Hola a todxs! Espero que no se les haya hecho muy larga la espera, pero este capitulo necesitó mucha inspiración. Quiero decirles que no es mi intención herir susceptibilidades con lo que va a pasar en este cap, lo tenía pensando así hace mucho y ya saben que no suelo cambiar lo que tengo pensado para mi historia. Y sólo les adelanto que me gusta el drama pero no soy Shonda ni Jason jaja.

Gracias por sus lecturas y sus review! Y para quien me preguntó cuantos capitulos quedan, la verdad no lo sé, faltan que pasen varias cosas aún!

Disfruten es el capitulo hasta ahora más largo de esta segunda parte y no me odien!


Capitulo veintiuno: Santana López

flasback

Veintiún años atrás

Santana López miraba como sus padres iban caminando hacia la salida, era su primer día de clases, estaba en primer grado y podía reconocer que estaba nerviosa. Tomaba con fuerza los tirantes de su pequeña mochila, entrando a una pequeña sala llena de niños de su edad, había una amorosa maestra que les iba indicando sus puestos, colgó su mochila en el respaldo de la silla y se sentó, apoyando sus codos en la mesa. Dio una mirada panorámica y alguien dentro de esa sala llamó totalmente su atención, era una niña rubia que parecía no lograr quedarse quieta ni un segundo, movía sus pies, sus manos, jugaba con su dorado cabello, pintaba el dibujo que les habían dado y Santana no lograba quitar su atención de ella, hasta que la maestra le indicó que debía pintar como todos sus compañeros lo estaban haciendo. No supo porque el primer lápiz que tomo era de color amarillo, quizás porque era el color del cabello de esa linda niña.

Habían llegado al receso y Santana caminaba despacio por el patio de juegos, hasta que decidió que iría hasta los columpios, comenzó a mecerse despacio, buscando inconscientemente esos cabellos dorados, bajó su cabeza mirando sus pies y cuando la levantó, se encontró de frente con una mirada celeste que podía reconocer eran los ojos más lindos que había visto nunca.

-Hola, soy Brittany S. Pierce-Dijo la niña estirando su mano solemnemente-.

Santana no reaccionó de inmediato, se había perdido en sus ojos celestes, más celestes que el cielo.

-H-hola…soy Santana López-Respondió tomando su mano-.

Y ante aquél contacto sintió una electricidad pasando por su pequeño cuerpo.

-¿Puedo columpiarme contigo?-Preguntó la rubia-.

Santana afirmó con la cabeza.

-La maestra me regañó porque pinté el conejo celeste, dijo que los conejos no eran celestes, pero yo creo que los conejos pueden ser de cualquier color, estoy segura que el que deja los huevitos de chocolate en mi casa en las pascuas es celeste-Expresó Brittany agregándole seriedad a sus palabras-.

Santana frunció el ceño, ella nunca había visto un conejo de ese color, pero si Brittany lo decía, ella podía creerlo. Estaba ocupada pensándolo y no vio que unos niños se acercaron hasta ellas, empujaron a Brittany del columpio haciéndola caer y se burlaban, de gritaban "tonta" y algunas ofensas más. Pudo ver como esos hermosos ojos celestes se cristalizaban y dentro de ella surgió una rabia difícil de manejar. Se levantó del columpio y se acercó hasta el líder de aquellos niños, lo empujo con tanta fuerza que el niño cayó azotando su trasero en el piso.

-No te vuelvas a meter con ella-Le advirtió con un gesto serio apuntándolo-.

Las burlas ahora se centraban en el niño que acababa de ser derribado por una niñita, Santana se fue directo a Brittany y la ayudó a levantarse.

-¿Estás bien?-Le preguntó preocupada-.

Brittany ya no quería llorar, ahora tenía una sonrisa gigante, la más hermosa que Santana había visto.

-Gracias, nunca nadie me había defendido-Le dijo-.

-Yo te voy a defender-Le prometió-.

-Seremos mejores amigas-Decretó la rubia-.

-Seremos mejores amigas-Repitió con toda la ilusión que se puede tener a los cinco años-.

Y por primera vez unieron sus meñiques en señal de promesa, una que duraría toda una vida.

Fin Flasback.

Brittany miraba por la ventada de su departamento como la lluvia mojaba las calles, estaba como ese día, melancólica. Añoraba a Santana con cada parte de su cuerpo, la recordaba, la soñaba, la tenía en cada parte de si y ese día no había ayudado haber abierto la última caja que guardaba de su vida en Paris.

¿Pasaría alguna vez? ¿Podría superar ese sentimiento?, no lo sabía y se agobiaba pensando que esa sería su vida, que cumplía treinta, cuarenta, cincuenta y la seguía extrañando. ¿Santana estaría igual? ¿La pensaría tanto como ella lo hacía?, no lo sabía, su última conversación había sido una cordial charla entre ex que se supone están siguiendo adelante, o eso le había dejado entrever, que lo único que quería, era seguir adelante.

El timbre la sacó de sus pensamientos, por un minuto no supo quién podría ser, hasta que recordó que estaba esperando a Megan, otra vez la culpa, otra vez ese sentimiento de esperar a alguien que no era quien debería ser.

-Buenas noches…pase por la cena como prometí-Dijo la empresaria sonriente mostrándole un par de bolsas que traía en las manos, le robó un beso y avanzó hasta el pequeño salón-.

-Huele muy bien-Dijo Brittany intentando verse animada, pero quizás no lo intentó lo suficiente-.

-¿Te sucede algo?-Preguntó sentándose en el sofá de la rubia-.

-Nada, sólo tuve un día muy largo, los miércoles tenemos doble función-Explicó-.

-¿Cuánto falta para que termine la temporada?-Preguntó interesada-.

Brittany había ido a su cocina para buscar platos y copas para el vino.

-En un comienzo habíamos planificado una temporada de dos meses, pero con el éxito los ejecutivos quieren extenderla por dos más-Respondió sentándose a su lado y abriendo el vino que había llevado Megan-.

-Debes sentirte orgullosa de que haya tenido tanto éxito-Comentó-.

-Lo estoy, ha sido mucho trabajo pero al ver la recepción que ha tenido en el público, compensa-Dijo con una sonrisa que no alcanzó a llegar a sus ojos-.

-Y además deben estar ansiosos porque salgan las nominaciones a los Tony, estoy segura que van a arrasar-.

-No lo sé, aunque Rachel se merece una nominación, lo ha hecho increíble-.

-No es la única que lo ha hecho increíble-Susurró acercándose a sus labios-.

Buscando un beso que terminó en un débil roce de labios impulsado por ella más que respondido por su novia. Le dolió, le dolió ver que era otro de esos días donde Brittany parecía estar más lejos que cerca.

Era de esos días donde todo era más frágil.

Donde temía que en cualquier segundo le dijera que su relación ya no iba más.

Y lo que ella sabía no iba a hacer otra cosa que la justificación que Brittany estaba buscando para dejarla, estaba segura de eso.

Flashback.

Dos días antes

Megan miraba esa mujer que estaba sentada al frente, ¿Cuánto valía su relación con Brittany?, esa pregunta seguía repitiéndose en su cabeza.

-¡Que te has creído!-Exclamó la empresaria con un tono de no creerse lo que estaba escuchando-.

-Cálmate un poco y no te hagas la ofendida-Dijo Emma-Yo tengo información valiosa para ti y tú tienes dinero, podemos llegar a un acuerdo-.

-¿Tengo cara de caja de banco?-Preguntó con indignación-.

-Tienes mucho dinero, lo que te voy a pedir no va a afectar tu economía-Expresó haciendo un gesto con su mano-.

-Veo que crees verdaderamente que vas a lograr sacarme dinero, ¿Qué clase de mujer eres? ¿Vas por la vida inventando que te acuestas con mujeres para luego sacarle dinero a sus novias?-Inquirió enfadada-.

Emma la miró y luego desvió la mirada con un gesto de haberse sentido ofendida.

-Tuve un accidente y ya no puedo volver a bailar-Expresó la francesa dolida-.

-Pues creo que el karma existe-Comentó con sorna-.

-Mis ahorros los tuve que gastar en facturas médicas-Agregó contándole parte de esa historia- Vi una foto tuya con Brittany en una revista, en la sección de sociales…-.

-¿Y entonces pensaste que sería tan fácil como venir aquí y sacarme dinero?-Preguntó irónica- Vete de mi oficina y no vuelvas-Le dijo seria-.

Emma sonrió y se levantó con esfuerzo de la silla, sacó un pequeño papel de su cartera.

-Conozco a Brittany, la conozco tanto, durante siete años estuve junto a ella y fui la espectadora de su relación con López, de esa relación perfecta que parecía que no iba a terminar jamás- Comenzó la francesa- Se amaban como nunca he visto amarse a dos personas y Britt no se cansaba de decir que era el amor de su vida, que desde que tenía cinco años supo que Santana era su alma gemela-Se detuvo un segundo- ¿De verdad crees que ya renunció a ella?-Rio- Sólo necesita una excusa para dejarte e ir otra vez por ella y tú lo sabes, lo sabes-Concluyó-.

Arrojó su tarjeta sobre el escritorio de la empresaria.

-Estaré esperando tu llamado-Le dijo Emma y salió de la oficina-.

Megan giró otra vez su silla para mirar hacia la ventana. Aquella mujer por muy detestable que fuera tenía razón y ella lo sabía. Y saberlo dolía.

No fue capaz de romper la tarjeta, sólo la tomó y la guardó en el primer cajón de su escritorio.

Fin flashback.

-¿Estás bien?-preguntó la rubia dándose cuenta que Megan se ido de su conversación-.

-Sí-Respondió-Pero creo que es mejor que me vaya, tengo mucho trabajo por la mañana- dijo al ver que ya habían cenado, casi sin hablar de otra que no fuera trabajo-.

-Claro, te acompaño al auto-Le dijo la rubia-.

Y Megan le dio una media sonrisa, ni siquiera había intentado que se quedara, ni siquiera un pequeño esfuerzo por estar más tiempo con ella. Bajaron hasta donde la esperaba el auto con su chofer.

-Nos vemos en la semana-Dijo la rubia-.

-Claro-Respondió Megan-.

Y otra vez fue ella la que forzó un beso, quién puso todo lo que sentía en aquella caricia que no le fue devuelta de la misma manera. Se subió al auto y vio como Brittany le hizo una seña de adiós.

Tomó su teléfono y sacó de tu billetera la tarjeta que había traslado desde el primer cajón de su escritorio.

Un tono fue suficiente para que le contestaran, no se reconoció en aquellas palabras que dijo, debía ser la fría empresaria, aquello sería sólo otro negocio.

O eso quiso pensar.


Una semana más tarde

Santana iba de un lado a otro, los nervios estaban consumiéndola. Era el día, el día donde Christine vería su colección y se decretaba si tenía a favor o en contra a la mujer más poderosa de la industria de la moda norteamericana. Hablaba con las modelos que había contratado para que le hicieran un pequeño desfile con los diseños que consideraba iban a ser considerados parte de su sello, además había maniquíes a los costados del pequeño "escenario", esos era los que aún no estaba segura de incluir en su primer desfile.

Su primer desfile, pensó.

Santana López tendría su primer desfile, tendría su marca y sus diseños estarían en las tiendas más exclusivas del mundo.

Si todo salía bien, lo que aún no era seguro, se sentó en el sofá, justo al frente de donde serían mostrados sus diseños, tomó una taza de café, de ese carísimo café que había comprado para agasajar a la directora de Vogue.

El timbre sonó, miró la hora, aún no debería ser Christine. Suspiró profundo y abrió, de inmediato se fue a los brazos de su mejor amiga.

-Cálmate, todo saldrá bien-Le dijo Quinn con una sonrisa-.

-No puedo más de los nervios…no puedo más-Se lamentó Santana haciéndola entrar-.

Quinn dio un vistazo y vio que la mayoría de las modelos ya estaban vestidas y maquilladas, Santana había contratado a dos personas, una maquilladora y otra que se encargaba de ayudarla a vestir a las modelos. Había una especie de telón blanco y en la parte superior el logo de "Santana López".

-Se ve todo muy bien, ¿a que me quedó lindo el logo?-Dijo la rubia para animarla y sacarla de su crisis-.

-Gracias por eso Q, sé que tienes mucho trabajo y me aun así te has dado el tiempo de ayudarme, de estar aquí-Le dijo la latina-.

Quinn pasó uno de sus brazos por los hombros de su mejor amiga.

-Eres mi mejor amiga, López, así que déjate de tonterías, estoy aquí porque es donde debo estar, lo que sea para ayudarte-Le dijo con una sonrisa-.

El timbre de nuevo, Santana suspiró profundo, sentía un nudo en su estómago, ya estaba, había dado todo de sí, ahora sólo le quedaba esperar.

Abrió la puerta con Quinn a sus espaldas, y vio a una sonriente Christine entrar con dos personas más.

-Buen día Santana-La saludó de buen humor estirando su mano-.

"Va ser bueno cuando me digas que te gustó mi colección", pensó la latina, pero sólo respondió en automático-.

-Buenos días-Saludó la latina-Christine, ella es Quinn Fabray, mi publicista-La presentó-

Christine la dio la mano y le presentó a las dos personas que venían con ella, eran dos de sus editoras.

-Habría traído a Francis, pero como se fugó no me quedó más opción que reemplazarla-Dijo bromando Christine-.

Santana le dio una sonrisa nerviosa, ella también habría preferido a Francis, alguien cercano le ayudaría a estar más segura. Santana les sirvió café y las hizo ubicarse en el sofá, Quinn estaba a un costado ayudándola a supervisar los últimos detalles.

Era el momento, debía presentar su colección, tomó aire y se puso frente a sus invitadas.

-Christine, he organizo un pequeño desfile para que veas mi primera colección que está compuesta de veinte diseños, entre vestidos y trajes, espero sinceramente que sea de su agrado-Explicó brevemente y tomó lugar junto a Quinn-.

Las modelos comenzaron a caminar y mostrar cada diseño, Santana veía como Christine observaba con gesto serio y le hacía algunos comentarios a sus acompañantes. Bebía un sorbo de café, miraba de reojo, hacía otro comentario. Las modelos iban pasando y Santana deseaba que aquello se terminara pronto, porque no podía más con la ansiedad.

La última modelo.

Aquél traje que le había dado su primera portada de Vogue y ya estaba. Sonrió aliviada, no sabía como pero los nervios se habían ido, tenía veintiséis años y la directora de Vogue estaba viendo sus diseños, iba a tener su propia marca, pasara lo que pasara, lo había logrado, estaba viviendo su sueño.

Su sueño.

Todas las modelos salieron y se quedaron expectantes, Santana se acercó hasta Christine que se había levantado del sofá, tenía una expresión difícil de leer.

-¿Qué te pareció?-preguntó la latina-.

Y aquella pregunta pareció que fue contestada cinco años después.

-Tienes talento-Expresó crípticamente-.

-Gracias…-Dijo sin saber totalmente lo que aquella frase significaba-.

-Qué quieres primero ¿lo bueno o lo malo?-Preguntó la mujer-.

-C-creo que lo malo…-Susurró-.

-Tienes talento pero has traspasado parte de tu ansiedad a tus diseños, quieres hacerlos brillar y lo entiendo, es tu primera colección, pero a veces en lo sencillo está lo inolvidable- Comenzó- Así que puedo enviarte algunas notas con pequeños cambios que podrías probar-.

Santana afirmó con la cabeza.

-Pero…-Agregó con tono de misterio-En general es una gran colección, Santana y con mucho gusto estaré en tu desfile- Dijo finalmente-.

Santana no lo podía creer y sin poder contenerse le dio un fuerte abrazo a Christine, quien no supo cómo responder ante aquella muestra de cariño quedándose quieta mientras duraba el abrazo. Santana cayó en cuenta que estaba haciendo y la soltó.

-Lo siento, lo siento…-Le dijo pasando sus manos por los costados del traje de la mujer, como si la hubiese arrugado-.

Luego abrazó a Quinn, quién si supo responderle.

-Estoy orgullosa de ti-Le susurró la rubia-.

-Ahora, debes confirmar con mi asistente la hora y el lugar del desfile, mientras antes lo hagas mejor, sabes que tengo muchos compromisos-Le dijo Christine-.

-Lo haré, ya tenemos casi todo organizado, será en dos semanas-Le dijo Santana-.

-Pues buena suerte con lo que te queda por hacer y te enviaré mis comentarios-.

-Los estaré esperando-Le dijo-.

Se despidieron de manera cordial, la latina cerró la puerta y estallo en un estado pleno o casi, porque su primera reacción fue tomar su teléfono y llamar a Brittany, estaba deseosa de contarle como uno de sus sueños se estaba haciendo realidad.

-Me gustaría quedarme para celebrar, pero tengo que volver a la oficina ¿celebramos esta noche, dale?-Propuso la rubia-.

-Llegaré para cenar-Respondió la latina-.

Se dieron un abrazo apretado y Quinn se fue, dejando a la latina sola con sus pensamientos. Seguía con la idea de llamarla, pero no sabía si fuera lo "correcto", no quería hacer a Brittany parte de su sueño. Lo pensó mejor, ella sabía que la rubia tenía un lugar inamovible, aunque quizás no lo supiera, aunque quizás ya no la pensara de esa manera.

Un sueño, una ilusión que se estaba haciendo realidad frente a sus ojos y no podía decírselo a la única persona con la que quiso siempre compartir su sueño, su vida. Su todo.

Quizás un mensaje no sería tan invasivo, pensó.

"Lo logré, la directora de Vogue estará en mi desfile y presentará mi colección", escribió.

Preciso, algo impersonal, sin caer en sueños que alguna vez soñaron juntas.

No esperaba una respuesta, sólo dejó el aparato y se fue con las modelos para comenzar a desarmar lo que había montado.


Sophie había tenido un día difícil, por la mañana había enviado a un pequeño niño con cáncer a casa porque ya no había nada que pudiera hacer y ahora, ahora salía del quirófano derrotada, la había perdido, su corazón dejo de latir en sus manos y nada de lo que hizo la trajo de vuelta.

Amaba lo que hacía pero en días como ese hubiese preferido no haber elegido hacerse cirujana pediátrica, trabajar con niños, no poder salvarlos, era algo que nunca iba a dejar de afectarle. Apoyó ambos codos en la mesa de recepción del piso de pediatría, escondió su cara entre sus manos avergonzada, quizás si hubiese sido más rápida, quizás si hubiese podido parar la hemorragia…quizás y en su cabeza repetía lo que había hecho una y otra vez.

Sintió como un calor la invadía y se aferró con fuerza a los brazos que la rodeaban desde la cintura, se dejó proteger por ese cuerpo que estaba reconociendo.

-Buenas noches-Susurró Alison en su oído-.

Sophie se volteó y de inmediato escondió su cara en el la curva del cuello y el hombro de la cantante.

-Hey… ¿Qué pasa?-Le preguntó preocupada haciéndole cariño el pelo-.

-He tenido un día horrible…acabo de perder un paciente…otro más-Le susurró descansando toda su frustración en ese hombro que estaba para consolarla-.

-Tranquila, seguro hiciste todo lo que pudiste-Le dijo Alison afianzando su agarre en la cadera y siguiendo con su caricia en el cabello-.

Sophie estuvo unos minutos así, no sabía cuántos pero Alison había logrado hacerla sentir un poco mejor. Se distanció despacio, se sacó su gorro de cirugía y la miró.

-¿Qué te trae por aquí, superestrella?-Preguntó con una media sonrisa-.

-Tengo algo que decirte…que quizás, sólo quizás te anime un poco-Le dijo devolviéndole la sonrisa-.

Sophie la miró expectante.

-¡Ya se vendieron todas las entradas para el concierto!-Exclamó-.

-Pero…sólo se pusieron a la venta ayer…-Expresó sorprendida-.

Alison la quedó mirando fingiendo haberse sentido ofendida con ese comentario.

-¿Qué acaso dudabas que tu superestrella favorita lograra llenar el Madison?-preguntó tomándola otra vez por la cadera-.

-No-.

-Me parece…-.

-Que no eres mi superestrella favorita…-Agregó sonriéndole-.

-Ahora sí que me ofendiste, doctora Clayton-Le dijo acercándose a sus labios-Vas a tener que compensarme-.

-¿Y que sería lo que quieres de compensación?-preguntó coqueta-.

-Uno beso…o dos…o tres… ¡o cientos de besos!-Exclamó con una distancia mínima-.

Sophie sonrió y la beso, lenta y sensualmente, dejando a Alison casi sin aliento.

-Te vas a tener que conformar con este porque estamos en mi lugar de trabajo y no quiero dar un espectáculo…-Susurró en su oído-.

-¿Ya terminaste tu turno?-Preguntó-.

-Sí, ya iba por mis cosas-Respondió-.

-Te espero, Quinn me escribió para invitarnos a su departamento, una pequeña reunión para celebrar que Santana logró la aprobación de…de alguien importante para su desfile-Le dijo la cantante-.

Sophie frunció el ceño-.

-¿Quinn te escribió? ¿La misma Quinn que era mi novia hasta hace algunas semanas?-Preguntó divertida-.

-Éramos amigas antes de ti doctora Clayton, además las lesbianas somos así, nos encanta salir con las ex novias de nuestra actual novia-Dijo bromeando-.

-¿Y quién sería tu novia?-Preguntó la doctora haciéndose la seria-.

Alison cayó en lo que había dicho y su expresión era un poema. Sophie soltó una carcajada y se acercó para darle un pequeño beso.

-Espérame en la puerta de ingreso, no demoraré mucho-Le dijo la doctora-.

Alison siguió las indicaciones aún perpleja por lo que había dicho sin querer.


Quinn había decidido salir temprano de la oficina, sí, ella lo decidió, porque aparentemente ahora era su propia jefa y de la de muchas personas más. Sonrío recordando la mirada que le habían dado esa mañana durante la reunión que sostuvo con los jefes de área, esa mirada de rencor por tener que darle los informes a ella, una aparecida en la Compañía, le gustaba, lo había disfrutado de sobremanera, sobretodo de la cara de todos esos hombres vestidos de trajes caros tenían que bajar la cabeza ante sus órdenes.

Sabía que eso era pasajero, pero lo disfrutaría mientras durara. Ahora estaba en su departamento, quería que Santana tuviese una cena especial, se lo merecía después de todo el trabajo que había tenido, así que llamo a algunas de sus amigas, pidió mucha comida al delivery y pasó por algunas botellas de alcohol, había que celebrar.

-Quinn, llegue-Decía Rachel entrando al departamento-.

-¡En la cocina!-Exclamó-.

Rachel no podía negar que se estaba acostumbrando demasiado fácil a toda esa rutina. Le gustaba llegar a casa de Quinn después de las funciones, le gustaba dormir al lado de Quinn y despertar al lado de Quinn, le gustaba todo lo que hacía con Quinn.

Y sinceramente no tenía ni un poquito de ganas de irse del departamento de la rubia, quería alargar lo que más pudiera "esos días" que se supone estaría ahí.

-No me digas que todo esto lo hiciste tú-Bromeo Rachel entrando a la cocina y abrazando por la espalda a su rubia-.

-Claro que lo hice yo, estuve toooda la tarde en la cocina-Respondió bromeando-.

-Entonces comeré con miedo a intoxicarme-Susurró la actriz-.

-Te escuché-Le dijo Quinn-.

Rachel rio y le robó un beso.

-Pase por lo que me pediste-Le dijo dejando una bolsa sobre la isla de cocina-.

-Gracias-Dijo dándole otro beso-.

-¿Necesitas ayuda con algo?-Preguntó-.

-Puedes ir a ver Beth a su habitación, dijo que iría a cambiarse y aún no vuelve…creo que cada día se parece más a Santana-Dijo en tono de falso lamento-.

-Eso no sería tan extraño, Santana es como su súper heroína-Exclamó-.

-Lo sé, casi que me da celos-Bromeo-.

Rachel fue a la habitación de Beth, tocó dos veces y escuchó que la pequeña le decía que pasara.

-Hola-Saludó-.

-Hola Rachel-Respondió sin mirarla, estaba absorta mirando los dos vestidos que tenía sobre su cama-.

-Tú madre me envió a buscarte…-.

-¿Cuál de los dos crees que deba usar?-Preguntó la pequeña con aflicción en su voz, al aparecer era una decisión muy difícil-.

Rachel miró ambos vestidos y pensó por algunos segundos.

-El rosa te queda muy bien, pero creo que el verde hace resaltar tus ojos….si, me gusta el verde-Le aconsejó-.

-Tienes razón-Contestó como una niña grande-El verde será, dile a mamá que salgo en un momento-.

-Le diré-Dijo y depositó un beso en la cabeza de Beth antes de salir-.

Rachel salió con una sonrisa divertida, encontrándose con Quinn en el salón.

-¿Todo bien?-preguntó la rubia, poniendo algunos platos sobre la mesa-.

-Sí, solo tenía un dilema sobre que vestido usar que la tenía muy complicada-Respondió Rachel-.

-Te lo dije, cada día más parecida a Santana-Dijo girando su cabeza en negación-.

En eso sonó el timbre.

-Yo abro- dijo Rachel-.

Caminó hasta la puerta y se encontró con Sophie y Alison.

-¡Hola!-Exclamó la pelirroja-.

-Pasen-Las invitó-.

Sophie dejó un beso en la mejilla de Rachel y le dio una gran sonrisa.

-Hola rubia-Saludó Alison a Quinn-.

-Hola a ambas, siéntense, Santana me escribió y está por llegar-Les dijo-.

Se sirvieron una copa de vino y se acomodaron en el sofá.

-¿Qué tal el día Soph?-Le preguntó Quinn de manera natural, ellas habían sido novias después de todo-.

-Complejo…-Respondió dándole una media sonrisa-.

-Lo siento, pero sabes que no los puedes salvar a todos…-Dijo Quinn entendiendo de inmediato que le pasaba-.

-Lo sé, pero sigue siendo duro-Agregó la doctora-.

Rachel y Alison miraron esa interacción como algo natural, ninguna de las dos sintió celos o algo parecido, de hecho agradecían que después de todo lo que había pasado pudieran estar compartiendo así.

Santana abrió la puerta con su llave como lo hacía normalmente y se encontró con sus amigas en el salón.

-¿Y esto?-Preguntó la latina-.

-Quinn ha organizado una cena en tu honor-Respondió Sophie acercándose a saludar-.

Santana sonrió.

-Gracias Q- Le dijo llegando hasta ella y abrazándola-.

-Te lo mereces, esto y más-Le dijo en el oído para luego distanciarse un poco- Además ya venía siento tiempo que nos viéramos todas otra vez…alguna excusa había que encontrar para beber-Exclamó de buen humor-.

En eso salió Beth de su habitación y se fue directo a los brazos de Santana.

-Pero que guapa que estás-La alabó la latina-.

-Gracias, aunque no es tan bonito como el que tú me hiciste-Respondió-.

-Y sólo lo tienes tú, nadie más en todo el mundo tiene un vestido como ese-Dijo haciéndole un guiño-.

Las chicas estaban bebiendo una copa de vino antes de sentarse a cenar, cuando estaban por hacerlo sonó el timbre nuevamente.

-¿A quién más invitaste?-Preguntó Santana-.

-Ya lo verás-Respondió Quinn misteriosa-.

Al abrir la puerta, entraron sigilosas y no fue hasta llegaron al salón cuando hablaron.

-¡Sorpresa!-Dijeron Kayle y Francis al mismo tiempo-.

Todas las presentes se alegraron de ver a sus amigas que habían estado casi diez días fuera de la ciudad. Santana se levantó del sofá y fue directa a abrazar a Francis.

-¡Lo hiciste joder!-Exclamó la latina- Eres la novia fugitiva más famosa de Nueva York-Agregó riéndose-.

Francis le respondió el abrazo de manera cariñosa, riéndose ante la broma que no era tan broma.

-¿Y para mí no hay abrazo?-Preguntó Kayle-.

-Claro que sí, ven aquí-Le dijo y le dio un abrazo apretado-.

-Estoy orgullosa, Quinn me dijo lo de Christine-Le susurró al oído-.

-Ya ya ya, no tanto tiempo abrazadas que ustedes tienen un muy mal prontuario-Bromeo Francis haciendo como que las separaba-.

Las chicas rieron y hubo abrazos por doquier, todas se alegraban de estar nuevamente reunidas. Pasaron a sentarse para cenar. Santana miraba con algo de envidia a todas las parejas que la rodeaban, agradecía mucho que Quinn haya tenido el detalle de la cena, pero no podía evitar sentir que había una sola persona con quien le gustaría estar en ese momento, celebrar lo que con tanto esfuerzo estaba logrando.

El timbre sonó y Quinn frunció el ceño, ella no había invitado a nadie más, en eso sin querer miró a Rachel, quien le devolvió una mirada llena de ¿disculpa?.

-Yo voy-Dijo Santana al ver que Quinn estaba ocupada abriendo una botella de vino-.

La latina camino los escasos metros hasta la puerta y como si su mente tuviese el poder de materializar sus deseos, se encontró de lleno con esos ojos celestes de lo que se había enamorado con tan sólo cinco años.

Brittany se dio cuenta que Santana estaba evidentemente sorprendida y no supo si esa sorpresa era buena o mala, si había acertado o no en ir. Le había dado vueltas toda la tarde, desde que Rachel le dijo que esa noche le harían una cena a Santana en casa de Quinn, le dijo así como algo sin tanta importancia agregándole que si quería se podría pasar. Brittany, no sé decidió, fue como si su cuerpo sin pedirle permiso haya llegado solo hasta ahí, así lo sentía, sus pasos sólo pudieron tener una dirección y como siempre fue hasta ella. Hasta esa latina hermosa que la miraba con sus ojos brillantes.

-Pasa, ya estábamos por cenar-La invitó la latina-.

-Te traje esto-Dijo dándole una botella de vino-.

Y no era cualquier botella de vino, era de la marca italiana que solían tomar cuando vivían en Paris.

-¿Cómo la conseguiste? Pensé que no la vendían acá-Dijo Santana-.

-La traje cuando vine de Paris y la estaba guardando para una ocasión especial-Dijo alzando sus hombros- Creí que esta era la ocasión, así que la traje para ti, para celebrar que estás haciendo realidad tu sueño-Agregó la bailarina-.

Su sueño.

Otra vez esas dos palabras que se sentían tan cerca y tan lejos, justo como sentía a Brittany en ese momento, tan cerca de ella, pero tan lejos al mismo tiempo.

-Hola a todas-Dijo Brittany haciendo un gesto con su mano-.

-Hola Britt-Dijeron varias al unísono-.

-Ya voy por un puesto para ti-Dijo Quinn con una sonrisa, pensando que iba a tener que comprar un comedor más grande, entre tantas chicas su salón se comenzaba a ver pequeño-.

-Qué bueno que te pasaste-Le dijo Rachel con una sonrisa cómplice-.

Y Santana pensó que más tarde le debía agradecer que haya invitado a Brittany.

-¡Si no es la rubia más buscada en todo Nueva York!-Exclamó Britt dirigiéndose hacia Francis-.

Las chicas rieron.

-La misma-Respondió-.

-Pues la próxima vez que decidas no aparecer en tu matrimonio, podrías avisar para ahorrarnos el regalo-Bromeo la bailarina-.

-Ya no habrá más matrimonios, así que tranquilícense todas…-Agregó la rubia editora-.

-Menos mal porque ¡odie ser dama de honor!-Exclamó Rachel-.

Y estalló una carcajada grupal.

-Que lastima que ya no quieras intentar casarte otra vez, yo habría sido una gran dama de honor para Kayle-Comentó Alison, el ambiente estaba muy relajado, bromeando unas con otras-.

-Lamento decirte que Kay, me habría elegido a mi como dama de honor ¿o no Kay?-Presionó Sophie-.

Kayle sonrió y le dio una mirada cómplice a Francis, que las demás chicas no lograron captar.

-Elegiría a Santana, seguro haría ¡la mejor despedida de soltera!-Exclamó bromeando-.

La latina rio sonoramente.

-¡De eso estás segura Carpentier!-Exclamó guiñándole-.

-¡Eso ni en mil años!-Exclamó Francis- Sobre mi cadáver tú le haces la despedida de soltera a mi chica- Agregó bromeando y agarrándola la cara de Kayle para robarle un beso-.

Así siguió la noche, después de cenar Quinn había acompañado a Beth a su habitación para que se durmiera porque tenía escuela al otro día, para luego volver con sus amigas, lo estaba pasando realmente muy bien.

Santana no quitaba su atención de Brittany, de sus gestos, sus sonrisas, de ese brillo en sus ojos cuando hablaba sobre su trabajo y lo mucho que le gustaba. Fue a la cocina con la excusa de buscar otra botella, pero lo cierto es que necesitaba distraerse, necesitaba no sentirse tan absorbida por todo lo que Brittany le seguía produciendo. Se apoyó en la isla de la cocina y bajó su cabeza, ella ya estaba con alguien más, ella ya había dado un paso al frente, ella ya había seguido adelante.

-¿Todo bien?-Preguntó Kayle entrando a la cocina y viendo en la posición en la que se encontraba-.

Santana se giró para verla.

-Sí, todo bien-Contestó sin lograr ser creíble- ¿necesitas algo?-.

-No, sólo vine a pasarme un paño húmedo por la camisa, a Francis ya se le subió el vino y me aventó un poco encima-Explicó sonriendo y mostrándole la pequeña mancha oscura en su camisa azul-.

-Ven aquí-Le dijo dándole una media sonrisa y tomando un paño húmedo del lavamanos-

-¿Segura que estás bien?-Insistió Kayle-.

-Estoy cumpliendo mi sueño, claro que estoy bien-Respondió sin mirarla, usando esa frase de la que llevaba aferrándose todo el día-.

-¿Y es tú único sueño?-Inquirió-.

-Kay…-Dijo con voz casi de súplica-.

Kayle la tomó del mentón para que la mirara.

-Sé que han pasado muchas cosas entre ustedes, sé que su relación no ha sido fácil, pero San, ninguna relación lo es-Comenzó a hablar la heredera- Ustedes se distanciaron por sus carreras, ella cometió un error, pero… ¿quién no lo ha cometido?, mírame a mí, que tarde casi diez años en darme la oportunidad de estar con la mujer que amo…-Suspiró- Lo que quiero decir es ¿su error es más grande tu amor? ¿Qué el amor que ha demostrado tener por ti?...-Preguntó-.

Santana bajó la cabeza. Sabía la respuesta sin siquiera pensarlo.

-Ella está con alguien más…-Murmuró la latina-.

-Y Francis iba a casarse-Le dijo sonriendo- Son excusas y lo sabes…-.

Kayle salió de la cocina, ya había dicho lo que quería decirle.

Entrada la noche, Sophie y Alison fueron las primeras en irse, la doctora necesitaba descansar porque tenía una cirugía importante al otro día, luego lo hicieron Kayle y Francis, quienes del aeropuerto habían pasado a dejar sus maletas al departamento de la heredera y luego directo a la cena, por lo que ya iba siendo hora que descansaran.

-Quinn, yo ordeno esto, ve a dormir que seguro tienes mucho trabajo mañana-Le dijo Santana- Ya has hecho suficiente-Agregó dándole un beso de buenas noches- Gracias a ti también-Le susurró a Rachel-.

La actriz le dio una sonrisa cómplice, gesticulando un "de nada". Quinn aceptó y tomó la mano de Rachel para ir hasta su habitación como lo habían estado haciendo los últimos días. Se cambiaron al pijama y se acostaron muy cerca una de la otra.

-Quinn…-Susurró Rachel protegiendo su vulnerabilidad en la oscuridad de la habitación.

-Si…-Dijo la rubia acercándose un poco más, instándola a que se acomodara en su pecho-.

-Yo…ya han pasado algunos días… ¿te molesta que siga aquí?-Preguntó-.

Quinn sonrió.

-No, no me molesta…tú… ¿te quieres ir?-Expresó-.

-La verdad…no, no me quiero ir…pero sé que recién estamos volviendo a estar juntas y no te quiero presionar, tengo miedo de echar todo a perder otra vez…-Murmuró-.

Quinn la abrazó con más fuerza.

-No me estás presionando, yo te quiero…aquí…conmigo-Respondió-.

Rachel no necesitaba más respuestas por esa noche, así que se acomodó más en los brazos de su precisa rubia, buscó sus labios para un beso de buenas noches y se durmió con una sonrisa.

En el salón Santana había tenido la ayuda de Britt para dejar todo más o menos en orden, cuando vio que la rubia se sentó en sofá se dio cuenta que quizás no tenía ganas de irse aún, así que buscó la botella que había traído la bailarina, la abrió y fue hasta donde estaba ella.

-¿Compartimos?-Le dijo mostrándola la botella-.

-Claro, como en los viejos tiempos- Y aquella frase salió más amarga de lo que quiso que saliera-.

Santana dejó pasar aquello y sirvió ambas copas.

-Me siento tal aliviada, los últimos días fueron una locura…-Comentó la latina-.

-Sabía que lo ibas a lograr…igual estuve pendiente del teléfono y me alegró mucho recibir tu mensaje-Le dijo la rubia-.

-¿Recordaste que era hoy?-Preguntó sorprendida-.

-Claro que sí, puedo ser despistada pero nunca olvidaría algo que es importante para ti-Sostuvo la rubia con seguridad-.

A Santana sin quererlo se lo formó una gran sonrisa.

-Sé qué crees que nunca me importó tú trabajo, pero no es cierto…-Suspiró, quizás era el vino el que le estaba soltando las palabras- Yo siempre me sentí tan orgullosa de ti, quizás no fui a suficientes desfiles en los que trabajaste y lo lamento…yo…-.

-Britt, ya es suficiente, eso está en el pasado…-La detuvo la latina- Ahora tendré un desfile y será solo mío…-Agregó-.

-Y no me lo perdería por nada-Expresó espontanea- Y créeme voy a gritar mucho, hasta estoy pensando en llevar mis pompones-Bromeo-.

-¡Britt! ¡Que no es un partido de football!-Exclamó divertida, poniendo su mano inconscientemente en el muslo de la bailarina-.

-¡No me importa! ¡Yo quiero que todos sepan lo muy orgullosa que estoy de mí no…!-Casi que lo dice, aunque esas tres letras que le faltaron no eran necesarias, las dos sabían lo que casi había dicho-.

Y Brittany sentía que aquella palabra tenía pertenencia, que esa pequeña palabra que había estado diciéndole a alguien más y que se sentía extraña tenía dueña, por eso no se sentía real cuando se lo decía a Megan. Lo innegable de la pertenencia la hizo temblar.

Santana no sabía que decir para romper el incipiente silencio que las estaba cubriendo, sentía que cualquier palabra que dijera no sería la correcta. Vio como Brittany bajaba la mirada avergonzada por haber arruinado el momento, así que quiso que supiera que no había arruinado nada. La tomó por el mentón para que le viera a los ojos, para dejar que esa transparencia en su mirada hablara por ella, para que le dijera que estaba bien, que no importaba que la siguiera sintiendo su novia, porque a ella le pasaba exactamente lo mismo.

-C-creo que es mejor que me vaya…-Dijo Britt ahogada por la intensidad de esa mirada-.

Un segundo más y haría algo de lo que posiblemente se arrepentiría o quizás no, quizás jamás se arrepentiría, pero no era correcto, no podía besar a Santana.

La latina afirmó con la cabeza, tal vez era mejor dejarla ir, aunque aquello no se sintiera del todo bien.

-Te llamaré un taxi-Dijo Santana, tomando su teléfono-.

Y aquellos quince minutos que demoró en llegar el taxi fueron como segundos para una latina que no quería dejarla ir. Tenía una sensación, una que le decía que no dejara que se fuera así.

-Te veré en tu desfile-Le dijo la rubia tomando su mano, necesitaba volver a sentirla cerca-.

-Espero que lleves tus pompones-Bromeo la latina para que aquello no fuera tan amargo-.

Brittany se acercó y le dejó un beso en la mejilla, uno que duró al menos unos segundos mientras que con su mano le acariciaba la otra mejilla. No fue capaz de decir nada más porque ya no confiaba en sus palabras, no confiaba en lo que podía salir de su boca en ese momento.

Santana la vio irse y luego volvió al sofá, se sirvió vino, lo bebió, cerró sus ojos, aquél vino sabía a recuerdos, sabía a sus labios.


Francis abría sus ojos con mucho esfuerzo, quizás se había tomado alguna copa demás en la cena y ahora la resentía en su cabeza. Sentía el calor del cuerpo desnudo de Kayle, abrazándola por la espalda, sonrió en el recuerdo maravilloso que había sido sentirla la noche anterior y la anterior y la anterior, porque desde que estaban juntas de nuevo que no hubo noche donde no hicieran el amor.

La rubia sintió como Kayle comenzaba a moverse, acariciándola lentamente desde su abdomen hasta su pecho.

-Buen día…-Le susurró Kayle en el oído con voz insinuante-.

-Mmm….no me quiero levantar- ronroneo haciendo su cuerpo hacia atrás, provocándola-.

-Tampoco quiero salir de la cama-Murmuró dejando besos por todo su cuello-.

-Si sigues haciendo eso, oficialmente no saldré de la cama- Dijo volteándose para verla a los ojos-Y tenemos muchas cosas que hacer, Kay…recuerda que dijimos que está noche reuniríamos a tu familia y la mía…-Agregó-.

-Lo sé, es algo importante como para olvidarlo- Le dijo sonriente-.

-¿Nos duchamos juntas?-preguntó coqueta la rubia-.

-Claro que si- Respondió dándole un pequeño beso-.

Esa ducha claramente duró mucho más de lo que debía durar, porque entre besos y caricias cual adolescentes con las hormonas revueltas volvieron a hacer el amor.

Francis había preparado el desayuno y mientras Kayle se vestía para ir a la oficina, ella observaba a su alrededor. Ese lof tenía potencial, no era tan espacioso como su departamento, pero podría acostumbrarse, el problema era que Kayle claramente no se había dado el tiempo de amueblarlo menos podía decir que tenía una decoración.

-¿Qué estás pensando que tienes el ceño fruncido?-Preguntó Kay, vestida con un impecable traje-.

-Tenemos que hacer algo con esto-Le dijo seria, ella había optado por ponerse su pijama de seda y la bata encima, aún no saldría-.

-¿Con qué?-Preguntó Kayle no entiendo que lo que tenía a Francis tan complicada-.

-¡Con esto Kay!-Exclamó agitando sus brazos intentando abarcar todo el espacio-.

-¿Con el departamento?-Inquirió dándole una mordida a su tostada-.

Francis desde que conocía a Kayle, o sea, hace mucho tiempo, sabía que esas cosas no se le daban bien.

-¿Dónde quieres que cenemos? ¿Aquí en la mesa de la cocina?-Preguntó con una mano en su cadera-.

Kayle sonrió y se acercó a ella, tomándola por la cadera para acercarla a ella. Francis era así, a ella le importaba esas cosas como la decoración.

-No es un problema que no tenga solución, mi amor-Le dijo y sacó de su bolsillo su billetera, de ahí le dio su tarjeta- Decóralo como tú quieras- Agregó robándole un beso-.

-¿No te da miedo darme tu tarjeta?-Preguntó en broma-.

-Lo mío es tuyo ahora-Susurró cerrando sus ojos para besarla, se le estaba haciendo tarde y debía ir a la oficina-.

-Yo me ocuparé de todo, pero no vuelvas tarde ¿trato?-Dijo Francis-.

-Trato-Respondió y le dio el último beso-.

Que difícil iba ser aguantarse todo un día sin besarla, se había acostumbrado a esos días de vacaciones donde estaban todo el día juntas besándose, tocándose, hablando sobre su vida. A Francis le había gustado mucho la casa en Napa, por lo que habían prometido volver lo antes posible, ese lugar rodeado de viñedos se había transformado en su refugio, en el lugar que albergaba su secreto.

La rubia miró a su alrededor, tenía mucho trabajo por delante si quería que ese lugar estuviese listo para la hora de la cena. Había un espacio abierto donde estaba la cocina, el salón y ¿el comedor?, lo único que no estaba en ese ambiente era el dormitorio, al que se llegaba por una escalera que estaba al lado de la cocina, era un lof en todo el sentido de la palabra y a ella jamás la habían convencido demasiado, prefería los departamentos con puertas, si, le gustaban las puertas.

Pero a Kayle le gustaba, así que encontraría la manera de que a ella también le gustara. Subió al dormitorio para vestirse, sabía que debía ir a su departamento por más ropa pero una parte de ella tenía miedo ¿y si se encontraba con Thomas?, Rachel le había contado acerca de su encuentro y lo violento que había sido y eso que no era ella, era su amiga.

No quería pensar en lo que pasaría cuando se encontrar, lo que inevitablemente pasaría en algún momento.

Suspiró, quizás mañana iría, hoy se compraría un vestido bonito para la cena y se preocuparía solamente de su nuevo hogar, su hogar junto a Kayle. Llamó primero a su madre, que estaba encantada con la invitación, luego a James, quien tuvo la misma reacción, ahora venía lo difícil, la madre de Kayle.

-Buen día-Saludó la rubia-.

-¿Con quién hablo?-Preguntó Isabel-.

-Isabel, soy Francis-Expresó un tanto nerviosa-.

-Hola Francis, buen día, lo siento es que no tengo tú numero registrado-Dijo la mujer con amabilidad, disculpándose- ¿A qué debo tu llamado?-.

-Ehh, no sé si sabes, pero con Kayle estamos juntas de nuevo-Comenzó la rubia-.

-Lo sé, Jamos nos lo dijo el día que dejaste plantado a tu prometido en el altar y te fugaste con mi hija-Expresó la mujer en tono serio-.

Y Francis se quedó helada.

-Francis, estoy bromeando-Dijo Isabel soltando una risa recatada- Te escuchó- La alentó la mujer-.

-Llamaba para invitarlos a cenar esta noche en el departamento de Kayle, queremos reunir a nuestras familias, es muy importante para nosotras que vengan-Explicó-.

Isabel pensó de inmediato que podía ser lo "urgente" aunque estaba equivocada, solo un poco equivocada.

-Me encantaría, le diré de inmediato a Ben para que organice su día-Respondió- Si quieren a toda la familia, quizás deberías llamar a Claire, anda un poco sensible y si no la invitan seguirá diciendo que no la consideramos en la familia-Le comentó la madre de Kayle-.

-Si quieres me das su número y la llamaré-.

-Anota-.

Esa conversación había salido mucho mejor de lo que pensó en primer momento, lo que la relajó considerablemente en expectativa para lo que podría pasar en la noche. Una vez que había confirmado a los asistentes, llamó a un servicio de catering donde tenía a una conocida, fue difícil convencerla que le preparara algo para esa misma noche, la chica le decía que a ella le hacían pedidos con semanas de anticipación, porque debía comprar los insumos para preparar la comida, contratar a los cameros y armar todo. Pero como era costumbre, Francis no se rindió ante la negativa, le dijo que era algo sencillo para nueve personas y que como editora de Vogue podía conseguirle un pequeño recuadro recomendado sus servicios de catering gourmet.

Aquello fue suficiente, ya tenía a los invitados y la cena.

Ahora, tenía que apresurarse porque necesitaba comprar muebles y que se los trajeran el mismo día, toda una odisea para una rubia que estaba acostumbrada a salir victoriosa ante la adversidad.

Siete treinta de la tarde: lo había logrado.

Miraba orgullosa a su alrededor, había logrado darle identidad a ese lof descuidado que le había dejado Kayle por la mañana, incluso, había tenido tiempo de poner algunas fotos de ellas para darle un toque hogareño. Los del catering ya habían llegado y se movían de un lado para otro preparando todo, ella bebía una copa de vino y miró su reloj, Kayle ya debería haber llegado, intentó llamarla pero lo logró comunicarse, cuando sintió la llave en la puerta supo porque.

-Wooow-Dijo Kay-Mirando a su alrededor-Wooow, creo que me equivoque de departamento-Bromeo acercándose a Francis-Te quedó increíble, parece que fuera otro lugar- Agregó intentando darle un beso, pero la rubia le corrió la cara-.

-Cumplí mi parte, pero tú no la tuya, llegas tarde-La regañó con falsa molestia-.

Kayle le sostuvo la cara y le robó un beso.

-Lo siento-Se disculpó-Pero me llamó Sophie para que fuera al hospital, necesitaba una consulta urgente porque tenía un niño con un problema cardiaco grave y no estaba de acuerdo con el plan que tenía el cirujano cardiotorácico, así que fui y hable con ellos, tuve una idea acerca de cómo hacer la operación menos invasiva que le gustó más a Soph y luego me quedé en la galería viendo como salía la cirugía…por eso demoré…-Le explicó tomando de la copa que tenía la rubia-Lo siento-.

Francis entendió y vio en esa mirada verde lo mucho que Kayle extrañaba su vida de médico, eso era lo que amaba hacer y lo había dejado.

-Lo extrañas-Afirmó Francis-.

Kayle le dio una media sonrisa.

-Iré a cambiarme y regreso en unos minutos… ¿ya te dije lo hermosa que te ves?-Expresó esquivando el tema anterior-.

-Te amo-Susurró la rubia y se dieron otro beso antes de separarse-.

Ocho y media, la cena ya estaba comenzando, sólo faltaba que llegaran Claire con Ethan, lo que no tardó en pasar, estaban todos sentados en la mesa, hablando y disfrutando de la exquisita cena que les habían servido.

-¿Sólo yo estoy ansioso por saber a qué se debe esta agradable reunión?-Preguntó James-.

-No, no eres el único-Lo apoyó Amelia de manera cómplice-Yo también quiero saber lo que se traen estás dos-.

Kayle y Francis sonrieron con algo de nervios, lo que estaban por decir, estaban seguras iba a sorprenderlos a todos. Esperaban que gratamente.

-Si es para decir que están juntas de nuevo, eso ya lo notamos-Bromeó Ben-.

-¿Quieres que lo diga yo?-Preguntó en un susurró Kayle, recibiendo la afirmación de parte de Francis-.

-¡Hablen ya!-Exclamó James haciéndoles un gesto con su mano-.

Kayle le tomó la mano a su rubia por encima de la mesa y la miró con todo el amor que tenía en su corazón, sonrió, estaba tan feliz, luego fijó su mirada en su familia, especialmente en su abuelo.

Tomó aire y lo dijo.

-Francis y yo nos casamos-Soltó de corrido- Nos casamos en Napa, ya somos esposa y esposa-Agregó-.

Silencio.

Todos se miraban unos a otros, cada uno más sorprendido que el otro.

-Ustedes... ¿qué?- Dijo Isabel con una sonrisa nerviosa-.

-Nos casamos-Repitió Francis- Sólo lo hicimos-Agregó alzando los hombros y tomando la mano de Kay con más fuerza-.

-¿Así? Sin decirle a nadie…sin invitarnos…-Esa fue Amelia, Francis era su única hija y siempre había soñado con el día de verla en el altar-.

-Sabemos que esto los toma por sorpresa a todos, que hemos vuelto a estar juntas hace muy poco, pero nos amamos, nos amamos hace mucho tiempo y ya no queríamos esperar más-Expresó Kayle- Podemos hacer alguna ceremonia aquí si así lo desean, donde puedan estar todos- Agregó para calmar a su madre y la de Francis-.

-¡Por supuesto! ¡Eres mi única hija Kayle y quiero verte vestida de novia!-Exclamó Isabel-.

-Apoyó a Isabel-Dijo Phillip-.

-Tú ya me viste vestida de novia-Bromeo Francis dirigiéndose a su padre y logró algunas sonrisa-.

Pero había alguien particularmente seria.

-Lamento ser yo quien toque este tema, pero como todos saben quién se casa con un Carpentier debe firmar un prenupcial o en este caso un post nupcial- Expresó Claire con molestaría en su voz-.

-Tía Claire…-Dijo Kayle dolida-.

-Kayle tú sabes que así es, debemos proteger…-Iba a decir la mujer-.

-¿Proteger qué? Francis no va a firmar nada, ¡nada!-Expresó fuertemente la heredera- Todo lo que es mío es de ella ahora-.

-Kay, no me importa, firmaré-Dijo Francis para tranquilizarla-.

-Claro que no, tú no vas a firmar ningún prenupcial, eres mi mujer y para mí el matrimonio es para toda la vida…si me casé contigo es sin red de seguridad, no voy a permitir que firmes esos jodidos papeles -.

Kayle miró a su abuelo que estaba muy silencioso.

-¿Puedes dejar de actuar como una adolescente?-Inquirió Claire siguiendo con la discusión-.

Kayle le iba a responder, pero alguien se le adelantó.

-Suficiente-Dijo James con voz de mando y todos posaron su atención en él- Sólo voy a decir una cosa…-.

Francis bajó la mirada esperando lo peor.

-Francis… ¿Cuándo vas a comenzar a llevar nuestro apellido?-Preguntó con una gran sonrisa levantándose de su silla para ir a abrazarlas, ellas también se levantaron para recibirlo-Estoy tan feliz, Kay… ¿le diste el anillo?-Preguntó-.

-Se lo di-Respondió la heredera-.

-No puedo querer que nadie más que tú use el anillo de mi Emily-Le dijo a Francis emocionado-.

-Ahora que ustedes lo saben podré usar los anillos, el de mi breve compromiso y el de matrimonio-Expresó la rubia abrazando a Kayle-.

Había sido dentro de ese mes que Francis se había negado a verla después de descubrirla con Santana, un día donde Kayle había llegado derrotada a la oficina de James, tuvieron una conversación sincera donde el hombre no hizo más que alentarla a que lo siguiera intentando, ahí había sacado esa pequeña cajita que guardaba con recelo en la caja fuerte de su oficina, era el anillo con el que le había pedido matrimonio a su fallecida esposa, el que ella le había dicho debía darle a quien el sintiera que debía tenerlo y así había sido porque no pudo tomar una mejor decisión.

Los demás siguieron el ejemplo de James y se levantaron para felicitarlas, sus madres aún estaban un poco sentidas, pero les darían en el gusto en hacer una ceremonia con fiesta y todo lo que se esperaba de un matrimonio entre personas como ellas.

-Aún no puedo creer que lo hayan hecho así ¡a escondidas!-Exclamó Isabel dándole un pequeño golpe en el pecho a su hija-.

-No quería que se me volviera a escapar-Bromeo Francis-.

-Yo quiero nietos pronto, ¡muchos de ellos!-Exclamó Amelia-.

Kayle puso cara de circunstancia.

-Apoyo a Amelia, quiero llegar a conocer a mis bisnietos-Dijo James-.

Francis miró a Kayle, no había nada que pudiera desear más que formar una familia con ella, una gran casa, mascotas y varios niños que corrieran por los jardines. Ese era su sueño, uno que esperaba poder cumplir.

Esa noche y como cada una de las que habían pasado hicieron el amor, como esposa y esposa.


Era el día. El día que Santana había estado esperando por tanto tiempo, por fin tendría solo un desfile para ella, donde ella y nadie más que ella brillara. Se le habían hecho cortas esas dos semanas supervisando todos los detalles, sería en el Hotel Carpentier, el tiempo estaba mucho más agradable y habían arreglado los jardines, había estado ahí hace algunos minutos y se veía hermoso, la emoción se había apropiado de ella cuando vio su nombre en el logo que se encontraba en el telón.

Ahora estaba en aeropuerto esperando a sus padres, se suponía que iban a llegar el día anterior pero su padre tuvo una emergencia en el hospital y tuvieron que cambiar el vuelo para el día siguiente por la mañana, Marcos le dijo que no tenía que ir por ellos pero Santana había insistido-.

-¡Hija!-Exclamó el doctor y abrazó con mucha fuerza a Santana-.

-Papá-Susurró descansando todos sus nervios en los brazos fuertes de ese hombre nunca había dejado de apoyarla-.

-¿No hay abrazo para mí?-Preguntó su madre abriendo sus brazos-.

-Claro que si-Respondió la latina-.

Abrazó a su madre y la ayudó con su equipaje, luego los guio hasta el auto, que era de le Quinn, para llevarlos al hotel donde se hospedarían.

-No tenías que venir por nosotros, sé que debes estar muy ocupada-Le dijo su padre que estaba sentado en el asiento del copiloto-.

-Tengo tiempo, están montando todo el escenario y esas cosas, no hay mucho que pudiera hacer en el hotel-Respondió la latina-.

-Tú padre me dijo que te presentaría de la directora de Vogue, eso es impresionante Santana-Comentó su madre-.

-Lo es, le gustó mi colección, es una gran ventaja de tener a Christine de mi lado-.

-Tú desfile será un éxito, estoy seguro, ¡eres tan talentosa!-Exclamó su padre con orgullo-.

Llegaron hasta un hotel cercano a donde iba a ser el desfile, se registraron y Santana subió con ellos hasta su habitación.

-Me acaba de llegar un mensaje de Santiago, ya está aquí, bajaré a ayudarlo con… con su equipaje-Excusó su padre-.

-Yo iré, ya tengo ganas de verlo, no pensé que vendría conduciendo-Dijo la latina-.

-Washington está cerca, seguro no viene muy cansado y yo iré…tú ayuda a tu madre a desempacar-Dijo Marcos y le dio una mirada a su mujer-.

Sofía López era una mujer sumamente terca y sabía que nadie más que ella había alejado a su hija, que ella tenía la culpa de que su relación no fuera tan cercana como podría ser.

-Ven, siéntate conmigo-Le pidió la mujer sentándose en el borde de la cama-.

-¿Qué pasa?-Preguntó Santana un poco sorprendida y se sentó junto a ella-.

Sofía la miró y comenzó hablar.

-Lo siento, Santana, lo siento tanto-Dijo sinceramente mirándola a los ojos-.

-Mamá, no pasa nada…-.

-Sí que ha pasado, yo he sido muy dura contigo y no fue justo, tú tenías todo el derecho a elegir no ir a la Universidad, es tu vida…-Le dijo- Sólo que yo quería una buena vida para ti, que siguieras un carrera que te diera estabilidad…me asustó mucho cuando te fuiste a Paris así, sin nada, sólo por seguir a Brittany, pensaba que no era justo que hayas dejado todo por ella…-Agregó la mujer-No le entendí en su momento…ahora sí…-.

-No me arrepiento, mamá, nunca lo haré-Expresó con seguridad la latina-.

-Lo sé y de algún modo esa decisión te llevó hasta aquí hoy…-Le dijo con una media sonrisa- Estoy muy orgullosa de ti Santana y lamento mucho haber demorado tanto en decirlo, estoy orgullosa de esta mujer en la que te convertiste, me siento orgullosa que seas esa persona que lucha por lo que quiere con todo en contra, eres una luchadora en todos los aspectos de tu vida y estoy segura que este es solo el comienzo en la gran vida que vas a vivir…-Concluyó su madre-Te quiero hija-.

Santana tenía lágrimas en sus ojos, había esperado tanto por esas palabras, porque su madre le dijera que estaba orgullosa de ella.

-Gracias mamá, de verdad me hace muy feliz escucharte decirlo-Le dijo abrazándola-.

-Sigue luchando por lo que amas, hija, lucha-La alentó-.

Y ambas sabían de lo que Sofía estaba hablando.

Los hombres López tocaron la puerta antes de entrar, Santiago le dio un abrazo que la hizo levantarse del piso, mientras su padre abrazaba a su mujer y le daba una mirada de satisfacción.

-Tomen sus entradas, estarán en primera fila…-Les dijo Santana entregándoles un sobre-.

-¡Claro que estaremos en primera fila!-Exclamó Santiago-.

-Y te agradará al lado de quien te senté-Le dijo la latina con una mirada que su hermano entendió de inmediato- Ahora debo irme, los veré en un par de horas-.

Se dieron un abrazo grupal y Santana salió de ahí, aún había algunas cosas que debía hacer antes del desfile.

Sonrió subiendo al auto, no había visto venir la nueva actitud de su madre pero había sido una sorpresa muy grata, sentía que se estaba reconciliando con los pendientes de su vida. Sentía que por fin estaba avanzando.

Miró su teléfono, pero desistió de la idea, le había dado una invitación doble a Brittany porque sintió que era la correcto, aunque sabía que si la veía llegar con esa mujer todas las pequeñas ilusiones que se había creado después de verla esa última noche se iban a romper, lo sabía, pero quiso dejarle la decisión a Brittay, que ella hiciera lo que quisiera hacer.

Si iba sola o acompañada.

¿Y si iba sola? ¿Significaría algo?, Santana no lo sabía con certeza… ¿Y si iba acompañada?, eso ni siquiera lo quería pensar.

Hacer lo correcto se sentía como la mierda.

Apretó el acelerador, mejor se concentraba en el trabajo.


Brittany tenía la invitación en sus manos, se sorprendió cuando vio que podía llevar un acompañante, ¿Santana quería que fuera con Megan?, eso sonaba demasiado extraño como para siquiera pensarlo, porque aquel día no había espacio para nadie más que ellas dos, o eso creía la rubia bailarina.

Se preocupó de comprar un bonito vestido, zapatos y un pequeño bolso a juego, quería verse perfecta, estar a la altura de Santana, porque estaba segura que su latina se vería preciosa.

Ese día había despertado temprano, salió a correr, desayunó y se dio un relajante baño de tina, se dio todo el tiempo para comenzar a arreglarse, para preocuparse de hasta el detalle más pequeño.

Se miró al espejo al finalizar aquella larga sesión de belleza, estaba hermosa y eso no lo consideraba sobre ella muy seguido. Había elegido el dorado, mezclándolo con algunos accesorios en un tono más claro, ese día buscaba resaltar y al parecer lo iba a lograr. Sonó el timbre y frunció el ceño, no estaba esperando a nadie, además ya debía salir si no quería llegar tarde y no se iba a permitir bajo ninguna circunstancia llegar tarde.

-H-Hola…-Saludó Brittany a Megan-.

Megan estaba totalmente sorprendida al ver a su novia, estaba preciosa, más que eso, estaba perfecta, no había visto nunca a la rubia producirse tanto.

-Hola… ¿Puedo pasar?-Preguntó-.

Brittany le dejó espacio para que pasara.

-Quería sorprenderte pero veo que la que recibió la sorpresa soy yo ¿ibas de salida?-Inquirió la empresaria-.

-Sí, ya voy de salida-Respondió la bailarina con algo de culpabilidad en su voz-.

-¿Me vas a decir a dónde vas o tengo que adivinarlo? Porque tengo una idea de adónde vas tan arreglada…-Dijo en tono de reproche-.

-Hoy es el desfile de Santana…-Contestó-.

Megan cerró los ojos, lo sabía.

-Lo sé, sé que hoy es el desfile de Santana… ¿Te dio una invitación para uno?-.

-No-.

Y ambas se mantuvieron la mirada.

-Lo siento, pero no creí que quisieras ir- Expresó la rubia y ambas sabían que aquello no era cierto-.

-Tú siempre me acompañas a eventos ¿por qué yo no querría acompañarte a ti a uno?-Inquirió la empresaria- Porque no eres honesta conmigo y me dices la verdad, o sea, que no querías que Santana nos viera juntas…-Añadió-.

-Es su desfile, es su día, hemos soñado esto por muchos años y…-.

Aquello le dolió en lo profundo a la empresaria que sintió que todo lo que había hecho fue para nada, ahí estaba Brittany, dispuesta a correr a donde estaba Santana y ni siquiera necesitaba una excusa.

-Y claro yo no soy parte de ese sueño…-Le dijo herida-.

Brittany miró al suelo.

-¿Podemos dejar esta conversación para otro momento? No quiero llegar tarde-Expresó la bailarina-.

Megan afirmó con la cabeza, totalmente dolida.

-¿Segura que tendremos esta conversación en otro momento?-.

-Si-.

Megan sabía que ese era el principio del fin, pero no quiso adelantar ese final, así que aceptó y salió de departamento de su ¿novia?.

Brittany llamó un taxi y esperó, aquello no había salido muy bien, pero aunque sonara muy mal no tenía tiempo para ocuparse de Megan, ese día sería suyo y de Santana, de nadie más.

Suyo y de Santana, como en los viejos tiempos y eso la hizo sonreír otra vez.


Santana estaba terminando de vestirse en el departamento de Quinn, llamaba como una histérica cada cinco minutos a la chica que había tenido la mala idea de ser su asistente, le preguntaba por todo, más de una vez. Y la chica pacientemente le respondía, lo mismo, cada vez.

-Santana deja a esa pobre chica en paz-La regañó Quinn una vez que salió al salón para encontrarse con su mejor amiga y Rachel-.

-¿Tú no deberías estar ya en el hotel?-Le preguntó a Rachel-.

-Ya nos vamos- Le dijo Rachel-.

-S, todo va a salir bien, ya relájate- Dijo Quinn-.

-Tía San, ¿Cómo me veo?-Le preguntó Beth saliendo de su habitación-.

-Wooow, creo que vas a poner envidiosa a las modelos de lo hermosa que te ves-La alabó Santana-.

-Es un Santana López y lo uso en ¡exclusiva!-Exclamó Beth modelándole-.

Quinn miró a su pequeña y lo grande que se veía usando ese vestido, le había rogado que la dejara usar maquillaje, y aunque no estuvo segura al principio le dio en el gusto, sólo un poco y no se arrepintió porque se veía preciosa.

-Ya nos tenemos que ir-Dijo Quinn tomándole la mano a su hija-.

Rachel abrió la puerta y se encontró a Kayle que estaba a punto de tocar el timbre.

-Hey ¿Qué haces aquí?-preguntó la actriz-.

-Vine por Santana, tengo algo para ella-Respondió-.

Las saludó a todas al entrar y luego fijó su atención en la latina.

-¿Te molestaría llegar conmigo?-Preguntó la heredera con una sonrisa-.

-¿A que debo el honor?-Preguntó coqueta-.

-Tengo algo para ti, tenemos que pasar por mi oficina un minuto antes del desfile-Explicó-.

-Tenemos tiempo-.

-Cuidado ustedes dos, recuerda que ahora esta mujer está casada-Bromeo Rachel-.

-Aún no puedo creer que lo hicieron a escondidas-Dijo Quinn-.

-Lo prefiero así, odiaría haber tenido que ser dama de honor otra vez-Agregó Rachel revoloteando los ojos-.

Bajaron todas juntas hasta el estacionamiento, de ahí se separaron. Quinn, Rachel y Beth, llegaban al desfile, aún era temprano y se veía que estaban terminando de montar todo.

-Estoy nerviosa, nunca he desfilado antes y estoy segura que si cometo algún error, Santana me torturara más de lo que lo hizo en secundaria- Habló la actriz-.

Quinn sonrió.

-En el teatro, bailas y cantas con unos tacos enormes y ¿te pone nerviosa caminar sobre una pasarela?-Preguntó divertida- Lo harás genial-.

En eso vieron llegar a Sophie con Alison, quienes se acercaron directamente a ellas.

-Hey ¿Cómo están?-preguntó sonriente la doctora-.

-Bien, aquí tranquilizando a la estrella, que está nerviosa por desfilar-Comentó Quinn-.

-Yo también lo estoy, Santana ha sido bastante….intensa, tengo miedo de cometer un error sería capaz de romperme la guitarra en la cabeza…-Expresó abriendo sus ojos preocupada-.

-Par de dramáticas, como se nota que son artistas-Bromeo Sophie-.

Hablaron del desfile y de otras cosas más, cuando vieron que Francis venía entrando acompañada de un hombre alto y fornido, vestido con un traje oscuro, que no dejaba más de un metro de distancia entre ellos.

-Hola chicas- Saludó la rubia-.

-Hola-Respondieron casi al unísono, intercalando la atención entre la rubia y su misterioso acompañante-.

-Francis…¿Quién es él?-Preguntó Rachel-.

La rubia frunció el ceño.

-Mi guardaespaldas-Respondió-.

Todas se miraron sorprendidas.

-¿Tú guardaespaldas? –Inquirió Quinn- O sea, todas sabemos que eres una Carpentier ahora, pero…-.

-¿Pasó algo?-Preguntó Alison-.

La rubia editora no tenía demasiadas ganas de hablar sobre eso, pero ellas eran sus amigas y vio la preocupación en sus ojos.

-He recibido amenazas…-Comenzó, suspirando profundo- de Thomas, se lo conté a Kayle y me puso un guardaespaldas, no me dio lugar a decidir….-Explicó-.

-Sólo está cuidando de ti, creo que está en lo correcto-Dijo de inmediato Rachel-.

-Es cierto, apoyo a Kay, eres su mujer ahora y es su deber cuidar de ti-Agregó Sophie-.

En eso llamaron a Rachel, Alison y Francis para fueran a ponerse el vestido que desfilarían, quedando Quinn y Sophie.

-¿Pasa algo, Quinn?-Preguntó la doctora a una silenciosa rubia-.

-Tengo un mal presentimiento-Le dijo con la mano en su pecho, totalmente preocupada-.


Kayle y Santana ya estaban casi llegando al edificio de Carpentier Company.

-Y... ¿Cómo va la vida de casada?-le preguntó la latina-.

-Muy bien, no nos cansamos de consumar nuestro matrimonio-Contestó-.

-¡Hey! ¡Que no quería tanta información-Expresó golpeándole el hombro-.

-Deberías intentarlo…-Susurró Kayle mirándola de reojo-.

-Ni siquiera tengo novia… ¿con quién se supone que me voy a casar?-Inquirió la latina-.

-Ya sabes con quien…-Expresó- ¿La has visto?-Preguntó-.

-La última vez que la vi fue ese día en la cena, después que ustedes se fueron nos quedamos hablando…a solas…-Recordó-.

-¿Y?-.

Santana sonrió de medio lado con ilusión.

-En un momento de la conversación me dijo sin querer "novia", habló como si nunca hubiésemos roto…-.

Kayle sonrió.

-¿Qué estás esperando para volver con ella, Santana?-Le preguntó-.

-Ella está de novia con alguien más, ¿Cuántas veces me van a hacer repetirlo?-Dijo cansada, no le gustaba decir aquello-.

-Y yo te vuelvo a repetir, esas son excusas, Brittany te ama, todas nos damos cuenta de eso y tú la amas a ella, si pudieras ver desde afuera como se miran, como se buscan constantemente…-Explicó la heredera-.

Santana pensó que aquello era cierto, nunca miraría a nadie como miraba a Brittany.

-Vendrá al desfile…no sé si sola o acompañada, pero ahí estará-Comentó Santana-.

-Mi apuesta va a que llega sola-Expresó Kayle estacionando el auto afuera del edificio, sólo serían unos minutos los que estarían ahí- ¿me esperas aquí o subes conmigo?-Preguntó la heredera-.

-Creo que necesito hacer una llamada…-Sostuvo- Te espero-.

-Subo por lo que tengo que darte y bajo, no demoraré más de diez minutos-Le dijo y bajó del auto-.

Kayle se apresuró entrar, no había casi personal en el edificio ese día sábado, apretó el botón del ascensor y espero a que las puertas se abrieran, sin darse cuenta que alguien la estaba siguiendo, sin notar que cada uno de sus pasos eran analizados.

En el piso donde estaba su oficina estaba vacío, se apresuró a entrar y buscar entre los documentos que había en su escritorio lo que necesitaba, los vio y pensó que Santana se pondría muy feliz, ya tenían ofertas de exportadores para los diseños de Santana López y eso que aún no habían visto la colección completa, ya veía venir todo el éxito que tendría la latina.

Sintió como la puerta de su oficina se abría y no levantó la mirada de inmediato.

-¿Cambiaste de opinión?-Preguntó pensando que era Santana-.

-Así te quería encontrar, Carpentier, sólo tú y yo-Dijo-.

Kayle cerró los ojos y tomó aire, levantó la mirada, había reconocido la voz.

-¿Qué quieres, Thomas?-Preguntó con su pose altanera-.

Thomas camino hasta quedar frente a ella, sólo los separaba la mesa de su escritorio.

-Que quiero…mmm…quiero venganza, si eso quiero, quiero vengarme por la humillación por la que pasé, pero por sobre todo quiero vengarme porque me quitaste a la mujer que amo…-Comenzó a decir Thomas manteniendo las manos en los bolsillos de su chaqueta-.

-Has estado amenazando a Francis y no lo voy a permitir, no voy a permitir que le hagas daño-Expresó con fuerza-.

-¿Es cierto lo que dice la prensa? ¿Te casaste con ella?-Inquirió con dolor en su voz, con rabia e impotencia-.

Kayle no sabía de lo que era capaz ese hombre, no lo sabía ni de cerca. Por eso respondió con sinceridad.

-Sí, es cierto, nos casamos, es mi mujer ahora, así que deja de molestar porque si sigues te va a ir mal-Dijo Kayle-Y ahora debo irme, no tengo tiempo para ti-.

-¡No me amenaces!-le gritó y sacó una de las manos de sus bolsillos-.

Kayle se quedó helada.

Thomas tenía un arma y la estaba apuntando a ella.

-Y no, no te vas a ir, vamos a estar aquí todo el tiempo yo quiera ¡entendiste!-Le gritó Thomas con sus ojos celestes mostrando toda su rabia-.

-Baja eso, esto no tiene por qué terminar así-Le pidió Kayle intentando no verse tan asustada-.

-Antes que tú aparecieras mi vida era perfecta ¡perfecta! Ella era feliz conmigo, éramos felices juntos…es tu culpa, a esa conclusión llegue, es tu culpa y tienes que pagar, vas a pagar Carpentier- Le dijo y Kayle escuchó el sonido que hizo el arma al quitarle el seguro.

Cerró los ojos.

Santana se había decidido a llamar, no estaba segura que le diría pero quería escuchar su voz antes de llegar al desfile y que todo comenzara.

Un tono.

Dos tonos.

Tres tonos.

Y le envió la llamada al buzón de mensajes. Quizás era mejor así, le dejaría un mensaje.

-Hola Britt-Britt-Dijo la latina- Quizás estas ocupada, quizás ya estás en el desfile o camino hacia allá, no sé si vas sola o acompañada…yo…yo quise que la decisión fuera tuya porque yo ya he decidido lo suficiente por las dos y me he equivocado ya en demasiadas ocasiones…-Reconoció suspirando pesado-¿Tienes razón, sabes?, sobre lo que me dijiste de escapar, he luchado por muchas cosas en mi vida, Britt y lamento tanto no haber luchado una vez más por nosotras…me arrepiento de no haberme quedado y haber luchado una vez más...-Añadió con la voz quebrada- Estoy aquí, por llegar a mi desfile, por hacer uno de mis sueños realidad y en lo único que puedo pensar es que no está completo sin ti, que mi vida no estaba completa sin ti y no me importa Britt, joder, no me importa nada de lo que nos separó, justo en este momento nada de eso me parece lo suficientemente importante como para que no estemos juntas…- Siguió con lágrimas en sus ojos, respiró profundo- No sé si estás sola o con ella, pero si quieres, si así tú lo quieres, espérame en la entrada del Hotel...déjame caminar de tu brazo una vez más… Je t'aimerais pour toujours…Je t'aimerais pour toujours (te amaré por siempre)- Finalizó y cortó-.

Ahora era ella quien debía tomar la decisión.

Miró el reloj, Kayle estaba tardando demasiado, porque esos diez minutos iban en casi veinte y no podían llegar tarde. Salió del auto y emprendió camino, apuró su paso hasta llegar al lugar donde estaba la oficina de la heredera. Tuvo una sensación extraña antes de abrir la puerta, había demasiado silencio, un silencio escalofriante.

-Kayle, ¿Por qué has de…-No pudo terminar la frase y se quedó con su mano sosteniendo con fuerza el pomo de la puerta-.

Thomas tenía a Kayle de rodillas frente a la puerta, mientras tenía un arma apuntándole directamente a la cabeza.

-Santana ¡Sal de aquí!-Le gritó Kayle desesperada- ¡Que salgas ahora carajo!-le Gritó-.

-No te muevas-Le exigió Thomas-.

-Esto es entre tú y yo, déjala ir-Expresó Kayle-.

-¿Para qué llame a la policía? No, hasta tú no estés bien muerta, nadie sale de aquí-Expresó Thomas dirigiéndose a Kayle-.

Kayle miró con culpa a Santana, la latina intentaba pensar algo, pero los nervios le estaban nublando la razón, ella nunca ni por asomo se había enfrentado a algo así antes.

-Dile a Francis que la amo…tienes que decírselo, San, que ella es el amor de mi vida y que me habría gustado tener junto a ella todo lo que soñábamos, que me habría gustado envejecer con ella a mi lado…. ¿Se lo dirás?-Dijo Kayle quebrándose por primera vez durante todos esos minutos que le habían apuntado con un arma-Prométeme que se lo dirás y no dejaras que sufra… no dejaras que vuelva a llorar por mi culpa-Agregó con lágrimas corriendo por sus mejillas-.

-¡Cállate!-Expresó Thomas golpeándole la espalda con la culata del arma- Ella se olvidará de ti y volverá conmigo…-Expresó con los ojos desorbitados-.

De pronto Santana comenzó a reír de manera totalmente exagerada y burlesca.

-De verdad eres imbécil-Exclamó la latina apuntándolo con el dedo y sin dejar de reír- Eres tan imbécil, Francis jamás volverá contigo, ¡nunca! ¿Sabes por qué?-Preguntó y ahí Kayle se dio cuenta de lo que Santana hacía, lo estaba distrayendo- Porque nunca estuvo enamorada de ti, fuiste un simple reemplazo, alguien con quien estar mientras Kayle volvía, te apuesto a que hasta odiaba tener la obligación de acostarse contigo, porque mírate ¡quien querría hacerlo!-Escupió con burla cruelmente-.

-¡Cállate!-Exclamó Thomas y por un segundo dejó de apuntar a Kayle-.

Todo pasó muy rápido, Kayle aprovechando la distracción, lo había golpeado con toda sus fuerza en las rodillas para hacerlo perder el equilibrio, forcejearon, Thomas tenía muchas fuerza y la estaba golpeando, ella también y fue ahí, durante ese forcejo cuando pasó.

El arma se disparó.

Una bala había cruzado su pecho.

-¡Santana!-Gritó Kayle corriendo hacia ella-.


Entiendo que este final las va a dejar odiándome, la verdad es que me angustie escribiendo la escena final, espero no demorar mucho en actualizar!

Gracias por llegar hasta aquí! Nos leemos pronto!