Hola, yo continúo la historia. Ya he terminado el capítulo anterior, pueden pasar a verlo. Espero, que este les guste y; les haré una pregunta.
¿Cuantos capítulos deberían de pasar para que, haya un encuentro del tipo sexual entre ellos? (Yo, más o menos lo tengo calculado; pero me gustaría saber que piensan) Besos.
S's Lady
Capítulo 21: A mi lado.
Aquello, lo que había dicho Narcisa; había sido poco. Aunque, era sustancioso por el sólo hecho de, ser una pista; no había dado con algo en concreto. No pudieron hablar más, Lucius amenazaba su paz.
Quizás regresar a casa era lo más sabio que podía hacer. Emitió un suspiro de resignación y en silencio, entró en el hogar. Sin embargo, su sorpresa fue mayor; al observar a Ronald Weasly junto a Hermione.
Ninguno habló cuando éste, apareció en el umbral. Ron, le observó de reojo y; luego a Hermione. La chica, pareció incómoda por un momento; pero luego entendió que a Snape no le importaba.
- Weasly- musitó- ¿A qué debemos el honor de su vista?
- Estaba de paso- respondió Hermione, sin inmutarse- Ha venido a verme.
- Por supuesto, dudo que venga por mí- indicó, ligeramente irritado.
Ron hizo una mueca de desprecio, abiertamente y le mantuvo la vista. Ya no le temía, sin Hogwarths; él no era nada. Snape hizo lo mismo, sin esconder tampoco su antipatía. Hermione, trató de apaciguar la cortante situación.
- Veo que, Weasly no pierde tiempo. ¿Buscando algo?- musitó, ligeramente irritado.
- Hermione es mi "amiga" puedo venir cuando se me antoje.
- Oh claro, su amiga y ¿qué más? Yo recuerdo, cuando la besaba.
Hermione parpadeó, un tanto confundida. ¿Aquello le incomodaba? Tal vez y así era. Snape hizo un gesto de desdén y, pasó entre ellos hacia el pasillo. Antes de desaparecer, se volvió a observarles.
- Si van a, hacer demostraciones de cariño, no les haría mal; avisarlo antes.
Ceñuda le observó. Había creído, que su contesta sería un tanto diferente; pero ciertamente ya le conocía. Ron mantuvo un tiempo, la vista hacia el lugar que había tomado y luego; la redirigió hacia Hermione.
- Hermione, si necesitas; yo podría sacarte de este lugar.
Hermione rió suavemente, como si aquello; ya no lo hubiera pensado. Ron le observó, con el rostro confundido. La chica dejó de reír, y se dirigió al chico. No necesitaba ser defendida, pero por alguna razón; no quería irse. Parecía preocuparle, lo que sucedía con su esposo.
- No es necesario, puedo enfrentar esto.
- ¿Estás enamorada de Snape?- refirió el joven al oír sus palabras y; al notar que ell no dejaba de mirar hacia la habitación.
- No, no lo estoy. Pero, no puedo separarme de él, el ministerio no me lo permite.
Se había mantenido dentro de la habitación, y desde allí; había escuchado las palabras de Hermione. Le había dicho a Ron que no estaba enamorada de él y eso; ya se lo imaginaba. En realidad, él tampoco lo estaba de ella.
Aún así, todo ello le confundía. Si hacía memoria, podía recordar; los cambios que se habían sucitado. Todo aquello, ¿Era información equivocada? Le había besado, y aún así; no había nada entre ellos. ¿Qué representaba?
Observó, como la puerta de la habitación se abría y; Hermione entraba exhalando fuertemente. Levantó la vista, y le observó; pero él no hizo lo mismo. Supuso, que ya habían hablado lo suficiente. Todo estaba claro, aunque no lo estaba a ciencia cierta.
- ¿Largo viaje?- preguntó la chica sentándose en la cama.
- No.
No entendía su actitud, ¿qué buscaba ella de él? No estaba pidiéndole a gritos que le amara, pero al menos; sí que dejara de divertirse con él. No era Weasly, y si necesitaba cariño; de él podía conseguirle.
- Señor.
- ¿Qué?- espetó.
- ¿Se encuentra bien?
- ¿Sabe Granger? Necesito hacerle una pregunta. ¿Qué está intentando? Por que no sé si lo ha notado, pero yo no soy su "juguete" no puede disponer de mí cuando lo desee.
- No le comprendo.
- En un instante, está a mi lado, diciéndome que me necesita y en otro; está con Weasly. ¿Es que ha creído que, estoy para que me bese?
Hermione sintió nuevamente, la presión de las lágrimas; pero no le dejó ver que sus acusaciones le dolían. No estaba jugando con él, y justamente ahora; sabía que aquello le incomodaba. No estaba pensando en Ron precisamente, estaba pensando en él.
Se mantuvo en silencio, observando la expresión de desprecio en el hombre. No entendía, como le había herido; pero hasta ese entonces entendía lo que el medimago afirmaba. Él estaba preocupado por ella, estaba allí por ella. Aunque sonase extraño.
Intentó decir luego, algo; pero él la dejaba sola en la oscuridad. Había salido, dejando tras de sí una estela silenciosa que; no le gustaba en absoluto. No sabía si lo amaba, si lo único que tenía, era un capricho; o si lo despreciaba. Pero, no quería apartarlo de ella.
Creyó conveniente, quedarse en la habitación. Se recostó en la cama y se mantuvo pensativa hasta que; su sueño pudo más que ella. Allí se quedaría, no trataría de convencerle de algo que no necesitaba. ¿Qué más podría hacer?
Snape se mantuvo en el salón, meditando. No sabía a ciencia cierta, qué le incomodaba pero; el haber visto a Weasly había despertado en él, varios recuerdos pasados. No era el simple hecho de verle, era el que se atrevieran a jugar con él. No estaba siendo infantil, pero si algo no toleraba; eran las mentiras. Por eso, se odiaba a sí mismo.
Observó hacia la habitación y, entre lo poco que pudo captar; Hermione volvía aestar dormida. Seguro le parecía un chiste, tanto así; que ni se inmutaba y seguía haciendo de las suyas. Era tan increíble.
Detuvo la palabra, cuando se formaba en sus labios. No iba a llamarle Sangre Sucia, por ese simple hech. Siquiera ella, se merecía un término como ese. Apoyó su cabeza en un reposabrazos del sofá y se mantuvo pensativo; sintiendo que pronto se quedaría profundamente dormido.
Hermione, intuyó que era la madrugada; había dormido hasta esa hora aproximadamente. Se levantó hasta sentarse y, notó que Snape no estaba con ella; y un profundo temor creció en su interior. Se levantó y caminó hacia el salón.
Tenía miedo de quedarse sola, no quería admitirlo. Se había acostumbrado tanto, a oírle; a ver su rostro. Con nerviosismo; caminó hacia el pasillo; deseaba tanto que aún siguiese allí.
Le osbervó, dormir; las luces ténues a medio apagar. Respiró aliviada, por un momento creyó que si él se había ido; ella se sentiría terrible. Suspiró y, se acercó lentamente. Se sentó frente a él.
No sabía como decirlo, no sabía como actuar, ¡Siquiera sabía como actuar! El hecho era que, desde que él estaba a su lado; ¡Ella ya no tenía preocupaciones! Tenía a quien, velara por ella; alguien responsable. La imagend de su "Ex" profesor, parecía estrse perdiendo rapidamente. Se estaba suplantando por una nueva.
Volvió a acariciar su rostro y, aquello pareció despertarlo. Se movió, violentamente y; le observó. No dijo nada, Hermione parecía querer seguir; jugando con él. Iba a hablarle, pero ella se le adelantó.
- Tuve tanto miedo, creía que se había ido.
- No puedo, "el ministerio lo prohibe"- indicó el hombre, con sarcasmo.
- Lo necesito- susurró la chica.
- ¿No está Weasly para eso?- refirió, y Hermione sonrió suavemente.
- No es lo mismo- dijo, suaves lágrimas recorrieron su rostro. Había temido tanto, y ahora volvía a estar feliz.
Suspiró, el rostro de Snape se mostró abiertamente confundido. Hermione siguió sonriendo, seguramente él creería que; estaba enfrentando algún repentino cambio de humor. Pero no, en cambio; le abrazó suavemente. Le sorprendió también, pero no le importó en absoluto; allí se quedó.
Para cuando Hermione reabrió sus ojos, se encontró nuevamente en la habitación; pero no estaba sola. Estaba durmiendo a su lado, sosteniendo su cuerpo contra sí. Hermione, hizo memoria de lo sucedido.
Había estado muy nerviosa la noche anterior, la visita de Ron; sólo le hizo ver algo que ella trataba de apartar. No estaba interesada en lo absoluto del mundo, sólo estaba centrada en lo que vivía con Snape y sus hijos. Parecía ocupar su mente, totalmente.
Aquella noche, él no la dejó sola y la discusión; pareció quedarse en el pasado. Ya sabía que ella, con lo sensible que estaba; lloraría fácilmente. Eso le divertía, verle lidiar con una situación como esa. Verle lidiar con su esposa embarazada.
Le observó, moverse ligeramente y; supo que se despertaría. Alzó la cabeza, y se encontró con sus negros ojos que; le observaban con fijeza. Hubiera dado, cualquier cosa por permanecer allí.
- Es una costumbre, ¿No es cierto?- le dijo, con una sonrisa.
- ¿Qué cosa?- sonrió Hermione en contesta.
- Que violente mi espacio personal- musitó, alzando su mano y mostrándole que ella, la sostenía.
Hermione rió suavemente, y su risa le acarició. Observó sus acaramelados ojos con fijación, algo muy similar a lo que hacía en sus clases de Pociones. Hermione sintió venir, un deja vu.
- No hay nada nuestro, en los matrimonios todo se comparte.
Hermione se levantó con lentitud, y le mantuvo la vista por unos segundos. Ya era momento, de que supiera; qué sexo tendrían sus hijos. Sonrió alegre, y ello arrancó un movimiento de cejas en el hombre.
- Creo que hoy es el día- musitó, sin poderse contener- hoy sabré, qué sexo tendrán los bebés.
Asintió, levantándose también. La joven se mantuvo en la cama, y con suavidad; se abrazó de él. No se inmutó, tampoco se preocupó en moverse, en cambio; pareció corresponderle el gesto.
Permaneció así por unos minutos, no quería saber nada ese día; sin duda sería el más feliz de su vida. Bueno, sin contar el día en el que nacieran sus hijos; pero estaba segura de que nada lo arruinaría.
- Sé, que le encantaría quedarse el resto del día- habló y su voz; llenó todos sus espacios- Pero, no resolveremos nada, estando aquí.
- Creo que tengo, mucha hambre- sonrió la chica soltándose.
El desayuno, si bien seguía siendo "ligeramente igual" a lo que solía ser; había tenido una pequeña mejoría. Snape por su parte, había estado meditando sobre lo que Lucius había mencionado acerca del anillo. Si bien, había representado una tontería;parecía estar allí la clave. el mismo, se identificaba con el portador, pero no con el "afectado" Si el portador y el afectado, eran los mismos; ¿Qué significaba? Luego estaba Narcisa, hablando sobre una maldición antiquísima. ¿Cuantas lengus muertas, antiquísimas no habían por el mundo?
Hermione le observaba desde el otro lado, intuía; que no había dejado las cosas en claro. Al menos, no completamente. Pensó, la forma correcta de decir que no estaba interesada en Ron, que había perdido dicho interés; pero siempre se quedaba en silencio. ¿Y si eso generaba mayores inconvenientes?
- ¿Qué?- preguntó Snape suavemente.
- ¿Perdón?
- Lleva tiempo mirándome con los labios entreabiertos.
- Quiero quedarme- suspiró la chica, y Snape se mostró confundido- Es decir, no quiero irme.
- No le comprendo.
- Quiero quedarme a su lado.
Había estado, profundamente decepcionado. Se había realizado, su mayor temor. Hermione se estaba enamorando de Snape y él, no podía hacer algo. Se lo imaginaba, una vez que intimasen; todo sería diferente.
Se mantuvo sentado en el salón, sin poder pensar siquiera. Pronto Hermione, tendría a sus hijos y; lo que más le incomodaba; era que fuesen de él. Se había salido con la suya, una vez más. Primero como mortífago, luego como profesor y ahora; con Hermione.
- ¿Estás bien Ron?- preguntaba Ginny, sentándose a su lado ¿Qué te dijo Hermione? ¿Tiene algún problema?
- No- musitó su hermano, con lentitud- Ella está feliz.
- ¿Feliz?- Ginny no pudo evitar sonreír. Sí, ella estaba feliz, lo intuía.
- Sí, creo que ella; está enamorada de Snape.
Ginny meditó el asunto, creyéndolo comprensible. Habían estado casi un año juntos, la palabra "enamoramiento" luego de ello; no era malsonante para ella. Tanto tiempo juntos, pudo acarrear un enamoramiento. Conociéndose el uno al otro, eso era seguro.
Observó a su compungido hermano. Era na lástima que él tuviese que sufrir, pero sabía ella; que él se alegrab también por ella. Aunque le costase admitirlo. Suspiró, y colocó una mano sobre su hombro. No sabría si se repondría, pero; esperaba que así fuese.
Hermione se mantenía en tensión, la espera se hacía cada vez más desesperante. La emoción corría en su interior, cual corriente eléctrica y Snape parecía notarlo. Sentado en el sofá, sonrió ligeramente; era increíble como ella se movía alrededor de la casa.
- Aún no nos iremos Granger- le dijo, sin dejar de sonreírle.
- Lo sé, ¡Pero no puedo esperar!
Se levantó del sofá y se detuvo a pocos centímetros de la chica. Ella inspiró fuertemente y trató de encontrarse en calma, todo ello le eocionaba en demasía; estaba tan cerca de ser madre.
Volvió a abrazarla, no sabía que eran o qué estaban haciendo; pero la sostuvo entre sus brazos. Bajo sus brazos, la joven comenzó a calmarse lentamente. Temía que le dijesen que algo estaba mal, pero al menos; allí estaba él.
- ¿Nos vamos?- musitó la chica.
- Sí.
TBC.
Bueno, por acá me quedo. Besos.
