿QUÉ ESPERAS DE MÍ? –clamó Seras en un clásico ataque de histeria femenino-… No puedo "desinhibirme" sabiendo que mi hermanito me observa… ¡NO PUEDO, NO PUEDO, NO PUEDO!... Es sólo un chico; un menor de edad…
-¡Eso!, ¡soy menor de edad! –repitió Schrödinger.
-¡ENTONCES, GATO PULGUIENTO, DEBERÍAS ATENERTE A LAS CONSECUENCIAS DE SER UN MENOR DE EDAD! –le gritó Pip-. ¡NO APAREZCAS EN LAS ESCENAS DE ADULTOS!…
-¡El último es un buen consejo para que usted también lo siga! –le sugirió Alucard a Pip.
-¡AGREDIÓ A UN MENOR CON ARMAS BLANCAS! –acusó Schrödinger al capitán francés con el dedo índice temblando-… ¡VINE HASTA AQUÍ PARA PEDIR AYUDA! ¡¿ACASO NADIE SALE EN DEFENSA DE LOS DERECHOS DEL NIÑO Y DEL ADOLESCENTE?!... ¡ESTE DESALMADO CORTÓ CON ESAS BAYONETAS MI CONEXIÓN CON SERITAS!... ¡LA DEJÓ INCOMPLETA OTRA VEZ Y A MÍ ME SEPARÓ DE MI HERMANITA DEL ALMA!... ¡ES INHUMANO… eh, digo… ¡INVAMPÍRICO!...
-Es tu culpa por salir como globo todo el tiempo –lo inculpó Pip-… A ciertas horas y en ciertas circunstancias los menores se van a dormir aunque no tengan sueño… ¡COMO MI NENA! ¡APRENDÉ DE LUNA; SE FUE A LA CAMA TEMPRANITO CON MERLÍN AUNQUE ES VAMPIRA Y VIVE DE NOCHE!... ¡LO HIZO PARA DEJAR SOLOS A SU PAPÁ PIP CON SU MAMÁ SERAS! ¡ESO ES MADUREZ! -Íntegra, Alucard y Seras asentían con las cabezas. La grandeza de Luna era indiscutible a esa altura de las circunstancias.
-Bueno, Pip, perdónalo –intercedió Seras por el chico gatuno-… Todo el mundo conoce que los niños pequeños son mucho más maduros que los adolescentes… Ya sabes, la edad del pavo y todo eso… A Schrödinger se le da por… interferir…
-¡PERO LOS ADOLESCENTES NORMALES SE CURAN CRECIENDO! –alegó Pip que no se cansaba de agregar pilas de expedientes a la defensa de su causa-. ¡EN CAMBIO ESTE GATO VA A PERMANECER SIEMPRE IGUAL, JODIENDO!… ¡ETERNAMENTE JODIENDO!…
-Eternamente –ratificó Schrödinger asintiendo con la cabeza.
-¿COMPRENDE MI PROBLEMA, MONSIEUR?... NO CRECE, NO MADURA, NO SE MUERE –le confesó su pena al conde el pobre vampiro francés-… ¡ESTE CHICO ES MI CASTIGO ETERNO!
-Algo malo habrá hecho para merecer tal castigo, Bernardotte –lo cortó en seco Íntegra-; por lo pronto usted es culpable de haber "incompletado" a Seras nuevamente… Y SIN MI PERMISO… esto último es muy grave pero noto que ya tiene castigo suficiente… Lo que sí, déjese de estupideces intentando matar al inmortal chico cuántico; NO FUNCIONA, NO SE MUERE. Ya lo ha verificado y lo único que obtiene es hacer el ridículo en el medio de la noche…
-E interrumpir inoportunamente a otros más afortunados que usted –agregó Alucard.
-¡Cállate! –golpeó Íntegra a su esposo en la cabeza con la palma de la mano derecha-. En cuanto a ti, Schrödinger, ¡se acabó tu jueguito, chico! ¡A dormir con Luna y con Merlín de ahora en más!...
-Pero –balbuceó el chico cuántico.
-¡PERO NADA DE NADA! –le gritó Íntegra y a Shcrödinger se le pusieron los pelos de punta cual gato erizado-. ¡A OBEDECER Y YA!... Tendré que ir personalmente a avisarle a la princesa Serena para que no se sorprenda cuando se despierte y vea un muchacho en su cabaña… ¡Oh, pobre Su Alteza Real!, compartir su habitación con un adolescente con lo desordenados que son... ¡LÍMITES NECESITAS! ¡PIDES A GRITOS LÍMITES, CHICO! –Schrödinger no se animaba a decir ni MIAU. Íntegra continuó su monólogo-… ¡Oh!, ¡qué magnanimidad la de Su Alteza!, ¡qué espíritu tan elevado el suyo!... Tomar a su cargo el cuidado del pequeño Merlín es algo propio de un ser generoso, aceptar en su habitación a Luna muestra la amplitud de su corazón, ¡pero soportar a Schrödinger ya habla de su increíble espíritu de sacrificio! –y dirigiéndose a su marido continuó-... Alucard, ¿es posible que Su Majestad cambie de cabaña? Necesitaría un apartamento con living comedor y dos habitaciones con dos baños para que ella esté cómoda en sus aposentos y en la otra habitación duerman los tresmenores de edad –y tras subrayar el número tres le echó una mirada incriminatoria a Schrödinger.
-Claro que es posible –le respondió Alucard-. Como no sabía cuánto tiempo nos llevaría encontrar al cura al que entregarle el cuerpo de Anderson, renté todo el complejo por una semana… así que lo tenemos a nuestra completa disposición…
-¡Excelente! –replicó Íntegra-. Entonces ubicaremos a Su Alteza en alguna cabaña donde tenga más privacidad y nos quedaremos aquí hasta que termine la semana.
-¡Cómo! –se sorprendió Alucard-. Creí que querrías regresar a Londres lo antes posible…
-Te equivocas –replicó Íntegra-. Hoy mi función es proteger a Su Majestad… Proteger también es cuidar, y la princesa Serena ha pasado por momentos muy terribles en los últimos tiempos: fue tomada prisionera por su propia hermana… interrogada por Maxwell… presenció la muerte de la maga Merlina… se exilió en Rumania… falleció su protector el Padre Anderson… Todo esto en escasos días… Le va a venir bien tomarse el resto de la semana para relajarse y disfrutar de las bondades de este bello lugar antes de ser coronada reina y tener que asumir la difícil conducción de Inglaterra… Y no les va a venir mal a los Caballeros de la Mesa Redonda seguir en funciones gubernamentales un tiempito más. ¡Alguna vez tienen que trabajar!
-¡Perfecto! –exclamó Alucard exultante-. ¡Tú y yo jamás tuvimos nuestra Luna de Miel! ¡En menos de nueve meses nacerá Alexa, así que ésta es nuestra oportunidad!
-¡Y la nuestra, Mignonette! –expresó su alegría el capitán francés-. ¡Con el gato castigado en otra cabaña tengo la esperanza de que antes de irnos de México logre yo hacerte perder tu virginidad! ¡Qué feliz seré, mon amour!
-¡SÍ! –le respondió la incompleta vampiresa, y dirigiéndose al chico cuántico continuó-… Shrö, ¿me acompañarás a visitar el sitio arqueológico de Tulum? Tendríamos que llegar nadando porque de noche seguro que está cerrado…
-¡SÍ! –la interrumpió el chico gatuno con ilusión-. ¡Dicen que Tulum emana una energía impresionante!
-Iremos en cuanto dejes que me convierta en la mujer de Pip –le avisó Seras, y observando que se acababa de desdibujar la sonrisa del rostro del capitán le aclaró a su esposo con cierto temor-… No te enojes, iré cuando ya no estés de turno… después de ser tu mujer y cuando tú no estés de turno… Prometo, prometo…
Por fin se casaron los vampiros, ¡ya era hora! Brindaron con sangre espumante en vez de champagne y tuvieron su luna de miel en Tulum, regaladas por el conde aunque no había sido ésa su intención al rentar las cabañas… ¡Felicidades Seras y Pip!
Mayrae, tanto leer este fic, te has impregnado de conocimientos esotéricos aunque no tengas caldero y Alucard podría contratarte como adivinadora del futuro… aunque no te recomiendo le cuentes tu escabrosa sospecha porque bien sabes el trágico destino que les espera a los mensajeros de malas noticias (para el conde). En cuanto a Anderson, su nirvana tendrá que esperar porque su espíritu es requerido como consultor de cosas más mundanas… Por lo mismo, Maxim de Lioncourt, no creas que Anderson ha terminado, ya que no sólo Merlina tendrá que darle instrucciones a Alucard para orientar al brujito.
Bueno, espero que les haya gustado este capi y si pueden dejen sus reviews que serán bienvenidas y les responderé (si tienen dirección para que les escriba). Me despido hasta el próximo capítulo que seguramente se desarrollará… ¡en Inglaterra!… Sí, créanlo, finalmente vuelven a Londres...
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