Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer. Yo sólo me adjudico la historia.

Sólo con un beso

Epílogo

18 de Junio, 2017

–Mami, despiedta –le susurró el niño con sus manitos en el rostro de la mujer castaña.

Bella bostezó y abrió sus ojos lentamente para encontrarse con su pequeño hijo al frente con una pequeña sonrisa. Ella sonrió simplemente al verle y le dio un beso en su frente.

–Buenos días, cariño.

–¿Hay que despedtad a papá?

–Aún no, Tommy, recuerda que debemos hacerle el desayuno con tu hermana para que su día comience especial –susurró y puso su dedo índice sobre sus labios, indicándole que guardara silencio.

El niño asintió con la cabeza enérgicamente y sonrió nuevamente. Thomas se bajó de la cama y fue a la habitación de su hermana mayor, Lucy, quien tenía 6 años recién cumplidos. Thomas, por su parte, sólo tenía tres años.

Lucy había llegado de sorpresa meses, casi un año, después de que Edward y Bella comenzaran su relación. A todos sus amigos y familiares lejanos les había parecido demasiado precipitado, pero ellos lo encontraron perfecto. Se conocían desde hace años y sabían que lo de ellos iba en serio, por lo que nunca dudaron en tener al bebé que venía.

La tía Maggie de Edward, esa por la cual Bella a veces le llamaba Eddie, había despotricado en contra de que estaban desperdiciando sus vidas siendo padres muy jóvenes, y que deberían casarse antes de que el vientre de la chica creciera, porque, según ella, estarían en cada cotilleo de sus compañeros de universidad. Ni Bella ni Edward le hicieron caso a tía Maggie ni a sus otros familiares, ya que sus padres y amigos más cercanos –Alice, Jasper, Emmett y Rose– estaban contentísimos con la noticia.

Ambos habían decidido quedarse en Londres después de que Bella se graduó de la Universidad, y no tenían intención de volver a Estados Unidos. Sí, extrañaban a sus padres, pero éstos los trataban de visitar lo más que podían, al igual que su pequeño grupo de amigos. Estaban mucho mejor en Inglaterra. Claro que habían tenido discusiones, como todas las parejas, pero siempre las arreglaban al instante, y creían que volviendo a Jacksonville iban a encontrar más problemas, lo cual tenía más que sentido para ambos.

Finalmente, cuando Lucy tenía dos años, Edward le pidió matrimonio a Bella, quien, por supuesto, le dijo que sí. Todo pasó muy rápido para ellos y casi no se dieron cuenta cuando nuevamente estaban en una sala de parto para tener a su segundo hijo.

Bella se rio entre dientes suavemente mientras miraba a su hijo correr al cuarto de Lucy. Se dio la vuelta en el apretado abrazo que la mantenía su esposo y sonrió aún más cuando lo vio. Tenía ojeras bajo sus ojos, debido a que anoche había tenido que quedarse hasta más tarde en el hospital por un niño que tenía neumonía. La castaña se deshizo de su abrazo y se dirigió a la cocina, cerrando la puerta de la habitación detrás de ella.

Cuando llegó a la cocina, Lucy y Tommy estaban poniendo los materiales para un desayuno completo para el día del padre en la isla. La morena besó la cabellera colorina de su hija y le revolvió el cabello rubio a Tom.

Lucy, a su corta edad, ya sabía hacer la mezcla para los panqueques, por lo que la castaña sólo tuvo que cocinarlos. Tom se encargó de poner una bandeja en la mesa para que su madre fuera poniendo el contundente desayuno en orden.

Luego de que Bella terminara los panqueques, hizo huevos revueltos con tocino, sabiendo de antemano que a Edward le fascinaban. A lo largo de los años, Bella tuvo que, casi por obligación, aprender a cocinar mucho más de lo básico. Los primeros intentos habían sido un total fiasco, pero pudo avanzar y casi convertirse en una experta. Aunque los dos pequeñines siempre elegían la comida cocinada por su padre ante la cocinada por su madre. Lo cual no molestaba a Bella en lo más mínimo, ya que no le molestaba no tener que cocinar la cena luego de llegar del trabajo.

Cuando finalmente tuvieron todo listo –huevos revueltos con tocino, panqueques con jarabe, jugo de naranja y café- en la bandeja de color blanca, los tres Cullen se dirigieron a la habitación principal, de donde aún se escuchaban leves ronquidos detrás de la puerta. Lucy rio con sus manitas tapando su boca y abrió la puerta emocionada.

–Vayan a despertar a papá –les dijo en un susurro la castaña a sus hijos.

Los dos pequeños se encaramaron en la cama y comenzaron a darle suaves besitos a su padre en el rostro. Él, con una sonrisa en los labios, comenzó a abrir lentamente sus ojos para ver a los amores de su vida.

Bella, Lucy y Tom.

–¡Feliz día, papi! –exclamaron ambos niños.

Y con eso dieron comienzo al desayuno especial que le tenían preparado a Edward.

Mientras los cuatro comían, Edward dio gracias silenciosamente por tener a su hermosa familia sana y salva. Y también, por supuesto, que Bella haya ido a Londres cuando se le ocurrió esa "maravillosa" idea –nótese el sarcasmo– de dejarla sola, únicamente con una carta, luego de la noche tan especial que habían compartido.

Cruzó miradas con Bella y le sonrió torcidamente.

–Te amo –moduló sin sonido alguno.

–Yo también –respondió de vuelta la castaña.

Y con lo intensas que eran sus miradas, ambos tuvieron la seguridad de que lo harían para siempre.

Holo! :B Perdón, mil perdones por la eterna espera! Sólo puedo echarle la culpa a los estudios u.u
Pero bueno, aquí está finalmente el epílogo :3 Espero que les haya gustado :) Es un poco corto, lo sé, pero creo que es lo justo y necesario para ver cómo terminaron las vidad de Ed y Bells *-*

Pasando a otro tema, no me verán por aquí por un buen tiempo (para variar... ¬¬) porque pienso en terminar una de las dos historias nuevas que estoy escribiendo para después ir subiendo los capis :) Creo que la terminaré subiendo por Marzo o Abril del próximo año, así que Feliz Navidad y Año Nuevo adelantados! Sólo les puedo adelantar que la historia que tengo más avanzada es parecida a esta, pero muy diferente a la vez... Y... tendrá un bebé de por medio *-* Obviamente será Edward&Bella :3

Cuidense un montón, un beso y un abrazo :*
Saludos desde Chile ;)
Lizzie