La siguiente historia es una traducción del fanfic Another de la autora DemonHeart42, todo el crédito le pertenece única y exclusivamente a ella, yo sólo pedí su autorización para traducirlo al español.

Hiro Mashima es el dueño de Fairy Tail. Todo esto es por mero entretenimiento, tanto mío como de ustedes. Espero les guste.

POV Point Of View (Punto de Vista)

La letra cursiva son pensamientos o recuerdos (flashbacks)

Capítulo 21

P.O.V. Lucy

– ¿Qué te hizo cambiar de opinión? – pregunta Kageyama desde el interior de su celda, se ve un poco aburrido.

– Desperté. – Respondo y sus ojos se abren con sorpresa. – El día que me atacaste, recibí un golpe muy fuerte en la cabeza y de alguna manera eso me ayudó a recuperar mis recuerdos. –

Kageyama se inclina más hacia mí sin moverse de su asiento y parece escudriñar mi respuesta con mirada inquisitiva. – ¿Tú ahora has… – pregunta sin dejar de mirarme. Murmura algo en voz baja antes de sacudir la cabeza y me sonríe nuevamente. – Bueno entonces, – suspira e inclina la cabeza hacia un lado, – digamos que yo te digo todo lo que quieres oír, ¿qué voy a recibir a cambio? –

Mirándolo, recargo mi peso hacia un lado y descanso mi mano en la cadera mientras le pregunto, – ¿Por qué deberías recibir algo a cambio? – su cara se oscurece ante mi sarcástico comentario. – Además, no es que tengas mucho poder encerrado en una celda como para pedir nada. –

– Eso es verdad, – admite el moreno mirando hacia sus muñecas esposadas, – pero el hecho de estar ahí fuera no quiere decir que estés menos presa que yo. – Me tenso con sus palabras cuando sus ojos, vacíos y libres de toda emoción, se clavan en mí; todo el humor ha desaparecido por completo. – Y viendo que has irrumpido en este lugar, puedo decir que estás desesperada. Has roto tantas reglas en un solo día que probablemente ya ni siquiera escuchas las señales de alarma. –

– Cómo... –

– Creo que voy a decirte todo lo que quieres saber. – Kageyama me interrumpe mientras se inclina hacia atrás sobre sus manos y extiende las piernas al frente. Nuevamente con su actitud indiferente. – Por la forma en que sigues golpeando ligeramente el pie, dudo que tengamos mucho tiempo en nuestras manos, por lo que por esta ocasión no voy a pedir nada a cambio. Así que adelante, pregunta lo que desees. –

De pie con la espalda recta miro alrededor del cuarto, noto algunos pares de ojos mirándome desde celdas vecinas. Una única ventana al final del pasillo apenas y permite la entrada de poca o ninguna luz solar en la habitación. – ¿Qué es este lugar? – pregunto una vez que mi mirada deja de vagar por el pasillo, regresando hacia Kageyama.

– Este lugar, querida, es donde todos los miembros de la organización secreta Fairy Tail vienen a recibir solicitudes de trabajo de los altos mandos. Casi todas las ciudades de Fiore tienen una organización como ésta y todos realizan el mismo tipo de trabajos. – Me explica y casi suena como un profesor con su explicación un tanto confusa.

Dejo caer la bolsa en el suelo junto a mí, cruzo los brazos sobre el pecho y pregunto – ¿Quieres decir como trabajos ocasionales? – a lo que él suelta una sonora carcajada.

El regocijo permanece en sus ojos aun cuando trata de recomponerse a un estado de ánimo más sombrío. – No exactamente, – dice y parece elegir cuidadosamente sus palabras. Estira su mano por detrás de él como buscando algo, saca una carpeta amarilla y busca a través de los papeles antes de colocar uno frente a mí, – ¿Conoces a esta chica? – Pregunta y mis ojos prácticamente se disparan fuera de sus órbitas cuando reconozco a la chica de la foto. Miro hacia mi bolsa, donde esa misma carpeta había estado hace apenas unos segundos y estoy lo suficientemente segura de que mi bolsa luce como si no hubiera sido tocada, así que ¿cómo fue capaz de recuperarlo sin levantar ni un dedo? – ¿Conoces a esta chica o no? – pregunta con impaciencia mientras agita el papel ante mí para llamar mi atención de nuevo y yo asiento.

Por supuesto que sé quién es, pues la imagen que Kageyama me está mostrando es de Levy. La imagen en blanco y negro sólo muestra su cara sonriente y el cabello salvaje, sin dar ninguna pista de donde pudo ser tomada. – ¿Qué tiene ella que ver con nada de esto? – pregunto mientras veo fijamente sus calculadores ojos negros.

– Todo. – él simplemente se encoge de hombros antes de colocar el papel en el piso frente a él para después hacerlo con otras hojas y regarlas por el suelo. – Junto con esta persona, esta persona, esta persona, y el resto de estas desafortunadas personas. –

Entre nosotros coloca más papeles similares al de Levy con su propia información personal que no alcanzo a leer. No me molesté en leer los documentos la noche anterior pensando que tendría unos pocos días antes de que la oportunidad de irrumpir aquí se diera, así que en realidad no sé lo que hay en la carpeta que Yukino me dio ayer. Incluso ahora que veo todas las caras, extrañas y familiares, me parece que no puedo deducir lo que todo esto significa.

– Confuso, ¿no es así? – el chico tras las rejas me pregunta mientras lee el papel en su mano con un poco de interés.

– ¿Quiénes son todas estas personas? –

– Víctimas, – sus ojos miran hacia mí después de que deja el último papel junto al resto en el suelo, – todos y cada uno de estos individuos han sido víctimas de un terrible accidente. – Alcanza el archivo de Levy de nuevo y empieza a leer la información escrita. – Aquí dice que tu amiga fue atropellada por un coche hace casi un año y estaba en un profundo estado de coma hasta hace sólo unos meses. –

– Eso es imposible, – le digo al tiempo que siento como todo mi cuerpo se enfría bajo mi gruesa chaqueta, – ella ha estado despierta todo este tiempo. Incluso fue a visitarme al hospital cuando llegué por primera vez aquí y se veía perfectamente normal. – Niego con la cabeza, claramente sin creer ni una palabra de lo que me acaba de decir. – ¿Cómo pudo estar en coma durante meses y estar caminando al mismo tiempo? –

Kageyama se queda en silencio un momento antes de preguntar – ¿Alguna vez te has visto a ti misma dormir en un sueño? –

La pregunta me destantea un poco y me quedo en silencio mientras reflexiono al respecto antes de negar con la cabeza. – No, pero he escuchado de personas que lo hacen. Algo acerca de cómo el alma abandona su cuerpo y vaga sin rumbo en otra dimensión, mientras que su cuerpo se queda en este mundo en un sueño profundo. –

– Impresionante, – Kageyama me felicita con una sonrisa, – se les llama cuerpos astrales y muy pocas personas tienen la capacidad de dejar sus cuerpos durante el sueño, – explica antes de mirar hacia el perfil de Levy, – por otro lado, cuando alguien entra en un estado de coma crítico, sus cuerpos astrales de alguna manera son liberados al mundo haciendo que "vivan", como si el accidente nunca hubiera ocurrido. Los cuerpos astrales pueden tomar una forma humana más sólida que luego les permite producir su propia sangre y desarrollan las funciones normales de los órganos, por lo que es difícil diferenciar cuál es el cuerpo real. Debido a esto, las personas de su entorno, incluidos ellos mismos, no tienen memoria del accidente, por lo que el cuerpo original es olvidado rápidamente. –

– Pero, ¿no se supone que el espíritu sólo tiene que volver nuevamente al cuerpo después de un tiempo? – pregunto mientras que de alguna manera empiezo a entender lo que me está explicando.

– No necesariamente. Una vez que sales de tu cuerpo, todos tus recuerdos se borran y la conexión con tu cuerpo real se corta. Tu cuerpo astral se apega a este mundo, lo que le impide regresar y debido a esto tu cuerpo real comienza a deteriorarse hasta que finalmente muere. –

Dejo que está información se asiente en mis pensamientos y de repente recuerdo cuando Cana regresó a la escuela después de su corta desaparición y nadie más que yo realmente se preocupó por tal situación. Se veía tan desgastada y cansada, como si no hubiera comido ni dormido en días y también se veía muy asustada esa vez que mencioné su desaparición. De hecho, ni siquiera dio señales de reconocerme en un primer momento y Levy no había estado tan diferente cuando nos encontramos después de mi supuesta pesadilla en la que ella había muerto...

– Para que el cuerpo astral pueda volver de nuevo a su cuerpo real, tienes que cortar todas sus conexiones con este mundo. – continúa Kageyama.

– ¿Te refieres a asesinarlo? – pregunto ahogadamente, sintiendo la palabra como un veneno en la boca, a lo que él sólo asiente con gravedad.

– Si tu cuerpo real aún no ha muerto, entonces una vez que el cuerpo astral es "asesinado" regresa de nuevo a su lugar designado y, sin ningún recuerdo de lo sucedido, vuelves a vivir desde el punto en que tu cuerpo astral se detuvo. Al principio, la persona estará confundida, pero después de algún tiempo se olvida por completo de todo junto con los demás. A veces cuando ellos recuerdan o si las personas que los rodean se dan cuenta de lo que realmente les sucedió, se ven inmersos en una espiral que los lleva directo a la locura. Es por esto que tu familia es tan inflexible con respecto a decirte la verdad. Tienen miedo de que vayas a enloquecer como tu abuela lo hizo cuando se enteró de la verdad. – Así es, yo nunca conocí a mi abuela. Al igual que con mi tío Iván, sólo he visto alguna vez fotos de ella dispersas por toda la casa.

Despego los brazos de mi pecho, doy un paso adelante y agarro las frías barras de hierro con las manos húmedas y pregunto – ¿Quién ayuda a matar a esta gente? –

Kageyama me da una mirada de incredulidad, como diciendo que soy una especie de idiota, – ¿No lo has adivinado ya? – pregunta, suena un poco molesto y yo le lanzó una mirada fulminante, la cual ignora y continúa. – Bueno, si quieres saberlo, son conocidos como cazadores de recompensas. Hacen una amplia investigación y entrenan para ayudar a deshacerse de los cuerpos astrales que vagan alrededor para traerlos de vuelta antes de que sus cuerpos mueran en verdad. –

– ¿Qué ocurre si el cuerpo muere mientras está en su forma astral? – Pregunto mientras aprieto las barras con tanta fuerza que los nudillos se vuelven de un blanco espectral.

El moreno me da una sonrisa escalofriante que me hace estremecer de miedo a pesar de estar a varios metros de distancia y prácticamente encadenado a la pared al fondo de su celda. – Te conviertes en un fantasma, – responde antes de levantar una mano con grilletes frente de él, – o mejor aún, puedes convertirte en una especie de poltergeist y recibir poderes que ningún mortal humano podría. – Se ríe de forma oscura mientras aprieta las manos en un puño. – Es casi como convertirse en un vampiro inmortal y sin la necesidad de beber sangre para sobrevivir. –

Suelto de forma abrupta las barras y doy varios pasos hacia atrás sintiendo como mi estómago se revuelve y la sala comienza a girar a mi alrededor, – ¿Eso es lo que tú eres? – Me atrevo a preguntar a continuación, con las manos fuertemente apretadas en mi abdomen.

Se gira para mirarme, sus ojos oscuros muestran un brillo malicioso hacia mí y puedo sentir una sacudida espantosa recorrer mi columna vertebral – No, – afirma de manera cortante mientras su mirada libre de emociones me enerva, pues me hace sentir como un ciervo delante de los faros de un coche – es lo que somos los dos. –

La sala se inclina violentamente hacia un lado y casi pierdo mi equilibrio al chocar contra los barrotes de hierro de su celda. – Basta ya de eso. – prácticamente le grito cuando trato de recuperar mis nervios, pero en cambio me siento como si estuviera perdiendo la cabeza aún más. ¿Cómo puedo ser un cuerpo astral y mucho menos un poltergeist como él dice? Yo no tengo ningún poder o inmortalidad. Siempre me estoy lastimando y a veces incluso estoy al borde de la muerte. – ¿Cuántas veces más vas a seguir con esa mentira? ¿No has tenido ya suficiente con atormentarme? –

– Está bien si no quieres creerme Lucy, pero recuerda que fuiste tú quien vino a mí en busca de respuestas y eso es lo que te estoy dando. No tienes que creer una sola cosa de lo que te he dicho, pero no vengas a llorar de nuevo conmigo cuando te enteres de la verdad, – murmuraba con indiferencia, – y no te sorprendas cuando el idiota de tu novio empiece a ir detrás de ti para matarte una vez que él, o los otros, sepan la verdad. –

– Él no es mi novio, – le replico mientras siento que toda la cara me va a estallar – e incluso si eso fuera cierto, él nunca lo haría... –

– Es su trabajo Lucy, – Kageyama me interrumpe de nuevo sonando exasperado – es el trabajo de un caza recompensas buscar cuerpos astrales y fantasmas para poder matarlos y traerlos de vuelta a sus cuerpos originales, si pueden. Para ellos, no importa quién sea la persona, te matan sin pensarlo dos veces una vez se enteran que eres uno de nosotros; – insiste y suena casi desesperado porque yo le crea, – ¿por qué crees que escuchas aquellas campanas de advertencia en tu cabeza? Cada vez que rompes o piensas en romper una regla, suenan para advertirte que estás siendo observada. Toda persona cuyo cuerpo muere y se convierte en fantasma, tenemos este mecanismo de defensa para evitar que nos maten, mucho menos que nos descubran. –

Cubriendo mi frente con la mano fría, tomo una respiración profunda y muevo la cabeza tratando de evitar que la habitación gire más rápido, – ¿Pero cómo puedo estar muerta? No tiene ningún sentido. ¡Nada de esto tiene sentido! –

La mirada de Kageyama se suaviza un poco haciéndolo parecer el tipo dulce y agradable con el que hice amistad hace unas semanas en lugar del psicópata que me asustó como el infierno. – Sé que esto es difícil de procesar, confía en mí yo te entiendo, pero lo vas a entender por ti misma un día, cuando de verdad recuerdes lo que te paso, – dice en voz tan baja que casi ni lo escucho, – lo mejor que puedes hacer en este momento es no decirle a nadie lo que acabas de aprender, ni siquiera a tu prima que te ayudó a llegar aquí. – Me advierte mientras comienza a recoger los papeles del suelo y los mete ordenadamente de nuevo en la carpeta.

En silencio, observo a Kageyama recoger los papeles mientras doy un tirón al final de mi bufanda con una sola pregunta rondando dentro de mi cabeza. – ¿Qué pasa si me pillan? – pregunto entonces, completamente en conflicto sobre si creerle o no.

– Tú desapareces y cada ser humano con el que has interactuado desde que moriste se olvidará de ti. Será casi como si nunca hubieras existido; – dice con solemnidad y de alguna manera sus palabras de inmediato me dan a entender que esto le sucedió a alguien querido para él en el pasado – y si sigues "viviendo" de esta manera, vas a terminar viendo a todos tus seres queridos envejecer ante tus ojos mientras que tú sigues siendo la misma. – Se ríe oscuramente y me mira con unos penetrantes ojos negros como el carbón. – Dime qué es peor Lucy, ¿quedarte en el olvido o quedarte atrás y que todos los demás avancen? –

Abro la boca para contestar la pregunta, pero de repente estoy sin palabras. Ambas opciones son igual de malas porque cuando eres olvidado, nadie va a recordar que exististe, pero cuando permaneces, ellos te recordarán hasta que todos simplemente desaparecen. Al parecer convertirse en un recuerdo lejano no es tan diferente de ser olvidado.

Mirando hacia otro lado, veo mis manos y localizo los moretones desvanecidos que aún marcan mi pálida piel. Por mucho que me desagrade Kageyama, realmente no puedo decir que lo odie tanto. Sí, él ayudó a arruinar mi vida, pero al menos hizo la única cosa que nadie más haría. Me contó lo que supongo es la verdad y, cuando él y sus amigos me secuestraron, nunca me puso un dedo encima. Salvo esa vez que me abofeteó, algo que no le perdonaré por cierto, pero después de eso no me toco ni una vez. De hecho parecía afligido cuando los demás se habían aliado contra mí y me estaban golpeando sin parar.

Siguiendo la mirada a mi mano magullada, Kageyama se pone de pie pero no hace ningún movimiento de acercarse a mí. – Tu torpeza proviene del hecho de que incluso el mundo te quiere muerta. ¿Por qué crees que siempre te estás haciendo daño? – pregunta mientras mira la carpeta en sus manos. – Pero no importa cuánto daño recibas, realmente nunca morirás hasta que seas apuñalada en el corazón. Es tu corazón después de todo, lo que te mantiene conectada a este mundo. Podrías saltar de un edificio y sobrevivir la caída con sólo unas pocas lesiones graves. –

– ¿Cuándo morí? – le pregunto después de permanecer en silencio durante unos minutos, a lo que se encoge de hombros antes de moverse hacia mí y deslizar la carpeta entre las barras al tiendo que estiro la mano para recuperarla.

– Sólo tú sabes esa respuesta. – Susurra antes de retraer su mano y meter ambas en los bolsillos de los sucios pantalones. – Probablemente deberías irte. Ya he respondido a todo lo que podía, por lo que no tiene sentido arriesgar tu vida al permanecer por más tiempo. –

Asiento con la cabeza, tomo mi mochila y la engancho al hombro mientras meto la carpeta bajo el brazo con fuerza. – Gracias. – le susurro mientras me dispongo a salir de la habitación.

Mientras me retiro, la cabeza me empieza a vibrar con toda la información que acabo de recibir por lo que me siento entumecida y fría. Todavía no puedo procesar completamente lo que he oído, pero al mismo tiempo creo entender todo mientras las piezas del rompecabezas encajan en su lugar por una vez. Siento como si todo esto fuera una especie de horrible sueño fantástico que se le ocurrió a mi mente retorcida. Si esto fuera un sueño, supongo que todo sería mucho más fácil de tomar y aceptar.

Coloco la mano en el pomo de la puerta, lo tuerzo para después desbloquearla de nuevo con mi llave y abrirla para revelar el pasillo poco iluminado. Antes de pasar por el umbral me congelo y me giro de nuevo hacia el chico de pelo negro que sigue mirándome con los ojos apagados de color carbón. – Kageyama, tengo una última pregunta. – Él inclina la cabeza hacia un lado, parece ajeno a lo que quiero saber, pero asiente con la cabeza de cualquier manera. – Cuando estábamos en el techo de la iglesia, Erigor dijo que mi madre fue asesinada, – él se congela ante el recuerdo, sus ojos se amplían demasiado, mostrando comprensión y preocupación, – ¿es cierto lo que dijo? – pregunto y después de un momento de profundo y sofocante silencio asiente, claramente incómodo.

Abro la boca para hacer la inevitable pregunta, pero de repente se atora en mi garganta casi ahogándome.

Ellos te pueden decir la verdad Lucy, y a veces la verdad puede ser mucho más dura que una simple mentira.

Las palabras de Yukino nadan a través de mi cabeza como una suave advertencia y me empiezo a replantear lo siguiente que quiero preguntar. Creo que es en momentos como este cuando debo girar hacia otro lado y aceptar la mentira que me han dado, pero no saber no me sienta bien. Además, es mi madre de quien estamos hablando, la mujer que fue arrancada de mí, de mi padre, y de todos los que la querían. He sufrido demasiados años sin ella como para no saber cómo murió realmente, y si ella fue asesinada tengo aún más el derecho a saber la verdad.

Tomando una respiración profunda, miro a Kageyama directamente a los ojos y simplemente pregunto – ¿Cómo? – con mi voz ligeramente agrietada por toda la presión acumulada en mi interior.

Kageyama se pasa la mano por la cara mientras suspira profundamente antes de mirarme con ansiedad y simpatía en sus ojos. – Pregúntale al anciano y espera a que sus ojos te digan la verdad. – dice finalmente antes de volverse de espaldas a mí, claramente indicando que no va a decir nada más.

Sin mirar hacia atrás salgo por la puerta y la cierro detrás de mí mientras siento como mis ojos arden y el nudo en mi garganta se aprieta mucho más. Tomo la respiración más profunda que puedo y miro hacia el techo de cemento gris antes de dejar escapar el aliento lentamente, sintiendo como toda la tensión reprimida y la energía me abandonan. Si pudiera me gustaría dejarme caer de rodillas y llorar a moco tendido, pero no puedo darme ese lujo dada mi ubicación actual.

Manteniendo mi cabeza en alto, camino por el pasillo de nuevo hacia la sala principal. Cuando llego a la puerta al final del pasillo tiro de ella justo cuando la puerta principal también se abre al otro lado del cuarto. Mi corazón salta hacia mi garganta cuando veo una cabeza de color rosa cruzar lentamente a través de la puerta abierta y un montón de campanas de advertencia resuenan a través de mi cabeza, prácticamente partiéndola por la mitad.

Y yo que pensaba que nada podía ser peor, al parecer mi mala suerte sigue sin acabarse.


Demonios. Demonios. Demonios. Demonios. ¡DEMONIOS!

Antes de que Natsu entre de lleno en la sala principal, cierro la puerta de mi lado sin preocuparme de si se cierra de golpe o no mientras corro por el ahora oscuro pasillo después de apagar las luces. Mi corazón late tan fuerte en mis oídos que no puedo escuchar si él me escuchó y ahora está siguiéndome. Mi instinto de huir ha asumido el control totalmente y sé que si me quedo más tiempo Natsu puede descubrir que lo recuerdo todo. Junto con el hecho de que he aprendido todo lo que él y los otros han tratado de ocultarme.

Choco contra algo duro y caigo hacia atrás lo que provoca que escape todo el aire en mis pulmones mientras veo estrellas dar vueltas a mi alrededor provocándome vértigo. Aún con el mareo me obligo a ponerme de pie y siento como el Mundo se tuerce violentamente hacia un lado, pero de algún modo soy capaz de sostenerme contra la puerta antes de caer de nuevo.

El dorso de mi mano golpea el pomo de la puerta mientras busco y trato de meter la llave en el ojo de la cerradura, que es imposible de encontrar en la oscuridad. De alguna manera la llave finalmente encuentra la apertura así que giro y tiro para abrir la puerta justo cuando la puerta a mis espaldas se abre, inundando el pasillo de luz. Antes de que esté totalmente abierta corro dentro de la habitación llena de celdas y cierro la puerta detrás de mí.

– Lucy, ¿qué pasa? – Kageyama pregunta detrás de mí y giro rápidamente para mirar al sorprendido hombre. – Lucy, estás sangrando. –

Limpio con la parte trasera de mi mano debajo de mi nariz y veo manchas rojas de sangre adheridas a mi mano y en la manga de la chaqueta color beige, pero eso no me importa en lo absoluto por ahora. Miro alrededor del extenso cuarto y mis ojos aterrizan en la ventana al final del pasillo, ahora probablemente es mi única vía de escape.

– No es una ventana real, sólo existe como decoración. – Kageyama me dice después de seguir mi mirada. – Y por tu ansiedad supongo que uno de los cazadores está aquí. –

Asiento con la cabeza y jadeo tratando de respirar mientras me ahogo. – Es Natsu – sus ojos oscuros de cuervo se ensanchan con sorpresa, – Necesito… Tengo que salir antes de que él me encuentre. – Jadeo y siento como la habitación comienza a girar más rápido haciéndome ver doble, pero logro recargarme contra los barrotes de la celda de Kageyama. – Por favor, necesito encontrar una manera de salir de aquí. –

Kageyama me da una expresión lastimera. Por supuesto, ¿cómo puedo pedirle un medio de escape cuando ni siquiera él puede salir de aquí? ¿Qué voy a hacer ahora? Voy a ser descubierta y quién sabe lo que vaya a pasar ahora.

– Lucy, cierra los ojos, – me instruye y lo miro confundida. Antes de poderle preguntar por qué, escucho el ruido del pomo de la puerta detrás de mí, lo que me congela del miedo. Tomando mi mano a través de las barras de hierro, Kageyama me obliga a mirarlo, – cierra los ojos, rápidamente. – Quiero preguntarle por qué, ¿por qué es tan importante que cierre los ojos cuando estoy tan cerca de ser descubierta? En cambio, por algún capricho interno, hago lo que me pide.

Murmura algo en voz baja y de repente estoy cayendo en un agujero oscuro.


P.O.V. Natsu

Camino hacia la puerta del bien conocido escondite sintiéndome completamente desgastado. Lucy no se ha presentado hoy a la escuela y debido a la forma en que actuó ayer no pude mantener la concentración en la escuela. Algunos de los maestros se quejaron con mi falta de atención lo que provocó que Erza me regañara y después de un tiempo empecé a sentir un enorme dolor de cabeza, así que mientras todo el mundo estaba ocupado con el almuerzo, aproveche para escaparme del instituto.

Por varios minutos estuve paseando sin saber a dónde ir. No quería nada más que ir a casa y dormir el resto del día, ya que al parecer no pegué ojo la noche anterior. Tuve que replantearme la idea sabiendo muy bien que el ama de llaves, Virgo, sin duda informaría a Makarov de mi ausencia injustificada. Así que sin ningún lugar adonde ir, decidí venir a la sede ya que nadie parece estar aquí durante el día.

Ahora que lo pienso, probablemente deberíamos instalar un sistema de alarma o de hecho cerrar la puerta. Quién sabe quién podría encontrar el escondite secreto de Fairy Tail, ya sea intencional o no.

Suspirando, empujo para abrir la gruesa puerta y entro en la habitación poco iluminada. Antes de que mi pie entre de lleno en la habitación, escucho como una puerta hace clic en algún lugar al interior y me congelo, mis instintos de cazador se activan y están en alerta total. Espero unos segundos para ver si escucho algo más antes de internarme en la habitación vacía.

Miro alrededor y puedo decir que no se ha tocado nada desde la última vez que estuve aquí, hace sólo unas horas. Los documentos de la sesión de investigación de la noche anterior todavía cubren la desgastada mesa redonda y el suelo de la parte trasera de la sala. Todo se ve bien y probablemente lo que pensé haber escuchado no fue nada más que mi propia imaginación cansada.

Realmente necesito dormir un poco.

Avanzo hacia el sofá más cercano y estoy a punto de lanzarme sobre él cuando escucho un fuerte golpe proveniente de la puerta en la parte trasera de la sala. La misma puerta que Makarov insiste en que todos nos alejemos con excepción de él mismo, Juvia y el Raijinshuu. Todo lo que sé es que detrás de esa puerta sólo hay un largo pasillo oscuro que conduce a una puerta cerrada, la única puerta que siempre parece estar bloqueada en este lugar.

Atraído por el ruido, me dirijo a abrir la puerta justo cuando escucho como la que se encuentra al final del pasillo se cierra con bastante fuerza. Enciendo las luces, mi otra mano busca la navaja de bolsillo que siempre llevo conmigo, y poco a poco camino hacia la puerta "prohibida". Cuando llego intento abrir la manija y, efectivamente, está cerrada con llave, lo que no explica porque fue abierta antes. Sólo las personas que tienen permitida la entrada poseen la llave y todos ellos están en la escuela a excepción de Laxus que debería de estar en Fairy Hills cuidando de Lucy.

Algo en el suelo llama mi atención, lo recojo y descubro una llave de bronce larga. Curioso, deslizo la llave en ojo de la cerradura de la puerta y entra fácilmente. Giro la llave hasta que escucho un clic que indica la apertura de la cerradura, lo que significa que esta podría ser la llave del extraño dentro de la habitación.

Detrás de la puerta escucho un grito ahogado que dura sólo unos pocos segundos antes de que todo se quede en silencio de nuevo. Abro de forma abrupta la puerta sin poder creer la extraña habitación delante de mí.

Se trata de un cuarto que se extiende en una larga línea paralela a mí con celdas que contienen algunos de los miembros desaparecidos de Eisenwald, y en la celda justo frente a mí se encuentra el mismo demonio que he estado deseando encontrar. El fuego arde en cada centímetro de mí cuerpo mientras le lanzo una mirada asesina a un sorprendido Kageyama que está agarrando los barrotes de hierro de su maltrecha celda.

Él es la razón de que Lucy esté lastimada en este momento. De alguna manera encontró su información y vino tras ella después de nuestro encuentro hace unos meses. Debí de haber hecho algo en contra de su amenaza en el momento, pero al menos ahora puedo conseguir mi venganza por hacerle daño a Lucy. Nunca lo perdonare por haberla hecho pasar por lo que paso.

– Vamos, no me mires de esa manera, – escucho la voz arrogante de Kageyama desde donde se apoya en las barras, se le ve bastante relajado – pensé que estarías feliz de verme aún con vida. –

Miro al adolescente de cabello negro, aunque en realidad tiene más de cuarenta años, saco mi navaja mientras busco por la habitación que claramente está vacía. – ¿Quién estaba aquí antes? –pregunto y Kageyama se encoge de hombros mientras agita la cabeza.

– ¿Qué quieres decir? He estado solo a excepción de mis silenciosos compañeros, – dice mientras señala las celdas a su lado donde varios pares de ojos me miran – Eres mi primer visitante en lo que va del día, aunque creo que tú ni siquiera deberías de estar aquí.– se burla, lo que provoca que mi mirada se intensifique.

– Entonces, ¿cómo explicas que la puerta se haya golpeado al cerrarse y la llave tirada afuera? – Le pregunto y él continúa viéndome y sin decir nada.

– Tal vez estás viendo cosas. No sería la primera vez. – responde con una sonrisa burlona.

Teniendo suficiente de este tipo, lo alcanzo a través de la barras de hierro y lo agarro por su abrigo roto y sucio. Jalo hacia mí y lo obligo a pegar la cara contra los barrotes un golpe repugnante – Entonces explica la sangre en el suelo, – gruño mientras lo acerco más contra los las barras de hierro, – a menos que quieras darle un beso de despedida a tu conexión a este mundo, te sugiero que empieces a hablar. ¿Quién estuvo aquí hace un rato? –

A través del evidente dolor que le estoy provocando, el hombre fuerza una sonrisa y comienza a reír de forma entrecortada como un loco, – Nunca te lo voy a decir, – dice entre silbidos mientras trata de alejarse de mí – puedes matarme si lo deseas, pero no voy a contarte una mierda. –

Lo empujo lejos de mí, y trato de mantenerme en mis cabales mientras lo veo caer al suelo con un golpe fuerte y continuar carcajeándose. Me doy cuenta que no vale la pena perder mi tiempo tratando con él así que doy la vuelta y me empiezo a alejar de nuevo de la misma forma en que llegue. Si me quedo en esta habitación un minuto más, no hay duda en mi mente de que voy a terminar matando a Kageyama sin pensarlo dos veces. Por lo visto el que Kageyama siga vivo, y dados los conocimientos de Makarov, estoy bastante seguro de que todavía lo necesitan así.

– No puedes salvarla, ¿sabes? – Me congelo con la mano sobre el pomo de la puerta al oír el tono grave de su voz cuando sólo unos segundos antes se había estado riendo como un maníaco, – No importa lo mucho que lo intentes, vas a terminar perdiéndola. –

Me doy la vuelta de golpe y me quedo viendo al moreno que me devuelve una mirada igual de dura que la mía. – ¿Qué es lo que sabes? – pregunto y me da una sonrisa carente de alegría.

Él me responde dándome la espalda, pero no me pierdo la extraña mirada mortal dentro de sus ojos.

Sin decir nada más cierro la puerta, terminando por completo nuestra conversación.


¡PERDÓN! No tengo vergüenza, lo sé. Pero espero entiendan que mi vida (igual que la de muchos) es un caos, bueno ya no tanto. Con la escuela y varias situaciones que no vale la pena mencionar no tenía tiempo ni ganas de trabajar en esto. Pero bueno, ya estamos de vuelta.

Bueno como pueden ver, ya se aclaró el misterio de las "muertes" de Levy, Cana y Mira. Y ahora sólo queda que Lucy descubra si es o no verdad lo que dice Kageyama con respecto a ella.

Espero que no me hayan abandonado y de verdad me gustaría ver sus opiniones y teorías sobre lo que sigue. Ya estamos entrando casi a la recta final, no falta mucho así que no se desanimen.

Saludos