EL OTRO LADO DE LA LUNA
(The Other Side of the Moon)
Por Heaven9
Traducido por Inuhanya
Disclaimer: No, aún no poseo a Rurouni Kenshin…
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Capítulo 20 – El juego
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El sol brillaba débilmente, no quedaba calor. Oscuras nubes grises se estaban reuniendo en el cielo. Un escalofriante viento se levantó.
Pronto llovería…
Y aún él esperaba paciente… Ningún viento frío… Ninguna lluvia lo removería de ese lugar…
Realmente no le importaba los elementos. Él estaba esperando… esperando por ellos…
En medio de tantas desgracias y problemas esta era una ocasión feliz.
Celebrar vida era una ocasión feliz en medio de tantas muertes…
Una gran sonrisa floreció en sus labios. Sería bueno verlos otra vez… Tenían una larga historia juntos y muy en el fondo eran amigos a pesar de los pasados desacuerdos.
Él permanecía inmóvil con sus brazos cruzados sobre su pecho encarando las puertas corredizas del hospital.
Pero estaban seguros que tomaría para siempre…
Misao…
De repente las puertas corredizas se abrieron…
Y una imagen de armoniosa felicidad apareció en la puerta.
El hombre en la silla de ruedas estaba levantándose lentamente ayudado por una enfermera.
Junto a él estaba una pequeña mujer con un pequeño bulto en sus brazos hablándole animadamente a la enfermera junto a ella.
La maternidad realmente le sentaba, pensó el hombre para sí. Estaba aún más hermosa desde la última vez que la vio… Él sabía que su esposo no estaba totalmente cómo cuando estaba cerca…
Pero había confianza… y fuertes lazos que nadie podría romper…
Sus cálidos ojos verdes voltearon hacia la calle. Una silueta solitaria que estaba en un auto llamó su atención.
Una figura solitaria pero no desconocida…
"Soujiro!" Llamó la mujer de ojos verdes. Su suave voz alertó la atención de su esposo hacia el hombre… sus ojos se oscurecieron en cierta forma pero sus labios se curvaron en una sonrisa casi invisible.
"Misao!" Respondió Soujiro mientras se acercaba. "Aoshi…"
"Soujiro." Reconoció Aoshi soberbio.
"Oh Soujiro, es bueno verte! Ha pasado mucho tiempo! Acércate más y conoce al nuevo miembro!"
Mientras Soujiro se acercaba más podía ver a la bebé durmiendo tranquilamente en el calor de su madre totalmente inconsciente de los alrededores.
"Es una pena que esté durmiendo… tiene los ojos más hermosos que haya visto!"
"Cuál es el nombre de la princesita?" Preguntó Soujiro de repente curioso.
"Es Sachi. Creo que le queda…"
Mientras Soujiro veía a la amorosa madre que ahora representaba Misao una nueva comprensión de su naturaleza se formó… Cómo envidiaba a Aoshi por todo lo que tenía ahora… que en el fondo pudieron haber sido suyas si las cosas hubieran sido diferentes…
"Bueno, es bueno verte también…" Comenzó Soujiro mientras aclaraba su mente de recuerdos pasados. "Estoy aquí para llevarlos a casa. Puedo ayudarte Aoshi?"
Aoshi sólo asintió y le permitió al sonriente hombre ayudarlo a caminar hacia el auto.
"Felicitaciones Aoshi, eres un hombre afortunado…" susurró Soujiro.
"Sí, lo soy… También puedes ser un hombre afortunado si haces a un lado el pasado."
Una especie de emoción destelló en los ojos del hombre y no pasó desapercibido para Aoshi.
"Gracias Aoshi…" Susurró Soujiro una vez más antes de ayudar a Aoshi a entrar en el espacioso auto.
Una vez acomodados en el auto, el motor rugió y dejó el hospital.
"Soujiro?"
"Sí Aoshi?"
"Alguna noticia de Himura?"
"No realmente… Claramente es imposible rastrearlo. Katsura y… Tomoe están enfadados pero Hiko permanece totalmente pasivo como si no se preocupara por Kenshin."
"No creas eso Soujiro, Kenshin y Hiko comparten una relación tormentosa pero profunda." Añadió Misao. "Y por Tomoe, no le gusta mostrar emociones… mucho menos estar molesta por su desaparición…"
"Bueno Misao sólo puedo basar mi opinión en lo que no puedo ver en ella… Todos sabemos que Tomoe tiene una personalidad muy compleja y reservada… Está ahí y no ha hecho un movimiento aún pero… está muy callada…"
"Eso era de esperarse." Añadió Aoshi.
"En verdad… Digo… Esa pequeña víbora sólo está esperando el momento justo…" Misao vociferó sus pensamientos mientras acariciaba delicadamente las rosadas mejillas de su durmiente bebé.
"Si ella realmente es una de ellos entonces no necesitaría esperar por el momento justo." La profunda voz de Aoshi interrumpió de repente sus pensamientos.
"No necesitaría esperar…?" Se preguntó Misao en voz alta mientras se volteaba levemente para mirar a su esposo. Una comunicación sin palabras entre ellos le dio a Misao la respuesta. Sus ojos verdes se abrieron mientras asimilaba lo que Aoshi había implicado con sus palabras. Color se drenó de su rostro y sus pensamientos se volvieron a Kaoru. Una cálida mano sobre la suya en su regazo rompió su ensueño. "Realmente crees que ellos regresarán…?"
Aoshi sólo asintió.
"Infortunadamente estoy de acuerdo con Aoshi…" Añadió Soujiro mientras le prestaba atención al tráfico.
"Pobre Kaoru… Cómo puede la vida ser tan injusta con ella…?" Su frustración apenas contenida. "Tú… crees que ella sabe lo que pasará?"
"Quién sabe…"
"Pero Aoshi, conoces a Kenshin mejor que nadie!"
"Estás equivocada Misao. Creo que no hay nadie que realmente conozca a Kenshin… Excepto Hiko…"
"Aoshi…"
"No podemos hacer nada Misao. Tenemos que esperar y ver." Respondió Aoshi tranquilamente mientras llevaba su fría mano a sus cálidos labios.
Algo que asemejaba a celos golpeó a Soujiro mientras reajustaba el espejo retrovisor.
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El espacioso café estaba reventado con vida y ruido. Algunos estaban comiendo su desayuno; otros sólo habían escogido el café como un refugio temporal de la lluvia.
En una pequeña mesa en medio del café estaba sentada una mujer estudiando cuidadosamente los alrededores mientras cepillaba unas arrugas invisibles de su perfecto suéter cuello de tortuga verde oscuro.
Una mirada a su reloj le confirmó que él estaba tarde.
De repente la atmósfera pareció cambiar. El sonido de ropa se escuchó y ella sintió que alguien se sentó tras ella en otra mesa.
"Llegas tarde." Su delicada voz fue escuchada.
Una masculina carcajada fue su única respuesta mientras el hombre abría el periódico y escondía sus atractivos rasgos de los curiosos ojos.
La paciencia se agotó, la mujer recogió sus cosas y estuvo por irse cuando una fuerte mano agarró su delicado puño y la hizo sentarse otra vez con sus espaldas hacia el otro.
"Vamos belleza, nunca fuiste así de impaciente… Qué pasa, mi amor?" Su profunda y espeluznante voz fue escuchada por primera vez.
"Los has encontrado?"
"No, mi amor."
"Entonces por supuesto algo está pasando. Dijiste que podrías rastrearlos." Siseó la mujer.
El hombre simplemente rió.
"Qué es tan divertido?"
"Mi amada… Tomoe… Te acostaste con Battousai por tres años y no aprendiste nada de él…?"
"Tiger…" Siseó Tomoe peligrosamente.
"No uses ese tono de voz conmigo. Sabes que no soy fácilmente impresionado. Debes saber que Battousai puede evitar ser visto si lo desea y aún desaparecer si quiere. OIAC tiene acceso a cada satélite en el planeta y me dijiste que los usaste todos y aún no hay señales de ellos! Así que esperas un milagro de mi, Tomoe? Soy la cabeza de esta organización, demando las acciones. Tú sigues órdenes, nada más."
"Soy más que consciente de eso… pero no veo cómo eso resuelve nuestro problema…" Respondió Tomoe mientras golpeaba la mesa con sus elegantes uñas.
"Es muy simple, mi amor… Nosotros no tenemos un problema. Battousai resolvió el problema tan pronto como huyó con su esposa de OIAC."
"Nadie puede encontrarlos, Tiger! No es nuestra misión encontrar al heredero, matar a Battousai y enterrar a OIAC?"
"Sí mi amor…"
"Entonces cómo podremos llevar a cabo nuestras tareas si el hombre que puede llevarnos al heredero se fue!"
"Oh mi amor, Battousai te engañó bien todos esos años… Estás convencida que no regresará, no es verdad…? Bueno, debo informarte que regresará… pronto… Su sentido de justicia y verdad será su ruina." Respondió el hombre con un tono burlón.
Las palabras del hombre hicieron eco en su mente. Las emociones la habían cegado momentáneamente. No había considerado ese escenario. Siempre había pensado que él había huido para bien…
Por supuesto que no… Kenshin… Tú la amas y harás cualquier cosa para limpiar su honor… Al final yo fui la engañada… No te preocupes… Pronto estaré ahí para ver mi victoria…
"Mi amor?" Inquirió la profunda voz del hombre.
"Tiger…"
"Después de que nos hayamos encargado del viejo pícaro…"
"Hiko siempre será un problema pero estoy segura que estará devastado… Esa será la oportunidad perfecta para obtener la información sobre el paradero del heredero…"
"Bien, me alegra que hayamos superado nuestro… pequeño desacuerdo… Tenemos tantas cosas por delante mi amor…"
"Me voy Tiger… Hasta la próxima vez." Susurró Tomoe tranquilamente antes de reunir sus cosas y levantarse.
El hombre bajó el periódico y le permitió a sus ojos seguir su cuerpo en retirada. Una larga mano pasó por sus puntiagudos mechones blancos de su cabello y sus labios se curvaron en una sonrisa.
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El cuerpo estaba pesado pero se sentía en el cielo. Un desnudo brazo se extendió a su lado en busca de algo…
Donde debería estar otro cuerpo sólo había una sábana fría.
Sus ojos se abrieron sorprendidos.
Estaba sola…
Otra vez…
Kenshin…
Ella se levantó lentamente asimilando los alrededores esperando… encontrarlo…
Era un día oscuro, la casa sólo estaba iluminada por las brillantes llamas que venían de la chimenea… Todo estaba en silencio…
Por qué… Kenshin…
Los eventos del previo día pasaron en su mente como un rayo. Ella cerró sus ojos y tomó un profundo respiro que de alguna forma aclaró su borrosa mente.
Aún hay algo que lo aleja de mí… pero qué…?
Reuniendo cuidadosamente una sábana blanca alrededor de su cuerpo para conservar algo del calor dejó el nido de almohadas y cobijas en la chimenea y caminó hacia la habitación en busca de algo de ropa.
Kaoru no tenía duda de que Kenshin no estaba dentro de la cabaña así que decidió buscarlo y un par de jeans y un cálido suéter servirían perfectamente. El descubrimiento de un par de tenis en el armario la hizo notar cuán devoto era Kenshin a los pequeños detalles. Conocía sus colores favoritos, conocía su talla, su número de zapatos…
Nunca cesas de sorprenderme Kenshin Himura…
Pronto su cabello quedó recogido en una cola de caballo.
Ahora estaba lista para buscarlo.
Dejando la habitación, ella cruzó la sala y alcanzó la puerta.
Cuando giró la perilla de la puerta y la abrió, el aroma de tierra húmeda asaltó sus sentidos.
Lluvia…
La lluvia había cesado hace un rato y las espesas nubes se disiparon lentamente.
Esto se siente tan bien…
Pensó Kaoru mientras se detenía en el húmedo pasto.
Con los pulmones llenos de aire fresco y sin idea de dónde encontrar a Kenshin, Kaoru le permitió a sus pies y a su intuición guiarla en el bosque.
Después de 10 minutos de caminar entre los altos árboles Kaoru alcanzó un pequeño lago.
Sí, el escenario sin duda era hermoso pero lo que había del otro lado del lago era impresionante.
Una mancha de rojo y negro…
Una danza mortal…
De espada y experiencia…
Contra un enemigo invisible…
Una vez más sus pies la llevaron inconscientemente hacia él… tan lenta y silenciosamente como fuera posible…
Un rugido casi animalístico hizo eco en el bosque… Su cuerpo desapareció en el aire… Una ráfaga de viento se levantó…
Kaoru no tuvo elección sino cubrir su rostro.
Cuando abrió sus ojos podía verlo inmóvil mirándola.
"Kaoru…"
"Buenos días Kenshin…" Respondió Kaoru suavemente mientras se acercaba.
"Lo siento Kaoru pero…" Comenzó a explicar Kenshin pero Kaoru levantó un delicado dedo hacia sus labios.
"No es suficiente Kenshin… Algo está mal… Aún hay algo que no me has dicho… Aún hay algo que te aleja de mí… Qué es…?"
Una expresión culpable destelló en su rostro. Kenshin volteó, enfundó la espada y levantó su suéter abandonado.
"Estoy cansada de secretos, Kenshin!"
"Ambos lo estamos…" Susurró Kenshin. "Pero termina pronto…"
"Kenshin… Qué… qué quieres decir…?" Preguntó Kaoru cautelosamente temiendo a la oscura sombra que ahora cubría su corazón.
"Hay consecuencias por cada acción tomada… Mi caso no es diferente…"
"Kenshin…?"
"Mañana vamos a regresar a OIAC… He reunido las pruebas para probar tu inocencia y podré limpiar tu nombre… Ese es mi único objetivo… Después de eso algo tiene que pasar… Traicionar a OIAC es firmar… una… sentencia de muerte…"
"Qu… ué…?"
"Cuando regresemos, seré arrestado y sentenciado a muerte."
Y el mundo comenzó a dar vueltas para Kaoru.
Muerte… es sólo el comienzo…
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Continuará…
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