Muchas gracias por los comentarios, siempre se agradecen. Espero que disfruten este capítulo. Ya saben, los comentarios al final.

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Capítulo 21:

Había estado fuera de la academia muchas veces por diversas razones, pero nunca había estado en ella vistiendo traje de entrenamiento ni con ese nudo en el estómago. Estaba fuera de un campo totalmente provisto para una prueba de alto rendimiento, había visto mucho de los implementos en su propia casa, pero otros le parecían desconocidos. Un frío recorrió su espalda. Un shinigami alzó la voz dando la orden de formarse en línea, saldrían en grupos de a cuatro, el resto tendría que esperar.

Renji apretó su mano y ella se volteó a verlo.

–Tranquila, todo saldrá bien –le afirmó, él vestía su uniforme de la academia. –Esto es una simple formalidad, tienes tu puesto asegurado.

Rukia se limitó a asentir. Formalidad o no, ella quería merecerlo, no solo hacerlo. Había entrenado más de un año para lograrlo, no solo para aprobarlo. Ella quería asombrar.

–Solo imagina que tienes frente a Midori si tienes problemas para concentrarte en darle al blanco –bromeó Ichigo a su otro costado.

–Serás idiota, Ichigo –bufó, el pelinaranja puso su mano en el hombro de su novia. –Pero creo que funcionará –le sonrió finalmente –¿Van a quedarse?

–El oficial te está llamando, Rukia-chan –le dijo Iduru empujándola suavemente por la espalda.

La morena se acercó al shinigami.

–¿Rukia Kuchiki? –preguntó el hombre, ella asintió. El shinigami hizo una venia marcada –Acompáñeme por aquí, Kuchiki-sama. –miró a otros tres recultas –Estarán en preparación una hora, luego se les llamará de manera individual…

Daba las instrucciones mientras caminaban. Un firme agarre por la muñeca logró que Rukia quedara algo atrás.

–No alcancé a desearte suerte –Ichigo la soltó suave –Serás la mejor.

Rukia volteó hacia el grupo, luego hacia el pelinaranja. Se puso en puntillas, lo tomó por el uniforme obligándolo a agacharse, y lo besó brevemente. Un instante, un arranque de nervios, un impulso… lo que fuera, pero lo hizo. Lo soltó igual de rápido y sin dar explicaciones siquiera se volvió al grupo de examinación.

Ichigo la vio perderse entre los pasillos luciendo un evidente sonrojo.

–Uy –Ishida aparecía tras de él junto con los chicos –¿Un beso robado, Ichigo-kun? –se rio.

–Va a patear traseros, eso lo sé –comentó el pelinaranja volteándose hacia sus amigos –¿Y ahora?

–Solo podemos esperar –respondió Iduru –Vamos a clases, o nos amonestarán.

Caminaron por los pasillos, podían darse cuenta que muchas clases habían sido reacomodadas por estar prestando salones a la evaluación de los reclutas de la academia. Al mismo también se evaluaba el ingreso a fuerzas especiales y a la división del kido, por lo tanto había bastante ajetreo.

Por otro lado el grupo de reclutas encabezado por Rukia ingresaba a un salón, el oficial se despedía de ellos y eran encargados a otro shinigami. Mayor fue la sorpresa de Rukia cuando ve frente a ella a Kaien Shiba.

–Buenos días, soy el teniente Shiba. En este lugar deberán prepararse para convocar sus zanpakuto, pueden tomar cualquiera de las esquinas o el sitio donde se sientan más cómodos para comenzar. Una vez terminados serán llamados individualmente a cursar cuatro pruebas en las cuales estarán aproximadamente veinte minutos, al cumplirse el tiempo rotarán entre ustedes hasta que haya pasado por las cuatro pruebas. ¿Queda claro?

–Sí, teniente Shiba –respondieron al unísono.

Rukia se quedó de pie viendo a sus compañeros ocupar sitios dentro del salón, una chica rubia tiritaba al tiempo que casi se cayó mientras intentaba sentarse sin parecer nerviosa. Un sujeto de enmarañado cabello se colocaba dando la espalda y su riatsu comenzó a subir al poco tiempo de sentarse. Otro tipo de aspecto enfermizo se sentó abrazando sus piernas y suspiraba. Menudos reclutas, pensó Rukia.

–Están nerviosos, muchos de ellos jamás han podido convocar a su zanpakuto y solo han utilizado katanas normales, es natural su temor –le explicó Kaien –¿Nerviosa?

–Mucho –respondió mirándolo a los ojos –¿Crees que estaré bien, Kaien-dono?

–Más que bien –la animó revolviéndole el cabello –Ese instructor tuyo es el chico que más promete en el Gotei e hizo un excelente trabajo contigo. Eso sumado a tu hermano que debe haber sido un entrenador implacable –Rukia asintió dándole la razón –Tienes talento nato, y has tenido dos personas dedicadas a que ese talento se pula. Estarás dentro, eso es seguro. –la empujó suavemente por el hombro –Ve a tu lugar y convoca esa zanpakuto, soldado –le guiñó un ojo.

Rukia se sentó a unos pasos de donde tomó asiento Kaien. Su cercanía le hacía sentirse más segura. Era tener algo conocido en medio de todo esto. Ser shinigami era lo que ella quería, pero asumía que se había saltado varios metros fuera de la zona de confort. Si fuera una muestra de arreglos florales, e incluso un encuentro de shamisen estaría más que tranquila.

Te enfrentaste a hollow, con eso ya estás dentro.

Recordó las palabras que Ichigo le había dicho la noche anterior. Habían salido a dar una vuelta con Iduru y Orihime a ver la danza de la mamá de Hime-chan en una celebración de verano de la familia Kira. Mientras la veía bailar con elegancia repasaba el blandir de su katana, sus manos se movían disimuladamente junto a su cuerpo, moviendo la muñeca, haciendo el juego con el hombro, de manera tan sutil que nadie lo notaba.

Me enfrenté a un hollow, pero no estaba sola. Iduru, Ichigo y Renji estaban conmigo. Todos logramos detenerlo. Nii-sama finalmente lo aniquiló. Pero, de alguna manera, pude concentrarme para traer a mi zanpakuto. Tal como ahora…

Sonrió sin abrir los ojos cuando sintió el tacto de la empuñadura de su katana en la mano y su peso sobre el regazo. No, no le era complicado convocarla. Solo debía pensar en ella, extrañamente, pero cada vez que se sentía danzando ella se aparecía sin mayor dificultad. Lo había descubierto entrenando con Nii-sama poco después del ataque del hollow.

–Una vez que logres estabilizarla, no requerirás convocarla, ya no se desaparecerá –le dijo Kaien al oído, la vio sonreír –Nos pasa a muchos al comienzo y es angustiante, sientes que la tienes pero no. Tranquila. Si hoy vuelve a desaparecer no te angusties.

Sintió alejarse al teniente y soltó un suspiro. Debía mantener la concentración el suficiente tiempo para que no desapareciera su zanpakuto. Afortunadamente no la perdió para cuando la puerta de abrió y escuchó la voz del teniente Shiba anunciar que comenzaban sus pruebas. Kido, combate con katanas, cuerpo a cuerpo y shunpo.

–Buena suerte, guapa –le dijo el teniente al oído al tiempo que ella salía de la sala.

Rukia se volteó una última vez para ver la amplia sonrisa de Kaien antes que la puerta se cerrase.

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Ya caía la noche, uno a uno los reclutas iban ingresando a una sala de reunión donde se les daba la resolución de su postulación. Cuando Rukia ingresó pudo ver una larga mesa donde al centro se encontraba el comandante general, a su lado derecho el capitán o teniente en representación de las divisiones pares y a su izquierda de los impares. La muchacha sonrió al ver a su hermano sentado en la mesa, aunque sin mirarla parecía reflejar un cierto nivel de orgullo. Eso la tranquilizó.

–Recluta Kuchiki –la voz del anciano comandante llenó la sala –Tu desempeño fue aceptable –Rukia bajó la vista a su regazo, su zanpakuto aún estaba con ella –Tuviste un desempeño sobresaliente en kido, así como en combate cuerpo a cuerpo. Aceptable en combate armado, sin embargo tu shunpo es débil. Un shinigami debe ser un combatiente que tenga las habilidades en las cuatros áreas evaluadas. Tu desempeño me hace preguntarme y preguntarte, ¿realmente quieres ser un shinigami? Tus aptitudes podrían ser de gran uso en la división del kido.

Rukia tragó saliva, amarga saliva.

–Quiero ser shinigami, comandante Yamamoto.

–Tienes convicción, Kuchiki –apreció, la chica se admiró, normalmente nadie la trataba con tanta… ¿familiaridad? Sin honoríficos ni nada, supuso que era algo a lo que debería acostumbrarse. –Deberás trabajar en las áreas que te he señalado. –Rukia paseó la vista por los presentes, Kaien le guiñó un ojo. –Pero la respuesta es unánime, recluta Kuchiki. Bienvenida al Gotei 13.

Rukia sonrió cuan amplio podía y quiso saltar, chillar, aplaudir, bailar y todo junto. Pero se mantuvo tranquila y asintió con la cabeza.

–Gracias, comandante Yamamoto.

–Puedes retirarte, Kuchiki. Deberás presentarte el lunes a primera hora en la división 8. –una teniente de lentes y mirada severa asintió indicándole que ella a quien debía dirigirse –Ellos realizarán tu ingreso y luego deberás postular a alguno de las divisiones… a no ser –el comandante miró a Byakuya –que ya tengas alguna en mente.

–La tengo, señor. –Yamamoto asintió agradado, esa chica tenía espíritu. –División 13, señor.

Byakuya abrió sus ojos muy grande y se quedó mirando a su hermana adoptiva. Siempre pensó que querría seguir bajo su alero, pero se sorprendió en haberse equivocado tanto con ella, Rukia realmente quería su libertad. Algo desilusionado, pero con orgullo de saberla tan independiente simplemente asintió.

–Ya tiene una nueva adquisición, teniente Shiba –comentó el anciano al joven teniente.

–Bienvenida a la división 13, Kuchiki –le dijo él, ella le sonrió.

Rukia se puso de pie e hizo una venia a los superiores. Kaien la siguió con la mirada hasta la salida. Ahora sería su turno de cuidar de la novia de Ichigo, al menos hasta que él saliera de la academia. Y era un trabajo que estaba más que dispuesto a realizar.

Caminó fuera del salón. Otro recluta era llamado, un poco más allá sus amigos la miraban expectantes. Bajó la cabeza en signo de derrota mientras caminaba hasta ellos. Renji fue el primero en acercarse con gesto de preocupación, puso sus manos en los hombros de su hermana.

–Seguro sale mejor a la próxima –le dijo suavemente.

Rukia alzó la mirada para cruzar sus ojos con los del pelirrojo, una enorme sonrisa se dibujó en sus labios.

–¡Estoy dentro! –exclamó y su hermano la abrazó.

Pronto todos los chicos se sumaron a las felicitaciones. Orihime salió de la nada anticipándose a que cualquiera de sus amigos quisiera tomar el lugar de Renji en el abrazo, capturó para sí a su amiga. Los chicos la dejaron, después de todo, la que más resentiría su paso al Gotei sería la pelinaranja. Desde ahora Rukia dejaría de ser la damita que habían criado durante 16 años para ser toda una soldado de la sociedad de almas. Y Orihime iba a extrañarla.

No solo la esperaba una comitiva en la academia, sino que en casa la fiesta era en grande. Sus amigos y sus padres, Kaien-dono y su esposa, otros clanes nobles que tenían a bien a los Kuchiki, unos cercanos de Nii-sama del mismo Gotei, entre ellos el capitán Shunsui y el capitán Ukitake, quien sería su capitán y que no estuvo durante la examinación.

–Verás, Rukia-chan –dijo Shunsui con un vasillo de sake en la mano –Un capitán tiene cosas mucho más importantes que hacer que revisar si un recluta tiene las capacidades, para eso están los muy bien calificados tenientes.

–La verdad es, Rukia-chan –Ukitake sonreía amistoso –Los capitanes suelen estar preocupados de otras cosas, no es que las evaluaciones sean poco importantes, ¡todo lo contrario! Eventualmente son los mismo reclutas los que pudiesen tomar nuestros lugares. Estar presente es muy importante, por lo mismo al ser nuestros tenientes nuestros ojos y oídos en nuestra ausencia, están totalmente calificados para dar su apreciación.

Rukia asentía con un gesto de total seriedad, como si aquello se siguiera tratando de la examinación. Sintió un brazo rodearle los hombros.

–Capitanes, si me disculpan, debo hablar algo con mi nueva adquisición –les dijo llevándose a la morena del lugar. La chica se lo quedó mirando extrañada –Shunsui ya está borracho, es mejor darle espacio… es un tipo gracioso, pero creo que eres muy joven para apreciar ese "tipo gracioso".

La guió hasta sus amigos y la dejó con ellos, él volvería a disfrutar el tipo gracioso, o más bien, a alcoholizarse con los capitanes. Shunsui siempre era divertido.

–¿Todavía estás triste, Hime-chan? –preguntó Rukia a su amiga al verla con la mirada humedecida.

–No estoy triste, estoy nostálgica –repuso componiendo el rostro –Sé que seguirás estando en la casa de al lado, o varias más al lado –agregó risueña y los otros chicos sonrieron –Pero que ya no tendrás mucho tiempo, o te irás de misión.

–Dudo que vaya de misiones muy seguido –canturreó Renji con malicia –Byakuya-sama no permitirá que le arrebaten a su princesita mucho tiempo –la picó, ella le hizo una mueca –¡Sabes que es verdad! No puedo creer que decidieras por la división de Kaien y no por la que siempre ha sido tradicionalmente Kuchiki… golpe de gracia a tu rebeldía debo decirlo.

–No fue rebeldía, solo que sabía que tú ya estarías en ella… y no te quiero encima de mí siendo el odioso de siempre –le sacó la lengua. Miró a Kira junto a Orihime –Muy silencioso, Iduru-kun…

–Solo pensaba… –le sonrió –Finalmente la que resultó ser shinigami antes que todos fuiste tú. –le dio un golpe de puño suave en el brazo –Buen trabajo, Rukia-chan… definitivamente las chicas sí pueden ser shinigami. –la morena le tomó la mano un segundo con suavidad, dándole a entender que comprendía a donde iba con ello.

–Estaba pensando… –dijo Rukia –No sé que hacer con ese viejo y feo shamisen… ni menos con todos los libros de floristería. Me preguntaba si, Akiko, quisieras ayudarme a deshacerme de ellos… y además hacerle compañía a Hime-chan… necesita regañar a alguien que lo haga peor, y créeme es muy buena, no hay nadie mejor que ella –la pelinaranja le sonrió.

–Será un placer, Rukia-chan –respondió la castaña mirando a Orihime –¿Qué dices, Hime-chan? ¿Dispuesta a luchar con mis pocas habilidades?

–Más que dispuesta –respondió la chica entusiasmada, aunque dudara que Akiko fuera tan poco talentosa. –De hecho estaba ideando un nuevo arreglo…

Las muchachas se perdieron en sus conversaciones, esas que ya no le correspondían. Uryu hablaba algo de un examen con Iduru, Renji se había perdido en las bebidas. Ichigo llegaba a su lado.

–Pasó muy rápido el tiempo, me temo que no medí en ello y a partir del lunes ya estarás a disposición completa del Gotei… nunca le tomé el peso a aquello. Ni por ti ni por mí. –ella lo miró fijamente –Es como dejar de tener libertad absoluta del tiempo.

–Ichigo, nunca somos realmente libres, pero al menos podemos decidir sobre qué dedicar nuestras libertades –le dijo –Tenemos responsabilidades con nuestras respectivas posiciones, familias, clanes… lo que sea. Y con ello debemos barajar las posibilidades. –se apegó a él –Así como cuando me impusieron que eventualmente debería casarme con alguien, te elegí a ti.

–Mentirosa, tío Byakuya me eligió para ti y tú eras una molestia –repuso y ella lo miró con fingida sorpresa llevándose una mano al pecho –Ya y yo un simio insensible, estamos a mano.

Rukia le acarició la mejilla.

–Nos elegimos mucho antes, Ichigo –su tacto recorrió su hombro, brazo, hasta deslizarse hasta su mano y entrelazar los dedos –Solo fuimos algo impetuosos en ello.

–Ya hasta hablas como un oficial del Gotei.

Ella se rio. Pronto la gente comenzó a abandonar la mansión Kuchiki, el ambiente se volvía más tranquilo. Para cuando solo quedaban Ichigo y sus padres, Rukia se acercó a su hermano. Nanami los guió hasta uno de los salones donde todos tomaron asiento. Los padres de Ichigo y Byakuya frente a los dos muchachos. Rukia tomó la mano del pelinaranja por inercia.

–Tenemos una respuesta sobre la propuesta que nos hicieron hace un tiempo –habló el muchacho. Los adultos asintieron dándole la palabra –Aceptamos el compromiso, por nuestra voluntad… ambos.

Isshin soltó un suspiro, Masaki sonrió ampliamente. Byakuya miró a su hermana fijamente.

–Rukia –la llamó con tono calmo –Puedes tomarte todo el tiempo…

–No necesito más tiempo –lo interrumpió –Estoy totalmente convencida de que es la decisión correcta.

Ichigo frunció el ceño.

–¿La decisión correcta? –le preguntó con tono de molestia.

–Claro –respondió sin mirarlo, la vista clavada en los ojos de su hermano mayor –Amo a Ichigo aunque sea medio tonto. –sonrió maliciosa.

–¿Medio tonto? ¿Y yo que tengo que aguantar todas tus idioteces e incongruencias? ¿Sabes lo que es eso? Pensar siquiera que tendré que aguantar eso el resto de mi existencia es bastante frustrante, ¿sabes?

–¿Frustrante? Déjame enumerar todo lo frustrante que eres, orangután –respondió dispuesta a seguir la batalla.

Isshin miró a Byakuya.

–Creo que se llevarán de maravillas –concluyó –Queda oficializado por lo tanto… ¿Fijamos una fecha ya?

–Quizás cuando Ichigo ingrese al Gotei… –propuso Masaki.

–O cuando sea capitán –propuso Byakuya con malicia ganándose una mirada asesina de su prima.

Dejándolos en esa conversación ambos muchachos se levantaron y salieron de la sala. Realmente no importaba cuando los adultos decidieran que comenzaran a escribir su historia juntos, ellos la habían iniciado mucho tiempo antes. Un par de años más no afectaba mayormente. Sin saber que dentro de la sala los adultos habían sacado sake para celebrar, los chicos se sentaban en el jardín.

–Así que ahora es oficial –comentó ella rompiendo el silencio, salvo por un par de cigarras que cantaban a lo lejos.

–Oficial, sí –respondió con la vista en el firmamento, se volteó hacia ella –¿Estás segura?

–Muy segura –lo miró a los ojos –Es como debió ser desde un comienzo.

–Nos hubiéramos ahorrado muchos problemas, ¿no?

Rukia asintió. Se continuaron mirando, ella llevó su mano al cabello del muchacho y lo acarició con la vista perdida en ello. Él le tomó la mano sin dejar de mirarla, repasando sus facciones, sus ojos violetas, sus mejillas sonrojadas, sus labios rosas. La vio sonreírse, tal como ese año nuevo. Soltó su mano para tomarla por la cintura, ella posó sus ojos en los propios. Él se aventuró lentamente hasta su boca, capturándola en un casto beso. Se apartó al instante.

–Puedes hacerlo mucho mejor, Kurosaki –le dijo con cierta malicia.

–Pero luego quedo de pervertido –respondió con burla.

–Idiota…

Ahora era ella quien se lanzaba a sus labios con algo más de avidez. Volvía a reconocer el sabor de su amigo, de sentirlo propio y anhelante. Sin miedos, sino reticencia. Fue ella quien buscó profundizar el contacto, abriendo la boca y perdiendo sus manos en el cuerpo del pelinaranja. Se reconocían como aquella primera vez, la misma necesidad, la misma ansiedad, reviviendo los momentos que habían perdido empañados en la confusión. Poco a poco el beso se volvió lento y más ligero. Abrieron los ojos para perderse en ellos mientras ella le acariciaba el rostro.

–A que beso mejor que Hisagi –le soltó burlón.

Rukia se rio suave.

–No se trata de quien besa mejor o peor, se trata de quien logra mover algo aquí –llevó su pequeña mano al pecho de Ichigo –Y eso solo lo haces tú.

–Cursi…

–Cállate y bésame, bruto

Acercó sus labios a la boca de Ichigo, pero él se hizo hacia atrás.

–¿Qué? –preguntó la morenita

–Besa mejor que yo, ¿verdad?

–¡Ay, Ichigo!

–¿Verdad?

–¡Que no!

–No respondiste eso inmediatamente

–No me gusta comparar… –se hizo hacia atrás –¿Y tú cómo sabes que me besé con él?

–Las paredes hablan, ¿quién besa mejor?

–Nadie besa mejor que nadie. ¡Qué odioso!

Desde el pasillo los adultos los veían discutir nuevamente. Isshin pasó un brazo por los hombros de su mujer, ella lo miró antes de volver a ver a los chicos. Byakuya observaba la escena en silencio, pensativo.

–Creo que deberíamos darles un par de años por lo bajo –comentó Masaki.

–Yo creo que deberíamos casarlos ahora, esas hormonas están en lo máximo.

–Insisto, cuando Ichigo sea capitán –reflexionó Kuchiki más para sí que para compartirlo con los Kurosaki.

Volvían a besarse, no sin que Ichigo siguiera reclamando por su competencia. Los adultos se retiraron, Byakuya dejó a cargo a Mitsuki antes de retirarse a su habitación. Solo algo sabía la mujer que ahora los veía desde lejos devorarse la boca, luego reírse, después simplemente recargarse en mimos; sabía que Ichigo fue siempre la mejor opción para Rukia… La vieja Mei siempre tuvo razón. No podía apartar a Rukia de todo lo que conocía, después de todo ella siempre sería la princesa del rukongai y toda princesa necesitaba su príncipe, aunque éste fuera un muchachito impulsivo y algo bruto. Eran ambos cortados por la misma tijera.

–Deja de mirar vieja bruja –le gritó Ichigo desde el jardín –Tengo las manos tras la espalda.

–¡Más respeto, zanahorio, tú no eras mi opción!

–A nadie le importa –gruñó Ichigo.

Nanami llegó junto a Mitsuki.

–Déjalos en paz, Mitsuki-san –le dijo trayéndole una copa de sake –Tengo algo más interesante para ti. –sacó un set de fotografías –Necesitamos hablar sobre los pretendientes para una chica… Mei nos espera por la mañana.

–¿Mei? ¿Para quién?

–Orihime Inoue.

–No puedo creerlo…

–Funcionó para Rukia-chan… podemos volver a intentarlo, ¿no?

Mitsuki caviló, tomó el set de fotografías y se perdieron por el pasillo.