Mil disculpas por la demora, pero fue muy difícil escribir sin una gota de ideas o inspiración, quizás encuentren este capítulo un poco corto y raro pero es en todo lo que pude pensar, de todas formas disfruten el fic.

Desesperación.

Sobrevolaba las eternas planicies con nuevos objetivos en mente, pues lo que le había dicho su sempai le levanto la moral hasta las nubes… no había logrado ser un akatsuki pero podría llegar a ser el más famoso criminal saqueador y ladrón del siglo… sin embargo no podía hacerlo solo… necesitaba ayuda aunque le costaba admitirlo. En ese preciso momento le llego un problemita que no era serio pero si era un fastidio, pues no se había preocupado de resolverlo antes de empezar su nuevo viaje, pues ese problemita era…

-¡Con un demonio tengo hambre!- grito el chico de repente, luego oyendo su eco se tumbo sobre su creación (que por cierto era un elegante dragón blanco pequeño con tatuajes tribales de tinta por todo el cuerpo)- esto es simplemente perfecto, estoy a tres días de la aldea de la niebla… y no puedo hacer que esta cosa valla más rápido porque gastaría todo mi chakra.

Pero un grito femenino lo saco de sus pensamientos, miro hacia abajo y vio que a veinte metros hacia abajo se realizaba una persecución: un chico y una chica eran perseguidos por una banda de ninjas, Nazo se aparto el mechón de pelo de la cara y puso en marcha el ojo mecánico enfocándolos: la chica parecía herida, no lo pensó dos veces y se aferro a su creación mientras esta se lanzaba en picada hacia el lugar de los hechos. Mientras tanto los chicos se habían detenido, la chica sangraba mucho y no podía seguir corriendo, el chico gruñía en frustración mientras veía acercarse a la banda de ninjas con kunais y shurikens desenfundados pero justo cuando se les iban a lanzar encima a los chicos se atravesó en medio el dragón de Nazo agitando las alas y rugiendo con violencia. Aturdidos por los rugidos y confundidos por los dibujos en el cuerpo del dragón los ninjas retrocedieron pero atacaron con furia al jinete del dragón.

Nazo acepto la pelea, era un tres contra uno, en pleno combate el peliblanco se da cuenta que tenían un nivel que se podría llamar jounin, claro no era problema uno a uno, pero ¿y si lo atacaban los tres?

El ojiazul empezó a dudar de la lucha, pero le vino el recuerdo de su venganza y siguió luchando, les lanzó unos pequeños dragones de tinta que embisten a los ninjas hiriéndolos de gravedad.

-A ver si se toman la pelea enserio- dijo Nazo.

-Nos subestimas niño- dijo uno de ellos.

Tenía razón, el peliblanco los subestimo, uno de ellos lo tomo por sorpresa clavándole una kunai por la espalda pero para su sorpresa ese era un clon, el verdadero Nazo estaba encima de ellos y lanzándoles un pájaro de arcilla noqueo a dos de ellos. Los otros se asustaron al ver como Nazo aterrizaba posicionándose en el lomo de su dragón y huyeron. Nazo soltó una risita y bajo del lomo de su dragón.

-Juego de niños- murmuro, luego se volteo hacia los chicos- ¿están bien?

-Muchas gracias, pensé que no lo contaríamos- dijo el chico- por cierto, lindo dragón.

-No sé cómo pude dejar que me hiriera, debo entrenar mas- se quejo la chica.

-Entrenas seis horas al día, deberías descansar mas- le replico el chico.

-Bien, no creo que vallan a volver- dijo Nazo mirando en la dirección hacia la que habían huido los ninjas- yo me retiro.

Nazo se dispuso a montar su dragón pero algo extraño sucedió, en cuanto había subido el dragón desapareció en una nube de humo tumbando al peliblanco en el piso.

-¿Qué demonios…?-

-¿Pasa algo malo?- pregunto el chico- ¿Por qué desapareció el dragón?

-No lo sé- respondió Nazo- no tenía porque desaparecer, normalmente funciona con mi cha—

De repente se oye un gruñido raro, los dos chicos se asustaron y miraron para todos lados pero Nazo se quedo quieto dándoles la espalda lo cual les extraño, luego se volvió a oír el mismo gruñido y Nazo se encogió un poco… en seguida entendieron todo.

-Cerca de aquí esta nuestra casa, si quieres puedes venir… y comer algo- dijo la chica tratando de retener la risa.

Nazo volteo lentamente hacia ellos, sus ojos azules habían perdido el brillo y un leve sonrojo le adornaba la cara ahora.

-Sería un placer- respondió sin más.

Durante el camino el chico había detenido la hemorragia de la chica, también aprovecharon a conocerse con su salvador.

-Yo me llamo Kiriaki, y él es mi hermano Savato- presento la chica.

Kiriaki era una chica de piel blanca, esbelta y de ojos negros, cabello corto color rosa rojizo con un pequeño copete, Savato era casi igual a su hermana con la excepción de que traía un corte de pelo normal corto color celeste azulado con el mismo copete que ella, el era delgado y de ojos igual de negros que su hermana.

-Yo soy Nazo, pero me temo que no podre quedarme mucho tiempo- respondió el- ¿son solo ustedes dos en su casa?

-No, vivimos con nuestros hermanos y nuestra madre- respondió Kiriaki.

Siguieron hablando y conociéndose durante todo el camino y después de unos minutos llegaron a una pequeña casa un poco deteriorada, con aspecto humilde y alejado de todo, un pequeño letrero al lado de la puerta ponía: "Familia Guilt".

-y ¿ustedes son gemelos o qué?- pregunto Nazo mirándolos a ambos- porque de no ser por el color de pelo no los diferencio.

-Emmm puessss… no sé cómo explicar esto…- titubeaba Kiriaki acercándose a la puerta.

-Entre todos nuestros hermanos nos parecemos unos a otros y solo nos diferenciamos por nuestro color de pelo- respondió Savato.

-¿Acaso son trillizos? ¿Cuatrillizos?- preguntaba Nazo.

-En verdad no lo sabemos… porque…- Kiriaki abrió la puerta- somos siete.

-¡Mamá, ya llegamos y traemos un invitado!- grito Savato.

-¡Que pase, es bienvenido!-

Nazo no podía creer lo que veía, aparte de Kiriaki y Savato había dos chicas y tres chicos mas, nunca había visto una familia tan numerosa. Los demás hermanos se acercaron a recibir a su invitado.

-Nazo, ellos son mis hermanos- presento Kiriaki.

-Valla, en años viene alguien a nuestra casa, un placer conocerte, me llamo Deftera- Deftera solo variaba en el color de pelo que era color azul verdoso pero era un poquito más gordito que Savato, estrecho la mano de Nazo con un poco de fuerza pero sonreía.

-No le vallas a romper la mano Deftera, disculpa a mi torpe hermano, me llamo Triti- Triti era una chica igual que Kiriaki pero el color de pelo era rosa violáceo.

-Yo me llamo Pempti, ¿Podemos apresurarnos e ir a comer?- Pempti era un poco más grande que sus hermanos y un poco más gordo, su pelo era de color verde llamativo.

-Modales antes que nada Pempti, yo me llamo Tetarti, gusto en conocerte- Tetarti era rubio.

-Holap, yo me llamo Paraskevi, ¡puedes quedarte el tiempo que quieras!- Paraskevi al parecer era la menor porque era un poco más pequeña que sus hermanos, su color de pelo era naranja muy claro.

En la estancia entro de repente una mujer joven, como de unos 28 años, llevaba un mandil de cocina y una cuchara grande de madera en una mano en evidencia de que se encontraba en labores domesticas, ella llevaba el mismo copete que los chicos pero este era un poco más grande mientras que el resto del pelo le caía como cascada por su espalda, este era de color violeta muy oscuro casi negro al igual que sus ojos.

-Hola bienvenido, siéntete como en casa- dijo ella con voz dulce- yo me llamo Aletheia.

-Un gusto señora, yo me llamo Nazo- se presento el peliblanco con cortesía.

-Bien niños, el almuerzo está servido, vengan a comer- dijo ella.

-¡Genial!- exclamo Pempti.

Todos ellos corrieron al comedor, Nazo no sabía porque pero se sentía en confianza entre esa gente que acababa de conocer, todo el calor de hogar que estaba recibiendo le recordaba mucho… a casa. Según la señora Aletheia nunca habían tenido un almuerzo tan animado, el peliblanco se sentía cada vez más en confianza, la conversación llego hasta cuando el peliblanco conoció a Kiriaki y a Savato.

-Y entonces Nazo los ahuyento con su dragón, fue increíble- dijo Kiriaki.

-¿Y cómo logras hacer aparecer a ese dragón?- pregunto Tetarti.

-Pues es un jutsu muy simple en realidad, uso arcilla la cual moldeo con mi chakra, eso de da vida- explico Nazo- pero hay algo que no me cuadra aun ¿Por qué los perseguían esos ninjas?

-Bueno pues veras, es una historia un poco complicada- dijo Kiriaki.

-Cuéntaselo, no tenemos por qué avergonzarnos de eso- dijo Aletheia.

-Procede tu mamá, Kiriaki es muy torpe contando las cosas- dijo Triti.

-¡Oye!- exclamo la aludida ofendida.

-¡No peleen en la mesa!- medio grito la señora- bueno, todo empezó cuando todavía vivíamos en nuestra aldea, nosotros somos de la aldea de la nube…

Un día subieron los impuestos muy de repente, mi marido no ganaba lo suficiente y estaban a punto de quitarnos la casa, todos mis hijos eran muy pequeños aun como para trabajar y fuimos a quejarnos con el raikage pero a el no le importo para nada nuestra situación. Pues al final apenas nos quedaba para comer, nos quitaron la casa y tuvimos que abandonar la aldea… pero mientras buscábamos donde vivir nos atacaron varios ninjas ladrones… eran demasiados y acabaron con la vida de mi esposo… fue cuando Kiriaki y Savato se enfrentaron contra ellos en contra de mi voluntad pero los vencieron a todos, poco después encontramos este lugar y con el paso del tiempo construimos esta casa… y para sobrevivir le robamos a ninjas que pasan por aquí… si solo mi esposo siguiera con vida…

Todos se quedaron callados con las miradas tristes incluyendo Nazo, permanecieron un minuto así hasta que la señora rompió el silencio, con una pregunta.

-¿Y tú a donde te dirigías?- pregunto a Nazo.

-Bueno pues, estoy dirigiéndome a la aldea de la niebla a ver a un par de amigos… y es que yo también abandone mi aldea- dijo Nazo.

Nazo les conto toda su historia, desde la muerte de su padre hasta su intento fallido para entrar a akatsuki, a la mitad de la historia todos habían terminado de comer pero no habían querido levantarse para no perderse ni un detalle de la interesante historia. Cuando Nazo termino empezaron las exclamaciones.

-No lo puedo creer, ¿el sanbi?-

-Fue muy valiente lo que hizo tu padre-

-¡Ese tsuchikage es un maldito tramposo!

-Y es por eso que ahora me dirijo a la aldea de la niebla, para reunirme con mis amigos y discutir unas nuevas ideas que tengo planeadas para el futuro- finalizo Nazo.

-Sinceramente me sorprendes chico, no piensas dejar así lo que ese viejo te hizo ¿no? Pues déjame decirte que tienes todo mi apoyo- dijo la señora.

-Y el mío- corroboro Deftera.

-Y el mío también- dijo Triti.

-El apoyo de todos nosotros- finalizo Kiriaki.

-¿Hablan enserio?- pregunto Nazo- Acabo de conocerlos y…

-Quedamos en deuda contigo desde que salvaste a nuestra hermana de esos ninjas, es suficiente para nosotros- respondió Tetarti.

-Lo que más deseamos en este momento es salir de aquí, por las noches este lugar es muy peligroso pero aun no tenemos el dinero suficiente como para irnos y no tenemos a donde ir- explico Aletheia.

Nazo pensó un minuto lo que estaba a punto de decir pero en cuanto abrió la boca parecía muy seguro de sí:

-Mis planes futuros incluyen una guarida segura y grande- dijo Nazo- lo suficientemente grande como para vivir allí… si les gusta la idea quizás…

-¿Hablas enserio?- susurro Savato- ¿en verdad harías eso? ¿Por nosotros?

Nazo asintió -Ustedes también han sido víctimas del kage de su aldea al igual que yo, sé muy bien lo que se siente, además de que es una buena forma de agradecer por haberme alimentado con lo poco que tienen.

A la señora por poco y se le salen las lagrimas, era cierto, apenas podían sobrevivir y ahora se les presentaba una buena oportunidad.

-Primero le salvas la vida a mi hija… y ahora nos vas a dar un lugar donde vivir… y yo que pensaba que ya no existían los milagros- dijo ella con mucha alegría.

-Pero si quisiera que al menos dos de sus hijos me ayuden con mis objetivos, les daré entrenamiento y cuidare de ellos con mi vida de ser necesario- Nazo aprovecharía para sacar a los dos primeros miembros, no dejaría escapar esa oportunidad.

-Puedes hacerlo si quieres, toda mi vida me he dicho a mi misma que si mis hijos deben morir será en batalla como todos unos héroes y no en la miseria en la que vivimos en estos momentos- respondió ella decidida- pero será decisión de ellos… ¿voluntarios?

Todos los chicos murmuraban entusiasmados entre si pero no se animaban a levantar la mano, en cierto modo sabían lo riesgoso de la situación… sin embargo después de cinco minutos hubo dos voluntarios…

-¿Están seguros?- pregunto Aletheia viendo a sus hijos.

-Estamos cansados de vivir en estas condiciones mamá, haremos lo que sea necesario para darte la vida que te mereces- Savato había levantado el puño con decisión.

-Es hora de poner en alto el olvidado apellido Guilt- Kiriaki estaba igual que su hermano, con la mano en alto- en honor a nuestro padre que murió en batalla.

Mas orgullosa no podía estar la señora Aletheia, se levanto de su asiento decidida.

-Solo queda una pregunta por hacer- dijo ella -¿Cuándo nos vamos?

Nazo se quedo en blanco, ahora que lo pensaba mejor todo estaba pasando demasiado rápido… pero no podía defraudarlos. Iba a hablar pero la señora se le adelanto.

-Podemos ir ahora mismo contigo a la aldea de la niebla, quedarnos en algún lugar hasta que consigas tu guarida, mientras más rápido salgamos de aquí será mucho mejor para todos nosotros- dijo ella.

Nazo no podía estar más de acuerdo, asintió.

-¡Muy bien todos, a empacar!- exclamo ella.

Todos los chicos a excepción de Nazo se levantaron y fueron por sus cosas (las cuales no eran muchas), Nazo mientras tanto había salido de la casa con nueva energía renovada para empezar a crear transportes, creo ocho aves de arcilla y un dragón de tamaño mediano… Nazo pensaba en lo sucedido, lo que acababa de ocurrir era una clara muestra de cuan desesperada estaba la gente víctimas de malos tratos por parte de quienes se supone están para ayudarlas. En cuanto los chicos salieron cada uno llevaba una pequeña mochila con sus cosas dentro, montaron algo inseguros a las aves de arcilla y, dándole una última mirada a su casa vacía partieron hacia el horizonte. Siguiente parada: aldea de la niebla.