20º Descubrimientos

Nada más escuchar aquellas palabras de Emmet, Bella salió corriendo como alma que lleva el diablo ante la mirada de todos, pero aquello era mejor que la humillación a la que acababa de someterla Emmet.

Estaba hundida, de nuevo había confiado en alguien y había sido traicionada, pero para ella, esa traición era peor, hubiera preferido mil veces que Emmet hubiera desaparecido como hizo Edward, sin saber el motivo, a saber que el que ella pensaba que sería el hombre de su vida y padre de su hija se había enamorado de otra mujer y había esperado al momento de la boda para decírselo.

En su cabeza solo había un pensamiento "¿Quien será esa mujer?". Eso era lo único que cabía en su mente, lo único que la estaba atormentando ahora. Desde hacía meses, Emmet tenía muy poca vida social, apenas salía de casa si no era para ir a trabajar, lo que le daba a entender que fuera quien fuera aquella mujer la veía en su trabajo.

Subió rápidamente por las escaleras sin que nadie la viera hasta llegar al desván, allí era donde subía cuando se sentía mal, se sentó junto a la pequeña ventana que había, envuelta en sábanas, abrazándose a sus rodillas, observando el paisaje que se veía desde ahí.

Por esa pequeña ventana de forma triangular vio como Edward y Esme se alejaban con el coche a toda prisa, ¿era posible que pensaran que había sido lo suficientemente rápida como para necesitar un coche para encontrarla? A opinión de Bella, Esme llevaba días comportándose un tanto extraña, pero lo atribuyó a todo el estrés por la maldita boda.

Minutos después vio como Carlisle y Emmet salían de la casa, llamándola a gritos, ella ni se molestó en contestar, necesitaba estar a solas durante un rato, no soportaría ver a la familia Cullen durante unas horas.

Un poco más tranquila, se giró y cogió el álbum de fotos que tenía sobre una de las cajas cerca de ella, era su álbum personal, tenía fotos desde que era pequeña, recuerdo de los momentos más felices de su vida. Había fotos con sus padres en las que ella estaba sonriente, otras eran con Edward, nunca supo porque no había quitado esas fotos, pero ahí estaban, mostrándole el tiempo tan maravilloso que había vivido con él. El resto de fotografías eran de Renesmee.

Fue en ese momento cuando se percató de que no había colocado ninguna de Emmet y ella, ¿es que acaso no había sido feliz esos últimos años con él? ¿Es que acaso ella no lo quería de verdad y se había estado engañando esos años de relación?

Cerró los ojos con fuerza tras apartar el álbum de su lado, las lágrimas empezaron a salir con rapidez, resbalando por sus mejillas, y unos brazos la rodearon por la espalda. De inmediato supo de quien se trataba, era la única que sabía cual era su escondite.

-Llora mami, yo no te abandonaré nunca.

Bella se giró y abrazó a su hija con fuerza aumentando su llanto, soltando todo lo que tenía dentro, agradeciendo tenerla a ella sobre todas las cosas. Renesmee acariciaba la espalda de su madre y lloraba con ella, sintiéndose traicionada por el que ella consideraba su padre.

...

-Aun no logro entender lo que ha sucedido Emmet- Dijo Carlisle desafiando a su hijo con la mirada- ¿A caso no eras consciente de lo que estabas haciendo al llevar a Bella al altar?

-Claro que era consciente, y la quiero, la quiero de corazón.

-¿Y entonces por que a sucedido todo esto Emmet?- Carlisle estaba muy decepcionado- Si la quieres tanto como dices te hubieras casado y no hubieras tonteado con otra.

-He dicho que la quiero y en eso no he mentido, pero lo que siento por... Es mayor el sentimiento de amor que siento por la otra chica.

-¿Y no podías haberlo hablado con Bella antes en lugar de subirla al altar y hacerle pasar la mayor vergüenza de su vida?- Carlisle apartó la mirada de su hijo- Eso no se hace por una persona a la que se quiere.

-Te juro que yo no quería que pasara esto, no se porque he esperado hasta este momento.

-De verdad, espero que la chica por la que le has hecho esto a Bella valga la pena, aunque dudo que tan siquiera le llegue a la suela de los zapatos.

Emmet quiso decirle a su padre que Rosalie valía tanto como Bella, pero no era el momento, había destrozado la vida de la persona que más lo había querido durante los últimos años después de que él le prometiera el mundo.

Sin decirse nada más, los dos continuaron llamando a Bella, buscándola por todos los rincones y parajes cercanos a la casa sin conseguir encontrarla.

...

Edward apretaba el volante con fuerza mientras pisaba a fondo el acelerador, miraba el horizonte sin prestar atención a los vehículos que iban a su alrededor, estaba muy pálido y sus ojos medio llorosos.

Estaba tan ausente que no se percató de que un coche había invadido su carril hasta que su madre gritó al vérselo encima.

-¡Edward!- Esme le agarró el brazo con fuerza ante el pánico que sintió.

Edward volvió a la realidad y giró bruscamente el volante consiguiendo echarse hacia el carril contrario, teniendo la suerte de que no venía nadie de frente, el otro conductor había cerrado los ojos unos instantes sin percatarse de nada.

-Lo lamento mucho mamá, no quería asustarte.

-¿Qué te sucede Edward?- Esme intentaba mantener la calma tras el susto recibido.

-No lo se, estoy un poco distraído.

-Lo que te sucede es que vas pensando en lo mismo desde que salimos de casa- Esme suspiró- Ya se que lo que acaba de suceder entre Bella y tu hermano es duro para ti después de lo que te ha costado aceptarlo, pero tenemos que estar centrados para nuestra reunión de esta tarde.

-Es que no logro entender porque Emmet ha hecho algo así, él me aseguró que la quería y que haría lo mejor para ella, si pensaba hacerle esto, ¿por qué no me permitió acercarme a ella e intentar reconquistarla?

-Yo tampoco lo comprendo, pero mejor que haya sido antes de que estuvieran casados, no quiero ni pensar en como se habría quedado Bella si Emmet llega a engañarla después de la boda- Dijo con pesar.

Edward intentó pensar en quien podría haber hecho que Emmet cambiara tan radicalmente de opinión cuando él apenas salía de casa, y fue entonces cuando pasó su imagen por la cabeza. Rosalie estaba la mayor parte del tiempo en la caseta de invitados, y los había pillado a los dos con miradas incómodas, pero siempre lo había asociado al carácter de ambos no a un romance, no después de las advertencias que Edward le había hecho a Rosalie con respecto a su familia.

Edward condujo más rápido aun y aparcó derrapando cuando llegó al lugar donde habían quedado, bajó del coche con rapidez, necesitando sentir el aire en su rostro para no salir corriendo a zurrar a Emmet.

-¿Qué te sucede Edward?

-¡Sucede que cuando llegue a casa voy a matar a esos dos!- Dijo con fiereza- ¿Como no me he dado cuenta antes?

-¿Cuenta de que?

-De lo que ocurría- Dijo mirando a su madre que seguía sin comprender nada- Yo soy el culpable de que Emmet haya abandonado a Bella.

-¿Tú? ¿Y que has podido hacer tú para que eso ocurra?

-Por no haberme dado cuenta de lo que ocurría ante mis ojos, había claras señales y yo no he sabido interpretarlas correctamente- Apretó con fuerza los puños- Emmet se ha enamorado de Rosalie y me atrevería a decir que ella de él también.

-¿Lo dices en serio?

-Ya lo creo- Edward estaba fuera de si.

-Desde luego, Emmet me va a oír en cuanto lleguemos a casa- Esme cogió las manos de Edward intentando calmarlo- Pero ahora centrémonos, ¿de acuerdo?

Edward asintió, le apretó la mano y camino con ella hasta llegar a la nave en la que debían adentrarse, allí bajaron las escaleras, al igual que la vez anterior y llegaron al despacho de Aro.

-Justo a tiempo- Les tendió la mano.

-¿Puede ir directo al grano por favor?- Esme estaba muy tensa.

-Por supuesto, se lo diré ahora mismo, pero relájese, que no voy a morderla- Aro le dedicó una sonrisa burlona.

Aquí tenéis el siguiente capítulo, espero que os haya gustado.

Siento si tardo en actualizar un poco más que antes, pero estoy con dos trabajos a la vez y duermo muy poco.

Gracias por vuestros reviews.

Edward ya ha descubierto quien es la amante de Emmet, ¿qué hará al encontrarlos? ¿Y Bella cuando se entere? ¿Que querrá Aro con aquella reunión?

Pronto lo veremos.

Nos leemos