Al llegar a Seattle nos dividimos en dos coches, uno conducido por Carlisle y otro por Sam, quien ya nos esperaba ansioso junto a Billy. Afortunadamente tuvo el detalle de traer la moto de Jacob, y elegí irme con él, queriendo estar lejos de todos para pensar con libertad.
El aire hace poco para calmar mis nervios, ni el calor de Jacob logra alejar el frío de mi pecho. Ahora que lo sé todo, desde el momento en que mi padre conoció a mi madre, hasta la noche que Jacob juró dejarlo vivir con el peso de la muerte de mi madre sobre su conciencia. Las cosas ya no son lo mismo. Cada emoción, cada sentimiento, ya no tienen lógica. Hay cosas que me hacen dudar, preguntas que se quedaron sin respuesta, respuestas que tengo miedo de escuchar.
Porque aún sabiendo lo que sé, también se que hay cosas ocultas. Porque la pregunta más importante aun no me la responden. ¿Por qué aún después de que mi madre se convirtiera en vampira, por qué seguir aquí? Jacob es la pieza que no encaja en el rompecabezas, y aun así es el centro de toda la pieza.
¿Será su amor por ella tan grande como para aún estar aquí, soportando todo lo que la rodea? ¿Será que…? Dejo que ese pensamiento se detenga ahí sin quererlo terminar, pero es una posibilidad que no había explorado.
Mi corazón gana un nuevo palpitar que parece que se saldrá de mi pecho. El aire que respiro no logra llegar hasta mis pulmones. Paso saliva con dificultad. Jacob voltea a verme al darse cuenta que ya no me recargo contra él, deteniendo la velocidad de la moto un poco. Estaciona la moto a la orilla de la carretera para poderme ver bien, pues el notó el cambio en mi palpitar.
Antes podía haber jurado que había algo, una conexión entre nosotros, ahora no lo sé. La conexión tal vez no sea entre él y yo, si no entre mi madre y él. La realidad de la verdad poco a poco me cae. ¿Qué otra razón puede haber?
—¿Nessie?— dice tocando el territorio de mis pensamientos.
Sólo puedo verlo a los ojos, quisiera que en ellos estuviera la respuesta, sin descubrir la vergüenza que siento. Me siento como una idiota. ¿Qué fue lo que paso en Miami? ¿Será Jacob capaz de tanto sólo para quedarse junto a mi madre? Claro. Es capaz de enfrentarse hasta la muerte por ella. Así funciona la imprimación.
Seré todo lo que ella necesite.
Eso fue lo que dijo un día Quil, y eso es lo que está haciendo Jacob.
—Nessie. ¿Qué ocurre?— la voz de Jacob en un tono más alarmante cambiando de postura al instante.
Su vista gira a nuestro alrededor esperando el ataque, pero la amenaza no es física si no emocional, y no es un tercero quien provoca el dolor, solo él. Todo sucede en un instante, un momento estamos solos y al otro ya está la manada ahí. Los chicos en la cajuela nos vieron estacionarnos a la orilla de la carretera.
Ambos ahora estamos debajo de la moto, siendo yo la primera en bajarme, queriendo estar en otro lado, en otro tiempo, menos aquí, ahora. Jacob extiende su mano hacia mí para de alguna manera protegerme, al contrario es de él quien debo protegerme.
—¿Todo bien?— Paul llega a nosotros antes que todos, evidente que está enfadado del viaje.
—Quiero ir a casa— miro al suelo sin querer ver a ninguno a la cara, con miedo de explotar en el momento.
—Nessie no entiendo…— Jacob intenta de nuevo llegar a mí, pero retrocedo en el instante.
Retrocedo como si al entrar en contacto con su piel de alguna manera hechizara la mía. Perdería de nuevo la lógica, me perdería en la magia que lo envuelve, en la mentira de sus ojos, de su voz, de sus palabras huecas, de las risas falsas, me perdería en la calentura de su ser.
Nada tiene lógica, porque si así fuera mi padre no lo permitiría. No dejaría que Jacob jugara conmigo, la realidad puede ser otra. Tal vez Jacob no es el que este ilusionado conmigo si no yo con él, y todo lo que él está haciendo es no lastimarme. Aun así Edward no lo permitiría. ¿Cierto?
Jacob quizás no me ame como yo quiera, pero ama lo suficiente a mi madre para no causarme dolor. Ser todo lo que ella necesite, aunque eso implique sacrificarse él.
El coche de mi familia se detiene justo enfrente del de Sam y mis ojos corren a el junto a mis pensamientos.
—Llévame a casa Paul— repito.
Claro, quiero salir de mis dudas ahora, en este instante, pero también se que tengo la mente llena de dudas y que si mis sospechas son ciertas, no es el momento para escuchar la verdad. Tengo que pasar por Jacob para llegar a la moto. Éste se queda parado ahí conmigo a unos cuantos milímetros antes de que se haga a un lado dejándome llegar a la moto. Por mi cuerpo corre un escalofrió que antes se podía interpretar por emoción, hoy, no lo sé.
Paul se trepa a la moto y pronto dejamos a todos atrás. Parte de mí desea que Jacob salga detrás de mí y niegue todo lo que creo. Es algo ilógico pues Jacob no sabe lo que sé, ni lo que me imagino, como dijo mi padre, él y yo tenemos que hablar.
Nadie nos sigue, Sam debió llevar a todos a casa, pero lo más seguro es que después de que Paul y yo nos fuéramos ellos se debieron haber quedado platicando. Paul estaciona la moto enfrente de la casa de mis abuelos, el lugar nunca cambia, al menos no por afuera. Parece años que estuve aquí. El aire es ajeno, puedo sentir la tierra húmeda debajo de mis pies. Dejo a Paul sobre la moto, primero estoy de frente con la casa al siguiente momento estoy caminando hacia el bosque. Sin saber a dónde ir, solo sé que no quiero estar aquí cuando mi padre llegue.
—Oh no, no. ¿A dónde vas?— Paul me toma de la cintura circulándome de vuelta a la casa.
Sé que lo hace en sentido bromista pero en este instante no quiero saber nada de su mundo, de nuestro mundo. Al percatarse de mi humor tira las manos hacia arriba en forma de paz, dejándome ir por completo. Vuelvo a retomar mi camino hacia el bosque con los pasos de Paul siguiendo los míos, lo dejo hasta que llegamos a una parte del bosque suficientemente lejos de la casa para maquillar nuestras voces con la noche.
—Paul…—
—Demonios, sabía que debía quedarme allá atrás— en otras circunstancias la reacción de Paul me hubiera provocado agrado, en estos momentos no. —Mira Ness, lo que sea. Yo no sé nada—él también como los demás, aparentemente estaba enterado con lo que sucedía, menos yo.
—¿Puedes amar a alguien más, aunque esa persona este imprimida de alguien?— mi pregunta toma por sorpresa a Paul, lo puedo ver en su rostro. Batalla para encontrar las palabras para contestarme, se talla la mejilla, luego se rasca la cabeza, debatiendo sus palabras. —¿Podrías amar a alguien más Paul? ¿Podrías hacer a un lado a Rachel, podrías dejarla ir?—
—No— contesta sin siquiera pensarlo. —No podría dejarla. Jamás—
Eh escuchado suficiente, ahora sé que todo lo que Jacob hizo fue sólo para estar a su lado, para no lastimarme a mí.
—Ness el beso entre Natalie y él, te puedo asegurar que para él no significo nada— Sin saber Paul me ha dicho algo que yo no sabía.
No es de asombro, ni algo nuevo para mí que Natalie intente atrapar el interés de Jacob. Por experiencia propia sé que Jacob es un ser encantador, también se que su alma, corazón, y existencia sólo le pertenece a una persona. Estoy anestesiada con el sufrimiento de haber perdido alguien que nunca fue mío que pierdo por completo a Paul, el continúa hablando sin realmente tener mi atención completa.
—Si estás pensando que Natalie de alguna manera pueda alejar a Jacob de ti, Ness, la imprimación no funciona así. Jacob jamás podrá, ni querrá, alejarse de ti—
La realización de sus palabras no encajaba en mi mente. No tenían lógica. Tenía la mente de un recién nacido, no entendía lo que él decía. Mi respiración perdió su nivel, tomaba bocados de aire sin hacer que mis pulmones reaccionaran, el suelo debajo de mí giraba, no podía enfocar mi vista en algo sólido, todo a mi alrededor se derritió hasta convertirse en una mancha oscura.
La imprimación no funciona así. Jacob jamás podrá, ni querrá, alejarse de ti.
La imprimación no funciona así. Jacob jamás podrá, ni querrá, alejarse de ti.
—Estas confundido…—tartamudeo forzando las palabras de mí.
—¡Demonios! ¡No lo sabías! ¿Cierto?— Paul tira las manos al aire tomando su pelo en un puño. —¡Jacob me va a matar por ésto!— ambos sabemos que eso no es cierto, pero no tengo tiempo para discutírselo.
—Paul— digo su nombre sacudiendo mi cabeza.
—Se imprimó de ti en el momento que te vio— dice Paul al fin dándose por vencido. —Claro la intención no era esa, era matarte— sus palabras eran un pensamiento más que una aclaración, lo sé por la manera en que sus ojos lo traicionan.
Mi asombro crece cada vez más con cada segundo que pasa. Esto es un sueño, no una pesadilla, esto no puede estar pasando.
—Matarme…— digo la palabra como si fuera algo nuevo para mí, la palabra retumbando dentro de mí.
Todo esto me tiene sin aliento, siento como si no hubiera respirado en siglos, puedo sentir como el frio del aire besa mi mejilla dejando mis labios en blanco. Mi corazón tiembla con adrenalina. La sonrisa que escala a mi rostro es sin permiso, pues todas mis dudas son una imaginación mía. ¿Por qué no se me había ocurrido esto a mí antes? Las señales estaban ahí. Los celos injustificados, su calor, sus besos. Todo.
Stefan me lo había dicho, lo creí loco en aquel entonces. Mi alegría pronto se vuelve tristeza al darme cuenta que Stefan tiene mucha razón. No será algo fácil, pero tengo a mi familia, a Jacob, y es todo lo que necesito.
—¡Paul!— lo tomo entre mis brazos, ¡No sabe el alivio que me ah dado! La alegría que sus palabras han traído a mí. —Gracias.— debería detenerme ahí y disfrutar de los sentimientos mixtos que tengo, alegría, miedo, felicidad, pero también sé que es el final de la historia.
—De nada— contesta sabiendo el pero que queda entre nosotros, lo veo en su rostro, ambos sabemos que esta conversación no termina aquí. —Ness…— mi nombre un imploro en su voz mientras se soba el mentón. Al final termina tomando un bocado de aire antes de volver hablar. —Cuando hubo tiempo de pensar en la situación en la cual Jacob los había puesto, Edward y Bella decidieron que Jacob debería ser quien te dijera. Edward tomo lo ocurrido diplomáticamente si por él hubiera sido, él te hubiera llevado lejos y Jacob no te hubiera visto jamás. Bueno al menos no en un buen tiempo, tal vez hasta que pensara bien las cosas, ó Jacob los encontrara.
»La imprimación no fue algo fácil para Jacob, ni para nosotros. Espero y entiendas Renesmee eras un peligro, algo desconocido para nosotros. No podíamos poner a nadie más en peligro, de alguna manera igual que los Vulturi pero por razones muy distintas. Edward dejo que fuera Jacob quien le dijera a Bella sobre la imprimación, pobre fue Seth quien pago los platos rotos esa vez«
Vienen a mí el recuerdo de ese día, cuando mi madre estaba enojada con Jacob por algo y fue Seth quien intercepto el ataque. Paul no se percata de mi silencio concluyente y sigue hablando.
—Después de que todo con los Vulturi se calmara un poco, al fin Edward y Bella pudieron sentarse hablar con Jacob. El trato quedo en que tú serias libre en escoger a quien tú quisieras, que en el momento adecuado la verdad sería presentada ante ti por el mismo Jacob. Pero si tú presentabas interés por alguien más,— Paul cubre entre tosidos el nombre de Nahuel y continúa, —Jacob tendría que enamorarte a su propia manera sin forzar la imprimación sobre ti—
Mis piernas no pueden sostenerme de pie y me dejo caer al suelo sin dramatizar, sólo caigo de rodillas. No puedo evitar las lágrimas que inundan mis ojos y caen hasta tocar el suelo húmedo. La tierra ya no me sostiene, floto en el aire, floto entre las nubes, floto sobre la noche con la luz de la luna delineando cada figura sobre la tierra. Las mariposas que bailan en mi estómago bailan en sincronía con mi corazón.
Paul se arrodilla frente a mí tomando mi rostro entre sus manos, tomándose el tiempo para limpiar el rastro de lágrimas en mi cara.
—El universo es un gran misterio, pero nunca se equivoca— Se da la vuelta hundiéndose más en el bosque hasta que escucho su piel deshacerse para convertirse en pelaje.
Me recargo contra un árbol cercano hasta quedar sentada. Para mi hoy todo cambio, nada volverá hacer lo mismo. Jacob esta aquí porque aquí estoy yo. Su magia envolvió la mía, más de una manera somos iguales. El peso sobre mi pecho ya no existe, es algo del ayer. Aún hay cosas por entender, no hay duda, cosas que nos impedirán estar juntos, pero con él a mi lado se que nada es imposible. Sin duda sé que es por él que respiro.
Estoy por levantarme y regresar a casa cuando me percato de algo en mi bolsillo trasero. Tiro mi mano hacia atrás para remover el objeto que se encaja en la tierra. Es el colige de la Estatua de la Libertad que me dejó Stefan antes de irse. Juego con el colige entre mis dedos tratando de encontrarle sentido, pero no la tiene.
Tu familia es la única que puede hacer algo contra los Volturi. ¿Acaso no lo ves? ¡Con tu madre existe la esperanza de destruir a los Volturi, y nuestro mundo sería libre de su mando! No aceptaran tu relación con el chico, entonces vendrán por ustedes. Pronto te darás cuenta que no vale la pena prolongar lo inevitable.
En aquél entonces no entendía la gravedad de su verdad, hoy sé que esto es solo el comienzo.
Espero les este gustando :)
