Capítulo XXI

Naruto –de la mano de sus padres– llegó a la academia y la vio enorme, comparada con su antiguo colegio, sin embargo el rubito sonrió sintiendo que en ese lugar podría hacer muchas cosas sin que lo vieran de inmediato y por lo tanto salir castigado. Nagato vio entrar a su salón al joven Umino y comentó.

–Umino Iruka, él será el profesor de Naruto.

–Ya veo, me agrada –aceptó Minato.

Llegaron a la dirección del lugar, notando que Fugaku y Mikoto ya estaba ahí. Sasuke acomodó su porta kunai y vio como el rubio se soltaba de sus padres para correr a su encuentro.

–¡Sasuke!

El morenito saludó y sintió a su amigo abrazarlo, pero esta vez estaba preparado y no cayó al piso junto con el rubio. Los padres de ambos niños iniciaron una conversación con el personal docente, explicando las curiosidades de los niños y escuchando el plan de estudio.

–¿Cuánto más tardaran? –pregunto algo desesperado Naruto.

–No lo sé, pero si siguen hablando nosotros llegaremos tarde al salón y… ¡que deshonra!

–Si… ¿Sasuke qué es deshora?

–Deshonra, dobe.

–Como sea.

–Que todos nos señalaran y dirán «mira esos no serán buenos shinobis porque llegan tarde».

–¡No yo no quiero eso! ¡Papá! –gritó asustado Naruto.

Nagato giró a verlo.

–¿Qué pasa hijo?

–Llegaremos tarde a clase.

–Es cierto, pero…

–¡Por favor! –rogó el rubito.

–Bien. Yo los llevare. Minato voy a llevarlos a su salón no quiero que lleguen tarde, de por si serán observados con lupa –susurró el pelirrojo.

–Tienes razón Nagato-chan, yo voy contigo. –agregó Mikoto.

Fugaku y Minato se despidieron de sus hijos y se quedaron hablando con los profesores.

Naruto caminó apresurado acompañado de Sasuke y detrás de ambos, Mikoto y Nagato.

–¿Naruto sabes cual es tu salón? –preguntó con sarcasmos el pelirrojo.

–Eh… no…

–¿Entonces a donde caminas, cariño?

–…

Nagato señaló el aula y el rubio no tardó en dirigirse allá.

–Están felices.

–Sí, la verdad yo también, quiero que mi hijo disfrute de todo esto, yo no tuve la oportunidad de ir a una academia, pero Jiraiya-san me enseño bien y mis amigos fueron excelentes compañeros.

–Lo que sé, es que aquí conocerán más niños de su edad y de otros clanes.

–Si, les hace falta, pues Gaara es el único que ha logrado ser su amigo.

Naruto y Sasuke ya estaban en la puerta del salón e Iruka los vio:

–Adelante.

Naruto entró primero y luego Sasuke.

–¿Pueden presentarse? –preguntó el sensei.

El rubito se acercó al profesor.

–Yo soy Naruto.

Iruka esperó por más… y el de ojos azules se removió nervioso.

–Y… ¡Él es Sasuke!

Los niños en el salón rieron y el rubito no supo si eso era bueno o malo. Nagato y Mikoto vieron todo desde la puerta sin intervenir. Sasuke se paró con los brazos cruzados y mirada ruda.

–Sasuke Uchiha, del clan Uchiha –luego miró a su amigo como mostrándole lo que debía hacer.

–Oh… Naruto Namikaze… Uzumaki.

Iruka asintió:

–Muy bien, tomen asiento –Iruka señaló dos asientos separados– ahí hay…

Naruto corrió al lugar vacío y llamó a su amigo, más el moreno no cabía y el rubito volteó a ver a un chico de coleta y sonriendo, le pidió.

–Puedes recorrerte, para que Sasuke se siente a mi lado.

–… Que problemático –dijo, pero si se movió.

Mikoto le susurró a su amigo:

–Qué dijiste de Gaara su único amigo…

–Bueno es lógico que quieran sentarse juntos. –justificó el pelirrojo.

Iruka miró a los dos en la puerta y fue hasta ellos.

–Te los encargamos. –pidió Nagato.

–Si, no se preocupen.

Ellos se despidieron con un gesto de la mano de los dos niños y se alejaron, no querían interferir en la convivencia de Sasuke y Naruto con sus compañeros. Por ese motivo cuando notaron que Fugaku y Minato ya iban en esa dirección los detuvieron.

–Pero yo quiero ver… –insistió Fugaku.

–Ya vendrás por él en la tarde. –convencía Mikoto.

–Si lo acepta, ya ves que Itachi se negó a que viniéramos a recogerlo….

Minato abrió la boca, mas Nagato lo cortó:

–A Naruto le encanta que vengamos por él a la salida de la escuela.

–Si –se sintió aliviado el Namikaze.

El par de parejas se retiraron de la academia, dejando a esos dos en su primer día.

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Iruka se colocó al frente y saludó:

–Mi nombre es Umino Iruka. Hoy iniciamos un año de enseñanzas y aprendizaje, espero que nos llevemos bien y que pueda ser un buen guía y hacer de ustedes gennin de excelencia.

–¡Si sensei!

Dijeron varias vocecitas entusiastas.

–Y ahora conózcanse un poco entre ustedes, voy por algunos pergaminos.

Los niños vieron salir al maestro y los que ya se conocían, comenzaron a platicar entre ellos. Naruto se giró hacia su compañero de la derecha:

–Hola.

–Hola…

–¿Cómo te llamas?

–Nara Shikamaru.

–Yo soy…

–Si eres el hijo de Hokage.

–Si, Naruto y él es…

–Sasuke Uchiha.

–Si… eh… ¿Cómo lo sabes?

–Escuche su presentación.

Sasuke se removió incómodo y comentó:

–Si dobe todos nos oyeron.

–Ya lo se teme.

Shikamaru miró a esos dos preguntándose por que se llevaban de ese modo, pero no quiso intervenir, pues no era su problema. Los otros niños del salón se acercaron y el rubito –que era el portavoz de los dos– preguntaba sus nombres. El turno fue de una niña algo tímida…

–Oh ya se quien eres, eres Hyūga.

–Que gran descubrimiento dobe, claro que lo es, se le nota en los ojos.

–Abuelo Shin dijo que no mencionáramos eso teme, dijo que es grosero.

–…

La niña Hyūga se acercó y saludó escudándose detrás de otra niña rubia.

–Yo soy Ino Yamanaka y tú eres… muy guapo –le dijo al morenito que solo la miró y arqueó una ceja. Otra de cabello rosa codeó a la rubia.

–No seas atrevida Ino.

–Pero es cierto –aclaró Naruto– Deidara-nii dice que somos muy guapos ¿verdad Sasuke?

–Si.

Las niñas ser rieron y ellos no supieron de que lo hacían. Un niño grande que comía papas de una bolsa, agregó:

–Las niñas son raras.

–Si. –aceptó Sasuke– Aunque Hikari no lo es.

–¿Hikari? –preguntó Chouji.

–Hikari Sarutobi, es nuestra amiga, solo que entra hasta mañana por qué está enferma. –informó Naruto.

–Yo soy Haruno Sakura y no creo que seamos raras.

Naruto la miró a la niña que no dejaba de ver a su amigo y comentó:

–El es Sasuke, pero no le agradan otras personas.

–Será porque no ha podido conocer a nadie más aparte de ti. –comentó la niña sonriendo en dirección del Uchiha.

Sasuke por fin miró a la niña y dijo:

–Tú hablas mucho.

La mirada y actitud de Sasuke puso muy molesta a Sakura o avergonzada, el caso es que respondió:

–Pues no hablas nada y este habla demasiado.

–Se llama Naruto maleducada –cortó Sasuke viendo feo a la niña.

Sakura se enojó y se giró molesta para irse por lo que no notó que empujó a Chouji y este a su vez al rubito que cayó sobre su amigo o mejor sería decir boca con boca con su amigo. Todo el salón se quedó en silencio, mas esos dos se separaron sin dar muestras de molestia o algo parecido. Estaban enojados, pero el motivo era…

–Esa niña me cae mal –explicó Sasuke.

–No la tomes en cuenta –le quitó importancia Naruto acomodando el cabello de su amigo. Shikamaru por fin preguntó:

–¿Ustedes son…?

–Lo mejores amigos. –dijo orgulloso Naruto.

La repuesta no era satisfactoria para Shikamaru, sin embargo lo dejó pasar. Y los demás los miraron raro, mas no dijeron nada, pues esos dos parecían estar acostumbrados a ser así de cariñosos, uno con el otro.

Los niños siguieron conociendo compañeros y el rubio conversó con ellos, mas no se alejaba mucho de Sasuke o lo observaba desde donde estaba y es que este no era tan sociable como él, por eso parecía llevarse bien con Shikamaru, quien no hablaba mucho tampoco.

Iruka regresó y comenzó desde lo básico enseñándoles lo que era el chakra y por qué eran una aldea shinobi.

–¿Quieren que hagamos una demostración? –preguntó el sensei.

Y se escuchó un…

–¡Si!

Los pequeños salieron al patio y se formaron en línea recta y ahí el sensei de coleta les fue diciendo paso por paso como mostrar su chakra, los intentos de los pequeños eran esforzados e Iruka corregía con palabras de aliento, contento por el esfuerzo de su alumnos. Cuando fue el turno de revisar a Naruto y Sasuke…

–Y bien veamos…

–Pero sensei... –se quejaba el rubio.

–¿No quieres hacerlo? –cuestionó Iruka con curiosidad.

–Es que… –no se atrevía a decir el de ojos azules.

Sasuke metió las manos en sus bolsillos y explicó.

–A Naruto le da pena que nuestro chakra es controlado.

–No se preocupen, háganlo y sirven de ejemplo para que ellos vean que con trabajo, su control de chakra será igual al de ustedes.

–La verdad es que los regaños de Natsuki-sensei también sirvieron –bromeó el rubito.

Los dos niños se alistaron y el chakra rojizo del Kyūbi y el del Uchiha se fue formando e incluso por unos micros segundos, el Sharingan se vio en los ojos negros.

–¿Así será el nuestro también, sensei? –preguntó el chico Inozuka.

–Parecido, pues cada uno de nosotros tienen un chakra especial. Sasuke mostró su Kekkei Genkai y Naruto el chakra de Kyūbi-sama.

–¡¿Eres el jinchūriki?! –preguntó asombrado el Inozuka.

–Si. –aceptó tímido el rubio.

–Cómo es que no lo sabías –dijo Shikamaru.

–…

Muchos de los niños rodearon curiosos al rubito y al morenito.

–¡Mi hermana no me lo va a creer! ¡Soy compañero del jinchūriki! –decía alborotado Kiba– ¡Algún día combatiré contra ti!

Shino Abúrame se acercó también:

–Entonces si lo que he escuchado de mis padres es cierto ¿tú debes ser el descendiente de los fundadores?

–Si. –respondió Sasuke.

Naruto se soltó a reír comentando:

–Si, porque todos en su familia cuando Sasuke se enoja le gritan ¡Heredaste el mal carácter de Madara!

Los niños ser carcajearon a pesar del ceño fruncido de Sasuke.

Iruka sonrió orgulloso, pues tenía una clase que conocía bien la historia de Konoha.

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Deidara, apenas dejaron la oficina del Hokage, fue jalado por Aoi.

–¡Vamos Dei-chan recorramos el lugar!

–Por qué no dices que quieres ir de compras hm.

–Tú sí que me conoces.

El rubio era arrastrado por la chica de cabello naranja y cargado con todas las armas –si ella compraba armas– por lo que al llegar a la plaza; dejó que esta se metiera sola al establecimiento y el buscó donde sentarse.

–Hola Deidara.

–Ah hola… ¿Shisui?

–¿Por qué tan solo?

–… Espero a mi hermana.

Konan los había criado de ese modo y por eso el rubio le decía así a Aoi. La kunoichi salió y vio al rubio, y corrió a sentarse a su lado.

–¡Mira lo que…! Hola.

–Él es Shisui Uchiha. –presentó Deidara.

Los dos se saludaron y el rubio notó cierto… interés, por lo que comentó:

–Él conoce muy bien Konoha, puede ser tu guía.

–Será un honor –dijo el atractivo joven.

–No quisiera molestar. –respondió Aoi.

–Al contrario, si eres una visitante debo hacer ese trabajo.

–En ese caso aceptó y por cierto Soy Aoi de Amegakure…

–La hija del Kage Yahiko.

–Y de Konan.

Deidara discretamente se fue alejando hasta que chocó con alguien…

–¡Fíjate por donde…! ¡Itachi!

–Ya le dejaste tu misión a mi primo.

–¡¿Yo?!

Un chico que iba con el de coleta negra, se acercó al rubio.

–No exageres Itachi, y mejor vayamos a comer algo ¿vienes Deidara? –invitó sonriente Tora el otro Uchiha.

El rubio aceptó, más Itachi al llegar a la calle del restaurante…

–Yo me voy, debo ir a dejar un pergamino con los ancianos.

Los dos acompañantes optaron por no detenerlo. Itachi avanzó por el lado contrario y a pesar de si, giró para ver a los otros dos, más estos no parecían echar de menos su presencia.

–Seguro que ese rubio loco lo saca de sus casillas.

Itachi siguió hasta la casa donde los ancianos radicaban; estaba por iniciar más seriamente su entrenamiento para ser historiador y eso lo tenía muy ocupado, pues debía intercalar ese trabajo y sus misiones.

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Llegó la hora del receso y los niños salieron a jugar. Naruto fue el primero en descubrir a un conocido entre los niños mayores y fue hasta él, llevando al moreno.

–¡Neji!

El mencionado se giró y vio a eso dos:

–Ya entraron. –dijo el niño castaño.

–¡Si!

Sasuke saludó con una inclinación de cabeza y Neji respondió igual, en cambio Naruto ya saludaba a los compañeros del Hyūga. Neji los presentó como amigos y dejó que el rubio siguiera conversando con los otros quedándose a platicar con Sasuke.

–Tu prima entró también este año.

–Sí, Hinata. La niña que secuestraron junto contigo.

–Ah la recuerdo de la fiesta, pero después no.

–Es muy tímida.

–Oh.

–Espero combatir contigo más adelante.

–Claro cuando los sensei lo permitan –dijo sonriendo de lado, Sasuke.

El resto del día fue prácticas de combate y el rubio pidió luchar contra su amigo a lo que Iruka aceptó y esos dos demostraron que en la escuela Uchiha, sí que los ponían a entrenar duro, pues su taijutsu era igual de bueno que los niños mayores. Hubo un golpe de Sasuke con puño cerrado que alcanzó al rubito y este se detuvo… Iruka se acercó a felicitarlos, pero…

–¡Me pagaste fuerte teme!

–Es un entrenamiento. –se justificó el Uchiha.

–Nunca me habías pegado fuerte… –los ojos azules se llenaron de lágrimas…

Y por supuesto Sasuke consoló de inmediato a su amigo.

–Ya… prometo no hacerlo de nuevo –dijo Sasuke, más el rubito siguió con ojos llorosos– ¡te comprare un tazón de ramen!

–Bueno.

Y el llanto cesó de inmediato como por arte de magia.

Iruka sonrió y llevó a su grupo de regresó al salón a donde tomarían su almuerzo.

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Al llegar la hora de la salida Fugaku llegó y vio que el Hokage ya estaba en la puerta con los brazos cruzados y mirada seria.

–Minato.

–Tardaste.

–Asuntos en la comisaria. ¿Ya notaste que no hay más padres?

–… Si, más no pienso irme.

–Ni yo, a menos que Sasuke no quiera que venga…

–No te deprimas, ya verás que sí.

Los niños comenzaron a salir y los dos hombres esperaban ansiosos sin ser conscientes de que eran observados por los niños que salían. Sasuke y Naruto salieron y al ver a sus padres se despidieron de Shikamaru y Chouji. Sasuke llegó hasta su padre e informó:

–¿Padre me das dinero? es que le debo un tazón de ramen a Naruto.

–Eh… Si…

Fugaku sacó unos cuanto Ryō y se los dio a Sasuke que con estos en la mano, tomó de la mano al rubito y corrieron adelantándose.

Minato miró a su amigo y comentó:

–Por lo menos no les molestó que viniéramos.

–No, pero siento que solo es por interés.

Minato palmeó la espalda del Uchiha:

–Algo es algo, ahora alcancemos a esos dos.

Minato y Fugaku avanzaron cuando vieron a Obito caminar hacia ellos:

–Qué bueno que los encontré juntos. Les doy la invitación de la boda.

–¿Por qué no fuiste a dejarla a la casa? –preguntó Fugaku.

–Oh no, ya escuche suficientes sermones hoy.

El menor les dejó un par de pergaminos y siguió su camino refunfuñando.

–Como no lo van a regañar, en fin. Mira parece patito. –comentó sonriente Fugaku.

–Es lógico tiene casi seis meses de embarazo.

–¡Exacto! Y apenas se van a casar.

–Ya eran prometidos.

–No los defiendas por ser tus antiguos alumnos.

Minato se rió.

–Me descubriste. Consuélate que cuando se enteró Sakumo casi colgó a su hijo de las puertas de Konoha.

–Sí, lo creo. Aunque seguro para Kakashi era mejor que ser encerrado en el Tsukuyomi.

–¡¿De verdad querían hacerle eso?! Pero si ya hasta vivían juntos.

–Ya sabes cómo es eso de los padres cuando no quieren aceptar que sus hijos crecieron.

–Vaya ustedes los Uchiha son muy…

–Exagerados.

–…

–Ni lo digas yo también lo creo.

Minato no agregó nada más, pues ya quería ver como sería Fugaku si alguno de sus dos hijos hiciera algo indebido como Obito. Los dos hombres llegaron al Ichiraku donde sus hijos ya estaban sentados y ordenando.

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Sora se acomodó el cabello antes de entrar al hospital, esperaba que Tsubasa llegara a tiempo para que no lo dejara a él solo enfrentando a ese par. Preguntó en la recepción y le indicaron el camino. El anbu caminó algo lento dándole tiempo al menor de llegar. En el pasillo escuchó las voces que salían de una de las habitaciones…

–¡Claro que no vieja, el corazón late normal!

–¡Por supuesto que no, está muy acelerado! ¡¿Seguro que lo colocaste bien?!

–¡Por supuesto que sí, la senil eres tú no yo!

Sora se detuvo antes de entrar y exhaló aire, dándose valor, de pronto sintió que lo tomaban de la mano y volteó a ver quién era:

–Llegue a tiempo. –dijo un sonriente Tsubasa.

–Que bien. –Tsubasa caminó a su lado– ¿Seguro que tu padre salió de misión?

–Sí, me hubiera gustado que estuviese, nos hubiera poyado.

Los dos entraron sin tocar, pues no creían que interrumpieran puesto que los dos sannin seguían gritándose. Tsunade los miró:

–Vaya ¿visitando?

–Si –dijo su hijo.

–Es raro que vengan a menos que… ¿alguno de ustedes está enfermo? –comentó suspicaz Orochimaru.

–¡¿Lo están?! –exclamó Tsunade.

–No lo estamos. –respondió con paciencia Sora.

Orochimaru los miró con recelo y cuestionó:

–¿Entonces?

Tsubasa respondió:

–Ya somos mayores y…

–Vaya que lo son, mi hijo lo es y no me ha dado nietos y… –interrumpió la Uchiha.

–¡Madre!

–Por eso no vienen a visitarnos, porque eres una madre manipuladora. –se burló el sannin de las serpientes.

–Cállate Orochimaru.

–El caso es que… queremos ser padres –terminó sin rodeos Tsubasa.

–Ya era hora llevan casados un año y… –insistió la de coletas.

–Cállate vieja, déjalos terminar.

–Pues eso papá, que queremos tener un hijo y… –agregó Tsubasa.

Orochimaru se puso serio y miró a Tsunade que fue la que respondió:

–Sora, sabes que no te digo en serio lo de los nietos y que…

–Lo sé mamá, y sé que no quieren lastimarnos diciéndonos que ninguno de los dos puede tenerlos.

–Así es, que más diéramos por que alguno de los dos hubiesen heredado la fertilidad Uchiha, pero… –añadió Tsunade.

Sora sintió como Tsubasa lo abrazaba y respondió:

–No podemos cambiar eso. Sin embargo hay otra solución.

–Hay varias; adopción, vientre alquilado y… –explicaba Orochimaru.

–Y la adopción sanguínea –termino Tsubasa.

Tsunade sonrió y agregó:

–Ustedes quieren esa.

Los dos shinobis asintieron.

–Por eso venimos con ustedes. No nos creemos capaces de hacernos cargo de un bebé, pero de un niño más grande, pues sí. –dijo sonriente Tsubasa.

Orochimaru miró a su hijo suspirando, pues ya era todo un hombre:

–Mira Tsubasa yo no te dejaría a cargo ni de una mascota, pero…

–¡Papá!

–Pero sé que serás un padre que se esfuerce por su hijo o hija.

–Oh no, niñas no, porque no sabríamos… –cortó Sora.

–Las niñas son lindas –dijo amenazante la de coletas.

Los tres presentes no se opusieron. La de coletas opinó que dejaran descansar al paciente y siguieran discutiendo el asunto en su oficina.

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Sakumo se dejó besar por su joven pareja que le dijo:

–Ya deja de estar enojado y ayudemos a preparar su boda.

–Ya lo estoy ayudando, incluso fuimos a ver la casa que comprara.

–¿Kakashi tiene para una casa?

–…

–Sakumo eres un blando, y por eso te quiero.

–Es mi único hijo… por ahora.

–Pues en cuanto a eso, Tsubasa no llegó conmigo a reportarse con el Hokage porque debía ir al hospital…

–¿Y eso? ¿Resultó herido en la misión?

–No, Sora lo estaría esperando y lo interesante es que me contó acerca de cómo Fugaku Uchiha es hijo de Kazuo-san y Shin-san.

–Algunos Uchiha puede gestar, creí que ya lo sabías puesto que Obito está…

–Pero no fue así con Fugaku. Resulta que…

Al terminar el relato una sonrisa ilusionada cruzó por las facciones de Sasori:

–Podemos hacerlo de ese modo.

–¿Y tú lo querrías de ese modo?

–La pregunta debería hacértela a ti.

–No, tú eres el que decide y lo que tú quieras se hará.

–Pero quiero que estés de acuerdo.

–Si claro. Debe ser una técnica Uchiha también, le preguntare a Kazuo-sama.

Sasori besó al hombre de cabello claro y este lo tomó entre sus brazos rodeándole la cintura y alzándolo para llevarlo a la recamara. Besándose recostados sobre la cama se fueron quitando la ropa y Sasori se colocó sobre el mayor, dejando que este recorriera con las manos su piel. Sakumo bajó hasta el miembro erguido del pelirrojo y lo acarició notando que esa acción hacia gemir al dueño de este. Sasori alejó la mano de su pareja y se fue acomodando sobre el pene de este. El Colmillo blanco ayudó a su pareja a sentarse e inició con el movimiento de caderas siguiendo con la mirada el orificio que subía y bajaba. Sasori se apoyó en el pecho de Sakumo para hacer las embestidas más rápidas sintiendo como el de Konoha lo masturbaba con ternura. Sasori sintió el semen caliente de Sakumo llenarlo y el suyo se liberó poco después.

Sakumo ayudó al pelirrojo a acomodarse a su lado y lo atrajo para abrazarlo, Sasori se recargó en el pecho del mayor:

–Quiero que sea de Suna ¿No te molesta verdad?

–Por supuesto que no, tú eres de allá.

–En cuanto nazca nuestro nieto, regresaremos a Suna y lo haremos.

Sakumo besó las hebras rojas y asintió, creyendo que no se podía ser más feliz, pues tendría otro hijo con el hombre que amaba y más porque este aceptaba todo lo suyo como propio… nuestro nieto esa frase se quedó en la cabeza del Colmillo blanco.

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Nagato vio llegar a los dos rubios y como el menor no dejaba de hablar relatándole lo sucedido en la academia el primer día de clases.

–Y ella se enojó y empujo a Chouji, pero… ¿Por qué se enojó papá?

–No debieron ser groseros con ella.

–¡Pero no lo fuimos!

–Mira hijo, a las niñas hay que tratarlas con… –Minato se quedó callado, pues si bien las mujeres merecían respeto tratarlas diferentes siendo que estudiaban también para ser kunoichis era algo que su hijo no entendería– debes ser amable con todos tus compañeros.

–Está bien… –El rubio vio en la puerta a su papá y corrió a abrazarlo– ¡Llegamos!

–Bienvenidos.

Los rubios entraron y Naruto se quedó sentado en el sillón por un momento. Nagato lo miró y suspiró:

–Otro que quiere saber cómo estuvo el día.

–¿Quién?

–Ya verás…

El chakra rojizo emergió y una figura fue apareciendo fuera de Naruto.

–Bienvenido Kurama-sama. –dijo Nagato.

Que hay.

–¡Kurama!

Mocoso.

–Viste que y entramos a la academia.

–… Me quede dormido.

–Pero… bueno te contaré.

La tarde pasó con un rubito emocionado relatándole su días a esos tres.

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Itachi vio como Sasuke descansa en la duela en lo que él hacia alguna traducciones.

–¿Y cómo te fue?

–Bien, hay muchos niños que no conocíamos.

Sasuke comentó algunas cosas a su hermano y luego bostezó.

–Tengo sueño.

–Ve a dormir.

–Voy a tomar leche con los abuelos.

–Bien, tráeme un poco.

Sasuke se levantó y fue hasta la cocina subiendo en su silla y viendo a Kazuo que leía algo:

–¿Qué es abuelo?

–La invitación para una boda.

–Oh…

Shin sirvió un par de tazas:

–Llévale a Itachi la suya, con mucho cuidado.

–Si abuelo.

El niño tomó la taza con sus dos manos y se dirigió al cuarto de su hermano.

–¿Te sirvo té o leche?

–Leche para la ulcera, porque esto me va a dejar peor.

–¿Por qué?

–Yo no veo lo malo en que eso dos sean padres antes de casarse, si las cosas surgieron así, pues…

–Tal vez debes hablar con los padres de Obito y hacérselos entender.

–Precisamente y por eso sírveme leche.

Shin rió y besó el cabello canoso de su esposo. Sasuke regresó en ese momento y miró esa acción:

–¿Abuelos, los besos se dan entre la gente que queremos verdad?

–Si. –respondió Kazuo– Así que dame muchos.

Sasuke rió y se lanzó a los brazos de su abuelo. Cuando los mimos terminaron, el morenito dijo:

–Los niños nos vieron raro, porque Naruto me besó, aunque fue un accidente.

Shin acarició las hebras negras.

–Hay niños que ya se creen muy grandes para ser cariñosos con los que quieren y no entienden a los que sí lo hacen.

–Puf que tontos y eso que solo fue un beso en la boca. –dijo arrogante Sasuke.

–…

–…

Los dos mayores se vieron y suspiraron, no sabiendo que esperar de esa amistad tan estrecha entre esos dos niños y es que sin eran la reencarnación de Hashirama y Madara…

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Deidara vio a su hermana llegar y le preguntó:

–¿Cómo te fue?

–Bien, Shisui es muy amable y un gran shinobi.

–¿No me digas que combatiste con él?

–No, solo entrenamos un rato.

–Extraña cita.

–No fue una cita ¿o sí? Bueno él no me dijo nada de eso.

Deidara miró a su hermana y negó ella era muy, pero muy parecida a Yahiko en lo despistado también, aun recordaba que Konan le había contado como le llevó años que este se le declarara. El rubio sonrió cuando Aoi se soltó el cabello y este cayó como una cortina naranja sobre su espalda; era despistada, pero muy bonita, fuerte y amable, esperaba que Shisui lo fuera con ella también.

–¿Y a ti como te fue? ¿Ya no discutiste con Itachi?

–No, él no fue con nosotros hm.

–Oh ya veo.

–No importa creo que los dos ya somos grandes para seguir discutiendo, pero de que quiero combatir de nuevo con él, quiero. Sin embargo Garuda un no está listo hm.

Aoi vio al rubio y sonrió, Deidara era un chico muy tenaz y eso se podía confundir fácilmente con necedad, por lo mismo creía que Itachi no lo estimaba mucho.

–Es mejor descansar, pues mañana sales de misión.

–Si.

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Al día siguiente, Gaara saltó de uno de los árboles y aterrizó lentamente ayudado por su arena, volteó a ver y notó que su padre venía detrás por lo que lo esperó, si no este se enojaría por que se adelantó sin guardia. El kazekage llegó con sus shinobis y miró a su hijo.

–Gaara…

–Lo siento, ya no lo hare.

–Está bien, sé que estas emocionado por ver a tus amigos, pero debemos ser precavidos.

–Si papá.

–Ahora que si quieres que vayamos rápido… usemos tu arena.

–¡Si!

A ese pasó la visita del kazekage llegaría antes de lo planeado a Konoha.

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Hikari fue presentada y sus amigos la invitaron a sentarse cerca de ellos.

–Iruka-sensei es muy amable, te agradara. –explicó el rubio a su amiga pelirroja.

Ella asintió y se sentó muy derechita, ella era toda una Sarutobi. La ocasión en la que Iruka los dejaba un momento, solos, llegó y el rubio presentó a Hikari y ella saludó con una sonrisa, que si bien no era tan expresiva como Naruto no era tan seria como Sasuke.

–Por cierto ayer vimos que vinieron sus padres –dijo Kiba.

–Ah sí, seguro que hoy también vienen –aseguró Naruto.

–¿También el tuyo?

Preguntaron a la pelirroja y ella asintió:

–SI, porque mi mamá me trajo, o sea que papá viene al rato.

–Y por cierto ayer que lo vimos nos quedamos pensando que el Hokage da miedo –aseguró Ino.

–Tu papá es muy serio ¿verdad Naruto? –opinó Chouji.

–Un Hokage debe ser serio para ser respetado y temido por los enemigos de Konoha –explicó Shikamaru– ¿Acaso no han visto los rostros tallados en la montaña?

Sasuke miró al Nara y comentó.

–¿Mi abuelo Kazuo?

–Si.

–Pero el abuelo no da miedo –comentó Naruto– ni mi papá tampoco.

–Cierto –afirmó Sasuke.

Los demás niños a excepción de Hikari los vieron sin creerles mucho. Iruka entró y pidió que se sentaran. Hikari alzó la mano:

–¿Qué sucede Hikari?

–¿Nos puede contar acerca de los Hokages?

–¿Quieren?

–¡Si!

–Empezando por el Shodai Hashirama Senjū, que fundó Konoha junto con su mejor amigo y luego esposo Madara Uchiha, fueron los que capturaron y obsequiaron los Bijū a las otras aldeas como pacto de paz. Sus hijos Taiki Uchiha y Ryô Senjū...

–¿Por qué tienen diferentes apellidos? –cuestionó Shino.

–Pues…

Sasuke alzó la mano e Iruka asintió.

–Porque Hashirama-dono no quería que su apellido se perdiera y a su segundo hijo le puso su apellido, por eso tía Tsunade y tío Nawaki son Senjū, porque son hijos de Ryô.

–Ya que tenemos a Sasuke en nuestra clase, él puede ayudarnos con detalles que no conocemos de los Hokages. –opinó Umino.

–¡Yo también los sé! –dijo orgulloso Naruto.

–Que bien de ese modo puedes ayudar a Sasuke.

–Si. Ryô Senjū fue el Nidaime y era muy fuerte, pero lo era más su hermano Taiki-sama. Abuelo Kazuo dice que en Konoha el Hokage no tiene que ser el shinobi más fuerte, si no el que tenga el corazón para guiar a la aldea. Ryô fue un Hokage estricto, pero justo –recitó el rubito.

–Kazuo Uchiha es mi abuelo y… –explicaba Sasuke.

–¡También el mío! –agregó Naruto.

Sasuke sonrió y prosiguió:

–Si el de Naruto también. Él fue Sandaime, y durante su cargo hubo un intento de invasión donde los shinobis de Konoha lucharon valientemente, ganando la batalla y Konoha se convirtió en aliada de Amegakure y fueron las más fuertes juntas.

–Oh si, el abuelo Shin nos contó que los Abúrame e Inozuka con –El rubio señaló a Akamaru– sus perros combatieron lado a lado y que los aullidos de ellos hicieron correr a varios invasores.

–¡¿No puede ser si esa es solo una pequeña bola de pelos?! –se burló Ino.

–¡Pero será grande y poderoso! –defendió el de triángulos en las mejillas.

Iruka calmó a los niños y vio la hora.

–Que les parece si para el lunes me traen un relato escrito de lo que cada uno de su clanes hizo en esa batalla.

–¡Si!

Los alumnos fueron abandonando el aula y Naruto codeó a Sasuke y este lo miró con curiosidad:

–¿Mi clan?

–Ah dobe, Nagato-san estuvo en esa batalla y tu papá también.

Naruto sonrió radiantemente y Hikari palmeó su cabeza con cariño:

–Tú y yo somos Uzumaki.

Hikari recibió el abrazo agradecido de su amigo rubio.

–Vamos ya –apuró el morenito.

Todos los chicos salieron y en la entrada vieron de nuevo al Hokage, Fugaku y Yûki Sarutobi. Naruto corrió hacia su papá gritando:

–¡Sonríe papá!

–…

Minato se quedó sin hacer nada, pues no entendía lo que su hijo deseaba.

Sasuke caminó más lento, junto con Hikari.

–Debemos hacer algo. –sentenció el Uchiha.

–¿De qué? –dijo ella.

–Minato-san no da miedo, ni mi abuelo tampoco. –se quejó el niño Uchiha.

–Oh…

La niña pelirroja notó la molestia de su amigo, pues este era poco expresivo, sin embargo ella ya lo conocía muy bien y notaba su enojo como cuando Naruto y ella lo hacían perder la paciencia.

Mientras Minato no sabía porque su retoño hacia pataletas. Fugaku lo miraba con curiosidad al Igual que Yûki. El Uchiha se compadeció del rubio mayor y dijo…

–Naruto ahí vine Nagato…

El niño rubio se quedó quietecito mirando a todos lados.

–¡No estoy haciendo berrinche!

Los mayores se cubrieron la boca para que no se notaran sus risas. Sasuke e Hikari llegaron y todo el mundo se dirigió a su casa, pero los dos niños convencieron a sus padres de pasar a la torre, pues casualmente a Minato se le salió decir que Gaara y su padre llegarían de visita ese día.

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Itachi caminó tranquilamente a la casa de los ancianos y vio que Tora iba en dirección contraria:

–Hola Itachi.

–Hola.

–¿Ya vas a estudiar?

–Si ¿y tú?

–Salgo demisión.

–¡¿De nuevo?!

–Yo la pedí.

–¿Y eso?

–Pues que es una sencilla, rango B en Kirigakure.

–Ya, ¿por eso la pediste? –preguntó suspicaz el de coleta.

–Oh no, si no porque va Deidara y pues… –Tora sonrió– ¿Entiendes no?

–La verdad no.

–Es que solo eres un niño.

Itachi nunca se molestaba por esa clase de insinuaciones, reflexionando que a pesar de su juventud en el clan se le consideraba un genio, pero hubo algo en esa frase que le afectó… un poco.

–¿Y eso significa?

–Deidara me gusta –cortó Tora– ¿no tienes problema con eso o sí?

–No ¿Por qué lo tendría?

–… Por nada, entonces me voy.

–Simplemente creo que eres raro.

–¡¿Por qué?!

–Porque te gusta ese rubio loco.

Tora sonrió de nuevo y agregó:

–Pues es muy guapo y tiene unos ojos muy bonitos.

–Y dos bocas en las manos que hacen explosivos. –terminó Itachi.

Tora se encogió de hombros.

–Nosotros tenemos pupilas rojas.

–Eso no…

–Me voy, no me convencerás.

Itachi vio avanzar al mayor –solo por una par de años– y suspiró asombrado.

–¡¿Qué le ve?!

El de coleta siguió su camino rememorando lo sucedió… « ¿Ojos bonitos? ¿Guapo?... pues… no es feo… tiene piel blanca y cabello largo… no es feo, definitivamente…»

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Gaara fue estrujado por sus amigos en cuanto llegó la oficina y esos dos se lo llevaron de inmediato fuera de la vista de los mayores y le contaron lo que traían entre manos.

–¿Tu arena es veloz no? –preguntó Sasuke.

–Si.

–¿Y puede alzarnos a los cuatro? –cuestionó el rubito.

–Sí, ¿Hikari también va?

–Si. Necesitamos toda la ayuda posible –explicó Naruto.

–Pero…

–Oh vamos, no nos dejaras solos ¿o sí? –pidió el rubio con ojitos de cachorro.

Gaara miró a Sasuke y este también hizo cara de tristeza.

–Está bien. –cedió el de Suna.

–¡Ese es nuestro bebé! –gritó el rubio.

–Naruto… –se quejó el pelirrojo, pero su sonrojó confirmó que no le desagradaba mucho como lo llamaban esos dos.

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Kakashi se sentó en la alfombra y tomó los pies de su pareja dándole un masaje:

–¿Cómo te fue?

–Ya termine de entregarlas.

–Siento no haberte ayudado.

–No había modo, si saliste de misión.

–…

–Kazuo-sama habló con ellos y…

–¿Ya no me querrán asesinar?

–No –rió Obito.

Kakashi se levantó y abrazó el vientre redondeado de su pareja.

–Los amo tanto que no me importaría quedarme un rato en el Tsukuyomi.

–Tonto.

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Sora se dejó caer en la cama matrimonial y sintió como Tsubasa le quitaba las sandalias.

–Se terminó mi día libre –se quejó el de cabello claro.

–Pero ya tenemos avanzado nuestro…

–Proyecto.

–Suena raro, pero sí. Mi papá y tu mamá apresuraran los trámites. Quiero que herede tu color de cabello, ya habremos mucho pelinegros.

Sora rió y sintió a su pareja abrazarlo y besar su cuello y como las manos de este bajaban recorriendo su cuerpo. La ropa de ambos fue retirada y Tsubasa se tendió sobre Sora que sonrió acariciando el largo cabello negro…

–Yo quiero un hijo tan guapo como tú.

–Tú eres igual de guapo.

Sora besó al menor y sintió como este iba entrando lentamente en él, los movimientos fueron tranquilos como su amor se sentía en ese momento, apacible sin dejar de ser apasionado. Los dos conocían su defectos y virtudes y se amaban por eso deseaban dejar una muestra de ellos en el futuro y que mejor que un hijo… un hijo que heredaría la fuerza de los tres sannin y que tendrían todo el amor de esos tres y de Dan.

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Las tres sombras llegaron hasta donde la cuarta los esperaba y salieron corriendo.

–¿No te vieron salir? –preguntó preocupado el rubito.

–No creo, mamá no está y papá estaba entrenando, tengo una hora. –dijo la niña.

–Entonces hay que apresurarnos –apuró el mayor de los cuatro.

La arena hizo el trabajo y ellos subieron hasta su objetivo…

Konoha se despertó como todos los días, pero los madrugadores notaron algo diferente en el lugar y no supieron lo que era hasta que alzaron la vista y… Los rostros de los Hokages lucían unas lindas sonrisas de colores, dibujos de variados diseños y muy coloridos un espectáculo que dejó a todos los que lo veían con la boca abierta y uno que otro con una sonrisa plasmada.

Muchas gracias a todos por la espera, pero se me atravesaron las fiestas patrias:

Zussi, alba marina -Itachi que no quiere cooperar jejeje-, emelian65, Ale-are, naruhi Lee y Gaara se oye genial jejeje , Karolita Minato ya está sufriendo por el crecimiento de su hijo-, kaoryciel94, Moon-9215, María -Muchas gracias -, jennitanime, pitiizz cullen de Black y Zanzamaru.