Y Jake corrio a buscarla, y yo me quede de nuevo sola. Con Edward que miraba el principio del bosque donde se habia perdido la silueta de Rachel un par de minutos antes.

- ¿Qué ha pasado? – le pregunté a Edward

- No lo se.

Nos quedamos así unos segundos. Ambos mirando la nada, esperando que volvieran a aparecer, pero no lo hicieron.

La noche era fría en Forks y decidí que era el momento de entrar en casa.

- Esto… ¿Edward? – dije mientras veía como él seguía con la vista fija en ese lugar - ¿Te vas a quedar ahí? – pregunté algo indecisa

Edward se giró lentamente apartando la vista de ese lugar muy a regañadientes. Me miró y me sonrió.

- Te espero en tu habitación – dijo antes de desaparecer a una velocidad inhumana.

Entré en casa y Charlie aun estaba mirando la tele. Terminé de preparar la cena y la serví.

- Papa – le llamé.

Él apareció por la puerta de la cocina.

- ¿Y Jake?

- Ha tenido que irse.

- ¿Por qué? – buena pregunta, me dije a mi misma.

- No lo se. No tengo hambre. Me voy a dormir. Buenas noches – y dejé un beso en su mejilla.

Llegue al baño y me puse el pijama. Cuando entré en la habitación Edward estaba mirando por la ventana, buscando algo en la oscuridad de la noche.

No podía dejar de pensar en como se habían mirado él y Rachel. Era extraño, se miraban como si ya se conocieran.

- ¿Arreglaste las cosas con Jacob? – preguntó Edward sin mirarme.

- Creo que si – contesté sinceramente. – Edward, ¿Qué ha pasado alli abajo?

- Nada – contestó ásperamente.

- Eso no era nada, Edward. Eso ha sido todo menos nada.

- Bella, déjalo ya – dijo mientras se giraba y sus ojos se clavaban fríamente en los mios.

- Como quieras – contesté algo enfadada.

Nos tumbamos en mi cama, como siempre. A pesar de que el amor entre nosotroa habia acabado sentía que Edward era una parte muy importante en mi vida. Él era mi amigo, mi confidente, mi hermano…

Cuamdo los ojos se me cerraban lentamente tras mis pesados parpados alguien entró por mi ventana.

- Alice, ¿Qué haces aquí? – pregunté

- Lo he visto Edward – dijo ella haciendome caso omiso. - ¿Esás bien? – le preguntó a su hermano preocupada.

- Si, solo que, es raro – dijo Edward con una mueca.

- ¿Qué pasa? – pregunté exasperada. Odiaba que hicieran eso, que mantubieran una conversación a medias.

- Nada – contestó Alice.

- Estoy cansada de que no pase nada – dije levantándome de la cama.

- Es dificil de explicar Bella. Hay algunas cosas de mi pasado que no te he contado y… preferiría que siguieran así.

- Como quieras Edward. Yo pensé… - dejé la frase inconclusa. Edward siempre me daba y no esperaba nada a cambio, si él no quería contarlo, lo entendía, pero yo confiaba en él y me dolía pensar que él no confiara en mi.

Me metí en la cama, esta vez sola. Cerré los ojos y en la oscuridad de la noche puedo oir como Edward y Alice hablaban a una velocidad vampírica que yo no podia comprender.

Sentí como alguien se sentaba a mi lado y acariciaba mi cabello. Abri los ojos lentamente y en la habitación ya solo estaba Edward.

- Bella – susurró mientras clavaba su mirada en mis ojos – es dificil de explicar pero tienes derecho a saberlo. – dijo mientras yo me incorporaba y me sentaba en la cama.

Edward clavo su mirada en la nada, en la oscuridad de la habitación y empezó con su relato.

- Ante de morir, de convertirme, yo tenía un hermano. Nos llevábamos muy mal,a pesar de que físicamente éramos como dos gotas de agua, éramos completamente diferentes. Yo empecé a salir con una chica, Sabrina. Mi hermano no podia soportar verme feliz, él estaba dispuesto a hacer cualquier cosa para deshacer esa felicidad. Se empeñó en quitarme a la chica, y lo consiguió. Sabrina me dejó por mi hermano y eso me dolió tanto… - hizo una pequeña pausa. – Ella, Rachel… - volvió a parar un segundo y yo no comprendía que tenia que ver Rachel en todo esto. – Supongo que es descendiente de Sabrina, son iguales Bella… - esta vez me miró, clavó sus hermosos ojos en los mios.

Se veia triste y confuso. Le abracé y sentí como su frío y duro cuerpo se relajaba entre mis brazos.

- ¿Vas a hablar con ella? – pregunté confusa.

- ¿Para que? – dijo deshaciendo el abrazo – Ella seguramente no conoció a Sabrina. Es solo que cuando la vi, la vi a ella, a la primera persona de la que me enamoré, sus mismos ojos, sus mismos labios, todo es igual.

- Tal vez si se lo cuentas… – dije en un susurro no muy segura de lo que estaba diciendo.

- Si se lo cuento ¿Qué?¿Que va a arreglar eso? – dijo levantandose de la cama - ¿Qué le voy a decir? Rachel, hace 90 años me enamoré de tu tatarabuela y ahora tu me recuerdas a ella – dijo con una sonrisa que se convirtió en una mueca extraña de dolor

Me levanté y le volvi a abrazar. Me devolvió el abrazó y nos quedamos en silencio, sintiendo que estabamos allí, el uno para el otro, para apoyarnos en lo que fuera necesario.

- Sera mejor que duermas, es tarde y mañana hay clase.

Yo solo asentí y me dormi de nuevo a su lado, al lado de mi vampiro favorito.