100 Sapos y Terry Grandchester

Por: Wendy Grandchester

Capítulo 21 Dos podemos jugar ese juego


Ya por fin sola y en mi habitación, dejo que mis lágrimas fluyan, que me limpien desde adentro. Escondo el dolor de los demás, pero no voy a negármelo a mí misma. Estoy profundamente desilusionada, desengañada, me enamoré de una ilusión y la realidad ahora me golpea sumado al hecho de aceptar y reconocer que... no tengo el valor ni las fuerzas para abandonar... me he reducido a cero nuevamente. No sé si tal vez se deba a mi falta de experiencia o a éste espíritu irremediablemente soñador, pero creo que tal vez me he hecho una imagen totalmente equivocada del amor. Yo pensaba que el amor... al menos cuando es correspondido, es simplemente mágico, que no puedes cansarte de los besos, de los abrazos, de escuchar su voz y tenerlo siempre lo más cerca que se pueda.

Terry ha ido rompiendo esas creencias poco a poco, una por una. Tampoco es que pienso que él sea el único culpable, yo cerré mis ojos porque quise... porque tantas cosas me lo advertían, pero mi terquedad es grande o tal vez lo grande es mi necesidad de sentirme amada que me quedé amando sola, como una incansable hormiguita voy recogiendo las migajas que él me da.

Ya lo sabia
Tu alma rota, tu biografía de amor
Me lo advertías, no hay sincronía fue cosa mía
La fantasía de enamorarte algún día yo

Fui sólo el consuelo del amor que perdías
Clavo que saca otro clavo tu medicina
Soy con la que tú olvidaste a la que querías
La que amarás, Ya lo sabía

Pienso que siempre hay una canción capaz de expresar justamente lo que uno siente y las más hermosas son las de desamor. Recuerdo algo... algo que revela más lo que jamás Terry me podrá dar:

—¿Qué te ha dicho tu madre sobre lo que vio...?— Me aventuro a preguntarle a Terry luego de aquél penoso episodio.

—Que no sólo es el hecho de que estábamos haciendo aquello, sino, bueno, ella dijo: "lo que pasa es que yo sé que no la quieres a ella como querías a la otra".— No añadió nada más y yo no pregunté, no porque se me haya pasado por alto, sino porque... no quise saberlo o porque tal vez Terry no lo aclaró y el que calla otorga... ¿o no? Ahora que recuerdo esa conversación me duele más, me abrazo a mí misma porque no tengo más consuelo y sigo llorando en mi cama, pensé que al dejarlo entrar en mi vida, esas noches largas de llanto terminarían, pero lo cierto es que me siento más triste incluso ahora que no estoy sola... o corrección, estoy peor, porque estoy con alguien y me sigo sintiendo sola.

Ya lo sabía
Que esta guerra estaba perdida
Perdón fue culpa mía
Yo me mentía, fue una ironía
La fantasía de enamorarte algún día yo

Fui sólo el consuelo del amor que perdías
Clavo que saca otro clavo tu medicina
Soy con la que tú olvidaste a la que querías
Y la que amarás Ya lo sabía

Me quedo mirando mi celular, me voy a mensajería, a la carpeta donde guardé el único mensaje bonito que Terry me ha enviado, tal vez su gesto más romántico. Pienso en lo inconciente e insensible que es. Me pregunto cómo es que no se da cuenta lo mucho que me lastima. Mis ojos, mi rostro no mienten, es fácil leer en ellos, pero para eso tienen que verte a través del alma y yo supongo que Terry no me ve. Si lo viera tal vez mediría sus palabras, tal vez sería un poco más dulce o tal vez tomaría su maldito teléfono y me llamaría para disculparse, pero no... no lo hará y lo sé.

Y no tiene remedio, no, fui sólo el intermedio yo
Me duele y es así, yo para ti

Fui sólo el consuelo del amor que perdías
Clavo que saca otro clavo tu medicina
Fui sólo el consuelo del amor que perdías
Clavo que saca otro clavo tu medicina
Soy con la que tú olvidaste a la que querías
La que amarás
Ya lo sabía, Ya lo sabía
Ya lo sabía

Soy con la que tú olvidaste a la que querías
La que amarás
Nunca sería...

Me pongo a pensar que tal vez estoy esperando demasiado... siento que debo simplemente vivir, soy joven, así que no tengo por qué esperar tanto por ahora. Tal vez sólo dedicarme a vivir el momento, tengo diecinueve años, antes de que llegue al altar, seguro conoceré a diecinueve Terrys más, así que... ¿por qué sufrir con el primero? ¿No llega mi media naranja? ¡Pues no importa! Seguiré comiendo fresas, melones, papayas, cerezas, bayas... bananas y lo que se me cruce, voy a vivir. Si Terry sólo puede ofrecerme salir los viernes, divertirme y explorar mi maravillosa sexualidad, bien, acepto el reto, adiós corazón, dos podemos jugar ese juego.

Al día siguiente... Gracias a Dios no hay trabajo, me levanto con un nuevo brío, sólo por haber aceptado las cosas tal como son, no pediré más y muchísimo menos ofreceré más de lo que recibo. Me baño de pies a cabeza, mi madre me aliza el pelo. Decido hacerme una pedicura, soy aficionada a ellas, los pies dicen mucho de una persona, pienso yo. Es un día para mí, voy a consentirme, me lo merezco, estudio, trabajo, me jodo, así que merezco mimarme un poco. Mi celular enciende una palpitante luz roja, es un mensaje, ni lo escuché, pero al menos esa lucesita avisa. Un mensaje de Terry... vaya, vaya...

Terry:

Salí temprando del trabajo,

voy a casa a tomar un baño primero

y luego paso a visitarte,

love u

Quisiera que ese mensaje me emocionara como en otras circunstancias hubiera ocurrido, pero no... creo que el asombro en mí se rompió junto a todos sus desaires porque no es normal que una persona tan atenta y romántica como yo conteste lo siguiente:

Yo:

Ok.

Termino con mis piecitos y me visto un poco más decente ya que mi patán decidió visitarme y cuando termino, suena mi celular, número desconocido, lo pienso mil veces para contestar, pero al final me gana la curiosidad.

—Hello...

—Hello.— Una voz charlatana, familiar, suave y segura... la voz de Niel.

—¿Neil?— Pregunto con cierto temor, puede que esté equivocada...

—Claro que soy Neil, ¿a quién esperabas?— No me lo dice con reclamo, sino con su tono charlatán y en más de veinticuatro horas al fin consigue que yo sonría.

—Creo que esa respuesta ya la sabes.

—Sí, lo sé, estás esperando por "Yogurt".

—¿Por quién?— Pregunto sorprendida, pero me río.

—Por Yogurt, tu novio. ¿O se te olvidó que tu novio tiene el nombre de una marca de Yogurt?

—Ah, eso... ¿y a qué debo el milagro de tu llamada?— No me siento incómoda hablando con Neil, más bien creo que lo necesito, como amigo, para relajarme y ese es el momento en que deseo que nunca nos hubiéramos sentidos atraídos, para no dejar de ser amigos porque ahora, en estas circunstancias... no creo que sea correcto que seamos amigos, pero... me siento bien hablando con él, me doy también ese capricho, al fin de cuentas... yo a Terry no le importo tanto y además... ¿por qué tendría que saber él que hablo con Neil?

—Quería escucharte... además también quería que supieras que ya no estoy en la cárcel...

—¿Estás libre ya?— Pregunto incrédula y mi corazón de pronto comienza a latir con desenfreno, no porque le guarde algún sentimiento, sino porque no me lo esperaba.

—No exactamente. Ahora tengo que cumplir un tiempo en un hogar para salir libre bajo palabra. Es mucho mejor, no me siento preso, me siento como estar en una casa, una habitación normal y no una celda... y no tengo que conseguir un teléfono a escondidas.

—¡Vaya!

—¡Hey! Esa frase es mía.

—Jajajaja. Creo que algo de ti se me habrá quedado.

—Sí, algo... ¿y cómo te va con Yogurt?— Respiro profundo. ¿Por qué tenía que preguntarme eso? ¡No es justo!

—Estamos bien. ¿Y tú cómo estás?— Trato de desviar el tema, no quiero que indague y mucho menos que sepa el desastre en que vive mi pobre y sensible corazón.

—Extrañándote, enana. Extrañándote como nunca.— Suspira y yo me quedo sin voz y hasta me duele su revelación porque yo... estoy sufriendo y amando a Terry.

—También te extraño.— Confieso y él es el que se queda mudo y yo pienso aclararle rápido la forma en que lo extraño para que no se haga falsas esperanzas, pero...

—¿Me extrañas? ¡Embustera!

—Jajajaja. Claro que te extraño. No estamos juntos, ni lo estaremos ya, pero tú fuiste una parte linda e importante en mi vida y aunque no quiera siempre te recuerdo.— Omití que lo recuerdo especialmente cuando comparo sus preciosos detalles y atenciones con los que nunca he recibido de Terry o cada vez que Terry me desaira, es inevitable que lo recuerde a él.

—¿Entonces soy tu pasado?

—Aún te tengo demasiado presente como para mandarte a esa zona, pero sí estoy intentando seguir adelante y ser feliz.

—Intentando... jajajaja. Entonces las cosas con Yogurt no andan muy bien, ¿verdad?

—Estamos bien, sólo que es complicado.— Me defiendo, pero no lo engaño, a diferencia de Terry, Neil me conoce bien, al menos sabe cuando miento, cuando rehuyo un tema, conoce la inseguridad en mi tono de voz porque Neil antes de ser mi amor fue mi amigo y se dedicó por dos años enteros a conocerme.

—¿Ahora le llaman complicado?—Su tono es irónico y burlón.

—He detectado tu sarcasmo, Neil.

—Candy...

—Dime...

—Déjalo.— Aunque se ríe al decirlo, sé que no está jugando.

—Jajajajaja. Sí, cómo no. ¿Por qué habría de hacer eso?

—Porque yo te amo y te puedo hacer feliz.

—¡No me digas!— No puedo creer su descaro y no pude evitar responderle de forma un poco ruda.

—Al menos no tendrías que pensarlo tanto cuando te pregunten cómo estamos. Conmigo siempre estabas alegre, dispuesta a todo, invencible y ahora... ahora parece que te han lavado el cerebro.

—Tuviste tu oportunidad y la desperdiciaste.

—Fue un error, pero aún no me he muerto y yo pienso que... deberíamos volverlo a intentar, ya casi estaré fuera, ahora sí puedo...

—Neil... por favor, no. No hagas eso otra vez. Se acabó, podemos seguir siendo amigos, pero no me hables más de amor, por favor, no lo hagas.— Respira profundo.

—Lo siento, tienes razón para no confiar en mí. Seré tu amigo, entonces, pero... tu Yogurt no te va a querer nunca como yo y no te hará feliz, eso se nota.

—Niel... no sigas.

—¡Ja! Mira lo apagada que estás. Pero está bien, Candy. Sólo seremos amigos y suerte con Yogurt, tal vez mañana se despierte queriéndote.

—¡Eres un cabrón!

—Y tú una tonta. Pero si te hace algo... ten presente ésto... ¡se muere!

—Tenías que defenderme de esa manera cuando estábamos juntos, Neil, no ahora. Ahora yo decido lo que es mejor para mí, gracias de todas formas y que te vaya bien con tu vida... me alegra que ya casi estés fuera...

—Jajaja.— Su risa irónica otra vez porque sabe que estoy cambiando el tema, pero no insiste más.

—Adiós, Neil.

—¿Puedo llamarte luego?— Respiro hondo, no sé si deba, pero reconociendo que amo a Terry... no veo inconveniente en tener una amistad con Neil, pero no le diré eso a Terry, no quiero su egoísmo porque sé que no le despertaré celos porque no le importo, tal vez sólo hiera su orgullo de macho, pero sólo eso.

—Está bien, Neil, pero recuerda que... somos amigos, sólo eso.

—Entendido.

—Bye, Neil.

—Candy...— Me detiene en el momento en que voy a colgar.

—¿Sí?

—Te amo.— Me dice y tras un largo suspiro de ambos nos rodea un incómodo y largo silencio, lamentablemente yo no puedo corresponerle igual, esa frase ahora pertenece a Terry aunque sea un patán y no se la merezca, al menos no más ni menos que Neil. Vuelvo a murmurar un adiós y finalmente colgamos.

Terry está en mi portón y voy tranquilamente abrirle la puerta. Voy con toda la indiferencia del mundo, sin emoción, sin lanzarme a sus brazos, sin ofrecerle mis labios, sin ser empalagosa, sólo le sonrío y mantengo mi distancia.

—Hola.— Me sonríe ampliamente una vez adentro y le sonrío igual, pero distante.

—Pasa.— Le digo y me sigue hasta la sala, se sienta.

—¿Pasa algo?— Me pregunta desconcertado por mi actitud.

—No. ¿Debería pasar algo?

—No... pero cómo estás así... siempre me das un beso, me abrazas...

—No quiero empalagarte. ¿Cómo te ha ido?— Le sonrío radiante y mi pregunta le cae por sorpresa, su rostro se desencaja.

—Fue un día flojo...

—Oh... bueno, al menos no te cansaste tanto, ¿no?

—No... ¡estás rara!— Exclama y luego bosteza, los síntomas de haber madrugado.

—Estoy como tú me querías. ¿Se te ofrece algo? Jugo... refresco...

—No. Pero yo sí tengo algo para ti.

—¿Un millón de dólares? Dime por favor que es un millón de dólares.— Me fascina mi sarcasmo.

—Te traje ésto.— Me extiende el llavero de perrito que se negó a comprarme el día anterior. Por un instante me quedo sin palabras, quise emocionarme más, pero no pude porque sé que... lo movió el remordimiento y no puedo contarlo como un detalle nacido de él, pero... le agradezco la intención.

—¡Oh! Gracias...— Sonrío y coloco el perrito sobre la mesita de centro y no le presto más atención.

—Candy...

—¿Ajá?

—¿Crees que no me estoy dando cuenta de lo que estás haciendo?

—No te entiendo, Terry... ¿qué estoy haciendo?— Oh cuánto adoro este momento. Sí, ¡jódete, Terry!

—Tenemos que hablar.— Demanda muy serio.

Continuará...


¡Hola! ¿Maratón?

Chicas, para las que aún no lo saben, tengo un club de lectoras en facebook, un grupo a parte, exclusivamente para mis lectoras, el cual administro con mi Hermana Betk Grandchester, si aún no me tienen en facebook, aparezco así: Wendy Grandchester Fanfiction y el grupo se llama: Wendy Grandchester Fan's Club. Siempre estoy disponible ahí, así que podemos interactuar, incluso con otros miembros, es un grupo activo, así que las que estén interesadas, sean cordialmente bienvenidas.

Gracias por sus comentarios:

Betk Grandchester, Rubi, MILADY21, WISAL, Candice. w. andrydeg, naila, Laura Grandchester, lis69, Laurita White, norma Rodriguez, VERO, Terry Trossi, Amy C.L, dulce lu, elisablue85, Lulú G., Rose Grandchester, Montse Andrey Grandchester, LizCarter

Terry Trossi es mi esposo, si alguna desea leer sus reviews para que conozcan su punto de vista...

La canción que usé para este capi es: "Clavo que saca otro clavo" De: Paty Cantú

Actualmente soy co-autora del fic "Una decisión para la felicidad" de Rose Grandchester a partir del cap 16, esperamos de corazón que les guste.

Un beso,

Wendy