Hola Querid@s!

Magicis Fidem: Hola! 3 best couple 3jajaj ¿Hermione decir la verdad? Jaja bueno...quizás más adelante se lo digo...o maybe no XD

Etamin Malfoy: jajaja ¿y quién dice que ahí terminó la emboscada? XD Es solo el inicio. En los siguientes capítulos Hermione y Draco estarán cada vez más cerca ¿los Potter? Se sabrá un poco más de la historia mientras avanzamos. ¡Gracias por comentar! ¡Besos!

LittleVampireSexy: 3 Grax por comentar!

Ale Malfoy: hahaha describiste perfectamente a Leo XD solo que el tiene un motivo por el cual es así XD Hahaha ya a Hermione no le Es indiferente Malfoy. 3 ¡pues si! Habrán algunos acercamientos antes de que volvamos al prólogo, por eso Draco va a estar tan enojado. Besos! Gracias por comentar!

Capitulo 21

El cumpleaños...

P.O.V Hermione Granger

Paris. La ciudadanía del amor. Y yo encerrada en una casa, caminando por los pasillos sin tener nada que hacer. Draco salía muy temprano en la mañana y, para mi sorpresa, me pedía que me quedase aquí encerrada. Estuve tentada a cuestionar para que me había traído. ¡En Londres estaría menos aburrida!

¡Hoy el día pintaba diferente! ¡Era el cumpleaños de Lyra! Había un mover interesante en la casa, al parecer sería una fiesta de pisina que daría inicio a las dos de la tarde. Las cocineras llevaban mucho tiempo cocinando, y alcancé a ver a la señora Carina llenando de dulces una piñata sentada en el cómodo sofá de la sala.

-¿Lista para salir?- me preguntó Draco asomándose al que, por el momento, había denominado mi cuarto.

-Si.- respondí agarrando mi cartera. Draco se encontraba en el umbral de la puerta vistiendo unos vaqueros negros y un suéter casual.

- Vamos.- me dijo y salí tras él. ¿Hacia donde íbamos? No lo tenía claro y, por supuesto, no preguntaría. Últimamente hago muchas preguntas y no deseo levantar sospechas.

Salimos de la mansión y nos esperaba un convertible rojo afuera. El joven que lo manejaba le tendió las llaves a Malfoy y este se apresuró a subir. Yo me ubiqué a su lado, en el asiento de copiloto.

En ningún momento Draco habló u insinuó hacia dónde nos dirigíamos. Decidí que disfrutaría el camino y la hermosura del paisaje. Pasados algunos minutos estábamos estacionándonos en un centro comercial. ¡Seguramente veníamos a comprar el regalo de Lyra!

-Espero que tengas buen gusto.- comentó Draco mientras nos acercábamos a una joyería.

-¿Piensas comprarle joyas a una pequeña?- cuestioné ligeramente sorprendida.

-Si...- respondió como si fuese lo más normal del mundo. En sus ojos grises pude ver que no había broma ni pisca de burla en sus palabras.

-¿Crees que a ella le importen estas cosas?- pregunté observando la joyería.

-Bueno, todos los años le regalo una pulsera o unos aretes.- comentó Malfoy levantando los hombros en señal de resignación.

-Tengo una idea. Pregunta si tienen algo que tenga un dragón colgando o algo parecido.- le dije a Draco

Malfoy me miró con el ceño fruncido durante algunos segundos y luego de acercó a una de las muchachas de la tienda y comenzó a hablarle. Mientras, yo observaba los collares, intentando encontrar alguno que pudiese simbolizar algo para la niña . No la conocía mucho, y las pocas veces que pude hablar con ella no me dijo mucho. Pero cuando estaba con Draco se le veía sonreír todo el tiempo y abrazarlo con mucho amor.

-¿Cuál te gusta más?- me preguntó Draco llamando mi atención. La mujer de la tienda nos mostraba algunos ejemplares. Tenía una pulsera con un dije de dragón colgando. Unas pantallas con una forma parecida a la de un dragón.

Me llamó la atención un collar en especial. Era plateado, cosa que me hacía pensar en los ojos del jefe. El collar tenía un dragón colgando, se veía sencillo y frágil. Al verlo, podía imaginar la cara de felicidad de Lyra cuando Draco le dijese que ese collar lo representaba a él mismo.

-Me gusta este.- me dijo Draco, para mi sorpresa había obstado por el mismo que yo pensaba sugerirle. Intercambiamos miradas y él me dedicó una sonrisa.

Pasado un rato más Draco siguió hablando con la muchacha, me sorprendió que ella le siguiese enseñando otros collares, pero no comenté nada. Giré sobre mis pies y me alejé a mirar la demás joyería. Pasados algunos minutos sentí la mano de Malfoy envolver mi brazo y me giré a mirarle.

-¿Ya?- cuestioné.

-Si, vámonos. ¿Tienes trajes de baño?- me preguntó mientras salíamos.

-No. Pero no hace falta.- me apresuré a decir, no quería que gastara dinero en mi.

-No seas anticuada. No irás a la fiesta sin traje de baño. Vamos,.- insistió y siguió andando obligándome a seguirlo pese a mi descontento.

Quería mostrar determinación en mi decisión de no comprar ningún traje de baño, porque realmente no pensaba entrar a la pisina y quizás ni siquiera asista a la fiesta. Lamentablemente, Draco no me estaba prestando la más mínima atención. Caminaba por la tienda observando trajes de baños y mostrándomelos, yo me encargaba de encogerme de hombros. Mi actitud se vio alterada cuando una chica, probablemente algunos años mayor que nosotros, asomó de un probador vistiendo una pieza de traje de baño minúscula en extremo. La chica parecía estar mostrándole el diseño a una amiga, pero Malfoy, con todo el descaro, se había detenido a observarla.

-Creo que me gusta aquel.- comenté empujándolo para que andara, no pareció escucharme, pero ando detrás de mi.

-¿Cuál?- cuestioné Mañfoy luego de algunos segundos y me apresuré a tomar el primer conjunto que tuve al alcance. Cuando me detuve a mirar mi extraña selecion intenté no enrojecer al imaginarme con aquella pequeñísima pieza de baño.

-¿Segura?- interrogó el jefe arrugando el entrecejo, él no parecía del todo convencido.

-Si, claro.- intenté seguir con mi mentira. Una sonrisa socarrona se formó en los labios de Draco y tomó el conjunto dirigiéndose rápidamente a un probador.

-¿Te lo vas a probar?- intenté hacerme la bromista, Draco soltó una carcajada mientras abría la puerta del probador y con un movimiento de cabeza me pedía que entrara. Bastaba ver su sonrisa de victoria para saber que me estaba retando.

-No tengo que probármelo, pero te voy a complacer por hoy.- sentencié arrebatándoselo y entrando al probador.

Allí me encontraba, observándome al espejo con aquella diminuta pieza negra. Me sentía desnuda, eso no me gustaba, estaba tan expuesta que incluso me daba pena observar mi reflejo. Terminé abrazándome a mi misma mientras mordía mi labio inferior; Draco esperaba afuera...yo no podía asomarme así.

-¿Ta falta mucho, Aldrich?- interrogó Malfoy, había un toque divertido en su tono de voz. Suspiré. No podía. No podía asomarme así vestida.

-No.- murmuré.

-¿Ya estás, Hermione?- insistió Draco y tocó suavemente la puerta. Abrí, pero solo asomé mi rostro, asegurándome de que el jefe no podría verme.

-No voy a salir.- le dije ligeramente sonrojada.

-¿Por que? Solo para darte mi opinión sobre cómo te luce.- insistió, pero su sonrisa era de burla. Él sabía desde un inicio que yo no saldría del probador con ese atuendo.

-No voy a salir. No me gusta, y ya.- sentencié dispuesta a cerrar la puerta, pero la mano firme de Draco me lo impidió.

-Ya lo sabía.- susurró con una sonrisa, inclinándose hacia mi, pensé que intentaría entrar así que estaba lista para golpearlo.

-Ademas...nunca pensé en comprarte algo que no dejara a la imaginación el más mínimo detalle de tu cuerpo.- me dijo con una sonrisa y se alejó. Le fulminé con mi mirada y cerré de un golpe la puerta para iniciar a cambiarme. ¡Si él lo sabía porqué no me ahorró el estar aquí metida!

Salimos de la tienda media hora más tarde, había elegido un diseño de una pieza bastante sencillo. Me gustaba, y no mostraba muy poco. Draco estuvo de acuerdo con mi selección; aunque en un inicio me pareció que le gustaba más un traje de dos piezas, bastante cubierto, color verde y plata. Yo salí mientras él pagaba porque recibí una llamada de Harry, pero una interferencia corto la comunicación.

-Vámonos.- comentó Malfoy saliendo y tendiéndome la funda con el traje de baño. Minutos más tarde estábamos camino a la casa de los familiares y Draco hablaba por celular mientras manejaba.

-Mañana cerraremos el acuerdo. Quedamos en encontrarnos cerca del puente de los candados.- comentó Draco mientras se detenía en una luz roja.

Yo simplemente le escuchaba, él me había comentado muy poco del negocio que estaba por realizar. Por lo que pude escuchar parecía un envío colosal de droga que sería transportada a Londres y Draco se encargaría de distribuirla a distintos lugares. Ese parecía el envío que Dumbledore estaba esperando; si pillaba a Malfoy en la movida quedaría sin escapatoria. Suspiré con él solo pensamiento; ya comenzaba a sentir el peso de mi misión...misión que ya no me enorgullecía demasiado.

-Hermione, te veo a las 2:30 en la cocina para que estes conmigo cuando le de el regalo a Lyra.- me dijo Draco cuando bajamos del vehículo, mientras caminamos a la entrada de la casa. Luego, sin esperar respuesta, con el teléfono pegado al oído, se alejó.

Lo seguí con mi mirada en silencio, sujetando el bolso de tela con mis manos. No sabía cuando había comenzado a ocurrir...pero mi corazón se aceleraba con su presencia. Y sentía como si me lo estrujaran al imaginar que tenía que traicionarle. Porque él me había mostrado su lado humano, no era un cruel villano...era alguien que sentía, padecía, anhelaba. Él era lo que por tantos años...sin yo saberlo...había estado buscando.

-Hola, Hermione.- me giré al escuchar mi nombre. Leo, el primo de Draco, vestido con unos jeans y una playera caminaba hacia mi con su habitual sonrisa.

-Hola.- respondí

-Al fin estás fuera del cuarto. Por un momento pensé que era prisionera.- comentó con una sonrisa.

-Que gracioso. En realidad, no tengo nada que hacer fuera.- expliqué encogiéndome de hombros.

-Hablar, distraerte. Paris es hermoso. Si quieres te puedo llevar a dar un paseo para que veas el lugar.- se ofreció mientras se detenía delante de mi e introducía las manos en sus bolsillos mientras hablaba.

-No podré, tengo que prepararme para el cumpleaños de Lyra. ¿No piensas asistir?- interrogué cruzando los brazos por encima de mi pecho.

-¡Si, por supuesto! Hablaba de otro día, mañana o...- empezó a explicar con una risa bastante fingida.

-Mañana tampoco se podrá, pero quizás algún día...algún año.- me burlé lanzándole una guiñada antes de girar sobre mis pies y dirigirme a la recámara.

Me detuve en el pasillo a observar la puerta del cuarto de Draco, quizás él estaba ahí. No sabía porqué motivo me gustaba sentirle cerca. Me sentía bien cuando le escuchaba hablar o reír, era un sentimiento poco normal, pero me gustaba sentirme así. Entré al cuarto y antes de prepararme me recosté en la cama a descansar un poco.

Desperté sobresaltada, me sobresalté aún más cuando vi que tenía diez minutos para arreglarme y bajar a la cocina para estar cuando Draco le diese el regalo a Lyra. "¡Malfoy no me perdonaría esta vez!" Me acusé mentalmente antes de abrir el bolso que el jefe me había provisto. Para mi sorpresa allí estaba él traje de baño que a él le había gustado. Había elegido un diseño plata con detalles verdes, y aunque no cubría tanto como el que yo le había pedido, no exhibía demasiado.

-Rubio idiota.- susurré antes de comenzar a colocármelo, me coloqué un pantalón corto, sujeté descuidadamente mi cabello y salí casi corriendo hacia la cocina. ¡Tenía que llegar a tiempo!

Mi corazón latía presuroso mientras corría a la cocina. Estaba por llegar cuando escuché voces, solo deseaba llegar. Aunque sea en el instante en que Draco le esté colocando el collar a la pequeña. Abrí suavemente la puerta, para no interrumpir y me encontré con una de las imágenes más conmovedoras.

Allí, acuclillado para estar a la altura de Lyra, se encontraba el jefe. Sujetaba las manos de la pequeña rubia mientras esta sonreía. ¿Ya le habría entregado el regalo? Draco tomó una corta respiración, bajó la mirada y la niña colocó su mano en la barbilla del para que le mirara.

-Yo...esto es para ti.- anunció Draco sacando el collar.

-Un dragón.- comentó ella emocionada.

-Escucha...- comenzó a decir Draco, se detuvo para decirle con un movimiento que se girase. Ella no tardó en obedecerlo y él comenzó a colocarle el collar.

-Este collar...me representa a mi. De ahora en adelante, cada vez que te sientas sola o que me extrañes, vas a poder mirarlo y sabrás que yo estoy aquí contigo. Que una parte de mi...te pertenece.- le dijo Draco, ella se giró hacia él y lo abrazó con fuerza.

-¿Y tú cómo vas a recordarme?- cuestionó ella alejándose un poco para mirar a Malfoy a los ojos.

-Mirando la Luna...porque sé que tú y yo vemos todo el tiempo la misma luna.- le dijo Draco dándole un rápido beso en la frente antes de ponerse en pie.

-¡Te quiero, dragón!- exclamó la pequeña, le abrazó y luego salió corriendo por la otra puerta que daba a la pisicina.

-¿Qué te pareció?- cuestionó Draco, di un salto a ver que se giraba a mirarme; en todo momento pensé que no se había percatado de mi presencia.

-Tierno...- acepté entrando a la cocina con la mirada color mercurio sobre mi.

-Me refería al traje de baño.- comentó con una sonrisa burlona, sé que hablaba de su conversación con la pequeña, pero aquello era tan personal que preferí dejarlo así.

-Siempre te sales con la tuya.- acepté encogiéndome de hombros. Draco dio un paso hacia mi y me colocó un mechón cabello tras la oreja antes de trazar el contorno de mi rostro con sus dedos.

-Te ves hermosa...la más hermosa.- comentó sin dejar de verme al rostro, su mirada me hacia sentir nerviosa, especial, no podía dejar de preguntarme porqué nos conocimos en tan caóticas circunstancias.

-Ven, la fiesta ya empieza.- me dijo Draco envolviendo con su mano la mía y arrastrándome hacia la piscina.

El lugar estaba lleno de niñas y niños, seguramente compañeros de Lyra. Dos empleadas se encargaban de mantener el orden y había un payaso en una de las esquinas que jugaba con algunos de los niños que habían decidió salir del agua. La abuela de Draco también estaba allí, sentada en una de las mesas que estaba decorada para la ocasión.

-Ven, sentémonos.- susurró Draco, nos fuimos a sentar con la señora Carina, quien con una sonrisa nos recibió a su lado.

-Pensé que tu padre vendría.- comentó Carina mirando a Draco, quien le miró por el plazo de segundos antes de ocultar su mirada.

-Tenía negocios.- explicó Draco.

-Mi hijo no cambia. Lyra no tiene la culpa de haber nacido bajo condiciones poco deseables. Ella necesita a su papá. Es suficiente con la muerte de su madre.- comentó Carina tras un suspiro.

-Lucius no hará casa a lo que yo pueda decir; quizás debas hablarle.- le dijo Draco.

- Mi pobre hijo; no cometas sus errores, cariño.- le dijo Carina y extendió su mano para agarrar una de las manos que Draco tenía sobre la mesa.

-Es un poco tarde para ese consejo ¿no crees?- preguntó Draco con una sonrisa que no logré interpretar, escondiendo su mirada. Como mera observadora, intentaba descubrir que simbolizaba ese gesto triste, pero resignado del hijo mayor de Lucius Malfoy.

-No, no es tarde. Porque sé que terminarás tomando las mejores decisiones.- le dijo su abuela antes de ponerse de pie.

-¿A dónde vas?- le preguntó Draco.

-Olvide darle su regalo a Lyra, todos los niños le envidiaran.- comentó la abuela antes de comenzar a alejarse utilizando su bastón.

Un silencio se instaló en la mesa, Draco miraba fijamente hacia la pisicina mientras tambilureaba sobre la mesa. Me dediqué a observarle, y seguir comprobando en medio de los minutos, que tenía sentimientos fuertes hacia Draco. Hacia mi misión. Hacia el hombre que, en algún momento dado, creí odiar.

Entonces, mientras lo miraba, fui consciente de su tatuaje, aquel que lo colocaba como principal sospechoso del asesinato de Víctor. Quería preguntarle cuándo y porqué se lo había hecho, pero no quería levantar sospechas. ¿Como podría sacar el tema a colación sin que fuese demasiado extraño?

-Hermione. ¿Cómo se llamaba el hombre con quien te ibas a casar?- preguntó Draco, giró el rostro hacia mi y sus ojos color mercurio se toparon con los míos. Permanecí en silencio algunos segundos, solo mirando sus ojos y evaluando su pregunta.

-Víctor...- respondí, no quería mentir respecto a eso...no quería sostener más mentiras.

-Debías amarlo mucho...- comentó. Tomé una respiración profunda, el tema todavía raspaba mi corazón, todavía causaba dolor.

-Lo amé como nunca había amado a nadie. Le entregué todo de mi. Y estaba dispuesta a entregar todo lo que hiciese falta por él. - murmuré, abrí mi corazón delante de Draco Malfoy, y él simplemente me observaba con sus hermosos ojos.

-Me gustaría poder experimentar...cómo se siente ser amado intensamente por ti.- se atrevió a comentar. El rubio parecía tener al borde de su boca las palabras precisas, las palabras que penetraban hasta el fondo de mi pecho.

-No se si algún día pueda volver a entregar mi corazón como lo hice con él.- admití, Draco me gustaba, sentía cosas intensas hacia él, pero ¿amor? El amor era algo demasiado grande.

-No tienes que entregarme tu corazón, Hermione. Consérvalo. Lo que yo quiero es lograr que mi presencia, mis palabras, mis caricias...comiencen a alterar cada latido.- susurró Draco girándose hacia mi.

Me perdí en su mirada, mi cuerpo, sin mi permiso, respondía a sus palabras. Malfoy llevó sus manos a mis brazos, subiendo hasta mis hombros y bajando hasta mis codos. Mis vellos se erizaron ante su tacto. Estar con él era diferente...Malfoy me hacía sentir cosas nuevas.

-¡Draco!- la voz de Lyra,desde la piscina, nos interrumpió. Ambos miramos hacia la pequeña al mismo tiempo. Ella le hacía señales a su dragón para que se acercara. Me sorprendí al ver que se había movido hasta el área más profunda, allí donde Draco les había prohibido estar.

-Me llaman...- susurró Malfoy y se fue a acercar a la pequeña.

Observé de lejos, Draco se inclinó hacia ella, en el borde de la piscina para escucharle. Abrí enormemente los ojos al ver como cinco niños se iban acercando a Malfoy. Lo siguiente que escuché fue el ruido que hizo el cuerpo del rubio al caer con impulso al agua. Llevé mis manos a mis labios ocultando la risa y luego me acerqué a la alberca.

-¿Está buena el agua?- pregunté cuando Draco sacó su rostro a la superficie. Las gotas se escurrían por su cara y lanzó una mirada asesina a Lyra, la niña ya se alejaba a la parte menos profunda entre risas.

-¿Te estás burlando?- interrogó Malfoy acercándose al borde.

-Si.- acepté cruzándome de brazos.

-Acércate un poco.- me pidió apoyándose del borde antes de pasar una mano por su cabello y sacarlo de su vista.

-No, no soy tan tonta.- me burle dándome la vuelta, comencé a alejarme, pero cuando estaba por llegar a la silla sentí un cuerpo rodear el mío.

No necesitaba girarme para saber quién era. Mi espalda ya se había humedecido y el frío se pegó a mi cuerpo en el preciso instante que aquellos brazos me rodearon. Su respiración chocó contra mi oído, pude percibir la sonrisa que se dibujó en sus labios cuando di un pequeño salto a causa de la sorpresa. Lamentablemente, me encontré recordando una escena similar...

Era sábado, al fin estábamos disfrutando el fin de semana y eso simplemente no tenía precio. Me encontraba en la playa, había decidido salir con Víctor ya que no le veía hace unos tres días. Tendí una toalla sobre la suave arena y allí me recosté, boca abajo, a tomar el sol durante un rato.

El sonido del agua, las risas, el aire...todo era tan mágico y Perfecto que comenzaba a caer en un estado muy relajado. No experimentaba esa relajación hace algún tiempo, quizás por el estrés de los casos y las misiones. Víctor estaba en la playa, o eso pensaba yo. Hasta que, en medio de mi tranquilidad, sentí un cuerpo húmedo sobre el mío.

Una sonrisa se deslizó por mis labios cuando las gotas comenzaron a humedecer mi espalda y decidí girar el rostro para verle. Víctor sonrió y luego se rodó hasta caer boca arriba a mi lado y darme un rápido beso en los labios. No había un momento en el cual no recordara porqué me había enamorado del castaño.

-Te amo.- susurró con una sonrisa.

-Yo también te amo...- respondí.

-Él agua está fría...- la voz de Draco en mi oído me regresó a la realidad. Tardé mucho en reaccionar, cuando pensé en correr para alejarme, Malfoy ya me tenía en brazos y me dirigía a la alberca.

-¡Malfoy, bájame! ¡No te la vas a acabar!- seguí gritando, moviéndome para lograr que me soltara, pero él no parecía dispuesto a hacerme caso alguno. Escuché las risas de los niños y podía sentir el frío del agua aún sin estar bajo ella.

-Nadie se burla de un Malfoy.- me advirtió el jefe con una sonrisa y se detuvo en el borde de la piscina.

Me agarré de su cuello cuando sentí que aflojaba el agarré que tenía sobre mi. Realmente no quería mojarme más. Aunque el sol estaba presente, y con él, el calor del día; el agua estaba bastante fría. ¡No frío no! Draco parecía divertirse, me balanceó decidido a arrojarme al agua.

No estaba dispuesta a caer sola a la alberca, así que, cuando Draco me soltó, yo seguí sujetándome a él. Malfoy no parecía tener balance, porque en lugar de mantenerse firme, cedió a mi peso y ambos caímos al agua. ¡Perfecto! Como era de esperarse, el agua estaba helada.

Salí de debajo del agua antes que Malfoy, con un movimiento certenero acomodé mi cabello y giré el rostro hacia el rubio dispuesta a gritarle. Para mi desgracia, lo encontré sonriendo, una hermosa sonrisa adornaba su cara haciendo imposible que pudiese hacer otra cosa que no fuese sonreír. Sus ojos color mercurio se encontraron con los míos; ambos sonriendo, mojados, unidos por algo más fuerte que nuestros propios intereses.

- Acabo de descubrir que podías ser más hermosa que hace un rato.- murmuró Draco tirando levemente de mi, interpuse mis manos mientras miraba a todos lados. Los niños seguían jugando, ajenos a nosotros.

-Nos van a ver...hazte a un lado.- susurré empujándolo un poco.

-Eso se escuchó como si fuésemos novios en secreto.- comentó Malfoy con una sonrisa traviesa.

-Sigue soñando.- me burlé.

-¿Para que soñar si puedo hacerlo realidad?- me preguntó mirándome intensamente.

-¡Primo!- ahora fue Leo quien nos interrumpió. El rubio venía corriendo hacia nosotros. Terminó arrojándose al agua muy cerca de donde nos encontrábamos.

-¿Qué quieres?- preguntó Draco con mal semblante cuando él rubio salió de bajo del agua.

-¿Dónde puedo conseguirme una belleza como esta?- cuestionó con una sonrisa coqueta, lanzando una mirada hacia mi. Rodé los ojos, el chico era bastante insoportable.

-Ya no se consiguen...- Fue la simple respuesta del rubio de ojos grises, nuestras miradas se encontraron y simplemente le dediqué una sonrisa por él cumplido. En mi mirada él podría leer un claro "gracias".

-Pues cuidado que no te la quite...- bromeó el mayor, Draco le lanzó una mirada que no logré comprender y luego simplemente murmuro un "voy a buscar algo de beber" y salió del agua.

Le seguí con la mirada, su cuerpo delgado se alejaba hacia la mesa de bebidas. No lograba comprender porqué le afectó el comentario, al final, solo se trataba de una broma sin ninguna importancia. Volví a mirar a Leo, el rubio suspiró, parecía querer decirme algo. Y aunque quería ir hacia Draco, y preguntarle que ocurría, pensé que Leo podría aclararme algunas cosas.

-Se fue un poco incómodo. ¿Qué problema tienen ustedes dos?- me atreví a preguntar, Leo suspiró sonoramente y luego se apoyó de la baranda.

-Draco me quitó a mi novia hace algunos años.- explicó el rubio acomodando su cabello con un carismático movimiento de manos. No pude evitar abrir enormemente mis ojos, aquello no podría ser cierto. ¿Malfoy era capaz de hacerle eso a su propio primo?

-¿Cómo que te quitó a tu novia?- cuestioné deteniéndome a su lado.

-Eso. La enamoró y ella decidió dejarme...al final, él no la quería así que...ya sabes.- comentó el chico, el resentimiento cubría las notas vocales de sus palabras. Sus ojos expresaban que no había sanado aún.

-¿Cuándo fue eso?- me atreví a preguntar.

-Muchos años atrás. Quizás deberías preguntarle a tu...amigo.- comentó

-Tu podrías decírmelo.- insistí.

-Eres linda, inteligente...y si me permites decírtelo, tienes un cuerpo muy hermoso...¿Cómo puedes andar con mi primito?- preguntó Leo observándome con sus penetrantes ojos oscuros.

-No ando con tu primo. Y segundo, no te permito decirme ese tipo de cosas. Disfruta el agua.- declaré saliendo de la alberca.

Al salir, busqué a Draco con la mirada...pero ya no estaba. La mesa con las bebidas estaba vacía. El payaso sacaba carcajadas a los niños y uno que otro lloraba de repente al verse asustado. Giré sobre mis pies buscando al rubio de ojos color mercurio, pero nada. Se había ido.

-¡Hora del pastel!- la voz de Carina llamó mi atención, los niños corrieron hacia la mesa donde se encontraba la señora. No tardaron en comenzar a entonar la canción de cumpleaños mientras Lyra sonreía.

-Feliz cumpleaños.- le felicité sentándome a su lado mientras ella comía pastel. Me dedicó una sonrisa y acomodó su cabello, el cual, mojado, se pegaba a su rostro.

-¿Quieres a mi hermano, Draco?- me preguntó mirando su rebanada de pastel y luego a mi. Guardé silencio durante algunos segundos, Carina estaba cerca así que había escuchado la pregunta.

-No hagas esas preguntas, niña.- le regañó la abuela antes de tenderme un plato con pastel e irse para darle instrucciones a las empleadas que servían a los niños.

-¿Por qué me preguntas eso?- pregunté jugando con la cuchara antes de introducirla en el pastel.

-Porque mi hermano te quiere. Te mira bonito...y sonríe bonito cuando te ve.- explicó girándose a mirarme. Sentí un sonrojo en las mejillas.

-Tu hermano es...especial. - acepté.

-¿Tu lo quieres? Él nunca había traído a una chica a casa, solo a Astoria...pero a ella no la mira como a ti.-expresó la pequeña pensativa, Lyra me agradaba, era sincera y dulce.

-Yo le tengo hecho cariño a tu hermano.- susurré.

-Entonces ¿lo vas a cuidar por mi? Él siempre está en Londres. Y allá yo no puedo cuidarlo.- explicó dejando el pastel a un lado y agarrando mis manos.

-Sí, claro que sí. Tienes mi palabra.- le aseguré con una sonrisa. La pequeña se puso de pie y me dio un beso tronado en la mejilla.

-Me agradas, gracias.- susurró antes de salir corriendo hacia Carina.

-De nada...- susurré. Cuidar a Draco...eso ya era parte de mi diario vivir.

No volví a ver al rubio en toda la tarde; me fui al cuarto a eso de las siete. Me di un baño, me calcé con la pijama y me dejé caer inerte sobre la cama. No tenía sueño, pero si el jefe no se encontraba en la casa no veía caso a estar por ahí deambulando. Al final, caí dormida por un rato.

Desperté casi a media noche, el reloj marcaba las once y trece minutos. Me tallé suavemente los ojos, me estiré y me puse las pantuflas. Fui al baño, lavé mis dientes, mojé con agua mi rostro y salí de la habitación. Lancé una mirada hacia el cuarto de Malfoy, él debía estar ahí, seguramente durmiendo.

Mojé mis labios, y antes de sucumbir a la tentación de irle a buscar, decidí bajar a la cocina. Mis pisadas hacían un ruido seco sobre la escalera rústica de madera. Era una de las cosas que me gustaba de la casa, ese aire rústico y hogareño que destilaba...ese que no se encontraba en la mansión Malfoy. La cocina no estaba muy lejos, así que atravesé la puerta en pocos minutos.

La mesa color negro, donde reposaban algunas frutas, estaba en el medio del lugar: delante la nevera. Al fondo se hallaba un armario color negro imponente. Tracé con mis ojos las frutas que se encontraban en una bandeja perfectamente centralizada. Manzanas, guineos, chinas.

Dejé que la puerta se cerrara por su propio peso y me acerqué a la nevera. Al abrirla, la luz de la misma alumbró la oscuridad de la cocina. No me había molestado en encender la luz...solo tardaría algunos minutos. Fui a por un vaso, y regresé a la nevera. Cuando iba a asir de la leche para servirme, sentí una mano fría en mi brazo izquierdo.

Con la leche en mi mano giré el rostro encontrándome con aquellos ojos color mercurio. La luz de la nevera me permitía poder ver que traía su pijama. Un suéter de manga larga color negro y un pantalón igual de oscuro...era ropa de seda...no había necesidad de tocarlo para saberlo.

Nuestras miradas conectaron, Draco sujetó el vaso y lo colocó en la mesa. Solté El cajón que contenía la leche y permanecí mirándole fijamente. Esperando que dijese algo. Ambos estábamos esperando algo, y a la vez...parecía que no esperábamos nada.

"Siempre supe que eras un error, pero fue un placer cometerte."

(Avenida 749)

Continuará...

¿Qué Les pareció? ¿Qué creen que ocurrirá con Malfoy y Hermione? ¿Qué Les pareció la historia de Leo?

5 Reviews y subo capítulo el Lunes

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